Cesárea
El parto por cesárea es un procedimiento quirúrgico utilizado para tener un
bebé a través de incisiones en el abdomen y el útero.
Una cesárea puede programarse con anticipación si tienes complicaciones
durante el embarazo o si ya tuviste una cesárea antes y no deseas un parto
vaginal después de operación cesárea previa (PVDC). Sin embargo, a menudo,
la necesidad de una primera cesárea no es evidente hasta que el trabajo de
parto está en curso.
Si estás embarazada, saber qué puede suceder durante una cesárea, tanto
durante el procedimiento como después de este, te ayudará a estar preparada.
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Bibliografía: Mayo Clinic Family Health Book (Libro de Salud Familiar de Mayo
Clinic) 5.ª edición
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Por qué se realiza
A veces, una cesárea es más segura para ti y tu bebé que un parto vaginal. El
profesional de salud puede recomendar una cesárea en los siguientes casos:
El trabajo de parto no progresa. Un trabajo de parto estancado es uno de los
motivos más frecuentes por los cuales se recurre a la cesárea. Esto puede
ocurrir si el cuello uterino no está lo suficientemente abierto, a pesar de las
intensas contracciones durante varias horas.
Tu bebé tiene sufrimiento fetal. La cesárea podría ser la mejor opción si el
profesional de salud está preocupado por algún cambio en los latidos del bebé.
Tu bebé o tus bebés se encuentran en una posición anormal. Una cesárea
puede ser la forma más segura de dar a luz a un bebé si ingresan primero los
pies o las nalgas en el canal del parto (presentación podálica) o si el bebé está
de costado o primero ingresan los hombros (presentación transversa).
Tienes un embarazo múltiple. Una cesárea podría ser necesaria si estás
esperando gemelos y el bebé que está primero se encuentra en una posición
anormal o si tienes trillizos o más bebés.
Hay un problema con la placenta. Si la placenta cubre la apertura del cuello
uterino (placenta previa), es recomendable practicar un parto por cesárea.
Cordón umbilical prolapsado. Podría recomendarse una cesárea si una parte
del cordón umbilical se desliza a través del cuello uterino adelante del bebé.
Tienes un problema de salud. Podría recomendarse una cesárea si padeces un
problema de salud grave, como una enfermedad cardíaca o del cerebro.
También se recomienda una cesárea si tienes una infección por herpes genital
activa en el momento del trabajo de parto.
Hay una obstrucción mecánica. Podrías necesitar una cesárea si tienes un
fibroma grande que obstruya el canal de parto, una fractura pélvica con un
desplazamiento grave o si el bebé tiene un trastorno que pueda hacer que el
tamaño de la cabeza sea inusualmente grande (hidrocefalia grave).
Ya te habían practicado una cesárea. Según el tipo de incisión uterina y otros
factores, suele ser posible intentar un parto vaginal después de operación
cesárea previa. Sin embargo, en algunos casos, el profesional de salud podría
recomendar otra cesárea.
Algunas mujeres solicitan practicarse una cesárea con el primer bebé para
evitar el trabajo de parto o las posibles complicaciones de un parto vaginal o
bien para sacar provecho de los beneficios de un parto programado. No
obstante, esto no se recomienda si planeas tener varios hijos. Las mujeres que
se someten a varias cesáreas presentan mayor riesgo de tener problemas en la
placenta y sangrado intenso, que puede requerir la extirpación quirúrgica del
útero (histerectomía). Si estás considerando una cesárea programada para el
primer parto, trabaja con el profesional de salud para tomar la mejor decisión
para ti y tu bebé.
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Riesgos
Al igual que otros tipos de cirugías mayores, las cesáreas también implican
riesgos.
Los riesgos para el bebé incluyen:
Problemas de respiración. Los bebés nacidos mediante una cesárea
programada tienen más probabilidades de contraer taquipnea transitoria: un
problema respiratorio marcado por la respiración anormalmente rápida durante
los primeros días después del nacimiento.
Lesión quirúrgica. Aunque es poco frecuente, durante la cirugía pueden
producirse cortes accidentales en la piel del bebé.
Los riesgos para ti incluyen:
Infección. Después de una cesárea, puedes correr el riesgo de contraer una
infección en el revestimiento del útero (endometriosis).
Hemorragia posparto. Una cesárea podría provocar un sangrado intenso
durante y después del parto.
Reacciones a la anestesia. Es posible que se presenten reacciones adversas a
cualquier tipo de anestesia.
Coágulos de sangre. Una cesárea puede aumentar el riesgo de desarrollar
coágulos de sangre dentro de una vena, especialmente en las piernas o en los
órganos pélvicos (trombosis venosa profunda). Si un coágulo de sangre se
desplaza hacia tus pulmones y bloquea el flujo sanguíneo (embolia pulmonar),
el daño puede ser potencialmente mortal.
