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Interpretación del Abismo en Apocalipsis

Este documento discute las diferentes interpretaciones de Apocalipsis 20:1-3 sobre la atadura de Satanás en el abismo. Presenta las posiciones amilenial y premilenial, explicando sus principios clave. También analiza el significado bíblico del abismo y cómo afecta la comprensión de este pasaje, concluyendo que el abismo es una prisión espiritual real para los demonios según la Biblia.
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Interpretación del Abismo en Apocalipsis

Este documento discute las diferentes interpretaciones de Apocalipsis 20:1-3 sobre la atadura de Satanás en el abismo. Presenta las posiciones amilenial y premilenial, explicando sus principios clave. También analiza el significado bíblico del abismo y cómo afecta la comprensión de este pasaje, concluyendo que el abismo es una prisión espiritual real para los demonios según la Biblia.
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El Abismo, su explicació n e Implicació n.

Hace 8 dias estuvimos estudiando la primera parte de este estudio sobre el milenio, hablamos de la
atadura de satanas durante mil añ os, la correcta interpretació n de estos textos teniendo como
fundamento la hermenéutica, gramá ticoliteral, histó rica y contextual del pasaje, no obstante recibí un
comentario de un amigo del seminario, diciéndome que mi explicació n del texto estaba bien, pero que fue
muy conveniente de mi parte no tocar el á rea del abismo, segú n el para no comrpometer dicha
interpretació n, debido a esto, creo necesario que ampliemos el tema de hace 8 dias y descubramos que
dice el texto Biblico sobre el tema.

Al estudiar acerca de Apocalipsis 20:1-3, encontramos una enorme divisió n ló gica que surge de estos
versículos: La dramá tica profecía contenida en estos tres versículos ha sido objeto de una disputa
interminable porque hasta cierto punto toda la controversia entre los premilenaristas y los amilenaristas
depende de ella. “Apocalipsis 20:1-6 es tal vez el pasaje má s controvertido del Apocalipsis” Obviamente,
Apocalipsis 20:1-6, y los versículos subsiguientes, no son versículos que deban interpretarse en un vacío,
aislados y eliminados del resto de la Escritura. Consecuentemente, la manera en que uno enfoca los
eventos de Apocalipsis 19:11-20:10 influye en gran medida en su interpretació n -pero aú n má s
importante- es que normalmente el enfoque de uno a esta secció n de la Biblia ya ha sido determinado en
(o por) la teología e interpretació n de uno mucho antes de llegar a los detalles de Apocalipsis 20.

Para aquellos que se aferran a las Escrituras como la Palabra de Dios, tenemos dos grupos de
interpretació n de esta profecía,

La concepció n amilenial incluye los siguientes principios. (1) La atadura de Sataná s representa la victoria
de Cristo sobre los poderes de las tinieblas logrados en la cruz. (2) Los mil añ os simbolizan un período
largo e indeterminado que corresponde a la era de la iglesia. (3) Sataná s será desatado brevemente para
causar estragos y perseguir a la iglesia. (4) El fuego que desciende del cielo para consumir a los malvados
simboliza la segunda venida de Cristo. (5) Una resurrecció n y juicio general de los malvados y los justos
ocurrirá en la venida de Cristo, seguida por la creació n de los cielos nuevos y una tierra nueva.[7]

Se explica la atadura de Sataná s en Apocalipsis 20:1-3 de esta manera: “Los gentiles ('naciones') son
retratados como en tinieblas con respecto al evangelio, habiendo sido cegados ('engañ ados') mientras
estaban bajo el dominio de Sataná s. Sin embargo, como resultado de la primera venida de Cristo, tal
engañ o ya no existe. Las naciones o los gentiles pueden ahora recibir el perdó n de los pecados y la
herencia divina. En resumen de esta manera es có mo la mayoría del amilenialismo ve Apocalipsis 20:1-3:

La atadura de Sataná s en Apocalipsis 20:1-3 tuvo lugar en la primera venida de Cristo, y su


encarcelamiento en el abismo se extiende a lo largo de la etapa presente, concurrente con el reino
milenario de Jesú s. En vez de describir un evento futuro que ocurrirá en la Segunda Venida, entonces, la
atadura de Sataná s fue cumplida por Cristo cuando conquistó al diablo a través de Su muerte y
resurrecció n durante Su ministerio terrenal. De esta manera, el amilenarismo afirma que la atadura de
mil añ os de Sataná s se extiende desde el tiempo de la primera venida de Cristo hasta el tiempo de Su
segunda venida y por lo tanto es una realidad presente.

