LA NUEVA MEDICINA
Conferencia dada en España por el Dr. Fermín Moriano (1995)
El Dr. Moriano fue uno de los principales discípulos del Dr. Hamer
durante los primeros años del movimiento de la Nueva Medicina en
España.
Buenos días a todos. Mi madre cuando conoció esta medicina me
hizo un comentario: -Ahora entiendo por qué hay tantas
enfermedades y tanto cáncer, es porque se está perdiendo el
confesionario. Por eso antes había menos-.
Parece una bobada pero cuando les explique qué es la Nueva
Medicina lo van a entender mucho mejor.
Por primera vez en la historia podemos trabajar con leyes de la
naturaleza. Es decir, los médicos hasta ahora veníamos trabajando
con hipótesis, con axiomas no contrastados, con mucha
especulación. Esto hacía que pacientes sometidos a un mismo
tratamiento dieran diferentes resultados. La medicina clásica es una
maraña de interpretaciones, una maraña de especulaciones pero es
la única ciencia por llamarla de alguna manera que trabaja sin
leyes.
La medicina entra en la Academia de Ciencias francesas a finales
de 1800, es considerada ciencia pero realmente los médicos que
hemos hecho medicina clásica no la hemos visto como ciencia sino
como un arte especulativo y además aproximativo y de ningún
modo veíamos resultados de causa-efecto.
Por primera vez en la historia, un médico alemán Ryke Geer Hamer,
catedrático de medicina, especialista en medicina interna,
especialista en siquiatría, especialista en radiología (aparte de eso
cursó la carrera de Teología) enuncia leyes de la medicina. Hamer
estudió estas especialidades con todo rigor, tres años por
especialidad. Ejerció durante quince años como jefe de diversos
servicios hospitalarios en varios hospitales de Alemania. En la
década de los 70 llevaba ya un tiempo dándose cuenta de que la
medicina era muy especulativa, que no encajaba entre las otras
ciencias. Se dio cuenta que faltaba algo, que no había orden ni
concierto. La muerte de un hijo suyo, que fue un hecho famoso
porque fue a causa de un disparo que le dio Victor Manuel de
Saboya, príncipe heredero de la casa de Saboya, fue un hecho
determinante. El ya había desarrollado algo sobre la Nueva
Medicina y se reprocha a sí mismo no haber tenido el coraje de
sacar a su hijo de los tratamientos de la medicina clásica y tratarlo
como él quería.
Tras la muerte de su hijo Hamer se descubre un cáncer de testículo
y su mujer, que es médico oncólogo, desarrolla un cáncer de mama
izquierda.
La pregunta de Hamer es como es posible que dos personas sanas,
relativamente jóvenes todavía, desarrollen ambos un cáncer y lo
relaciona con el hecho traumático de la muerte del hijo.
En ese momento Hamer era el jefe de los servicios de radiología,
oncología y de medicina interna de modo que estaba en
condiciones muy especiales para realizar su tarea de investigación.
El protocolo oficial para el cáncer es cirugía, quimioterapia y
radioterapia y se sabe cuál es el resultado para el 95% de los
casos. Hamer se subleva ante esa posibilidad y sobre todo animado
por el hecho de ver que hay una incidencia altamente dramática en
la vida de él y de su esposa que pudiera estar relacionado con la
aparición de la enfermedad.
En el hospital universitario donde trabaja empieza a hacer una cosa
que hasta ese momento la medicina no había hecho nunca. En
realidad sí se había hecho pero tan antiguamente que ya ni se
recuerda en los libros de medicina: preguntarle al paciente por qué
cree que está enfermo.
Entonces les empieza a preguntar a los enfermos de cáncer del
hospital si ha vivido alguna historia o algún incidente altamente
traumático en su vida, anterior a la aparición del cáncer. Para su
sorpresa encuentra que absolutamente todos refieren una historia
altamente dramática en un tiempo anterior al de la aparición de la
enfermedad.
En un principio lo que constata es que todos, absolutamente todos
tienen ese hecho dramático. Luego empieza a analizar por
descarte, por tipo de enfermedad. Pregunta por ejemplo a 100
mujeres diestras con cáncer de mama izquierda para tratar de
encontrar un denominador común.
Es así que va encontrando enfermedad por enfermedad un
denominador común de esa enfermedad. Las 100 mujeres con ese
cáncer intraductal de mama izquierda tienen un mismo incidente en
su vida, un mismo hecho traumático con un mismo colorido. Pero
cuando analiza 100 casos de cáncer de riñón encuentra
exactamente lo mismo. Cuando analiza los casos de cáncer de
pulmón encuentra lo mismo: un denominador común distinto del de
mama y de riñón. En principio lo que encuentra es la relación entre
la siquis, es decir las vivencias de las personas y el órgano
lesionado.
La sorpresa más grande que se lleva es darse cuenta que no es
una relación del 90 o 95% que ya sería como para tener en cuenta
sino que es del 100%. Empieza a darse cuenta que está tocando
leyes de la naturaleza. Las leyes de la naturaleza, como todos
sabéis, dicen que este objeto se caería un millón de veces si yo lo
soltara puesto que se ejerce sobre él la fuerza de la gravedad que
es una ley de la naturaleza y no cabe la más remota posibilidad de
que al soltarlo se quede suspendido en el aire.
Pues lo que ha descubierto Hamer es de esta índole. Yo sé que
parece muy duro, muy difícil de creer, imaginaros lo que puede
suponer para nuestra clase médica, que por primera vez le pongan
por delante cinco leyes de la naturaleza que se cumplen en el 100
por ciento de los casos.
Cuando él se da cuenta de esa relación, lógicamente piensa que el
ser humano no es solamente una rodilla, no es solamente un codo,
no es solamente un pecho. La medicina clásica en su súper
especialización continua, nos obliga a especializarnos cada día
más. Es habitual que si a una persona le duele una rodilla va a un
traumatólogo pero a su vez ese traumatólogo le deriva a un
compañero que es a la vez traumatólogo pero más especialista que
él en la rodilla con lo cual el traumatólogo especializado en rodilla
sólo sabe de rodilla. Se está perdiendo la visión de conjunto,
tratamos el cuerpo humano por piezas, por partes separadas del
todo y Hamer lo que sí tiene muy claro es la unidad del ser humano.
Se da cuenta que el ser humano tiene sique, cerebro y órganos.
Está encontrando la relación entre sique y órgano. ¿Qué está
pasando mientras tanto en el cerebro?
El es radiólogo y está harto de hacer scanners (tomografía
computada) y nunca ha visto en el cerebro una señal de nada. Todo
sabemos que el cerebro dirige todas las funciones del cuerpo, sin
embargo esto no es tenido en cuenta por la medicina clásica, lo
olvida sistemáticamente. Todos sabemos que el cerebro controla
las funciones de todos los órganos, de todos los tejidos y que está
conectado con todas las células. Es más, la medicina clásica admite
que una célula, sólo una célula, es capaz de recibir un orden de
55.000 estímulos bioquímicos simultáneos a través de
neurotransmisores pero solo conoce un orden de 20. Pero en
cuanto a estímulos bioeléctricos es incalculable la posibilidad que
tiene una célula de recibir información simultánea. Sin embargo no
tenemos en cuenta este flujo de información y seguimos
investigando sobre la celulita, que si los oncogenes, que si la célula
hace, que si la célula deshace como si la célula fuera un ente
aislado del resto del organismo, que llevara su propia vida y se
mantuviera completamente ajena a las órdenes cerebrales.
