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Importancia y Nobleza de San José

Este documento describe la importancia y nobleza de San José como esposo casto de María y custodio de la Iglesia. Explica las razones por las cuales Dios dispuso el matrimonio de José y María, los misterios de la vida de San José como padre terrenal de Jesús, su paternidad espiritual sobre Cristo, y su muerte en presencia de Jesús y María. Finalmente, declara a San José como patrono universal de la Iglesia.

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Importancia y Nobleza de San José

Este documento describe la importancia y nobleza de San José como esposo casto de María y custodio de la Iglesia. Explica las razones por las cuales Dios dispuso el matrimonio de José y María, los misterios de la vida de San José como padre terrenal de Jesús, su paternidad espiritual sobre Cristo, y su muerte en presencia de Jesús y María. Finalmente, declara a San José como patrono universal de la Iglesia.

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IMPORTANCIA Y

NOBLEZA DE SAN JOSÉ

San José

Padre de Jesús

Esposo de María

Custodio de la Santa Iglesia


CASTO ESPOSO DE
MARÍA SANTÍSIMA

Principio fundamental de la

Josefología:

EL MATRIMONIO QUE LIGA A

SAN JOSÉ CON MARÍA, LA

MADRE DE CRISTO

Matrimonio perfecto en santidad, perfecto por el triple bien del matrimonio:


fidelidad, prole y sacramento.
«Los sagrados evangelistas nos dicen
pocas cosas de la Virgen, pero han
compendiado todas sus glorias en una
sola palabra al llamarla Madre de
Dios. Del mismo modo, muy poco
nos cuentan de la vida y virtudes de
San José, pero han dicho mucho al
llamarle Esposo de la Virgen. Como
si dijeran: ¿queréis que os diga en una
palabra quién era José? Era el esposo
de María, la Madre de Dios.»
MISTERIOS DE LA VIDA
DE SAN JOSÉ
«Estando desposada su madre

María con José, antes de vivir


juntos se halló que había
concebido en su seno por obra del
Espíritu Santo».

(Mt 1,18)

-1° Dolor-
RAZONES DE CONVENIENCIA DEL
DESPOSORIO DE MARÍA SSMA. CON
S A N J O S É ( S T O. T O M Á S )
v Respecto de Cristo:
a) Para que no fuera tenido por ilegítimo por los impíos
b) Para escribir su genealogía dentro del uso corriente, por medio del varón
c) Para ocultar al diablo el parto de la Virgen
d) Para que José tuviera el oficio de alimentarlo
v Respecto de la Ssma. Virgen María:
a) Para librarla de toda infamia
b) Para que no fuera apedreada por adúltera
c) Para que tuviese el auxilio de José
v Respecto de nosotros:
a) Para que el nacimiento virginal de Jesús fuera confirmado por José
b) Para que las palabras de María se confirmaran
c) Para evitar toda excusa a las vírgenes que por su descuido no evitan la infamia
d) Para simbolizar a la Iglesia desposada con Jesucristo
e) Para honrar a la virginidad y al matrimonio
REVELACIÓN DEL
MISTERIO

«El ángel del Señor se le apareció

en sueños y le dijo: José, hijo de

David, no temas recibir a María, tu

esposa, pues lo concebido en ella

es del Espíritu Santo. Dará a luz

un hijo y le pondrás por nombre

Jesús».

(Mt 1, 20-21)
«Vino a los suyos, y los suyos no le

recibieron».

