La factoría colombina
La factoría colombina fue una forma de intercambiar bienes entre la Corona
española y sus colonias en el nuevo continente. Comenzó como un intercambio
comercial cuyo nombre proviene de Columbus o Colón.
Colón fue el navegante genovés que, buscando la ruta más corta para llegar a la
India, se topó con las tierras del luego llamado continente americano.
El principal motivo por el que Europa estaba interesada en las nuevas tierras era
puramente económico. Por ese motivo, Colón se abocó a conseguir oro desde su
llegada. Las primeras islas a las que arribaron los exploradores fueron La
Española (actual República Dominicana y Haití), Cuba y Jamaica.
Los pobladores eran gentes amistosas y les dieron la bienvenida a los
exploradores. A pesar de ello, no toleraban el abuso ni el maltrato de los recién
llegados, respondiendo violentamente a estos para defender sus tierras y sus
vidas.
Primer período de la factoría colombina
En un principio los españoles ofrecían a los taínos artefactos y objetos europeos y
los intercambiaban por oro.
Esto duró mientras los indígenas estuvieron dispuestos a realizar el trueque y les
divertía obtener objetos que para ellos eran exóticos y desconocidos. Además, el
oro no tenía para los aborígenes ningún valor especial.
Enseguida comenzaron a llevar a los aborígenes a Europa engañados y se
lucraban con su venta como esclavos en Europa.
Todo esto ocurrió durante el primer año después de la llegada a las nuevas tierras,
entre los años 1493 y 1494.
Sojuzgamiento de taínos
Cuando el intercambio ya no funcionó, la manera que encontraron los españoles
para conseguir oro fue sojuzgar a la población indígena.
Tuvieron que obligar a la población originaria a rendir tributo. Las existencias de
oro eran pequeñas y no les resultaban suficientes a los invasores.
Por eso, para lograr que los indígenas pagaran tributo con el metal tuvieron que
organizar una estructura militar que contribuyera al objetivo.
Creación de la estructura militar
Entre los años 1496 y 1497 Bartolomé, el hermano de Colón, quedó a cargo de la
empresa colonizadora.
Con el objetivo de conseguir más recursos, se construyeron fortalezas en el
interior de la isla con los fuertes Santo Tomás, Magdalena, Esperanza, Bonao y
Concepción.
Cuando cada uno de estos fuertes se fundaba, comenzaba inmediatamente a
someter a la población taína.
Segundo período de la factoría colombina
Obligaban a todo indio mayor de 14 años a otorgar un cascabel lleno de oro o una
arroba de algodón.
Fue la primera forma de esclavitud impuesta a los aborígenes. Fue un instrumento
que destruyó la integridad física y moral de los habitantes originarios porque nunca
hubo la cantidad de oro que los españoles creían.
Causas del fracaso
Las labores forzadas, los abusos, los maltratos y las enfermedades traídas de
Europa, hicieron que el número de taínos disminuyera de varios cientos de miles
en el año 1492, a tan solo quinientas personas para 1548.
Además, debido a los abusos ocurrieron suicidios individuales y masivos,
insurrecciones, huida a las montañas y resistencia a trabajar para alimentar a los
españoles.
Por estos motivos los colonizadores establecieron otros sistemas de recaudación
de impuestos, como el repartimiento y la encomienda.
La Encomienda
La encomienda consistía en la asignación, por parte de la corona, de una
determinada cantidad de aborígenes a un súbdito español, encomendero, en
compensación por los servicios prestados. Tras esto, el encomendero se hacía
responsable de los nativos puestos a su cargo, los evangelizaba, y percibía
los beneficios obtenidos del trabajo que realizaban los nativos.
Durante los primeros años de la encomienda, no existía ningún tipo de regulación
ni jurisdicción que garantizase los derechos de los aborígenes, por lo cual, éstos
eran explotados. Con las Leyes de Burgos de 1512 se establecieron una serie de
pautas con respecto al uso de la encomienda, y se hizo especial hincapié en el
buen trato a los aborígenes. Sin embargo, los abusos continuaron perpetuándose.