Todos sabemos que un estudiante a la hora de presentarse a
examen puede tener una colitis. Todo médico diría que es normal y
que es producto de su estado de ánimo. Si nos damos un susto nos
aumenta la frecuencia cardiaca, también eso es normal. Ante una
situación que nos repele se nos ponen los pelos de punta. La úlcera
se llama ya úlcera de stress dando por hecho que el stress es la
causa de las úlceras de duodeno. Se habla también del infarto de
miocardio en las personas de riesgo que trabajan mucho.
Hasta ahí a la medicina no le queda más remedio que asumir, que
admitir la relación sique-organo pero cuando hablamos de
enfermedades mayores la medicina deja de lado estos supuestos.
Dice: las enfermedades de las que hemos hablado hasta ahora son
enfermedades sicosomáticas y que las trate el médico de cabecera,
el médico de pueblo o el siquiatra pero dejen para nosotros los
cánceres y las enfermedades graves que son asunto de los
entendidos de la materia.
Hamer, ante la posibilidad de que el cerebro pueda dar alguna señal
de lo que está pasando a nivel síquico y a nivel orgánico, se sienta
un día ante un scanner que tiene en el hospital en el que es jefe del
servicio y empieza a hacer un scanner cerebral, cosa que hasta
ahora no se había hecho nunca, de aquellos pacientes que tienen
una patología no neurológica, no cerebral, por ejemplo un cáncer
hepático.
Todos sabemos que en la radiología hay unas imágenes que la
medicina nunca ha sabido explicar. Son un tipo de circulitos
dispersos por el scanner cerebral que aparecen en lugares diversos
y como la medicina nunca pudo darles explicación son
considerados todavía como -artefactos-, productos de la máquina,
problemas de la máquina.
Hamer se sentó por primera vez en un scanner para ver si esos
“artefactos” tenían algo especial que decirle en la relación causa-
efecto. Y para su sorpresa comprueba que esas cien mujeres que
tenían un cáncer intraductal de mama tenían un redondelito de
esos, un “artefacto” en la misma zona del cerebro que
paradójicamente es la zona del cerebro que rige la mama izquierda.
Pero si analiza los pacientes que tienen un problema de riñón
encuentra que todos, absolutamente todos, tienen un artefacto en
una zona del cerebro que paradójicamente es la zona del cerebro
que rige el riñón. Tanto es así que descubre una cartografía, añade
una cartografía nueva al conocimiento médico. Comprueba que eso
que se llamaban artefactos no son artefactos sino la señal cerebral
de lo que está ocurriendo a nivel síquico y a nivel orgánico.
El me contaba un día que cuando descubrió eso se quedó durante
tres horas sentado delante de un scanner porque no daba crédito a
lo que acababa de descubrir imaginando lo que venía detrás, lo que
iba a venir. Era demasiado fuerte para que una clase médica
sumamente establecida pudiera asumir semejante descubrimiento.
Pero como no podía ser él el único que diera vueltas sobre este
asunto se fue a la Siemes que es en Alemania la empresa más
grande que produce scanners y todo tipo de aparatos de radiología.
Al entrevistarse con el jefe de ingenieros de la Siemens y plantearse
lo que acababa de descubrir, éste le dice: Pues mire no está Ud.
muy alejado de lo que nosotros pensamos porque nunca hemos
creído que esas imágenes fueran artefactos, la máquina no puede
producirlos. Pero como la clase médica no puede explicarlos y
nosotros tampoco se sigue sosteniendo que lo son. Pero podemos
salir de dudas, podemos crear un protocolo y durante seis meses
vamos a estudiar con dos máquinas diferentes para ver si son
realmente artefactos o están en la cabeza del individuo. El protocolo
es muy sencillo y la manera de investigarlo es tremendamente fácil
y hoy puede hacerse en cualquier servicio de radiología. Si el
artefacto lo está produciendo la máquina y la máquina lo produce en
una determinada dirección en relación a la cabeza del paciente
giremos la cabeza del paciente. Si la imagen se produce ahora en el
mismo lugar anterior estaríamos frente a un artefacto. Si la imagen
se mueve junto con la cabeza del paciente es porque el objeto está
en la cabeza y no es producto de la máquina. Si repetimos la
experiencia con otra máquina diferente y ocurre lo mismo habremos
llegado al resultado buscado. Lo que se había planeado como un
protocolo para seis meses en dos meses quedó resuelto.
La conclusión es que esas imágenes estaban en las cabezas de los
pacientes y eran la señal de las enfermedades orgánicas.
Así es que Hamer postula su primera ley: La Ley de Hierro del
Cáncer, de “hierro” porque se cumple en el cien por ciento de los
casos. Y no solamente vale para el cáncer. La ley se llama “Ley de
hierro del cáncer y enfermedades similares al cáncer”. La palabra
cáncer en la medicina que nosotros trabajamos ha perdido toda su
fuerza y tragedia.
La primera vez que la formula, Hamer dice: todo shock síquico,
altamente traumático, que nos toma por sorpresa y es vivido en
aislamiento, produce una ruptura de campo electrofisiológico en un
área concreta del cerebro y a partir de ese momento se lesiona el
órgano que gobierna esa parte del cerebro.
Todo shock síquico, altamente traumático, hiperagudo que te pilla a
contra pie, es decir inesperado, produce estos efectos. Que te pilla
a contra pie y vivido en aislamiento: esto es tremendo, es
importantísimo y condición sine qua non para que se produzca el
cortocircuito cerebral. La persona se lo tiene que tragar. La idea por
ende le está dando vuelta continuamente, lo vive en soledad, en
aislamiento, no lo comunica. Mientras dura esa situación conflictiva
se produce un cortocircuito a nivel cerebral y desde allí se manda
un error de codificación al órgano. De este modo aparece la
enfermedad en el órgano. Esta primera ley se cumple en el cien por
ciento de las enfermedades excluyendo tres tipos de enfermedades:
los traumatismos, los envenenamientos y las que ya se nace con
ellas. Todas las demás, absolutamente todas se rigen por esta ley.
Hamer sigue adelante investigando y además a una velocidad
tremenda y descubre que la enfermedad es un proceso bifásico.
Hasta ahora la enfermedad solamente se tiene en cuenta al
momento de dar su primera sintomatología o cuando es descubierta
por una prueba radiológica o por una prueba fortuita en el hospital
pero nada más. El proceso empieza en el momento en que
aparece el primer síntoma de la enfermedad y hasta que la
enfermedad termina. Hamer se da cuenta que esto no es cierto.
¿Por qué? Porque lo primero que debe hacerse es un scanner
cerebral (él a partir de ese momento y todos nosotros ahora
trabajamos con scanner cerebral) que es una prueba científica
irrefutable. Con un scanner cerebral sin saber la historia del
paciente se puede diagnosticar todo lo que tiene, lo que ha tenido,
en qué fase se encuentra y qué lo ha producido. Esto es una prueba
científica, no es una especulación, no es medicina alternativa ni es
una medicina especulativa. Esto es: señor mío, aquí tenemos un
scanner y vamos a ver si es verdad o mentira lo que yo digo
comparándolo después con la historia clínica del paciente. Esto es
lo más tremendo que Hamer ha aportado a la medicina.
