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Amara - A Pie

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PLEAMAR­

~poesla

A pie
LuigiAmara

DERECHOS RESERVADOS
© 2010, Luigi Amara
© 2010, Editorial Almadía S. C.
Calle 5 de Mayo, 16 - A

Santa María Ixcotel

Santa Luda del Camino

C. P. 68100, Oaxaca de Juárez, Oaxaca


Oficinas en: Avenida Independencia 1001 - Altos
Col. Centro, C.P. 68000
Oaxaca de Juárez, Oaxaca

www.almadia.com.mx

Primera edición: marzo de 2010


ISBN:978-607-411-036-4

Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización de los titu­


lares del copyright, bajo las sanciones establecidas por las leyes, la
reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o
procedimiento.

Impreso y hecho en México


~
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rJCl
..... >
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¡...¡ •
S
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re
1001
~
i~
"

Dejarse ir.

No confiar en nada sino

en la sensación del movimiento.

Un paso

luego otro
un paso
luego otro
el sonido desempolvado de los pies
percutiendo sobre el asfalto
aquel camino borroso
",1 que establece el oído
'1
I
como un tambor ambulante

redoble elemental

(cnj¡Jmbre

o zumbido interno)
plegaria locomotriz del que rehúsa
ser sólo un pasajero
hilo
hilo instintivo por el que se deslizan
las cuentas de los pensamientos.

Siz saaz
siz saaz

11
~

la mezclilla que roza


a la altura de los muslos.

Zug
Da
,
11

,I
zug
zak

zak
la elástica distensión
"

La fuerza de atracción que ejerce


el horizonte de una calle.
Ese estremecimiento hacia la fuga
de los zapatos tenis. que proviene del suelo y su planicie.

t1&

",•
Asomado a un camino sin final
¡Ii como el suicida al pie
del precipicio
vuelve el impulso de seguir más allá.
No pensar en nada Dar el paso y lanzarse.
sino en la continuidad Dejarlo todo.
de los propios pasos. Rendirse al vértigo
El eco que dejamos del horizonte.
sobre la corteza terrestre. A la caída libre
del vagabundeo.
El monólogo del desplazamiento.

Algo menos que un estilo:


un ritmo intransferible.

La huella digital de caminar. Abandonarse.

"
"Tener abierto el ánimo

m
ti

L:2
13
,1 loda clase de impresiones."

en una cama

1>cjar que el pensamiento adopte Robert Louis Stevensol1 escribió:

el tono de lo que se va viendo.


"De todas las posibles disposiciones del ánimo

El arte de saber flotar ésta

al caminar. en la que un hombre se pone en movimiento

es la mejor."

Un mero flujo abierto y receptivo


que ha incorporado a su espesor
los pequeiios tropiezos
las pausas y vacUaciones
la contrariedad.

El trazo
de un Jibujantc tIc! a los relieves La errática locomoción

,1 1

-a los accidentes imperceptibles de un hombre que no sabe

!:,
del papel. adónde dirigirse.

Que no quien: ir a ningún sitio

"El humo de la pipa en particular.

en el juego del viento." Que ha renunciado a la idea

m ISI11<1 de rumbo

t~~
y avanza libre por la calle

¡'é~'i'

~~
;~
* dejándose llevar por la tensión

de las cosas que sajen a su paso

~ por las solicitaciones del tC'rreno.

Quizá porque estuvo inmóvil


buena parte de su vida postrado

14 15
,,1

Basura colectiva en una esquina.


.'
(La falta de intención
Mujeres tomadas de la mano como intención suprema.)
intoxicadas por tanta realidad.
Un borracho Cualquier punto en el camino

dormido a cielo abierto. se abre a una encrucijada


imaginaria.
Seguir el desparpajo
Cualquier punto es la señal
con que avanza aquel perro.
no atendida del retorno.
Cualquier punto.
(El sentido canino
del camino.)
y siempre se da un paso más.
Zug
Pero seguir la pista del azar
zak.
requiere -según Walter Benjamin­
del aprendizaje de la perdición.
(La falta de intención

Descender como una afirmación del despropósito.)

sumergirse debajo
de la vigilancia y las expectativas. ~
Por debajo de uno mismo
~
ti
hacia el punto de fuga.
Hacia el recomienzo
\1

de la perplejidad. Franco La Ceda:

Perderse es después de todo «Perderse significa


la forma más perfecta de ceñirse que entre nosotros y el espacio
a un único propósito. no existe solamente
una relación de dominio
de control por parte del sujeto

16 17
', ............... ,J

,
f

sino también la posibilidad aún se respira turbio


de que el espacio entre los muros maquillados.
nos domine a nosotros:'
Zona de la simulación
petrificada.
Doliente geología
de las aspiraciones.

Barrio que se disuelve


como un iceberg
Colonia Roma. en el sopor caliginoso de su jerarquía.
Los mapas superpuestos Hay lugares que simplemente mueren
de la especulación y del derrumbe. y otros de talante arribista
Ruinas que permanecen olvidadas que luchan contra sí
como un monumento informe que trepan
l'
a la dejadez. en la escala social.
La insistencia tangible del desastre.
Lugares que prometen la felicidad.
Plazas en descomposición (La arquitectura edificante
esquinas inconexas de la alcurnia de la caja de zapatos.)
y los neones
"el pliegue de las calles «Los lugares mueren como los hombres
como restitución del laberinto". aunque parezca que subsisten",
escribió Joubert.
Calles en las que todo se demuele ti

"
y adecenta
a pesar de que el aire ~

11
18 19
~
I
111
,

está en contacto con el piso.

Se puede entender como un desplante.

El instante milimétrico

Avanzar porque sí.

-sólo perceptible por medios mecánicos­

Avanzar para extender un hilo

de falta de fricción y gravedad.

-el más sutil e indivisible­

para solaz de la mente

un hilo El instante
en que comenzamos a flotar.
que al cabo se habrá de evaporar.

(El cuadro exacto


Pero visto a ras del suelo
en la secuencia del trote del caballo de Muybridge
desde la perspectiva del rastro
en que todo el cuerpo se suspende en el aire
(o de la huella)
la instantánea que revela
cada paso realiza un discreto desplante
"el tránsito sin sostén"
un desarraigo de la planta del pie
el vértigo flotante
por despegar.
de la locomoción.)

