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Igualdad Tributaria en Transporte Internacional

La Sentencia C-251/99 de la Corte Constitucional de Colombia establece que el régimen diferencial de tributación para empresas extranjeras de transporte internacional no domiciliadas en el país es constitucional, ya que respeta los principios de equidad y eficiencia tributaria. Se argumenta que la retención en la fuente actúa como un mecanismo razonable para facilitar la tributación y evitar la evasión. La demanda que cuestionaba la constitucionalidad de ciertos artículos del Estatuto Tributario fue desestimada, reafirmando que las normas cumplen con la Constitución.

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Igualdad Tributaria en Transporte Internacional

La Sentencia C-251/99 de la Corte Constitucional de Colombia establece que el régimen diferencial de tributación para empresas extranjeras de transporte internacional no domiciliadas en el país es constitucional, ya que respeta los principios de equidad y eficiencia tributaria. Se argumenta que la retención en la fuente actúa como un mecanismo razonable para facilitar la tributación y evitar la evasión. La demanda que cuestionaba la constitucionalidad de ciertos artículos del Estatuto Tributario fue desestimada, reafirmando que las normas cumplen con la Constitución.

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Sentencia C-251/99

IMPUESTO SOBRE LA RENTA E IGUALDAD TRIBUTARIA


ENTRE EMPRESAS COLOMBIANAS Y EXTRANJERAS NO
DOMICILIADAS EN COLOMBIA QUE PRESTAN SERVICIOS DE
TRANSPORTE AEREO Y MARITIMO INTERNACIONAL

Antes que violar la Constitución Política, el Legislador ha ejercido sus


facultades dentro de los límites constitucionales, pues, respetando los principios
tributarios de equidad y eficiencia, al prever un régimen diferencial de
tributación por concepto de impuesto de rentas y remesas para las empresas de
transporte internacional que no tienen domicilio en el país, empleando al efecto
el instrumento de la retención de la fuente, ha procedido razonable y
equitativamente, comoquiera que este atiende las particulares características de
los negocios transnacionales, de donde se infiere que el régimen que consagran
las normas sub-examine se acompasa plenamente a la Constitución, en cuanto
resulta razonable y ajustado a la necesidad de facilitar la tributación que, por
concepto del impuesto de renta y el complementario de remesas, deben pagar
dichas personas jurídicas, por las actividades de transporte internacional que
prestan en el país, así como al deber de consultar su aptitud para evitar la
evasión y viabilizar el control del cumplimiento de la obligación de tributación.

Referencia: Expediente D-2202

Acción pública de inconstitucionalidad


en contra de los artículos 592 -parcial- y
594 -parcial del Estatuto Tributario,
modificados por los artículos 29 y 30 de
la Ley 223 de 1995.

Actor: Jose Alberto Martinez Menendez

Temas:
Igualdad tributaria entre empresas
colombianas y extranjeras no
domiciliadas en Colombia que prestan
servicios de transporte aéreo y marítimo
internacional, en materia de impuesto
sobre la renta.

Magistrado Ponente:
Dr. FABIO MORóN DíAZ

Santafé de Bogotá, D.C., abril veintiuno (21) de mil novecientos noventa y


nueve (1999).
I. ANTECEDENTES

Procede la Sala Plena de la H. Corte Constitucional, a resolver la demanda


promovida por el ciudadano JOSE ALBERTO MARTINEZ
MENENDEZ en contra de los artículos 592 -parcial- y 594 -parcial del
Estatuto Tributario, modificados por los artículos 29 y 30 de la Ley 223 de
1995.

Por auto del 7 de octubre de 1998, el Magistrado Sustanciador admitió la


demanda; ordenó la fijación en lista y el traslado del expediente al señor
Procurador General de la Nación para efectos de recibir el concepto fiscal
de su competencia. Dispuso, además, que se cursaran las comunicaciones
de rigor al Secretario General de la Presidencia de la República, al Ministro
de Hacienda y Crédito Público, a la Directora de Impuestos y Aduanas
Nacionales y al representante legal del Instituto Colombiano de Derecho
Tributario, para que si lo estimaban oportuno, conceptuaran sobre la
constitucionalidad de las normas acusadas.

Cumplidos, como se encuentran, los requisitos que para esta índole de


asuntos, contemplan la Constitución Política y el Decreto 2067 de 1991,
procede la Corte a decidir.

I. EL TEXTO DE LAS DISPOSICIONES ACUSADAS

Se transcriben a continuación los artículos demandados, de acuerdo a la


publicación de la Ley 223 de 1995 en el Diario Oficial, 42160 del viernes
22 de diciembre de 1995, destacándose en negrillas los apartes
parcialmente acusados:

LEY 223 DE 1995


(diciembre 20))

Por la cual se expiden normas sobre racionalización tributaria y se


dictan otras disposiciones

El Congreso de la República de Colombia

DECRETA
...
Artículo 29. Adiciónase el artículo 592 del Estatuto
Tributario con el siguiente numeral:
ARTICULO 592. QUIENES NO ESTAN OBLIGADOS A
DECLARAR. No están obligados a presentar la declaración
de renta y complementarios:

1. ..........
4. “Los contribuyentes señalados en el artículo 414.11 de
este Estatuto.
....

ARTICULO 30.- El artículo 594-2 del estatuto Tributario


quedará así:

DECLARACIONES TRIBUTARIAS PRESENTADAS POR


LOS NO OBLIGADOS.-

Las declaraciones tributarias presentadas por los no


obligados a declarar no producirán efecto legal alguno”.

....”

III. LA DEMANDA
El demandante considera que los apartes acusados quebrantan los
artículos 13, 100, 338 y 363 de la Constitución Política, “porque su
finalidad es privar a las empresas extranjeras de transporte aéreo y
marítimo, sin domicilio en el país, de la posibilidad de solicitar la
devolución del excedente del impuesto sobre la renta, a la vez que dejan sin
efecto práctico el artículo 203 del Estatuto Tributario que establece la
forma como dichas empresas determinan su renta líquida gravable en el
país, o sea, la base gravable del impuesto, con violación de las normas
citadas, pues se infringe el principio de la igualdad de los contribuyentes
ante la ley claramente establecidos en los artículos mencionados de la
Carta, por razones de origen nacional de las personas, sin que existan
razones de orden público que justifiquen un trato diferente.”