Infección de la herida. Según tus factores de riesgo y si necesitaste una
cesárea de emergencia, podrías tener mayor riesgo de sufrir una infección en
la incisión.
Lesión quirúrgica. Aunque son poco frecuentes, pueden producirse lesiones
quirúrgicas en la vejiga o los intestinos durante una cesárea. Si se produce una
lesión quirúrgica durante la cesárea, podría ser necesaria otra cirugía.
Mayores riesgos en embarazos futuros. Después de una cesárea, presentas un
mayor riesgo de complicaciones potencialmente graves en un embarazo
posterior que después de un parto vaginal. Mientras más cesáreas tengas,
mayores serán los riesgos de padecer placenta previa y placenta adherida (una
enfermedad en la cual la placenta se adhiere de manera anormal a la pared del
útero). El riesgo de que el útero se desgarre por la línea de la cicatriz de una
cesárea anterior (ruptura uterina) también es mayor si intentas tener un parto
vaginal después de operación cesárea previa (PVDC).
Cómo prepararse
Si tienes una cesárea programada con anticipación, el profesional de salud
puede sugerirte que consultes con un anestesiólogo sobre las enfermedades
que podrían aumentar el riesgo de complicaciones por la anestesia.
También, el profesional de salud puede recomendarte ciertos análisis de
sangre antes de la cesárea. Estos análisis brindarán información sobre el grupo
sanguíneo y el nivel de hemoglobina, el componente principal de los glóbulos
rojos. Estos detalles le servirán al equipo para atención médica en el caso
improbable de que necesites una transfusión sanguínea durante la cesárea.
Incluso si tienes planeado un parto vaginal, es importante prepararse para lo
inesperado. Analiza la posibilidad de una cesárea con el profesional de salud
con bastante anticipación a la fecha de parto. Haz preguntas, comparte tus
inquietudes y revisa las circunstancias en las que una cesárea podría ser la
mejor opción. En el caso de una emergencia, el profesional de salud podría no
tener tiempo para explicarte el procedimiento o responder a tus preguntas en
detalle.
Después de la cesárea, necesitarás tiempo para descansar y recuperarte.
Considera buscar ayuda de manera anticipada para las primeras semanas
después del nacimiento del bebé.
Si no planeas tener más hijos, puedes hablar con el profesional de salud sobre
medidas de anticoncepción reversibles de acción prolongada o sobre métodos
anticonceptivos permanentes.
Lo que puedes esperar
Antes del procedimiento
Incisiones abdominales realizadas en cesáreas
Incisiones abdominales realizadas en cesáreasOpen pop-up dialog
boxIncisiones uterinas realizadas en cesáreas
Incisiones uterinas realizadas en cesáreasOpen pop-up dialog box
Si bien el proceso puede variar, dependiendo de por qué se realiza el
procedimiento, la mayoría de las cesáreas suponen estos pasos:
En casa. Tu proveedor de atención médica podría pedirte que te bañes y
utilices un jabón antiséptico la noche anterior y la mañana de la cesárea. No te
afeites el vello púbico dentro de las 24 horas de la cesárea. Esto podría
aumentar el riesgo de infección en el sitio de la cirugía. Si es necesario eliminar
el vello púbico, el personal quirúrgico lo recortará justo antes de la cirugía.
En el hospital. Te limpiarán el abdomen. Es posible que te coloquen un tubo
(sonda) en la vejiga para recolectar la orina. Te colocarán vías intravenosas en
una vena de la mano o del brazo para suministrar líquidos y medicamentos.
Anestesia. La mayoría de las cesáreas se realizan con anestesia regional, la
cual adormece únicamente la parte inferior del cuerpo, lo que te permite estar
despierta durante el procedimiento. Entre las opciones frecuentes se incluyen
un bloqueo espinal y un bloqueo epidural. En una emergencia, a veces se
necesita anestesia general. Con la anestesia general, no podrás ver, sentir ni
escuchar nada durante el parto.
Durante el procedimiento
Si bien el proceso puede variar, según el motivo por el cual se realiza la
intervención, la mayoría de las cesáreas suponen estos pasos:
En casa. El proveedor de atención médica podría pedirte que te bañaras y
utilizaras un jabón antiséptico la noche anterior y la mañana de la cesárea. No
te afeites el vello púbico dentro de las 24 horas posteriores a la cesárea. Esto
podría aumentar el riesgo de infección en el sitio de la cirugía. Si es necesario
eliminar el vello púbico, el personal quirúrgico lo recortará justo antes de la
cirugía.