Un breve

No el salto
pero incontestable Yfranco vuelo.

por más suave que sea


de la prisa o la carrera atlética:
El despegue de la mente

el júbilo aéreo
ji en la caída libre del desplazamiento.

de la irresponsabilidad.
\11 ~

, ti
1
11 ,
I El lapso en que caminamos en el aire.
11

111; m
Ese instante de la marcha

en que ninguno de los pies

21
20
t' .ti

'1
•\i
Calle de Durango
1" 1

1
Plaza de la Romita
1 1,
donde filmó Buñuel Los olvidados
Una vez que me encuentro vagando
y hoy como entonces las cosas
me gusta ---<:omo a Hazlitt­
se suspenden en el aire viciado
vegetar con la calle.
de su inercia

Hay un placer eminentemente solitario en el ungüento atrapamoscas


de la vida
en dejarse ir
doblar la esquina a salto de mata.

en vez de seguir de frente


Callejones inciertos
retorcer el camino
umbrales
hasta hacerlo serpenteante.
por los que asoman las encías
1,'
de la noche insalubre
,;,
!"
Resbalar por la curvatura
I
cuencas vacías de donde sale
de la materia.
y entra gente
como insectos de un cráneo
Ser arrastrado mecido jalonado
secado por el sol.
perderme en los objetos
que salen a mi encuentro.
« i Desobedece!"

Oscilar "Casa tomada."

de acuerdo a las vibraciones de la calle. "Tú sabes que te amo


linda.')

'23
'2'2
La forma en que incide la lu z para la reuma para la torced ur a
per tenece a otro siglo IJ évelo
y algo perdura aquí Llévese el ojo de venado
--sofoca nte y maléfico-­ contra la magia negra contra
tellido por la desolació n. el mal de ojo
\Igo de a diez de a di ez
q ui zás el eco de los pasos campantes bara bara
que avan za n a la perdición para ell1üio la nina
o esa luminosa ca lma que presagia el bonito regalo en for mato mp3
los crí menes.
Preguntas sueltas
(Algo: el inca uto doblando la esquina a la sa lida de una es ta ción del m etro
seguido por su viej,l so mbra despedidas que el oído retiene
de víctima.) y l Llego deja ir
como un pez ag itado
en las redes de lo que no le in cumbe
mi gajas
migajas de co nversacio nes telefónicas
que se van hil va nand o
como una pista fals a
en cada esquina una Illi gaja más
ansel buscando II Gretel
en todas las esquin as
De ce reza de men ta se va a lleva r ap rendi endo él perderse
so n de a diez de a di e en el bosque sonoro de la urbe
son cara melos siguiendo pistas fa lsas
extracto de víbo ra veneno de abeja teji endo

24 2S
la maraña del hoy No es cierto que estés allí
el palimpsesto en el lugar al que te lleva tu mirada.
formado por insultos "Sólo aquel que recorre el camino
bocinas sabe algo de su potencia."
retazos de conversaciones
Toda esa gente Es el poder revelador

con menos consistencia que los sueños de estar en movimiento.

I1
1
I
que roza tu hombro Atravesar el espacio

como una demostración fugaz -y no detenerse en él y no habitarlo-­

de la existencia del mundo externo f al ras de sus mínimos contornos.

1I1 1

rostros que necesitas olvidar


:!I
dejarlos que se difuminen Es el poder del aliento
que sigan simplemente su camino de tus pasos.
entre la multitud Recuperar el vaivén

1:1
de la caja de resonancia
que desaparezcan

del cerebro

para recuperar también la calle.

aun cuando a veces se detengan


a
de improviso

"
I"!i

a mirarte a los ojos.


Dejarse ir.
I¡i,Ii' A
Sin dirección alguna.

1
1; j
I

" ~

11
A merced de los altibajos
del terreno.
Sobre el plano
indinado de la irreflexión.
Rodando

26 27
por la pend iente
como si sólo los pies
fue ran caJJaces de mirar.

<, [v1an ten erse de ca ra


al se ntido del viaje."
Atravieso Arcos de Belén
ll oCT doy vuella en Revillagigedo
zak doy vu elta
zu g para rom p er Ie'l líneél na r rativa
zak . p ara cortar el hilo ya tensado
en tre un p unto y el otro.
Es la reapropia ción dinúmicél
del territorio. Soltarse si mpl emente y seguir
Ese sistema efím ero de relaciones impulsado po r el estro deJ cu erpo.
que cada paso inaugura
y des truye y reco mpone ca da vez. la alegría de los mús(lllo~

y su empuje volante.
La vibrac ió n pasional del. espacio (Esa descarga
al cr uzarl o. eufór ica del hori zonte

La isla
en la con ciencia bípeda .)
que inventa el pie

al avanza r.
La hipnosis cl e los pies
en rT1 ovimienLo.
tJ'~
:,p]

~~
~
¡~;,!

28 29
Calle Delicias yya borrada
donde un pepenador está leyendo que cada día se difumina más
un libro sobre una montaña en el mapa mental.
de basura
y una mujer fuma sin prisa contemplando Calles donde lo antiguo
la perspectiva soleada de los muros resuena estrechamente
en busca de una puerta inencontrable. con lo cercano.

Calle Delicias Oscuras trayectorias de la memoria.

,,1
11;
1

;'1 '11
muy cerca del mercado de San Juan
donde mi abuelo compraba caracoles
(que más tarde a escondidas
nosotros liberábamos
en el jardín)
I
~:-
1

.~
).
~~!
, ~
"ti
, j':!,
:;¡I:
y hay letreros fantásticos Cadáveres de pollo flanquean
;,j;I ¿o no? la entrada de unos baños públicos.
" i!! Un molino de chile
que ofrecen por ejemplo:
en el pasillo de un café Internet.
:111':1
Se arreglan suelas de zapato
'il
H li'll CARIIEDElEIllI patas de silla
pedestales
11"
frente a la estética unisex.
,:1'1
Calle Delicias esquina con Buen Tono
11'
nombres de buen augurio Es la contigüidad impúdica
para seguir flotando. de los comercios.
II!I
I
Nombres El espacio
de una ciudad hundida ya no es más aquello que impide

3° 31
que todo esté en el mismo lugar.
Principio de la densidad abigarrada:

Es la ocasión para la simultaneidad


el milxin10 de materia

de los estratos.
en el mínimo de extensión.

Las reglas reto rcida s de la geometría

al servicio del marchan te.


El continuo drapeado de la forma

Lobachevsky abso rto y embriagado arrastrando consigo

por el du lce olor a fe rrn ento al pensamiento.

de los pu estos de jugo. ir e"


,:> •

.'"
¡eJ.=
"Todo está <1 la venta ¡9J
y SI no i~¡
pregunte."
Deam bular calle abajo.
En sentido contrario al flujo
del deber y los pendientes
en una recobrada contramarea interna
un viaj e a contrapelo
por el circuito de mis asociaciones.

