DICCIONARIO FILOSÓFICO de Centeno
Etimológicamente proviene del griego ἐπιστήμη [epistéme], que significa:
conocimiento, saber, ciencia, más λόγος [lógos] que suele traducirse por: tratado,
teoría, conocimiento… Así entonces etimológicamente significaría algo así como teoría
del conocimiento.
Se refiere a aquella disciplina filosófica que estudia los procesos, modos, límites,
características y, en definitiva, todo lo relativo al conocimiento en general sea este
científico, precientífico o ideológico, da igual. Epistemología es sinónimo de teoría del
conocimiento y su piedra angular es la distinción Sujeto (cognoscente =
epistemológico) - Objeto (conocido) o, para decirlo de otro modo: cómo puede un
sujeto, se presupone que dotado de sistema nervioso, aprehender, captar o conocer
una realidad, un objeto, una cosa de forma verdadera. Sin duda es por esta idea de
sujeto de la que parte por lo que la epistemología tiene una dimensión subjetiva o
subjetivista, y por tanto tiene componentes psicológicos irreductibles. Es decir la
epistemología es una teoría del conocimiento psicologista precisamente porque,
como decimos, interpreta siempre el conocimiento como siéndolo de un sujeto sea
éste considerado hombre o animal, en este último caso en contra del cartesianismo,
que consideraba a los animales como máquinas y por lo tanto imposible de que
tuviesen algún tipo de conocimiento. Es decir, se toma el conocimiento como una
característica o una función (psicológica) del sujeto como organismo viviente. Así pues
la distinción S/O, como suele denominarse, es la clave que define la epistemología
como disciplina. Aunque es evidente, como venimos diciendo, que es una distinción
psicológica, incluso se podría añadir que es también idealista, al menos el kantismo la
ha usado profusamente, y a partir de él toda la tradición filosófica. Pero si definimos el
conocimiento como una relación entre S/O delimitamos de este modo las alternativas.
Alternativas que pueden determinarse en dos tradiciones epistemológicas extremas:
idealismo - realismo. En el idealismo es el sujeto el que determina las formas de
conocer la realidad (Kant), en el realismo es el sujeto el que refleja la realidad y cuando
hay adecuación entre ese reflejo y esa realidad es cuando hay conocimiento
verdadero.
A pesar de que parece, por el sufijo, que se trata de una disciplina cerrada, como pudiera ser
la geología, la biología, etc., sin embargo podríamos decir que hay tantas epistemologías como
filosofías y modos de explicar la relación sujeto/objeto. Pues depende cómo se interprete el
sujeto cognoscente, la realidad conocida o la relación entre ambos, así tendremos una
epistemología u otra. En realidad aunque, como dijimos antes, se suele identificar con la teoría
del conocimiento, sin embargo, la epistemología no podría entenderse como una teoría más o
menos unitaria o unificada, al modo como podría interpretarse la teoría de la ideas de Platón o
la teoría de la evolución, porque en realidad la epistemología es una serie de doctrinas
filosóficas polémicamente yuxtapuestas o entretejidas para explicar desde distintas filosofías o
desde distintos presupuestos cómo es posible el o los conocimientos en general.
Muchas veces se confunde con gnoseología (vid.), pues se toman como si fuesen
sinónimos, pero hay que diferenciarlas, pues gnoseología, al menos según la
entendemos nosotros, se usa referida solamente a la teoría de las ciencias.
Una última curiosidad humorística, pues hay otra definición de epistemología mucho
más mundana y divertida: la que utilizan los Luthiers en su Cumbia epistemológica, ahí
es nada.
