RESUMEN
DEL LIBRO DE TEXTO DE UN CURSO DE MILAGROS
AUTOR DEL RESUMEN: MARC GENESTAR
Capítulo 10
LOS ÍDOLOS DE LA ENFERMEDAD
Introducción
1 No hay nada fuera de ti que puede hacerte miedo o amar. No hay nada externo a ti. No
puedes recuperar el Cielo, mientras sigas creyendo que la causa de todo lo que te ocurre
se encuentra fuera de ti. El tiempo sólo existe para que puedas recuperar la eternidad.
2 Dios te creó a ti como espíritu y mente. Nada fuera de ti existe, ya que formas parte de
Él. Tu santa mente determina todo lo te pasa, pues tu mente determina lo que percibes.
3 Al estar en Dios abarcas todo el universo y más allá. Cuando tu paz mental se sienta
amenazada por algo, pregunta “¿Dios ha cambiado de pensar en relación a mí?” Y Dios
jamás decidirá contra ti.
1. En Dios estás en tu hogar
1 Esta es la ley de la creación: “ama a tus creaciones como a ti mismo, por ser ellas parte
de ti”. Cualquier parte de tu mente que no sepa esto se ha separado y aislado a sí misma
del conocimiento, al no haber reconocido sus condiciones.
2 En Dios estás en tu casa, pero estás dormido y si quieres puedes despertar a la realidad.
3 No recuerdas haber estado despierto. Pero cuando recuerdes, sabrás que lo que
recuerdas es eterno, y, en consecuencia, que está aquí y ahora.
4 Recordarás todo en el momento en que lo desees de verdad. Y con ello habrás decidido
poner fin a la separación y habrás devuelto tu mente al Creador y a tus creaciones. Al
conocerlos, ya no tendrás deseos de dormir. Sólo desearás despertar y gozar de ello.
2. La decisión de olvidar
1 Sin antes haber conocido algo, no puedes separarte de ello. La separación, pues, es la
decisión de olvidar el conocimiento. La separación es un ataque contra la verdad. De ahí
procede el miedo. Pero cuando aceptas aquello de lo que te olvidaste deja de ser temible.
2 Renunciar a la separación, además de eliminar el miedo, te proporciona paz y el gozo de
la creación. Ofrécele al Espíritu Santo sólo tu deseo de querer recordar. Dios se encuentra
en tu memoria y espera ser aceptado.
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3 Recordar es restaurar en tu mente lo que ya se encuentra allí, en tu inconsciente. Es
aceptar lo que se había negado y olvidado. Poder aceptar la verdad en este infierno es el
equivalente a crear en el Cielo.
4 Cuando atacas no puedes reconocerte a ti mismo. Atacar a la verdad siempre da miedo,
y siempre te atacas a ti primero. 5 Sólo puedes atacarte a ti mismo. Por eso cuando atacas
pierdes la conciencia de tu identidad.
6 Los ataques destruyen literalmente tu paz mental. Si lo haces es porque crees que con el
ataque puedes conseguir algo que deseas. Pero lo que deseas no será paz mental. Al
decidir contra tu realidad se pones en tensión contra Dios y tienes miedo de recordarle.
3. El dios de la enfermedad
1 Cuando te atacas a ti mismo es porque odias la imagen de lo que crees ser. Los enfermos
son adoradores de ídolos. Dios no limitará tu poder para ayudar a los enfermos, pues Él no
pone límites a lo que da. Acepta este poder divino pues es tu salvación.
2 Dios sólo tiene un canal para sanar: su único Hijo. Ser consciente de la Filiación: de que
todos estamos unidos, sana. No tiene importancia en qué parte de la Filiación se acepte
este poder sanador, pues es aceptado por todos.
3 Un Hijo de Dios es parte de Dios, y, por lo tanto, no puede enfermar ni sufrir. El amor no
puede sufrir porque no puede concebir ningún tipo de ataque. Recordar el amor atrae
hacia ti invulnerabilidad.
3 Aunque un hermano crea que está enfermo, recuerda tú que él forma parte de Dios, y
así le recuerdas la verdad sobre sí mismo que él se está negando.
4 La enfermedad es idolatría pues es la creencia de que se te puede arrebatar tu poder.
Esta creencia procede del ego ya que él te percibe como un dios enfermo extremadamente
débil.
4 Todas las formas de idolatría son deformaciones de la creación, y las enseñan mentes tan
divididas que ignoran que la creación comparte el poder y nunca lo puede arrebatar.
6 En el mundo que ves la salud es la equivalencia de tener valor en el Cielo. Aquí cuando no
te consideras valioso enfermas. 7 Cuando aquí un hermano enferma es porque no pide
paz. Si aceptase la paz de que ya dispone, pero lo ignora negaría la enfermedad.
Debes aprender que siempre recibes en idéntica medida a cómo aceptas. Puedes
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aceptar paz por todo el mundo, y así liberarlos de sus fantasías, ya que has oído Su Voz.
9 Tienes miedo de lo que no es nada. Tú fabricaste al ídolo de la enfermedad, y crees que
lo puedes oír, pero es falso y lo puedes deshacer cuando aceptes sólo la verdad.
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10 Si Dios sólo tiene un Hijo, sólo hay un Dios. Tus falsos dioses existen porque tú les das
honra. Honra solamente la verdad y vivirás en paz. Has preferido tener miedo del amor
porque no puede concebir el ataque, pero te has aislado del Todo.