Además, al seguir investigando descubre que el -artefacto- en los
scanners puede ser de dos formas: si hay 100 personas con un
problema de riñón, 50 tienen por ejemplo un artefacto en forma de
-diana-, es decir un círculo con un punto en el medio y los otros 50
lo tienen en forma de mancha, es un círculo con una mancha negra,
un edema cerebral. Entonces Hamer se da cuenta que los que lo
tienen -en diana- tienen el conflicto activo, están viviendo el conflicto
en ese momento. Si se le pregunta al paciente sobre el contenido
del conflicto el paciente responde cosas del tipo: sí, todavía estoy
enojado con mi hermano o yo todavía estoy pendiente de la
herencia de mi tía.
Pero sin embargo aquellos que tienen la mancha, han tenido el
conflicto pero lo han resuelto. Y esto en el 100 por ciento de los
casos: no hay un individuo con una imagen -en diana- que diga yo
ya he resuelto el conflicto y tampoco hay un individuo con esa
imagen en forma de mancha que diga: yo no he tenido nunca ese
conflicto. Ocurre siempre en el 100 por ciento de los casos.
Además paradójicamente, a nivel orgánico existe una
sintomatología de
-conflicto activo- y una sintomatología de -conflicto en solución-. De
este modo Hamer descubre la segunda ley que es la ley del
carácter bifásico de las enfermedades: toda enfermedad es un
proceso bifásico en tanto y en cuanto la persona resuelva el
conflicto. Es decir que hay una primera fase de enfermedad que es
la fase del conflicto activo y hay una segunda fase que se
desencadena siempre que la persona resuelve su conflicto. Y en
ese momento la solución ocurre, lo mismo que en la fase activa, en
los tres niveles: a nivel síquico esa persona ha resuelto el conflicto,
a nivel cerebral lo que antes era una diana ahora es una mancha y
en el nivel orgánico lo que antes era enfermedad, ahora comienza
la fase de curación orgánica. El cerebro da la orden de restitución
del daño causado. Esta explicación terapéutica está a años luz de lo
que hasta ahora conocíamos. Lo más impresionante, vuelvo a
repetirlo, es que se cumple en el 100 por ciento de los casos.
Sin embargo encuentra un muro impresionante. Muchas veces está
el conflicto en solución, con su imagen cerebral en forma de
mancha, a nivel síquico, hablando con el paciente, el paciente relata
que tuvo el conflicto pero que ya lo ha resuelto y en ese momento
empiezan a aparecer los síntomas a nivel orgánico. Y eso no
encaja. A veces no existe relación entre el estado emocional del
paciente, su estado cerebral y algunas enfermedades. En la fase
activa no han dado señal, sin embargo en la fase de solución
empiezan a dar señales, empiezan a dar sintomatología. Hamer
empieza a investigar sobre embriología.
Embriología es la parte de la medicina que estudia desde el
momento de la fecundación hasta el momento del parto, es decir la
evolución del embrión, cómo se va formando. Pero todos los
médicos sabemos de embriología lo que aprendemos en el primer
trimestre del primer año de medicina en Anatomía I. Una vez
aprobado ese trimestre se sigue adelante y no se vuelve a estudiar
embriología en el resto de la carrera. Por lo tanto, la bibliografía que
hay sobre embriología es simplemente descriptiva, de cómo se va
formando el feto. Parecería ser que la Naturaleza no tiene mayor
intención en esa formación. Es un hecho como puramente casual:
de alguna manera se tenía que formar, ya hemos descubierto cómo,
así que cerramos el capítulo.
Es por eso que Hamer se ve obligado a investigar qué importancia
tiene que un órgano esté formado por un tejido o por otro. Todos
sabemos en medicina que todo el organismo está formado por
solamente tres tejidos, tres hojas blastodérmicas: el ectodermo, el
mesodermo y el endodermo. Bien, Hamer se pone a estudiar qué
importancia tiene que un órgano esté formado por mesodermo o
endodermo y es en este punto cuando descubre su tercera ley que
es la confirmación de la segunda. Descubre cómo funciona cada
tejido del organismo en conflicto activo y en conflicto en
recuperación y se encuentra con que el 80% de las enfermedades
actualmente diagnosticadas como enfermedades son en realidad la
fase de curación de los conflictos.
Es decir por ejemplo si un cáncer intraductal de mama en una
mujer, al ser un ectodermo, un ectodermo en fase activa del
conflicto pierde sustancia, se hacen úlceras en los conductos
galactóforos de la mama pero la mujer y el médico no lo notan
porque ese proceso no da sintomatología. Sin embargo a nivel
cerebral tendría la imagen en diana y a nivel síquico esa mujer
tendría el problema activo. Pero si la mujer resuelve el conflicto
inmediatamente viene la orden cerebral de curación del daño
causado.
Yo siempre pongo un ejemplo que vais a entender rápidamente
porque supongo que esto es demasiado espeso para los que no
son médicos: un día a uno cortando jamón se le va el cuchillo y se
lleva un trozo de carne, no un corte sino un trozo. Todos sabemos
lo que ocurre al día siguiente, la medicina lo ve normal y lo deja
evolucionar. Al día siguiente lo que ocurre es que se inflama la zona
de alrededor de la úlcera y se van a empezar a reproducir los
tejidos del borde con la intención de cerrar el agujero, de restaurar
el daño, de tapar el boquete. Durante ese tiempo la zona va estar
más o menos enrojecida e inflamada. El cerebro ha dado
inmediatamente la orden de reparar el daño. A nadie se le ocurriría
ir a un oncólogo a que le hiciera una biopsia de esa herida. Pobre
de él si se le ocurriese ir y más si el oncólogo le hace caso, lo que
es difícil y le saca una muestra del borde de la herida y se la manda
al patólogo. Sin decirle nada al patólogo porque si le dice algo el
patólogo ya sabe lo que tiene que decir. Pero si no le dice nada el
patólogo va a firmar un informe que dice que eso es un epitelioma,
un cáncer de piel. Pero lo que en realidad se está produciendo es el
relleno de un agujero.
Bien, en la mama de la que hablábamos antes nadie ha visto la
primera fase de la enfermedad, la fase del conflicto activo. Sólo se
ve la fase de solución que es la aparición de un edema alrededor de
las úlceras de los canales galactóforos de la mama y una
proliferación celular en los bordes de las úlceras que intenta
rellenarlas. Pero claro como da inflamación y molestias, la mujer
sale corriendo al ginecólogo, el ginecólogo ve eso anormal, fuera de
lugar, le hará una biopsia y el diagnóstico será cáncer intraductal de
mama. Y esa señora se estaba curando. Esa señora no tenía
cáncer ya.
Esto que digo sé que es brutal porque hoy por hoy es la causa de
muerte más importante en las mujeres. Sin embargo el cáncer de
mama se diagnostica siempre en fase de curación.
Ahora veamos qué haríamos nosotros: tranquila señora Ud. no tiene
ningún problema, ni biopsia ni nada. Déjelo y lo mismo que a los
quince días terminaba el proceso de cicatrización del cuchillo del
jamón, el edema se retira y la zona queda cicatrizada, exactamente
lo mismo hace el organismo en la mama. Y al cabo de un tiempo
eso se retira y no pasa absolutamente nada.
