DIEZ CLAVES DE LA EDUCACIÓN EN JAPÓN
El modelo educativo de Japón se caracteriza por su eficiencia y está
estrechamente relacionado con las características culturales y sociales del país
asiático, que mezcla el trabajo en equipo y la meritocracia. Además de alcanzar
muy buenos resultados en pruebas internacionales como TIMSS o PISA, los
expertos destacan la disciplina y la formación de alta calidad que logran sus
estudiantes. De hecho, recientemente el ministro de Educación nipón ha
anunciado que su sistema se exportará a otros países de Asia, Oriente Medio y
África. Te explicamos cómo funciona la educación en Japón y qué características
se encuentran detrás de su éxito.
1. El currículo se establece a nivel nacional. El Ministerio de Educación,
Cultura, Deporte, Ciencia y Tecnología (con la colaboración de profesores
universitarios y el Consejo Central de Educación) fija las líneas básicas de todas
las materias que se enseñan en los colegios japoneses, sus objetivos y
contenidos. Salvo que se detecte alguna necesidad importante, estas directrices
que deben seguir todas las escuelas del país se revisan cada diez años.
2. La legislación educativa es muy estable y duradera. La Ley Fundamental de
Educación que está vigente en el país data de 1947. La primera revisión se realizó
en 2006, con el objetivo de incorporar disposiciones que promovieran el civismo, el
respeto por la tradición y la cultura y el amor a la patria. Para adaptarse a las
nuevas necesidades educativas se ponen en marcha Planes para la Promoción de
la Educación, el último de ellos en 2013.
3. La educación obligatoria es mayoritariamente pública y gratuita. Los niños
comienzan el colegio a los 6 años de edad y la educación es obligatoria hasta los
15 años, aunque el 95 por ciento continúa hasta los 18. Hay cuatro niveles
educativos fundamentales: primaria (elementary, de los 6 a los 12 años),
secundaria inferior (lower secondary, hasta los 15), secundaria superior (upper
secondary, hasta los 18 años) y universitaria. El 99 por ciento de los centros de
educación primaria son públicos, al igual que el 90 por ciento de los centros de
secundaria inferior y el 74 por ciento de los de secundaria superior. El Ministerio
de Educación decide qué libros de texto se aprueban para cada nivel y, desde
1963, se distribuyen a los colegios gratuitamente.
4. Hay asignaturas y también formación en valores. Además de las asignaturas
básicas que se estudian en cada nivel educativo, los alumnos cuentan con
materias como economía doméstica, en la que aprenden a cocinar o a coser, artes
tradicionales japonesas, como la caligrafía (shodo) o la poesía (haiku), y cursos de
educación moral. Se considera esencial que los alumnos desarrollen una conducta
cooperativa, disciplina de grupo y respeto a las normas.
5. El esfuerzo es esencial y la competitividad es alta. La sociedad japonesa
considera que el éxito no depende de las habilidades o la inteligencia, sino que se
consigue con esfuerzo. Esto se aplica también al ámbito escolar y los estudiantes
trabajan ya desde niños en este sistema de meritocracia, con dos objetivos: lograr
buenos resultados para tener mejores oportunidades de formación y empleo en el
futuro, y ganar la aprobación del grupo y de su propia familia. La competitividad es
alta, especialmente en los exámenes que permiten acceder a las mejores
escuelas de secundaria superior y a las universidades más prestigiosas.
6. Se prima la habilidad para resolver problemas. El currículo educativo
japonés es muy completo y exigente en cuanto a contenidos, pero además tiene
como base fundamental que los alumnos dominen la resolución de problemas y
situaciones por sí mismos. Con independencia de la materia o asignatura, se
busca que el estudiante no se limite a seguir un procedimiento o memorizar
información, sino que comprenda cómo y por qué suceden las cosas. De este
modo será capaz de aplicar el conocimiento en cualquier contexto. Esto mismo se
defiende también en las empresas: para contratar valoran más las destrezas
generales que el conocimiento o la experiencia en ese trabajo concreto, para el
que ofrecen al trabajador la formación necesaria.
7. En el colegio no solo se estudia. Además de asistir a las clases, los alumnos
tienen que colaborar en diversas tareas como limpiar el centro o servir las
comidas, que se toman en la propia clase. Para ello los estudiantes se dividen en
grupos y trabajan juntos. El colegio también organiza multitud de actividades
complementarias, como torneos deportivos, excursiones o salidas culturales, y
clubes de actividades extraescolares muy variadas: deporte, música, arte, ciencia
etc. Se considera que este tipo de actividades contribuyen a desarrollar la
capacidad de resolver problemas, trabajar en equipo y colaborar por un fin común.
8. Se estudia muchas horas y los deberes son habituales. Tanto los alumnos
de la escuela primaria como los de secundaria inferior y superior tienen que hacer
tareas a diario. Entre otros temas, deben practicar los kanji, los caracteres que
integran el complejo sistema de escritura japonés. También hacen deberes
durante las vacaciones de invierno y de verano, que suelen consistir en algún
proyecto de su elección. El número de horas de clase es similar al de otros países,
pero se invierten muchas horas en actividades extraescolares, clases de refuerzo
y horas de estudio. Además, las vacaciones son más cortas: del 20 de julio al 31
de agosto en verano, diez días entre diciembre y enero y otros diez entre marzo y
abril.
9. Los maestros son muy respetados y están muy preparados.
Históricamente, los profesores en Japón procedían de la clase Samurai y tenían
una alta consideración en la sociedad. Aunque la profesión ya no es elitista, el
respeto hacia los maestros se mantiene intacto. Además, es una de las
profesiones mejor pagadas del país, por lo que hay muchos solicitantes para cada
puesto, que gana el mejor. Por eso, los profesores suelen estar muy preparados y
desde el Ministerio se exige la formación continua de los docentes, que deben
renovar su certificado educativo cada diez años.
10. Educar es trabajo de todos. El trabajo en equipo se premia en el aula, donde
los alumnos que destacan ayudan a aquellos con más dificultades, y el profesor
tiene a su alcance diferentes herramientas y posibilidades para apoyar a los
estudiantes con problemas de aprendizaje (desde atención personalizada en el
aula hasta clases extraescolares). Pero, además, esta implicación del grupo
trasciende las paredes del aula, ya que los padres tienen la responsabilidad y el
deber social de apoyar la educación de sus hijos en casa y recurrir a ayuda
profesional cuando sea necesario. De hecho, el fracaso del niño en el ámbito
escolar se considera también un fracaso de su entorno familiar. La comunicación
entre docentes y padres es constante e individualizada.
En Japón, la educación es obligatoria para los niveles de primaria y secundaria.