11 En ti tienes ubicado el altar de Dios. Ahí puedes encontrar la paz. Pero si percibes el dios
de la enfermedad en algún hermano, lo has aceptado y te arrodillarás ante él, pero estarás
fuera de la realidad.
4. El fin de la enfermedad
1 La perfección y la enfermedad no se pueden reconciliar. Dios te hizo perfecto. Si crees
que puedes perder la salud es que has preferido a otros dioses antes que a Él.
1 El dios de la enfermedad que has fabricado simboliza tu decisión de oponerte a Dios y no
se puede reconciliar con Su Voluntad. Si lo rechazas o lo reprimes, harás que sea real para
ti, pero si te niegas a adorarlo se desvanecerá en la nada.
2 La verdad es total y no se puede percibir sólo por una parte de la mente. Para conocer la
realidad debes estar decidido a percibir lo falso tal como es. El conocimiento no puede
florecer en una mente llena de fantasías. La verdad y las ilusiones no se pueden reconciliar.
3 Si percibes a una parte de la Filiación como enferma, no percibes realmente. La Filiación
no puede verse dividida. Esta falsa percepción refleja que has percibido con una mente
dividida y que has separado una parte de ella de la Voluntad de Dios.
4 Las leyes de Dios son las de la libertad y mantendrán a tu mente en paz, pues se hicieron
para esto, y no hay otras más que ellas. Lo que no está regido por Sus leyes es caótico,
carece de significado y vive aprisionado.
5 Fuiste creado libre y no puedes renunciar a la libertad. Sólo puedes negarla. Tus falsos
dioses no causan el caos; tú les atribuyes el caos y luego lo recibes de ellos. La realidad no
te puede salvar de los obstáculos que pones ante ella, pero los puedes retirar.
6 Dios Padre creó el universo tal como es mediante Sus definiciones o leyes. Los ídolos que
tratas de colocar entre tu realidad y tú no afectan de ninguna manera a la realidad.
7 Un obrador de milagros escucha la Voz de Dios y la refuerza en sus hermanos enfermos
al debilitar su creencia en la enfermedad al no compartirla.
7 La mente del obrador de milagros irradia la luz que comparten los dos, puesto que
procede de la misma chispa. Esta chispa está por todas partes y es eterna.
8 En este mundo a la mayoría sólo nos queda la chispa, pues los Grandes Rayos aquí están
ocultos, pero aún así no pueden olvidarse completamente. Y al percibir la chispa te curas,
pero al conocer los Grandes Rayos creas.
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8 En el proceso de retorno, la chispa debe reconocerse antes que los Grandes Rayos, pues
la separación fue la involución desde la grandeza a la pequeñez.
5. La negación de Dios
1 Cuando niegas al Creador, niegas tu Identidad. Negar la vida hace que percibas la muerte.
2 Negar a Dios te lleva a la proyección y creerás que son los demás, y no tú, los que te han
hecho esto a ti. Negar la chispa te lleva a la depresión. No Atribuyas a tus hermanos tu
tristeza, o no podrás percibir en ellos la chispa que te haría feliz.
3 Negar a Dios es la obsesión del ego. El dios de la enfermedad, además, niega la salud
porque cuestiona su existencia. 4 Al no aceptar que has sido creado creíste que te
quedabas huérfano e inventaste el dios de la depresión.
5 Tú no existes de forma autónoma. Si existieses por tu cuenta, la decisión de separarte
sería verdad y nunca te podrías escapar del aislamiento. Crear es compartir, pero la
depresión es separación y aislamiento, por eso no pudo haber sido creada.
6 Hijo de Dios, no podrías haber negado a Dios si previamente no lo hubieses conocido. Lo
negaste porque lo amabas y si aceptas que lo negaste puedes deshacerlo.
7 Tu Padre no ha tomado represalias, y te pide que retornes. Contempla a tus hermanos
con amor, y Dios, como muestra de gratitud por tu regalo, entrará en tu corazón.
8 Estás sano y no puedes morir, pero te puedes identificar con cosas que mueren. Percibir
cosas que mueren es una blasfemia, pues percibes al Creador y su creación sin amor.
Si te reconocieses de la misma manera como Dios te creó, no podrías sufrir. Para
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aceptarte tal como fuiste creado tienes que reconocerlo a Él como tu Creador.
10 Tú te has negado muchísimas veces a ti mismo, pero Dios no interfiere en tus decisiones
pues te creó libre y Él no se ataca a sí Mismo. Dios se extendió a Sí Mismo hasta ti en tu
creación, y Sus dones son para ti eternamente. ¿Cómo puedes seguir dándole la espalda?
11 Mediante los regalos que haces a tu Padre Su Hijo recuperará el Reino. El Cielo le espera.
Tú no te sientes bien en ninguna otra parte ni otro estado.
12 Solamente puedes percibir a tu hermano perfecto, pues así fue creado y ésta es su
realidad. Sentir culpabilidad, sufrimiento, dolor o depresión son blasfemias. 13 Percibir
cosas que Dios no ha creado es negarlo a Él y negarte a ti mismo.
14 Mientras el tiempo perdure en tu mente tendrás el poder de elegir. Tú elegiste estar en
el tiempo. Si aceptas que lo hay en el tiempo te preocupe, vivirás en el tiempo. Acepta lo
eterno como lo único que es real y empezarás a comprender y amar a la eternidad.
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