Abandonado amí mismo


- para así también olvidarme
La ciudad es una red de pliegues. de mí mismo.
Arr ugas de la superficie
que los pasos extienden
Renullciar a la inercia
corno el man tel de u n picnic sucesivo.
all'imo espiritual
del sedentario.
Para propiciar lo que venga

32 33
para favorecer el cruce Ya no más una botánica del asfalto.
de las trayectorias. La irreverente exploración
de lo banal.
Todo el vapor que se acumula La desfachatez del paseo
en la cabeza que no persigue nada.
el hedor de la mente regresando El pulso ininterrumpido
a sus viejas gastadas posiciones sobre el gran mapa en blanco
se pone en movimiento y se ventila de la pérdida de control.
sacudido por el ímpetu ambulante.
Triunfo de la inestabilidad
Errar. sobre las decisiones.
Errar como válvula de escape. De la libre flotación
sobre el itinerario.
~ .y
i

"
Sentir cómo el pensamiento
respira nuevamente.
m
ti
Dinamita
en la estructura del día.

La desorientación como camino.

Los pies toman por asalto


Cómo se recompone y cobra vuelo la cabeza
contagiado por la jovialidad de los pies. y la desoyen.
Cómo se desmelena Los pies al fin
y le crecen las barbas en el lugar de la cabeza.
de la deambulación dadaísta.
Triztan Tzara marchando
con Kropotkin.

34 35
Ponerse en movimiento
para asistir a la transformación
constante del espacio.
Echarse a andar
en una desubicación errática .

•11
~
Atravesar las corrientes

I:¡
- ¡
,1

!'',I1I
1',1
por las que se desliza
la vida cotidiana.
Sus islas y remolinos. "
La calle repentinamente lúbrica.
El contoneo desbordante
sobre un par de agujas
i Aspirar el aire libre y trivial de tacón.
¡I,' de las horas muertas.
La música del cuerpo es un fox-trot
I'!I

(La elongación sonriente entre los pasillos fugaces


,11,!II de los días de pinta.) de miradas.
:, ;!¡¡Ii,
ill!'1
L
1'1 '
Pasos efímeros
Se apoya en su bastón
que casi no resuenan
el viejo.
'l'";'1' y que al cabo se pierden Se tensan en el ai re
l'

~
en su eco. las jergas de los lustrabotas.
111' Todo se frena y electriza para ver
1 Caminata insumisa los pasos rezuman tes de la presa
'1,1,
'1','

"'1
:11'
a espaldas de los puntos
en lenta cacería.
1, I

Ijl il que brillan en el mapa.

37
1
I
I
'11:;

II!,I
'I,I!:
La candidez vaporosa a sus anchas.
Irll;
con que se escurre y se regala: Un riel rugiente y poderoso
pura estela. para el amontonamiento.
ili

II!I! (La conmoción estática Tenderos ambulantes


de la pausa anhelante.) hormiguero
1III I
I
mercancía bajo el sol
'1
I Nadie silba: entre los salmos de los merolicos
1'1
manos
:
1

ella ha cortado el aire


111'1:,1
y el aliento. que salen del subsuelo
" 11

pidiendo para un taco


f'll ~
fragor
!I,
lil:'
i' !I

~
ti un escote entrevisto
elenco interminable de peinados
I¡¡i \1 ,~r

muecas
Plaza de San Juan
.t el murmurante desconcierto
l
itl-;'
zigzag hasta la calle Vizcaínas de los pasos sonámbulos.
, ¡III!!¡

1'1
II¡
jl;11
y entonces al Eje Central
Lázaro Cárdenas.
i
",¡-
J
para captar al vuelo.
Siluetas evanescentes

Iljl! La constancia del monstruo La ética de los cuerpos


de la urbe. que buscan a empujones
; 1'1

1: 1
El atisbo su camino.
del miasma gigantesco.
,11
(La ética frenética.)
Una avenida sorda
donde la multiplicidad medra

38 39
¡Bienvenido a la indiferencia La ruina prospectiva.
de la multitud!
:?1
¡Bienvenido
l~~A
a la incongruente uniformidad
~~
de los marchantes!
-0·;;
IirIJ.c

Llevado a cuestas
por la corriente de la prisa
como una hoja perezosa
que cayó
sobre los rápidos del dia.
Mecido
Eje Central o el espejismo entre la multitud in aba rcable
de un principio ele orden. y el martilleo de los zapatos.
Eje Central
o el vestigio de un trazo AqUÍ no hay rastro ni horizonte
ya olvidado. sólo hay azar y vértigo.
Cruces
Es la belleza de las cosas tropiezos
que algún día derribaremos existencias flotantes
esa belleza indiscutible apenas una fracción de segundo
de lo que no debe perdurar para olvidar un rostro.
de lo que clama a toda costa
su martillo. CLeer la h.istoria de muchos a1105
en el breve intervalo
La belleza
de una mirada."
de lo que habrá de destruirse.
Edgar Allan Poe)

40 41
Aquí todo s los encuen tros Ond ulacion es .
son imposibles. El tráfago qUé' aú lla
Nucas y entre di entes m aldice
rabos del ojo Sll impotencia.
pe rfiles obl icuos que se esfuerzan
por esqu iva rte y no voltear atrás . Amores peatonales que se difumi nan
co n el cam bio del semáforo.
Ri tmos a co ntraHuj o (Amores ,1 primera
islas de gen te discuti en do y últ ima vista.)
o abra zados.
Nirios sujetos por correas El caos en movimie nto que ab razaba
co mo animales pelig rosos. Baudelaire.
Ivliradas inyect ad as.
(' La m ulti tud no es s610
Fragmentos de una ansiedad en busca el asilo pa ra el des terrado
de las rayas de cebra es el narcótico para el abando no."
para cruzar su pesadilla .
Cláxones y m otores escupiendo
sus insultos de humo.

Destellos.
Co lisiones sin importancia.
Los espasmos maqui nales
que produce n los roces más ligeros. Meandros de la m asa cuando fluye.

El retraimiento Un escondrij o móvil

él tlor de piel. un refugio veloz yapa bullanre

Sobresaltos de la concien cia . para el que perseve ra como in cógnito.

4 '2 43
, Aquí no es necesario sonrojarse
ante nadie.
de la criatura híbrida que bulle
y apunta en todas direcciones.
Es el imán del tumulto
que arropa y vapulea.
4,'9
a!t. '¡"
~.(.

El túnel bullicioso
de la introspección. Torcer entonces
Flujo de la ebriedad en una callejuela solitaria.
para comulgar con lo amorfo. Dejar atrás la turbiedad
del ajetreo
N adie detrás de nadie el estertor de fondo
avanzando lado a lado de la urbe.
con nadie.
La lejanía Un poco de horizonte
de aquellos que marchan junto a ti. para respirar.

Abre bien los ojos Zuug


y no mires. zaak.
No te detengas Cada paso recobra su importancia.
no interfieras
no juzgues Zuuuug
el aislamiento insensible zaaak.
en medio de los otros. Cada paso se extiende con donaire.

