ESTUDIO DEL USO Y APROPIACIÓN DE ESPACIOS COLECTIVOS DE LA
VIVIENDA SOCIAL EN UN ÁREA DE RECIENTE URBANIZACIÓN: PARQUE
HABITACIONAL IBARLUCEA.
Salgado, M.; Cáceres, S.; Gurría, L.; Gancedo, N.; Basuino, M.; Solari, C.; Báncora, C.;
Hanow, R.; Re, J.
Centro de Estudios de Hábitat y Vivienda (CEHAVI). Facultad de Arquitectura, Planeamiento
y Diseño UNR. E-mail:
[email protected]Introducción
El trabajo plantea el estudio sobre el uso y apropiación de los espacios colectivos de la
vivienda social considerando el análisis de variables físico-espaciales y sociales en un área de
reciente urbanización, el Parque Habitacional Ibarlucea de Rosario.
Las evaluaciones de la vivienda social a través del tiempo muestran que la gran escala de los
conjuntos (FONAVI) es la causa principal del deterioro de los espacios de uso colectivo, pero
puede advertirse que también en conjuntos de mediana y pequeña escala se observa un proceso
de degradación de dichos espacios. En general los espacios públicos de conjuntos
habitacionales son percibidos como espacios residuales e inseguros para el barrio.
De esta manera, el entorno de los barrios ha dado origen a espacios urbanos segregados,
entendiéndose a la segregación residencial como “la aglomeración geográfica de familias de
una misma condición social, y que se expresa en la tendencia de un grupo a concentrarse en
algunas áreas de la ciudad, la conformación de áreas socialmente homogéneas, y la vivencia
de segregación o exclusión” (Sabatini y otros, 2001).
Atento a esta problemática, la investigación tiene por objetivo el estudio de las variables
físico-espaciales y las condiciones de uso y apropiación de los espacios colectivos existentes
en el entorno del hábitat social. La metodología adoptada es de carácter cualitativo,
incluyendo el análisis de las características físico-espaciales de los espacios colectivos,
algunas observaciones de campo y la realización de entrevistas a los habitantes y otros
referentes sociales.
El trabajo está centrado en un área de reciente desarrollo, el Parque Habitacional Ibarlucea, en
el sector conocido como “Zona Cero”, destinado a vivienda de interés social según los
lineamientos del Plan Urbano de Rosario 2007-2017. La primera etapa, denominada Barrio
Centro, implica la construcción de 1.443 unidades con financiamiento de la Dirección
Provincial de la Vivienda y Urbanismo (DPVyU) y se impulsa un proceso de urbanización
integral de la zona que contempla la construcción de infraestructura y equipamientos.
Se estudiaron las acciones implementadas por el Estado en cuanto a la construcción de
viviendas y desarrollo urbano, y a partir del análisis de las entrevistas realizadas se pudieron
recuperar las percepciones que tienen los habitantes sobre el territorio barrial y el uso y
apropiación de los espacios colectivos.
De esta manera se considera la importancia del espacio público en el contexto de la vivienda
social y el medioambiente del barrio, configurando un factor clave para que los sujetos puedan
acceder al derecho a la ciudad. En este sentido coincidimos con Gehl (2014) que plantea: “la
necesidad de reforzar la función social del espacio público como lugar de encuentro, una
herramienta vital en pos de lograr una sociedad sostenible y una comunidad abierta y
democrática”.
Parque Habitacional Ibarlucea – Barrio Centro
Se trata de una intervención urbana planificada y financiada por organismos públicos en el
Distrito Norte de Rosario. Según se indica en la memoria del Plan Urbano Rosario 2007-2017
(Municipalidad de Rosario, 2011), el proyecto surge del interés del gobierno de la provincia de
Santa Fe por realizar una urbanización en el sector, en el marco del “Plan Federal de
Viviendas” y por la necesidad de preservar los valores ambientales y paisajísticos del área.
Otra de las razones es la protección de los bordes de la ciudad y del Canal Ibarlucea, ante la
oportunidad de revertir la afectación por inundabilidad de una gran extensión de suelo
mediante las obras de canalización de dicho canal.