La posició n premilenial.

En este punto de vista, los eventos en los versículos[Apocalipsis 20:] 1-6 siguen a la segunda venida de
Cristo representada en 19:11-21. Por lo tanto, se trata de una progresió n cronoló gica entre los dos
pasajes. Esta perspectiva es esencialmente premilenial, y sostiene estos cuatro principios. (1) La atadura
de Sataná s es aú n futura; tendrá lugar cuando Cristo regrese. (2) Los mil añ os son un período literal en el
cual Cristo reinará en la tierra desde Jerusalén y con su pueblo. (3) Sataná s será desatado por un breve
período al final del milenio, y esto será seguido por la resurrecció n y juicio de los malvados en el juicio del
Gran Trono Blanco. (4) Los nuevos cielos y la nueva tierra será n creados después del milenio, es decir,
mil añ os después de la segunda venida de Cristo.[11]

Que Sataná s ya esté o no encarcelado en el abismo o que esto espere el regreso de Jesú s a la tierra no es
un asunto teoló gico menor o simplemente un tema muy debatido entre los que discuten. Se le debe dar
tanta importancia a estas promesas de Dios, como a cualquier otra, recordemos que hace 8 días de la
importancia del final (la abundancia de profecía, explicar). lo cual nos lleva a nuestra pró xima verdad
bíblica:

La Escritura muestra repetidamente que Sataná s no está atado actualmente en el abismo, sino que lo
estará cuando Jesucristo regrese a la tierra para reinar en el Reino Milenario (Apoc. 20:1-3), en cuya
conclusió n Sataná s “después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.”

Necesitamos entender correctamente la concepció n bíblica del abismo, y sus implicaciones presentes
como futuras, su explicació n bíblica y definició n.

Consideraciones Iniciales Sobre lo que significa estar en el Abismo

La vision alegorizada dice que el abismo debe entenderse como la representació n de una dimensió n
espiritual que existe a lo largo y en medio de la dimensió n terrenal. Se ve el abismo en Apocalipsis 20:1-3
como “una de las diversas metá foras que representan la esfera espiritual en la que operan el diablo y sus
có mplices.” Por esta razó n, se reajusta la idea de que el abismo es removido espacialmente de la tierra y
que el confinamiento de Sataná s en el abismo requiere una completa abolició n de su actividad en la
tierra. Esta visió n del abismo permite al amilenarista afirmar que Sataná s merodea como un leó n
rugiente, involucrado en las diversas actividades que se le atribuyen en el Nuevo Testamento, mientras
que simultá neamente está confinado al abismo como se describe en Apocalipsis 20:17.

Es importante entonces observar que enseñ a la escritura sobre el abismo.


El abismo en Apocalipsis 20 es una prisión espiritual para los seres demoníacos, una ubicación real que los
encarcela y les impide funcionar fuera de sus límites, el abismo no es ni un agujero físico en la tierra (la
visión literal de madera) ni la esfera espiritual de la actividad demoníaca en general (la visión amilenial),
sino más bien un lugar real en el reino espiritual donde los espíritus malignos están confinados e impedidos
de vagar libres en la tierra. Un examen cuidadoso de ἄβυσσον indica que este es el significado de esta
palabra en Apocalipsis 20:3

Como veremos repetidamente, la Biblia ofrece muchas maneras de probar que la conclusió n en cursiva es
la manera correcta de entender el abismo. Apocalipsis 20:1-3 es parte de las visiones generales que Dios
dio específicamente para mostrar y explicar ciertos eventos (por ejemplo, Apocalipsis 1:1-2; 4:1). Tal
visió n que Dios usó para comunicar el encarcelamiento de Sataná s (Apocalipsis 20:1-3) no requiere que
se use material físico terrenal para llevar a cabo tal tarea.