Únete a la densidad El gusto de flexionar el tobillo


de esta lombriz narcótica como un fin en sí mismo.
al paso enfermo y pegajoso
Lujo de la zancada aristocrática.

44 45
·,r¡¡1
il~:¡

~~
.-Q~;
D;~,<:

Pasaje peatonal MotoLinía.


Un remanso
pa ra la esponja inquieta
de la receptividad. El paisaje no es un anun cio
Un espacio no del todo ocupado interminable qu e corre
por el enemigo . frent e él ti.
Al ma rge n
de la zo na CJega El paisaje es don de sucedes.
del trayecto gastado. La esfera cambiante
Do nd e la pri sa no lo nubla. de tu sensibilidad .
Donde la costu mbre aú n no extiende L l burbuja
su pátina de moho. constan temen te perforada .

1 reporte de las cosas No es la secue ncia de la ci nta


de es te l<ldo de la realidad. mecánica
qui nce minutos diarios
J comportamiento del cerebro fren te al tel eviso r.
a se is kilómetros po r ho ra .
Caminar es voJver al presellte.
Responder a las incitaciones
sin detenerse a su estudio.
Atravesa r

46 47
I li
1,11
i l'
1

I!

'I!'I' la distorsión del eco de las calles. de las calles.

!I'il :I
Lo forma en que te oprimen
Emblema de la precipitación

y te ensucian.
el coche
1

1I

La curva desmanteló el paisaje


I 1,,'1"!I
y la recurva de los pliegues hasta volverlo una fachada.
11:,1;
de un laberinto movedizo. (Lo situó en el espectro de ceguera

,,1111111
• de la prisa.)

IIII'!"
(1:1

I'II!:'I Andar a pie


"
A
" Pero el alma no sabe sino

viajar a pie.

En todo desplazamiento se rezaga.

Es preciso esperarla.

1 coma forma de resistencia.


1 "11
Como una declaración continua Que dé alcance al cuerpo

1I1

de principios.
transportado.

¡II"i,:

Un largo no
Recomponerse.
Asimilar la elipsis del trayecto.
'f
1';1
1.1
1
en el acto de desplegarse.

:1)

"
1

11
'

Desde un vehículo en movimiento


'T la ciudad desaparece. ~
11
:1, Es sólo una pista de circulación
, Ili
1,11

fli
I t,¡"~I'
el trámite o grisura
1 entre una obligación y otra. La velocidad es un juguete

'11
1

11: 1
demasiado celebrado

!I'!I El coche inauguró por los futuristas.

!,I Un temblor en el vientre.

la urbanización del aislamiento


\!' Un erizamiento momentáneo.

adelgazó la realidad abarrotada

49
"1¡i,Ii''¡
1

" ,1,,1,1'

' 1 ':,1

La velocidad inhibe
Q
I'!:,II,! toda actividad del espíritu.
,,1,
(La insensible lobotomía
I'ji
A
del motor.) ,~
1

\¡,
1'"
I "El triunfo del velocímetro calma La rivoluzione síamo noi
11
:";11
de una manera ritual -clamaba Joseph Beuys
'~
1, 11:
1' la angustia del perseguido." andando.
I,"! 1

1I1 i. La rivoluzione siamo noi.


'¡jl:1 Pero los coches emiten
'IIII!¡I,; sus trompetillas de sarcasmo: La cofradía de los pies en movimiento.

1'
01'1
la estampa cruel de Marinetti (Un nuevo sentido de la marcha

1
i"jll atrapado en un embotellamiento. como estrategia de protesta.)

:1,1,,1'
JIII:
1,
,¡:il' ,r,
Es la estética Caminar.

1
1

I de los hombres llevados en bandeja. (La pancarta flotante de un hombre

El estupor de haber llegado contra la dictadura de la gasolina.)

1'1'1,1,
sin la participación de los músculos.
:~Iil Sin el ritmo mental Simplemente caminar.

!~' ' del balanceo.


jli
La disidencia del cuerpo

II"II!I Zug
al desplazarse.

~,
1::,
1" ,
zak

,,,j,, zug La revolución ambulatoria,

zak.
Recuperar las calles
I¡IIIII
para recuperar el propio cuerpo.
i;'I!I,!!

I!

,,'Imllli!

París. 1840.
"Dar la bienvenida

I~ I
Apóstatas del progreso
a toda clase de extrañas
'Ii
:1 ""
sacan a pasear a sus tortugas.
y peculiares manifestaciones.
Anarquistas recalcitrantes
Hacer amistad con ellas."
I se someten de buen grado

11" a su tempo.
Cuando no se persigue nada
la desviación es parte
l. La sensación quelonia de una línea ininterrumpida.
JI,
!jl
de la mente. "Si uno ya sabe lo que busca

¡IIII:I

ji."

}II
Aquiles jalonado
por la reconciliación con su mascota.

Es el reaprendizaje de la lentitud.
,~
,
no hay hallazgos posibles."


i
I La ambrosía de retardar
I
los regresos. Reconocer a lo lejos
el temple inconfundible
~

",
'1'1:
1
de la vagancia.
I
Ese guiño de complicidad
'1".'1, ~
1.1'
de tácito asentimiento
:1 ',::,1
1
entre dos miembros de una logia
¡,:,:I No oponer resistencia secreta:
(
t' a la corriente de la calle. cómo se desliza por encima

li

l Robert Walser:
de las cosas
divagante y abierto
cómo flota en silencio
receptivo y elástico.

52 53
Diletante de lo imposible Arquitectura cinética
bajo un cido despejado por obra de la profundidad
de preoc upaciones. de campo.
Arcos
Viandante anónimo frisos
--mi semejante mi hermano­ ladrillos
personaje escurridi zo actuando directamente
del que s6lo me importa co nocer en el estado de ánimo.
el flujo de tus pies. Modelando al pasar
el comportamiento afectivo .
..-~¡
~~o~
..~
~.

¡~~.

El ruido de la ceboJla früa.


Olores
para los que no se es t,l del todo
Caminar es la última forma prevenido.
de es tar solo. Bloques de hielo
Un esta.do superior de conciencia (dejados cada mañana
al mismo tiempo alerta y reflexivo sobre el pavimen to)
en que la arquitectura languidecen
- arte de la exclusión- bajo la insidia del sol.
se transforma en espacio del an dar. Perros indifere ntes
casi sabios
sultanes de la banqueta.

