NOVACION
1. DEFINICIÓN Y CONCEPTO
Héctor Lafaille, por su parte, indica que en el Derecho Romano la novación significaba
una modificación del vínculo, una transformación que dejaba, sin embargo, invariable
el objeto de la obligación 1. El primitivo concepto de novación -precisa Lafaille sólo
denota cambio de una obligación en otra, que más bien se insume dentro de la
segunda. No es una obligación que se extingue para dar nacimiento a una nueva, sino
una obligación que se modifica, que se transforma, para llegar a convertirse en una
obligación nueva.
Lagrange afirma que la novación es la transformación de la antigua obligación en otra
nueva2.
Muchos autores sostienen que la novación trata de una modificación de la obligación,
mas no una sustitución, pero tal vez realizan dicha conceptualización inclinándose y de
acuerdo al derecho romano antiguo.
Podemos decir que los conceptos modernos están inclinados a denominar a la
novación como la sustitución, pero como ya hemos visto esto no siempre fue así.
Para Pothier, la novación es la sustitución de una nueva deuda por otra antigua,
quedando esta última extinguida por aquélla. Por ese motivo, la novación se cuenta
entre los modos de extinguir una obligación3.
De la misma forma, expresa Von Tuhr que la novación es el acto por el que se
extingue una deuda antigua creándose otra nueva4.
Guillermo Suárez anota que la palabra novación viene de la voz latina novare, que
significa cambiar, hacer algo nuevo. Nova una obligación, quien la reemplaza o
sustituye por otra5.
Para, Francesco Messineo señala que la novación es un modo de extinción de la
obligación a la que acompaña inseparablemente la sustitución de una obligación
nueva6.
1
LAFAILLE, Héctor. Derecho Civil, Tratado de las Obligaciones (1943), Buenos Aires: Compañía Argentina
de Editores S.R.L. Página 330
2
LAGRANGE, M. Eugenio. Manual de Derecho Romano (1889), 2da. Edición, Madrid: Librería de
Victoriano Suárez. Página 436
3
POTHIER, Robert Joseph. Tratado de las Obligaciones. Tercera Edición. Barcelona, Biblioteca Científica y
Literaria, Página 241.
4
VON THUR, Andreas. Tratado de las Obligaciones, Tomo II, Página 147. 1934
5
SUAREZ SUAREZ, Guillermo. La Novación (1943), Volumen II, Bogotá: Pontificia Universidad Católica
Javeriana, Página 294.
6
MESSINEO, Francesco. Manual de Derecho Civil y Comercial (1979), Tomo IV, Buenos Aires, Ediciones
Jurídicas Europa América, Página 401.
Por cierto, la opinión hoy dominante en doctrina: la novación es la sustitución de una
obligación por otra.
Ahora bien, conforme hemos señalado, la novación es un medio extintivo de
obligaciones, no obstante que en el Derecho Español puede ser simplemente
modificatoria de obligaciones, ya que es otro estado con un pensamiento propio y
sobre este tema, una legislación diferente. En efecto, la ley civil española da a la
novación un doble matiz: la novación es una forma de extinguir las obligaciones o tan
sólo una forma de modificarlas.
La novación puede ser el cambio o la sustitución de una obligación por otra, según el
ánimo de las partes sea el de extinguir o modificar la primera obligación.
La novación es un medio extintivo de obligaciones, la misma que puede tener su
origen tanto en la voluntad como en la ley y cuyo objeto es extinguir una obligación,
pero a la vez crear otra.
En este sentido, la novación se distingue de otros medios extintivos de obligaciones,
los que únicamente tienen por finalidad "extinguir", ya que a través de la novación
siempre se dará origen a una obligación nueva y diferente.
De esta forma, el pago o ejecución se efectuará respecto de la segunda obligación y
no de la primera.
Según la CAS. N° 941-05 Lima, (S.C.T.), el peruano, 30-10-2016, pp.17441-17444, se
expresa que “…la novación, concebida en términos generales, constituye una figura
jurídica mediante la cual se extingue una obligación existente para crear otra nueva,
sea a través del cambio de la obligación primitiva o mediante el cambio de los sujetos
activo o pasivo de la relación obligacional…”.
Según la casación mencionada, la novación es considerada como una figura jurídica,
un medio que extingue obligaciones para crea otro nueva, y claro para complementar
también hace referencia a la novación objetiva y subjetiva.
Haciendo un poco de análisis y viendo el artículo 1277 del código civil, podemos
apreciar q no estipula una definición precisa.
Artículo 1277.- Definición
Por la novación se sustituye una obligación por otra.
Para que exista novación es preciso que la voluntad de novar se manifieste
indudablemente en la nueva obligación, o que la existencia de la anterior sea
incompatible con la nueva.
El artículo mencionado solo expresa un enunciado general e insuficiente, esta
definición no es completa, la novación no se caracteriza por ser un fenómeno de
transformación o cambio, sino que lo más relevante en ella es su efecto extintivo, pues
la definición de la novación sería mejor y más preciso y de esta manera debe estar
regulado en nuestro código civil, la novación es la extinción de una obligación
mediante su reemplazo o sustitución por otra nueva obligación.
Debe quedar muy claro que la novación así como extingue una obligación al mismo
tiempo genera una nueva.
Finalmente, queda en claro que una novación nunca supondrá la coexistencia de la
obligación anterior y de la nueva. La creación o el nacimiento de la nueva obligación
importarán, necesariamente, la extinción de la anterior.
2. Naturaleza jurídica
En lo relativo a la naturaleza jurídica de la novación, precisa anotarse que a diferencia
de lo que ocurre con otras figuras o instituciones jurídicas el tema tradicionalmente no
ha suscitado controversias ni dificultades mayores.
La novación entraña un contrato extintivo de obligaciones, salvo los casos de la
novación subjetiva por cambio de deudor en la modalidad de expromisión y de la
novación legal. Esta última tiene rasgos característicos singulares.
Sin embargo, algunos autores consideran que esta figura importa una convención
liberatoria.
Así lo entienden Cazeaux y Trigo Represas7, al anotar que para ciertos tratadistas, la
novación es simplemente un contrato, por cuanto concomitantemente extingue una
relación obligatoria y crea otra que la sustituye, pero consideran que es más exacto
decir que se trata de una "convención liberatoria", o mejor aún, de un acto jurídico
bilateral que tiene por fin inmediato extinguir y crear simultáneamente obligaciones.
Ospina Fernández8, la novación es un acto jurídico híbrido o complejo que participa, a
la vez, de la naturaleza de las convenciones extintivas, en cuanto soluciona, al igual
7
CAZEAUX, Pedro N. y TRIGO REPRESAS, Félix A. Compendio de Derecho de las Obligaciones 1986, Tomo
II, Argentina: Editorial Platense, Página 248.
8
OSPINA FERNANDEZ, Guillermo. Régimen General de las Obligaciones 1987, Bogotá: Temis S.A. Página
430
que el pago puro y simple, una obligación preexistente, y de la naturaleza de los
contratos, en cuanto da nacimiento a una obligación nueva.
