EL NUEVO PACTO
Objetivos de la lección
Tener un panorama claro de los antecedentes del nuevo pacto.
Comprender la diferencia entre el nuevo pacto y los demás pactos.
Bosquejo
Introducción.
Desarrollo.
a) Antecedentes del nuevo pacto.
1. Pactos universales.
2. Pactos nacionales.
b) El nuevo pacto.
Conclusión
Preguntas de repaso
Bibliografía
Introducción
La teología del pacto es un sistema de interpretación de la escritura, que nos da una visión
extensa del obrar de Dios con la humanidad, desde los primeros tiempos, y es la base de
toda la enseñanza sobre la salvación y el plan de redención que Dios efectuó para con
nosotros. Un pacto, básicamente; es un acuerdo entre dos o más personas, de manera
formal, que define una relación. En la Biblia, podemos ver que: en los pactos de Dios y los
hombres, Dios es soberano, los términos son soberanamente impuestos sobre el hombre; el
hombre, no negocia estos términos, Dios siempre se ha relacionado con la humanidad por
medio de pactos. Podemos percibir a lo largo de toda la escritura una continuidad entre
estos. La Biblia nos enseña que Dios hizo un pacto en la eternidad y en el antiguo
testamento dio señales para que la gente lo recordara y proclamara. En el nuevo testamento;
el señor modificó las señales, pero su esencia sigue siendo la misma (se sustituyó la
circuncisión y holocausto, por el bautismo y santa cena). Al empezar a leer la Biblia; nos
encontramos con el pacto que Dios hizo con Noé (Génesis 9) pocos capítulos después, Dios
entra en pacto con Abraham (Génesis 17). Después, en el libro de éxodo, vemos el pacto de
Dios con Israel (Éxodo 24). Después, en 2 Samuel, vemos el pacto de Dios con David (2
Samuel 7). En el nuevo testamento, incluso antes, encontramos mención del nuevo pacto.
También puede hablarse de un pacto de Dios con Adán, en edén, aunque Génesis, del
capítulo 1 al 3 no use esta palabra, pero Oseas 6:7 parece mencionarlo. Algunos estudiosos
dudan de que haya habido un pacto con Adán, pero tenemos buenas razones para ver un
pacto en la creación, porque los elementos de este tipo de relación están presentes. La
palabra pacto no necesita estar presente para que este exista. La afirmación de que todos los
pactos son redentores no se confirma por el uso de este término en las Escrituras. Los
elementos de un pacto estuvieron presentes en la creación, porque se prometió bendición
por la obediencia y maldición por la desobediencia. Dios siempre se relaciona de esta
manera con la humanidad. Estos pactos son acuerdos que dan forma a la relación que Dios
sostiene con su pueblo. Esta teología, viene a ser una teología sistemática, es un resumen de
todos los datos Bíblicos que nos hablan de los pactos que Dios ha hecho con su pueblo, y
de la correlación de estos mismos, en toda la historia de la redención.
Desarrollo
a) Antecedentes del nuevo pacto.
La historia de los pactos de Dios en el Antiguo Testamento y el cumplimiento de estos pasó
por varios periodos o épocas distintas, durante cada período o etapa en el reino, Dios hizo
pactos que eran dirigidos esencialmente a los problemas que el pueblo enfrentaba. Vamos
a analizar la historia de la redención por medio de los pactos divinos en tres etapas
principales. Primero, los pactos universales; segundo, los pactos nacionales; y tercero, el
Nuevo Pacto.
Pactos Universales
A los pactos con Adán y Noé se les denomina "universales" porque se hicieron entre Dios y
toda la humanidad, durante la primera generación, cuando estos pactos fueron hechos, Dios
no había declarado a Israel como su pueblo especial. Entonces Adán y Noé representaban a
todas las personas. Como resultado, lo que ellos hicieran, impactaría las vidas de cada ser
humano que viniera después de ellos. Estos pactos universales suplieron las necesidades
durante este periodo. Aquí fue cuando Dios estableció los acuerdos más básicos de su
relación con humanidad para siempre. El pacto con Adán aparece en los primeros tres
capítulos de Génesis. Aunque no se menciona como tal la palabra pacto en estos capítulos,
pero está implícito el mensaje de que hubo un pacto con Adán, y hay evidencias muy
claras: en Oseas 6:7. Este pasaje compara la maldad de Israel con el pecado de Adán en el
jardín de Edén y habla de que ambos rompieron el pacto. Otra evidencia de que Dios entró
en pacto con Adán aparece en Génesis 6:18 que es el primer pasaje en la Biblia donde el
término "pacto" realmente aparece. “Pero estableceré mi pacto contigo”, este pasaje es
significativo porque el término traducido "estableceré" normalmente no significa "iniciar o
comenzar un pacto" sino "confirmar" un pacto que ya existe. El pacto de Noé se presentó
como una confirmación de un pacto previamente existente, que vendría siendo el pacto que
Dios hizo con Adán.