(Jn 1,11)

-2° Dolor-
«Fueron deprisa y encontraron a María, a José y al niño reclinado en el
pesebre». (Lc 2,16)
PA T E R N I DA D D E S A N J O S É S O B R E
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

v La paternidad de San José es nueva, única y singular, de orden superior a la paternidad


natural y adoptiva humanas.
v « Esta paternidad de San José se distingue de toda otra: es única en su especie, como único es el
misterio al cual se refiere. No es una paternidad procedente de la generación según la naturaleza, es una
paternidad fundada en un vínculo moral. San José es realmente padre de Jesús, como es realmente esposo
de María. Por eso la Virgen, instruida en los divinos misterios, podrá decir con razón: «Tu padre y
yo…» (Mons. Sinibaldi)
v Vínculos que unen a San José con Jesús:
a) Por razón del matrimonio: «Acostumbro a decir que, si una paloma lleva en su boca un dátil y lo
deja caer en un jardín, ¿no decimos que la palmera es propiedad del jardinero? Pues si esto es así, ¿quién
podrá dudar que el Espíritu Santo, habiendo dejado caer este divino dátil, como divina paloma, en el
jardín cerrado de la Santísima Virgen, que pertenece a San José, como la mujer o esposa pertenece al
esposo; quién dudará, digo, que se puede afirmar con verdad que esa divina palmera, que produce frutos de
inmortalidad, pertenece al excelso San José?» (San Francisco de Sales)
b) Por razón de la virginidad: tanto la virginidad de San José como la de María estuvieron
ordenadas al misterio de la Encarnación, y el consentimiento de ambos (San José y María
Ssma.) en aquélla (la Encarnación) influyeron en la realización de éste (el Misterio).
«También San José fue virgen por María, para que del matrimonio virgen naciera el Hijo Virgen.»
(San Jerónimo) San José es padre por su virginidad, padre en el orden sobrenatural, en el
sentido más digno y elevado. El vínculo de su paternidad es moral y es, por lo mismo,
más fuerte y estrecho que todo vínculo físico.
c) Por razón de la autoridad: como cabeza de la Sagrada Familia, como legítimo esposo
de María, José ejerce su autoridad sobre Jesús. San José tenía, en general, cierta
superioridad y autoridad sobre María y Jesús. Tenía verdadero derecho a su amor y
reverencia. Pero, en sentido estricto, Jesús no estaba obligado a obedecerle. Con todo,
Jesús obedeció voluntariamente para manifestar su amor y reverencia a María y a José y
para darnos ejemplo de sumisión.
Finalmente, «no es más vehemente, en el amor, la naturaleza que la gracia» (San Anselmo); al
contrario, la gracia, mucho más poderosa que la naturaleza, encendió en su alma un amor
ardentísimo hacia el Hijo de su Esposa no menos que si fuera su propio hijo por
naturaleza, sino incomparablemente mayor en intensidad y pureza. Su solicitud paternal
es proporcional a su exquisito amor.
«Cuando se cumplieron los ocho

días para circuncidarle, le


pusieron

por nombre Jesús, como lo había

llamado el ángel antes de que

fuera concebido en el seno


materno».

(Lc 2,21)

-3° Dolor-
«Dará a luz un hijo, y le pondrás
por

nombre Jesús, porque él salvará a

su pueblo de sus pecados.»

(Mt 1, 21)
«Simeón los bendijo, y dijo a
María, su madre:

Mira, éste ha sido puesto...

como signo de contradicción...

para que se descubran los


pensamientos de muchos
corazones.»

(Lc 2, 34-35)

-4° Dolor-
«Porque han visto mis ojos tu
salvación,

la que preparaste ante todos

los pueblos; luz para iluminar a las

Naciones».

(Lc 2, 30-31)
«El ángel del Señor se apareció en

sueños a José y le dijo: Levántate,

toma al niño y a su madre, y huye

a Egipto, y estate allí hasta que yo

te avise, porque Herodes va a

buscar al niño para matarlo».

(Mt 2,13)

-5° Dolor-
«Y estuvo allí hasta la muerte de

Herodes, para que se cumpliera lo

que dice el Señor por el profeta:

"De Egipto llamé a mi hijo. "»

(Mt 2,15)
«El se levantó, tomó al niño y a su

madre y regresó a la tierra de

Israel. Pero al oír que Arquelao


reinaba

en Judea en lugar de su
padre Herodes, temió ir allá».