Prácticamente todos los alumnos pasan al bachillerato, el cual es voluntario y los
estudiantes pueden elegir 4 asignaturas que les ayude realmente en su proyecto
de vida. La mayoría de los estudiantes asisten a escuelas públicas hasta la
secundaria. El sistema educativo japonés jugó un importante papel durante la
recuperación y rápido crecimiento económico durante las décadas posteriores al
fin de la Segunda Guerra Mundial. Tras este conflicto, la Ley Fundamental de
Educación y la Ley de Educación Escolar fueron proclamadas en 1947, bajo la
dirección de las fuerzas de ocupación. La última ley definió el sistema escolar, el
mismo que aún prevalece hasta la actualidad: seis años de educación básica, tres
de secundaria, tres de bachillerato y entre dos y cuatro años de educación
superior.
La educación anterior a la educación básica se proporciona en el preescolar y
guarderías. Guarderías, tanto públicas como privadas, reciben a niños de más de
un año y de hasta cinco años. Los programas para aquellos entre tres y cinco es
similar al del preescolar.
HISTORIA
Los templos y altares ofrecían cursos gratuitos de lectura, escritura y aritmética
para toda la población. Los samurái asistían a sus propias escuelas para aprender
dichas disciplinas y clásicos chinos. Los maestros enseñaban generalmente sin
una paga y eran muy respetados. Con estas escuelas semipúblicas como base,
fue creado un sistema de educación pública moderno, agregando ideas europeas
sobre educación, el cual ha permanecido casi inalterado hasta la actualidad.
La educación para mujeres, la cual a menudo se ligaba con restricciones
religiosas, se convirtió en un problema en tiempos tan remotos como el período
Heian, más de mil años atrás. Sin embargo, más tarde surgió la visión de que las
mujeres debían ser educadas, porque debían defender al país cuando sus
maridos murieran. Eso también ayudó a que el budismo y el sintoísmo no miraran
a las mujeres con desdén y comenzaran a tratarlas como iguales. La historia de
Genji fue escrito por una mujer bien educada del período Heian y más tarde
muchas otras escritoras surgieron en todo Japón a través de su historia.
EDUCACIÓN EN EL IMPERIO DEL JAPÓN
En 1871, durante la era Meiji, se estableció el Ministerio de Educación basado en
los sistemas de educación occidentales. La educación fue un asunto de alta
prioridad para el gobierno, cuando el liderazgo del joven gobierno Meiji se percató
de la necesidad de una educación pública universal en pos de un Japón moderno
y occidentalizado. Misiones extranjeras como la Misión Iwakura, fueron una
medida para estudiar los sistemas educacionales de los países líderes de
occidente.
A pesar de la occidentalización del sistema educacional, el gobierno mantenía un
firme control para que se enseñaran los valores tradicionales de búsqueda del
aprendizaje y moral en los estudiantes. Asimismo, y siguiendo una política
militarizada y patriota, se pretendía inculcar una lealtad absoluta hacia el
Emperador.
Esta tendencia de nacionalismo en la educación continuó hasta el fin de la
Segunda Guerra Mundial en 1945, cuando Japón se rindió incondicionalmente a
las fuerzas aliadas. Fue entonces que las autoridades de ocupación de los
Estados Unidos de América abolieron el viejo sistema educacional, para sentar las
bases del actual sistema educativo japonés.
EDUCACIÓN EN LA SOCIEDAD JAPONESA
La cultura japonesa (y sus tradiciones) suelen superponer las expectativas, metas
y objetivos de la sociedad misma antes que los de los individuos. La
escolarización también pone énfasis en la diligencia, la autocrítica y la buena
organización en los hábitos de estudio de los estudiantes. Existe una creencia
generalizada de que la perseverancia y el trabajo duro llevarán al éxito en la vida.
La mayoría de las escuelas públicas están abocadas parcial o totalmente a la
enseñanza de valores morales, actitudes y en el desarrollo de la personalidad-
carácter, con la esperanza de formar a una sociedad tanto en valores como en
educación que cumplan con las expectativas de los valores tradicionales
japoneses y acaben con el analfabetismo.
Típico uniforme escolar del nivel superior-medio japonés.
Al mismo tiempo, las proezas de la educación de la sociedad nipona están muy
por encima de los estándares internacionales.
Los estudiantes japoneses constantemente están superando y aumentando
posiciones en los rankings mundiales, y se encuentran cercanos a los primeros
puestos en la mayoría de los exámenes matemáticos en los que participan.
El sistema educacional nipón se caracteriza por una fuerte matriculación de
alumnos y de su continuidad a lo largo del mismo.
Un examen inicial, especialmente durante el nivel universitario, obliga a los
estudiantes a contar con mayores conocimientos que antes para poder superarlos.
La estructura educacional japonesa no solo consta exclusivamente con colegios
de tipo público financiados por el gobierno, la educación privada también forma
una parte importante de este sistema, y no deben ser tomadas a menos, ya que
las universidades privadas (que cuentan con un nivel de exigencia académico
menor) agrupa a la mayoría de estudiantes de este nivel educativo.
Una gran parte de los niños empiezan su educación asistiendo a jardines
preescolares, a pesar de que éstos no son parte del sistema educativo oficial.
Este sistema, por su parte, provee una educación de alto nivel académico,
además de gratuita a los niños de entre 6 a 15 años.
Las escuelas de nivel secundario, que agrupan a estudiantes desde los 15 a los
18 años, suelen contar con el 94% de los estudiantes que completaron
previamente el nivel primario.
Cerca de un tercio de todos los graduados en el sistema educativo secundario
japonés entran al nivel terciario, para obtener algún título universitario, o bien a
otras instituciones para complementar su educación.
Tradicionalmente Japón supo contar con un sistema educativo de alto nivel y
rendimiento, acorde a sus estándares sociales, los cuales impulsaron a este
sistema a proporcionar una alta exigencia a sus alumnos, pero también a lograr
que éstos salieran adelante con gran éxito. En la actualidad, la situación ha
cambiado, ahora las escuelas, universidades y otros centros educativos (tanto
públicos como privados) compiten por atraer a los jóvenes (que debido a la escasa
tasa de natalidad del país escasean), teniendo que bajar, para lograr sus objetivos
y seguir funcionando, las exigencias y los niveles de sus exámenes de ingreso.
Las aulas se encuentran vacías si se compara al número de estudiantes con la
capacidad que éstas tienen. En los centros de educación públicos, escuelas que
fueron construidas para albergar a 1.000 estudiantes, algunas veces no llegan a
tener ni un tercio de ese número. Desafortunadamente, esto no se compara a los
tamaños de las aulas, las cuales suelen acomodar normalmente a entre 35 a 45
estudiantes cada una.
ESTRUCTURA ACTUAL
La educación en Japón es una responsabilidad nacional, prefectural y municipal.
El Ministerio de Educación (MEXT) cuenta con docenas de grupos de estudio que
investigan cómo debe realizarse la educación, proveyendo asistencia a los
gobiernos de las prefecturas, basados en sus investigaciones.