DICCIONARIO AKAL DE FILOSOFÍA
EPISTEMOLOGÍA (del griego episteme, «conocimiento», y logos, «razón», «explicación»),
estudio de la naturaleza del conocimiento y la justificación, y, más específicamente, el estudio
de a) sus caraterísticas definitorias, b) sus condiciones sustantivas, y c) los límites del
conocimiento y la justificación. Las últimas tres categorías son representadas por las
controversias filosóficas tradicionales acerca del análisis del conocimiento y la justificación, las
fuentes del conocimiento y la justificación (por ejemplo, racionalismo versus empirismo) y la
viabilidad de una postura escéptica ante el conocimiento y la justificación. Tipos de
conocimiento. Los filósofos han identificado distintos tipos de conocimiento: por ejemplo,
conocimiento proposicional (que algo es como es), conocimiento no proposicional acerca de
algo (por ejemplo, conocimiento por una conciencia directa), conocimiento proposicional
empírico (a posteriori), conocimiento proposicional no empírico (a priori) y conocimiento
acerca del modo de hacer algo.
Filósofos racionalistas como Descartes, Leibniz o Spinoza sostuvieron que todo el
conocimiento genuino del mundo real es a priori, mientras que empiristas como Locke,
Berkeley y Hume vinieron a defender que dicho conocimiento es a posteriori. Con la Crítica de
la razón pura (1781), Kant intentó una reconciliación entre estas posiciones, animando a
preservar las lecciones fundamentales del racionalismo y del empirismo. A partir de los siglos
XVII y XVIII, el conocimiento a posteriori ha sido considerado generalmente como un tipo de
conocimiento cuya fundamentación depende de algún tipo de experiencia perceptual o
sensorial específica. El conocimiento a priori ha sido considerado, a su vez, como un tipo de
conocimiento que no muestra esa dependencia. Kant, junto con otros pensadores, ha
sostenido que la fundamentación del conocimiento a priori procede tan sólo del proceso
puramente intelectual que denomina «razón pura» o «entendimiento puro». El conocimiento
de las verdades lógicas y matemáticas sirve típicamente como un caso estándar de
conocimiento a priori, mientras que el conocimiento de la existencia o presencia de objetos
físicos hace lo propio con respecto al conocimiento a posteriori. Una de las principales tareas
que debe abordar un análisis del conocimiento a priori es explicar cuáles son los procesos
intelectuales puros relevantes y cómo contribuyen a la obtención de conocimiento no
empírico. La tarea que ha de abordarse en el caso del conocimiento a posteriori es la de
explicar qué es una experiencia sensorial o perceptual y cómo contribuye a la obtención de
conocimiento empírico. Pero aún es más fundamental la búsqueda emprendida por los
epistemólogos de un tratamiento del conocimiento proposicional en general, es decir, de un
tratamiento de aquello que es común al conocimiento a priori y a posteriori.
En el Menón y en el Teeteto (ca. 400 a.C.) platónicos se puede apreciar ya el intento de los
epistemólogos por identificar los componentes definitorios del conocimiento. La identificación
de estos componentes se supone que ha de suministrar un análisis del conocimiento. Una
doctrina tradicional de cierta importancia es la sugerida por Platón y Kant entre otros, según la
cual el conocimiento proposicional (que algo es de un cierto modo) tiene tres componentes
individualmente necesarios y conjuntamente suficientes: la justificación, la verdad y la opinión
o creencia. Desde este punto de vista, el conocimiento proposicional es, por definición, una
opinión verdadera justificada. Esta es la definición tripartita denominada análisis estándar.
Esta posición puede ser clarificada analizando cada una de las tres condiciones que
intervienen. Condición acerca de la creencia u opinión.
Desde este punto de vista, la aceptación es un acto psicológico que no entraña ningún estado
psicológico disposicional y que resulta además suficiente para conectar al sujeto de
conocimiento con la proposición conocida. Con independecia de la suerte que pueda correr
esta posición, todo parece indicar que uno de los supuestos subyacentes es correcto, a saber,
aquel que observa que nuestro concepto de conocimiento precisa que el sujeto de
conocimiento esté relacionado psicológicamente de algún modo con la proposición conocida.