El resumen de la interpretació n alegorizada del texto es (1) Sataná s es el á ngel del abismo, y actualmente
es consignado y sellado allí; (2) sin embargo, es desde el abismo que Sataná s envía sus hordas
demoníacas; (3) el abismo es también la fuente y morada de los poderes demoníacos que se oponen a
Dios, pero no necesariamente su confinamiento allí; y (4) finalmente, habrá alguna forma de trinidad
impía del abismo que desempeñ ará algú n papel en algunos de los eventos escatoló gicos finales.
Para empezar, hay que considerar otros dos asuntos importantes: primero, la ú nica manera de saber que
el infierno, el Hades o el abismo -o el cielo- existen es porque Dios escoge revelarlos y algunas de sus
descripciones, y si estas descripciones bíblicas no son usadas y aceptadas, entonces no son las
definiciones de Dios las que está n siendo usadas. Segundo, como se mostrará repetidamente en las
Escrituras, só lo la Divinidad tiene la autoridad sobre el Hades y el abismo, y Sataná s no tiene
absolutamente ninguna autoridad sobre él, ni siquiera en la forma má s mínima.

Inicialmente, la Biblia revela mucho sobre el castigo final y ú ltimo de los seres espirituales malvados,
incluso en Mateo 25:41, cuando Jesú s les dirá a los seres humanos perdidos que está n vivos a Su regreso
a la tierra: “Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que ha
sido preparado para el diablo y sus á ngeles”. Muchos humanos ciertamente pasará n la eternidad en el
infierno, pero el diseñ o original de Dios para el infierno era para “el diablo y sus á ngeles,” usualmente
referido por su designació n má s comú n como “demonios,” y, como se mostrará má s adelante, todos los
demonios eventualmente será n confinados en el abismo primero, y luego todos los demonios finalmente
será n lanzados al infierno. También debemos notar que la Biblia claramente describe al infierno como un
lugar real con límites espaciales-no como una condició n espiritual. Aunque a través de los siglos ha
habido un error en el entendimiento de muchas personas de lo que es el infierno, debe enfatizarse que la
Biblia nunca presenta a Sataná s reinando sobre el infierno como su morada. Una vez que Jesú s eche a
Sataná s en el infierno, el diablo será terriblemente atormentado allí “por los siglos de los siglos”
(Apocalipsis 20:10).

La Definició n Bíblica Y Los Requisitos Para Estar En El Abismo

la bú squeda de encontrar la definició n y los requisitos dados por Dios debe hacerse también para el
abismo, y la Palabra de Dios tiene mucho que decir sobre el abismo. La correcta definición bíblica del
abismo debe incluir los siguientes versículos, o no coincidirá con la revelación dada por Dios. Por
ejemplo, Lucas 8:26-31 revela varias verdades sobre el abismo, como se ve por el terror resultante,
preguntas y sú plicas que un subconjunto particular de demonios tuvo cuando se encontraron con el Jesú s
encarnado:

26 Navegaron hacia la tierra de los gadarenos que está al lado opuesto de Galilea; 27 y cuando El bajó a
tierra, le salió al encuentro un hombre de la ciudad poseído por demonios, y que por mucho tiempo no se
había puesto ropa alguna, ni vivía en una casa, sino en los sepulcros. 28 Al ver a Jesú s, gritó y cayó delante
de El, y dijo en alta voz: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesú s, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me
atormentes. 29 Porque El mandaba al espíritu inmundo que saliera del hombre, pues muchas veces se
había apoderado de él, y estaba atado con cadenas y grillos y bajo guardia; a pesar de todo rompía las
ataduras y era impelido por el demonio a los desiertos. 30 Entonces Jesú s le preguntó : ¿Có mo te llamas? Y
él dijo: Legió n; porque muchos demonios habían entrado en él. 31 Y le rogaban que no les ordenara irse
al abismo.

Al discutir el encarcelamiento de Sataná s en Apocalipsis 20, necesitamos estudiar, las implicaciones de


Lucas 8:31 para una comprensió n exacta del abismo, debemos examinar cualquier pasaje pertinente
sobre el abismo -como se requiere para cualquier otra doctrina bíblica- porque omitir cualquiera de las
características sobre el abismo como reveladas por Dios en la Escritura ciertamente debilita su
interpretació n en otra parte de lo que consiste el abismo, así como también de su propó sito. Y esto es
importante y digno de menció n.