Sostiene que “las empresas extranjeras de transporte aéreo y marítimo sin


domicilio en el país determinan su renta líquida gravable originada en el
país mediante la fórmula consagrada en el artículo 203 del Estatuto
Tributario, pero en virtud de las normas acusadas, la disposición

1
El Artículo 414-1 del E.T. fue adicionado por el artículo 128 de la Ley 223 de 1995, que dice:
Adiciónase el Estatuto Tributario con el siguiente artículo:
Artículo 414-1. Retención sobre Transporte Internacional.- Los pagos o abonos en cuenta por concepto
de servicios de transporte internacional prestados por empresas de transporte aéreo o marítimo sin domicilio
en el país, están sujetos a retención en la fuente a título de impuesto de renta, a la tarifa del tres por ciento
(3%).
En los mismos casos, la tarifa de retención en la fuente a título de impuesto de remesas es el uno por ciento
(1%), calculado sobre el valor bruto del respectivo pago o abono en cuenta.
PARAGRAFO. En los casos previstos en este artículo, no habrá lugar a retención en la fuente cuando la
empresa beneficiaria de los correspondientes pagos o abonos en cuenta no sea sujeto del impuesto sobre la
renta en Colombia en virtud de Tratados sobre doble tributación.”
mencionada deja de tener efecto práctico, porque su impuesto sobre la
renta será igual a las retenciones que se les practiquen, porque sus
declaraciones tributarias no producen efecto legal alguno”.

De otra parte, expresa que el artículo 594-2 del Estatuto Tributario, es


inconstitucional, por violar igualmente los artículos 13, 100, 338 y 363 de
la C.P., “porque este último no hace sino complementar y asegurar los
efectos que se producen al trasladar a los contribuyentes señalados en el
artículo 414-1 del Estatuto Tributario al grupo de los no obligados a
declarar.”

Asevera que el legislador no puede “suprimir la declaración de renta ni la


liquidación, en ningún caso en vigencia del artículo 338 de la Constitución,
porque la declaración no sólo es un deber del contribuyente, sino un
derecho que él tiene a establecer la cuantía del crédito a su cargo y a
solicitar la devolución de lo que quede a su favor por la aplicación de la
ley al caso concreto. Resulta inconstitucional que el legislador por el
sistema de excluir de la declaración de renta a un grupo de contribuyentes,
les impida a éstos la aplicación de la ley al caso concreto y la posibilidad
de utilizar los medios legales pertinentes para pedir la devolución de lo
que resulte a su favor. Por este sistema el legislador, además de impedirle a
una parte de los contribuyentes ejercitar los medios legales pertinentes
para la exacta determinación de su crédito, se apropia indebidamente de
unas sumas que, como la retención en la fuente, no son sino un anticipo al
impuesto.”

I. INTERVENCIONES OFICIALES

1. En memorial dirigido al Magistrado Sustanciador, la abogada EDNA


PATRICIA DIAZ, funcionaria de la Oficina Nacional de Normativa y
Doctrina de la U.E.A. (sic) de la Dirección de Impuestos y Aduanas
Nacionales, defendió la constitucionalidad de los apartes acusados.

La interviniente recuerda que la jurisprudencia de esta Corporación ha sido


reiterativa en señalar que, conforme al ordenamiento constitucional el
Congreso tiene autoridad suficiente para establecer tributos, impuestos,
tasas y contribuciones, por razones de política económica o para realizar la
igualdad real y efectiva.

A continuación se transcriben los principales argumentos que expone en


defensa de las disposiciones demandadas:

1. En favor de la constitucionalidad del numeral 4º. del artículo 592 del


Estatuto Tributario, comienza por señalar que “el tratamiento fiscal es
diferente, en tratándose de extranjeros sin residencia, ni domicilio en el
país, toda vez que las personas extranjeras sin residencia nacional, sólo
están sujetas al impuesto sobre la renta y complementarios respecto de sus
rentas y ganancias ocasionales de fuente nacional. (Artículos 9 y 12 del
Estatuto Tributario).

Mientras que las personas naturales y jurídicas nacionales, están gravadas


con el impuesto sobre la renta y complementarios, sobre sus rentas y
ganancias ocasionales de fuente nacional y de fuente extranjera.

Por ello, a su juicio “no puede pretenderse que el legislador, ante


entidades con características totalmente diferentes, las regule
tributariamente de manera uniforme, como equivocadamente lo sostiene el
accionante.”

En su criterio, es indudable, que los extranjeros (personas naturales o


sociedades) sin residencia, ni domicilio en el país, están obligados a
contribuir con el impuesto de renta y complementarios, por los ingresos de
fuente nacional que perciban, siendo la retención en la fuente, un
mecanismo de recaudo anticipado del mismo.

Es por eso, que la Ley 223 de 1995, artículo 128, adicionó el Estatuto
Tributario, con el artículo 414-1, en el cual estableció que los pagos o
abonos en cuenta por concepto de servicios de transporte internacional,
prestados por empresas de transporte aéreo o marítimo, están sujetas a
retención en la fuente a título de impuesto de renta, a la tarifa del tres por
ciento (3%). Por impuesto de remesas, la tarifa de retención es del uno por
ciento (1%) sobre el valor bruto del respectivo pago o abono en cuenta,
tarifas que por demás son inferiores, en comparación con la tributación de
las personas jurídicas declarantes, para las cuales el legislador ha
determinado una tarifa de impuesto de renta, del treinta y cinco por ciento
(35%).

Así mismo, el ordenamiento fiscal es claro al señalar que cuando el


legislador exime de la obligación de presentar declaración de renta a los
denominados “no declarantes”, el impuesto de renta y complementarios es
el que resulta de sumar las retenciones en la fuente por todo concepto, que
deban aplicarse a los pagos o abonos en cuenta realizados al contribuyente
durante el respectivo año gravable. (Artículo 6 del Estatuto Tributario).

En el caso que nos ocupa, afirma, “el artículo 592 numeral 4º, aquí
demandado, expresa que los contribuyentes señalados en el artículo 414-1
del Estatuto, no están obligados a presentar declaración de renta y
complementarios.”

La interviniente expresa que una interpretación armonizada de las normas


señaladas, permite concluir que “por razones de política tributaria, y
partiendo de la base que las empresas de transporte internacional sin
domicilio en el país, tributan por el impuesto de renta y remesas a través
del mecanismo de la retención en la fuente, bien podía el legislador
exonerarlas de presentar la respectiva declaración de renta, atendiendo a
un manejo tributario más simplista.”

Acota que “en situación similar, se encuentran los asalariados y


trabajadores independientes, para quienes la suma de sus retenciones
durante el año gravable, constituye su impuesto de renta, por lo cual el
legislador los eximió de presentar la respectiva declaración.”

Por ello, a su juicio no es dable sostener que la norma acusada consagre


un tratamiento discriminatorio con relación a las empresas de transporte
internacional, ni menos aún, que sea la intención del legislador, ponerlas en
condiciones de inferioridad con respecto a las nacionales (artículos 13 y
100 de la C.P.).

Por el contrario, en su parecer, la disposición tributaria las está excluyendo


del cumplimiento de la obligación fiscal de declarar renta, tomando en
consideración que como sujeto pasivo del impuesto, tributaron a través del
mecanismo de la retención en la fuente.