La industria azucarera del siglo XVI
El período comienza y se caracteriza en general por la fundación de
grandes exportaciones agrícolas, principalmente ingenios azucareros.
La industria azucarera, a pesar de su alta tecnología y productividad, no
acarreó desarrollo económico pues el crecimiento que conllevaba era frágil y
circunstancial. Su función era, como la de toda la economía colonial, llenar los
requerimientos del incipiente mercado capitalista europeo.
La génesis de la industria azucarera en la isla de Santo Domingo está vinculada al
agotamiento del oro, base económica de la isla y a la extinción de la raza
aborigen, mano de obra del coto minero a través de las encomiendas.
Desde 1515 la economía del oro estaba en crisis y se planteaba la necesidad de
que se fomentara el cultivo de diversos frutos, así como que se trajesen
campesinos de España. Se asume que el desarrollo de la agricultura en esa época
debió de ser lenta por varias causas:
• En 1519 hubo una terrible epidemia de viruelas, lo cual produjo que
la población aborigen de la isla se redujera a menos de cuatro (4) mil
nativos, por lo que no existía mano de obra agrícola en el número
requerido.
• Los Españoles Conquistadores, no habían organizado una estructura en la
isla, sobre la base de una empresa estable de producción, por tanto desde
esa época empezaron a emigrar hacia las otras islas recién conquistadas.
Sólo permanecían en la isla los representantes de la burocracia colonial, los
que tenían alguna actividad provechosa y los que no
tenían dinero ni medios para emigrar.
• Las pesadas labores de los ingenios requerían de una fuerza muscular que
tuviera un mayor rendimiento que la de los indígenas, aparte de que el
número de estos últimos había menguado en extremo. De ahí que desde
1518, por autorización expresa del Rey Carlos I, comenzaran a otorgarse
licencias o "asientos" para traer a América (y a La Española) negros
bozales, los cuales, a diferencia de los ladinos, eran empleados en labores
intensivas de producción. Africanos ladinos, es decir, occidentalizados
en Europa e integrantes del séquito de servidores de nobles españoles,
habían pisado tierra americana poco antes de 1501.
Para disminuir las posibilidades de sublevación, los propietarios de ingenios
preferían importar esclavos africanos procedentes de diferentes etnias.
Los grupos predominantes eran los Zape, Mandinga, Congo, Mondongo, Biáfara,
Carabalí y los de lengua Gelofe.
En promedio eran reclutados entre los 15 y 20 años de edad, si bien también eran
aprehendidos desde los 9 años. Su faena de trabajo forzado era de hasta 18 horas
corridas por día, e incluía domingos y feriados. Muchos morían de cansancio y por
falta de sueño. Otros huían a los montes o se defendían mediante las armas.
Evolución de la industria azucarera
La caña de azúcar fue traída por los españoles desde las Canarias a partir del
segundo viaje de Cristóbal Colón (1494) y fue plantada en la Isabela. Esta zona
poseía las condiciones climáticas favorables para que se desarrollara a toda
capacidad la plantación de esta gramínea, no es hasta 1503, bajo el gobierno de
Nicolás de Ovando, que dos vecinos, en la Concepción de la Vega, uno llamado
Pedro de Atienzo produjo rústicamente melaza. En 1506, el otro de nombre
Aguilón, ahí se hicieron los primeros ensayos para cristalizar azúcar. Por su parte,
Miguel de Ballester, alcalde de dicha población, construyó en 1514 un pequeño
trapiche para la fabricación de azúcar. Pero no fue hasta que en el 1516, que
gubernamentalmente, la base para el establecimiento de la industria azucarera la
sientan los padres Jerónimo cuando ordenan que a cada vecino que vaya a
instalar un ingenio se le presten 500 pesos oro y cuando solicitan formalmente
la libertad de entradas de esclavos negros a la isla, petición que tendrá resultado
definitivo a partir de la primera licencia importante, concedida al gobernador de
Bresa, quien la traspasó a comerciantes genoveses.
