COMUNIDAD
La representación social de la infancia interviene desde un principio en el cuidado
y protección de los niños. El recién nacido no puede valerse por sí mismo y sin la
presencia de otro que lo provea de lo necesario, su vida correría peligro. Estos
cuidados se realizan a partir de pautas culturales e históricas.
Juntamente con las primeras atenciones que se brindan al recién nacido, se pone
en marcha un proceso de construcción del sujeto infantil. Mientras se lo cría se le
van transmitiendo palabras portadoras de una historia familiar y social y de una
cultura particular.
Al término de este proceso, el niño, su mente (el lenguaje, las capacidades
lógicas) y su misma personalidad (ligada a creencias y costumbres) se
caracterizan en sentido social. El niño habrá llegado a ser miembro de la
comunidad a título pleno, en cuanto habrá asimilado sus aspectos culturales más
característicos. Los agentes fundamentales en este proceso son la familia y el
lenguaje, es a través del intercambio de señales sonoras con los familiares y sobre
todo con la madre.
La socialización infantil se acelera luego con el desarrollo del lenguaje que es, por
un lado, producto social y, por otro, un agente de socialización, quizás el más
importante, hace entrar al niño en el mundo de la cultura que es precisamente
producción simbólica y que está organizada prevalentemente a través del
lenguaje.
ROL DEL ESTADO
Las políticas de cuidado de la primera infancia:
Las políticas de cuidado de la primera infancia son “las actividades y relaciones
orientadas a alcanzar los requerimientos físicos y emocionales de niños, así como
a los marcos normativos, económicos y sociales dentro de los cuales éstas son
asignadas y llevadas a cabo”. Las necesidades de cuidado de niños y niñas se
proveen a través de un modelo de cuidado y atención integral que promueva la
igualdad en el acceso y la calidad de los derechos. La integralidad significa que el
niño recibe un conjunto de intervenciones sincronizadas para lograr en él un efecto
mayor.
Está comprobado que implementar políticas de primera infancia trae aparejadas:
● Beneficios para el niño/a: mayor desarrollo cognitivo y psicosocial
(curiosidad, persistencia, autocontrol, perseverancia, disciplina, autoestima,
confianza, habilidad socioemocional, estabilidad, motivación, consistencia,
mayor escolaridad, y mejores salarios en su adultez).
● Beneficios sociales: se obtienen al disminuir desde los primeros años de
vida las brechas que existen entre los grupos más vulnerables y el resto de
la población (disminución en la tasa de criminalidad, mejoría en el ambiente
familiar y los hábitos de crianza de los padres, menores tasas de
embarazos adolescentes y no deseados, entre otros).
En Argentina, la desigualdad socioeconómica, regional y entre grandes centros
urbanos y zonas rurales aún impide que todas las niñas y niños tengan las mismas
oportunidades al nacer y durante los primeros años de vida. A pesar de los
esfuerzos realizados, la pobreza sigue concentrada en la niñez y todavía se
observa una gran brecha entre las normas y la práctica efectiva de los derechos.
Los desafíos que enfrenta la primera infancia en Argentina son múltiples. Desde
asegurar que las familias cuenten con tiempo y dinero para cuidar y puedan
acceder a servicios educativos y de cuidado de calidad, hasta garantizar que todas
las niñas y niños estén cubiertos por el sistema de protección social, que puedan
acceder a servicios de salud, que cuenten con una nutrición adecuada, que estén
protegidos contra todas las formas de violencia, que puedan ejercer su derecho a
la identidad, que cuenten con una vivienda digna, con agua potable, entre otros
factores que determinan el bienestar de la niñez.
Estos retos requieren de un abordaje integral, que considere todas las
dimensiones involucradas, desde un enfoque de equidad y con perspectiva de
género, que asegure también una distribución más equitativa de las tareas de
cuidado al interior del hogar. Para ello, es clave fortalecer la coordinación entre los
distintos sectores y niveles de gobierno.
La primera infancia es el período de mayor y más rápido desarrollo en la vida de
una persona. Durante esta etapa se construyen las bases del futuro de cada niño,
de su salud, bienestar y educación. Por eso es necesario que en esta etapa todos
reciban oportunidades que permitan una vida plena y productiva y el ejercicio de
sus derechos. Asegurar el acceso a un sistema de protección social de calidad
desde el comienzo puede hacer una diferencia en el desarrollo de los niños y
niñas, y con ellos, de toda la sociedad. Con intervenciones tempranas, las
inequidades y disparidades sociales pueden erradicarse.