Se trata de una experiencia de planificación integral, organizada por concertación entre dos
organismos públicos, la Dirección Provincial de Vivienda y Urbanismo y la Secretaría de
Planeamiento de la Municipalidad de Rosario, para el desarrollo de una operatoria de vivienda
social con provisión de infraestructura, espacios públicos y equipamiento comunitario.
El Barrio Centro del Plan Habitacional Ibarlucea es un proyecto urbanístico que fija los
indicadores de urbanización, el programa de vivienda, los trazados estructurales y secundarios,
los espacios públicos y los equipamientos comunitarios (escuela de enseñanza básica y
polimodal, jardín maternal, centro de atención primaria para la salud, destacamento policial y
otros), en un área que cubre 52 hectáreas de superficie.
En cuanto al proyecto habitacional, se plantean diferentes prototipos de viviendas para
garantizar variedad en la oferta, incluyendo: Vivienda unifamiliar en planta baja / Vivienda
unifamiliar en dúplex / Vivienda multifamiliar (PH) de planta baja con dúplex en planta alta /
Vivienda multifamiliares (PH) con comercio en planta baja y dúplex en planta alta.
Las viviendas comenzaron a construirse en el año 2011 con financiamiento de la Dirección
Provincial de la Vivienda y Urbanismo (DPVyU) para su adjudicación según la demanda
registrada en ese organismo provincial. Asimismo, el Servicio Público de la Vivienda y
Hábitat de la Municipalidad de Rosario (SPVyH) participó en la adjudicación de un cupo de
viviendas destinadas a familias de bajos recursos en situación de emergencia habitacional.
La cantidad de viviendas adjudicadas en el período 2011-2015 fue de 1.443 unidades, de las
cuales 1.213 corresponden a la DPVyU y 230 unidades corresponden al SPVyU (casos de
relocalización de hogares carenciados, familias con graves problemas de salud, y otros). En el
Cuadro 1 se presenta la información correspondiente. Los datos sobre la DPVyU se obtuvieron
a través de notas publicadas en periódicos locales, debido a las dificultades encontradas ante
ese organismo provincial para obtener la información solicitada.
Barrio Centro - Plan Habitacional Ibarlucea
Organismo Situación Período Cantidad Adjudicatarios
DPVyU (Dirección Adjudicadas 2011-2015 1.213 Demanda (s/datos)
Provincial de Vivienda
y Urbanismo)
SPVyH (Servicio Adjudicadas - 47 Relocalización
Público de la Vivienda 07-2013 38 Salud/ Demanda
y Hábitat) 10-2013 16 Relocalización/ Salud
01-2014 24 Relocalización/ Otros
07-2014 28 Relocalización
A entregar - 77 Relocalización/ Salud
Total 1.443
Cuadro 1. Cantidad de viviendas adjudicadas en el período 2011-2015
Fuente: Elaboración propia
Los espacios colectivos de la vivienda social
La vivienda producida por el Estado considera una serie de factores de interés público,
económicos, tecnológicos, etc., pero se puede señalar que en general el usuario es solamente
un receptor de las unidades habitacionales, quedando al margen del proyecto y gestión de la
vivienda. De esta manera, si bien las familias habitan las viviendas, la conformación de éstas
no contemplan sus pautas culturales y en consecuencia la mayoría de los habitantes deben
adaptarse a una espacialidad física que no siempre responde a sus necesidades.
Lo mismo ocurre con los espacios públicos, entendidos como “el soporte general de personas
y actividades. Estos son fundamentalmente, espacios de inclusión, que no pueden ser
apropiados individualmente porque pertenecen a la sociedad en su conjunto sin exclusión”
(Fernández,1996).
Los espacios públicos son construidos y pueden ser resignificados o no, es decir revalorizarse
o desvalorizarse. Por ello se debe tener presente que el espacio urbano es un entorno creado
por el hombre con fines específicos y cargado de significación. Hablar de espacio urbano es
hablar de ciudad, y ésta se materializa en el conjunto de espacios privados articulados por los
espacios de uso público.
