Lo que Dios quiere para mí
Lo primero que debemos considerar como cristianos tiene relación con la idea de qué es lo
que Dios quiere, pues como vimos, se trata de lo que Él quiere para nosotros. En
contraposición a lo que muchos piensan, la voluntad de Dios para nosotros no es una verdad
perdida que se deba encontrar, tampoco es un misterio insondable que se deba descubrir, ni
mucho menos un tren que viene de lejos el cual debo “esperar”. Quiero aclarar que entiendo
que la Escritura en varias ocasiones enseña a esperar en Dios, y no me refiero a esa idea con
lo anterior, de hecho, en esos casos, la voluntad de Dios ¡era esperar!
Lo que Dios quiere para mí, su voluntad para mi vida, está revelado en su Palabra.
A continuación, comparto 10 versículos asociados a esto (ver énfasis añadido):
1. “Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis
por vuestro fruto la santificación, y como resultado la vida eterna” (Ro. 6:22).
2. “Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del
Espíritu” (Ef. 5:18).
3. “Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría
enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones
espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros
corazones” (Col. 3:16).
4. “Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; es decir, que os
abstengáis de inmoralidad sexual” (1 Ts. 4:3).
5. “Soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja
contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Col. 3:13).
6. “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os
he amado, así también os améis los unos a los otros” (Jn. 13:34).
7. “Porque a vosotros se os ha concedido por amor de Cristo, no sólo creer en Él, sino
también sufrir por Él” (Fil. 1:29).
8. “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su
cruz cada día y sígame” (Lc. 8:23).
9. “Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he
mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del
mundo” (Mt. 28:19-20).
10.“Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo
todo para la gloria de Dios” (1 Co. 10:31).
Esto es lo que Dios quiere para nosotros, que crezcamos en santidad, que seamos llenos del
Espíritu, que estemos llenos de su Palabra, que nos apartemos de fornicación, que nos
soportemos y nos perdonemos unos a otros, que nos amemos unos a otros como Él nos amó,
que suframos por Él, que nos neguemos a nosotros, tomemos nuestra cruz y le sigamos, que
imitándole y enseñando sobre Él hagamos discípulos y que absolutamente todo lo
hagamos sea para Su gloria. ¿Lo ves?, todo está aquí, ¡está aquí en su Palabra!