EDUCACIÓN INCLUSIVA EN COLOMBIA
Elizabeth Arcila Mojica
[email protected] Educación Inclusiva
¿Cómo lograr una educación inclusiva? es la pregunta que la mayoría de los
docentes de las instituciones educativas nos hacemos, bajo el marco de la ley
Estatutaria 1618 de 2013, toda institución educativa sea pública o privada debe tener
y contar con una política que genere espacios de inclusión para sus estudiantes,
teniendo en cuenta estrategias, didácticas, un currículo flexible y docentes
dispuestos a afrontar los retos de entender las diferencias y diversidad de sus
estudiantes, garantizando así el acceso, la permanencia y la participación. ¿pero, de
dónde viene esta educación inclusiva?, ¿por qué Colombia le apuesta actualmente a
una educación de calidad e Igualdad?, ¿por qué para los docentes de las diferentes
áreas y diferentes grados aún es tan difícil comprender, planear y desarrollar cada
una de sus clases bajo currículo flexible basados en la educación inclusiva?, para
esto es importante conocer por qué las leyes y decretos exigen a la educación
Colombiana incorporar aulas regulares donde todas las necesidades sean educativas
o sociales irregulares, sean planteadas desde una didáctica que reconozca la
diversidad de los estudiantes promoviendo contextos, estrategias completas y
flexibles para que haya cabida en el proceso de aprendizaje de los estudiantes.
Cuando hablamos de educación inclusiva es importante mencionar que es una
educación para todos, en cualquier grupo humano, teniendo en cuenta que la
diversidad es la norma y no la excepción, todos los estudiantes son diversos en
infinidad de aspectos físicamente, familiar, socioeconómico, cultural entre otras.
Entendida por UNESCO (2005) como el enfoque que propone la educación para
todos sin excepción a través de la eliminación de barreras para el aprendizaje y de la
creación de apoyos necesarios donde se satisfagan las necesidades básicas de
aprendizaje que puede enriquecer la vida.
Es decir, es el proceso que puede identificar y responder a la diversidad de las
necesidades y características de todos y de cada uno de los estudiantes.
Colombia es un país diverso, sus estudiantes y sus clases deben girar en torno a esa
diferencia, desde la diversidad, ya que no hay un niño que aprenda de la misma
manera, no hay un niño que viva, sienta y compren de la misma forma, es por esto,
que la base de la educación para todos está en el reconocimiento de esas diferencias,
conocer sus intereses, sus preferencias, sus sentimientos y habilidades sociales. Y
éste reconocimiento ¿dónde lo vemos y dónde lo podemos conocer dentro del aula
y dentro del sector educativo?
Para RYAN (2006). “evitando de forma efectiva que se acreciente las desigualdades
educativas entre los que plantean mayores retos del aprendizaje y los privilegiados
que carecen de tales dificultades”(p.87) desde allí, la educación inclusiva nos invita
a crear espacios en los que todos tengan la misma oportunidad de aprender, desde
sus posibilidades, desde sus limitaciones, desde sus preferencias y sus dificultades,
por tal motivo Colombia le apuesta actualmente a este modelo y a este marco teórico
de la inclusión educativa, desde hace muchos años iniciando con la Declaración
sobre la educación para todos en el año 1990, continuando con la ley 115 la Ley
General de educación en 1994 donde el Congreso de la República de Colombia se
une a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, para garantizar una vida
digna para las personas con discapacidad y es a partir de esta, donde la ley 366 se
establecen los mecanismos de integración social de las personas con limitaciones, en
el año 1997; permitiendo a Colombia y dando los primeros pasos para que las
personas con discapacidad sean parte de una sociedad teniendo en cuenta sus
derechos, el decreto más importante en la educación inclusiva es 366 del 2009 que
reglamenta la organización del servicio de apoyo pedagógico para la atención de los
estudiantes con discapacidad y excepciones en el marco de una educación inclusiva,
cambiando el modelo tradicional actual. Y es que las instituciones están obligadas a
garantizar a las personas y a los estudiantes con discapacidad un espacio en el aula
no sólo como partícipe de la educación, ni como el modelo de integración, sino
como un modelo de inclusión donde el estudiante participe, sea un niño activo
teniendo en cuenta cada una de sus habilidades y diferencias.