EDUCACIÓN EN VALORES, PÚBLICA Y GRATUITA
¿Cómo es el sistema educativo japonés? En Japón, la educación obligatoria es,
mayoritariamente, pública y gratuita. Al igual que en España, los niños empiezan
su escolarización a los 6 años al entrar en el shōgakkō ( 小学校) o primaria. Esta
primera etapa dura hasta los 12 años cuando acceden al chūgakkō ( 中学校) o lo
que podríamos llamar secundaria. A los 15 años, los alumnos terminan lo que se
considera como educación obligatoria. Aún así, casi el 100% de los escolares
japoneses continúa su formación académica asistiendo a las clases de kōkō ( 高
校), lo que equivaldría a los años de bachiller.
A los 18 años, al finalizar con el kōkō, los japoneses se enfrentan a uno de los
momentos más importantes de su vida: los exámenes de ingreso a la universidad
o daigaku (大学). Durante décadas, las empresas niponas han tomado el nombre
de la universidad de los candidatos como un factor diferencial, clave en la
contratación. Así, estudiar cualquier carrera en la Todai (Tokyo Daigaku), la
universidad número uno de Japón, te aseguraba entrar a formar parte de alguna
de las compañías punteras del país.
Durante toda la etapa de escolarización obligatoria, y desde 1963, el Ministerio de
Educación decide qué libros de textos son los adecuados para cada nivel y los
distribuye de forma gratuita a los colegios. En este sistema educativo japonés es
también el ministerio quien fija las materias que se imparten en los centros, define
sus objetivos y diseña los contenidos. De entre las muchas asignaturas que
cursan los estudiantes nipones, destacan aquellas destinadas a la formación en
valores. Y es que, además de matemáticas, ciencia, lengua o historia los alumnos
son evaluados en economía doméstica, donde aprenden a cocinar o a coser, artes
tradicionales, como la caligrafía o poesía y cursos de educación moral.
Se considera esencial que los estudiantes terminen sus estudios obligatorios
habiendo desarrollado una conducta cooperativa, respeto a las normas y disciplina
de grupo.
ESFUERZO Y PERSEVERANCIA COMO CLAVES DEL ÉXITO
El sistema educativo japonés está muy influenciado por su tradición y cultura. La
sociedad nipona considera que el éxito no es consecuencia directa de las
habilidades e inteligencia, si no que se consigue mediante el esfuerzo. El sistema
basado en la meritocracia se inculca a los alumnos desde pequeños, cuando se
les enseña que tener mejores resultados académicos significa obtener mayores
oportunidades de formación y empleo en el futuro. Esta competitividad se muestra,
sobre todo, en los exámenes que permiten acceder a los mejores centros de
bachiller y universidades del país.
Otra de las características de la escuela en Japón es que, al mismo tiempo que
asisten a clase, los alumnos colaboran con diversas tareas. Limpiar el centro y las
aulas o preparar y servir la comida a sus compañeros son sólo algunas de estas.
Además, cada centro educativo organiza gran cantidad de actividades
complementarias como competiciones deportivas, excursiones y visitas culturales
y los llamados clubes extraescolares o bukatsu (部活). La mayoría de estudiantes
de secundaria son miembros de alguno de estos clubes. Los hay de todo tipo,
desde deportes, música, hobbies, arte o ciencia todos tienen la disciplina y el
cumplimiento de las normas como máxima. Este tipo de actividades contribuyen a
la colaboración y el trabajo en equipo, así como a una mejora en la capacidad
para resolver problemas. Es en este contexto de los bukatsu donde la relación
entre kouhai (後輩) y senpai (先輩) cobra mayor relevancia.
Los alumnos de primer año (kouhai) muestran respeto y admiración hacia los más
experimentados o mayores (senpai) quienes, a su vez, ejercen una actitud de
mentores. Una relación característica de muchos países asiáticos que contribuye a
crear fuertes vínculos afectivos.
Así pues, el sistema educativo japonés se caracteriza por estar lleno de matices y
valores basada en las costumbres y traiciones de su sociedad.
Para más artículos sobre la cultura en Japón, sigue el blog de Go! Go! Nihon.
EL SISTEMA EDUCATIVO DE JAPÓN
La educación es de una importancia extrema para el futuro de un país. Aunque
existen problemas como el descenso del nivel educativo o la disparidad entre
instituciones educativas, en este artículo queremos presentar el sistema educativo
japonés en general, empezando por la educación obligatoria e incluyendo también
colegios especializados que preparan al alumno para el mundo laboral.
EL DERECHO A RECIBIR UNA EDUCACIÓN Y LA OBLIGACIÓN DE
IMPARTIRLA
En Japón está establecido, según la Ley Básica de Educación, que los padres
deben hacer a sus niños de entre 6 y 15 años recibir la denominada futsū kyōiku
(educación normal). Dicha ley no solo dicta que esa educación es imprescindible
para la subsistencia y prosperidad de Japón como país democrático, sino también
que debe proporcionarles los conocimientos que necesitarán a medida que van
creciendo, y que los ayudarán a desarrollarse como ciudadanos sanos de cuerpo y
mente, y a formar por completo su personalidad.
Casi sin excepción, el primero de abril de cada año los niños japoneses que han
cumplido seis años entran en la escuela primaria, el primer escalón del sistema
educativo. La escuela primaria dura seis años, y tras ella, entre los 13 y los 15
años, los alumnos estudian en la escuela intermedia. Esos nueve años totales
representan la educación obligatoria del sistema educativo japonés. En las
escuelas públicas no hay exámenes de entrada para ninguno de los dos niveles, y
las clases y los materiales son gratuitos. Por parte de la familia del alumno se
debe pagar el uniforme establecido por la institución educativa y los materiales
adicionales, así como el coste de las comidas escolares, la educación adicional
(como viajes educativos y excursiones) y otros gastos similares. Por otro lado, hay
muchas escuelas privadas que realizan exámenes de entrada tanto para primaria
como para intermedia, a los que acuden en masa los posibles candidatos; dichas
escuelas suelen cobrar tasas por la educación.
En el sistema educativo japonés es de notar el índice de escolarización. En la
enseñanza obligatoria dicho índice es de un 99,8 % (tanto en las escuelas
públicas como en las privadas), que incluso en comparación con el 99 % de
países como Reino Unido, Francia o China, resulta extremadamente alto.
Antes de la escuela, los niños entran en el jardín de infancia a la edad de 3 años.
Dado que este no forma parte del sistema educativo, la participación en las clases
es optativa, y de pago.
Aunque los niños extranjeros que residen en Japón no tienen obligación de asistir
a la escuela, en caso de que las familias deseen matricularlos en una escuela
pública pueden hacerlo en las mismas condiciones que rigen para los niños
japoneses, sin coste por la educación o los materiales básicos y con la
oportunidad de garantizarles la misma excelente educación que a los japoneses.
EDUCACIÓN SUPERIOR DE DOS AÑOS E INSTITUTOS TÉCNICOS DE CINCO
Tras completar la educación obligatoria el alumno cuenta con varias opciones.