(Mt 2, 21-22)

-6° Dolor-
«Y fue a vivir a una ciudad
llamada

Nazaret, para que se cumpliera lo

dicho por los profetas: será


llamado

Nazareno.»

(Mt 2,23)
«Le estuvieron buscando entre los
parientes y conocidos, y al no
hallarle,
volvieron a Jerusalén en su
busca».
(Lc 2, 44-45)

-7° Dolor-
«Al cabo de tres días lo hallaron en

el Templo, sentado en medio de


los doctores,

escuchándoles y haciéndoles

preguntas.»

(Lc 2,46)
DIGNIDAD DE SAN JOSÉ 1° principio: A los que Dios elige para algo,
los prepara y dispone de tal modo que sean
idóneos para ello.
2° principio: Cuanto alguien más se acerca al
principio en un género cualquiera, tanto más
participa del efecto de aquel principio.
De estos dos principios se concluye que San
José, después de la Virgen María, posee la
máxima dignidad, por esposo de la Madre de
Dios, padre de Cristo, el Hijo de Dios y
representante en la tierra de su Autoridad
Divina, a quien estuvieron sujeto con humilde
sumisión y confianza sus dos más preciados
tesoros.
v Por el matrimonio, no sólo Dios hizo a
José partícipe de la dignidad de la
Madre de Dios, sino que a tal dignidad
no hay duda que llegó San José más que
ningún otro.

v San José tuvo para con el Verbo


encarnado todos los oficios de padre. Y
este don altísimo le condujo a una
excelencia suprema.

v Por la sujeción de Cristo y María


Santísima a San José.
MUERTE DE SAN JOSÉ

«Piadosamente se ha de creer que en su


muerte tuvo presentes a Jesucristo y a la
Santísima Virgen, su esposa. ¡Cuántas
exhortaciones, consuelos, promesas,
iluminaciones, inflamaciones y revelaciones
de los bienes eternos recibiría en su tránsito,
de su santísima Esposa y del dulcísimo Hijo
de Dios, Jesús!» (San Bernardino)
Por esto es patrono de la buena
muerte y debemos encomendarnos
siempre a él con mucho amor y
confianza, seguros de que el casto
esposo de María Ssma. y humilde
padre de Cristo no perderá nada de lo
que Dios le haya encomendado.
SAN JOSÉ, PATRONO DE
Pío IX, en el decreto Quemadmodum Deus de
LA IGLESIA UNIVERSAL 1870, declaró y constituyó a San José patrono
universal de la Iglesia, atendiendo a las peticiones
y ruegos de los prelados y fieles del mundo
entero.
Más tarde Benedicto XV (1920) insiste: «…
ordenamos a todos los prelados del mundo
católico que en tiempos tan necesitados para la
cristiandad exhorten a los fieles a invocar con
diligencia a San José.»
Este patrocinio josefino sobre la Iglesia Universal
es el complemento y prolongación de su
paternidad sobre Jesucristo, cabeza de la misma.
Pues tiene una cierta paternidad adoptiva sobre
todos los fieles del Cuerpo Místico de Cristo.
Afirma Sto. Tomás de Aquino que "hay tres cosas que Dios no
LA CONSAGRACIÓN A SAN podría haber hecho más sublimes de lo que son: la Humanidad de
Nuestro Señor Jesucristo, la gloria de los elegidos y la incomparable
JOSÉ Madre de Dios, de quien se dice que Dios no pudo hacer ninguna
madre superior. Podéis acrecentar una cuarta cosa, en loor de San
José. Dios no pudo hacer un padre más sublime que el Padre
adoptivo del Hombre-Dios".
A lo que agrega San Bernardo: "Ya que todo lo que pertenece a la
esposa pertenece también al esposo, podemos pensar que José
puede distribuir como le parezca los ricos tesoros de gracia que Dios
confió a María, su casta Esposa".
"Además, en el transcurso de los años pasados en Nazaret, Jesús
colmó el corazón de San José con ternura de amor tal como jamás
ningún padre creado la sintió ni sentirá, 'no sólo para que José lo
pudiese amar como Hijo, sino para que pudiese amar a todos los
hombres como a sus hijos, pues, del mismo modo que todos somos
hijos de María, así lo somos también de San José. (...) Y después de
la devoción a la Santísima Virgen, nada hay más agradable a Dios ni
más provechoso para nuestra almas que la devoción al santo
Patriarca San José'".
"Habiéndosele concedido a Santa María Magdalena de Pazzis contemplar en un éxtasis la
gloria de San José, exclamó: 'José, unido como está a Jesús y a María, es como una estrella
resplandeciente que protege a las almas que bajo el estandarte de María, traban la batalla de
la vida'".