Si se obvia este requisito, parece evidente que resultará muy difícil explicar el modo en que los
los sujetos de conocimiento poseen psicológicamente ese conocimiento. Incluso si el
conocimiento requiere de la creencia, creer que p no exige el conocimiento de p, ya que es
obvio que la creencia puede ser falsa. Esta observación, habitual en el Teeteto de Platón,
asume que el conocimiento está ligado a una condición acerca de la verdad. Bajo el análisis
estándar, es necesario que si un sujeto sabe que p, entonces sea verdadero que p. Por tanto, si
es falso que la mente sea el cerebro, entonces no será posible que el sujeto sepa que la mente
es el cerebro. Resulta confundente afirmar, por ejemplo, que los astrónomos anteriores a
Copérnico sabían que la Tierra ocupaba el centro del sistema planetario; a lo sumo podían
creer de forma justificada que esto era lo que sabían. La condición relativa a la verdad. Esta
condición del análisis estándar no parece haber atraído sobre sí ningún desafío serio.
La controversia parece haberse centrado por el contrario en discutir la pregunta de Pilatos de
¿qué es la verdad? Esta pregunta afecta a aquello en que consiste la verdad, no a los modos de
descubrir lo que es verdadero. Las respuestas más influyentes han procedido de tres
orientaciones distintas: la teoría de la verdad como correspondencia (es decir, como un
acuerdo de un cierto tipo entre una proposición y una situación real); la teoría coherentista de
la verdad (esto es, como la interconexión de una proposición con un sistema específico de
creencias), y la teoría de la verdad que hace de ésta un valor cognitivo de tipo pragmático (es
decir, que considera la utilidad de una proposición a la hora de alcanzar ciertos objetivos
intelectuales). Sin entrar a evaluar estas orientaciones, sí se debería admitir, de conformidad
con el análisis estándar, que nuestra idea del conocimiento presenta un requisito de tipo
fáctico: sabemos propiamente que p sólo si es el caso que p. La noción de «ser el caso que»
parece equivalente a «tal y como son realmente las cosas». Esta última noción parece esencial
en nuestro modo de entender el conocimiento, pero su explicación es, no obstante, muy
problemática.
Aproximación epistemológica al concepto de ciencia: una propuesta básica a partir de Kuhn,
Popper, Lakatos y Feyerabend. Leonarda García Jiménez
Se propone una aproximación al concepto de ciencia, aproximación que resulta valedera para
el ámbito de lo social, históricamente menos desarrollado que el natural. Es probable que esta
situación se deba, en parte, al menor grado de consenso que los científicos sociales han
alcanzado en cuestiones epistemológicas fundamentales. Por ello, es el objetivo principal de
este artículo desarrollar una propuesta básica para esbozar una definición conceptual genérica
a partir de los supuestos defendidos por algunos filósofos de la ciencia, concretamente, por
Karl R. Popper, Thomas Kuhn, Imre Lakatos y Paul Feyerabend.
¿Qué es Epistemología? Luis Guillermo Jaramillo Echeverri.
El autor revisa diferentes respuestas que se han dado a la definición de epistemología,
destacando de ellas el proceso de reflexión del investigador, tanto individual, como en forma
compartida.
Epistemología, controversias y pragmática. Marcelo Dascal
Este autor defiende la tesis de que el impasse en que se encuentran la epistemología y la
hístoria de la ciencia desde hace un par de décadas se debe. en gran parte, o bien a la total
ignorancia. o bien al tratamiento equivocado del rol jugado por las controversias científicas en
la evolución de la ciencia.
Fuentes Bibliográficas
https://sites.google.com/site/diccionariodecenteno/
https://www.akal.com/libro/diccionario-akal-de-filosofia_31853/
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file:///C:/Users/hp/Downloads/26135-1-85752-1-10-20130123.pdf
file:///C:/Users/hp/Downloads/239-239-1-PB.pdf