Actualmente la presidencia de la República de Colombia reglamenta el decreto 1421
del 2017, por el cual se establece el marco de la educación inclusiva la atención a la
educación y a la población con discapacidad, allí es donde se dan las pautas a las
instituciones para brindar una educación inclusiva y de calidad , además de ser un
derecho fundamental es una ley que busca la participación de los estudiantes en un
proceso de formación lejos de la discriminación, ley que está reglamentada desde la
Convención Nacional de los derechos de las personas con discapacidad ,esta nueva
innovación y estrategia emitida busca superar tanto la falta de planeación, cómo la
lógica de contratación en las entidades locales, mencionando y explicando cómo
cada niño con discapacidad debe tener un PIAR si se considera necesario, cómo las
clases deben ir pensadas y dirigidas bajo un enfoque del DUA (diseño universal para
el aprendizaje) y cómo los maestros deben conocer a cada estudiante, sin embargo,
una de las dificultades y de las preocupaciones manifestadas por cada uno de los
docentes es el poco conocimiento acerca de la educación inclusiva, de las estrategias
brindadas por el Ministerio de educación, continuando con una educación basada en
la inclusión pero donde las realidades son vividas en el modelo de integración, se
tiene al estudiante dentro del aula siendo partícipe de cada una de las clases, pero no
se toma en cuenta, no se conoce sus intereses, no se realizan planeaciones
diferenciadas, no se implementan estrategias como el diseño universal para el
aprendizaje, simplemente el estudiante participa, asiste y se sienta en una silla del
aula sin ser tenido en cuenta, es por esto que la educación inclusiva en Colombia,
deben dar un giro, que las comunidades educativas y los profesores asuman una
perspectiva inclusiva y no de segregación, de atención especializada o
individualizada, no como una imposición externa o ajena a una competencia
docente, donde tenga una responsabilidad adquirida por el simple hecho de serlo, es
importante que el docente sea el pilar en la educación inclusiva.
Es por esto, que debemos empezar a dar evidencia, reconocer que la atención a la
diversidad de los estudiantes no es asociada a un sinónimo de discapacidad,
dificultades del aprendizaje, las necesidades educativas derivadas de la
compensación educativa, por el contrario, en el proceso educativo es necesario
considerar diversos a todos los estudiantes como también a todas las personas
(Parrilla, Martínez y Zabalza, 2012) y no olvidar que los niveles de competencia
curricular en el aula son diferentes lo que exige que haya una gran riqueza de
estrategias para llevar a cabo una educación de calidad y equidad.
Por tal motivo garantizar el conocimiento a los docentes sobre la educación
inclusiva es esencial, ya que son ellos los que se encuentran a diario con nuestros
estudiantes, los que enseñan, construyen el conocimiento y sirven de guía en el
proceso educativo de nuestros niños, cuando ellos conozcan que la atención a la
diversidad en el aula es crear espacios de aprendizajes, mediante consejos,
propuestas, diseños y estrategias que puedan ser aplicados en el aula, cuando creen
conciencia del sentido de pertenencia por la escuela y por su entorno, cuando se
respeten las particularidades de cada niño favoreciendo la seguridad en sí mismo se
desarrolla no solamente en el ámbito social sino también personal, el docente es el
que debe impulsar la diversificación curricular ,desarrollar y proveer evaluación de
psicopedagógicas, adelantar una nueva cultura escolar para fomentar un ambiente
sano y preparado para la aceptación de nuevas propuestas y su correcto
funcionamiento, así como una aplicación del entorno educativo ya que si queremos
que en Colombia se lleve a cabo una educación inclusiva de calidad debemos
formalizar nuestro compromiso como docentes, aplicar los conocimientos
adquiridos tener en cuenta que este proceso inicia en “el acto ético sobre la propia
mirada sobre la reflexión del docente, sobre cómo construir el conocimiento
teniendo en cuenta al otro escuchando su voz de qué manera pueden construir un
camino pedagógico tranquilizador que lleven a la máxima expresión.” Skliar (2018)
Por lo tanto es posible que la diversidad en el aula sea el primer paso para que la
educación en Colombia sea una educación de calidad de equidad y de igualdad ya
que si queremos que todos participen de la enseñanza se requiere un tiempo, todo
inicia con la preparación del docente con la elaboración del material, con la
organización de la estructura espacio temporal teniendo en cuenta apoyos
estratégicos como el diseño universal para el aprendizaje y el PIAR , ya que aunque
puedan existir muchas medidas para aplicarlas en la mayoría de las ocasiones estas
medidas quedan en simples intenciones ya que si no se tiene el conocimiento no se
llega a la reflexión de que el pilar de la educación es el conocimiento de los
docentes guías y acompañantes diarios de los estudiantes, es necesario ajustar lo que
la normatividad defiende como deseable con las medidas que luego se desarrollan en
la práctica educativa (Arroyo, 2012)