0% encontró este documento útil (0 votos)
136 vistas5 páginas

Chavín: Arte, Religión y Chamanismo

Este documento discute el concepto de religión en la cultura Chavín y cómo los términos como "religión", "arte" y "culto" tienen significados diferentes en esa cultura que en las concepciones occidentales modernas. No había separación entre ciencia, arte y religión en Chavín, como tampoco la había entre lo material y espiritual o entre humanos y naturaleza. El documento argumenta que es importante reconsiderar estos términos para comprender mejor la cultura Chavín.

Cargado por

Giuliana
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
136 vistas5 páginas

Chavín: Arte, Religión y Chamanismo

Este documento discute el concepto de religión en la cultura Chavín y cómo los términos como "religión", "arte" y "culto" tienen significados diferentes en esa cultura que en las concepciones occidentales modernas. No había separación entre ciencia, arte y religión en Chavín, como tampoco la había entre lo material y espiritual o entre humanos y naturaleza. El documento argumenta que es importante reconsiderar estos términos para comprender mejor la cultura Chavín.

Cargado por

Giuliana
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Si bien las personas que construyeron o llegaron a Chavín le dedicaron un gran esfuerzo y

cuidado a la arquitectura, ingeniería, ritualidad y elaboración de piezas textiles, cerámicas,


metálicas, líticas, malacológicas, óseas y más, es altamente probable que ellos no se veían
como ‘artistas’ desde las concepciones contemporáneas de arte.

Para ellos, de acuerdo a las cosmovisiones Quechuas y Aymarás tradicionales (Sharon 2011:
101-133), no existía separación entre ciencia, arte y religión, al igual que no existía separación
entre el mundo material y el mundo de los espíritus, ni tampoco había separación entre los
seres humanos y la naturaleza, ellos eran parte de ella. Hoy día, la humanidad poco a poco
está regresando a una visión similar de una realidad más integral, en lugar de separarla por lo
general en compartimentos estancos aislado lo artístico, de lo científico, de lo natural o de lo
social, cuando todo tiene relación.

En cuanto a la religión en tiempos arcaicos, ésta cumplía su función originaria y no la definición


que usamos hoy, tal como la define la Real Academica de la Lengua Española:

Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor


hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales,
principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.

Para muchos la religión se relaciona con lo citado: una ideología, una institución, un sistema de
ideas, valores y comportamientos. Implica la realización de acciones como la oración y el
sacrificio con el fin de venerar esa relación con los elementos de esas ideologías, casi siempre
construídas socialmente en contextos de colonización y dominación de una cultura sobre otra.
Es una definición y una comprensión occidental, ya que ha sido desarrollada por la experiencia
histórica europea (incluyendo los procesos que se dieron y ahora vivimos en las Américas
luego de la Conquista y Colonia). ¿Podemos aplicar ese concepto occidental a culturas de otros
territorios y tiempos? Si existen diferencias entre religiones como el Cristianismo, el Budismo o
el Taoísmo, ¿comprenderemos eficazmente por ejemplo la ritualidad y cultura budista desde
solo una perspectiva y experiencia cristiana europea materialista del siglo XXI)?

En el contexto Chavín, obviamente el sentido de la religión pienso que no era ese sentido
contemporáneo occidental, se relaciona más bien con la concepción etimológica de la palabra
y está relacionada con lo chamánico:

La palabra “religión” viene del latín religio con el prefijo re- (indica intensidad), el verbo ligare
(ligar o amarrar) y el sufijo -ión (acción o efecto). Entonces religión significaría algo así como
“acción y efecto de ligarse fuertemente.”

Esto es clave, ya que si entendemos que religión es la acción de ligarse fuertemente con lo
divino, es decir, estrategias humanas de conexión con el todo, y no un sistema de ideas o una
institución, entonces teorías como la del arqueólogo John Rick (2005) de ver a Chavín como un
culto que manipula a los visitantes para beneficiarse de ellos, o aquellas otras que sustentan
un ‘estado teocrático’ Chavín se debilitan porque religarse es acción. John Rick usa conceptos
de Max Weber, Thomas Hobbes y Émile Durkheim para explicar el surgimiento de la autoridad
y desigualdad institucionalizada en el Horizonte Temprano Tardío, el tiempo de Chavín. Esto es
válido siempre y cuando se identifiquen las limitaciones de tal aproximación e idealmente se
consideren otras perspectivas más interculturales. No obstante, el no ve la experiencia con
plantas como una acción de religarse con la naturaleza, los ancestros, el cosmos, el mundo
sutil o con uno mismo; el ve el uso de plantas por los antiguos Chavines como la estructuración
de una experiencia en un estado alterado de consciencia con el objetivo de manipular a los
que no formaban parte del culto y no como una técnica chamánica. La mirada (subjetividad,
perspectiva, enfoque) y experiencia del observador definitivamente afectan la interpretación
de lo observado. ¿Qué tal si la relación entre los que dirigían el culto y el resto era más bien
una simbiótica y no una de depredación del otro? Una relación que supone beneficios mutuos
y recíprocos entre los supraordinados y los subordinados (Lau 2013: 74), más acorde con el
concepto de yanantin, dualidad andina u oposición complementaria.