54 55
Corcholatas sembradas
Convertirse en ese pasajero absorto
en lo más hirviente del asblto.
que alcanza el grado máximo
Constelaciones oxicladas del suelo.
de la contemplación shandy:
digresión y paréntesis
Dejarse llevar
sin desatender los detalles.
y su contradicción necesaria:

los efectos de la trayectoria


El trote solitario de los pies
)' las interferencias.
y su creciente locuacidad
La reverberación reflexiva.
de los cambios de rumbo. El hilo
Exco riaciones en la conciencia que parece ya roto
de lo que Cuy Debord llamaba a fu erza de salirse de tono.
"el terreno I?asional".
De re ambulatoria.
La mancha de cemento invade
~P:
las circunvoluciones del cerebro.
i,:t~
"-~l

APj;;
. tC

La .lucidez expansiva
de tardes peripatéticas.

Zug
zak
Zl1g

Caminar es volcarse en uno mismo zak.


a través de la atención periférica.

56 57
El pensamiento Charcos prehistóricos
como forma de locomoción.

~
,
6\
en los que bulle

el caldo primigenio de la vida.

Capas geológicas

de mugre.

\1
La inminencia morbosa del tropiezo.

Callejón de la amargura.
t!
de cambiar de domicilio
La tentación
es
~
en honor del nombre de una calle.
Mojón plantado en el camino ti
para seguir por zonas residuales. La imagen sobreexpuesta
Por detrás de lo que "debe verse':
de la consagración de los sitios Los edificios
turísticos. parques
plazas
Ya no los monumentos marcados con tres estrellas
sino la suciedad de su reverso. en las guías.
Ya no la estatua ecuestre sino Itinerarios de media jornada
su sombra en la calle agrietada. para decir "también estuve".
Los baches y agujeros de la urbe.
Las rutas de avidez
El acné que pisamos. de la instamátic.

Cicatrices del sismo El tiempo libre minado


en el cemento. por obligaciones.

58 59
Palomear en la agenda del mapa El trazo aséptico
cada encuentro de calles y cruceros
cada cita cumplida para orientar únicamente al dedo
con la historia y el arte. que lo surca.
"Usted está aquí."
Rápidas inmersiones
en lo pintoresco. La risa cartográfica.

Cf.l
Los compromisos con aquello
que nadie puede perderse.

"Como fotografiar una fotografía."


"Como caminar sobre una fotografía."
~

\1 "

Recorrer la ciudad es contar

,
Robert Smithson. una historia cuyo final

• se desconoce .
En esta ciudad sin límites
sobre esta topografía ilegible
~
tachada
\1 sólo es posible descifrar cada rincón
La ilusión de la vista de pájaro. mientras se avanza.

El espejismo panorámico
Las regiones del mapa
del mapa en el bolsillo.
fuera del radio de los ojos
(La infradelgadez de su superficie
son un papel desplegándose.
frente a la exhuberancia

de las dislocaciones.)
Caminar sobre la cuerda floja
de lo desconocido

60 61
hasta se ntir el vértigo de las calles Desencantos.
en blanco. Ca taclismos ínfimos.
Deslaves que su bvjerten
"La distancia es el silencio las expectativas.
del trayecto." A veces reco nocimien tos.
Un map a El est rato de hu ellas de los ot ros
siemp re está por dibujarse. y la aglomeración de los propios reco rrid os
fan tasm a les.
El hormigu eo
de los barrios en la sangre.

-<;51
¡~~
. .'1\
J"~~

¡~~i

La ciudad es provisionaL
La ciudad es portcítil.
Un recorrido entre los rec uerdos
A cada pa so se desdobla.
y las ausencia s.
Se alisan los pliegues del terreno
En tre
mientras se activan I.as perturbaciones
las calles de la mente y el az ar
de la memor ia.
de los acontecimientos.
Encrucijadas.
Trayecto ri as disco rda ntes de lo v ivido

y sus desfases.
La ciudad es el trazo invisible
Las desviacio nes y accidentes
que uno deja.
ele la vista.
La línea in material de tinta
qu e apenas se despega

62 63
'1

del suelo. La urbe como una larga oración


El hilo indestructible manuscrita.
que sólo pervive en la cabeza.
Esa línea de tinta que escribimos
La estela que articula sobre un papel mil veces borroneado.
y une los paisajes.
La estrechez de la ciudad
Mapa de la memoria derruida. que cada quien construye
con sus pasos.
11
El rostro insobornable

\1 "
Francesco Careri en Walkscapes:
y verdadero de las trayectorias.

Aquel triángulo amnésico


entre la casa
el trabajo
"La ciudad nómada y el supermercado.
es el propio recorrido
li
el signo más estable La vida secreta
en el interior del vacío de los trayectos públicos.
la línea de la ciudad La vida
es la línea sinuosa dibujada sin ambages desde las alturas.
por la serie de puntos Terco tachón
en movimiento." -sin variaciones sin escapes­
~ bajo el tizne deslavado

"
del futuro.
6!
fJ
64 65
'L-I:-l
Caballeros avergonzados
'':; i . :...... ._,~_
de sí mismos
contemplan en la marquesina
carteles triple X
escrupulosamente de espaldas.

Un alto al fin para la errancia


:" :;:.¿:~ "
-....:.)~ ,..:..~ "/ de la mirada deseante.
Una puerta
La ciudad es el propio recorrido.
que se abre sin preguntas.
Es la maraña íntima.
Los pasos subrepticios.
La capa evanescente que se agrega

al cúmulo de sedimentos.
(La liviandad
Desgarrad u ra un tanto deprimente
de la trama última. de las sombras.)

~
.,jJ1
y allá van incómodos
mordidos
.~

~.~

por los tábanos insaciables


=~
'­ de la culpa
Con guiño de complicidad un hombre a exacerbar su soledad
me entrega la contraseña -de espaldas a sí mismos-
de un volante: a encapsularla en cabinas pegajosas
Cinc Venus. hasta hacerla estallar
Me detengo. insoportable.
El sol
de la una y media de la tarde.

66 67
LumeJo~ SOLO Condensaciones ülstantáneas
PELICIlLAS MAYORF.·S
xxx DE 18
- del rumho ~08 en la raída cartografía sentimental.
$25.00
Mln{COlt.)
$15.00
Flu ir de <lqu.Í.
• PUNCIOl'lF;S
41: D&SDI':
11 :OO A .M
Esca par
" del consab ido triáng ulo.
C INE
iVENUS
RfPU"I../C.A DE CHILE No , ..

Romper la inercia amnésica


CUI I!IOUIHA CON .EuSARIO OOMUiGuU

C(.Hf'ftO HJ$ fORICO

que me devuelve aq uí.


La placidez artrít ica
ug del que regresa.
zak
~pJ
zug
i:~:¡
zak
.\~ 1IIi.
la calle de Donceles
",.
otra vez. :.e¿=
Un corredor del alma Largarme.

y no una calle. Ya no encont rar mi rostro

Un déjiz l/U poblcl ndose reflejado en las vitrinas

de polvo. de esta calle.