Esta es la tercera ley. Hay tres tejidos. De este que hemos hablado
es el ectodermo. Pero otro tipo de tejido es el endodermo que es el
tipo de tejido que forma fundamentalmente el tubo digestivo que
funciona completamente al revés. En vez de perder sustancia en
fase activa lo que hace es proliferar sustancia en fase activa y
necrosarse en solución.
Por ejemplo un señor vive un conflicto del tipo que nosotros
llamamos de guarrada. Le han hecho una guarrada muy grande.
Concretamente un señor que es socio de su cuñado, un día, yendo
a la escribanía después de muchos años de sociedad descubre que
el cuñado ha puesto todo a su nombre y prácticamente lo ha dejado
en la calle. Vive la situación no solamente desde el punto de vista
económico sino también por aquello de que -mi cuñado me ha
hecho una guarrada-. El colorido del conflicto es el que determina el
área concreta del cerebro que se va a lesionar y por lo tanto el
órgano afectado. Por eso es que en 100 casos de mama, las 100
mujeres tienen un conflicto con el mismo colorido. Sin son diestras y
la mama es la izquierda sería un conflicto de madre-hijo. Conflicto
de separación de un hijo. Si la mama es la derecha sería un
conflicto general y especialmente de pareja.
Pero volviendo al ejemplo anterior, al vivir el conflicto como
guarrada, no como pérdida económica sino como guarrada, el señor
lesiona la zona cerebral que rige el colon y mientras está viviendo el
conflicto activo, en el colon se está produciendo un tumor, es un
carcinoma de colon, es un tumor en la luz del colon. Si ese tumor
crece y no llega a un tamaño suficiente, no afecta al tránsito
intestinal y la persona no tiene sintomatología. Pongamos que al
cabo de uno o dos meses se decide y le cuenta a su mujer y habla
con su cuñado. El cuñado reconoce su error y llegan a un acuerdo,
van a la escribanía y arreglan todo. El señor resuelve su conflicto.
Pero al cabo de unos días comienza a sangrar por el recto. ¿Por
qué sangra? Es un endodermo y en fase de solución tiene que
necrosarse el tumor. Este es el primer síntoma que tiene este señor,
una proctorragia. Nadie está acostumbrado a deponer heces con
sangre. Sale corriendo a ver al médico. El médico le hace una
rectoscopía y se encuentra con el tumor. Diagnostica carcinoma de
colon y desencadena lo que ya sabéis. Ese señor ya estaba curado.
Muchos os plantearéis: ¿por qué la gente dejándose a su libre
albedrío en casa no se cura? Es la pregunta que se hace casi todo
el mundo puesto que en 80 o 90 % de los casos podríamos dejarlos
puesto que aparece la sintomatología en fase de curación. Hay una
teoría y además esto tiene para mí un particular interés personal
que es la teoría de la metástasis.
Toda la oncología se basa en dos hechos fundamentales. El primer
hecho es el diagnóstico del patólogo, del anatomo patólogo, el que
analiza las células. Toda la clase médica piensa que el patólogo
hace siempre diagnóstico de certeza. El patólogo, como dice
Hamer, es siempre como una tirada de dados. Esto es muy duro.
Tengo amigos patólogos y algunos que trabajan con nosotros que
están de acuerdo concretamente en esta expresión, que es una
tirada de dados. Es triste decirlo pero el patólogo no es nunca
capaz de diferenciar una proliferación celular que se ha formado en
un callo de fractura de una proliferación celular con la que se ha
formado un osteosarcoma si no se le dice de dónde procede la
muestra. Es decir no son capaces de diferenciar una proliferación
celular proveniente de una cicatriz de una proliferación celular que
ha formado un cáncer.
El diagnóstico lo da en medicina la concurrencia de tres servicios:
anatomía patológica, oncología clínica y radiología. Pero ninguno
por sí mismo puede hacer diagnóstico certero en oncología.
Ahora, unidos los tres, si esta muestra que le mando al patólogo es
de un señor que ha sido atropellado por un auto hace quince días,
con la imagen radiológica que muestra el corte en el fémur, está
clarísimo que la muestra corresponde a un callo de fractura.
En anatomía patológica en el diagnóstico celular se tienen que dar
10 pasos y en cada uno de esos pasos hay 10 variables. Hay
montones de trabajos en medicina clásica que demuestran que una
muestra de tejido mandada a 25 patólogos distintos sin decirles de
dónde procede daría 25 resultados diferentes. Y eso es la base
fundamental de la oncología.
La espina dorsal de la oncología es la creencia en la teoría de la
metástasis. La teoría de la metástasis está viva desde hace nada
menos que 119 años y la postuló un médico alemán que se llamaba
Virchow. Esta teoría dice que un cáncer originario puede dar
metástasis, es decir otro tumor, en otra zona del organismo
mediante diseminaciones patógenas. Es decir que una célula
cancerígena se separa del tumor originario y la metástasis se
implanta luego en el nuevo territorio y allí se reproduce y da por lo
tanto un segundo cáncer.
Hay un hecho que es indudable, que todos lo vemos y es que un
cáncer se puede diseminar por todo el organismo. Un cáncer que
hoy lo tenemos localizado aquí, dentro de seis meses puede estar
en cinco partes más. De alguna manera había que explicar este
hecho incuestionable. Sin embargo las teorías siguen vivas hasta
que alguien demuestra que son falsas o se encuentra otra teoría
que sea más creíble que la anterior.
Esta teoría de la metástasis estuvo vigente hasta los años mil
novecientos sesenta y poco. Si por ejemplo, tenemos un cáncer de
hueso en la rodilla y luego aparece en el pulmón todos pensaríamos
que una célula de la rodilla, caminando por la sangre llega al
pulmón y forma un cáncer óseo en el pulmón. Sin embargo el
avance en la electrónica y en los microscopios demuestra que las
células del pulmón son siempre células pulmonares. Por lo tanto
esa célula ósea que ha venido viajando por la sangre, al llegar al
pulmón tendría que formar un cáncer óseo y sin embargo en el
pulmón no encontramos un cáncer óseo. Y en el hígado un cáncer
que no sea hepático. Y en hueso un cáncer que no sea óseo.
Por lo tanto hay que reforzar esta teoría y hay que decir que esa
célula que por otra parte y esto quiero recalcarlo que nunca jamás
se ha encontrado en la sangre, esa célula en su camino por la
sangre sufre una metamorfosis y se convierte en el tipo de célula
que corresponde al órgano que va. Esta es la espina dorsal de toda
la oncología y la que desencadena todo el proceso terapéutico
oncológico de quimioterapia y radioterapia.
Es inaudito que con el avance tecnológico y de laboratorio que
tenemos hoy no hayamos podido encontrar una célula viajando por
la sangre cuando somos capaces de encontrar otro tipo de células y
todos los subproductos de una célula (las transaminasas, enzimas).
Tenemos la forma de encontrarlos y medirlos. Sin embargo no
somos capaces de encontrar una célula entera en la sangre. Los
japoneses están marcando células tumorales con radioisótopos
radioactivos tratando de determinar si esas células viajan por el
torrente sanguíneo y hasta ahora no se ha podido ver que alguna
célula se ha salido de su tejido y se haya implantado en otra parte.
¿Por qué? Porque esa teoría es falsa.
Hasta que llega Hamer y demuestra el por qué de las metástasis.