Del pasaje de Lucas 8:26-31 aprendemos, entre otras cosas, sobre el abismo:

(1) Los demonios son plenamente conscientes de que el abismo existe, y que es un lugar real, y que si se
iban al abismo, sería un lugar de tormento horrible para ellos. (Lucas 8:28); (2) Los demonios sabían que
Jesú s -incluso en Su encarnació n- poseía la autoridad para “ordenarles irse al abismo” (Lucas 8:31); (3)
Es evidente que los demonios sabían que mientras estuvieran en la tierra, todavía no se habían
“marchado al abismo.” (4) Como con el infierno y el Hades, el abismo pertenece só lo a Dios no a Sataná s-y
la ú nica manera de entrar en el Hades o en el abismo es si la Divinidad o uno de Sus miembros los pone
allí, y la ú nica forma de salir del Hades o del abismo es si Dios mismo, o uno de los santos á ngeles de Dios
ordenó que lo hiciera, tal como se ve en los primeros versículos de Apocalipsis 9. (5) Los demonios no
pueden estar en dos lugares al mismo tiempo; al igual que con los humanos y el Hades, esta es también
una categoría de “uno u otro”: los demonios son o bien 100% operativos con acceso a la tierra en el
á mbito demoníaco, o está n 100% encarcelados en el abismo, completamente alejado de la tierra. (6) El
relato paralelo en Mateo 8:29 explica el temor legítimo que tienen los demonios: “Y gritaron, diciendo:
¿Qué tenemos que ver contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes del tiempo?”
(énfasis añ adido). Aunque no se explican los detalles en este punto de lo que o cuando será “el tiempo,”
los demonios saben que todos ellos esperan un juicio de Jesú s, lo que ayuda a explicar Santiago 2:19: “Los
demonios creen y tiemblan” (tiempo presente) - y tienen buenas razones para temer o temblar de forma
continua.

La narración de Lucas 8 indica que el confinamiento en el abismo involucra el completa eliminación de la


actividad demoníaca y la influencia sobre la tierra. Esto puede ser visto en la petición de los demonios en el
versículo 31. La razón para la petición de los demonios no fue porque estuvieran tan decididos a matar a los
cerdos. El motivo de su petición fue porque el encarcelamiento en el abismo les habría impedido tener
alguna influencia en este mundo, al menos mientras estuvieran en el abismo, mientras que una partida a los
cerdos les permitiría seguir vagando libremente y causar estragos en la tierra. Esto indica que estos
espíritus malignos pueden ser encarcelados en el abismo o pueden estar merodeando por la tierra, ocupados
en actividades demoníacas, pero no pueden ser ambos.

Para descubrir otras características del abismo, debemos mirar a otros versículos que describen el
abismo sin usar la palabra “abismo,”. Inicialmente, las Escrituras revelan que algunos subconjuntos de
demonios está n actualmente en el abismo, mientras que otros está n libres (actualmente) para realizar su
actividad malvada, como se ve en

1 Pedro 3:18-20:
18 Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para
llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu;19 en el cual también fue y predicó
a los espíritus encarcelados, 20 quienes en otro tiempo fueron desobedientes cuando la paciencia de
Dios esperaba en los días de Noé, durante la construcción del arca, en la cual unos pocos, es decir,
ocho personas, fueron salvadas por medio del agua.

Vemos de este pasaje (1) Primera de Pedro 3:19-20 revela que hay algunos espíritus demoníacos “ahora
en prisió n”; (2) este subconjunto particular de demonios ya está n “encarcelados” porque sus actos
particulares de desobediencia ocurrieron durante los días de Noé, pero antes del Diluvio; (3) la Divinidad
puede tener otros demonios ya encarcelados en el abismo por otros pecados atroces que cometieron,
pero la Biblia guarda silencio en cuanto a si otros demonios también está n actualmente en el abismo; (4)
obviamente, no todos los demonios está n en el abismo todavía. Otros demonios, ademá s de los de la
(Legió n) en Lucas 8, no está n en el abismo, sino que actualmente está n pecando activamente en la tierra,
ayudando a lograr algunos de los “planes del diablo,” como Pablo advirtió y exhortó con respecto a la
guerra espiritual en

Efesios 6:10-12:
10 Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. 11 Revestíos con[a] toda la
armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo. 12 Porque nuestra
lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, co|ntra potestades, contra los poderes
de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.

(5) A los demonios descritos en Efesios 6 se les permite -bajo la soberanía y autoridad de Dios- llevar a
cabo actividades demoníacas que a los demonios que ya está n en la prisió n del abismo ya no se les
permite hacer.