De otra parte, señala que “no puede pretenderse, como equivocadamente lo


argumenta el actor, que la Ley permita que las empresas de transporte
internacional sin domicilio en Colombia, declaren con el fin de obtener la
devolución de los saldos a favor originados en las retenciones, pues para
ello el legislador les determinó por concepto de retención, una tarifa
proporcional del tres por ciento (3%) por renta y uno por ciento (1%) por
remesas, inferior a la que se aplica a las empresas nacionales dedicadas a
la misma actividad, del treinta y cinco por ciento (35%), precisamente
teniendo en cuenta que las excluía de declarar, y por ende de depurar sus
rentas para obtener saldos a favor, ya que dichas retenciones constituyen
su impuesto”.

Acerca de la constitucionalidad del artículo 594-2 del Estatuto Tributario,


observa que “carecería de efectos legales, que el legislador determinara un
grupo de no declarantes de renta y complementarios, pero sin embargo, le
diera validez a la liquidación privada por ellos presentada.”

Por ello, en opinión de la ciudadana interviniente, si una persona que tiene


la condición de “no declarante”, presenta declaración de renta, resulte
lógico que la misma no produzca efectos legales.

2. El Ministro de Hacienda y Crédito Público, por conducto de apoderado


especial, el ciudadano JUAN FERNANDO ROMERO TOBON,
intervino en defensa de la constitucionalidad de las normas acusadas.

Respecto de los cargos, anota:


“El problema jurídico que desarrolla el actor a lo largo de su
libelo requiere, en primer lugar una aclaración en torno al
mecanismo de retención en la fuente, como un sistema de
recaudo anticipado de un tributo y, en segundo lugar, un análisis
de los efectos que ello produce en la relación tributaria. Dentro
de este ámbito procede el examen de igualdad y equidad,
principios en los cuales se basa el impugnante para sostener una
eventual infracción a nuestro ordenamiento constitucional.

Vale la pena aclarar, ab initio, que la pretensión se remonta a


determinar la validez de una fórmula establecida en el propio
Estatuto Tributario en la que se preceptúa que:

Artículo 6º. El impuesto de renta y ganancia ocasional, a cargo


de los asalariados no obligados a presentar declaración de renta
y complementarios, y el de los demás contribuyentes no
obligados a declarar, es el que resulte de sumar las retenciones
en la fuente por todo concepto, que deban aplicarse a los pagos
o abonos en cuenta realizados al contribuyente durante el
respectivo año gravable.

Esta disposición fue declarada exequible mediante la sentencia


C-489 de 1995, con lo que el debate que plantea el accionante ya
ha encontrado solución en nuestra jurisprudencia. En dicho
pronunciamiento se indicó:

El demandante parte de una premisa que no demuestra cómo es


que la condición del declarante es idéntica a la condición del
contribuyente no declarante como sujeto pasivo del impuesto de
renta y complementarios. Esta identidad no sólo no está
demostrada sino que, en principio, no es cierta. El nivel de renta
o patrimonio es el factor determinante para estar obligado a
presentar declaración de renta, mecanismo de recaudo que no
excluye la retención en la fuente. La posibilidad de beneficiarse
de deducciones, descuentos o exenciones responde a un principio
de equidad tributaria (C.P. art. 363) que impide el exceso en la
tributación para quienes, además de declarar renta, se les aplica
retención en la fuente.

No es posible predicar igualdad matemática entre la obligación


tributaria del declarante y la del no declarante. Precisamente, el
nivel de ingresos o de patrimonio hace que el primero deba
declarar renta y ser objeto de retención en la fuente. Para evitar
la imposición de un gravamen excesivo, la ley establece que se
tengan en cuenta las retenciones ya efectuadas, mediante su
deducción o descuento, sin que esto implique que el declarante
de renta tenga un trato más favorable que el no declarante, ya
que existe una justificación objetiva y razonable para la
diversidad de trato. El no declarante sólo está obligado a
tributar la suma de las retenciones en la fuente que por todo
concepto deban aplicarse a los pagos realizados durante el
respectivo año gravable, sin que pueda beneficiarse de los
descuentos, las deducciones o exenciones. En consecuencia, de
la mera no aplicación de este mecanismo a los no declarantes,
no puede afirmarse la existencia de un trato desigual e
inequitativo.

La situación objeto de controversia se deriva, entonces, de una


consecuencia contenida en el propio Estatuto Tributario,
particularmente, en relación con el artículo 30 de la Ley 223 de
1995, que tiene una identidad de objeto con el artículo 6º el cual
fue declarado exequible. Adicionalmente, habrá que establecer,
si el análisis concreto que realiza el impugnante contiene un
tratamiento que no se compadece con los principios y reglas que
deben regir nuestro sistema tributario.

Es claro, en todo caso, que argumentos cómo que con el


mecanismo de retención en la fuente se vulnera el artículo 338,
pues no contiene la tarifa y la base gravable o que subsista una
facultad del contribuyente para declarar, no están llamados a
prosperar.”

3. El Presidente (E) del Instituto Colombiano de Derecho Tributario, Dr.


Alvaro Leyva Zambrano, aportó la ponencia de la Doctora LUCY CRUZ
DE QUIÑONES, que la Junta Directiva aprobó en sesión del 20 de octubre
de 1998, la cual defiende la constitucionalidad de las disposiciones
acusadas, según síntesis que a continuación se transcriben:

“Reflexiones previas:

El artículo 24 del E.T., tal como fue modificado por la misma ley 223 de
1995 establece una regla general de territorialidad de los ingresos al
considerar ingresos de fuente nacional ‘los provenientes de la explotación
de bienes materiales e inmateriales dentro del país y la prestación de
servicios dentro de su territorio, de manera permanente o transitoria, con o
sin establecimiento propio’. El mismo artículo señala, a título
enunciativo, algunos ingresos que participan de esa condición, y entre
ellos, en el numeral 14 se hallan ‘las rentas obtenidas en el ejercicio de
actividades comerciales dentro del país’.

“En la correcta interpretación de la regla de territorialidad los ingresos


por fletes o por tiquetes de transporte aéreo, marítimo o fluvial, vendidos
en Colombia resultan ser de fuente territorial colombiana, gravables en
nuestro país, como lo enseña el principio de la fuente territorial del
ingreso.

Por su parte el artículo 26 del Estatuto Tributario establece el mecanismo


de determinación de la base gravable para la generalidad de los
contribuyentes, mecanismo éste que parte de los ingresos susceptibles de
incrementar el patrimonio del contribuyente en el momento de su
percepción, y continúa disminuyéndose con las rebajas, devoluciones,
descuentos, costos y gastos necesarios para llegar a la renta líquida, que es
la base gravable.