Hamer va a un congreso y dice, miren, lo que ustedes están
contando es lo siguiente: que una célula cancerígena, que es tal
porque se ha vuelto loca, que no sabe lo que hace, se separa de su
tumor original, pierde su conexión con el cerebro pero eso no
importa, es autónoma, se pone a viajar por la sangre aunque nunca
se la ha visto. Es tanto como decir que un canadiense rubio de ojos
azules que está loco se hecha a nadar al mar pero como nadie lo ha
visto no sabemos a qué mar se ha tirado. Y en su andar, cuando
está nadando sufre una metamorfosis, según parece además de
loco es superinteligente porque se da cuenta que va a China y
cuando llega a China ya se ha convertido en chino. Miren hasta ahí
podría creerlo. Pero lo que no puedo admitir es que un oncólogo
entre mil millones de chinos pueda afirmar que uno determinado es
el canadiense.
Esta es la teoría de las metástasis: como a una persona se le
encuentra un tipo de cáncer en una pierna todo lo que aparezca a
partir de ese momento aunque no se parezca ni en pintura viene de
la pierna. Entonces cuál es el tratamiento de la medicina clásica, el
tratamiento de la medicina clásica es acabar con esa hipotética
célula que está solamente en la mente de los médicos porque
nunca se ha encontrado en el cuerpo. Acabar con ella como sea,
empleando quimioterapia.
Es el caso de una señora a la que se le ha diagnosticado un
carcinoma intraductal de mama. Hay que quitarle la mama mediante
cirugía. Es un bultito que mide un centímetro y está detrás del
pezón, está muy alejado de la parrilla costal, sin embargo se le quita
toda la mama. Le hacemos una mastectomía total. Pero como
pensamos en esa maldita célula que se puede haber escapado
vamos a irradiar toda la zona porque de ese modo vamos a
achicharrar no solamente las propias sino también las extrañas. Y
después por si las moscas le vamos a dar quimioterapia lo cual la
persona, que es mucho más fuerte que lo que la medicina se cree,
aguanta. Y al cabo de cinco años, revisión periódica tras revisión
periódica cada seis meses, le aparece una osteolisis. Una
descalcificación de una vértebra o una descalcificación de la cabeza
del fémur derecho. Se le hace una gama grafía ósea y esto basta
para diagnosticar una metástasis de hueso. La pregunta sigue
siendo la misma: ¿dónde ha estado esa célula durante cinco años ?
Estamos hablando de una célula que salió hace cinco años de la
mama y que ha aguantado cirugía, radioterapia y quimioterapia
(estaría en el fondo del mar, metida en un cofre, aguantando todas
estas historias) y al final, después de cinco años aparece en el
hueso de la cadera y hace decir al oncólogo que la señora tiene una
metástasis ósea.
O después de 22 años como tengo yo un caso. A los 22 años le
aparece una metástasis. ¡Santo Dios! ¿Alguien conoce una célula
que viva 22 años? Sin embargo esto que lo conocen todos los
médicos no es para ni siquiera pensarlo. Solamente las neuronas
viven desde el momento en que nacemos hasta el momento de
morir. Precisamente el único sitio donde no se dan cánceres, en las
neuronas. Lo que pasa es que al no saber, la oncología está dando
tumbos de un lado para otro. Hamer demuestra que esto es
totalmente falso.
¿Y qué es lo que dice Hamer? En un proceso oncológico, cuando
se tiene un cáncer, hay un momento en que se produce un shock
altamente traumático hiperagudo que te pilla a contra pie y que es
vivido en aislamiento. Es el propio diagnóstico y el proceso
oncológico el que va desarrollando metástasis. Así encontramos
una mujer que hace miedo a morir porque tiene 32 años y le han
diagnosticado cáncer. Al hacer el miedo a morir lesiona a nivel
cerebral la zona que corresponde al pulmón y al cabo de dos meses
tendrá una suelta de globos en el pulmón. Y el médico le dirá ¿ves
como era verdad que lo que tenías en el pecho era un cáncer? Y no
tiene una metástasis pulmonar proveniente de la mama. Porque
además el intraductal de mama es un ectodermo y el pulmón es un
endodermo, es un adenocarcinoma. Pero puede que esa mujer no
haga miedo a la muerte y entonces no le sale nada en el pulmón.
De allí el hecho de que las metástasis son imprevisibles. A esa
señora de 32 años no le preocupa la muerte, lo que le preocupa es
que tiene dos hijos pequeños en este mundo y que si ella se muere,
sus hijos van a quedar abandonados y hace un miedo a dejar a sus
hijos en la indigencia y esa mujer tendrá una metástasis hepática en
el plazo de seis meses a un año. Pero puede que no tenga hijos y
que aguante toda esta historia y que no haga metástasis en ningún
lado. Le dirán entonces -lo hemos tomado a tiempo, quédate
tranquila, no va a pasar nada. Te vamos a dar quimio y radio para
nada, no se puede haber escapado una célula-. Pero a esa mujer la
someten a un tratamiento de quimioterapia y además
antiestrógenos que le van a quitar la libido. Esa señora va a perder
su apetito sexual y tiene 32 años y un marido joven y entonces esa
mujer al cabo de un tiempo sufre una tremenda desvalorización de
sí misma en el terreno sexual. Y esa desvalorización sexual afecta a
la pelvis y como está en fase activa del conflicto y es un mesodermo
perderá sustancia, es decir se harán agujeritos en los huesos. Al
cabo de dos años a un médico se le ocurre hacer una gamagrafía
ósea y encuentra esos agujeritos y le dice -tienes una metástasis
ósea-. Eso ha ocurrido a los cinco años del cáncer de mama. La
señora recibe el segundo diagnóstico como diciendo -ya no tengo
escapatoria, si después de cinco años de estar luchando contra él
me vuelve a aparecer ahora ya no tengo escapatoria-. Ahora es
cuando hace miedo a la muerte y aparece la metástasis pulmonar.
Lo más maravilloso de todo es que esto se puede demostrar en el
100 por 100 de los casos.
La cuestión es que no son las situaciones en sí las que crean los
problemas sino cómo uno las vive. Uno es responsable de su propia
enfermedad y lo que descubre Hamer es que la enfermedad no es
un error de la madre naturaleza, que la enfermedad no es un fallo
del cuerpo humano, del modelo, incluso que la enfermedad no es
un castigo por nuestros pecados ni es una forma de penitencia. La
enfermedad es un programa inteligente de la madre naturaleza
encaminada a decirle a las personas -esta situación que estás
viviendo no te conviene-. Hamer descubre nada más y nada menos
que la Naturaleza quiere que seamos felices y que cuando vivimos
y nos empeñamos en vivir una situación que va en contra de
nuestra propia esencia, que va en contra de nuestra coherencia
interior, se desencadena un programa a nivel cerebral que mediante
la lesión de un órgano nos pone en aviso.
Hamer ha llegado a encontrar la relación causa-efecto de
prácticamente el 90 % de las enfermedades. Figuran en una tabla
de varias columnas, tipo de enfermedad, el conflicto que la produce,
cómo evoluciona a nivel orgánico en fase activa del conflicto y cómo
evoluciona a nivel orgánico en fase de solución y el foco de Hamer
en el cerebro. Esta tabla es una máquina de hacer medicina.
Somos nosotros los causantes de nuestra propia enfermedad, no
podemos echarle la culpa a otro. Se acabó eso de decir la
naturaleza ha fallado en mí, la mala suerte, el castigo divino y ahora
voy al médico para que me cure haciendo abandono de nuestra
propia responsabilidad. En la medida que se resuelva el conflicto la
enfermedad se cura y no hay tu tía y cualquier cosa que haga el
médico no podrá curar si el conflicto está activo. Se acabó eso de ir
al médico para que el médico resuelva el problema.