A continuació n, Segunda de Pedro 2:4-5 describe el abismo de esta manera: “Porque si Dios no
perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a fosos de
tinieblas, reservados para juicio; si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un
predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos.” De estos
versículos, vemos dos verdades vitales: (1) Todos los demonios pecan, pero algunos demonios han
pecado hasta tal punto que Dios ya los ha sacado del mundo, “los arrojó al infierno[el tá rtaro] y los
entregó a los fosos de tinieblas, reservados para juicio;” [25] (2) “reservado para juicio” significa que los
demonios que ya está n encarcelados y son torturados en el abismo aú n no han recibido su juicio final, lo
que claramente indica que un juicio futuro y final má s allá de este encarcelamiento inicial permanece
para ellos y, en ú ltima instancia, para todo el mundo demoníaco, en algú n momento no revelado en el
futuro.

Judas 6 agrega esto en referencia al abismo: “Y a los ángeles que no conservaron su señorío
original, sino que abandonaron su morada legítima, los ha guardado en prisiones eternas, bajo
tinieblas para el juicio del gran día.” Judas 6 revela que el mismo Dios -no Sataná s- “ha guardado”
[estos demonios en el abismo] “en prisiones eternas bajo tinieblas” y así refuta la burlona y erró nea
apreciació n de lo que la atadura de Sataná s en una cadena debe implicar en Apocalipsis 20:1-3, así como
lo que se considera pura locura el concepto de como un ser espiritual -como Sataná s- podría
posiblemente ser atado en el abismo. Como hemos visto antes, la Deidad está a cargo del abismo, no
Sataná s. El tiempo perfecto usado para “ha guardado” [ τετή ρηκεν] describe este fuerte juicio de Dios
hecho a este conjunto particular de pecados como si hubiera ocurrido en el pasado y continuara hasta el
día de hoy, sin ninguna interrupció n de su confinamiento en la prisió n del abismo de Dios. [27]

Así que, a partir del registro bíblico sobre los demonios y el abismo, Dios revela y define el abismo de esta
manera: (1) algunos demonios ya está n en prisió n en el abismo y está n siendo atormentados por Dios (1
Ped. 3:19); (2) otros demonios que no está n presencialmente en el abismo está n organizados en una
jerarquía, fuertes, poderosos y activos y son parte de la presente guerra espiritual contra los redimidos
(Ef. 6:3) Los demonios que está n actualmente en el abismo son “echados en el infierno[temporal]”
[tartartarus] y Dios mismo "los entregó a fosos de tinieblas", donde son reservados para el juicio hasta su
juicio ú ltimo y final, que es repetidamente promovido en la Escritura; (4) demonios que se encuentran
actualmente en el abismo, "É l[Dios/la Divinidad] ha guardado en ataduras eternas bajo las tinieblas para
el juicio del gran día" - y son removidos de la tierra y ya no tienen acceso a ella ni son operativos en ella.
(6) Como con los humanos en el Hades, así es con los demonios y el abismo: los demonios está n o bien al
100% en el abismo, o bien no está n en el abismo en absoluto; no hay otras opciones disponibles para
ellos. (7) Finalmente, todos los versículos usados para describir el abismo tienen a Dios solo como amo y
soberano sobre todos los que entran o salen del abismo -lo cual es importante- porque ningú n versículo
singular citado describe a Sataná s como amo del abismo, y “el lugar desde donde despacha a sus hordas
demoníacas.” [28]

Un pensamiento final sobre esta secció n debe ser enfatizado: debe ser recordado que aunque Dios, a
través de Su soberanía y concesió n, ha concedido actualmente a Satanas un poder enorme (Judas 9),
Sataná s, en su esencia bá sica, sin embargo, es todavía y só lo un demonio, y es el líder de “sus á ngeles,” los
demonios restantes (Mateo 25:41)-pero ése es el límite completo de su poder. Así que todo lo que es
cierto acerca de los demonios siendo encarcelados en el abismo debe ser cierto para Sataná s cuando es
encarcelado en el abismo en Apocalipsis 20:1-3, y cuando esto se haga, las mismas características y
horrores del abismo será n ciertos para él también, sin excepció n.