Sin embargo, el artículo 203, considerando que el negocio de transporte


internacional, por la propia naturaleza comparte rentas líquidas de
carácter nacional con rentas líquidas gravables por el país de origen de la
empresa extranjera, acudió a un sistema de prorrateo de la ganancia neta
comercial mundial, en función de la misma proporción que exista entre los
ingresos brutos recibidos en Colombia y los ingresos mundiales por
transporte. No es necesario que estas compañías se sometan a la regla de
determinación de la renta líquida según las leyes tributarias colombianas
ni que cumplan con la totalidad de los requisitos formales y para la
aceptación de costos y deducciones puesto que se trata de un
contribuyente sin domicilio en Colombia, y probablemente sin
establecimiento permanente, lo cual dificulta la comprobación de las
partidas que reducen los ingresos computables. Además la mayoría de sus
ingresos brutos son de fuente extranjera. Basta entonces, con aplicar la
proporción en la que participan los ingresos brutos obtenidos en
Colombia a la ganancia comercial neta para halar la base.

Teóricamente se trata de una renta líquida especial y así la trata el


Estatuto, dentro del capítulo que lleva esa denominación y su origen es
mixto por las razones que se han expuesto.

El hecho generador, la base gravable y las tarifas del impuesto de renta se


encuentran perfectamente definidos en las normas sustantivas (art. 24,
art. 26, 203 del E.T.) de manera que lo que merece reparo no es el
establecimiento del impuesto sobre la renta para esa clase de negocios, ni
que se consideren de fuente colombiana - y por ende, sometidos a la
soberanía tributaria del país - los ingresos que por venta de pasajes en
nuestro territorio obtengan compañías extranjeras.

Concretándonos a la modificación contenida en la Ley 223 de 1995,


podemos afirmar que esta consistió en considerar, en primer lugar, que los
ingresos derivados de la actividad comercial y los originados en la
prestación de servicios en Colombia son de fuente territorial colombiana,
(artículo 24 del E.T.) y en segundo lugar, establecer una retención en la
fuente a título de impuesto de renta sobre los pagos o abonos que efectúen
a su favor en Colombia.
Siendo la retención sobre los ingresos del 3% en tanto que la tarifa sobre
la renta líquida originada por esos ingresos es del 35%, se puede decir,
razonablemente que la primera tarifa considera la diferencia entre una
base de ingresos y una base de rentas líquidas o utilidad comercial, con el
fin de llegar a resultados aproximados, y con ello restablecer la
desigualdad que podría presentarse frente a la tributación de los no
domiciliados. Igualmente, puede afirmarse sin temor a equívocos, que una
retención del 3%, que se convierte en impuesto definitivo, sobre los
ingresos totales, tiene como intención acabar con la dificultad que entraña
el método de proporcionalidad de las utilidades gravables en Colombia,
porque éste parte de una premisa no siempre pacífica: determinar los
ingresos brutos obtenidos en Colombia, cuando se trata de venta de
pasajes internacionales.

Colombia, en este sentido está siguiendo una tendencia mundial que es la


de gravar las rentas según la fuente, obtenidas con o sin establecimiento
permanente. La regulación consiste en tributar en forma separada por
cada devengo de ingresos que, por principio tienen vocación de generar
renta, a una tarifa muy inferior a la que resultaría aplicable de permitirles
llegar hasta la renta líquida gravable.

La técnica reconocida mundialmente como with holding tax grava, por la


vía de la retención cada operación o ingreso, sin que pueda predicarse la
existencia de un período impositivo o puedan acumularse o compensarse
rentas de signo positivo con pérdidas. Cuanto más gravosa es la with
holding sobre las remesas al exterior, tanto más se reduce el impulso a la
salida de cantidades. Es habitual que los países utilicen esta técnica
sobre regalías, dividendos e intereses y aún sobre compensaciones por
servicios profesionales. En el evento en estudio, ingresos de origen
colombiano, como lo son ‘ los pagos o abonos en cuenta por concepto de
servicios de transporte internacional prestados por empresas sin domicilio
en el país’, una retención en la fuente a título de impuesto del 3% y una por
concepto de impuesto de remesas del 1%, sin perjuicio de las
exoneraciones previstas en convenios internacionales vigentes. La renta
determinada según el texto del artículo 203 no sigue el cálculo real de la
renta territorialmente obtenida puesto que se imputa a la utilidad
comercial percibida por la sociedad no residente en su país de origen, con
reglas mercantiles, fiscales y contables distintas a las colombianas. En
verdad esa regla establece una presunción de renta imputable
territorialmente en Colombia sobre circunstancias que sustituyen los
hechos reales y efectivos de carácter territorial.

Parece entonces que el objetivo final del legislador al establecer la


retención sobre los ingresos generados en nuestro país es razonable
porque busca controlar que efectivamente se tribute en Colombia sobre
ingresos que efectivamente tienen origen colombiano, y que no resulte
trasladado todo el peso impositivo en favor del país de domicilio de la
transportación internacional, en donde habitualmente el contribuyente
tributa sobre su renta mundial, descontando el impuesto pagado en otros
países, para evitar la doble tributación.

La demanda no cuestiona el trato fiscal diferente en función de la


residencia de los contribuyentes, consagrado en las normas sustantivas.
Fundamentalmente se endereza contra el mecanismo de retención en la
fuente, por cuanto las sumas retenidas se convierten en impuesto definitivo,
lo cual en la práctica hace inane la legislación sustantiva sobre la
determinación concreta de la base gravable.

