CÉSAR VALLEJO
Nombre completo: César Abraham vallejo Mendoza.
Lugar de nacimiento: Provincia de Santiago de Chuco,
departamento de La Libertad.
País: Perú.
Fecha de nacimiento: 16 de marzo de 1892.
Su padre: Francisco de Paula Vallejo Benites. Nacido
en 1840 - Santiago de Chuco, La Libertad, fallecido
el 24 de marzo 1924 - Santiago de Chuco, La Libertad, a la
edad de 84 años.
Su madre: María de los Santos Mendoza Gurrionero.
Nacida en 1850 - Santiago de Chuco, La Libertad y
fallecida el 9 de agosto 1918, a la edad de 68 años.
Una de las grandes figuras de la lírica hispanoamericana del siglo XX. En el desarrollo de la
poesía posterior al Modernismo.
César Vallejo
De origen mestizo y provinciano, su familia pensó en dedicarlo al sacerdocio: era el menor de los
once hermanos; este propósito familiar, acogido por él con ilusión en su infancia, explica la presencia
en su poesía de abundante vocabulario bíblico y litúrgico, y no deja de tener relación con la obsesión
del poeta ante el problema de la vida y de la muerte, que tiene un indudable fondo religioso. Vallejo
cursó estudios de segunda enseñanza en el Colegio de San Nicolás (Huamachuco). En 1915, después
de obtener el título de bachiller en letras, inició estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de
Trujillo y de Derecho en la Universidad de San Marcos (Lima), pero abandonó sus estudios para
instalarse como maestro en Trujillo.
En 1918 César Vallejo publicó su primer poemario: Los heraldos negros, en el que son patentes
las influencias modernistas, sobre todo de Rubén Darío (a quien siempre admiró) y de Julio Herrera y
Reissig. Esta obra contiene, además, algún augurio de lo que será una constante en su obra: la
solidaridad del poeta con los sufrimientos de los hombres, que se transforma en un grito de rebelión
contra la sociedad. Acusado injustamente de robo e incendio durante una revuelta popular (1920),
César Vallejo pasó tres meses y medio en la cárcel, durante los cuales escribió otra de sus obras
maestras, Trilce (1922), un poemario vanguardista que supone la ruptura definitiva con el
Modernismo.
En 1923, tras publicar las estampas y cuentos de Escalas melografiadas y la novela corta Fabla
salvaje, César Vallejo marchó a París, donde conoció a Juan Gris y Vicente Huidobro, y fundó la
revista Favorables París Poema (1926). En 1928 y 1929 visitó Moscú y conoció a Vladimir
Maiakovski, y en 1930 viajó a España, donde apareció la segunda edición de Trilce. De 1931, año de
un nuevo viaje a Rusia, son El tungsteno, novela social que denuncia la explotación minera de los
indígenas peruanos, y Paco Yunque, cuento protagonizado por el niño del título, que padece los
abusos de un alumno rico tras su ingreso en la escuela. En 1932 escribió la obra de teatro Lock-out y
se afilió al Partido Comunista Español. Ese mismo año regresó a París, donde vivió en la
clandestinidad, y donde, tras estallar la guerra civil española, reunió fondos para la causa
republicana.
Entre sus otros escritos destaca la obra de teatro Moscú contra Moscú, titulada
posteriormente Entre las dos orillas corre el río. Póstumamente aparecieron Poemas
humanos (1939) y España, aparta de mí este cáliz (1940), conmovedora visión de la guerra de
España y expresión de su madurez poética. Contra el secreto profesional y El arte y la revolución,
escritos en 1930-1932, aparecieron en 1973.
La poesía de César Vallejo
Pese a que la trayectoria de César Vallejo parece seguir el devenir de la lírica hispana (del
Modernismo a las vanguardias y del experimentalismo vanguardista hacia una poesía humana y
comprometida), su quehacer poético se caracteriza por una permanente inquietud renovadora y una
firme independencia en medio de las influencias del momento. Ideológicamente conservó dentro del
marxismo una postura muy personal, compatible con sus preocupaciones religiosas y estéticas;
rechazó el dogmatismo y la reducción de la literatura a finalidades proselitistas, viendo en el ideario
marxista una senda de justicia y liberación del hombre, pero nunca una solución a las grandes
cuestiones metafísicas.