Así que, resumido sucintamente de los versículos de la Escritura, aquí está n los requisitos y
características bíblicas necesarias para que los demonios estén en el abismo:

(1) Removidos por Dios del “campo de juego” de la tierra y en cambio son confinados en prisió n (1 Ped.
3:19)

(2) Actualmente bajo tormento (Lucas 8:28)

(3) En un infierno temporal[tartartus] (2 Ped. 2:4)

(4) Confinados a fosos de oscuridad (2 Ped. 2:4)

(5) Guardados por Dios en prisiones eternas bajo tinieblas de las cuales no pueden escapar (Judas 6)

(6) Dios específicamente los guarda en este abismo de tormento para el juicio del gran día (Mat. 8, 29; 2
Ped. 2, 4; Judas 6)

(7) Ademá s, nada de estos versículos indica algo acerca de esos demonios que son arrojados al abismo
como si simplemente tuvieran una reducció n de su fuerza espiritual mientras permanecen en la tierra y
cometen los mismos pecados que otros demonios.

¿Cuá ndo Ocurrió O Cuá ndo Ocurrirá La Atadura De Sataná s En El Abismo?

Existen mú ltiples versículos acerca del juicio futuro de Sataná s y sus á ngeles, y como lo determinamos
previamente, necesitamos examinar (1) debemos comenzar con lo que la Biblia indica acerca de si este
juicio profetizado ya ha ocurrido o no, como en la muerte de Jesú s, o si este juicio todavía espera un
cumplimiento futuro. También, debe ser contestado: si uno cree en lo que la Biblia revela sobre el abismo,
por ejemplo, es la ú nica forma de saber del abismo, de conocer sus características, en otras palabras, si la
escritura no enseñ ara sobre este lugar en particular, ninguno de nosotros sabría de el. entonces debe ser
recibido, creído y aceptado lo que esta misma Biblia enseñ a con respecto al abismo- de lo cual la
existencia y las características también son reveladas. Por lo tanto, debe explicarse por qué si uno acepta
lo que la Biblia enseñ a con respecto a Cristo, a Dios, a la trinidad, uno no acepta también lo que la misma
Biblia enseñ a sobre el abismo, incluyendo como parte esencial de esto, el tiempo en que ocurrirá el
encarcelamiento prometido en el abismo.

Ademá s de tener una conclusió n predeterminada y una hermenéutica clara y repetida sobre el texto, la
Biblia es explícita acerca de cuá ndo ocurrirá el juicio final. Isaías 24-27, la secció n a la que a menudo se
hace referencia como "El Apocalipsis de Isaías", con mú ltiples referencias a la tierra, su juicio y el regreso
y reinado del Señ or, contiene esta revelació n bíblica de Dios por medio de Isaías 24:21-23:

21 Y sucederá en aquel día,


que el Señ or castigará al ejército de lo alto en lo alto,
y a los reyes de la tierra en la tierra.
22 Y será n agrupados en montó n
como prisioneros en un calabozo;
será n encerrados en la cá rcel
y después de muchos días será n castigados.
23 Entonces la luna se abochornará y el sol se avergonzará
porque el Señ or de los ejércitos reinará en el monte Sion y en Jerusalén,
y delante de sus ancianos estará su gloria.

Como se ha señ alado anteriormente, hay que recordar que Sataná s, aunque actualmente es masivamente
fuerte (Judas 9), es sin embargo, en su esencia bá sica, un á ngel caído, y por lo tanto, parte de la “hueste
celestial” a la que se hace referencia cuatro veces en la Biblia, y dos veces se hace referencia como la parte
malvada de la hueste celestial, es decir, Sataná s y sus demonios: En Deuteronomio 17:3, Dios reprendió a
la generació n del desierto por sus pecados de que “y que haya ido y servido a otros dioses, adorá ndolos, o
adorando al sol, a la luna o a cualquiera de las huestes celestiales, lo cual yo no he mandado....” Siglos
después, Jeremías 19:13 revela, cuando el exilio de Babilonia se acercaba, parte de los pecados de los
reyes y del pueblo: “‘Y las casas de Jerusalén y las casas de los reyes de Judá será n como el lugar de Tofet,
inmundas, a causa de todas las casas en cuyos terrados ofrecieron sacrificios a todo el ejército del cielo y
derramaron libaciones a otros dioses.’”