En tal orden de ideas, precisa señalarse que el Código Civil Peruano de 1984 legisla a
la novación como un medio extintivo de obligaciones y, como tal, puede calificarse de
la manera que enunciamos a continuación.
Por su idoneidad, como un medio no ideal de extinción de obligaciones, por cuanto
constituye una desviación en el destino natural de la relación obligatoria. Adviértase
que esta figura jurídica, en cualquiera de sus modalidades, importa la sustitución de
una obligación por otra.
Por las partes que intervienen, puede ser un medio unilateral de extinción de
obligaciones o uno de carácter bilateral, según la modalidad novatoria que se analice.
La novación subjetiva por cambio de deudor, en la modalidad de expromisión, sólo
requiere de la voluntad del acreedor y del tercero que se sustituye y se puede efectuar
aun contra la voluntad del deudor primitivo (artículo 1282). En este sentido, la
novación, desde la óptica de las personas que intervienen en la obligación primigenia,
constituye un medio de extinción unilateral.
En cambio, las otras formas de novación, esto es, la novación subjetiva por cambio de
deudor en la modalidad de delegación, la novación subjetiva por cambio de acreedor y
la novación objetiva, exigen del acuerdo entre deudor y acreedor para sustituir una
obligación por otra. Por tal razón, estas formas novatorias, desde la misma óptica
señalada, pueden catalogarse como medios bilaterales de extinción de obligaciones.
Según la intervención de la voluntad humana, la novación es un medio voluntario de
extinción de obligaciones, ya que lejos de operar por mandato de la ley, lo hace en
virtud de la voluntad del acreedor o de mutuo acuerdo entre acreedor y deudor, con la
salvedad de los casos de novación legal.
Por la satisfacción del interés patrimonial del acreedor, la novación constituye un
medio satisfactorio. En efecto, por la novación, el interés del accipiens se satisface
mediante el cumplimiento de una obligación nueva y distinta a la originalmente
pactada.
Von Tuhr9, mediante la novación el acreedor adquiere, en lugar de la prestación a que
tenía derecho, un nuevo crédito contra el deudor, y éste se exime de su deuda sin
cumplirla mediante una nueva promesa al acreedor.
9
VON THUR, Andreas. Tratado de las Obligaciones, Tomo II, Página 147.
3. Novación objetiva y subjetiva
3.1. Novación objetiva
Novación objetiva se presenta cuando el mismo acreedor y el mismo deudor
acuerdan sustituir la antigua obligación por otra nueva. Ya sea con una prestación
distinta, por ejemplo, a prestación consiste en entregar un determinado automóvil
y luego acreedor y deudor acuerdan que el segundo entregue al primero un
automóvil distinto10.
La esencia es que en la nueva relación obligatoria se mantiene tanto el acreedor
como el deudor originario, pero lo que cambia es la prestación. El deudor está
actualmente obligado a la base de la nueva obligación, y hay que agregar que
indudablemente, el efecto del nacimiento de la nueva obligación es, también, la
extinción de la antigua.
3.2. Novación subjetiva
Es la novación producida al cambiar alguno de los elementos personales de la
relación obligatoria: acreedor o deudor. Si el cambio afecta al acreedor, se dice
que hay novación subjetiva activa. Si la alteración afectó a la persona o personas
deudoras, habrá novación subjetiva pasiva.
Hay novación subjetiva cuando la prestación permanece idéntica, cambiando solo
los sujetos. Puede ocurrir por cambio de deudor y por cambio de acreedor.
a. Por cambio de acreedor
Para que la novación subjetiva por cambio de acreedor produzca sus connaturales
efectos extintivos de la obligación primitiva, es preciso que exista un convenio
entre el primitivo acreedor, el nuevo acreedor y adicionalmente, el consentimiento
del deudor. Así lo prescribe el artículo 1280 del c.c.
Ello implica que estamos ante un negocio trilateral, pues se requiere de la voluntad
de los tres sujetos involucrados11.
b. Por cambio de deudor
Nuestro código no contiene una regulación precisa sobre la transmisión de la
posición pasiva de la regulación obligatoria por actos inter vivos. Sin embargo, al
10
Ferrero Costa, Raúl. Curso de derecho de las obligaciones (2000). Perú: jurídica Grijley E.I.R.L. pag. 263.
11
Ferrero Costa, Raúl. Ob. Cit. Pag. 265.
regular la novación por cambio del deudor hace alusión a dos negocios jurídicos
que pueden determinarla: la delegación y la expromisión.
Hay un elemento común para que en estos dos supuestos negóciales (delegación
y expromisión) se produzca una novación: el consentimiento del acreedor de
liberar al patrimonio deudor.
b.1. la delegación
Dentro de ello es posible distinguir:
Una delegación solutoria o de pago: en la que el delegado en ejecución de la
orden del delegante efectúa de modo directo una prestación a favor del
delegatorio (acreedor del delegante). Ello ocurre normalmente cuando el
delegado es deudor del delegante, el que a su vez es deudor del delegatario.
Asi pedro (delegante) debe a pablo 1 000 dólares (delegatario), y a su vez es
acreedor de juan (delegado) por 1000 dólares, le ordena a juan que pague
directamente a pablo la suma de 1000 dólares.
La finalidad buscada con la delegación de pago es realizar en una única
operación la extinción de dos relaciones obligatorias. Ello se obtiene a través
de un acuerdo entre delegante y delegado y no requiere la intervención alguna
del delegatario (el acreedor del delegante), en relación a cual se verifica un
pago por tercero. El esquema de la delegación de pago lo encontramos
claramente en el cheque girado contra el banco para que lo cobre el acreedor
del girador. Aquí no cabe hablar de novación alguna, pues estamos ante una
operación solutoria, que satisface el interés del acreedor por el pago realizado
por el tercero (delegado).
Una delegación promisoria o de deuda: en la que frente a la invitación del
delegante el delegado asume en su propio nombre una determinada obligación
frente al delegatario prometiendo el pago. Como se trata de una simple
promesa de pago dirigida al delegatario y no de un pago directo a éste se
requiere su aceptación.
A su vez la delegación promisoria puede ser liberatoria o perfecta, o
acumulativa o imperfecta (también llamada adpromisión)
Por la primera, el acreedor delegatario acepta la obligación del delegado,
declarando expresamente que libera al delegante, quedando como único
obligado el delegado, a este supuesto de delegación se refiere el artículo 1281
del c.c., cuando se produce la liberación del primitivo del deudor, estamos pues
ante una novación, por cuanto la obligación primitiva se extingue, creándose
una nueva entre el delegado (nuevo deudor) y el delegatario (el acreedor).