Ahora el médico podrá dar las cartas de navegación. Dirá -la
enfermedad viene por aquí-, lo que está tratando de decir es
-cuando una persona está viviendo una situación indigesta está
haciendo un cáncer de estómago y en este momento en la
curvatura mayor del estómago se está desarrollando una masa
tumoral en base a células hiperproductoras de ácido clorhídrico que
se necesitan para digerir-. Mientras no se resuelva el problema y no
deje de indigestarse con la situación ya se podrá quitar el estómago
o cualquier otra cosa, pero la enfermedad seguirá adelante.
En los scanners cerebrales nos encontramos por ejemplo con
conflictos de pérdida. Un conflicto de pérdida de un ser querido
afecta en mujer a ovarios y en varón a testículos, los conflictos de
territorio afectan las arterias coronarias, conflictos de frustraciones
de tipo sexual, conflictos de desvalorización. Hay un completo mapa
cerebral con los diferentes conflictos.
Nos encontramos con que si agrupáramos todos los tipos de
conflicto del mapa cerebral nos encontraríamos con dos grandes
tipos de conflicto. Los demás son matices de ellos. Dependiendo del
matiz es el órgano que se ve afectado. Estos dos tipos de conflicto
en los que cae el ser humano son conflicto de apego y conflicto de
desamor. Y no hay más.
En el caso del apego por ejemplo un señor que tiene una fábrica y
la fábrica se le viene abajo: contrariedad indigesta, contrariedad en
el territorio, pérdida económica, se me viene todo abajo, ya no
puedo más, ¿qué va ser de mis hijos ?, guarradas, pérdida de
amigos-
En el caso de desamor nos encontramos muy a menudo con el
conflicto de desvalorización. La desvalorización es un conflicto de
desamor con uno mismo. Un conflicto de desvalorización intelectual
afecta las vértebras cervicales y en fase activa del conflicto perderá
sustancia (descalcificación) y en fase de recuperación habrá
recalcificación y allí es cuando duele. Sólo duele en fase de
solución. Para recalcificar el hueso se tiene que distender el
periostio y eso es lo que produce el dolor. La desvalorización
siempre se relaciona con los huesos y tiene múltiples matices.
La desvalorización afecta a huesos, músculos y ganglios. Del matiz
de la desvalorización depende la zona del cuerpo en la que va a
aparecer el conflicto. Los ganglios linfáticos son conflictos de leve
desvalorización de sí mismo. Los músculos se ven afectados por
una moderada desvalorización de sí mismo y los huesos por una
gran desvalorización de sí mismo.
Los ganglios linfáticos son un mesodermo que en fase activa del
conflicto pierden sustancia y entonces tenemos una persona que
tiene una leve desvalorización de sí mismo por ejemplo un conflicto
de territorio (su casa, sus posesiones, su trabajo, incluso su
territorio afectivo). Al perder sustancia se hacen agujeritos en el
interior del ganglio, se convierte en un queso gruyère. Esta situación
no da sintomatología ni puede detectarse por radiografía y no
vamos a ir al médico a que me saque algunos ganglios para
verificar esto. La fase activa del conflicto pasa desapercibida. Al
producirse una revalorización comienza la etapa de solución. La
orden cerebral ante el conflicto resuelto es que se rellenen los
agujeros. La única manera de rellenar estos agujeros es generar
material extra y se produce un edema. Vamos al médico que decide
sacar un ganglio y se encuentra con células en reproducción y el
diagnóstico es linfoma de Hodkin. Justo cuando se estaba curando.
El médico dice que como estas células en reproducción son
malignas hay que sacarlas y por lo tanto establece un tratamiento
con quimioterapia. Pero el cerebro siempre gana. ¿Cómo codifica el
cerebro esta agresión? La codifica como agresión: -no me dejan
curar-. El cerebro no sabe en qué facultad estudió el médico, no
sabe de las buenas intenciones del médico. El cerebro codifica los
hechos: -si estoy mandando una orden de rellenar agujeros y un
gracioso me mete quimio para evitar que las células se multipliquen
debo dar una orden de aumentar la producción de células-. De ese
modo estamos jugando al ratón y al gato. ¿Qué hacemos con un
linfoma de Hodkin ? Pues nada, tranquilos. Después de seis meses
ya habrá pasado todo.
Yo pido perdón por estar fumando. Desde que me enteré que no
produce cáncer ya no lo dejo. Tengo que aclararlo porque el tabaco
es malo. Es un tóxico y ya hemos dicho que las leyes de Hamer no
se cumplen en estos casos. Aquí no hay conflicto de Hamer. La
nicotina y el alquitrán son tóxicos directos sobre los bronquios y eso
más tarde o más temprano termina en una bronquitis crónica
obstructiva. Lo que nunca puede producir es cáncer. Pero sin
embargo este paquete de cigarrillos, puede producir cáncer de
pulmón. Tiene un texto que dice -Las autoridades sanitarias
advierten que el tabaco puede afectar seriamente la salud- y en
otros dice -las autoridades sanitarias advierten: fumar provoca
cáncer-.
Esto es mentira. Pero en la consulta tengo casos reales. A un señor
padre de cinco hijos le están diciendo continuamente -papá no
fumes, papá no fumes...- Una mañana se levanta y como tiene una
bronquitis obstructiva y las secreciones pulmonares se remansan
por la noche ya que los cilios de los bronquios no pueden moverse
libremente por acción del tabaco, tiene que provocar la tos matutina
del fumador para expectorar. Pero como tiene una irritación
continua de la faringe por culpa del tabaco tiene las venillas a flor de
piel y un día al expectorar explota una venilla y cae en el lavabo un
esputo con sangre. Entonces el hombre dice: -zás, ya está aquí, me
lo pillé-. Es un shock síquico, altamente traumático, que lo pilla a
contrapie y lo vive en aislamiento por que se asusta y calla. -No voy
a ir al médico, para qué, mira que me lo han dicho veces...- y está
noche y día dándole vueltas al tema y tiene la mala suerte que a los
tres días se repite el esputo con sangre. Tarda tres meses en ir al
médico. Tres meses que vive con una angustia de muerte. Cuando
va al médico tiene ya un nódulo pulmonar, un adenocarcinoma de
pulmón. Si hubiera ido el primer día no le hubieran encontrado
nada. Fue el miedo lo que le causó el cáncer de pulmón.
El moderador invita a hacer preguntas.
Pregunta: Me diagnosticaron un cáncer de ganglios inguinales. Me
hicieron cirugía, quimioterapia y radioterapia. Cuando estaba en el
hospital mi señora contactó con un colega suyo y le explicó lo que
me habían hecho y la sintomatología que tenía. Ese médico le dijo
que no nos preocupáramos que ya estaba curado. De hecho eso es
lo que a mí me ha resucitado. He pasado por la quimioterapia y por
la radioterapia, me han arrasado toda la ingle, los testículos. He
pasado todo eso y ahora estoy perfectamente bien.