El uso de las buenas huestes celestiales se ve en pasajes como Nehemías 9:6:

Só lo tú eres el Señ or. Tú hiciste los cielos, los cielos de los cielos con todo su ejército, la tierra y todo lo
que en ella hay, los mares y todo lo que en ellos hay. Tú das vida a todos ellos y el ejército de los cielos se
postra ante ti.

Lucas 2:13 provee una respuesta increíblemente evocadora y apropiada a algunos de los pastores de
Belén al anunciar el nacimiento del Mesías: “Y de repente apareció con el á ngel una multitud de los
ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo....”

Así que cuando Dios proclama en Isaías 24:21: " Y sucederá en aquel día, que el Señ or castigará al ejército
de lo alto en lo alto, y a los reyes de la tierra en la tierra", esto se refiere claramente a la parte mala del
ejército en lo alto o en los ejércitos celestiales, es decir, “al diablo y a sus á ngeles” (Mat. 25:41). Nunca hay
necesidad de que Dios juzgue la parte santa de las huestes del cielo porque nunca pecan, mientras que la
parte malvada de la hueste celestial, que puede funcionar só lo dentro de los límites que Dios permite,
nunca deja de pecar. Isaías 24:21-23 es una de las descripciones dadas por Dios en la Biblia acerca de
cuá ndo el día del juicio que temen los demonios de Mateo 8/Lucas 8/Santiago 2, y que se conecta con y
ocurrirá en la Segunda Venida de Jesucristo a la tierra, no como si hubiera ocurrido durante Su
encarnació n o después de Su obra eternamente importante realizada por Jesú s en la cruz.[29]

Para que la comprensió n de este juicio futuro sea bíblicamente correcta, la escatología debe incluir: (1) la
derrota inicial, el encarcelamiento y el castigo del ejército malvado del cielo en lo alto y de los reyes de la
tierra en la tierra que ocurren al mismo tiempo; (2) estos será n reunidos en una prisió n, (3) después de
muchos días será n juzgados con un segundo juicio eterno que comienza con ellos siendo arrojados al
infierno, y (4) el Mesías debe regresar en/con la gloria de Dios. Si su sistema escatoló gico no contiene
estos elementos, no coincide con el relato bíblico:

Un teló n de fondo del Antiguo Testamento para un reino intermedio también se encuentra en Isaías 24.
Los primeros veinte versículos de Isaías 24 describen juicios globales en la tierra por transgredir las
leyes de Dios (Isaías 24:5). Entonces se menciona un juicio en dos etapas de los enemigos de Dios en
24:21-23: "Y sucederá en aquel día, que el Señ or castigará al ejército de lo alto en lo alto, y a los reyes de
la tierra en la tierra. Y será n agrupados en montó n como prisioneros en un calabozo; será n encerrados en
la cá rcel y después de muchos días será n castigados. Entonces la luna se abochornará .” Tanto las fuerzas
espirituales malvadas ("el ejército de lo alto”) como las fuerzas humanas malvadas ("reyes de la tierra")
será n juzgadas. También habrá un encarcelamiento. Será n “agrupados en montó n como prisioneros en un
calabozo” y “encerrados en la cá rcel.” Pero entonces se nos dice: “Después de muchos días será n
castigados.” El orden de los acontecimientos aquí es el encarcelamiento por muchos días y el castigo. La
frase “después de muchos días” coincide bien con el concepto de un reino intermedio de mil añ os en
Apocalipsis 20, que dice que Sataná s será atado en el Abismo por mil añ os, luego liberado por poco
tiempo, y finalmente sentenciado al lago de fuego (Apocalipsis 20:1-3, 7).[30]