Más decisiva para la configuración de su obra resulta su singular personalidad, dominada por un
rasgo sumamente relevante: su acentuada sensibilidad ante el dolor, tanto para el dolor propio (fue un
hombre vulnerable y torturado) como para el de los demás. Cuatro grandes poemarios (los dos
últimos publicados conjuntamente tras su muerte) componen su obra lírica. Si bien debe aún bastante
al Modernismo, Los heraldos negros (1918) se inserta ya en la superación de aquel movimiento.
Frente a los oropeles modernistas, el estilo tiende hacia un lenguaje más sencillo, a menudo
conversacional o incluso coloquial, y siempre hondísimo. Por su temática, parte de sus
composiciones arraiga en la realidad americana, sentida desde su sangre indígena; pero junto a ello
conviven otros muchos poemas dedicados a las realidades inmediatas: su casa, su familia...
Una profunda tristeza empaña muchas de sus composiciones ya desde el arranque de la obra, que
se inicia con el poema que da título al libro, "Los heraldos negros". El alejamiento del Modernismo
en ésta y en otras composiciones es patente. Frente a la belleza y perfección formal y la sensualidad y
colorido de la imaginería modernista, se adopta un discurso casi coloquial, todo él emoción y
desgarrada incertidumbre: "Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!". En lo que casi parece
desnuda prosa se engarzan unas pocas imágenes de ascendencia religiosa: las duras experiencias por
las que todo ser humano acaba pasando alguna vez son "Golpes como del odio de Dios"; tales golpes
son como "los heraldos negros que nos manda la Muerte", y dejan marcado al hombre, "¡Pobre...
pobre!", que al final "vuelve los ojos, y todo lo vivido / se empoza, como charco de culpa, en la
mirada."
César Vallejo (Niza, 1929)
Más radical es la novedad de su segundo libro: Trilce (1922), uno de los títulos claves de la poesía
de vanguardia. Vallejo adopta el verso libre y rompe violentamente con las formas tradicionales, con
la lógica, con la sintaxis; crea incluso palabras nuevas, como la que da título a la obra. Algunos
poemas son experimentos difícilmente comprensibles, pero en otros tal extremismo verbal se halla al
servicio del choque emotivo. Es el caso de aquellas composiciones que sirven de vehículo a un
recuerdo infantil o a un sentir amoroso; también hay otra vetas de emoción: la pasión erótica, la
angustia de la cárcel, la opresión del paso del tiempo o la muerte. Juzgada actualmente como una de
las mejores realizaciones del vanguardismo literario, la obra tardaría algunos años en ser
comprendida; en 1930 fue de nuevo publicada en España con un prólogo entusiasta de José
Bergamín.
Entretanto, Vallejo había iniciado un nuevo libro de poemas que se publicaría tras su muerte, en
1939: Poemas humanos. Es su obra cumbre, y uno de los libros más impresionantes jamás escritos
sobre el dolor humano. Vallejo trasciende lo personal para cantar temas generales, colectivos,
reuniendo la intimidad lírica con la conciencia común, en una actitud de unión con el resto de los
hombres y el mundo. El dolor sigue siendo el centro de su poesía, pero ahora, junto a sus torturadas
confesiones, hallamos el testimonio constante de los sufrimientos de los demás; la conciencia del
dolor humano desemboca en un sentimiento de solidaridad, y la inquietud social inspira la mayor
parte de sus versos.
Pero su vigilante conciencia artística le impide caer en la facilidad. El lenguaje del libro sigue
siendo audaz (aunque menos que en Trilce): perviven las distorsiones sintácticas, las imágenes
insólitas y la combinación incoherente (en apariencia) de frases heterogéneas. Ello no impide percibir
con inusitada intensidad el sentido global de cada poema. A ello contribuye, por otra parte, el
constante empleo de un registro coloquial, aunque sabiamente elaborado y magistralmente
combinado con las expresiones ilógicas y metafóricas.