Veamos primero el reparo en torno al principio de legalidad contenido en


el artículo 338 constitucional. Es cierto que el esquema de
retención-impuesto convierte al impuesto de renta en un impuesto sobre el
ingreso bruto, porque las retenciones siempre se aplican sobre la
totalidad del pago o abono en cuenta, pero si la tarifa no es igual a la del
impuesto aplicable a rentas líquidas puede sostenerse que el propio
legislador ha establecido dos sistemas de determinación de la base
gravable, con miras a obtener resultados recaudatorios similares al tiempo
que establece condiciones tributarias semejantes para los contribuyentes.
Evidentemente uno de esos sistemas conduce a un impuesto personal, que
considera todos los costos y minoraciones estructurales del impuesto y
otro, como bien lo dice el demandante, lleva a un impuesto real,
entendiendo por tal aquel que no considera las condiciones singulares del
contribuyente, de manera que el hecho generador se mantiene como la
renta generada en el país para cualquier clase de contribuyentes, pero la
base gravable y la tarifa conllevan apreciables diferencias establecidas
directamente en la ley, como lo exige la Constitución. Las condiciones
objetivas para pertenecer a uno y otro régimen, en este caso, están
determinadas por el domicilio de la empresa y el control de sus
operaciones locales. Si ésta se radica en Colombia se aplica el impuesto
personal, con una regla que trata unilateralmente de evitar la doble
tributación, al permitir, para las colombianas un descuento contra el
impuesto liquidado y en las extranjeras un descuento en la base al permitir
que se prorratee la renta comercial mundial para hallar la porción
gravada en Colombia. Si la empresa no se encuentra radicada en
Colombia, pero hace negocios en este país, es razonable que el legislador
acuda a un sistema alternativo, sencillo y eficaz que consiste en retener a
una tarifa baja, sobre el ingreso bruto, sin reducción de costos y gastos;
como quiera que se retiene solo sobre los ingresos de fuente territorial
colombiana, no hace falta aplicar la fórmula de distribución
proporcional de la base gravable, puesto que la totalidad de los ingresos
reportados por el sistema de retención son gravables en Colombia, y lo que
si constituiría un reparo de mayor envergadura, que es la negativa de
costos y deducciones, tiene también su justificación económica en cuanto
que la tarifa finalmente aplicable es equivalente al 8.5% de la tarifa plena.
En relación con la violación al principio de igualdad en los tributos en
razón del origen de las sociedades, ha sido doctrina de la Corte que el
Estado pueda adoptar tratamientos tributarios diferenciados desde que
estos sean razonables; adicionalmente se ha considerado la igualdad
como un objetivo que el ordenamiento jurídico propende a alcanzar, de
manera que una distinción en el trato desde la ley puede estar legitimada si
se encamina a lograr la igualdad. La teoría de la interdicción de la
arbitrariedad se constituye en el límite para la libre configuración de que
goza el legislador en la conformación de grupos y tratamientos
diferenciados. Debe examinarse si realmente existe una desigualdad de
hecho, preexistente a la norma, que justifique el tratamiento diferenciado.
El Instituto considera que, precisamente para los casos de empresas de
transporte internacional el imperativo es justamente un tratamiento
desigual o diferenciado. La desigualdad preexistente radica en un hecho:
en el difícil control de ingresos que pueden tener un componente
transnacional, cuyos beneficiarios no se radican en el país pero se
beneficia de ingresos generados en él. En esos tratados se reconoce que el
derecho a gravar las actividades de navegación aérea y marítima compete
exclusivamente al Estado de residencia de la empresa de navegación. Pero
el tratado supone un efecto de compensación por el carácter recíproco de
las relaciones entre los países interesados. Como dice Bühler donde falta
dicha reciprocidad, sobre todo en muchos países en desarrollo, resulta, no
obstante un perjuicio inmaterial no justificado para dichos países, que
probablemente contribuyen a la obtención del beneficio derivado de dicho
tráfico en medida no menor que el país de origen de la compañía en
cuestión’. En Colombia, por virtud del artículo 414-1, parágrafo, norma a
la cual remiten las disposiciones acusadas, se excluye de la retención en la
fuente cuestionada por el demandante a las empresas beneficiarias de
pagos por servicios de transporte internacional en Colombia cuando ‘no
sea sujeto del impuesto sobre la renta en Colombia en virtud de tratados de
doble tributación’, de manera que queda claro que la retención está
pensada para las empresas, no domiciliadas en Colombia, originarias de
aquellos países con los cuales no tenemos reciprocidad.

En relación con la violación al principio de equidad que debe informar al


sistema tributario, ya hemos adelantado que la negativa de presentar
costos y deducciones para los contribuyentes a los que se refiere la norma
no constituye en sí misma una inequidad, dadas las características de sus
negocios, y antes que gravar en mayor medida, el régimen legal
cuestionado busca restablecer la equidad para que paguen de manera
similar a como lo hacen los demás de su grupo y para ello se vale de una
tarifa muy inferior, puesto que es aplicada a los ingresos brutos (3%). Tal
tarifa equivale al 8.5% de la tarifa general del 35% aplicable a las
utilidades netas. Dicho de otra forma, es como si el legislador, en esos
negocios mercadeados en Colombia, aceptara costos y deducciones hasta
un límite que no disminuya la utilidad en menos del 8.5% lo cual no solo es
razonable sino equitativo con el país.
...

En relación con la violación, por el propio legislador de la exigencia


constitucional de señalar la base gravable y la tarifa, tampoco cree el
Instituto que se viole la Constitución, puesto que como se ha afirmado en
este escrito, un régimen diferenciado de impuesto-retención establecido por
el propio legislador quien a su vez determina la base de retención y la
tarifa aplicable, cumple a cabalidad con la exigencia del principio de
legalidad previsto en el artículo 338 de la Constitución. Los regímenes
especiales pueden coexistir con los generales siempre y cuando provengan
de la propia ley y ambos significan una cuantificación del hecho gravado
que es la renta.

Tampoco se viola el principio de equidad de que trata el artículo 363 de la


Constitución puesto que la equidad del sistema tributario no se ve afectada
por esta norma que busca poner en condiciones similares a las compañías
extranjeras no domiciliadas con las nacionales y las extranjeras
domiciliadas.

...”

V. EL MINISTERIO PUBLICO

El señor Procurador General de la Nación rindió, en el término, el concepto


de su competencia en el que solicitó a la Corte declarar
CONSTITUCIONAL, los apartes acusados.

En su opinión, el cargo de presunta transgresión a la igualdad de


tratamiento entre nacionales y extranjeros no está llamado a prosperar,
puesto que la decisión del legislador de someter las empresas extranjeras de
transporte internacional, sin domicilio en el país, al régimen de retención en
la fuente, exceptuándolas, por tanto, de la obligación de declarar la renta,
no está fundamentada en motivos de nacionalidad, sino en las particulares
condiciones en las que operan esas compañías en nuestro país.

En efecto, las sociedades extranjeras de transporte aéreo y marítimo


internacional que tienen su residencia en el exterior y operan en nuestro
país, obtienen ganancias por concepto del ejercicio de su actividad; estas
constituyen ingresos de carácter nacional conforme a los artículos 24 y 26
del Estatuto Tributario, como quiera que provienen de la prestación de
servicios dentro de nuestro territorio.

Sin embargo, estas empresas foráneas de transporte internacional también


generan rentas líquidas que son gravadas por el país donde tienen su
domicilio, situación que dificulta la determinación de la base gravable para
efectos del impuesto de renta y complementarios que deben cancelar en
Colombia. De ahí que el artículo 203 del Estatuto Tributario califique estos
ingresos como rentas mixtas.

Por ello el legislador, tomando en cuenta las especiales circunstancias en


las que se causan los ingresos de las empresas extranjeras de transporte
internacional, adoptó el mecanismo de la retención en la fuente, con el
objeto de recaudar de manera ágil y efectiva el impuesto de renta y
complementarios que genera el desarrollo de dicha actividad, lo que no
podría alcanzar si acude al expediente tradicional de la declaración
tributaria, que supone, entre otras exigencias formales, la coincidencia de
este acto con el período o ejercicio gravable correspondiente (art. 575 del
E.T.)