Si en cambio, el acreedor delegatario acepta la obligación del delegado sin
liberar al deudor delegante, estamos ante una delegación promisoria imperfecta
o acumulativa, porque al primitivo deudor se agrega uno nuevo, sin que aquel
quede liberado, por lo que no existe novación, sino que la relación obligatoria
se ha enriquecido en su lado pasivo con un nuevo deudor. El propósito de la
delegación imperfecta es darle al acreedor una garantía adicional y no
constituye novación.
b.2. La expromisión12
La otra forma de sustitución del deudor es por expromisión distinta a la delegación
de deuda, en la que el nuevo deudor, que queda obligado al acreedor, es
designado por el deudor anterior; mientras que en la expromisión el nuevo deudor
acepta tomar el lugar del primitivo deudor sin el consentimiento de este último.
En esta figura negocial existen tres sujetos: un tercero extraño a la relación
obligatoria (expromitente), el deudor (expromitido) y el acreedor (expromisario).
Así, pablo (expromitente) promete pagar a juan (expromisario) la deuda de 1000
dólares de pedro (expromitido).
La expromisión al igual que la delegación de deuda pude ser liberatoria o
acumulativa. Será liberatoria cuando el acreedor (expromisario) acepta la promesa
del tercero (expromitente), liberando al primitivo deudor (expromitido). En este
caso estamos ante una novación por expromisión. Para que esta se produzca es
necesario. Y asu vez suficiente, que el nuevo deudor se obligue con el acreedor
con su consentimiento y que el antiguo deudor quede liberado. En cambio, si se
acepta la promesa de pago del tercero sin liberar al deudor, no estamos ante una
novación, sino ante un negocio que ha agregado un nuevo deudor a la misma
relación obligatoria.
El artículo 1282 del c.c. se limita a establecer que la novación por expromisión
puede efectuarse aun contra la voluntad del deudor primitivo.
4. Requisitos para la novación
12
Ferrero Costa, Raúl. Ob. Cit. Pag. 270
Siguiendo el pensamiento de los doctrinarios jurídicos, grandes en derecho de
obligaciones, Felipe Osterling Parodi y Mario Castillo Freyre vamos a decir que para
que se configure la novación es necesaria la presencia de los siguientes requisitos:
Preexistencia de una obligación válida, creación de una nueva obligación y Animus
novandi o voluntad de novar.
Otro grupo doctrinario nos mencionan que los requisitos son las siguientes.
Son cinco requisitos. Se requiere que exista una obligación que se trata de extinguir,
Que se dé nacimiento a una nueva obligación, Que la obligación nueva sea diferente
de la antigua, Que las partes tengan la capacidad necesaria para novar, Que las
partes tengan la intención de novar.
Vasados en lo expresado por Felipe Osterling Parodi y Mario Castillo Freyre.
4.1. Preexistencia de una obligación válida.
La novación exige para su validez de la existencia previa de una obligación cuyo
cumplimiento se halle aún pendiente.
Cabe señalar, además, que el cumplimiento de la obligación primitiva debe ser
posible. De lo contrario, esto es, si existiese imposibilidad objetiva de cumplir con
la prestación originaria, no podría producirse la novación. La imposibilidad de
ejecución del objeto de la relación obligatoria determina su extinción. En tal
sentido, no podría pactarse novación alguna, ya que no habría obligación
preexistente que sustituir (aquélla estaría extinguida ante la imposibilidad de su
cumplimiento).
Cazeaux y Trigo Represas, “…que si la novación es el reemplazo de una
obligación por otra, va de suyo que el primer requisito de este instituto es la
existencia de una primera obligación, que habrá de resultar extinguida al
procederse a su sustitución, ya que no se puede novar lo que no existe…”13
Manuel Borja Soriano, expresa que a falta de obligación anterior, la novación
carece de base. No se entiende contraer una obligación sino para extinguir otra14.
De igual manera, Guillermo Suárez señala que la novación, en cuanto modo de
extinguir obligaciones, supone, como condición previa, la existencia de una
obligación que pueda extinguirse; si no existiera un vínculo jurídico anterior, la
novación carecería de objeto, ya que no puede extinguirse lo que no existe15.
13
CAZEAUX, Pedro N. y TRIGO REPRESAS, Félix A. Op. cit., Tomo II, Página 248.
14
BORJA SORIANO, Manuel. Teoría de las Obligaciones (1994), México: Editorial Porrúa S.A., Página 614.
15
SUAREZ SUAREZ, Guillermo. Op. cit., Página 295
4.2. Creación de una nueva obligación
Otro requisito esencial de la novación es el surgimiento o nacimiento de una nueva
obligación que reemplaza a la anterior que se extingue.
Anotan Planiol y Ripert16 que el acreedor no ha entendido renunciar a su derecho
gratuitamente. La extinción de su crédito está subordinada a la creación de una
deuda nueva. Luego, si ésta no nace, la novación no tiene lugar y subsiste el
crédito que se pretendía extinguir.
La segunda obligación debe diferir de la primera por un elemento nuevo, suficiente
para que se distinga una de otra. Si faltase esta diferencia, la antigua obligación
continuaría existiendo sin cambiar, y la pretendida novación no sería sino su
reconocimiento17.
La novación supone, por definición, un elemento nuevo. Si no existe diferencia
entre la primera obligación y la segunda no puede haber allí novación, sino
solamente reconocimiento de la primera deuda.
Guillermo Suárez afirma que la novación requiere que la nueva obligación
destinada a reemplazar a la antigua sea en un todo distinto a la primera, que se
diferencie fundamentalmente de ella, porque de lo contrario la nueva obligación no
es sino confirmación de la primera, y si las dos obligaciones son iguales no hay
novación18.
4.3. Animus novandi o voluntad de novar.
El ánimo es la fuerza o energía para hacer, resolver o emprender algo,
definitivamente esto siempre tiene que estar en todo acto que uno realiza, y con
más razón al realizar la novación, figura jurídica como lo llama la corte suprema.
Por la novación, una obligación nueva y distinta permite al deudor obtener su
liberación y al acreedor satisfacer su crédito. En tal sentido, es claro que esta
figura requiera del mutuo acuerdo entre acreedor y deudor, con las restricciones
que corresponden a la novación subjetiva por cambio de deudor en la modalidad
de expromisión y a la novación legal.
16
PLANIOL, Marcel y RIPERT, Georges. Tratado Práctico de Derecho Civil Francés, Las Obligaciones
(1945), Tomo IV. Traducción española del Dr. Mario Díaz Cruz del Colegio de Abogados de la Habana,
Cuba. Cultural S.A., Habana, Página 346.
17
PLANIOL, Marcel y RIPERT, Georges. Op. cit., Tomo IV, Página 343
18
SUAREZ SUAREZ, Guillermo. Op. cit., Volumen II, Página 294.
Según Héctor Lafaille, el animus novandi es la voluntad, el propósito de introducir
modificaciones en la relación jurídica existente, capaces de alterar la situación de
las partes, extinguiendo la obligación anterior para crear una nueva19.