El pacto con Noé también se estableció en el periodo primigenio del reino de Dios e
involucró algunas de las cuestiones más básicas que enfrenta toda la humanidad. Antes del
diluvio en los días de Noé, Dios indicó que el día vendría en que Él haría un pacto con Noé.
El pacto de Dios con Noé se menciona en dos capítulos en el libro de Génesis. Primero en
Genesis 6:18, y en Génesis 9:9-11. El pacto de Noé fue presentado para asegurar
estabilidad en el orden creado. Y por esta razón se llama debidamente, un pacto de
estabilidad. Noé y su familia dejaron el arca, Dios reconoció que la humanidad estaba
severamente propensa hacia el pecado y reveló una estrategia a largo plazo para cumplir los
propósitos de su reino. Génesis 8:21-22. Para asegurar esta estrategia, Dios estableció su
pacto con Noé y prometió que la naturaleza permanecería estable para que la raza humana
pudiera alcanzar su destino en este mundo caído. Este pacto universal, como el de Adán,
estableció estructuras básicas para la existencia humana, que aplican a todas las personas en
todos los lugares y tiempos. Hemos visto, a grandes rasgos, cómo Dios estableció el orden
básico de su reino y aseguró sus propósitos del reino a través de los pactos con Adán y Noé.
Pactos nacionales
Dios estableció tres pactos nacionales. Se les llama "pactos nacionales" porque estaban
especialmente enfocados a Israel, como el pueblo especial escogido por Dios.
Los pactos nacionales, son: el pacto con Abraham, siguiendo con Moisés y finalmente con
David.
El primer pacto nacional se hizo con Abraham, Abraham se reconoce como el padre de
todo Israel. El pacto con Abraham es de suma importancia porque apartó a Israel de entre
muchas naciones, para ser el pueblo escogido de Dios, para traer su reino a toda la tierra. El
primer paso en este proceso fue crear una visión para la nación, prometiéndole a Abraham
una gran multitud como descendencia, así como una patria para construir el reino. Y por
esta razón puede caracterizarse como un pacto de promesa. Como leemos en Génesis 15:18.
El pacto con Moisés está unido al pacto con Abraham y en muchos aspectos, iba más allá
del pacto Abrahámico. Moisés no se veía a sí mismo comenzando algo totalmente nuevo.
Al contrario, frecuentemente Moisés recurrió al pacto con Abraham como la base de su
propio trabajo del reino. El pacto nacional con Moisés no era un pacto nuevo que
reemplazó el pacto con Abraham. Más bien, se construyó a la par y en armonía con el pacto
nacional que Dios había hecho previamente con Israel por medio de Abraham.
Encontramos el primer registro de Dios entrando en pacto con Israel a través de Moisés, en
Éxodo, capítulos 19 hasta el 24. Mientras Dios iba incorporando las doce tribus al pie del
Monte Sinaí, también estaba formándolos en una nación, un pueblo políticamente
unificado. Aunque hubo reglas y leyes para el pueblo de Dios antes del tiempo de Moisés,
como en cada nueva nación, una de las cosas principales que Israel necesitaba en este
momento era un sistema de ley, un cuerpo de leyes para gobernar la nación. Por lo que Dios
le dio a Israel los Diez Mandamientos para guiar a la nación. Por esta razón, el pacto con
Moisés puede llamarse un pacto de ley. Así vemos que el segundo pacto con la nación de
Israel fue el pacto con Moisés, un pacto que enfatizó la ley de Dios.
El pacto de David también fue un pacto nacional y por consiguiente estaba íntimamente
relacionado con el pacto anterior con Moisés. Tal como Salomón dejó claro en 2 de
Crónicas 6:16. El pacto de David se fundó en base al pacto anterior con la nación de Israel.
No se sabe precisamente cuándo en la vida de David, Dios estableció este pacto
formalmente, pero un pasaje que menciona explícitamente el contenido del pacto de David
es el Salmo 89:3-4. Este pasaje indica que el pacto de David se enfocó en el reinado en
Israel. O para ser más específicos, le prometió a David que su linaje siempre sería la
dinastía del reino de Israel. Cuando David se volvió rey sobre del pueblo de Dios, él
bendijo a la nación convirtiendo a Israel en un imperio, es decir, los llevó a un nivel más
alto de desarrollo del reino. Y para asegurar el futuro de esta bendición sobre la nación,
Dios prometió la estabilidad de una sucesión permanente de reyes, una dinastía perpetua.
Por lo que se puede llamar al pacto de David, el Pacto del reinado.