Entre los 16 y los 18 años puede optar por entrar en un instituto homologado
(educación secundaria) a tiempo completo, o una escuela especializada en áreas
como agricultura o bienestar social, o también elegir el sistema de tiempo parcial,
mediante el cual el joven estudia al tiempo que trabaja. Incluso en los casos en
que un joven no puede continuar con ese tipo de estudios, por el motivo que sea,
si aprueba el examen oficial del Ministerio de Educación, Cultura, Deportes,
Ciencia y Tecnología, logra un certificado que lo califica en el mismo nivel
educativo que los graduados de secundaria, y cuenta con las calificaciones que le
permiten presentarse a los exámenes de acceso a la universidad. Un 98,1 % de
los alumnos entran en la educación secundaria o en alguno de los colegios
tecnológicos especializados, con cursos de cinco años en los que se pueden
obtener conocimientos de un gran nivel de especialización y a los que se puede
acceder desde los 16 años.
En los últimos años ha aumentado el número de instituciones que aúnan en su
currículo los seis años de la educación primaria y la intermedia, así como el
número de candidatos que desean entrar a ellas por ser ventajosas para
presentarse a los exámenes de ingreso en la universidad. Además, quizá debido a
las tendencias de la época, también se ha incrementado el número de
instituciones originales, como las afiliadas a la ICU (International Christian
University), que cuentan con hasta un 70 % de estudiantes regresados a Japón
tras haber recibido formación en el extranjero, debido al trabajo de sus padres.
Entre las instituciones de educación superior que exigen un examen de ingreso
además de haber completado la educación secundaria, se encuentran las
universidades (cuatro años), las universidades de carrera corta (dos años), los
colegios vocacionales (de dos o más años), y otras. Tras haber logrado la
licenciatura o grado el estudiante también puede acceder a estudios
especializados de posgrado (un máster, de dos años, o un doctorado, de tres o
más).
En Japón son muchas las empresas que imponen como condición haberse
graduado en una universidad, para poder conseguir un puesto laboral; en 2013 era
un 50,8 %, y la mitad de los alumnos que completaron los estudios de instituto
entraron en la universidad. Sin embargo, entre aquellos que solo cuentan con el
título de educación secundaria y también desean encontrar trabajo el porcentaje
de éxito es muy alto: un 97 %.
COLEGIOS VOCACIONALES EN LOS QUE ADQUIRIR LAS HABILIDADES
NECESARIAS EN EL MUNDO LABORAL
En Japón existen instituciones en las que se pueden adquirir los conocimientos y
habilidades necesarios en el mundo laboral; forman parte del sistema educativo
denominado “colegios vocacionales”, y son muchos los estudiantes que acceden a
ellos tras completar la educación secundaria. No solo hay colegios especializados
en enfermería, cocina, agricultura o construcción, sino también en anime, idiomas,
diseño, videojuegos, producción audiovisual o deportes, y las instituciones son de
muchos tipos. Por ejemplo, el Mode Gakuen imparte clases sobre moda,
maquillaje o diseño de interiores, HAL tiene clases sobre videojuegos, gráficos por
computadora o producción de anime, y muchos futuros diseñadores han estudiado
en el centro Kuwasawa Design School; cada vez son más los colegios
vocacionales que van labrándose la fama incluso en el extrajero.
Como la mayoría de los alumnos de los colegios vocacionales obtienen las
calificaciones necesarias para lograr un trabajo, también son muchos los
universitarios y trabajadores que, al tiempo que cursan sus estudios principales o
trabajan, acuden a las aulas de estos centros para especializarse. Algunas
empresas costean las tasas de estos colegios para que sus empleados puedan
obtener técnicas necesarias.
JAPÓN: UN ESTUDIO DE SU SISTEMA EDUCATIVO
Japón se sitúa en los primeros puestos en PISA, junto a países como Hong Kong
o Singapur. Realizando una revisión general del sistema educativo japonés, no
parece que haya demasiadas diferencias en cuanto a la distribución de las etapas
mirando a esos países ya comentados. Hay un periodo preescolar (con jardines de
infancia, yochien, y guarderías, hoikuen), una etapa de primaria (el 99% son
públicas y mixtas), una de secundaria (elemental y superior, también con más de
un 90% púbicas y mixtas) y la etapa universitaria.
La etapa de primaria cuenta con un profesor que imparte casi todas las
asignaturas, excepto música y arte, y en secundaria el núcleo de asignaturas
incluye matemáticas, lengua japonesa, geografía e historia, ciencias, educación
física y para la salud, arte, lengua extranjera, economía doméstica, informática y
educación cívica. Quizás en esta selección ya se puedan vislumbrar ciertas
diferencias con otras culturas.
Las universidades pueden ser de ciclo corto, dos años, o largo, de cuatro. La
práctica prima sobre la teoría en una proporción de más del 75%, con conexión
directa con las empresas, en las que intentan aplicar sus investigaciones. También
encontramos escuelas para extranjeros, con idiomas como chino, inglés o
coreano, y centros de educación especial.
Las escuelas pueden ser nacionales, municipales o privadas. En el nivel de
secundaria superior, hay otras posibilidades, como escuelas profesionales,
vocacionales, de oficios o de especialidades. El currículum, al igual que los libros
de texto, es evaluado y aprobado por el Ministerio de Educación, Cultura,
Deportes, Ciencia y Tecnología, y las directrices del sistema educativo son
revisadas cada diez años, por lo que se puede considerar una legislación estable y
duradera.
El calendario también es distinto al que solemos estar acostumbrados. Se
compone de tres trimestres, comenzando en abril: de abril a julio, con unos
cuarenta días de vacaciones de verano, de septiembre a diciembre y de enero a
marzo, con dos semanas de vacaciones tanto en invierno como en primavera.
En la elección de las asignaturas se sustenta uno de los puntos básicos de la
educación japonesa. La tradición, la poesía antigua y su caligrafía se encuentran
presentes desde la primera infancia. Estas materias forman parte de los tres
pilares fundamentales de su educación: conocimiento, moral (respeto por la
familia, por las tradiciones, por los animales y la naturaleza) y cuerpo (el deporte
se considera fundamental, junto con unos buenos hábitos alimenticios). Los niños
dedican el tiempo a desarrollar su personalidad y a interiorizar principios morales,
aprendiendo códigos para la convivencia.
La formación en valores es muy importante. Para ello no solo se tienen en
cuenta las materias. Son los propios alumnos los que limpian los colegios, comen
en el aula con su profesor, con un menú estandarizado, revisado por especialistas,
y visten con uniforme. Disciplina y sentimiento de grupo forman parte de la
mentalidad japonesa. Exigirse a uno mismo y respetar a los demás es
fundamental en su cultura.
Los docentes tienen un papel fundamental en el entramado educativo. Son
respetados socialmente y parecen estar muy bien remunerados. Se encuentran en
constante formación. Sus horarios suelen extenderse desde las ocho y media de
la mañana a las cinco de la tarde, pero ellos mismos indican que es muy frecuente
llegar sobre las siete y media y marcharse alrededor de las diez de la noche,
debido a actividades extra escolares y clubs de alumnos en los que participan para
supervisarlos y dirigirlos. Se consideran servidores públicos y ven su trabajo como
una misión. En su mente no cabe manifestarse o ir a la huelga, tanto por su
consideración de servicio público como por la prohibición por parte de la propia
legislación. Las profesoras cuentan con tres meses de permiso por maternidad y la
posibilidad de salir una hora o dos antes para atender a sus hijos. Uno de los
temores actuales de los docentes es la influencia de internet, aunque creen que no
conseguirá diluir la tradición y valores japoneses.