Normativa nacional:
➔ Ley N° 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y
Adolescentes:
Su objetivo es asegurar la protección integral de los derechos de las niñas,
niños y adolescentes que se encuentren en el territorio de la Argentina.
Busca garantizar el ejercicio y disfrute pleno, efectivo y permanente de
aquellos derechos reconocidos en el ordenamiento jurídico nacional y en
los tratados internacionales en los que sea parte la Nación. Establece que
la Convención sobre los Derechos del Niño es de aplicación obligatoria. Y
plantea que los organismos del Estado deben adoptar todas las medidas
necesarias para garantizar el efectivo cumplimiento de estos derechos y
garantía.
➔ El Sistema de Protección de Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes
está conformado por todos los organismos, entidades y servicios que
diseñan, planifican, coordinan, orientan, ejecutan y supervisan las políticas
públicas de gestión estatal o privadas, en el ámbito nacional, provincial y
municipal, destinados a la promoción, prevención, asistencia, protección,
resguardo y restablecimiento de los derechos de los niños, niñas y
adolescentes, y establece los medios a través de los cuales se asegura el
efectivo goce de los derechos y garantías reconocidos en la Constitución
nacional y la Convención sobre los Derechos del Niño.
➔ Ley N° 24.540 de Régimen de identificación de los recién nacidos: Busca
asegurar que se identifique a todo niño nacido vivo o muerto y a su madre.
➔ Ley N° 26.206 de Educación Nacional: Determina que la educación inicial
comprende a niños desde los 45 días a los 5 años de edad. La ley
modificatoria N° 27.045 señala la obligatoriedad de la educación desde los
4 años de edad y de universalización de los servicios educativos para los
niños de 3 años de edad, priorizando la atención a los sectores menos
favorecidos de la población. También reconoce la relevancia de la
coordinación con las políticas de salud y desarrollo social (particularmente,
con el área responsable de la niñez y familia), tanto a nivel nacional como
provincial.
➔ Ley N° 26.233 de Promoción y Regulación de los Centros de Desarrollo
Infantil: Promueve y regula estos espacios de atención integral de niñas y
niños hasta 4 años de edad, que tienen el objetivo de brindar los cuidados
adecuados e imprescindibles, complementando, orientando y coadyuvando
en su tarea de crianza, a las familias desde una función preventiva,
promocional y reparadora.
➔ El Decreto N° 574/16 crea el Plan Nacional de Primera Infancia, que
plantea la promoción y el fortalecimiento de espacios de cuidado y el
abordaje integral de los niños de 45 días a 4 años en situación de
vulnerabilidad social.
Dentro del esquema federal y descentralizado la ley establece tres instituciones
clave, con autoridades de aplicación y responsabilidades en todos y cada uno de
los niveles:
• La Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia dependiente del Poder
Ejecutivo Nacional, que funciona con representación interministerial de
organizaciones de la sociedad civil.
• El Consejo Federal de Niñez, Adolescencia y Familia, un órgano deliberativo,
consultivo y planificador que incluye a todas las provincias y que contempla las
particularidades y realidades de todo el país.
• La figura del Defensor de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes para
velar por la protección y promoción de sus derechos consagrados en la
Constitución nacional, la Convención sobre los Derechos del Niño y las leyes
nacionales.
ROL DE ENFERMERÍA
La infancia es una etapa especialmente vulnerable y determinante en la
adquisición de hábitos saludables que condicionan, en buena parte, el estado de
salud en la etapa adulta.
Un entorno familiar y social saludable y una atención sanitaria adecuada favorecen
el desarrollo de las capacidades físicas, emocionales e intelectuales del niño. Los
cuidados que se deben realizar deben ser integrales. El profesional de enfermería
ha de aprender a anteponer el bienestar físico, mental y social del niño a cualquier
otra consideración, debiendo ser sensible a los principios éticos y legales de su
ejercicio profesional.
Sus principales roles son:
● Deben saber disminuir el estrés, miedo e inseguridades del menor a la hora
de ser ingresado. Esto lo logra facilitando la presencia de un familiar,
haciendo que disminuya la ansiedad del niño y logrando que se cumpla la
labor del médico.
● A la hora del diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la enfermedad
deben contribuir en el bienestar del paciente y familiares.
● Deberá proporcionar un ambiente tipo hogareño al niño donde podrá
además compartir con otros de su misma edad. Las actividades recreativas
son de suma importancia, pues a través de ellas pueden enfrentar de una
manera más amena los problemas a los que se enfrentan.
● Ofrecer un espacio donde puedan estar los padres o familiares.
Ofrecer un lugar adecuado donde se le pueda realizar el tratamiento y cuidados
primarios adecuados