Paisaje del automatismo. Mi s ojos en los ojos de todos

los desconocidos.

Línea obsesiva que subrayo


de arriba abajo Que la multjplicidad desplegándose

en busca de algún libro. no hable por una vez

Recuerdos de mí mismo.

de segu nda mano.

68 69
Salir del circu ito Es la hora
cerrado de m i mente. del cru cE' abigarrado de miradas.

Hacia la ciudad efím era y mud able. Familias de ojos


Hacia el blanco marginal se asoman de un zaguán
de l mapa . más terribles que un grito.
Un nif'lo
~~"l

,oj_l: sud ta l<l mano de su madre Dafc1 ver


1el fi la indi a
:'(jJ
tambaleante
;:6""
..
~,,1I
de Jos músicos ciegos.
Hombres as trosos miran La ingravi dez de sus pupilas .
con pe rfecto desdén
él los oficin istas. Miro haci a atrás sobre mi hombro:
Jóvenes desocupados todo se inclin a haci a la fuga .
en la pen umbra de un muro en ruinas Todo se desvanece y evapo ra
silban sin mucha convicció n como un fa ntaSffiel en el asfa lto.
a las m uchachas. Rit mo.
M iradas insiste ntes que preguntan El ritmo at ropellad o de las r<1 tas
desde hace añ os que abandonan la nave.
"¿qué me ves?"
y el hombre indefin ido qu e o bedece
y baja la m irada.

Es hora de come r
en el relámpago del día.

70 71
Los atractivos de avanzar
por la tangente.
El impulso centrífugo.
A
,"

Escurrirse sin prisa


hacia la ausencia.
Dejar atrás
el rostro complaciente de la urbe.
"
El centro es todo aquello
que hay que dejar atrás.
Ojo desorbitado
Abandonar de un salto de huracán donde no sopla
el terreno de cartón el aire del descanso.
la postal plastificada
del turista. Permanecen las cicatrices
Todas estas calles que simulan de la dispersión.
ser ellas mismas. Las suturas
entre las planchas de cemento.
En dirección poniente. Retazos de ciudades yuxtapuestas
Hacia bajo la nata ubicua.
el limbo desparramado Bajo
de la periferia. la turbiedad irrespirable y adictiva
de lo que era el cielo.
Zug
zak La bestia desmembrada
zug en su expansión.
zak. Rebabas de la bestia
voraz en su grisura.
Alicia descendiendo Hatajo de ciudades.
a los suburbios.

73
Emp uj a un carrito del súper

en el que guard<l sobras

restos:

un inventario desolado del mundo.

La gente le rrhÍlye porque entiende:


es un monarca recorriendo su reino.
Un patriarca
En el puente en pen umbra
en la 11l0ntaúa sensual de los despojos.
en ese subconsciente de co ncreto

y acero de las avenidas


Levanta un a lata del sudo.
en los intestinos de moho
Luego otra.
e inmundic ia
Como un doctor que escruta
cruza el vagabundo
el tóra x mori bu ndo de un en ferm o
de los días t1otantes .
escucha su in ter ior
el pulso
Va envuelto en un halo
sec reto de los desperdicios.
de silencio.

Tiene el cuello vencido ele las aves


An tes ele arrojarlas al cosmos

que sueñ an con carroña.


de su casa ambula nte

las escucha.

(Traje de trozos de cart ón.


Conchas dispersas de la ¡Jlaya de asfalto.

Corbata Conchas
con hilachas mugrosas para escuchar el mar inaba rcable
de una jerga.) del estruendo.

74 75
A
,"
que todo lo registra sin rozarlo.
Que flota libremente
sin que nada lo afecte.

Zug
\1 Aquí es preciso avanzar
zak entre lo contingente
zug en penoso zigzag
zak. entre los autobuses.
Burlando taxis
Los obscenos tentáculos
charcos
del Circuito Interior.
obras olvidadas
La fragua del espanto y de la asfixia.
de reconstrucción.
Las pocas bicicletas kamikaze.
El peatón es lanzado
Sorteando
a la vorágine del tráfico.
la cita con el accidente.
A su energía anárquica.
Aquí
Al peligro incesante y el terror
la idea del bulevar ya fue arrollada
de estar aquí
por los ejes viales.
en medio de la calle
t1

",
que alguna vez fue suya.

Reservas de incivilidad.
A
Aquí las calles pertenecen
al congestionamiento. El anuncio mordaz
Aquí de Johnnie Walker
no hay sitio ya en el horizonte de una vía primaria:
para el nostálgico flaneur