En la configuración espacial de la vivienda social se incorporan estos espacios públicos cuyas
condiciones de uso, de mantenimiento y apropiación, tienen incidencia en el medio ambiente
del barrio. Señalemos que en nuestro trabajo hacemos mención a los espacios públicos y semi-
públicos que forman parte del entorno de los conjuntos de vivienda social (plazas, plazoletas,
accesos, senderos peatonales, áreas verdes comunes, etc.), que establecen la posibilidad de
interacción entre los vecinos, compartiendo un lugar en común.
Consideramos la importancia de la conformación físico-espacial y el uso de los espacios
colectivos como ámbitos de representación, democráticos y participativos, y que de esta
manera contribuyen a la consolidación del medio social del barrio.
Asimismo resultan de importancia las posibles articulaciones entre los espacios públicos y las
instituciones (administrativas, educativas, de salud, organizaciones barriales, etc.) que
deberían ser apropiadas colectivamente por los vecinos, como lugares para la construcción de
una ciudad inclusiva, en donde se respeten los derechos humanos y los principios de
participación social.
Señalemos que en el caso del Parque Habitacional Ibarlucea, sus habitantes fueron
relocalizados en un espacio nuevo como resultado de un proceso de gestión urbana, tratándose
de un lugar sin contacto con sus experiencias anteriores y donde deben ir construyendo su
sentido de comunidad.
Para que una comunidad se desarrolle es necesario tener en cuenta el espacio público, el cual
se constituye en su soporte material. Como señalan Greene y Mora (2008): “Los espacios
públicos pueden cumplir un rol importante en la construcción de una comunidad sana,
participativa e integrada a su ciudad o a la inversa aumentar la percepción de pobreza,
desigualdad y segregación común”.
La calle es el lugar por excelencia del espacio público, con vida, morfología, donde transitan
los sujetos y realizan sus actividades cotidianas. Es el lugar de encuentro, de juegos, de
relación de vecinos. Es, por tanto, el lugar de encuentro y desencuentro de todos los sectores
sociales, niveles educativos, culturas y subjetividades.
En el caso estudiado se observa que los espacios públicos son valorizados por los habitantes,
pero también se indican deficiencias relativas a la necesidad de acondicionamiento de áreas
verdes (plazas, áreas de juegos para niños) y reforzar el equipamiento del barrio, así como el
surgimiento en tiempos recientes de factores asociados a la inseguridad (arrebatos frecuentes a
los vecinos, falta de vigilancia en el barrio, etc.). También se mencionan problemas de
accidentes de tránsito, señalización deficiente de las calles y dificultades de accesibilidad al
transporte público.
En cuanto al uso de los espacios públicos se destaca el Polideportivo Cristalería, que
constituye el principal espacio de uso colectivo del barrio y es valorizado por los vecinos
como lugar de encuentro y sociabilidad. Actualmente la mayoría de las actividades
comunitarias del barrio se desarrollan en el Polideportivo, con mayor afluencia en época de
vacaciones. Cabe señalar que el Polideportivo no forma parte del proyecto general del área
denominada “Zona Cero”, sino que existe en el barrio desde hace aproximadamente 15 años.
Asimismo, las actividades de esparcimiento en los fines de semana muestran la afluencia de
vecinos hacia otros espacios públicos por fuera del barrio, principalmente el Parque Alem por
ser más cercano, y también la costumbre de algunas familias de visitar su barrio de origen por
los vínculos que todavía mantienen con personas de su anterior vecindario.
Territorio del barrio y espacio público
Traspasar la puerta es comenzar a transitar por el espacio público, sector de redes de
sociabilidad que conforman el mundo de las instituciones, de los valores, de las prácticas
diarias y de las diferentes formas de manifestación ciudadana.
Comprender el ámbito de la vida privada y el de la vida pública hace referencia a la
complejidad de las relaciones sociales, donde un ámbito remite al otro, lo acredita, donde la
identidad se construye en interacción con otros. De ello surge la valoración de los espacios
para el encuentro y la sociabilidad: los espacios verdes, plazas o plazoletas, centros
comunitarios, centros de salud, y otros.
El barrio es el lugar donde se vive y se transita, por lo que conocer sus calles, la ubicación de
sus instituciones, el recorrido de las líneas de transporte, son insumos indispensables para la
apropiación de ese espacio. Esto denota no solo el reconocimiento de lo físico sino también de
la gente que lo transita, lo ocupa, lo transforma en espacio vivido.