Los padres tienen el deber social de educar a sus hijos. El fracaso escolar se
considera una vergüenza para la familia. Por ello la mayoría de los niños acuden a
escuelas de tutoría (para mejorar de forma general y recibir ayuda ante la cantidad
de deberes) o de preparación de exámenes, con la finalidad de poder superar la
prueba a la que tienen que enfrentarse al terminar secundaria y que marcará sus
posibilidades de acceso a la universidad. El 76% de los alumnos superan esa
prueba. También hay centros que preparan para la admisión en determinadas
escuelas, incluido el jardín de infancia.
Hay contrapartidas, otros puntos de vista acerca de este sistema educativo. El
psicólogo social Masao Miyamoto denuncia el estrés y el acoso en las escuelas,
para los que no se prepara a los docentes. Los niños no pueden desarrollar su
personalidad en un entorno que promueve la uniformidad y la subordinación: la
armonía del grupo es el resultado más deseado. Los niños, dicen, son como
bonsáis que deben ser podados y no crecer libremente, clavos en una tabla, que
deben ser totalmente uniformes y no sobresalir.
En la línea de las denuncias de Miyamoto: uno de los libros más vendidos en
Japón es Cómo educar a un genio. Algunas mujeres embarazadas de tres meses
ya se prestan a que profesionales hablen a su bebé, enseñándoles las letras y
otros conocimientos. Como decíamos anteriormente, hay academias para preparar
a los niños en las pruebas de admisión… ¡a jardines de infancia! Cada día se
suicida una media de cien japoneses, entre los que se encuentran niños.
Es difícil, sin haberlo experimentado de primera mano, tener una opinión fundada
y objetiva de este sistema educativo. Propongo el hashtag
#charlassobreeducacion para debatir sobre el tema en Twitter. Algunas preguntas
que lanzo: ¿Sería necesario un cambio de contenido y de materias en nuestro
sistema educativo? ¿Estamos otorgando un papel demasiado importante a las
nuevas tecnologías en el aula? ¿A qué edad debemos empezar a examinar a
nuestros alumnos? ¿Veríamos factible que nuestros hijos limpiasen sus colegios?
¿Podría resultar positivo para su educación? ¿Son los menús en nuestro sistema
educativo tan supervisados como parecen serlo en el japonés? ¿Convendría el
cambio en este sentido? ¿Cómo afecta la nutrición a los estudiantes? ¿Le damos
el suficiente protagonismo a la actividad física en nuestro sistema? ¿Podemos ver
el sistema educativo japonés como un sistema en el que en el colegio no se
enseña, únicamente, sino que también “educa”? ¿Qué podemos decir a ese
respecto de nuestra situación? ¿Tienen los profesores prestigio en nuestro país?
¿Se puede hacer algo al respecto? ¿Cómo? ¿En qué aspectos de los comentados
radica el éxito del sistema educativo japonés? ¿En “aspectos positivos” o en
“aspectos negativos”? ¿Qué puntos de los tratados podrían ser extrapolables a
nuestro sistema educativo? ¿Crees que la importancia de la tradición y la familia
son claves en el éxito del sistema? ¿Te parecen adecuados los tres pilares del
sistema japonés (tradición, conocimientos y cuerpo)? ¿Cuáles son los pilares de
nuestro sistema educativo?
EL SISTEMA EDUCATIVO ACTUAL
DEL JAPON
El sistema educativo actualmente en vigor en Japón se creo poco después de
acabar la segunda guerra mundial, entre 1947 y 1950, y se inspiró en el sistema
educativo de Estados Unidos. Hay nueve años de educación obligatoria, seis de
primaria y otros tres en la escuela media inferior. Luego hay otros tres años de
escuela media superior y cuatro de Universidad.
Durante los nueve años de educación obligatoria un 99,9 por ciento de los niños
de Japón en esos grupos de edad asisten a escuelas públicas o privadas. Además
actualmente un 94 por ciento de los que acaban los estudios obligatorios pasan a
las escuelas medias superiores. Esta cifra ha permanecido sin cambios notables
durante los últimos 10 años. La estructura y principios básicos del actual sistema
educativo están trazados en dos leyes aprobadas en 1947: la Ley Fundamental de
Educación y la Ley de Educación Escolar. La igualdad de oportunidades
educativas para todos es un principio básico enunciado en la Ley Fundamental. La
ley prohibe la discriminación por motivos de razas, religión, sexo, condición social,
situación económica y origen familiar.
Un objetivo primordial del sistema educativo es la formación de ciudadanos
seguros de sí mismos, en una nación pacífica y democrática, que respeten los
derechos humanos y sean amantes de la paz y la verdad. La ley hace hincapié en
la importancia de la madurez política y la tolerancia religiosa en la formación de
buenos ciudadanos, pero prohibe expresamente toda vinculación de la educación
con políticos u organizaciones religiosas. Los estudios sociales constituyen un
elemento principal de los planes de estudios de los colegios públicos, en
consonancia con la Ley Fundamental de Educación, que también apela al
establecimiento de instituciones tales como bibliotecas, museos y centros cívicos
por parte de las autoridades estatales y locales.
HISTORIA
Los padres japoneses siguen la tradición de tratar de darles a sus hijos la mejor
educación posible, aún cuando ello les cause dificultades económicas, pues creen
que una buena educación es una garantía para la carrera del futuro. Esta
aspiración de los padres se ha convertido en la fuerza motriz de la expansión de la
educación en Japón.
EDUCACIÓN EN LA ÉPOCA FEUDAL
El año en el que se estableció el sistema de educación nacional en el Japón fue
1.872, cinco años después de la Restauración de Meiji, la cual puso punto final a
la época feudal en la historia del Japón. No obstante, antes de la introducción de
ese sistema de educación nacional, ya existía en la sociedad japonesa un gran
entusiasmo por la educación. Durante la larga época feudal que precedió a la
Restauración de Meiji, se establecieron varios centros educativos para satisfacer
las necesidades de las distintas clases sociales. Antes de la Restauración de
1867, dominó al Japón el Shogunato de Tokugawa durante 267 años (de 1.600 a
1.867). Esa época se denomina Epoca de Edo, porque la capital tenía su sede en
Edo, antiguo nombre de Tokio. En aquel tiempo, la clase samurai o guerrera no
solo se encargó de asuntos militares, sino que también asumió la responsabilidad
en los asuntos políticos. El Shogunato ejercía en Edo el gobierno central con su
jefe, el Shogun; y cada dominio feudal denominado Han, que era dirigido por el
Daimyo o gobernador. Aunque existía una fuerte relación de señor y vasallo entre
el Shogun y el Daimyo, cada Han tenía su autonomía en temas de política, justicia,
y cobro de impuestos. Por ende, se establecieron en muchos Hans las escuelas
oficiales de Han -denominadas Hanko- para enseñar a los hijos de familias de
samurais asignaturas culturales, morales y marciales, las cuales eran necesarias
para cumplir con sus deberes. Al terminar la época Edo, existían en Japón casi
260 Hanes, de los cuales más de 250 tenían su propia escuela Hanko. El primer
Hanko fue establecido en el año 1.641 en el Han de Okayama, y a lo largo de esa
época continuaron surgiendo en otros Hanes, hasta totalizar la cifra mencionada.