La medida en cuestión no resulta, por lo tanto, violatoria de los principios


constitucionales de la igualdad y de la equidad tributaria, pues el legislador,
inspirado en fundados criterios de política fiscal, actuó de manera razonable
regulando la situación tributaria de las firmas extranjeras de transporte
aéreo y marítimo internacional que, por demás, se ven favorecidas con el
establecimiento de una tarifa de retención en la fuente del 3%, que es baja
en comparación con la tarifa del 35% del impuesto de renta que les
correspondería pagar si fueran declarantes (art. 240 del E.T.)

De otra parte, sostiene que en relación con el artículo 594-2 del Estatuto
Tributario que se impugna, según el cual las declaraciones tributarias
presentadas por los no obligados a declarar no producen efecto legal
alguno, no se ve cómo esta disposición vulnere la Ley Fundamental, porque
en sana lógica, no pueden generar efectos jurídicos los actos que el
legislador exime de su cumplimiento o celebración.

Sin embargo, mediante la norma censurada se evitan situaciones contrarias


a la equidad tributaria, porque los contribuyentes no declarantes sometidos
al régimen de la retención en la fuente, podrían utilizar las declaraciones de
renta para obtener la restitución de las sumas recaudadas correctamente por
concepto del impuesto de renta y complementarios, con fundamento en el
artículo 850 del Estatuto Tributario.

Con base en las consideraciones que se han sintetizado, concluye que la


preceptiva acusada no vulnera la Constitución Política.
VI. CONSIDERACIONES DE LA CORTE

Primera.- La Competencia

Las disposiciones acusadas forman parte de una Ley de la República. Por


tanto, conforme a lo dispuesto en el artículo 241-4 de la Constitución
Política, esta Corporación es competente para decidir definitivamente sobre
su constitucionalidad.

* Segunda.- Precisión preliminar acerca de los cargos sobre los que


recaerá el examen de constitucionalidad.

El legislador en el acusado numeral 2º del artículo 592 del Estatuto


Tributario, preceptúa que las personas naturales o jurídicas, extranjeras, sin
residencia o domicilio en el país, no están obligadas a declarar renta y
complementarios, cuando la totalidad de sus ingresos hubieren estado
sometidos a retención por impuesto de renta y remesas.

Congruente con lo anterior, el artículo 594-2 del Estatuto Tributario


preceptúa que las declaraciones tributarias presentadas por los no obligados
a declarar no producirán efecto legal alguno.

La censura constitucional que formula el demandante, en lo esencial,


cuestiona la existencia de regímenes diferenciales para la determinación de
la base gravable aplicable al impuesto de renta, cuando se trata de una
empresa extranjera de transporte internacional que no se ha domiciliado en
el país.

Su reparo no cuestiona ni ataca la validez de las razones en que el


Legislador sustenta la diferenciación, pues guarda silencio sobre estos
aspectos que, -dicho sea de paso-, constituyen el núcleo esencial del
examen de constitucionalidad, desde la perspectiva de la igualdad que, pese
a lo anterior, plantea como principal razón de su reparo.

La razón de su inconformidad, según su aserto, tiene que ver con el hecho


de que al someterlas el legislador a retención en la fuente, no les es dable
presentar declaración de renta, pues esta, respecto de los no obligados a
presentar declaración de renta carece de efectos jurídicos. En esas
circunstancias, el impuesto equivale a la totalidad del valor retenido, pues
las sumas retenidas se convierten en impuesto definitivo.

La Corte se ocupará de examinar la razonabilidad de la diferenciación


efectuada por el Legislador para la determinación de la base gravable del
impuesto de renta que deban pagar las empresas extranjeras no
domiciliadas en el país, por los pagos o abonos en cuenta que reciban por
concepto de los servicios de transporte internacional que prestan en el país,
esto es, por concepto de ingresos de fuente nacional.

En otros términos, se ocupará de estudiar si la distinción en comento es o


nó razonable y, si, por ende, el trato tributario que el Legislador ha dado a
las sociedades extranjeras de transporte internacional o domiciliadas en el
país es o nó equitativo.

En cambio, se abstendrá de adentrarse en el examen de la ratio


aparentemente perversa, que según el actor, tuvo en mente el Legislador al
expedir las normas acusadas, toda vez que no pasa de ser una suposición
subjetiva que el accionante esgrime en aras de la prosperidad de su
argumento acusatorio; por ende, carece de relevancia en este estrado, pues,
como en oportunidades anteriores esta Corte2 ha puesto de presente, es su
deber:

“...evitar la perversión del control de constitucionalidad y el


abuso de éste por los demandantes quienes, en muchos casos,
actúan no para mantener la legalidad abstracta constitucional,
lo cual es de interés público, sino con el propósito de satisfacer
intereses particulares, cuando buscan que una norma se
interprete en determinado sentido, eliminando de ella palabras o
expresiones que no se adecuan o no resultan idóneas para
alcanzar los propósitos deseados...”

* Tercera.- La igualdad tributaria entre empresas colombianas y


extranjeras no domiciliadas en Colombia que prestan servicios de
transporte aéreo y marítimo internacional, en materia de impuesto
sobre la renta.

La Corte considera necesario iniciar este examen, señalando que a partir de


la vigencia de la Ley 223 de 1995, coexisten en el ordenamiento
colombiano dos regímenes distintos de determinación de la base gravable
para la liquidación del valor que, por concepto de impuesto de rentas,
deban pagar las empresas multinacionales de transporte internacional aéreo
o marítimo, con ocasión de los pagos o abonos en cuenta que reciban por
los servicios de esa naturaleza que presten en el país.

Las condiciones objetivas para pertenecer a uno u otro régimen, están


determinadas por el lugar de domicilio de la empresa y, de consiguiente,
por las implicaciones que la variable ubicación geográfica de su domicilio
comercial, representa para el control de las utilidades que obtienen y que a
las autoridades tributarias les corresponde ejercer.

2
Sentencia C-472 de 1995, M.P. Dr. Antonio Barrera Carbonell.
El primero, el antiguo, contemplado en los artículos 24 a 26, en
concordancia con el 203 del Estatuto Tributario, se aplica a las empresas
extranjeras o personas naturales dedicadas al transporte aéreo, fluvial o
marítimo, que se radican en Colombia, como quiera que las normas en cita
consideran ingresos de fuente nacional “los provenientes de la explotación
de bienes materiales e inmateriales dentro del país y la prestación de
servicios dentro de su territorio, de manera permanente o transitoria, con
o sin establecimiento propio.

Bajo esos supuestos, el artículo 24 del Estatuto Tributario, en la


enumeración que a título enunciativo consigna sobre los ingresos de fuente
nacional, incluye en su numeral 14 “las rentas obtenidas en el ejercicio de
actividades comerciales dentro del país.”

Conforme a los artículos 26 y 203 del Estatuto Tributario, este primer


régimen de determinación de la renta líquida tiene una base gravable
depurada con utilidad neta, es decir, después de costos y gastos.