Otro punto muy importante es que Isaías 24:21-22 revela: “Y sucederá en aquel día, que el Señ or
castigará al ejército de lo alto en lo alto, y a los reyes de la tierra en la tierra. Y será n agrupados en
montó n como prisioneros en un calabozo; será n encerrados en la cá rcel y después de muchos días será n
castigados.” En este juicio ú nico de aquellos alineados en contra de Jesú s a Su regreso, los versículos de
las Escrituras dados má s tarde revelan que los reyes de la tierra y los seres humanos con ellos ya (1)
habían adorado a Sataná s y al Anticristo (Apocalipsis 13:4), (2) habían recibido "la marca de la bestia
666" (Apocalipsis 13:16-18; 14:9-11), (3) habiendo rechazado torpemente el amor de la verdad ofrecida
a aquellos que les habría llevado a la salvació n (2 Tesalonicenses 2:10), y (4) habiendo algunos de ellos
jugado varias partes en las muertes de los má rtires de Apocalipsis 6:9-11. Parece que desde el pasaje de
Isaías 24, en lugar de partir hacia la morada normal de los espíritus humanos muertos, es decir, el Hades,
todos los reyes de la tierra y sus seguidores humanos será n asesinados, y entonces todos ellos será n
reunidos junto con toda la hueste caída del cielo para un castigo adicional en el abismo. Si uno
argumentaba que este no es el método que Dios usa en la Biblia, Dios puede hacer lo que le plazca; debe
recordarse que Dios puede poner a sus enemigos derrotados donde quiera que los quiera y cuando
quiera ponerlos allí. También hay que tener en cuenta las declaraciones de Jesú s sobre la singularidad de
la Tribulació n, como se ve en Mateo 24:21-22: “porque habrá entonces una gran tribulació n, tal como no
ha acontecido desde el principio del mundo hasta ahora, ni acontecerá jamá s. Y si aquellos días no fueran
acortados, nadie se salvaría; pero por causa de los escogidos, aquellos días será n acortados.” Ademá s, en
una secció n de la Escritura donde Jesú s habla por primera vez de Su muerte (Mateo 16:21), concluye este
mismo capítulo con Su regreso prometido, en armonía con la gloria de Dios de Isaías 24:23, como se
revela en Mateo 16:27: “Porque el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus á ngeles, y
entonces recompensara a cada uno segú n su conducta.”

Ninguna de estas verdades doctrinales tomadas de la Escritura acerca de lo que el abismo implica se
aplica a Sataná s en el tiempo presente, ni fueron recibidas -ni profetizadas para que ocurrieran- en la
muerte de Jesú s, porque ni siquiera uno de estos eventos ocurrió en ese tiempo, como se revela en Isaías
24:21-23:

(1) En aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos en lo alto, y a los reyes de la tierra en la
tierra, encarcelá ndolos en gran tormento.

(2) Será n reunidos como prisioneros en un calabozo.

(3) Será n confinados en prisió n

(4) Después de muchos días será n castigados

(5) Entonces la luna será abochornada y el sol avergonzado, porque el SEÑ OR de los ejércitos reinará en
el monte de Sió n y en Jerusalén, y su gloria estará delante de sus ancianos.

Ademá s, en armonía con las referencias anteriores, todos los siguientes puntos se aplicará n
específicamente a Jesú s en su segunda venida a la tierra, como se revela en Mateo 24:29-31:

29 Pero inmediatamente después de la tribulació n de esos días, el sol se oscurecerá , la luna no dará su
luz, las estrellas caerá n del cielo y las potencias de los cielos será n sacudidas. 30 Entonces aparecerá en el
cielo la señ al del Hijo del Hombre; y entonces todas las tribus de la tierra hará n duelo, y verá n al Hijo del
Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. 31 Y El enviará a sus á ngeles con una
gran trompeta y reunirá n a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta el
otro.

En Mateo 24:29 “y las potencias de los cielos será n sacudidas” no puede referirse al sol, la luna o las
estrellas, porque ya está n mencionadas en este texto; má s bien estas potencias de los cielos son las
designadas en Isaías 24:21, que es otra referencia a la parte malvada de las huestes celestiales que
recibirá n su confinamiento temporal al regreso de Jesú s, por Isaías 24:21-22: “Y sucederá en aquel día,
que el Señ or castigará al ejército de lo alto en lo alto, y a los reyes de la tierra en la tierra. Y será n
agrupados en montó n como prisioneros en un calabozo; será n encerrados en la cá rcel y después de
muchos días será n castigados.” Los “muchos días” de Isaías 24:22 no se encuentran en el pasaje de Mateo
24:29-31, pero la Escritura no necesita ser repetida cada vez para hacerlo realidad; la declaració n de Dios
en Isaías 24:22 es totalmente suficiente. Pero debemos recordar también que la escatología reveladora de
Dios tiene un tiempo inicial de encarcelamiento de los reyes de la tierra y sus seguidores en la tierra
encarcelados junto con la hueste celestial caída y ahora conquistada -que incluirá a Sataná s como uno de
los detenidos, antes de su juicio final y ú ltimo ante Jesú s, “después de muchos días.”

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