Reparemos en algo que ocurre con las grafías.
En minúscula, la primera letra de nuestro
abecedario –y lo mismo sucede con todas las demás letras y con la escritura en mayúsculas– puede
representarse de varias maneras:
a a a a a a
Por consiguiente, ninguna de sus representaciones coincide exactamente con la letra. Ésta es
una noción mental representable físicamente de múltiples modos. Podemos llamar grafema a esa
noción mental y grafías a cada una de sus representaciones concretas.
Ahora bien: que un grafema admita numerosas representaciones no comporta que pueda
representarse de cualquier modo. Cada grafema tiene unos rasgos característicos que deben
aparecer en todas sus representaciones de forma que impidan que éstas se confundan con las de
otro grafema. Para evitar que una //a// se confunda con una //o//, aquélla tiene que ir dotada de un
trazo vertical a la derecha que falta en ésta. Este rasgo vertical a la derecha, que interrumpe el trazo
de otro rasgo que abarca un espacio vacío, caracteriza el grafema //a// e impide su confusión con
//o//, pero también con //b// o con //p//.
Algo similar ocurre con los sonidos en la lengua hablada. Podemos emitir una //a// más breve
o más larga, más abierta o más cerrada. Cada una de esas emisiones será un sonido concreto y
todos ellos representaciones de un fonema, una noción mental.
La fonética se ocupa de describir los sonidos y la fonología de describir y caracterizar los
fonemas. Importa no confundir letras con sonidos ni sonidos con fonemas. En adelante,
representaremos las grafías entre paréntesis angulares, <a>, los sonidos entre corchetes, [a], y los
fonemas entre barras, /a/.
FONÉTICA
Los contenidos de la fonética se organizan en tres partes: 1) la génesis del sonido; 2) su
transmisión; 3) la recepción.
1. La emisión de los sonidos: fase fonoarticulatoria
1.1 La fonación es el proceso de producción de la voz. Tiene lugar mediante la espiración
del aire de los pulmones. En la laringe, este aire hace vibrar las cuerdas vocales,
haciendo que se separen. Una vez cesado el impulso, vuelven a cerrarse y recomienza
el ciclo. La frecuencia con que se cumple el ciclo da lugar al tono de la voz, más
grave o más agudo. Además, según haya o no vibración de la glotis –el espacio que
separa entre sí a las cuerdas vocales–, tendremos sonidos sonoros o sordos.
1.2 Una vez el aire está en la cavidad bucal, se producen distintos sonidos según el lugar
y el modo en que los sonidos se articulan, es decir según el lugar al que se dirige el
aire espirado y el modo en que se altera la emisión.
1.2.1 El lugar de articulación hace que el aire emitido se encuentre con distintos
órganos. Surgen así sonidos de diferentes tipos: bilabial, labiodental, dental,
alveolar, palatal, velar…
1.2.2 El modo de articulación indica cómo se emite el sonido y da lugar a la
clasificación de los sonidos en oclusivos, nasales, fricativos, laterales.
2. La transmisión de los sonidos: fase acústica
Una vez emitido el sonido, éste se transmite mediante ondas acústicas a través del aire.
Para catalogar las ondas se emplean tres parámetros
2.1 La amplitud de onda, que señala el volumen y se mide en decibelios.
2.2 La frecuencia, que determina la gravedad o agudeza de una voz, como antes se ha
señalado.
2.3 La duración.
2.4 A lo anterior hay que añadir que nariz y boca modelarán la voz con un timbre
particular.
2.5 Por último, tendremos sonidos periódicos –en los que se da la repetición de una
misma secuencia de movimientos de los órganos fonadores, es el caso de las vocales–
y sonidos aperiódicos, en los que no se da ese fenómeno.
3. La pertinencia: en Lingüística se llaman pertinentes –o se dice que tienen pertinencia–
las variaciones que traen consigo cambios de significado. Lo hemos visto antes en las
grafías: no tiene pertinencia el grosor del trazo de una grafía, pero es pertinente el rasgo
vertical a la derecha de la letra <a>. Lo mismo sucede con los sonidos. En español, que
la emisión de una /a/ sea más larga o más breve, más abierta o más cerrada no se toma
en cuenta porque nunca va a cambiar el significado de una palabra. Pero en portugués o
en catalán no sucede eso. En estos idiomas el grado de apertura es pertinente y en
español, no.
4. La recepción de los sonidos: fase perceptiva
La organización de los sonidos que captamos implica tres operaciones:
4.1 Segmentación: dividir en unidades los que recibimos como una secuencia continua,
distinguiendo fonemas, palabras, sintagmas…
4.2 Normalización: eliminar todas las peculiaridades propias del modo de hablar
específico de nuestro interlocutor.
4.3 Agrupación: establecer las relaciones de dependencia, próximas o remotas, entr las
diferentes unidades que hemos segmentado.