En efecto, conforme a las disposiciones en cita:

“Las rentas provenientes del transporte aéreo, marítimo,


terrestre y fluvial obtenidas por sociedades extranjeras o
personas naturales no residentes que presten en forma regular el
servicio entre lugares extranjeros y colombianos, son rentas
mixtas.

En los casos previstos en este artículo, la parte de la renta mixta


que se considera originada en el país, y que constituye la renta
líquida gravable en Colombia, es la cantidad que guarde con el
total de la ganancia neta comercial obtenida por el
contribuyente, tanto dentro como fuera del país en el negocio
del transporte, la misma proporción que exista entre sus
entradas brutas en Colombia y sus entradas totales en los
negocios de transporte efectuados dentro y fuera del país.

Corresponde al Gobierno Nacional, en los casos de duda, decidir


si el negocio de transporte se ha ejercido regularmente o sólo de
manera eventual.”

El segundo, nuevo, que resulta de las disposiciones en estudio, se aplica a


una base gravable de ingreso bruto, asumiendo el Legislador una margen de
utilidad del 10.5%, que es equivalente a la media3 de ganancia que arroja
esta actividad; en otros términos, en esta hipótesis, el Legislador está

3
Cfr. estadísticas de la División de Análisis y estudios de la DIAN, sobre la media de
utilidad neta en empresas de servicio y, en particular, de las de transporte internacional.
partiendo del supuesto objetiva y empíricamente demostrable, que las
operaciones de transporte internacional involucran costos y gastos del
orden de un 90.5%.

De otra parte, a los efectos de este fallo también resulta pertinente traer a
colación la sentencia C-489 del 2 de noviembre de 1995, en la que, con
ponencia del H. Magistrado Eduardo Cifuentes Muñoz, con ocasión de
demanda ciudadana contra el artículo 6º. del Estatuto Tributario, relativo al
contenido del impuesto de renta y ganancia ocasional de los asalariados y
demás contribuyentes no obligados a presentar declaración de renta y
complementarios, esta Corte precisó las diferencias existentes entre
contribuyente declarante y contribuyente no declarante, respecto del
impuesto de renta, en los siguientes términos:

“...
El demandante parte de una premisa que no demuestra como es
que la condición de declarante es idéntica a la condición de
contribuyente no declarante como sujeto pasivo del impuesto de
renta y complementarios. Esta identidad no sólo no está
demostrada sino que, en principio, no es cierta. El nivel de renta
o patrimonio es el factor determinante para estar obligado a
presentar declaración de renta, mecanismo de recaudo que no
excluye la retención en la fuente. La posibilidad de beneficiarse
de deducciones, descuentos o exenciones responde a un principio
de equidad tributaria (C.P. art. 363) que impide el exceso en la
tributación para quienes, además de declarar renta, se les aplica
retención en la fuente.

No es posible predicar igualdad matemática entre la obligación


tributaria del declarante y la del no declarante. Precisamente, el
nivel de ingresos o de patrimonio hace que el primero deba
declarar renta y ser objeto de retención en la fuente. Para evitar
la imposición de un gravamen excesivo, la ley establece que se
tengan en cuenta las retenciones ya efectuadas, mediante su
deducción o descuento, sin que esto implique que el declarante de
renta tenga un trato más favorable que el no declarante, ya que
existe una justificación objetiva y razonable para la diversidad de
trato. El no declarante sólo está obligado a tributar la suma de
las retenciones en la fuente que por todo concepto deban
aplicarse a los pagos realizados durante el respectivo año
gravable, sin que pueda beneficiarse de los descuentos, las
deducciones o exenciones. En consecuencia, de la mera no
aplicación de este mecanismo a los no declarantes, no puede
afirmarse la existencia de un trato desigual e inequitativo.”
Ahora bien, en punto al examen de igualdad, juzga la Corporación
necesario, hacer las siguientes observaciones adicionales acerca de las
características diferenciales que, a partir de supuestos fácticos también
diferentes, configuran la dualidad de regímenes del impuesto de rentas
aplicables a quienes presten el servicio de transporte internacional:

* El primero, que es el general para cualquier tipo de contribuyentes, está


contenido en las reglas generales del Estatuto Tributario, que comprende
las empresas de transporte internacional colombianas y las extranjeras
domiciliadas en nuestro país.

Ese régimen tiene una diferencia fundamental que se halla en el artículo


12 del E.T., por el cual las sociedades nacionales son gravadas tanto por
las rentas de fuente colombiana como por las obtenidas fuera del país, al
paso que las extranjeras son gravadas únicamente sobre sus rentas y
ganancias de fuente nacional colombiana.

Por eso resulta explicable que el artículo 256 del Estatuto Tributario les
permita, a las nacionales, descontar del impuesto un porcentaje
equivalente a la proporción que dentro del respectivo año gravable
representen los ingresos por transporte aéreo, marítimo y fluvial
internacional dentro del total de ingresos obtenidos por la empresa, con
el fin de aminorar los efectos de la tributación internacional a que son
sometidas nuestras empresas en el extranjero sobre la porción de
ingresos obtenida fuera de Colombia.

* El segundo, previsto en el artículo 203 del E.T., que calcula una renta
territorial colombiana multiplicando el porcentaje de los pasajes,
tiquetes y fletes vendidos en Colombia a la utilidad comercial mundial.

Ese sistema partía de la base de la presentación de la declaración de


renta en la que se reportan los ingresos, los gastos y utilidades así como se
liquida el impuesto a cargo, descontando los anticipos y retenciones
pagados a buena cuenta del mismo.

Ahora, con la eliminación de la declaración para estos contribuyentes, se


busca aplicar este segundo sistema de una forma más sencilla, que consiste
en dejar por impuesto definitivo el valor de la retención sobre ingresos
directamente aplicados por los compradores, sobre las ventas de los mismos
conceptos, (tiquetes, fletes o pasajes) pero vendidos en Colombia. Por esa
razón, con el mecanismo de la retención no se requiere declaración, y la
presentada carece de efectos jurídicos (arts. 414-4, 592-4 y 594-2 ibídem).

- En el primer régimen el contribuyente debe mostrar sus ingresos totales y


sus costos y gastos para llegar a la utilidad, sobre la cual se liquida el
impuesto a la tarifa del 35%.
- En el segundo régimen se busca teóricamente la porción colombiana,
que es la gravable, según la fórmula descrita en el art. 203, a esa debería
aplicarse también la tarifa del 35%, con la dificultad de encontrar la
realidad de costos y gastos realizados por una sociedad extranjera no
residente.