La Corona española acordó toda suerte de facilidades a la producción azucarera
en la isla, específicamente a esto contribuyó cierto espíritu burgués del Emperador
Carlos I, quien dictó leyes protectoras de la producción azucarera y de los señores
esclavistas. La más importante fue la Cédula de 1529, por medio de la cual se
determinaba que los ingenios eran bienes no embargables por deudas o
hipotecas, tanto sus instalaciones como los negros que laboraban en ellos.
La alta rentabilidad de la nueva actividad económica atrajo a los miembros de
la clase gobernante y burocrática de la colonia. De esta suerte establecieron
ingenios: Miguel de Pasamonte (tesorero), Juan de Ampiés (factor), Diego
Caballero (secretario de la Real Audiencia), Antonio Serrano, Francisco Prado y
Alonso Dávila (regidores), Francisco Tapia (alcaide de la Fortaleza de Santo
Domingo), Francisco de Tostado (escribano de la Real Audiencia), Cristóbal de
Tapia (veedor), Diego Colón (gobernador y en su momento "virrey" de la colonia).
También se beneficiaron los señores que habían disfrutado de grandes
encomiendas durante el período del oro.
La política oficial de protección de la industria azucarera fue muy importante desde
su propia fundación cuando los ingenios en proyecto recibieron préstamos en muy
buenas condiciones por parte de los diversos gobernadores de la época y
cesiones de grandes extensiones de tierra en forma gratuita, así como la
exoneración de impuestos para las maquinarias traídas de España y otros países.
Los padres Jerónimos durante su gestión dentro de la industria azucarera tomaron
una serie de medidas favorables para el desarrollo de la misma tales como: la
exoneración del pago de los impuestos por la importación de las maquinarias,
reparto de tierras e indios, importación de negros esclavos entre otros. La mayoría
de los ingenios del siglo XVI estaban concentrados en la región sur, entre Santo
Domingo y Azua, tratando de mantener un control sobre los ataques de piratas y
cimarrones.
Para 1520, funcionaban 3 ingenios de azúcar y muchos otros se encontraban
en construcción.
• El trapiche de caballos instalado en Nigua (se inicia alrededor del año 1510)
constituyo el más moderno establecimiento industrial de América, de su
época, aunque por poco tiempo; ya que Gonzalo de Velosa, asociado con
los hermanos Cristóbal, y Francisco Tapia construyo en la Jagua de
Yaguate un ingenio hidráulico que luego fue reubicado a orillas del río
Nigua tras ser vendida la parte de Velosa a los hermanos Tapia, Cristóbal
vendió su parte a Juan Viloria, quien a su vez vendió, quedando finalmente
como único dueño Francisco Tapia.
La instalación del primer trapiche resulto muy oportuna; con el mismo, la situación
económica, social, política y demográfica que prevalecía en la isla encontró una
vía de solución. Distintos grupos de españoles, desde la primera década del siglo
XVI, había estado saliendo de la isla, incluso llevándose indígenas; la
fuerza laboral comenzó a escasear, sectores españoles encabezados por los
frailes Dominicos expresaban públicamente sus protestas por las atrocidades y
abusos que estaban siendo cometidos contra los indígenas, el oro escaseaba y las
condiciones en que la corona española se vio obligada a la designación de Diego
Colon como Gobernador y Virrey, propició que esta tomara medidas tendentes a ir
limitando sus poderes; no sólo se designó a un Tesorero Real considerando de la
más absoluta lealtad a la monarquía y se creó la Real Audiencia; también se
despojó a Diego de la faculta de repartir a los indígenas siéndole esta otorgada a
Rodrigo de Alburquerque. Esta era la principal función del gobernador de la isla,
ante la escasez de oro.
Los primeros cañaverales fueron sembrados por indígenas y en el accionar de los
primeros trapiches e ingenios la fuerza de trabajo indígena estuvo presente de
manera preponderante, en el desarrollo de la industria azucarera.
El transito definitivo de sustitución de la fuerza de trabajo indígena en extinción por
la del negro africano en condiciones de esclavitud estuvo determinado por la
industria azucarera.