76 77
;ql
KEEP WALK ING
-.el'
...
~~~
Sí. Aquí.
:rt
0_-ci¡
Continú a
caminando entre las rMagas La política de Le Corbusier <1 ll.0S después
de coches. de alca nzar su expresión magl7~fica:

Esquiva
vuela "¡ Coches, coches!
elude ¡Rápidos, rápidos!
completa la faena tortuosa Uno se siente embargddo
de torero lleno de entus iasmo y de alegría ...
londe no existen La alegría del poder.
puentes ni franj as pea tonales. El simple e in gen uo placer de esta r
Aquí donde la ace ra en medio del poder y la fuerza.
se angos ta hasta la sorna Un o participa de ello.
de un a cuerda floj a m iserable. Uno confía en es ta nueva sociedad:
encontrará una expresión
El peató n reducido a rara avis. magnít"Jca de su poder.
Funambulista de su desventura. Uno cree en ello."

Dando giros
con torsiones ines peradas
quiebres
para cruzar tan só lo al otro lado
de la calle.

La conjura de los urbanistas.

78 79
l~!

El barón Haussmann multiplicado " ¡Debemos acabiU' con la calle!»


por el bienestar de los escombros. Le Corbusie r.
Burócratas ungido s ~9l
como lluevas Artistas :'0';'1.
ri.l._
de la demolición
-.p~

reubican :10
1I11"0·
..~...rc
trazan
vuelven él derr ibar .Renunciar al proyecto
erigen murallas de concreto de una fis iología de las calles.
inauguran carriles exclusivos 1'om,11' só lo sus p ulsaciones
para el hombre motorizado. es deci r:
adoptarlas.
El trátlco se muda a las alturas. Vibrar sobre 1" tela de asfalto
Segundos pisos del ta mbor.
de la marginación del hombre Dejar
de la calle. qu e sobresalte el corazón
Pasos a desnivel su torrente lísérgico.
para nunca toparse con la chusma.

No han estado aqui.

No han puesto nunca un pie

sobre la huella de otro hombre.

Jamás se bajarían
del flujo permanente de ilusión
para cruzar esta vitalidad
desarrapada.
Hon gos psicotrópicos a 50 metros.

80 S1
1

Creación de interferencias
¡Vrooooom!
incendiarias.
j Vroooooooooommmm!

La promesa imprevista

del despegue tóxico.


El juego de video

,

,,,1 Caminar con su influjo
de cruzar una calle.
1:
resbalando falaz por la garganta.

::1
'1'
~
i,,1::.

¡III Cruzar -al menos-

~
del lado salvaje de la calle.

J:i
.~

"
",
Rastros de pólvora diseminados
directamente en la pared.
rm Muros convertidos en cuadernos
de notas de denuncia.
El hombre que escupe lumbre
,1 es poca cosa frente al fuego Artistas de la madrugada urbana
I
que sale de los ojos rocían proclamas gráficas
II'¡II de los conductores. en el oasis de las bardas.
,1'
','1"
i La rabia en el pedal
II!I!: cuando el paisaje se ennegrece Son los letreros rupestres
:!,j' por la efigie abominable del esténcil.
'1 del paseante. El gesto arcaico
'11;,;Iil de decorar las cuevas
1

j Borrar del mapa al hombre de las megalópolis.


'1 l.
':','1 ,'¡:
que camina! La irresistible invitación de mancillar
I::!
¡Que use los pies una pared
para salvar su vida!

8:1 83
t~~
(pe nada todavía ...
II_~~
como acto vandálico).
)"--:
1),9~
.."

~ó·r:
I..(] e.1l.I ll."r()
;,;.,-",

.'1l.I1l 1l (J,.,()t:~(J I~S"'I () N1l.IS I~


Los años treinta:

David J\ l f~lI'o Sigueiros recorre

No al pin che f raude América con un aerógrafo.

Lleva plantillas de hojalata

Denuncias margi nales pclr(~ tatuar las fachad as

al ser vicio de nadie. de las buenas concienci as.

Es putos
de ascendencia popo "¡Échenle ftit! jÉchenle Hit! "

cla maba en Buenos Aires

Decodificacio nes de un vistazo. con la flagrante dinamita

del spray indeleble.

CAMB IO DE SISTEMA•••
SOLAR Ence nd er la mecha de tinta

del terrorismo poético.

Es el trasfondo delirante del graftLi .


La deUm itación atávica
del territorio.
Dudas
máculas persis tentes
sob re la complacencia edili cia.

84 85
Fractura visual. El consumo reescribe
Antipublicidad. las leyes de la perspectiva.
Gritos urbanos para el ojo. Reconfigura
El sabotaje del arte la totalidad el espacio
contra sus complacidos cimientos y lo convierte en su propio decorado.
cenagosos.
Rebajas
Ruido en aerosol
alfombra de bienvenida
que toma por asalto al desprevenido.
meses sin intereses
todo a12 x 1
Las calles ¡no lo piense más!

m
,

como un largo papel estridente.

fa
La histeria ensordecida
de la mercancía.

de la publicidad.
El movedizo tapiz

\1
Pequeñas incisiones. Las calles como un dédalo
Muescas. de escaparates.
Aullidos de resistencia
que ensombrecen Todos los caminos llevan

el gran aparador de la ciudad. al dulce tintineo

Los embozados pasillos de la caja registradora.

del gran supermercado ti

",
de la urbe.
~

86 87
Pasa un vendedor de chicles.

Se detiene él pe ina rse en la vitrina

de lo que no podrú jamás

comprar.

Se mira en el es pejo defo rm an te

de los m aniqules.

Só lo su sombra La belleza de las cacas de mosca


traspasa los umbrales. en las paredes de cristal.
Los escupitajos gráficos qu e enturbian
Es el apogeo procaz dd vidr io.
las v itrinas y sus espejismos.
El confo n postergado
Aqu ellos "fo tomontajes naturales"
C0l110 unél irradiación del Más Allá.
en q LH::' Lisette Model captó
Recla mos fll gaces pa ra el ojo
la simultane idad.
qu e in staura en su ,lceleración

un desfile de avi dez estroboscóp ica .


-'Jreflejo de l ansia
del pasean te
Arquitectura de cristal. cuando es devuelta por los vidrios.

La desazó n envuelta cbarse él and ar


herm osame n te pa ra rega lo. y despe rta r con nues tros pasos
"Toda plan ifica ci ón urbana el teatro inmó vil dc los aparadores.
modela la participación en algo .
~
~q~
de lo que es imposible participar."
~j~J
Ra o ul Va neige m.
~pJ
.,.
~~:,¡

88 89
El lugar donde me detengo Te rritorio sllstraído al flujo
a amarrarme la agujeta. para un Pl cnic mental.
n metro cuadrado de cemento El tiem po caricioso
y nada má s. de la pausa .

El trozo casual de pavimento n alto para girar 360 grados


qu e lo es todo. alrededor de mí mismo.
Masa conlinenl(ll. que flota
entre [os torbellinos de la pri sa. Para preguntarme en silencio
La zona en qu e me co nvierto ¿hacia dónde?
en un esto rbo.
(En el suelo las hormigas se acercan
Isla. a mi sombra.
Isla imprevista aela tanto se atreven a cr uzarla.
que todos tienen que esquivar. La línea de mi sombra como un límite
El al to como frontera dec isiva.)
de la fosilización de las pisadas.
Giro la cabeza meditativamente
con la lenta teatralidad
de la impostura:
¿hacia dónde?
El mismo plan o indinado de la calle
en todas direcciones.
Puntos de fu ga.
La impavidez de los que cruzan. Pasajes.
Tentaciones para la rotación indecisa
del ojo.

9° 91
¿Hacia dónde? t:!:
(Y la hormiga nerviosa que camina
.,
=i;
m
a lo largo de la orilla
de mi sombra.) fJ
Cemento.

Dar otro paso. La alegría del cemento

y sus matices.

Destruir el hechizo Monolitos impuestos al paisaje

de la encrucijada como tercas sentencias.

con la irresponsable certeza Signos enfáticos de admiración

de la acción. que rascan con su insipidez

la altura.

Un paso Sintaxis ilegible


y luego otro y opresiva.
un paso
luego otro. Multifamiliares del futuro
que ya alcanzaron el orden
Salir del fango metafísico de las ruinas.
con la flexión del pie. Balbuceos de granito
que el viandante recorre
Zug a la manera de un extraterreste.
zak
zug "La desorientación arquitectónica
zak. es otra forma de la desorientación
El pensamiento recupera el ritmo espiritual."
de su propio ritmo. Salvador Novo.

92 93
:/?]

it~
~C?~

;9j:
:.'!­

El rechjnido ominoso

de las ll a nta s.

El golp e co nt undente y seco.

Ese .instante posterior

Ca mbia también el paisaj e en que las cosas

del ca bello: cont ienen el aliento.

Copetes rockabilly
flecos emo Ya la pa rvada de ojos

bucles de sllsIJ irante secretaria. se ciern e sobre el in fort u 11 io.

Aves de C3rroüa

El ronroneo
del dolor aje no
que dejan tras de sí las co legialas.
atraídas por el grito irresistible
Playeras redundantes de la sangre.
que enfa rizan:
"Cada día estoy más bu e n a)~ (La orfand 3d del zapato
a pocos metros del cu erpo. )
Cambia tam bién el paisaje del veneno:

un niño inhala un mundo


Los mirones en círculo.
mejo r qu e éste

del cuenco interminable de su mano.


Cubri rse el rostro un in stante
para después abrir los ojos.
Cuch icheos.

94 95
El tejido A la distancia
inconexo de versiones. se escuchan las sirenas.

~
Hombres reunidos por el amor ;liS
'4;
a la crueldad
~
por su ración diaria
~I".
en la dieta de horrores. 11
"Al menos Los peligros de avanzar
nosotros nos salvamos." sin apoyarse en nada.

~ El miedo que deforma el rostro


I#!­ del jlilneur.
..;
1IfI'•

~
.. ~ ..;c
Los pasos descompuestos
de la malandanza.

Morir aquí

•=il

La tiza de sombra sobre el suelo


a mitad del camino.
dibuja la inminencia
Entre un paso y el otro
de la víctima.
como Walser.

Ese estremecimiento
El cuerpo yerto que dibuja
de partir por la mitad
el punto final del recorrido.
una rayuela torva:
El cuerpo hoscos gañanes lanzan
es una mancha que interrumpe monedas al borde del abismo.
la línea que avanzaba.
Hilo El suelo de pronto quebradizo
que pierde su tensión debajo de los pies.
abruptamente.

96 97
Lo incierto siguiéndole Jos pasos
se transforma en amenaza. a cualquiera.

La muerte bosteza nte «En este país se está obligado


agaza pada a tener obligaciones;
a la vuelta de la esquina. no se puede ir a cualquier lugar
sino el un rleterrnin ado luga r."
"Ya no avan zo seguro
por la calle de mis nerv ios."
D'o­
-."
.~~
_.'I J•

:'~.c