Por implicar la novación la extinción de la obligación antigua y la creación de una
nueva, esta necesariamente requiere de la voluntad del acreedor y del deudor en
este sentido.
Expresan Planiol y Ripert, que la intención de novar es indispensable, ya que si el
acreedor no ha consentido en perder su primera acción, las dos obligaciones
subsistirán juntas; habrá creación de una deuda, pero sin la correlativa extinción de
la otra20.
La intención de novar no requiere ser necesariamente expresa, pero sí debe ser
indubitable.
Es indubitable cuando los sujetos de una relación obligatoria convienen en
efectuar un cambio en la esencia de la obligación, que demuestre la intención de
novar.
Se exige, pues, una manifestación de voluntad inequívoca. No es indispensable
que la voluntad de novar haya sido expresada por escrito; basta que resulte
claramente de las circunstancias que hayan rodeado a la convención, de modo
que los jueces tengan acerca de este punto un poder soberano de apreciación.
Así lo prevé la ley civil peruana en el segundo parágrafo del artículo 1277: "Para
que exista novación es preciso que la voluntad de novar se manifieste
indubitablemente en la nueva obligación, o que la existencia de la anterior sea
incompatible con la nueva."
Debemos tener en cuenta que cuando dos contratantes modifican o reemplazan
una obligación por otra, para pretender que tal modificación importa novación,
deben probar que ha habido intención de novar, esto es, que así lo han querido.
El artículo 1277 del código civil, también hace mención “…o que la existencia de la
anterior sea incompatible con la nueva”.
Precisa Héctor Lafaille21 que si la voluntad de las partes, en el sentido de novar, no
está expresada en la nueva convención, solamente podrá reputarse que existe
19
LAFAILLE, Héctor. Op. cit., Página 335.
20
PLANIOL, Marcel y RIPERT, Georges. Op. cit., Tomo IV, Página 349
21
LAFAILLE, Héctor. Op. cit., Página 334.
novación si ambas obligaciones son incompatibles entre sí. Ello, en razón de que
la voluntad de novar no se presume.
Un caso de incompatibilidad de obligaciones que permita suponer la intención de
novar podría ser el que seguidamente mencionamos.
Un ingeniero constructor se obliga ante el propietario de un edificio a levantar un
departamento en los aires del último piso de dicho inmueble. La construcción
original, sin embargo, sólo permite edificar un piso adicional sobre los aires del
último piso, razón por la cual sólo será posible construir un departamento más.
Antes de iniciarse la construcción del departamento, y a propuesta del dueño del
edificio, ambas partes convienen que en dichos aires se construirá un auditorio. Si
las partes no han expresado que han querido novar su obligación, esto no será
obstáculo para que se entienda que ha habido novación, ya que la existencia de la
obligación original -la de construir el departamento- es incompatible con la nueva
obligación -la de construir el auditorio-, pues sobre el último piso del edificio
solamente se podrá levantar uno más, el mismo que podría ser el departamento o
el auditorio. Por tal razón, resulta evidente que la obligación de levantar un
departamento ha sido novada.
5. Formalidades.
El acuerdo mediante el cual acreedor y deudor convienen novar una deuda por otra no
exige formalidad alguna.
La novación dice Giorgi22 no necesita de palabras rigurosas, sino que se contenta con
cualquier frase idónea para manifestar la voluntad del acreedor de liberar de la
obligación precedente al deudor, aceptando en su lugar la obligación nueva.
No es preciso que el acreedor declare en términos formales que él entiende hacer
novación; basta que de cualquier manera su voluntad de novar la obligación parezca
tan evidente que no pueda ser revocada.
Sobre el tema, resulta de interés anotar que en el Derecho Romano de la época
clásica, la novación debía celebrarse mediante una forma solemne: aquella en la que
se había contraído la obligación. Pero por requerir la estipulación de la forma a través
22
GIORGI, Giorgio. Teoría de las Obligaciones en el Derecho Moderno. Expuesta conforme a la doctrina y
a la jurisprudencia italiana, francesa, alemana, etc. Traducida de la séptima edición italiana y anotada
con arreglo a las legislaciones española y americanas, por la redacción de la Revista General de
Legislación y Jurisprudencia, Volumen VII, Página 462. Imprenta de la Revista de Legislación, Madrid,
1909.
de la cual se podía contraer toda clase de obligaciones, ésta se convirtió en la
solemnidad que el acuerdo novatorio debía observar.
La extinción de las obligaciones, durante la época clásica del Derecho Romano,
debía, necesariamente, efectuarse mediante la forma en que se había contraído la
obligación.
Ello determinó que la novación fuese un negocio jurídico formal. La obligación podía
sustituirse con otra nueva en su lugar, pero para que se verificara esta sustitución no
se podía emplear cualquiera de las formas de obligarse. La novación debía efectuarse
mediante la forma en que se había contraído la obligación primitiva.
No obstante, el modo generalmente utilizado para hacer novación fue la forma verbal
de la sponsio o stipulatio, ya que mediante ella se podía extinguir cualquier obligación,
reemplazándola con otra nueva contraída verbis.
La novación debía hacerse, en el Derecho Romano, mediante un contrato formal, bien
fuese verbal o literal.
Felippo Serafini23 afirma que la novación requería de un contrato formal, que por el
derecho antiguo era el contrato literal y por el Justinianeo la estipulación.
Juan Iglesias24 añade que según la opinión hoy dominante, para verificar la novación
sólo había un medio: la stipulatio.
Demolombe25, por su parte, afirma que liberada la novación de los lazos del viejo
formalismo romano, aquella se convirtió en un convenio como cualquier otro, pudiendo
desde entonces actuar su existencia y sus efectos en la voluntad común de las partes.
De igual manera expresa Bonfante26, en fin, que es necesaria la intención efectiva de
novar, o sea de renovar la obligación anteriormente contraída; y esta intención, según
lo que el Derecho Justinianeo ha establecido, se debe declarar expresamente, pues en
caso contrario se entiende constituida la obligación y no simplemente novada la
antigua. La novación debe ahora efectuarse voluntate non lege.
En el Derecho moderno, y singularmente en el Código Peruano de 1984, sería
discutible que la novación, en numerosos casos, exigiera, para su validez, del requisito
23
SERAFINI, Felippo. Op. cit., Página 115
24
IGLESIAS, Juan. Op. cit., Página 129
25
DEMOLOMBE, C. Op. cit., Tomo XXVIII, Página 159
26
BONFANTE, Pietro. Instituciones de Derecho Romano (1959). Madrid, Instituto Ed. Reus, Centro de
Enseñanza y Publicaciones S.A. Página 429
de forma, porque tal solemnidad no está impuesta por la ley, como sí ocurre con otros
modos de extinción de las obligaciones, tales como la transacción.
Cabe recordar, por lo demás, que el Código Civil, en su artículo 1413, establece que
las modificaciones del contrato original deben efectuarse en la forma prescrita para
ese contrato.
