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Fábulas Cortas con Moraleja

El documento presenta una breve fábula sobre un adivino que no puede prever lo que le sucederá a él mismo cuando le roban todas sus pertenencias en su casa. Un vecino se burla del adivino por no haber podido predecir este evento. La moraleja es que no se debe confiar en aquellos que dicen poder adivinar el futuro de los demás pero no pueden prever sus propios asuntos.

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Fábulas Cortas con Moraleja

El documento presenta una breve fábula sobre un adivino que no puede prever lo que le sucederá a él mismo cuando le roban todas sus pertenencias en su casa. Un vecino se burla del adivino por no haber podido predecir este evento. La moraleja es que no se debe confiar en aquellos que dicen poder adivinar el futuro de los demás pero no pueden prever sus propios asuntos.

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Fabula corto del adivino

Instalado en la plaza pública, un adivino se entregaba a su oficio. De repente se le


acercó un vecino, anunciándole que las puertas de su casa estaban abiertas y que
habían robado todo lo que había en su interior.

El adivino levantose de un salto y salió corriendo hacia su casa, desencajado y


suspirando, para ver lo que había sucedido.
Uno de los que allí se encontraban, viéndole correr le dijo:  

-Oye, amigo, tú que te vanaglorias de prever lo que ocurrirá a los otros, ¿por qué no has previsto lo que te sucedería a ti?

El adivino no supo qué responder.

Moraleja: no hay que fiarse de aquellos que dicen que pueden adivinar el futuro de los demás. Tan sólo pretenden estafarnos y
quitarnos nuestro dinero. 

2.Fábula corta: La bruja

Érase una vez una bruja que se ganaba la vida vendiendo encantamientos y fórmulas para calmar la
cólera de los dioses.
Con esta promesa a la bruja no le faltaban clientes y conseguía grandes cantidades de dinero de este
modo de vida. 

Pero un día fue acusada de ir contra las leyes y la llevaron ante los jueces supremos del país.

Así, tras un juicio muy corto, la culparon y la hicieron condenar a muerte. 


Viéndola salir de la sala del juicio, una de las personas presentes le dijo:

- Bruja, tú que decías poder desviar la cólera de los dioses, ¿Cómo no has podido persuadir a los hombres?

Moraleja: hay que ser precavido con quienes prometen solucionar todo problema que tengas a cambio de dinero pero son incapaces
de arreglar los suyos.

3.El lobo con piel de oveja

Pensó un día un lobo cambiar su apariencia para así facilitar la obtención de su comida. Se metió entonces en una piel de oveja y se
fue a pastar con el rebaño, despistando totalmente al pastor. 

Al atardecer, para su protección, fue llevado junto con todo el rebaño a un encierro, quedando la puerta asegurada.

Pero en la noche, buscando el pastor su provisión de carne para el día


siguiente, tomó al lobo creyendo que era un cordero y lo sacrificó al instante. 

Moraleja: Según hagamos el engaño, así recibiremos el daño.


4. niño y los dulces

Un niño metió su mano en un recipiente lleno de dulces. Y tomó lo más que pudo, pero
cuando trató de sacar la mano, el cuello del recipiente no le permitió hacerlo. 

Como tampoco quería perder aquellos dulces, lloraba amargamente su desilusión. 

Un amigo que estaba cerca le dijo: - Confórmate solamente con la mitad y podrás sacar
la mano con los dulces-.

Moraleja: Nunca trates de abarcar más de lo debido, pues te frenarás.

Fábula del elefante y el ratón

Un día como tantos en la sabana, un gran elefante dormía la siesta.


Unos ratoncitos jugaban a las escondidas a su alrededor, y a uno de
ellos, que siempre perdía porque sus amigos lo encontraban enseguida,
se le ocurrió esconderse en las orejas del elefante. Se dijo:

-A nadie se le ocurrirá buscarme allí, ¡por fin ganaré!

Entonces se escondió, pero sus movimientos despertaron al elefante, que muy molesto pues habían
perturbado su sueño, pisó la cola del ratoncito con su enorme pata y le dijo:

-¿Qué haces ratón impertinente? Te voy a aplastar con mi enorme pata para que aprendas a no molestarme
mientras duermo.