Sin entregarse a radicales experimentaciones lingüísticas, Vallejo introduce una tonalidad nueva y
original en su estilo: el ritmo y la organización de los materiales del poema pasan a un primer plano;
sus composiciones se hacen más largas, más ricas en visualidad, y adoptan en ocasiones una irónica
amplitud casi retórica. Sirva de ejemplo el poema que empieza "Considerando en frío,
imparcialmente": la composición se construye sobre el esquema de una fría sentencia judicial que
pretende examinar la condición humana de manera objetiva, llegando a afirmar que el hombre "me
es, en suma, indiferente". Tales expresiones no hacen sino poner más de relieve el sentimiento
solidario que, pudorosamente ocultado bajo ese formulismo, se desborda al final.
Durante la guerra civil española, Vallejo compuso España, aparta de mi este cáliz, que se publicó
junto a Poemas humanos. Es un magno poemario en que Vallejo canta al pueblo en lucha, a las
tierras recorridas por la contienda, y en que da salida a su amor por España y a su esperanza; al
absurdo de la guerra y la deshumanización del mundo moderno opone una vívida fraternidad. Su
altura poética no es menor que la de Poemas humanos. Su visión de la guerra española, en que la
ideología política desaparece tras la inmediatez del sentir, no carece en ciertos momentos de un
profetismo cósmico afín al de Walt Whitman.
Pero incluso esta grandeza de voz vaticinadora cede a la habitual preponderancia de la pura
experiencia inmediata, como en el poema dedicado a la muerte del camarada Pedro Rojas, a quien le
encontraron "en la chaqueta una cuchara muerta". En poemas como "Masa" la expresión, al igual que
en la mayor parte del libro, es relativamente sencilla, pero la estructura del poema, perfectamente
meditada, es de máxima eficacia: ante un fallecido en la guerra, acude un hombre suplicándole que
no muera, "Pero el cadáver, ¡ay!, siguió muriendo." Acuden después "veinte, cien, mil, quinientos
mil" y luego "millones de individuos" con el mismo ruego y con el mismo resultado, expresado en el
estribillo antes citado. La visión final es impresionante: sólo cuando todos los hombres de la Tierra
rodean al cadáver, éste se incorpora, abraza al primer hombre y se echa a andar.
La estimación de la obra vallejiana no ha cesado de crecer con los años; su influencia se dejaría
sentir en las siguientes generaciones, tanto en las inclinadas a la temática social como a la
experimentación vanguardista, y actualmente es ya valorado, con toda justicia, como un clásico de la
literatura hispánica. Por otra parte, su alianza de contenidos humanísimos y de rigor artístico en el
lenguaje ha convertido a César Vallejo en el ejemplo que, en los debates literarios, deja superada la
superficial antinomia entre responsabilidades cívicas y exigencias estéticas; ambas quedan armónica
e indisolublemente unidas en la obra de uno de los más grandes poetas del siglo XX.
LISTA DE OBRAS PUBLICADAS DE CESAR VALLEJO
Lista de Obras Publicadas
Poesía
1919- Los heraldos negros
1922- Trilce
1936- Nómina de huesos
1937- España, aparta de mí esta caliz
1937- Sermón de la barbarie
1939- Poemas humanos
1942- Antología de César Vallejo
Ficción
1923- Escalad melografiadas, talleres tipografia de la penetenciaria (cuentos)
1931- Tungsteno (novela)
1931- Hora del hombre (novela)
1931- Paco Yunque (cuento)
Libros de Referencia
1932- Rusia en 1931: reflexiones al pie de Kremlin
1932- Rusia antes del segundo Quinquenal
Drama
1937- La piedra cansada
Artículos
1923- Fablá salvaje
1925- La carta de Paris
1925- Entre Francia y España
1925- Wilson y la vida ideal en la cuidad
1926- Menos comunista y menos fascista
1926- Estado de la literatura española
1926- El secreto de Toledo
1926- El enigma de los EEUU
1927- La vida como Match
1927- Los hombres de la época
1928- El parlamento de post-guerra
1928-La diplomacia latino-americana
1928- La juventud de América en Europa
1928- La Semana Santa en Paris
1929- La megalomania de un continente
1929-El espíritu universitario
1929- El concurso de belleza universal
1929- Las lecciones del marxismo
1935- Los incas redevivos
1936- El hombre y dios en la escultura inca (francés)
1936- Recientes descubrimientos en el pais de los incas (francés)
1937- Las grandes lecciones culturales de la guerra española
1937- America y la idea de imperio de Franco