Debemos reparar en que este numeral, si bien menciona a las modificaciones, no
alude a las regulaciones ni a la extinción del contrato original.
En tal sentido, podría interpretarse que la regulación del contrato original no requeriría
de formalidad alguna, en la medida en que las partes no estarían variando sus
términos, sino solamente efectuando precisiones en relación con dicho acto jurídico
Por otra parte, respecto a la extinción del contrato original, el artículo 1413 tampoco ha
establecido la necesidad de formalidad especial alguna, razón por la cual podría
entenderse que, para estos efectos, también existe libertad de forma.
Pero la novación nos plantea un problema diverso.
Cuando nos referimos a la modificación de una relación contractual, no estamos
necesariamente aludiendo al tema de la novación.
Modificar la relación contractual no significa necesariamente novar las obligaciones en
ella contenidas, pues podría tratarse de cambios en las relaciones obligatorias de la
naturaleza de aquellas mencionadas en el artículo 1279 del Código Civil, vale decir, de
modificaciones accesorias, las mismas que, como ya ha sido expresado, no generan
novación.
De esta forma, queda claro que no toda modificación a una relación contractual
importa un acuerdo novatorio.
Ahora bien, podríamos preguntarnos si un acuerdo novatorio implica, necesariamente,
la modificación de la relación contractual.
Prima facie podría pensarse que sí. Pero no olvidemos que la novación significa de por
sí la extinción de una obligación y la creación de una nueva. Y en materia contractual
la novación incluso puede originar la extinción de todas las obligaciones del contrato
primigenio y su sustitución por otras derivadas de una fuente distinta. Es el caso típico
de la novación objetiva por cambio de título.
En el supuesto de que la novación recaiga sólo sobre una de las obligaciones de la
relación contractual, se habría producido la extinción de esa obligación y el nacimiento
de una nueva, en tanto que las demás obligaciones subsistirían inalteradas. Aquí
podríamos hablar de que esa novación implica una modificación de la relación
contractual, por haberse producido la extinción de una de las obligaciones y su
sustitución por una nueva y, por tratarse de un contrato modificatorio, sería aplicable lo
dispuesto por el artículo 1413 del Código Civil, ya que las modificaciones del contrato
original (impliquen o no novación) deben efectuarse en la forma prescrita para ese
contrato.
Sin embargo, en el supuesto de un contrato referente a toda la relación contractual y
que produzca novación de la integridad de la misma (por ejemplo, una novación
objetiva por cambio de título), sería evidente que nos encontramos ante un contrato
extintivo y a la vez creador de obligaciones. Tratándose de un contrato extintivo, y
sobre la base a lo que hemos señalado anteriormente, no requeriría seguir la forma
prescrita para el contrato original.
Pero en tanto contrato generador de nuevas obligaciones tendremos que analizar si
esa nueva relación contractual que se crea, exige para su nacimiento de una
formalidad solemne impuesta por la ley o autoimpuesta por las partes. Si este fuese el
caso, ese nuevo contrato novatorio requeriría seguir esa formalidad. En caso contrario,
el contrato novatorio a que hacemos referencia tendría libertad de forma, vale decir,
que incluso podría celebrarse con el solo consentimiento de las partes.
En este punto estimamos pertinente referirnos a la posibilidad de que este tema sea
susceptible de vincularse con lo dispuesto por la ley respecto al mutuo disenso.
Entendemos que las doctrinas relativas a la forma del mutuo disenso, cuando la
relación contractual que se quiere dejar sin efecto ha requerido de una formalidad
solemne para su nacimiento, no resultan aplicables al tema de la novación, por cuanto
a través del mutuo disenso lo que las partes buscan es dejar sin efecto la relación
contractual, sin pretender la creación de nuevas obligaciones en sustitución de
aquellas extinguidas. Lo único que persiguen es dejar sin efecto las que crearon
anteriormente. Por ello, dada la diversa naturaleza del mutuo disenso y de la novación,
entendemos que a ambas figuras les son aplicables principios propios y no comunes.
Finalmente, debemos mencionar los principios de la forma en los supuestos de
novación subjetiva.
Finalmente, debemos mencionar los principios de la forma en los supuestos de
novación subjetiva.
En tales supuestos, ya sea por cambio de acreedor o por cambio de deudor (en
cualquiera de sus modalidades: por delegación o por expromisión), la relación
contractual no se modifica, pues el contenido de las obligaciones nacidas del contrato
originario se mantienen inalterables. En este sentido, no podría sostenerse que una
novación subjetiva implica la modificación de las prestaciones, objetivamente
consideradas, del contrato original, razón por la cual descartaríamos la aplicación del
principio establecido por el artículo 1413, norma que, lo reiteramos, prescribe que las
modificaciones al contrato deben efectuarse en la misma forma prescrita para él.
Claramente, un supuesto de novación subjetiva significa la sustitución de una de las
partes en alguna o algunas de las obligaciones nacidas del contrato originario o, en su
caso, de una de las partes en todas las obligaciones nacidas de dicho contrato.
6. Efectos.
Vamos a referirnos a los efectos de la novación, los mismos que, en opinión de Felipe
Osterling Parodi y Mario Castillo Freyre, serían los siguientes en cualquiera de sus
formas: objetiva o real (por cambio de objeto o de causa-fuente de la obligación) o
subjetiva o personal (por cambio de acreedor o deudor).
6.1. Sobre la extinción de la obligación originaria y la creación de una nueva.
La novación es una operación única de doble efecto, a saber: un efecto extintivo y
otro creador de obligaciones.
José León Barandiarán27, la novación es un instituto jurídico de carácter difórmico,
pues de un lado extingue una obligación y de otro lado genera una nueva
obligación.
Messineo28 considera que la sustitución de una obligación nueva y la extinción de la
obligación originaria, son efectos interdependientes e inseparables o, mejor, un
efecto único, complejo; y, por consiguiente, no tiene sentido preguntarse si se
verifica antes la extinción o la sustitución de la nueva obligación.
Héctor Lafaille29 expresa que apenas es necesario insistir respecto de que la
novación envuelve en primer término la extinción de un derecho creditorio, el cual
27
LEON BARANDIARAN, José. Homenaje a Mario Alzamora Valdez (1988). Lima: Cultural Cuzco S.A.,
Página 3.
28
MESSINEO, Francesco. Op. cit., Tomo IV, Página 401.
29
LAFAILLE, Héctor. Op. cit., Tomo I, Página 382
debe quedar irremisiblemente sin efecto, y al propio tiempo determina el nacimiento
de un nuevo nexo obligatorio.
Guillermo Suárez30, el objeto y razón de la novación es la destrucción o anulación
del vínculo existente, creando en su lugar uno nuevo, ya sea entre los mismos
acreedor y deudor, o entre personas diferentes.
La creación de la nueva obligación tiene por finalidad la extinción de una anterior y
viceversa. Por ello, la novación supone la extinción de una obligación por la
creación de otra y la creación de una obligación para la extinción de otra
preexistente.