Este conocimiento permite hacer elecciones: por dónde caminar, por dónde llegar a las
instituciones (escuela, dispensario, centro comunitario), dónde esperar el transporte público.
Los vecinos hacen referencia a dificultades actuales y algunas necesidades propias del barrio,
señalando: “a la mañana temprano es medio peligroso y hay que caminar unas 6 o 7 cuadras
para tomar el colectivo” ; “un nene por jugar a la pelota lo pisó un colectivo, el 153, que antes
entraba y ya no entra más por acá” ; “los chicos juegan en la calle a la pelota y tenemos que
estar con el cuidado por los autos” ; “nos gustaría que haya una plaza para que los chicos
puedan ir a jugar y no esperar los domingos”.
Reconocer al vecino, a su trayectoria familiar, a su vida cotidiana, son valores significativos
para la construcción de la identidad barrial y para la inclusión en un determinado territorio. La
ocupación del espacio físico implica imprimir significado simbólico al territorio barrial, dotar
de significado a ese ámbito, apropiarse a través de las prácticas cotidianas a fin de lograr un
sentido de pertenencia al mismo.
Se trata también de luchar contra los procesos de exclusión y los mecanismos de
desintegración social a base de restaurar las posibilidades de intercambio social, de reformar
los espacios públicos buscando reforzar la vida social y cultural, de aproximar los servicios y
los equipamientos colectivos a los lugares donde viven las poblaciones de menores recursos.
Algunas conclusiones
El caso estudiado permite observar la percepción de los habitantes en cuanto al uso y
apropiación de los espacios colectivos en el contexto de este proyecto de hábitat social de
reciente urbanización en Rosario.
Los habitantes indican la importancia de los espacios colectivos como potenciales lugares de
encuentro de vecinos y de esparcimiento, recuperando el carácter de los espacios verdes y
equipamientos comunes como lugares facilitadores de las relaciones interpersonales en el
vecindario. Pero paralelamente, señalan las deficiencias relativas al acondicionamiento de las
áreas verdes y la necesidad de reforzar el equipamiento comunitario, como instancias para el
mejoramiento del hábitat residencial.
Por tanto, recuperar la valoración de los espacios de uso colectivo potenciaría los procesos de
apropiación en el barrio y reforzaría los vínculos vecinales en articulación con las instituciones
del sector. Como lo señalan Sepúlveda y otros (1999), “...el “nosotros” está basado en una
historia común marcada por una solidaridad comunitaria que privilegia en la comunicación lo
colectivo por sobre lo individual. Los sistemas se acoplan, potenciando su capacidad para
hacer del conjunto residencial un entorno confiable”.
La construcción de una comunidad facilitaría el acceso y el desplazamiento por el espacio
barrial posibilitando la participación en instancias institucionales que permitan reforzar las
redes sociales, contribuyendo de esta manera al mejoramiento del espacio público y
prevención de la inseguridad a través de la articulación de programas con grupos vulnerables
en el contexto de la vivienda social.
En esta dirección es pertinente acompañar la construcción de espacios barriales y comunitarios
que den respuesta a las demandas de los sujetos, fortaleciendo los vínculos entre el Estado y la
sociedad civil, construyendo organización y ciudadanía desde una perspectiva de vinculación
del hábitat social y el espacio público.
El proyecto de ciudad, sus calles y áreas abiertas, debe contemplar la renovación del espacio
urbano, el surgimiento de una identidad positiva, el desarrollo de lo local como un espacio
económico y social interdependiente. Se trata de establecer polos de excelencia, revitalización
de barrios, en una misma concepción de conjunto de desarrollo urbano, de fomentar el
surgimiento de nuevas identidades apuntalando a la formación del vínculo social y asegurando
las redes existentes.
También es pertinente acompañar la construcción de espacios barriales y comunitarios que den
respuesta a las demandas de los sujetos, fortaleciendo los vínculos entre el Estado y la
sociedad civil, desde una perspectiva de vinculación del hábitat social y el espacio público.
Bibliografía
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