Las muestras de azúcar enviadas por Vellosa a España permitieron a las
autoridades visualizar la industria azucarera como la apropiada re-orientación de
su empresa colonizadora en América. Esto permitió la importación de esclavos de
origen africano para el establecimiento de trapiches e ingenios. Estos esclavos
eran denominados "Gelofes" o "bozales", y eran capturados en África, y traídos
directamente a América desde allí para ofrecer gratuita y forzosa mano de obra
como esclavos.
La industria azucarera colonial ocupo varios periodos situados cada uno de ellos
en un siglo distinto. El primer periodo se inició a mediados de la segunda década
del siglo XVI, empieza a declinar a partir de 1550 y su decadencia definitiva ocurre
entre 1558 y la primera década del siglo XVII.
Durante el primer periodo, Nigua jugo un papel destacado siendo el primer
territorio de la isla que sirvió de asiento al primer trapiche que produjo azúcar
con calidad y en suficiente cantidad para servir de impulso a
un modelo socioeconómico capaz de estabilizar la empresa colonizadora durante
la mayor parte de los años del siglo XVI. De esta época proceden dos importantes
ingenios: San Gregorio y Diego Caballero.
• El ingenio San Gregorio.
El Ingenio San Gregorio estaba en el margen oriental del río Nigua a unos dos
kilómetros de distancia de su desembocadura en el Mar Caribe, formaba parte de
un complejo que incluía una ermita, o capilla reveladora del papel de
la Iglesia Católica en el proceso de transculturación de los negros de origen
africano y un cementerio que orienta sobre las frecuentes muertes de estos, a
causa de la terrible explotación a que eran sometidos.
En torno al ingenio San Gregorio se formó un caserío que evoluciono
progresivamente constituyendo los cimientos del caso urbano del distrito municipal
San Gregorio de Nigua y el primero de los núcleos de población que se
diseminaron en diferentes entornos de la actual provincia de San Cristóbal y otras
localidades del país como consecuencias de la industria azucarera colonial.
• El ingenio Diego Caballero.
El ingenio Diego Caballero era propiedad de quien fuera regidor y luego secretario
de la audiencia de Santo Domingo, Diego Caballero de la Rosa. Existía hacia el
año 1538, pero debió ser construido antes, ya que el 13 de dic. de 1521 su
propietario recibió un préstamo de 400 pesos en oro junto a otras personas que
pretendían construir ingenios. Diego Caballero, debido a su posición de secretario,
se jactaba de tener en su hacienda todos los negros que quería, lo que se traducía
a una muy alta porción de esclavos africanos por blanco.
Fue edificado al oeste del río Nigua en las inmediaciones de su desembocadura a
menos de dos kilómetros de este. Fue el más importante de los que existieron en
Nigua y uno de los más importantes y modernos de su época. Era un ingenio
hidráulico entorno a la cual se estableció una población de españoles, negros e
indios que habitaban más de 60 casas de piedra y paja.
En 1527, trabajaban plenamente 18 ingenios y 2 trapiches, encontrándose otros
12 en construcción. Hacia 1545 se conoce de la existencia de 20 ingenios y 4
trapiches. De esas 24 explotaciones azucareras, más de la mitad pertenecían a
altos funcionarios o descendientes de ellos (Miembros de la aristocracia colonial).
La producción de azúcar mantuvo un ritmo ascendente durante los primeros 60
años; si en 1520 alcanzó una cantidad anual de aproximadamente 10,000 arrobas,
en 1580 llegó a cerca de 90,000 arrobas.
Para la segunda mitad del siglo XVI, España se encontraba en conflicto con las
demás potencias europeas por lo que el Rey Felipe II prohibió que La Española y
las demás posesiones comercializaran con extranjeros. Esta disposición dejó a La
Española sin su principal mercado por lo que muchos colonos decidieron emigrar
o dedicarse al hato ganadero, provocando crisis en la industria azucarera.