Sobre la base de estas consideraciones, podría pensarse que la extinción de la
obligación primigenia es causa-fuente de la creación de la nueva obligación. Sin
embargo, el nacimiento de la nueva deuda tiene como origen el acuerdo novatorio.
¿El efecto de la novación, es decir, la liberación del deudor en virtud de la extinción
de la obligación, está subordinado al cumplimiento efectivo de la nueva deuda?
Laurent dice que generalmente se enseña que no, y no vemos ningún problema en
esto, pues es una consecuencia propia de la novación. La extinción de la obligación
anterior se produce de manera definitiva y sin depender del futuro cumplimiento de
la nueva.
El efecto extintivo y creador de obligaciones de la novación no se verifica, sin
embargo, en los siguientes casos:
- Cuando la obligación original se nova por otra sujeta a condición suspensiva y
dicho acontecimiento no se produce. Este es el supuesto al que alude el parágrafo
primero del artículo 1284 del Código Civil.
- Cuando la obligación primitiva fuese nula, en cuyo caso no opera la novación. Es
la hipótesis prevista en el parágrafo primero del artículo 1286 del Código Civil.
- Cuando la obligación fuese anulable y el deudor, desconociendo el vicio, asume la
obligación (contrario sensu del segundo párrafo del artículo 1286 del Código Civil).
- Cuando la obligación primigenia se declarase nula o fuese anulada. Este es el
supuesto previsto en el artículo 1287 del Código Civil.
Precisa observarse que, en el caso de una novación subjetiva por cambio de
deudor en la modalidad de delegación, cuando la eventual insolvencia del nuevo
30
SUAREZ SUAREZ, Guillermo. Op. cit., Página 294.
deudor fuese anterior y pública al acuerdo novatorio, o conocida por el deudor al
delegar su deuda (supuesto del segundo parágrafo del artículo 1283 del Código
Civil), tampoco se verificaría el efecto extintivo y creador de obligaciones. Esto, sin
embargo, no es así, pues en tal hipótesis el deudor primitivo responde en calidad de
garante por la nueva obligación y no en virtud de la primera relación obligatoria ya
extinguida.
En tal orden de ideas, cabe señalar que aun existiendo pluralidad de sujetos en la
obligación primigenia, la novación origina iguales consecuencias, esto es, la
extinción del primer vínculo jurídico y la creación de otro.
No obstante, tratándose de obligaciones indivisibles y solidarias es menester
efectuar algunas precisiones.
Novación de obligación indivisible.
. Supuesto de pluralidad de acreedores.
Si la obligación es indivisible y el deudor común conviene con uno de los
coacreedores en novar dicha obligación, ésta se extingue sólo para el acreedor que
participó en el acuerdo novatorio. Esto es, el vínculo jurídico no se extingue
respecto de los demás coacreedores (artículo 1179 del Código Civil).
Sin embargo, para que los demás coacreedores puedan exigir al deudor el
cumplimiento de la prestación original, deberán primero reembolsar al deudor el
valor de la parte de la prestación correspondiente al acreedor que novó, o
garantizar dicho reembolso. De este modo, el deudor que novó parte de la
obligación indivisible no asumirá un doble pago31.
. Supuesto de pluralidad de deudores.
Si la obligación es indivisible y el acreedor común conviene con uno de los
codeudores en novar dicha obligación, ésta se extingue respecto a los demás
codeudores. Sin embargo, en las relaciones entre el deudor que practicó tal acto y
sus codeudores, estos responden, a su elección, por su parte en la obligación
primitiva o por la proporción que les habría correspondido en la nueva obligación.
Ello porque la norma prevista en el artículo 1188 del Código Civil resulta aplicable a
este supuesto. Así lo establece el artículo 1181 del Código Civil32.
31
Artículo 1179.- "La novación entre el deudor y uno de los acreedores no extingue la obligación
respecto de los demás acreedores. Estos, sin embargo, no pueden exigir la prestación indivisible sino
reembolsando al deudor el valor de la parte de la prestación original correspondiente al acreedor que
novó o garantizando el reembolso...".
32
Artículo 1181.- "Las obligaciones indivisibles se rigen, además, por los artículos...1188...".
Novación de obligación solidaria.
Héctor Lafaille33, si la obligación es solidaria y uno de los titulares del crédito nova
por acuerdo con el deudor, el vínculo se extingue respecto de todos los restantes
codeudores. La solidaridad funciona como si el ligamen estuviera trabado con una
sola persona, activa o pasivamente; y es por ello que permite a cualquiera de los
interesados comprender a los demás, bien sea para comprometerlos o liberarlos.
En el régimen peruano, sin embargo, los efectos de la novación de una obligación
solidaria -según se trate de un supuesto de solidaridad activa o pasiva-, así como
las relaciones internas entre quien novó la obligación y sus coacreedores o
codeudores, según el caso, se rigen por sus propios principios, los mismos que
pasamos a detallar.
. Supuesto de solidaridad activa.
Es claro que si el deudor y uno de los coacreedores convienen novar la totalidad de
la obligación solidaria, ésta se extingue respecto de los demás coacreedores.
Pero, según lo prescrito por el artículo 1190 del Código Civil, en las relaciones
internas el acreedor que novó la obligación responde ante los demás ex-
coacreedores por la parte que correspondía a cada uno de ellos en la obligación
primigenia. Adviértase que el íntegro del crédito no sólo pertenecía a quien novó la
obligación, de allí que los demás coacreedores puedan repetir contra éste último.
Este principio se exceptúa, sin embargo, cuando la obligación primitiva se hubiese
contraído en interés exclusivo del acreedor que participó en el acuerdo novatorio.
En este caso, dicho acreedor no responde frente a sus ex-coacreedores.
Ahora bien, precisa anotarse que si la novación se hubiese limitado a la parte que
correspondía al acreedor que participó en el acuerdo novatorio, la obligación sólo
se extingue respecto a dicha parte, de suerte tal que el deudor queda liberado
únicamente en cuanto a esa parte y continúa obligado frente a los demás
Artículo 1188.- "La novación... entre el acreedor y uno de los deudores solidarios sobre la totalidad de
la obligación, libera a los demás codeudores.
En estos casos las relaciones entre el deudor que practicó tales actos y sus codeudores, se rigen por las
reglas siguientes:
1. En la novación, los codeudores responden, a su elección, por su parte en la obligación primitiva o por
la proporción que les habría correspondido en la nueva obligación...".
33
LAFAILLE, Héctor. Op. cit., Tomo I, Página 395.
coacreedores por la diferencia. Así lo establece el segundo parágrafo del artículo
1190 del Código Civil34.
. Supuesto de solidaridad pasiva.
Conforme a lo dispuesto por el artículo 1188 del Código Civil, el acuerdo novatorio
celebrado entre el acreedor común y uno de los deudores sobre la totalidad de la
obligación solidaria, libera a los demás codeudores y sólo obliga al cumplimiento de
la nueva obligación al deudor que novó la deuda primigenia.