Por lo anterior, se hace importante no solo abordar términos como religión sino también
abordar otras palabras e ir más allá de sus concepciones contemporáneas para poder entrar
con mayor profundidad a los temas de Chavín, que son temas únicos pero también
universales. Por ejemplo, muchas veces hablamos sobre el culto Chavín. Pero, ¿qué es un
culto? Y así hay más palabras que es preciso comprender y definir para poder hacer un uso
correcto de las mismas, palabras como poder, manipular, autoridad, sacrificio, ofrenda, lo
divino y arte.

Entonces, retomando, si bien en este texto uso conceptos como “arte Chavín” y “arte
chamánico”, por un lado resulta obvio que los Chavines de hace más de 2000 años no los
utilizaban, y por otro, hoy en día es preciso revisar estos conceptos dada la enredadera
semántica en la que se encuentra la civilización humana, para poder salir de la misma de
manera ordenada en lugar de hacerlo de una forma alborotada en la que nos enredamos aún
más. Así como hay que reflexionar y rediseñar formas nuevas de educación, salud,
alimentación, economía o política, es preciso hacer lo mismo con el lenguaje. Y así como no
podemos salir de la noche a la mañana de un sistema alimenticio que sirve más a las empresas
que a los humanos y que en lugar de generar salud genera enfermedades y desequilibrios en
personas, plantas, animales y ecosistemas, no podemos salir tampoco así tan rápido de
nuestro lenguaje actual. No obstante, si podemos ser más conscientes al usar nuestro
lenguaje, cuidar nuestras palabras.

Valgan las aclaraciones, pensar Chavín desde la luz del gran tema del chamanismo es
relevante. Las características del chamán, si bien un término siberiano, son universales. En
palabras del arqueólogo peruano Walter Alva:

Las características principales que distinguen al shamán son las siguientes:

– la capacidad visionaria, su carisma más importante otorgado directamente por los dioses, el
cual se manifiesta en la capacidad de alcanzar —por medio de apropiadas técnicas psico-físicas
y/o la ingestión de sustancias psicotrópicas— un estado de conciencia decondicionado de las
leyes espacio-temporales que vinculan la conciencia sensorial;

– la capacidad de extraer del cuerpo uno de los dobles anímicos («sombra») de la persona, el
cual puede desplazarse en el tiempo y en el espacio de la realidad espiritual oculta detrás de
las apariencias materiales del mundo;

– la capacidad de entablar contacto «directo» (visionario) con las entidades del mundo mítico
(espíritus / dioses) de la cual procede el poder adivinatorio y terapéutico del shamán (2000:
53-54).

Hay que indicar que, en el caso del cristianismo, existen ideas y prácticas que se relacionan al
chamanismo como los milagros, los exorcismos y las relaciones con seres sutiles como los
ángeles y los santos.
Aparte de los poderes chamánicos mencionados por Alva (ver “más allá”, el vuelo mágico y las
relaciones con las entidades sutiles de la naturaleza, del pasado y del cosmos), también habría
que hacer explícitas otras capacidades de los chamanes como la extracción de la enfermedad,
el rescate del alma, la modificación del clima y otras operaciones dentro de las dimensiones
menos densas y más sutiles que tienen consecuencias en el plano ordinario.