~~~

Por su temple el paseante Zug


es siem pre sospechoso. ,~ ak

No tiene rumbo zug


escruta zal<..
vuelve al mismo lugar ¿Dónd e estoy?
co n pi sada s de ga to carterista.
La ciudad se abre a su in anid ad.
Jnspira desco nfian za A su nada.
el husmeador. A la vasted ad
¿Qué espe rarse ele un hombre de los lotes baldíos.
sin objeto alguno?
Con qué descaro merod ea Perderse es una forma fluida
interroga de perder el yo.

98 99
La bestia en su avidez
Intersticios
cuando engulló
para el exilio ambulante
lo quc eran las orillas.
de uno mismo.

Cortar con el cuchillo del andar


Pisadas de un alma en pena
los temperamentos aprendidos
que se interna
de los barrios.
en los parajes de la periferia.

Zug
El quiebre de las certidumbres.
zak
~ zug

",
zak.
~
Arrojar el papel falaz
de la ciudad.
Muros de contención.
Los jirones
Árboles que reventaron
obsoletos del mapa.
su prisión de pavimento.
Terrenos baldíos o el oasis
Contracartografía.
fortificado para la maleza.

Una caminata por la luna


La larga frase de una calle
de la colonia de a lado.
repitiendo su polvo.
~
Zonas inertes que fracturan

la saturación.

Fábricas desmoronándose

en su olvido.
". ~
il{·;

LOI
100
Agujeros. ~I?:!
Ladrillos rotos.
Un tendedero en la torre
·.. .
• l ' .'

~
O
de alta tensión.
'\
t ',-

Ballenas encalladas
en un desierto de grava:
los esqueletos
de los edificios. Un estacionamiento en donde juegan
- como en un cuadro
El ojo de la alcantarilla abierta.
de Giorgio de Chirico­
Su lección fétida
un partido pausado de beisbol.
de abismo.

(Ojo d e cerradura Alguien se barre en la almohadilla


rara mirarse en el espejo de una llanta .
subternineo. )
ona de los rechazos
El grasoso arcoiris y trastornos.
de los charcos de aceite. Reflejo
La alameda de los suburbios de la mente.
desolada de las chimeneas.
-8­
¡e¡¡
El panorama cero del lal1d ar/:o
F.f
~:o.:.
~'ii

TelTuil7 vague.
19nasi de Sola-Morales:

102
10 3
"Lugares externos olvidados Una mu chacha escap<l de su vida
islas inter iores mientras barre
vaciadas de ac tividad la alfombn-l invasora del liquen.
olvidos y res tos
qu e permanece n fuera Los mueb les desplaza dos
de la d in <1rn ica de la ur be." de los desplazados .
El inter.ior expu es to
La ci udad demo lid a
al so l e itinerante.
y nun ca reeobr'lda.

La obra negra permanen te

de lo que nun ca pod rá se r.

Los territorios residu ales.

Ruina s en co nstr ucción.

Esco mbros

de ha ce pocos seg undos.


El espejismo del fin

de la ciudad.

Las rui nas al revés Lus llanos im posibles

de Roben Smithson. que no llevan al cam po.

¿'!Ji
".­
~_i.0;¡ 1n terru peio Iles.
~~

¡v:,~i Nlallas cicló nicas


resguarda ndo el vacío.
Un so fá en la ba nqu eta.
La mesita de noch e
es un vi ejo tro nco segado.

10 4
105
La ciudad no termina aquí Todo se agota en el paso
porque sabemos que transcurre.
que no se acaba nunca.
Calles por las que nadie
Tan sólo es la mitad nunca avanza.
de un pliegue. Cada paso es el comienzo
Un rizo más y el fin.
del intestino grueso Al mismo tiempo un ir
de la urbe. y un retroceso.
O nada.
El tercero o cuarto de sus círculos.

•11 Nada .
1:

",
~
~
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La necesidad de seguir
en movimiento Me detengo.

y no llegar a nada.
Éste es el centro

Zug de ninguna parte.

zak
zug Un erial de cemento

zak. sin mañana.

Donde los nombres de las calles

La inmanencia insaciable ya no importan.

del camino. Donde

106 L07
no existe la promesa

del reposo.

Ésta es la puerta abierta

de cualquier lugar.

El sitio en que la mente

reencuentra sus despojos.


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No llcgar.

'111

Tan sólo detenersc.

La línea se resuelve en mancha.

Cortar el hilo errante

del paseo

y no llegar.

Alcanzar simplemente
el silencio del cuerpo.

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