Aparte de la clase samurai, entre los ciudadanos y agricultores también existía la
necesidad de instrucción. Para satisfacer ese requerimiento, a partir del siglo XV
empezaron a aparecer TERAKOYAS. La traducción literal de TERAKOYA es
"escuela del Templo", aunque en general no estaban manejadas por los templos,
en la Terakoya enseñaban lectura, escritura y aritmética a los hijos de los
ciudadanos comunes, principalmente en las zonas urbanas. En cuanto a la
aritmética, se usaban los ábacos, famoso instrumento de cálculo en Japón y
China. Mientras tanto, en las comunidades rurales existían escuelas para los hijos
de los miembros ricos de la clase comerciante y de los agricultores. Al final de la
época de Edo, existían aproximadamente 50.000 Terakoyas. En ellas, no existía
límite de edad ni de duración de la instrucción, no obstante, se dice que asistían
principalmente los niños de 6 a 13 años, y que los estudios se extendían por 4 o 5
años. Cada Terakoya se componía de una clase y un maestro, y acudían de 20 a
30 alumnos. En contraste con los Hankos, donde se enseñaba el confucionismo
(que era la filosofía oficial de los samurai) y las artes marciales, en las Terakoyas
se enseñaba primero la escritura para aprender a leer, y luego usaban los textos
de geografía e historia.
REGULACIÓN DE LA EDUCACIÓN.
Garantía de oportunidades Educativas iguales en la escolaridad obligatoria.
El gobierno de Japón es muy severo en cuanto a obligatoriedad de la asistencia a
clase durante los años de educación obligatoria. El país está dividido en distritos
escolares, y en cada uno de ellos hay sólo una escuela pública en cada nivel. Eso
quiere decir que todos los niños que no asisten a escuelas privadas deben asistir a
la escuela oficial del distrito educativo en donde viven. Los niños no pueden elegir
la escuela oficial donde estudiar, pero los maestros son trasladados libremente de
una escuela a otra durante su carrera. Demás, es frecuente que el profesor se
encargue de cursos diferentes cada año. Los gobiernos locales son los
encargados de reclutar a los profesores que enseñarán en los distritos escolares
de su incumbencia, pero el título de maestro o profesor es válido para todo el país.
El reclutamiento de maestros y profesores se hace en grandes grupos,
generalmente para toda una prefectura, de manera que la calidad del profesorado
es muy homogénea en todas las escuelas del país. De esta forma el gobierno de
Japón trata de garantizar la igualdad de oportunidades a todos los niños, tanto a
los que viven en las ciudades como a los que asisten a escuelas situadas en áreas
rurales. La mitad del salario de los profesores y maestros se cubre con dinero del
presupuesto nacional. Además los gobiernos locales reciben otras muchas
subvenciones para fines educativos, de manera que todos los niños puedan recibir
educación obligatoria oficial de maestros igualmente calificados en escuelas
igualmente bien equipadas.
CERTIFICACIÓN Y NOMBRAMIENTO
Todo ciudadano de Japón que desee hacerse profesor o maestro de las escuelas
públicas del país, ante todo debe tener un certificado de enseñanza, y luego debe
aprobar un examen que generalmente organiza el comité de educación de la
prefectura. El examen escrito, muy competitivo, mide la capacidad del candidato
en temas generales, profesionales y educativos. Luego el candidato es examinado
oralmente, y finalmente debe demostrar su capacidad en otros tema prácticos,
como educación física o artes. El comité de educación de la prefectura es el que
nombra a los nuevos profesores y maestros con base principalmente en los
resultados de los exámenes y de las calificaciones obtenidas por el candidato de
sus estudios universitarios. Durante su carrera el profesor o el maestro es
trasladado repetidas veces de una escuela a otra, pero generalmente dentro de
los límites de la municipalidad en el caso de los maestros de la enseñanza
obligatoria, o dentro de los límites de la prefectura en el caso de los profesores de
la enseñanza secundaria superior. Hay dos certificados de enseñanza, de primero
y de segundo grado. Ambos son válidos en todo el territorio de Japón para el
ejercicio de la profesión en escuelas públicas, nacionales o privadas. Actualmente
el certificado tiene validez durante toda la vida del que lo ostenta. no se necesita
ningún otro certificado para los que ejercen los cargos administrativos, como
directores o jefes de estudio en las escuelas, o superintendentes de los comités de
educación.
PROPORCIÓN DE MUJERES EN LA ENSEÑANZA
En mayo de 1987 la proporción de mujeres entre el profesorado era la siguiente:
56,6 por ciento en las escuelas primarias, 34,7 por ciento en las escuelas
secundarias inferiores, y el 19,2 por ciento en las escuelas secundarias
superiores. Esta proporción ha venido aumentando gradualmente, especialmente
en los cursos más bajos, ya que hay más mujeres que consiguen el certificado de
enseñanza al acabar su educación universitaria.
CURRÍCULOS Y LIBROS DE TEXTO
El Ministro de Educación fija el plan de estudios, el currículo, de manera que en
casi todas las escuelas primarias y secundarias inferiores del país se organiza la
enseñanza de acuerdo con el plan de estudios nacional. Hay pocas variantes en
cuanto al contenido de lo que se enseña, sin embargo, hay una gran variedad en
la cantidad de alumnos que hay en cada clase, cosa que depende del lugar donde
se sitúa la escuela. La media nacional de alumnos por clase es de 31,5 alumnos
en las escuelas primarias y 38,1 alumnos en las secundarias inferiores. El máximo
autorizado en las escuelas públicas, dentro del período de escolaridad obligatoria
es de 45 alumnos por clase. En 1987, un 13 por ciento de todas las clases de la
escuela primaria tenían entre 41 y 45 alumnos. Es decir, del total nacional de
330.324 clases, había 44.004 clases con esa cantidad de alumnos. Por el
contrario un 6 por ciento de todas las clases (19.998) tenían sólo 7 alumnos o
menos. En los lugares muy apartados los gobiernos locales mantienen algunas
escuelas que funcionan bajo un tratamiento especial. Llegaban a un 19 por ciento
(4.720) del total, y en ellas es frecuente que se reúnan en una sala de clases los
alumnos de varios cursos escolares, pues hay muy pocos en cada uno de ellos.
RELATO DE UN NIÑO DE SECUNDARIA
Para ingresar a la universidad, hay que pasar un examen muy duro y competitivo.