Nuevo Pacto
Además de los pactos que ya hemos visto, los profetas del Antiguo Testamento hablaron de
un nuevo pacto que vendría durante la fase final del reino de Dios. Y ellos anunciaron que
sería mayor que cualquier pacto que había venido anteriormente. El nuevo pacto se
menciona en muchos lugares en la Biblia, pero Jeremías capítulo 31 y Ezequiel capítulo 37
son dos pasajes muy importantes. Jeremías 31:31 habla de esto como un "nuevo pacto”. Y
en varias ocasiones, el profeta Ezequiel habló de este mismo pacto como un pacto eterno de
paz. Como leemos en Ezequiel 37:26. Y como todos los cristianos sabemos, cuando Pablo
les recordó a los corintios las palabras de Jesús en la cena del Señor, aclaró que este nuevo
pacto eterno de paz vino a ser completo en Cristo. Pablo plasmó las palabras de Señor en 1
de Corintios 11:25. A través de este nuevo pacto en Cristo, Dios administra su reino en su
fase final, a la que nosotros llamamos la era del Nuevo Testamento. El nuevo pacto fue
diseñado para gobernar al pueblo de Dios durante el tiempo en el que Dios completaría las
metas del reino que Él había establecido durante el periodo primigenio y había llevado más
allá a través de la nación de Israel. Este pacto de cumplimiento fue hecho para gobernar al
pueblo de Dios, cuando Él dio fin a su destierro y extendió su reino a los confines de la
tierra. El nuevo pacto es el compromiso de Dios de transformar a su pueblo en una raza
perdonada y redimida que se le ha concedido todo el poder para servirle sin mancha.
Jeremías describió esta transformación en Jeremías 31:31-34.
La llegada de esta fase final del reino de Dios viene en tres fases. Fue inaugurada a través
del ministerio terrenal de Cristo y el trabajo de sus apóstoles. Continúa en nuestro tiempo, y
alcanzará su plenitud sólo cuando Cristo vuelva a la consumación de todas las cosas.
Para recordar estas tres fases del reino en el Nuevo Testamento es esencial entender cómo
Dios estableció el nuevo pacto. En una variedad de formas, los efectos del nuevo pacto
también vienen en estas fases. Las transformaciones del nuevo pacto empezaron a tomar
efecto en la primera venida de Cristo y continúan a lo largo de la historia entera de la
iglesia cristiana. Pero la realidad final del nuevo pacto tomará lugar sólo cuando Cristo
vuelva. Cuando ese día llegue, el nuevo pacto será el cumplimiento completo de la historia
entera de los pactos de Dios. Los propósitos de Dios llegarán a su realización tras la forma
en la que llevó a cabo los pactos con Adán, Noé, Abraham, Moisés y David.
Dios intervino en la historia para establecer el nuevo pacto enviando a su hijo para guardar
cada detalle de la ley de Dios y ofrecerse como un sacrificio perfecto y completo por el
pecado. Su sacrificio trae perdón eterno a todos los que tienen fe salvadora en él.
El Nuevo Pacto se basa en el sacrificio de Cristo y garantiza la bendición eterna, bajo el
Pacto de Abraham) Ga 3:13-29) a todo aquel que cree. Es un pacto absolutamente
incondicional, y puesto que en su establecimiento no se impone ninguna responsabilidad al
hombre, su naturaleza es de carácter final e irrevocable. El Nuevo Pacto representa la
culminación de la obra salvadora de Dios entre Su pueblo. Dios regenera a Su pueblo por
Su Espíritu y renueva sus corazones para que lo obedezcan. La base para tal renovación es
la cruz y la resurrección de Jesucristo, porque con Su muerte expiatoria y resurrección se
logra el perdón completo de los pecados. Por lo tanto, se obtiene un acceso nuevo y audaz a
Dios, que no estaba disponible en el antiguo pacto. El pacto con Israel ha pasado, y ahora la
promesa se cumple en el Israel restaurado, que consiste en judíos y gentiles. Todas las
promesas hechas a Abraham y David se cumplen en el Nuevo Pacto.
Conclusión
En esta clase, hemos visto la enseñanza bíblica acerca de los pactos divinos. Hemos visto
que Dios administra su reino a través de los acuerdos de los pactos. Hemos visto cómo cada
pacto en el Antiguo Testamento enfatizó cosas particulares que el reino requirió en las fases
diferentes de su historia. Hemos explorado un panorama básico de los pactos que preceden
al nuevo. Hemos visto cómo estos pactos están correlacionados y son parte fundamental en
la historia de la redención, en el pasado y hoy. EL tema de los pactos divinos es un tema de
gran magnitud que no bastan pocas hojas para poder explicar todo, pero si, al menos en esta
muy breve clase podemos saber que: los pactos formaron las estructuras de la vida de fe
para Israel en el Antiguo Testamento y también forman las estructuras de la vida de fe aun
hoy, para nosotros y para nuestros descendientes.
Preguntas de repaso
¿Qué es la teología del pacto?
¿Cuáles son los antecedentes del nuevo pacto?
¿Cuál es la diferencia entre pactos nacionales y pactos universales?
¿Qué es el nuevo pacto?
¿En qué se basa el nuevo pacto, y cuál es su garantia?
Bibliografía
L. Smalling Roger. Sí Jesús. Una introducción a las doctrinas de la gracia. Sept 1990.
Nyenhuis Gerald. 30 doctrinas esenciales del cristianismo. Derechos reservados Gerald Nyenhuis 2010
los estándares de WestMinster 2010 por la Confraternidad Latinoamericana de Iglesias Reformadas