Moriano: Usted estará conmigo en que el estado de ánimo que
provoca el diagnóstico de cáncer y el estado de ánimo que provoca
la utilización de terapias agresivas y mutilantes son los verdaderos
responsables de las metástasis y significa que ha ocurrido un nuevo
conflicto. Si usted ha entendido todo esto sabrá que a partir de
ahora podrá seguir estando igual que como está ahora. El problema
es que como pasamos cada cierto tiempo por revisiones, no faltará
un gracioso que encuentre un nodulito y propondrá realizar otra vez
terapéuticas agresivas. Yo les recomiendo a mis pacientes que no
pasen más por la medicina clásica. No porque tengan malas
intenciones. Yo soy un médico clásico, yo vengo también de la
física médica, no vengo de las medicinas alternativas y he hecho
eso antes y he trabajado del mismo modo que ellos. No tienen
malas intenciones pero tienen un desconocimiento total. Hoy día la
pregunta que me hago es ¿se puede hacer un buen diagnóstico sin
conocer las leyes de Hamer? ¿Se puede hacer un buen diagnóstico
sin conocer como se comporta un tejido en fase activa y en fase de
solución? ¿No sabiendo que detrás de eso hay un conflicto? ¿No
sabiendo que hay que resolver el conflicto? Que hay que hallarlo y
luego resolverlo. La respuesta es no. Y si no se puede hacer un
buen diagnóstico no se puede hacer un buen tratamiento. Debemos
considerar los resultados. El 95% de todos los tipos de cáncer se
curan.
Pregunta: ¿El tratamiento consiste en sugestionar al paciente para
que viva más contento o existe algún tipo de terapéutica más
agresiva?
Moriano: Verá. Existe como decíamos antes un diagnóstico.
Cuando el paciente llega a la consulta el diagnóstico es
fundamental y el diagnostico cubre los tres niveles: el síquico, el
cerebral y el orgánico porque tiene que ser simultáneo. Es decir si
una persona está curada lo está a los tres niveles y si está enferma
lo está a los tres niveles. Si síquicamente está viviendo el conflicto
tiene la imagen en diana a nivel cerebral y a nivel orgánico tiene los
síntomas de la fase activa del conflicto. Puede ser que en un
momento no tenga ninguna sintomatología porque el órgano
afectado no da sintomatología en la fase activa aunque esté la
lesión. Es el caso de los ganglios como lo comprobó Hamer
haciendo biopsia de ganglios de una persona en conflicto activo.
Todo esto es alucinante. Esta medicina está a años luz y es una
ciencia matemática. Se llega al diagnostico desde cualquiera de los
vértices. Dime que sintomatología tienes en el órgano y yo ya sé si
es sintomatología activa o de solución. Sabiendo el órgano sé el
tipo de conflicto y sé el tipo de imagen que voy a encontrar en el
cerebro. Dadme un scanner cerebral y digo que órgano está
afectado, en qué fase se encuentra la enfermedad, si en fase activa
o de solución y cuál es el conflicto que la está produciendo. Dime
que conflicto tienes y te diré qué órgano se está lesionando y que
está apareciendo en el scanner cerebral. Con estas tres
herramientas el diagnóstico es prácticamente infalible.
El tratamiento: Ante un conflicto sólo quedan dos soluciones: o se
deja de vivir conflictualmente la situación o se separa uno de ello.
Tenemos un paciente con un carcinoma gástrico porque tiene una
situación totalmente indigesta con su jefe. Son cinco trabajadores
que trabajan bajo un mismo jefe, el jefe se comporta del mismo
modo con todos y solamente uno vive esa situación de manera
conflictual. La jugada es o deja, como los demás, de vivir
conflictualmente esa situación o se separa del grupo, se cambia de
trabajo e inmediatamente se desencadena la fase de curación.
El conflicto hay que resolverlo emocionalmente. Hay matrimonios
que viven su relación conflictualmente. Pues o dejan de vivirla
conflictualmente o se separan porque sino la naturaleza se encarga
de separarlos. La cuestión no es administrar fármacos. Nuestro
trabajo consiste en darle al paciente las cartas de navegación.
Decirle: Tu problema es este, te viene por esto y esto es lo que
tienes que resolver. Lo que la naturaleza te está tratando de decir
es que aquí estás viviendo una situación que no te conviene, o
dejas de vivirla o te separas de ella. El trabajo de la Nueva Medicina
consiste en utilizar todas las terapias que están disponibles
tendientes a aliviar la sintomatología de la fase de solución y por
supuesto a resolver el conflicto. Es decir el tratamiento de los
síntomas de curación en la medida en que podamos aliviarlos
siempre y cuando con nuestra actuación no cortemos la orden
cerebral de curación o nos arriesguemos a generar un nuevo
conflicto. Es decir que nuestro tratamiento es muy sencillo y al
mismo tiempo muy complicado. El dolor en el hueso es la fase de
curación y esa persona será pautada inmediatamente en el hospital
con morfina. Pero con la morfina cortamos la orden cerebral. El
enfermo se muere, muy tranquilo pero se muere.
Pregunta: Quisiera que hablara sobre el cáncer en niños,
especialmente la leucemia.
Moriano: Primera barbaridad. La leucemia es una mala
interpretación total y absoluta de la oncología. La leucemia no es un
cáncer. Es la fase de recuperación de un cáncer de hueso, de
médula ósea. La leucemia solo puede aparecer cuando la persona
se está curando. Como en el caso del cáncer de mama la fase
activa de la enfermedad es la pérdida de sustancia. En el caso de
médula, la pérdida de médula. En la fase de curación llega una
orden de hematopoyesis, de producción masiva de células
sanguíneas. Al no haber la suficiente médula ósea para producirlas,
produce inmaduros. Es la aparición de blastos. Nunca jamás un
exceso de blastos en sangre ha matado a alguien. Sin embargo se
los considera como enemigos y se da quimioterapia. ¿Por qué
aparece en los niños? Es la fase de curación de un conflicto
tremendo de desvalorización de sí mismo. Es muy difícil pensar que
un niño de un año se sienta desvalorizado. En este punto Hamer da
un bombazo a todo esto de la ingeniería genética. Hamer se dedicó
algún tiempo a hacer scanners de niños recién nacidos. Con el
scanner cerebral del niño se le puede contar todo el embarazo a la
madre. Hamer comprueba que el niño, en el vientre de su madre
tiene plena conciencia de todas las vivencias de su madre y que
vive los conflictos en el claustro materno y que cuando se separa de
ella puede provocar la fase de solución. El 90 % de los cánceres en
críos menores de tres años son fases de solución, calificadas como
cáncer pero no son cáncer, son la fase de solución de los conflictos
vividos en el vientre de la madre.
Viendo un scanner de un niño recién nacido se le puede contar a la
madre todo el embarazo. Esa estúpida idea de que el niño en el
vientre de la madre no se entera de nada es una auténtica
payasada que se puede tirar por tierra científicamente.
Hamer nos ofrece esta Nueva Medicina. Ha encontrado el cáncer
donde no pensábamos que estuviera. Ha encontrado la solución
donde no esperábamos que estuviera. Ya no está en el médico sino
en uno mismo. Y ahora resulta que una úlcera de estómago
provocada por un jefe que es un bandido machacador con los que
están debajo de él, con el tiempo podría convertirse nada más ni
nada menos que en una enfermedad laboral. Esta Nueva Medicina
dice que tenemos que ser coherentes con nosotros mismos, no con
el vecino. Es nuestra vivencia personal, nuestra incoherencia la que
crea el problema, probablemente porque creamos una escala de
valores que no va con nosotros mismos.