Sobre ese examen de ingreso a la universidad, hay un relato de un estudiante de
escuela secundaria superior de Tokio. Ese relato es un poco exagerado, pero
marca muy bien el carácter de la situación y el sentimiento de este estudiante:
"Los exámenes de ingreso a la universidad influyen notablemente en nuestra vida
escolar y privada. Las universidades del Japón son muy exigentes con sus
candidatos. En el extranjero puede tener cierta importancia el nombre de la
universidad donde uno ha estudiado, pero lo más importante es la calificación
obtenida y el talento personal. Estos son los factores claves para buscar empleo.
Pero en Japón la situación es un poco diferente. Parece que lo más importante es
el nombre de la universidad donde uno ha estudiado. Esta diferencia entre el
Japón y Occidente se debe en parte a que las universidades tuvieron orígenes
diferentes. En Occidente, la universidad es una institución que nació de las
asociaciones de estudiantes de la Edad Media. En cambio, en Japón fue el
gobierno el que estableció las universidades a mediados del siglo pasado con la
meta claramente expresada de producir técnicos y funcionarios calificados para el
funcionamiento del Estado moderno. Esta imposición "desde arriba" de la
universidad como institución, se vio acompañada de la creación de un sistema
escolar centralizado, y trajo como consecuencia una jerarquía entre las
universidades. Este aspecto jerárquico se acentuó en los años anteriores a la
segunda Guerra Mundial. Los más inteligentes iban a las universidades
"imperiales" como Tokio y Kioto, y luego pasaban a ocupar los puestos claves en
el gobierno y en los negocios. Una cosa parecida ocurrió con las universidades
privadas.
Después de la Segunda Guerra Mundial, se crearon muchas universidades
nuevas, pero la clasificación jerárquica siguió existiendo.
Debido en parte a esta situación, las firmas de negocios buscan a su personal no
de acuerdo con el estudio de cada uno, sino de acuerdo con la universidad en la
que estudiaron.
Tras ello se oculta el preconcepto de que los estudiantes de las universidades de
primera clase son mejores. Por eso, los exámenes de ingreso en las universidades
adquieren gran importancia. Es posible que haya entre los estudiantes de las
mejores universidades, algunos que no muestran mucha diligencia ni aptitud
después de haber ingresado; y es también posible que haya estudiantes de gran
talento en universidades de menos prestigio, pero todo eso se ignora. En
consecuencia, y dado el peso que se le da al examen de ingreso a la universidad
para el futuro de cada uno, los estudiantes de escuela secundaria superior se ven
sometidos a presiones para entrar en las universidades mejor calificadas. Son
muchos los que repiten los exámenes de ingreso una y otra vez hasta que pueden
ingresar en la universidad deseada; por ejemplo, más del 50% de los que ingresan
a la Universidad de Tokio, han tenido que presentarse a examen más de una vez.
Los exámenes de ingreso de muchas universidades privadas exigen inglés,
japonés, y estudios sociales como geografía, historia del Japón o del mundo para
los que pretenden entrar en alguna facultad o ciencias sociales. Los que aspiran
en facultades de física y ciencias tienen que aprobar los exámenes de inglés,
matemática, y ciencias naturales (física o química). Pero las universidades
nacionales mantienen un sistema diferente. Los exámenes para esas
universidades se dividen en dos partes.
El primer examen, que se tiene a principios de enero, es una especie de prueba
general para todos los aspirantes. Hay que rendir inglés, matemática y japonés,
más otras dos asignaturas de ciencia, como física, química, geología o biología, y
otras dos de letras, como geografía, historia del Japón o del mundo. Es decir, siete
asignaturas en total. Luego, a principio de marzo, se tiene la segunda vuelta de
exámenes, que hace cada universidad por separado. Sólo los que han conseguido
una puntuación por encima de un cierto nivel, están calificados para examinarse
en la segunda vuelta. La universidad den Tokio exige sacar entre 750 y 800
puntos sobre un total posible de 1000 puntos para calificarse. La media de todos
los examinados que por lo general en los 600 puntos, de manera que es difícil
calificar para entrar en la Universidad de Tokio. Esa primera vuelta de exámenes
de siete asignaturas es muy dura para nosotros. Lo peor es que una vez acabada
hay que pasar la segunda vuelta todavía.
Pero como decía antes, nos las hemos arreglado para adaptarnos a ese sistema
tan duro. Sobre todo, en Japón no existe una clase privilegiada hereditaria, y hay
mucha movilidad social, de manera que cualquier muchacho de familia pobre
puede tener éxitos si tiene inteligencia y trabaja duro. En cierto sentido, la dureza
de los exámenes de ingreso en Japón es un síntoma de la igualdad social que
prevalece en el país, porque ni siquiera el hijo del primer ministro o del presidente
de una gran compañía puede entrar en una de las mejores universidades sin
estudiar mucho y trabajar muy en firme. Es inevitable el sufrir un poco en una
sociedad que premia el esfuerzo personal."
El estudio en la universidad dura generalmente 4 años y 6 años para las carreras
de Medicina y Odontología, se divide en dos cursos, curso general y curso
especial. Los primeros dos años estudian en el curso general para conseguir
conocimientos amplios, y los últimos dos años, se dedican en profundidad a su
especialidad. El objeto de la educación universitaria es desarrollar en los
estudiantes tanto conocimientos y carácter, como capacidad práctica. En otras
palabras, la universidad es una organización educativa, y a la vez, es una
institución de investigación académica.
EL FUTURO
Las reformas introducidas a partir de la Restauración de Meiji y la Segunda Guerra
Mundial allanaron el camino para la difusión de la educación en Japón. Sin
embargo, en los últimos años han surgido numerosos problemas en los centros
docentes del país, entre los que se incluyen la violencia, la intimidación y la feroz
competencia por conseguir una plaza en los mejores colegios. Además, cada vez
se hace más evidente que el sistema necesita transformarse en otros más
apropiado para la sociedad japonesa en la presente etapa de reestructuración
industrial, desarrollo tecnológico e internacionalización.
En 1984, el Consejo Nacional para la Reforma Educativa, órgano consultivo del
primer ministro, fue creado para estudiar estos temas y fijar objetivos de largo
alcance para el sistema educativo. En 1987 el Consejo emitió las siguientes
recomendaciones basadas en el principio del respeto a la individualidad, la
necesidad de promover una educación para toda la vida y la exigencia de dar
respuesta a la internacionalización de la sociedad japonesa y la revolución
informática:
1. Debe ofrecerse una selección más variada de materias en los niveles de la
educación secundaria elemental y superior;
2. Debe revisarse el sistema de los exámenes de ingreso en la universidad y
permite que cada centro establezca sus propias pruebas;
3. Deben aumentarse las oportunidades educativas para las personas que no
estén matriculadas en centros docentes, y;
4. Debe mejorarse el sistema de admisión de estudiantes extranjeros.
EDUCACION EN JAPÓN
La educación ha sido siempre un asunto importante para la sociedad japonesa.