El chamanismo es uno de los asuntos humanos más estudiados por la antropología. Una de las
razones principales se debe a que este fenómeno confronta directamente los límites del
pensamiento racionalista y materialista de la modernidad. Existen personas, dentro de la
academia y fuera de ella, que ven al chamán como un charlatán y/o embustero; son personas
que no creen ni en el mundo de los espíritus, ni en la adivinación, ni tampoco en la posibilidad
de que el alma se desprenda del cuerpo en el viaje chamánico o que sea posible hablar con los
seres míticos o los muertos. Y no se trata de creer en estas cosas, sino en como mínimo
ponerse en la perspectiva del que si cree, del otro, para poder entender su punto de vista. Por
eso, dada la evidencia de la presencia del chamanismo en las culturas ancestrales como
Chavín, se hace relevante acercarse a los estudios sobre este tema realizados por
investigadores como Marlene Dobkin de Rios, Gerardo Reichel-Dolmatoff, Douglas Sharon,
Mario Polia o Luis Millones.

Pero, ¿de que evidencia sobre chamanismo en Chavín hablamos? Constantino Manuel Torres
(2013), luego de estudiar los artefactos rituales de muchas culturas ancestrales de las Américas
(Tungus, Inuit, Tlingit, Taíno, Tiwanaku y más), menciona algunas características que pueden
ser utilizadas para diagnosticar la presencia de arte chamánico a partir de las evidencias
arqueológicas. Los elementos del arte chamánico no están al servicio de la auto-expresión
como muchas de las manifestaciones artísticas contemporáneas sino que son parte importante
del ritual y cumplen funciones específicas en las prácticas chamánicas: vestido, decoración
corporal, tocados, varas, dagas, pipas, piedras, máscaras, mantas, instrumentos musicales,
cantos, dibujos, esculturas, entre otros elementos.

Una definición de arte chamánico podría ser la siguiente:

Artefactos, infraestructura y técnicas asociadas a estas que han sido desarrollados o


apropiados por personas para facilitar el trance extático y la activación de los poderes
chamánicos: entablar la relación con los seres sutiles (humanos, de la naturaleza y del cosmos).

En esta definición, una pluma de águila por sí sola no es arte chamánico, pero si es un
artefacto chamánicos si el chamán utiliza la pluma para hacer limpias. De la misma manera,
una caverna por sí sola tampoco es una locación chamánica, pero si lo es si se han elaborado
pinturas rupestres en sus muros que cobran vida ante la luz del fogón ceremonial y los cantos
del chamán. Finalmente, una piedra en forma de llama en la orilla de un río tampoco es arte
chamánico pero si esta piedra ha sido limpiada y ‘encantada’ en una laguna de poder entonces
sí lo es (en el curanderismo norteño de Perú a estos objetos se les denomina ‘artes’).

Otra definición complementaria sería la de Ana María Llamazares (2004: 70), en donde el arte
chamánico:

… trata de imágenes que la mente genera o capta, tanto en forma espontánea (sueños,
visiones, visualizaciones) como inducida a través de diversas técnicas (meditación, técnicas de
privación y/o estimulación perceptual, bailes y músicas extáticas, y fundamentalmente la
asimilación de sustancias psicoactivas o psicotrópicas, entre otras). El arte chamánico es,
entonces, la expresión externa de las visiones que se logran durante los estados de conciencia
modificada.

El arte chamánico comprende entonces los artefactos, infraestructura y técnicas asociadas al


ritual chamánico pero también la representación de la experiencia visionaria. Las estelas
antropomorfas y de jaguares de piedra en la plaza circular de Chavín serían entonces al mismo
tiempo la infraestructura requerida para el ritual chamánico y también la representación de la
experiencia visionaria.

Continuando, de acuerdo a Manolo Torres (2013), las características que se presentan en el


material cultural arqueológico que sustentarían la presencia de arte chamánico y, en
consecuencia, la presencia de prácticas chamánicas en una cultura serían las siguientes:

1. Transformación: Se muestra la transformación de ser humano a animal de poder (en


el chamanismo americano: águilas, jaguares, serpientes, venados, búhos, entre otros).
Ejemplos: las cabezas clavas de Chavín, las curanderas-búho Moche o los hombres-
felino Olmecas en México.
2. Plantas Visionarias: El año pasado se encontró un brazo del cactus Echinopsis
pachanoi en Huaca Paraiso en Lima. Estaba enterrado como una ofrenda: este es un
ejemplo de evidencia arqueobotánica. También se han encontrados semillas de
Anadenanthera colubrina (willka, cebil) en atados Tiwanaku.
3. Representación de Plantas Visionarias: Se muestran plantas enteógenas en las obras
cerámicas, líticas, metálicas, etc. Ejemplos: la estela del portador del cactus en la plaza
circular de Chavín, varias cerámicas Nazca y Moche en donde se muestra también el
cactus Echinopsis pachanoi, el vaso ceremonial Wari en Conchopata con el ícono de la
willka, o los hongos de piedra de Teotenango en Guatemala.
4. Alter-Ego, animales aliados: Se muestran las representaciones de espíritus aliados,
seres míticos o animales de poder como felinos, serpientes, venados y aves en Chavín,
Cupisnique, Moche y Nasca; así como también son posible característica de arte
chamánico los tocados y cerámicas con elementos y representaciones de animales en
Cupisnique, Tiwanaku y San Pedro de Atacama.
5. Escenas chamánicas: en Moche hay varias cerámicas con representaciones de
curanderos y curanderas en medio de un ritual; el textil del sitio Karwa (asociado a
Chavín) en Ica es otro ejemplo, también varias cerámicas de Casas Grande en México
en donde se representa el vuelo chamánico a partir del uso del tabaco.
6. Esqueletonización (tanto del chamán como las representaciones de muertos): vemos
seres humanos esqueletonizados en varias cerámicas Moche, también en objetos de
los Taínos en República Dominicana.
7. Acumulación y repetición: de cierto temas y elementos, en Chavín lo podemos ver en
la Estela Raimondi y en varias representaciones de aves y jaguares, también en cantos
como los mariri Kukama y los tarjos del curanderismo norteño en Perú.
8. Parafernalia de uso de plantas visionarias: las pipas de hueso en Inca Cueva para
fumar cebil, las willkanas de piedra de Chavín, las tabletas y tubos de inhalación en
Chavín, Huaca Prieta, San Pedro de Atacama, Tiwanaku y Wari.

Es importante mencionar aquí que la presencia de estas características por sí solas no son
indicativas necesariamente de la presencia de chamanismo. Que se usen tocados con
plumas o se utilicen tabletas de inhalación no indica que en la cultura se hayan dado
prácticas chamánicas. Para demostrar esto, citamos el caso de las tabletas antiguas de
inhalación de cebil en San Pedro de Atacama que en el siglo XVII no eran utilizadas para
hacer uso de las semillas visionarias sino para rituales de ofrenda (Horta 2016). Es decir, su
sacralidad continuaba pero no su uso y significado chamánico original. Este proceso de
resignifcación se da también en algunas prácticas como el culto a los ancestros en el
Formativo que se relacionaba más con las huancas, a diferencia de a finales del Intermedio
Temprano en donde los mallkis (momias) y chullpas (casas de muertos) tienen mayor
preponderancia como objetos de culto (Lau 2013: 139). De ahí que es probable que un
monolito en Recuay (Intermedio Temprano) no tenga la misma significación que un
monolito en Caral o Chavín (Formativo).

De acuerdo a lo mencionado, en Chavín se darían varias de las características que


diagnostican un arte chamánico: representación de las plantas visionarias, escenas
chamánicas, transformación de humano a animal de poder, parafernalia de uso de plantas
visionarias, animales aliados, y acumulación y repetición. A la fecha no existen evidencias
claras de esqueletonización en Chavín. Si bien la presencia del fenómeno chamánico en
Chavín es evidente para muchos arqueológos, incluso Lumbreras y Rick, es preciso
profundizar más en este tema ya que la interpretación de la cultura Chavín, en la medida
de lo posible, requiere conocer las convenciones del universo chamánico.

Como citó Anne Marie Hocquenghem en su libro sobre Iconografía Mochica (1987):

La convención utilizada dentro de una cultura ya estudiada es muchas veces desconocida o


mal conocida por muchos. Botticelli, por ejemplo, supuestamente trabajó en un contexto
neo-platónico cuando pintó La Primavera; en todo caso la identificación de las imágenes
de esta pintura requiere información verbal complementaria a las del título (p. 188).

Es posible disfrutar y reconocer la calidad de cuadros como La Primavera (1481) de Sandro


Botticelli, El 3 de mayo en Madrid (1814) de Francisco de Goya o el Guernica (1937) de
Pablo Picasso, pero, ¿podemos interpretarlos adecuadamente sin conocer bien el contexto
del renacimiento, las invasiones napoleónicas o el fascismo en la Europa del siglo XX? El
chamanismo en el caso de Chavín de Huántar es una fuente importante de referencias y le
brinda un contexto adecuado al material cultural de Chavín.

También podría gustarte