Se acabó aquello de que mi niño tiene que ser ingeniero porque yo
soy ingeniero. Mi niño tiene que ser lo que sea coherente con él.
Cuántos hay que tienen conflictos porque fueron obligados a ser lo
que no querían ser o porque han elegido ser lo que no debían ser.
El niño de tres años se cura de leucemia sin quimioterapia.
Esperando. Porque en 8 semanas los blastos empiezan a bajar y
suben los hematíes. Y mientras tanto hay un solo tratamiento
posible en niños o en adultos, si tiene anemia habrá que transfundir
hematíes, si tiene bajos los leucocitos habrá que administrarle
antibióticos para evitar las infecciones y si tiene bajas las plaquetas
habrá que transfundirle plaquetas para evitar las hemorragias. A
diferencia de la medicina clásica se deja reproducir las células y no
se las mata con quimioterapia.
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Zumos naturales para reducir el
colesterol
Propiedades de los vegetales y frutas para tratar la
hipercolesterolemia
mpcandela 27/07/2009 Foto: Jason Prini
Los alimentos de origen vegetal poseen una característica en común: el
contenido de fibra dietética. Esta sustancia convierte a los zumos naturales en ideales
para reducir el colesterol. Las propiedades de los vegetales y frutas, que entran en
su composición, los convierten en aliados para tratar la hipercolesterolemia y reducir
el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
Las verduras, frutas, cereales integrales, legumbres y todos sus derivados poseen una
sustancia especial que forma parte de su estructura, denominada fibra dietética. Esta,
sobre todo la fibra soluble, formada por agar agar, mucílago y pectinas entre otras,
son de gran ayuda para captar el excedente de colesterol circulante y eliminarlo del
organismo.
Por ello se pueden obtener estas propiedades de los vegetales y frutas para tratar la
hipercolesterolemia de diferentes formas, una de ellas es a través de zumos naturales
para reducir el colesterol.
Zumo de Naranja, limón, zanahoria y sandía.
Ingredientes
o 1 rodaja de sandía.
o 1 zanahoria.
o 1 naranja.
o 1 limón.
Preparación
o Cortar la zanahoria.
o Retirar la cáscara de la sandía.
o Agregar a la procesadora o licuadora todos los ingredientes.
o Licuar.
o Si lo deseas puedes agregar una cucharadita de miel.
Zumo de Tofú, toronja y moras
Ingredientes
o 1 toronja o pomelo.
o ¼ taza de tofú o queso de soya.
o ¼ taza de moras.
Preparación
o Pelar la toronja.
o Agregar a la licuadora el tofú, las moras y el pomelo.
o Licuar y servir.
Para obtener al máximo las propiedades de estos zumos para reducir el colesterol, es
importante beberlos 1 vez al día todos los días, preferentemente por la mañana, y recién
procesado, ya que con el correr de los minutos los zumos pueden perder las vitaminas y
minerales que poseen.
Recuerda que incorporar frutas, verduras, cereales y legumbres a la dieta habitual
reduce el colesterol en sangre. No olvides realizar actividad física, que acelera el
metabolismo, permitiendo disminuir aún más la hipercolesterolemia.
Té de ajo para reducir el colesterol
Propiedades anticoagulantes del ajo
mpcandela 09/07/2009 Foto: Donovan Govan
Si padeces de colesterol alto, mediante la incorporación de
determinados alimentos a tu dieta habitual, puedes ayudar a disminuirlo y controlarlo,
tal es el caso del té de ajo para reducir el colesterol. A través de esta infusión puedes
incorporar las propiedades anticoagulantes del ajo, así como la posibilidad de reducir
las grasas de tu cuerpo.
La planta de ajo está compuesta por sustancias que benefician la salud, por ejemplo la
alicina. Esta sustancia permite controlar y reducir el colesterol malo, así como también,
aumentar el colesterol bueno.
Además, el ajo posee propiedades anticoagulantes que hacen la sangre más fluída y de
esa forma, evita la formación de coágulos y la acumulación del colesterol circulante,
con la consiguiente formación de ateromas.
La receta de té de ajo para reducir el colesterol, incorpora no sólo ajo, sino también
jengibre, que posee propiedades depurativas. La incorporación de ambos vegetales a
la dieta, a través de infusiones o en distintas preparaciones puede ayudar a bajar el
colesterol.
Té de ajo para reducir el colesterol
Ingredientes:
o Ajo, 3 dientes.
o Raíz de jengibre, 1 trozo.
o 1 cucharada de miel o stevia.
Preparación
o Divide los dientes de ajo en cuatro partes.
o Corta un trozo de raíz de jengibre.
o Hierve dos tazas de agua junto a estos dos vegetales.
o Deja reposar por 10 minutos.
o Cuela y endulza a gusto.
Si lo deseas puedes tomar esta infusión de ajo por la mañana y después de cenar.
Recuerda que es muy importante tener una alimentación armónica, equilibrada,
adecuada y completa, acompañada de una actividad física periódica. De esta forma
podrás disfrutar de una mejor calidad de vida y prevenir posibles enfermedades como
la hipercolesterolemia.
¿Qué son los triglicéridos?
Estructura de los triglicéridos
mpcandela 25/06/2009 Foto: Benjah-bmm27
Para cuidar y mejorar la calidad de vida es necesario tener en cuenta
varios aspectos de la salud, uno de ellos está íntimamente relacionado con la
alimentación. En el caso de las grasas es necesario que sepas qué son los triglicéridos y
cómo actúa su estructura en el organismo.
Términos como colesterol y grasas trans son escuchados todo el tiempo y no está mal,
ya que estos influyen de manera directa sobre nuestra salud, tal es el caso de los
triglicéridos.
¿Qué son los triglicéridos?
Los triglicéridos son la principal forma en la que el organismo almacena energía. Son
las grasas más comunes, representan alrededor del 90 % del aporte de lípidos de la
dieta.
Estructura de los triglicéridos
Son lípidos formados por una molécula de glicerol esterificado y tres ácidos grasos ,
por ejemplo: ácido esteárico, ácido palmítico y ácido oleico. Los triglicéridos se
almacenan principalmente dentro del adiposito, y también en el hígado.
Los triglicéridos dentro de sus niveles normales son útiles y necesarios para el
organismo.
Funciones de los triglicéridos
Fuente de calor.
Forman parte de las membranas celulares y de los distintos órganos.
Almacena energía.
Los triglicéridos se transportan a través de la sangre, mediante una lipoproteína
denominada VLDL o Lipoproteína de muy baja densidad. Ella es la encargada de
llevar los triglicéridos hacia el tejido adiposo.
Cuando los valores de triglicéridos se encuentran por encima de lo normal (más de 150
mg/dl), se lo denomina Hipertrigliceridemia.
Esta puede ocurrir por:
Problemas genéticos.
Por aumento de ingesta de grasas saturadas, trans e hidratos de carbono y
alcohol.
Hipotiroidismo.
Diabetes.
Para mantener bajos los niveles de triglicéridos es necesario que realices:
Una dieta rica en verduras, frutas y baja en grasas e hidratos de carbono simples.
Actividad física diaria.
Beber mucha agua.
Evitar el alcohol.
Recuerda que es muy importante que controles tus niveles de grasas para evitar
problemas en tu salud. No olvides recurrir al médico en forma periódica. Es importante
que tengas presente que prevenir es ganar.