Existen tres formas en las que un niño es educado en Japón: por asistencia a una
escuela pública para la educación obligatoria, por asistencia a una escuela privada
para lasas educación obligatoria o por asistencia a una escuela privada que no
adhiere a los estándares establecidos por el Ministerio de Educación, Cultura,
Deportes, Ciencia y Tecnología (MEXT) o Monbukagakusho ( 文 部 科 学 省 ,
'Monbukag
A pesar de no ser obligatoria, el 90% de la población asiste a la educación
secundaria. Más de 2,5 millones de estudiantes continúan estudiando en
universidades y colegios terciarios. En el pasado, el proceso de selección para la
educación de alto nivel era descrito como "infernal" o "bélico". Sin embargo, con el
cada vez más pequeño número de nacimientos en Japón, la situación se ha
revertido. Actualmente los colegios y universidades deben competir entre sí para
ganar estudiantes.
== Sistema de educación japonesa
La educación obligatoria en Japón es desde los 6 hasta los 15 años. (6 años de
educación primaria y 3 años de secundaria elemental) Después, puede continuar
sus estudios en la escuela preparatoria, para cursar una carrera técnica o
universitaria. Puede elegir una escuela pública o privada. Todas las lecciones son
impartidas en japonés. En caso de los extranjeros, si tiene su carnet de extranjero
puede ingresar a la escuela secundaria elemental sin necesidad de pasar un
exámen. Para seguir estudios superiores, es necesario presentarse al exámen de
ingreso, cumplir con los requisitos que varia de acuerdo a cada escuela. Además
es indispensable tener un buen nivel de japonés. En las escuelas de nivel
superior, adoptan el sistema tri-semestral extendiéndose de abril a finales de julio,
de septiembre a finales de diciembre y de enero a finales de marzo.
ESTANCIA INFANTIL (GUARDERÍA)
Los niños que no acuden a la estancia infantil no reciben ningún curso educativo,
ya que estos centros son sólo para cuidar de los niños mientras lo padres trabajan
o cuidan de algún familiar enfermo. La estancia generalmente recibe infantes de
cero años hasta el ingreso a la escuela primaria, y el horario varía de acuerdo a
las necesidades de los padres. Hay casos en que por falta de cupo no es posible
el ingreso. La mensualidad se define de acuerdo al ingreso anual del año anterior
de los padres. Puede tener mayor información sobre las estancias públicas ó
privadas en la Municipalidad de su Distrito en la Sección Bienestar So El jardín de
infancia, recibe niños desde los 3 hasta los 5 años de edad al igual que la estancia
infantil, sin embargo el contenido educativo y el objetivo de ésta es diferente. El
jardín de infancia privado, cuenta con transporte privado, mientras el jardín de
infancia público, requiere que los padres lleven y recojan a los niños. == El horario
es de 9:00 am a 2:00 pm. aproximadamente.
La inscripción para el jardín de infancia público se inicia todos los años a
mediados de octubre. Para mayor información, acercarse al Jardín de Infancia ó
llamar al Departamento de Educación de la ciudad de Nagoya al teléfono: (052)
972-3243.
==Educación Primaria == La escuela primaria, se inicia a los 6 años de edad y
dura 6 años. Si está registrado en el registro de extranjeros y es portador del
carnet de extranjero, es posible ingresar a la escuela primaria pública. La escuela
donde se matricule será definida de acuerdo a su domicilio actual. La educación
es gratuita.
Puede obtener mayor información en la Municipalidad de su Distrito, en la Sección
Registro Civil u oficinas afiliadas a su distrito.
Educación Secundaria Editar
Secundaria Elemental Concluida la escuela primaria, continúan 3 años de
educación secundaria elemental. Mayor información puede obtenerla en la escuela
primaria.
PREPARATORIA
Aparte de la Educación Común, hay Comercio, Industria y otras especialidades
que puede elegir de acuerdo a sus aptitudes. El turno de día dura 3 años y el turno
de noche dura 4 años. Para ingresar, al igual que los estudiantes japoneses
egresados de la secundaria elemental, debe aprobar el exámen de admisión. Para
ello es necesario tener un nivel alto de japonés. Sin embargo, algunos colegios
privados aceptan estudiantes de habla inglesa sin necesidad de hablar el japonés.
EDUCACIÓN SUPERIOR
La escuela técnica tiene como objetivo preparar vocacionalmente o técnicamente.
El programa de educación comprende de 1 a 3 años. Para ingresar un estudiante
extranjero a esta escuela, es necesario haber cumplido con los 12 años de
educación (en caso de Japón, hasta la escuela preparatoria) y haber pasado el
primer o segundo nivel de aptitud del idioma japonés. A partir del año 2003 será
necesario también pasar el examen de estudiante extranjero en Japón. Mayor
información puede obtenerla en la escuela que desea ingresar ó en la Asociación
Internacional de Educación Japonesa. Para estudiar el idioma japonés, no será
necesario pasar ninguno de los exámenes arriba mencionados.
UNIVERSIDAD
Las universidades ofrecen programas de 4 años y la universidad de carrera corta 2
años. Para la inscripción del extranjero va a depender del resultado del primer
nivel del examen de aptitud del idioma japonés y del examen unificado para los
estudiantes que vienen del extranjero. (Estos examentes se ofrecen a mediadios
de diciembre. Las solicitudes deberán ser llenadas en agosto o en la primera mitad
de septiembre. Para mayores detalles llame a la Asociación de Educación
Internacional de Japón al (03)5454-5578 Las mismas reglas se aplican para los
que desean ingresar a la secundaria. La información general sobre los examenes
de entrada y admisión están disponibles en publicaciones como Shihi Gaikokujin
Ryugakusei no tame no Daigaku Nyugaku Annai (Guía de examenes para la
admisión a la universidad para estudiantes extranjeros) compilado por la
Asociación de Educación Internacional, Japón. Esta publicación puede ser
consultada en el Mostrador de Información. Para más detalles, comuníquese
directamente.
ESCUELAS DE ESTUDIOS SUPERIORES
Un programa de cursos de maestría es normalmente de dos años, por lo que un
programa doctoral es de cinco años (con el programa de maestría en función con
los dos primeros años del programa de doctorado). Los programas de medicina,
dentista y medicina veterinaria son la excepción. Las lecciones son en japonés en
la mayoría de las escuelas japonesas de estudios superiores. Se requiere un nivel
elevado de japonés para los que deseen graduarse de estas escuelas superiores.
Para aquellos quienes han completado un nivel de educación universitaria o
equivalente están cualificados para ingresar a un programa de estudios
superiores. Información general sobre estos programas están disponibles en
publicaciones como Gaikokujin Ryugakusei no tame no Daigakuin Nyugaku Annai
(Programas de estudios superiores para estudiantes extranjeros) compilado por la
Asociación Cultural de Estudiantes Asiáticos.
http://www.unilibre.edu.co/CienciasEducacion/humanidadesIdiomas/images/stories
/pdfs/2013/doc5.pdf