El ratoncito, asustado, le suplicó llorando:

-Por favor elefante, no me pises. Si me perdonas la vida yo te deberé un favor.

El elefante soltó una carcajada y le respondió:

-Te soltaré solo porque me das lástima, pero no para que me debas un favor. ¿Qué podría hacer un
insignificante ratón por mí?

Entonces el elefante soltó al ratón. Sucedió que semanas más tarde, mientras el ratoncito jugaba con sus
amigos, se encontró con el elefante atrapado bajo las redes de un cazador. Estaba muy débil porque había
luchado mucho para liberarse, y ya no tenía fuerzas para nada más. El ratoncito se puso a roer las cuerdas y
después de un rato, logró liberarlo. El elefante le quedó sinceramente agradecido, y nunca más volvió a juzgar
a nadie por las apariencias.

La moraleja de la fábula

Nunca hay que juzgar a nadie por su apariencia, sin conocerla. Las cualidades que no se ven a primera vista
son las que definen a una persona.

Las mulas y los ladrones


Dos mulas caminaban cargadas por un camino. Las dos llevaban
cargas muy pesadas, una en sus alforjas cargaba grano, y la otra
monedas de oro. Pero mientras que la mula que cargaba el grano
iba caminando tranquila por el camino, la que llevaba el oro
caminaba con la cabeza erguida y la mirada altiva, moviendo su
lomo para hacer tintinear las monedas de oro. Estaba orgullosa de
haber sido escogida para llevar una carga preciosa, ¡no ese grano
tan ordinario!

Pero de repente, desde atrás de unos arbustos en donde se


habían escondido, dos ladrones les salieron al camino. Con unos
bastones le pegaron a la mula de las monedas de oro hasta dejarla tirada en el suelo, le arrebaraton los sacos
de monedas y escaparon a toda velocidad, sin hacer ni caso de la otra mula.

La mula que llevaba el grano ayudó como pudo a la otra a levantarse, y juntas siguieron su camino. ¡La mula
del grano estaba muy contenta con su carga ordinaria!

La moraleja de la fábula

La ostentación exagerada de la riqueza solo trae desaventuras.

El lobo con piel de oveja


Un lobo que estaba cansado de fracasar al intentar cazar las
ovejas de un pastor, un buen día tuvo un plan: se disfrazó
cubriéndose con una piel de oveja, y se mezcló con el rebaño
para pasar desapercibido. Tan bueno era su disfraz, que al final
del día el pastor lo llevó junto con las demás ovejas al corral, y
allí lo encerró. El lobo estaba feliz, pues finalmente iba a poder
comerse a unas cuantas ovejas; estaba a punto de llevar a cabo
su plan, cuando entró el pastor al corral: tenía que procurar
carne para su familia y venía a escoger una oveja para sacrificar.
Escogió al lobo y lo sacrificó al instante, sin darse cuenta de
nada.
La moraleja de la fábula

Según hagamos el engaño, así recibiremos el daño.

La liebre y la tortuga
Una liebre presumida se burla de una tortuga por ser tan lenta.
La tortuga trababa de no hacerle caso, pero un día se cansó y la
retó a correr una carrera para ver cuál de las dos era la más
rápida. La liebre, muerta de risa, aceptó el reto.

Al día siguiente la liebre y la tortuga se presentaron en la línea


de largada, ante los ojos de los demás animales. Cuando el
búho dio la señal, la liebre salió corriendo como un rayo,
levantando una nube de polvo. La tortuga comenzó a caminar despacito, tosiendo por el polvo, y cuando pudo
ver la liebre ya se había perdido de vista. Pero no se desanimó y siguió con su paso lento pero seguro.

Al ver la enorme ventaja que había sacado, la liebre presumida decidió echarse a descansar a la sombra de
un árbol, tan segura estaba de su victoria. Pero se quedó dormida, y la tortuga, pasito a pasito, la superó. La
liebre se despertó y vió a la tortuga a dos pasos de la línea de meta: desesperada salió corriendo pero no
pudo alcanzarla, ¡y la tortuga ganó la carrera!