"Cuando Santa Teresa fundó el primer monasterio de la Reforma del Carmelo, le dijo
Nuestro Señor: 'Deseo que sea dedicado a San José y lleve su nombre. Este santo guardará
una de las puertas y la Santísima Virgen la otra y Yo estaré entre vosotras'".
"Otra vez, se encontraba Santa Teresa en una sencilla iglesia de los Padres Dominicos,
cuando sintió que alguien le colocaba sobre los hombros un hermosísimo manto. Durante
unos instantes, no vio quién se lo ponía, pero poco después reconoció a la Santísima
Virgen y a Su bendito Esposo San José. La Santa experimentó en su corazón una gran
alegría. María habló y mientras Santa Teresa escuchaba esa voz celestial, tuvo la impresión
de apretar en su mano la de la Virgen. 'Estoy tan satisfecha de que lo hayas consagrado a
San José [a su primer convento de la reforma carmelitana] que puedes pedir lo que quieras
para tu convento, con la certeza absoluta de que lo recibirás'. Los dos Santos Esposos
colocaron entonces en las manos de Teresa una piedra preciosa de gran valor y dejaron a la
Santa inundada de la más pura alegría y del más ardiente deseo de ser enteramente
consumida por la fuerza del amor divino".
"Un día, al salir de su monasterio, dos religiosos carmelitas encontraron a un venerable
anciano que avanzaba en dirección a ellos. Se puso entre los dos y les preguntó de dónde
eran. El mayor respondió que eran Carmelitas.
-Padre- preguntó entonces el desconocido- ¿por qué vosotros, los Carmelitas, tenéis tanta
devoción a San José?
El religioso dio varias razones, subrayando principalmente que Santa Teresa había tenido
esa devoción y la había inculcado en aquellos que la siguieron. Cuando el padre terminó de
hablar, el desconocido dijo:
-'Hacedme caso y tened a San José la misma devoción que tuvo Santa Teresa; todo cuanto
le pidiereis, lo alcanzaréis'. Y diciendo esto, desapareció".