La producción azucarera se mantuvo con cierta tendencia inestable de crecimiento
hasta los años 70, cuando empezó a decrecer por la reducción de la navegación
española, el contrabando, la transferencia de inversiones a la ganadería,
la competencia en términos de rentabilidad del jengibre, y por la muerte de gran
cantidad de esclavos en los años 80, acompañada por la paralización en la misma
época de la trata negrera. A finales de los años 80 sólo quedaban 17 ingenios y a
raíz de las devastaciones apenas 12, al ser destruidos 5 en los lugares
despoblados, entre los cuales estaban los más productivos. La producción de
azúcar se mantuvo en alza permanente hasta aproximadamente 1580. En el
aumento de la producción se produjo un proceso de concentración de los ingenios
firmemente establecidos y de decadencia y quiebra de los que no sabían
aprovechar las condiciones del terreno, las corrientes de agua, los recursos de los
bosques, los puntos con fácil comunicación, las tierras aptas y la rotación temporal
de los cultivos que en ésa época no se sabía cuál era la más favorable.
Organización y funcionamiento de un ingenio azucarero
Había dos tipos de ingenios: los movidos por tracción animal, llamados trapiches,
y los movidos por la energía hidráulica, es decir por molinos de agua, que eran
llamados ingenios poderosos.
La inversión normal de un ingenio de la época era de alrededor de 10 a 15 mil
pesos. Dentro de la inversión el renglón más importante era el de la mano de obra
esclava, pues normalmente ocupaba una cantidad de negros oscilante entre 80 y
150.
Los ingenios también comportaban inversiones en edificaciones que servían para
las salas de máquinas y de purgas, así como para viviendas para esclavos y
amos, almacenes, etc. Las labores del ingenio se dividían en dos partes: la
agrícola y la industrial. La parte agrícola tenía por actividad fundamental la
siembra y cultivo de la caña. La producción era interrumpida por falta de
conocimientos agrícolas. Por eso la productividad de la caña era muy baja.
Un ingenio tenía aproximadamente más de 200 tareas de cultivo, produciendo por
acre aproximadamente 5 toneladas de caña, debido también a la escasez de
medios técnicos. El sistema de cultivo, hecho por negros no especializados,
ocasionaba muy baja productividad porque ellos estaban acostumbrados a un tipo
de trabajo muy diferente.
Los ingenios en su fase industrial se ocupaban principalmente de la elaboración
del azúcar. La maquinaria era muy avanzada en relación al desarrollo tecnológico
de la época. Un ingenio normal, con unos 100 esclavos y unas 200 tareas bajo
cultivo, producía unas 4,000 arrobas por año y algunos hasta 10,000 y más. Las
maquinarias tenían que ser traídas de España por su complejidad, y normalmente
eran hechas en Italia y en Holanda.
Estos procesos industriales exigían una mano de obra especializada, tanto libre
como esclava. Los ingenios tenían maestros normalmente de procedencia canaria
o portuguesa (donde la elaboración del azúcar era tradicional) y esclavos que con
la práctica llegaban a ser maestros de azúcar o tacheros o responsables del
trabajo en el molino o encargados de alguno de los talleres artesanales antes
mencionados.
Los ingenios se convirtieron en las unidades más importantes, no solamente
desde el punto de vista productivo, sino también demográfico, si exceptúa la
ciudad de Santo Domingo. En la época de pleno auge de la industria del azúcar, la
importancia de los pueblos estuvo condicionada en relación a la incidencia de
ingenios. Estos eran no sólo centros de producción, sino también centros
de comunicaciones y de aglomeración demográfica, por razones tanto de índole
económica como de índole militar.
En lo económico porque eran los centros de mayor riqueza en la isla, y,
lógicamente, atraían otros grupos de población, además de la propia del ingenio; y
desde el punto de vista militar porque servían de abrigo frente a los ataques
frecuentes de los grandes enemigos de la época: los negros cimarrones y los
piratas extranjeros.