La moraleja de la fábula

Jamás hay que burlarse de los demás, porque todos tenemos capacidades diferentes y nadie es mejor que
otro. Además, la vanidad y el exceso de confianza pueden llevarnos a fracasar en nuestros objetivos.

Las ranas pidiendo rey


Las ranas vivían en el caos y la anarquía, y estaban cansadas de
esta situación. Así que mandaron una delegación para pedirle a
Zeus, el rey de los dioses, que les enviara un rey.

Zeus, atendiendo su petición, les envió un grueso leño a su charca.

Las ranas se asustaron con el ruido que hizo el leño al caer, y se


escondieron entre ramas y piedras. Por fin, al darse cuenta de que el
leño no se movía, fueron saliendo de sus escondites. Poco a poco,
dada la quietud que reinaba, las ranas comenzaron a despreciar al
nuevo rey, brincando sobre él y sentándosele encima, burlándose continuamente.

Al poco se sintieron humilladas por tener un simple leño como monarca, y volvieron a ver a Zeus, pidiéndole
que les cambiara al rey, porque éste era demasiado tranquilo.
Entonces Zeus, indignado, les mandó una serpiente de agua muy activa y movediza que, una a una, las
atrapó y devoró sin compasión.

La moraleja de la fábula

A la hora de elegir los gobernantes, es mejor escoger a uno sencillo y honesto, en vez de a uno muy
emprendedor pero malvado o corrupto.

El parto de los montes


Un días los montes comenzaron a temblar, sacudirse y lamentarse.
Todos los lugareños se asustaron muchísimo al ver a estos montes
siempre tan serenos y bonitos, en una actitud tan extraña. Los
montes parecían contraerse y lamentarse, tanto que las parteras
del pueblo comenzaron a decir que iban a dar a luz. Y así las
personas que vivían en los alrededores, atemorizadas, fueron
viendo durante todo el día cómo los montes se quejaban y
temblaban, cada vez más fuerte. Hasta que al anochecer, se
produjo un estruendo tremendo, los montes se abrieron, y de la
grieta salió un pequeño ratón.

La moraleja de la fábula
La moraleja de esta historia recuerda el refrán popular «mucho ruido y pocas nueces», es decir aquellos
acontecimientos que se anuncian como algo mucho más grande o importante de lo que realmente terminan
siendo.
Redacción de texto expositivo
Con frecuencia los profesores nos dejan temas de investigación que tenemos que
presentar en forma escrita. La pregunta es: ¿Cómo se redacta un texto expositivo? ¿Qué
características tiene? En esta clase vamos a estudiar las características de la exposición.
Mucha atención!

Objetivos didácticos

Al finalizar esta clase, el estudiante valorará la importancia de los textos expositivos,


podrá determinar sus características, los tipos de exposición y sus partes. Podrá redactar
un párrafo expositivo (inductivo o deductivo).

Marco teórico

La exposición:

En la exposición un emisor presenta un tema a un receptor de forma clara y ordenada,


para darlo a conocer y hacer que lo comprenda. La exposición tiene carácter
informativo.

Características:
La exposición se hará de forma clara, sencilla y ordenada, para que se entienda bien.

La actitud el emisor será objetiva, es decir, sus ideas serán verdaderas y demostrables.

Durante la exposición, el emisor no emite opiniones.

Su finalidad es didáctica, bien sea una exposición especializada o divulgativa.

Se utiliza la descripción objetiva, para evitar ambigüedades.

La función predominante es la representativa (o referencial).

Tipos de textos:

Textos divulgativos: Desarrollan un tema de interés general, para un receptor no


especializado en el tema, apoyándose en ejemplos y explicaciones claras.

Textos especializados: Desarrollan un tema que exige del receptor conocimientos


previos sobre la materia. Se emplea un léxico especializado y mayor precisión.

Partes de la exposición:

Introducción: Presenta el tema.

Desarrollo: Exposición ordenada de las ideas.

Conclusión: Resumen de las ideas más importantes y conclusión final.

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