No me acuerdo hasta ahora, decía Santa Teresa, de haberle suplicado cosa a San José que
haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por
medio de este Bienaventurado Santo. No he conocido de persona que de veras le sea
devoto que no la vea más aprovechada en virtud, porque aprovecha en gran manera a las
almas que a él se encomiendan. Sólo pido por amor de Dios que lo pruebe quien no lo
creyere y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y
tenerle devoción.
SAN JOSÉ Y FÁTIMA: SU
IMPORTANCIA
En la aparición del 13 de octubre, día del milagro del
sol, la Ssma. Virgen promete a Sor Lucía que se
aparecerán San José con el Niño Jesús bendiciendo al
mundo.
Creemos que es, además de su patronazgo sobre la
Iglesia Universal, a causa de estos tiempos tan
difíciles, en los que abundan los pecados contra la
santa pureza, para que –con la ayuda e intercesión de
este santo que tanto amó la castidad y en la que se
santificó- pueda ser nuestro protector y guía en este
virtud tan amada por Dios.
Además, para cubrir con su protección y amparo a las familias que están siendo tan
atacadas por el enemigo de las almas, para que puedan sobrellevar las dificultades de
la vida en fidelidad y respeto mutuo, a imitación de la Sagrada Familia de Nazareth,
de la cual él fue custodio y cabeza.
Él tomará sobre sí nuestras preocupaciones y problemas y sabrá llevarlas a buen
término.
EL ESCAPULARIO DE Este Escapulario nace en el siglo XIX, en la población francesa de
Lons-le-SauInier, diócesis de Saint-Claude donde irrumpe la
SAN JOSÉ
corriente más fuerte de esta devoción por parte de la Fundadora de
la Comunidad de las Franciscanas de la Inmaculada Concepción,
Madre María de Jesús Schmidt y del Padre Pier Battista. OFMC, de
Reims. La Madre María de Jesús que era gran devota del Santo,
pensaba que hacía poco para demostrar la gran devoción que le
tenía, así que pensó en llevar algo puesto como un hábito especial,
por lo que pidió al P. Pier Battista (que era un artista), le hiciera un
dibujo con los símbolos y figuras que actualmente presenta el
Escapulario. Fue tal el entusiasmo y el éxito de la Madre María de
Jesús que en diez años se distribuyeron 110.000 unidades.
El Obispo C. Marpot aprobó la solicitud del Escapulario y lo
promocionó, pidiendo en 1884 audiencia a S.S. León XIII quién le
puso en contacto con el General de los Capuchinos.

En 1891 el Cardenal Foulon pidió al Santo Padre que autorizara a la


Orden de los Capuchinos el promover, divulgar, bendecir e
imponer el Escapulario de San José.
Finalmente en 1893 el Papa León XIII aprueba y confirma el decreto de la Sagrada Congregación de
Ritos. En sus orígenes fue blanco, por lo que se le llamó “El Escapulario Blanco”. Posteriormente ha
quedado con 3 colores: morado, dorado (o amarillo) y blanco representantes de las tres virtudes
principales de San José: el morado simboliza la humildad, el dorado la justicia, y el blanco la pureza. En
su parte delantera presenta la imagen de San José con el Niño y la inscripción “San José, Patrono de la
Iglesia, ruega por nosotros”; en la parte de atrás, la tiara pontificia con las llaves de San Pedro y sobre el
conjunto una paloma, debajo la inscripción: “El Espíritu del Señor es su guía”.

GRACIAS QUE SE OBTIENEN POR LLEVAR EL ESCAPULARIO DE SAN JOSÉ


1. Aquellos que utilicen este Escapulario, serán defendidos por San José como de su propiedad,
obteniendo innumerables gracias de su corazón más casto.
2. Tendrán los devotos, la plena confianza de conseguir la gracia de la perseverancia final, y llegar a
Dios en santidad, imitando sus virtudes: justicia, pureza, obediencia, silencio y humildad, con fe y amor
a Jesús y a la Santísima Virgen María.
3. Indulgencias plenarias en los días de fiesta de Nuestro Señor, de la Santísima Virgen y de San José, lo
mismo que a la hora de la muerte.
4. Si es un verdadero devoto tendrá el regalo de la castidad de su propio estado.
5. Tendrá auxilios espirituales para salir del pecado.
6. Tendrá particular devoción a María Santísima.
7. Tendrá una buena muerte y será defendido en las horas extremas.
8. No será vencido de los demonios, que tiemblan ante el nombre de San José, terror de los demonios.
9. Obtendrá especiales gracias tanto para el alma como para el cuerpo.
GLORIA DE SAN JOSÉ
San José goza de la gloria máxima en el
Cielo, después de la Ssma. Virgen. La razón
es porque el grado de gloria se computa por
el grado de caridad adquirido en esta vida.

«En verdad, como diga Cristo,: Donde Yo estoy, allí


estará también mi siervo; sin duda, aquél se verá
colocado más próximo en los Cielos, que en su
ministerio se encontrase más cercano, más sumiso y
más fiel, después de María, en la tierra.» (Gersón)

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