Para ayudarnos en estas tareas, el idioma acude a la redundancia, es decir, a la emisión
de sonidos que propiamente no son imprescindibles. Es lo que demuestran las
ilustraciones con viñetas de Forges o el caso del texting ya mencionado en sesiones
anteriores. Mensajes que no presentan todos los elementos que aparecerían en una
emisión standard, sin embargo son perfectamente comprensibles, lo que demuestra que
la emisión standard ofrece múltiples casos de redundancia.
FONOLOGÍA
Como ya se ha señalado, la unidad básica estudiada por la fonética es el sonido. Por el
contrario, la unidad básica que estudia la fonología es el fonema, la representación mental
invariante de distintos sonidos. Los fonemas pertenecen a la categoría de segmentos, entendiendo
por segmento “cualquier unidad discreta que pueda ser identificada, física o auditivamente, en el
continuo del habla”.
Unidades fonológicas superiores al fonema son los suprasegmentos e inferiores los rasgos
distintivos, compuestos por diferentes claves o indicios. Estos últimos componen cada fonema y
tienen como característica que se rigen por un sistema binario: la presencia de un rasgo excluye la
de su contrario. Por ejemplo: sonoro/sordo, grave/agudo, etc. Gracias a ello desempeñan una
función distintiva (permiten diferenciar un fonema de otro), una función componencial (permiten
establecer correlaciones entre fonemas) y una función clasificadora (permiten catalogar fonemas
que experimentarán los mismos procesos).
Los fonemas se distinguen de los sonidos en que gracias a ellos se producen cambios de
significado: pasa/casa. La oposición de /p/ y /k/ diferencian dos palabras. Se llaman pares
mínimos las palabras que se distinguen en virtud de la oposición de un solo fonema. Llamamos
alófonos a las distintas realizaciones empíricas de un mismo fonema.
La distribución de los fonemas da cuenta de las posiciones en que puede aparecer. Hay
distribuciones complementarias (cuando aparece un fonema, no aparece otro), de variación
libre (una misma palabra admite diferentes pronunciaciones) y la distribución defectiva (un
fonema no puede aparecer en una determinada posición. En español, por ejemplo, la ñ no puede
estar la final de palabra).
1. Llamamos procesos fonológicos a las variaciones que experimentan los segmentos
cuando se realizan en el habla. Los más importantes son:
1.1 Neutralización: dos fonemas dejen de oponerse en una posición concreta.
1.2 Desfonologización: desaparición en la práctica de un fonema
1.3 Asimilación: un sonido adopta características de otro contiguo. Si es del que le
sigue se llama regresiva, si es del que le precede, se llama progresiva.
1.4 Disimilación: el proceso contrario: vg,, anima > anma > alma.
1.5 A la composición de la sílaba afectan la elisión (cansado/cansao), la epéntesis (ski/
eski), metátesis (nadie/naide).
2. Hasta aquí nos hemos ocupado sólo de los fonemas. Vamos a tratar a continuación de
las unidades suprasegmentales:
2.1 La sílaba, está compuesta por un núcleo y a veces por unos márgenes. El margen
prenuclear se llama ataque y el postnuclear, coda. Según terminen por vocal o por
consonante, tendemos sílabas abiertas o cerradas. Los distintos idiomas tienen
normas de pronunciación de sílabas diferentes. En español, por ejemplo, es habitual
la resilabación, la pronunciación de los sonidos unidos en sílabas que no son las
que se corresponden con la escritura.
2.2 El acento es “el mayor grado de prominencia con que se pronuncia una sílaba
determinada con respecto a otras sílabas de la misma palabra”. Hay lenguas cuyo
acento es fijo (se sitúa siempre en la misma posición) y otras con acento variable
(el acento puede ser oxítono, paroxítono o preparoxítono). Hay palabras que
cuentan con dos acentos y las palabras átonas tienden a unirse con la siguiente,
dando lugar a un grupo acentual.
3. Llamamos prosodia al estudio de la melodía de los suprasegmentos de una lengua. En
ella intervienen:
3.1 El acento que da lugar a grupos silábicos.
3.2 El ritmo que guía las emisiones. Algunas lenguas son silábicos: la emisión de cada
sílaba dura lo mismo con independencia de los elementos que componen la sílaba.
Otras son acentuales: buscan que los acentos se sucedan de un modo rítmico.
3.3 Entonación: distingue enunciados (afirmación o pregunta), integra palabras en
unidades comunicativas mayores, delimita enunciados, revela datos sociales del
hablante y sirve a éste para transmitir modos: énfasis, afecto… Además, en algunos
idiomas (llamados tonales) hay entonación distinta según sean las palabras.
4. Llamamos universales fónicos a las características que son comunes a todas las lenguas.
Algunos son absolutos (se dan en todos los idiomas) y otros estadísticos (admiten
excepciones).
4.1 Algunos universales atienden a la formulación de la norma: en todas las lenguas
hay sílabas formadas por una sola vocal.
4.2 Otros atienden a las causas: hay universales mecánicos, impuestos por las
limitaciones orgánicas del aparato fonador o receptor. Otros universales son los
llamados ecológicos, que obedecen al deseo de facilitar la pronunciación o hacerla
más perceptible.