En las relaciones internas, sin embargo, los ex-codeudores pueden elegir entre
cumplir con el deudor que novó por la parte a la que se habían obligado
originalmente o por la proporción que les correspondería en la nueva obligación.
Ello, en virtud a lo prescrito por el inciso primero del artículo 1188 del Código Civil.
No obstante, si la novación se hubiera limitado a la parte que correspondía a uno de
los deudores, la obligación se extingue sólo en cuanto a dicha parte, de modo que
los otros codeudores continúan obligados respecto a la parte restante de la
obligación original. Así lo establece el artículo 1189 del citado cuerpo legal35.
6.2. Sobre el destino de las garantías de la obligación novada.
Si la novación determina la extinción de la obligación primigenia, es evidente que
las garantías reales o personales que aseguraban su cumplimiento corren igual
suerte.
Héctor Lafaille36, al desaparecer la obligación preexistente, cesan de igual modo las
garantías relativas a ella, sean de índole personal o real (fianzas, prendas,
hipotecas y anticresis).
La ley civil peruana legisla sobre la intrasmisibilidad de las garantías a la nueva
obligación en el artículo 1283: "En la novación no se transmiten a la nueva
obligación las garantías de la obligación extinguida...".
Esta regla, sin embargo, podría admitir ciertas excepciones, a saber:
(a) Tratándose de una novación subjetiva por cambio de deudor en la modalidad
de delegación, cuando la eventual insolvencia del nuevo deudor hubiese sido
34
Artículo 1190.- "... Si tales actos se hubieran limitado a la parte que corresponde a uno solo de los
acreedores, la obligación se extingue únicamente respecto a dicha parte."
35
Artículo 1189.- "Si los actos señalados en el primer párrafo del artículo 1188 se hubieran limitado a la
parte de uno solo de los deudores, los otros no quedan liberados sino en cuanto a dicha parte."
36
LAFAILLE, Héctor. Op. cit., Tomo I, Página 392.
anterior y pública, o conocida del deudor al delegar su deuda (argumento del
parágrafo segundo del artículo 1283 del Código Civil).
(b) Cuando se trate de una novación subjetiva por cambio de acreedor con
garantía real prestada por el propio deudor.
(c) Cuando se trate de una novación objetiva con garantía real prestada por el
propio deudor (supuesto discutible, que podría constituir excepción en algunos
casos).
(d) Cuando los contratantes pactan conservar en la nueva obligación las garantías
de la obligación novada (parágrafo primero del artículo 1283 del Código Civil).
(e) En los casos de novación legal, sea que opere de pleno derecho o en virtud de
una resolución judicial.
En lo relativo a la conservación convencional de las garantías, expresa Lafaille que
el principio según el cual la novación extingue la obligación principal con sus
accesorios y las obligaciones accesorias, es susceptible de modificarse cuando
interviene un pacto expreso. Pero para que dicha salvedad sea eficaz, no sólo ha
de ser categórica, sino también manifestada previamente o de manera simultánea a
la voluntad de novar.
La ley peruana exige, para estos casos, "pacto expreso". Así lo establece el artículo
141, in fine, del Código Civil, al prescribir que no puede considerarse que existe
manifestación tácita cuando la ley exige manifestación expresa o cuando el agente
formula reserva o declaración en contrario.
Precisa anotarse, en adición, que si bien la ley faculta a las partes a conservar las
garantías de la obligación primigenia para la nueva -cuando así lo hubiesen
pactado, dicha estipulación sólo resultaría posible en dos supuestos:
Cuando el garante es el propio deudor y no un tercero.
Planiol y Ripert37, al comentar el artículo 1278 del Código Napoléon, anotan que la
ley parece conceder al acreedor, en términos absolutos, la facultad de conservar,
sin el consentimiento de ninguna otra persona, los privilegios e hipotecas de su
antiguo crédito, pero tal precepto supone el caso común, en el cual el acreedor
cuenta con tales garantías solamente sobre los bienes de su deudor, con quien
conviene la novación: en este caso la reserva impuesta al acreedor es aceptada por
el propietario de los bienes gravados.
Lafaille38, cuando la garantía hubiera sido constituida por el mismo obligado, el
acreedor puede conservar dicha garantía haciendo reserva expresa y aun
37
PLANIOL, Marcel y RIPERT, Georges. Op. cit., Tomo IV, Página 353.
38
LAFAILLE, Héctor. Op. cit., Tomo I, Página 393.
prescindiendo del asentimiento del deudor, pues el mantenimiento de las garantías,
en las circunstancias que regían, no le irroga daño alguno. Así lo dispone el artículo
803 del Código Civil Argentino: "La novación extingue la obligación principal con
sus accesorios, y las obligaciones accesorias. El acreedor sin embargo puede, por
una reserva expresa, impedir la extinción de los privilegios e hipotecas del antiguo
crédito, que entonces pasan a la nueva. Esta reserva no exige la intervención de la
persona respecto de la cual es hecha."
Adviértase que el régimen peruano requiere para la conservación de las garantías
el acuerdo de partes y no solamente una declaración unilateral de voluntad por el
acreedor (argumento del artículo 1283 del Código Civil).
Cuando las garantías han sido prestadas por un tercero y éste asiente en
asegurar el cumplimiento de la nueva obligación.
Si el garante real o personal es persona distinta del deudor, resulta claro que la
novación celebrada entre acreedor y deudor libera los bienes que aquél hubiese
gravado, o, en su caso, su propia garantía personal. Por esta razón, sólo con su
asentimiento podrían conservarse tales garantías.
Planiol y Ripert39, las garantías reales otorgadas por terceros pueden ser
conservadas por el acreedor, pero únicamente con el consentimiento del propietario
de los bienes que las soporten. El propietario de los bienes gravados tiene un
derecho adquirido resultante de la novación realizada para beneficiarse con la
liberación de sus bienes; en consecuencia, solamente con su asentimiento pueden
mantenerse estas garantías.
Añaden los citados tratadistas que, si los fiadores a quienes liberara la novación
habían consentido en responder por una deuda determinada, como se modifica
ésta, es necesario obtener nuevamente su asentimiento, pues, en definitiva, lo que
se les pide es una nueva fianza. Por tanto, el acreedor únicamente conservará la
acción en su contra si aceptan la nueva obligación.
Laurent40, si se extingue la primera deuda respecto a la cual los fiadores se habían
obligado, la fianza podrá prolongarse en una deuda nueva, sólo en virtud de un
nuevo asentimiento de éstos, ya que nadie puede asumir una obligación sin haber
aceptado previamente.
39
PLANIOL, Marcel y RIPERT, Georges. Op. cit., Tomo IV, Página 353
40
LAURENT, François. Op. cit., XVIII, Página 253.