Por esa razón, dentro de este segundo régimen el legislador calculó la tarifa
de retención equivalente a un promedio de rentabilidad cercano al 9%, que
daría lo mismo que la norma sustantiva prevé, y muy similar a lo que se
cobra a los nacionales y residentes en el país. Veámoslo en un ejemplo:
supuestos unos ingresos mundiales de 1.000, y generados en Colombia 100,
con costos y gastos mundiales de 900 y unos costos y gastos atribuibles a
Colombia de 90, se tiene una utilidad gravable de 10 y un impuesto de 3,5;
mientras que en el segundo régimen, con el mecanismo de retención, se
parte del mismo ingreso colombiano total de 100 y se le aplica la retención
del 3% para un impuesto de 3, que es ligeramente inferior al del régimen
ordinario, luego no se ve ruptura del principio de igualdad, cuando el
legislador llega a un resultado equivalente, por otra vía más sencilla y de
mayor control fiscal. La tarifa del 3 es apenas el 8.5% de la tarifa plena del
35%, lo que supone aceptar que las deducciones (gastos) que echa de
menos el demandante pesan el 91.5% en la decisión del legislador.

Ese planteamiento, visto desde otro ángulo, equivale a decir que la


rentabilidad en este sector es del 8.5% (diferencia entre 100 por ingresos y
las deducciones admitidas por 91.5), lo cual se acomoda a las estadísticas
de la DIAN sobre el sector servicios y más específicamente sobre el sector
de transportes internacionales.

Las premisas anteriores conducen a esta Corte a considerar que la


diferenciación de trato que ha efectuado el Legislador, para las empresas de
transporte internacional no domiciliadas en Colombia, que son beneficiarias
de pagos por servicios de transporte internacional, atiende criterios de
razonabilidad, pues, dadas las características de sus negocios, resulta a
todas luces obvio, que este mecanismo además atiende la objetiva dificultad
que, por esa misma razón, de suyo conlleva el control de los ingresos que
tienen un componente transnacional, dada la circunstancia de no estar
radicadas en el país y, sin embargo, beneficiarse de ingresos que sí se han
generado en Colombia, pues, como esta Corporación4 lo ha sostenido:

“...
La legislación tributaria, por fuerza, debe hacerse cargo de
las características y variables anotadas del entorno
económico y social donde está llamada a actuar. El
ordenamiento colombiano, como respuestas al mismo, ha

4
Sentencia C-015 de 1993
incorporado varias medidas contra la evasión y elusión
fiscales, que sumariamente responden a las siguientes pautas:

- Ampliación de la retención en la fuente. Su extensión a


ciertas categorías de contribuyentes y tipos de rentas, favorece
el recaudo y elimina algunas posibilidades de evasión y
elusión fiscal.”

Lo expuesto permite concluir que, antes que violar la Constitución Política,


el Legislador ha ejercido sus facultades dentro de los límites
constitucionales, pues, respetando los principios tributarios de equidad y
eficiencia, al prever un régimen diferencial de tributación por concepto de
impuesto de rentas y remesas para las empresas de transporte internacional
que no tienen domicilio en el país, empleando al efecto el instrumento de la
retención de la fuente, ha procedido razonable y equitativamente,
comoquiera que este atiende las particulares características de los negocios
transnacionales, de donde se infiere que el régimen que consagran las
normas sub-examine se acompasa plenamente a la Constitución, en cuanto
resulta razonable y ajustado a la necesidad de facilitar la tributación que,
por concepto del impuesto de renta y el complementario de remesas, deben
pagar dichas personas jurídicas, por las actividades de transporte
internacional que prestan en el país, así como al deber de consultar su
aptitud para evitar la evasión y viabilizar el control del cumplimiento de la
obligación de tributación.

A la luz de estas consideraciones, la Corte estima que es plenamente válido


desde el punto de vista constitucional, que el Legislador, en consideración a
razones de política tributaria que consultan la realidad de las transacciones
transnacionales, consagre regímenes diferenciados de determinación de la
base gravable que se fundamentan en las diferencias objetivamente
existentes en el ejercicio de actividades económicas transnacionales de
transporte y que consultan las dificultades que en ese caso presenta el
control del cumplimiento de las obligaciones tributarias de esos
contribuyentes, por lo cual el Estado tiene el imperativo de diseñar un
régimen que atienda esas particularidades y que asegure un control eficaz al
cumplimiento de las obligaciones tributarias de los contribuyentes que
generan ingresos de fuente nacional sin estar domiciliados en el país.

No encuentra, pues la Corte violación alguna de los artículos 13 y 100


Constitucionales, sino mas bien, desarrollo de los mismos a través de la
preceptiva cuestionada. Así habrá de declararlo.

* Cuarta.- La supuesta transgresión del artículo 338 de la Carta


Política.
De otra parte, esta Corte encuentra a todas luces infundado el cargo que
aduce supuesta transgresión del artículo 338 Constitucional pues, como
quedó visto, es claro que para la aplicación de la aludida retención, como
instrumento para el recaudo -en la misma vigencia fiscal en que se causa-,
del impuesto de renta y remesas, todos los elementos de la obligación
tributaria están plenamente determinados en la Ley.

En efecto:

El sujeto pasivo lo constituyen las mencionadas empresas de transporte


internacional no domiciliadas en el país (i); el hecho gravable lo conforma
la percepción de ingresos de fuente nacional por concepto de los pagos o
abonos en cuenta que perciban con ocasión de la prestación de los servicios
de transporte internacional -para el caso del impuesto de renta, y la
transferencia de dichos ingresos al exterior -para el impuesto de remesas
(ii) ; y, por su parte, la base gravable está dada por la cuantificación del
hecho gravable en los términos que esta Corte consignó en considerando
precedente, y mediante tarifas previamente establecidas por las normas que
en párrafos antecedentes se analizaron (iii).

Por este aspecto, tampoco encuentra la Corte fundamento en los


cuestionamientos de inconstitucionalidad formulados frente a los preceptos
acusados. Así habrá de decidirlo.

I. DECISION

En mérito de lo expuesto, la Sala Plena de la Corte Constitucional, oído el


concepto del señor Procurador General de la Nación, administrando justicia
en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución,

RESUELVE:

Declarar EXEQUIBLES los segmentos demandados de los artículos 592


-parcial- y 594 –parcial- del Estatuto Tributario, modificados por los
artículos 29 y 30 de la Ley 223 de 1995.

Cópiese, comuníquese, notifíquese, cúmplase, insértese en la Gaceta de la


Corte Constitucional y archívese el expediente.
EDUARDO CIFUENTES MUÑOZ
Presidente

ANTONIO BARRERA CARBONELL


Magistrado

ALFREDO BELTRAN SIERRA


Magistrado

CARLOS GAVIRIA DIAZ


Magistrado

JOSE GREGORIO HERNANDEZ GALINDO


Magistrado

ALEJANDRO MARTINEZ CABALLERO


Magistrado

FABIO MORON DIAZ


Magistrado
VLADIMIRO NARANJO MESA
Magistrado

MARTHA VICTORIA SACHICA DE MONCALEANO


Magistrada (E)

PABLO ENRIQUE LEAL RUIZ


Secretario General (E)

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