Conflictos internos en la industria azucarera
EL surgimiento de la industria azucarera viene como consecuencia de la escasez
de azúcar en España y las buenas condiciones climáticas "La Española", para
cultivarla. Fue necesario para el desarrollo de la industria azucarera, la explotación
de negros esclavos, procedentes del África, esto fue debido al decaimiento del
taino, el cual no estaba adaptado a trabajos tan forzados. Entre los conflictos
ocasionados, podemos citar la sublevación de Enriquillo quien no estaba de
acuerdo con el trato ofrecido por los españoles.
Enriquillo reunió un grupo de la población indígena y se alzaron en la mañana de
Bahoruco, donde por trece años mantuvo a raya a los militares coloniales, quienes
agotaron armas y medios persuasivos, sin que Enriquillo y su grupo desistieran de
la rebelión. EL levantamiento de Bahoruco constituyo la primera rebelión por la
libertad indígena del nuevo Mundo. Como Consecuencia de la insurrección de
Enriquillo se produce una segunda situación conflictiva: un grupo de esclavos
negros, pertenecientes a los ingenios, se amotinaron y alzaron en diciembre de
1522, debido a la crueldad con que se les trataba. La persecución de los negros
fue despiadada, pero esto no evito que otros grupos negros se alzaran, los cuales
muchos de ellos se unieron a los indígenas, estos negros esclavos fueron
llamados "Cimarrones". Entre los más famosos líderes africanos que comandaron
las revueltas y fugas de esclavos se pueden mencionar:
• Juan Vaquero. Se alzó con un grupo en 1537. Andaban por las sierras del sur y
atacaban a los colonos de las zonas aledañas. • Diego de Guzmán. "Cimarrón' de
San Juan de la Maguana que atacó dicha comarca. • Diego del Campo. Se había
mantenido alzado por los alrededores de La Vega por cerca de 10 años. Al final se
entregó a los españoles y, a cambio de su vida, se prestó a la persecución de sus
antiguos compañeros. • Lemba. Quince (15) años había durado alzado en armas
en Higüey, junto con otras 150 personas que le seguían. Se le atrapó y quitó la
vida en 1548.
Decadencia de la industria azucarera
Para 1580 se inició la decadencia de la industria azucarera en la colonia debido a
varios factores como serían: el monopolio que ejercía la Casa de Contratación de
Sevilla, la crisis de la navegación por el atlántico, la reducción de la mano de obra
esclava, y la competencia que generó la producción de jengibre. Así se va
deteriorando la industria azucarera del siglo XVI. La muerte del Cardenal Cisneros,
quien fue sustituido por Carlos I en España y la ruptura entre los jerónimos y el
padre Las Casas, fueron los factores que provocaron que el gobierno de los
padres Jerónimos fuera sustituido por el de Rodrigo de Figueroa.
La industria azucarera colonial decayó a finales del siglo XVI por la concurrencia
de distintos factores. La lucha de clases era intensa en torno a la industria
azucarera, tomando a veces forma de enfrentamientos sangrientos que hizo que
la inseguridad se adueñara de los ingenios. Los esclavos rebelados se hacían
participes de los mismos para aumentar sus fuerzas y servirse de las provisiones
que les eran necesarias. La competencia desigual entre los azucares que producía
la colonia y los procesados en Europa que se obtenían a menor precio y el
contrabando con los holandeses, portugueses, ingleses y franceses afectaron
significativamente la industria azucarera colonial. En todo esto hay que tomar en
cuenta el monopolio comercial que mantenía España con sus colonias porque
limitaba las posibilidades de obtener mejores mercados para su producción.
El siglo XVII fue considerado un periodo de generalización de la pobreza en la
colonia. La decadencia definitiva de la industria azucarera, las despoblaciones de
Ozorio, la presencia de epidemias, fenómenos naturales de gran espectro, el
monopolio comercial agravado, los corsarios y piratas, el inicio de la perdida de la
parte occidental de la isla, que fue quedando en manos de Francia, las
migraciones de las personas con mayor posibilidad económica en su mayoría, el
incremento de los mestizos, y la imposición del situado fueron las características
de este siglo.