En el hospital. Te limpiarán el abdomen. Es posible que te coloquen un tubo
(sonda) en la vejiga para recolectar la orina. Te colocarán vías intravenosas en
una vena de la mano o del brazo para suministrar líquidos y medicamentos.
Anestesia. La mayoría de las cesáreas se realizan con anestesia local, que
solo adormece la parte inferior del cuerpo, lo que te permite estar despierta
durante el procedimiento. Entre las opciones comunes, se encuentran
anestesia espinal y anestesia epidural. En una urgencia, a veces se necesita
anestesia general. Con la anestesia general, no podrás ver, sentir ni escuchar
nada durante el parto.
Después del procedimiento
Después de una cesárea, es posible que permanezcas en el hospital durante
algunos días. Tu proveedor de atención médica analizará contigo las opciones
para el alivio del dolor.
Una vez que los efectos de la anestesia comiencen a desvanecerse, se te
recomendará que bebas mucho líquido y camines. Esto ayuda a prevenir el
estreñimiento y la trombosis venosa profunda. El equipo de atención médica
controlará la incisión para detectar signos de infección. Si tuviste una sonda
vesical, es probable que te lo extraigan lo antes posible.
Podrás comenzar a amamantar tan pronto como te sientas capaz de hacerlo.
Pídele a tu enfermera o médico especialista en lactancia que te enseñe cómo
posicionarte y apoyar al bebé para que te sientas cómoda. Tu equipo de
atención médica seleccionará medicamentos para el dolor postquirúrgico y, al
hacerlo, tendrá en cuenta la lactancia materna.
Antes de salir del hospital, habla con tu proveedor de atención médica sobre
los cuidados preventivos que podrías necesitar. Si te aseguras de tener la
vacunación al día, podrás proteger tu salud y la de tu bebé.
Cuando vas a tu casa
Durante el proceso de recuperación de la cesárea, el malestar y la fatiga son
comunes. Para favorecer la recuperación, considera las siguientes medidas:
Tómalo con calma. Descansa cuando puedas. Intenta mantener a tu alcance
todo lo que necesiten tú y tu bebé. Durante las primeras semanas, evita
levantar objetos más pesados que tu bebé. Además, evita ponerte en cuclillas
para levantar objetos.
Busca aliviar el dolor. Para aliviar el dolor de la incisión, tu proveedor de
atención médica podría recomendarte una compresa caliente, ibuprofeno
(Advil, Motrin, otros), acetaminofén (Tylenol, otros) u otros analgésicos. La
mayoría de los analgésicos son seguros para las mujeres que amamantan.
Evita tener relaciones sexuales. Para prevenir una infección, evita tener
relaciones sexuales durante seis semanas después de la cesárea.
También puedes considerar no conducir hasta tanto puedas frenar y girar con
comodidad para detectar puntos ciegos sin la ayuda de analgésicos. Esto
podría tardar una o dos semanas.
Revisa la incisión de cesárea para detectar signos de infección. Presta atención
a cualquier signo o síntoma que tengas. Comunícate con tu proveedor de
atención médica si sucede lo siguiente:
La incisión está enrojecida, inflamada o con secreción
Tienes fiebre
Tienes sangrado abundante
Sientes que el dolor empeora
Si poco después del parto, experimentas cambios del estado de ánimo
significativos, pérdida de apetito, fatiga abrumadora y falta de alegría en la vida,
es posible que tengas depresión posparto. Comunícate con tu proveedor de
atención médica si crees que puedes estar deprimida, especialmente si los
signos y síntomas no desaparecen por sí solos, si tienes problemas para cuidar
a tu bebé o para completar las tareas diarias o si piensas en hacerte daño o
dañar a tu bebé.
El American College of Obstetricians and Gynecologists (Colegio
Estadounidense de Obstetricia y Ginecología) recomienda que los cuidados
médicos posparto sean un proceso continuo y no una sola visita después del
parto. Comunícate con tu proveedor de atención médica dentro de las primeras
tres semanas después del parto. Dentro de las 12 semanas posteriores al
parto, consulta con tu proveedor de atención médica para realizarte una
evaluación integral posparto. Durante esta cita, el proveedor de atención
médica evaluará tu estado de ánimo y bienestar emocional, hablará acerca de
la anticoncepción y el espaciamiento de los nacimientos, revisará la
información sobre el cuidado y la alimentación del bebé, hablará acerca de tus
hábitos de sueño y problemas relacionados con la fatiga y te realizará un
examen físico. Dicho examen podría incluir un control del abdomen, la vagina,
el cuello uterino y el útero para garantizar que estés cicatrizando bien. En
algunos casos, es posible que el control se realice antes para que el proveedor
de atención médica pueda examinar la incisión de la cesárea. Usa esta visita
para hacer preguntas acerca de tu recuperación y el cuidado de tu bebé.