Que la novación hecha respecto al deudor principal libera a los fiadores, pues
considera imposible que la obligación accesoria de la fianza sobreviva a la
obligación principal, aun cuando el fiador fuese solidario, ya que su compromiso
accesorio cae con el compromiso principal del deudor.
No obstante lo señalado, Laurent estima posible que el acreedor y uno de los
fiadores solidarios acuerden novar la obligación primitiva, pues el fiador es libre de
cargar con la deuda al novarla, y si bien ni la ley ni la doctrina han previsto su
solución, ella no reviste dificultad alguna, ya que la deuda se extinguiría para el
deudor principal y los cogarantes, en tanto que el fiador que novó la deuda
responderá frente al acreedor respecto del nuevo crédito.
6.3. Sobre los accesorios de la obligación novada.
El efecto extintivo de la novación es comparable al del pago. La obligación novada
desaparece con todos sus accesorios.
Laurent41 indica que la novación extingue la deuda anterior con los accesorios que
le corresponden, efecto común a todos los modos de extinción de las obligaciones.
Pero agrega que hay una diferencia considerable entre la novación y los otros
modos extintivos de obligaciones: en el momento en que la deuda anterior se
extingue, nace una nueva deuda, que ocupa el lugar de la anterior, deuda que -en
principio- es un crédito puro y simple, ya que ésta no tiene necesariamente la
naturaleza, privilegios, accesorios, garantías o efectos de la obligación que se
extinguió.
Héctor Lafaille42, a su turno, precisa que cuando desaparece la obligación
preexistente no subsiste ninguno de los accesorios, de suerte que esta
consecuencia se extiende a los privilegios, intereses y cláusulas penales.
6.4. Sobre las obligaciones de saneamiento.
Si las partes acordasen novar el objeto de la obligación primigenia por otro y éste
tuviera vicios ocultos o se perdiese por evicción, cabría preguntarse qué derechos
asisten al acreedor.
Por entrañar la novación un contrato extintivo de obligaciones, es claro que el
acreedor ya no podría exigir el cumplimiento de la obligación original. Sin embargo,
siendo la novación un contrato al que son aplicables las normas referentes al
saneamiento, sin lugar a dudas asistirá al acreedor el derecho a ser indemnizado
41
LAURENT, François. Op. cit., Tomo XVIII, Página 349.
42
LAFAILLE, Héctor. Op. cit., Tomo I, Página 392
por los vicios ocultos que el nuevo bien presentase al momento de la transferencia
o por evicción.
Si el crédito anterior se ha extinguido definitivamente por novación, evidentemente
las relaciones entre deudor y acreedor se determinan por la nueva deuda. Esto es,
si Primus debe a Secundus una tonelada de arroz y ambos acuerdan novar la
deuda sustituyendo su objeto por una tonelada de azúcar, las cuestiones relativas
al saneamiento sólo recaerían sobre el nuevo objeto de la obligación y no sobre el
primero.
6.5. Sobre la teoría del riesgo.
Luego de haberse pactado la novación, los alcances del artículo 1138 del Código
Civil -que recoge la teoría del riesgo- sólo serían aplicables, sin duda, ante la
eventual pérdida del bien objeto de la nueva obligación hasta antes de su entrega.
Adviértase que, si se ha producido la novación, la pérdida del bien objeto de la
primera deuda (ya extinguida) no afectaría a la nueva relación obligatoria creada
por novación.
Por lo demás, remitimos al lector a los comentarios efectuados por nosotros al
analizar el artículo 1138 del Código Civil43, con ocasión de una investigación
anterior.
6.6. Sobre el reconocimiento de las obligaciones.
Si luego de haberse celebrado un acuerdo novatorio, se presentara un supuesto
de eventual reconocimiento de una obligación, dicho reconocimiento sólo podría
recaer sobre la nueva deuda y no sobre la primigenia ya extinguida.
Aquí también remitimos al lector a los comentarios anotados por nosotros al
analizar, en otro trabajo, el artículo 1205 del Código Civil44.
6.7. Sobre la cesión de derechos
En lo relativo a la transmisión de las obligaciones mediante cesión de derechos,
precisa anotarse que, luego de producida una novación -en cualquiera de sus
formas-, el acreedor sólo podría ceder a un tercero cesionario su derecho de
crédito sobre la nueva obligación.
43
OSTERLING PARODI, Felipe y CASTILLO FREYRE, Mario. Op. cit., Primera Parte, Tomo II, Páginas 38 a 62.
44
OSTERLING PARODI, Felipe y CASTILLO FREYRE, Mario. Op. cit., Primera Parte, Tomo III, Páginas 421 y
siguientes.
Remitimos al lector, asimismo, a nuestros comentarios sobre los artículos 1206 y
siguientes del Código Civil45.
6.8. Sobre los efectos generales de las obligaciones.
Es claro que luego de haberse pactado la novación, los alcances de los artículos
1218 y 1219 del Código Civil102, resultarían aplicables a la nueva relación
obligatoria y no a la anterior.
6.9. Sobre el pago y sus diversas formas.
Si el crédito original se extingue definitivamente por novación, la única obligación
exigible es la nueva deuda resultante del acuerdo novatorio. Por esta razón, todas
las disposiciones generales del pago y aquellas especiales que rigen el pago de
intereses, el pago por consignación, la imputación del pago, el pago con
subrogación y el pago indebido, son aplicables a la nueva relación obligatoria
creada por novación.
Ver, sobre la materia, los comentarios que efectuamos en relación a los artículos
1220 y siguientes del Código Civil46, en un anterior trabajo.
6.10. Sobre otros medios extintivos de obligaciones.
Si luego de producida la novación, acreedor y deudor quisieran recurrir a un medio
extintivo de obligaciones distinto al pago, bien podrían compensar, condonar,
transigir o convenir mediante mutuo disenso la extinción de la deuda. Tales actos,
sin embargo, siempre deberán referirse a la nueva obligación surgida del acuerdo
novatorio.
En lo referente a la consolidación, precisa señalarse que, si se hubiese producido
un acuerdo novatorio y el cumplimiento de la nueva obligación subsistiera, la
consolidación operaría si se confundieran en la persona del deudor o del acreedor
de la nueva obligación (nacida de dicho acuerdo) las calidades contradictorias de
acreedor o de deudor, respectivamente.
Por otra parte, y en lo relativo a la dación en pago, anotaremos que, aun
considerando que al celebrarse una dación en pago se está concertando -en rigor-
una novación objetiva, las partes que hubiesen novado la obligación podrían luego
45
OSTERLING PARODI, Felipe y CASTILLO FREYRE, Mario. Op. cit., Primera Parte, Tomo III, Páginas 457 a
496.
46
OSTERLING PARODI, Felipe y CASTILLO FREYRE, Mario. Op. cit., Primera Parte, Tomo IV, Páginas 123 a
223.
celebrar un nuevo acuerdo novatorio o de dación en pago (lo que en buena cuenta
significa lo mismo), para sustituir el objeto de la nueva obligación por otro, o para
sustituir al acreedor o al deudor.