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Black Sabbath Ensayo

Ensayo basado en escritos de Denis Dutton para analizar el aporte musical de Black Sabbath en el plano musical.
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Black Sabbath Ensayo

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Estética

Mtro. José Luis Camacho Gazca

Ensayo final

Black Sabbath: innovador paradigmático.

José Omar Moreno García

28/11/2019
The Polka Tulk Blues Band fue el primer nombre de la leyenda, posteriormente nombrado
Earth para, finalmente, aterrizar en Black Sabbath: suceso y creación que cambiaría por
completo la escena del rock/heavy metal mundial hasta nuestros días. 1968 era el año cuando
en la ciudad industrial de Birmingham, John Michael “Ozzy” Osbourne, Anthony Frank
“Tony” Iommi, Terence Michael “Geezer” Butler y William “Bill” Ward dieron vida a la
mítica banda creadora de un nuevo género.

Es esencial, como primer paso, poner en contexto el surgimiento de la banda y la


razón de su característico sonido. El responsable tiene nombre y apellido: Tony Iommi. A la
edad de 17 años, en un día de trabajo en la industria del metal, Tony Iommi se acercó a una
gillotina para cortar un trozo sin esperar que ese movimiento también se llevaría la punta de
dos de sus dedos de la mano derecha. Los médicos le prohibieron volver a tocar guitarra e,
incluso, le hicieron saber que, en esas condiciones, jamás podría hacerlo de nuevo. Sin
embargo, ideó unas prótesis a base de fondos de botellas plásticas revestidas en cuero para
regresar a su pasión, la guitarra. Eso no fue todo. Se vio forzado a bajar medio tono de
afinación a su instrumento y a utilizar cuerdas de banjo para hacerlo más suave al contacto
con sus cercenados dedos y así hacer una labor más fácil. Sí, ¡Black Sabbath es un accidente!

A partir de esto puede entenderse el por qué y cómo del giro que llevó a The Polka
Tulk Blues Band -como su nombre lo dice, una banda de blues- a convertirse en Black
Sabbath, la agrupación madre de lo que hoy conocemos como metal.

Estamos hablando de un accidente, un error provocado para presentar algo insólito.


“El error y sus sinonimias (falla, equivocación, desviación, pero también transgresión,
innovación, etc.) puede entenderse como una práctica cultural significativa.” (Márquez,
2010) y Sabbath es un gran ejemplo para esto, pues logró romper el canon, el paradigma ya
que: “lo que en una época determinada podía considerarse como algo erróneo, fallido o mal
interpretado, en otra ha sido considerado como un nuevo elemento estético capaz de crear
una determinada escuela o movimiento.” (Márquez, 2010).

Así, echando un vistazo general y según Israel Márquez:

Géneros como el jazz, el rock o el punk se han construido en buena parte en base a
elementos que, desde el punto de vista de la música clásica y académica más purista,
pueden ser interpretados como errores (desafinación, inestabilidad rítmica, distorsión,
ruido, etc.) (Márquez, 2010).

Desde el momento de su nacimiento y por su totalmente nueva propuesta, Black


Sabbath estaba, quizá sin saberlo, destinado a ser grande. Y no sólo eso, además de su
estructuración de sonidos y silencios, hay aún un contexto social y cultural detrás que los
respalda. Entendemos, entonces que:

La música es una de las expresiones creativas más íntimas del ser, ya que forma parte
del quehacer cotidiano de cualquier grupo humano tanto por su goce estético como
por su carácter funcional y social. La música nos identifica como seres, como grupos
y como cultura, tanto por las raíces identitarias como por la locación geográfica y
épocas históricas. Es un aspecto de la humanidad innegable e irremplazable que nos
determina como tal (Angel, Camus y Mansilla, 2008: 18).

Sujetos en medio de situaciones precarias en el trabajo, herederos de las post guerras,


partícipes del boom juvenil y hartos del profundo enrolamiento de la religión en la sociedad
fueron los elementos que provocaron que Butler -reconocido como el principal letrista de la
banda- y compañía se enfocaran, basados en el reformado sonido de Iommi, para crear
música más oscura, pesada y temerosa. En una nota por la BBC sobre el último concierto se
concentra mejor este punto donde nos dice que:

Osbourne, junto a Tony Iommi, Geezer Butler y el ex miembro de la banda Bill Ward
crearon un sonido único, teñido del entorno industrial de la posguerra en Birmingham,
que influyó centenares de otros conjuntos e inspiró a generaciones de guitarristas.
(BBC, 2017).

De esta manera, encontramos distintos artistas que han ido surgiendo tras Black
Sabbath que, sin duda, coinciden en que son la piedra angular para el inicio de una nueva
oleada de música. De nuevo, en la misma nota de la BBC:

“Black Sabbath significa todo para mí”, declaró Scott Ian, de Anthrax a la Radio 1 de
la BBC. “Podría decir que para mí Black Sabbath son la biblia y cada una de sus
canciones es otro libro de la biblia que escribieron, la biblia de heavy metal”. (BBC,
2017).
O bien, en palabras de Fabbian Bonilla, cantante y guitarrista de la banda
costarricense Colémesis:

Todos los que tocamos metal, de alguna u otra manera fuimos influenciados por
Sabbath, desde los acordes hasta el tipo de armonía, el tipo de letras, la duración de
las canciones, que no eran de tres minutos, sino que tenían trasfondo (Bonilla citado
en Solís, 2013).

Por otra parte, los testimonios anteriores son más recientes en una época donde la
libertad ha sido ampliada, pero a su vez, es claro que en sus inicios no fueron muy bien
recibidos. Ejemplo de ello es lo que Julio Solórzano comenta:

Si bien las letras no estaban orientadas hacia el satanismo como tal, sí eran muy
oscuras y a cierto sector de la población le causó conflicto. Para principios de los años
70 eran temas difíciles de tratar, así que los músicos ocasionaron revuelo, tanto para
bien como para mal. (Solórzano citado en Radioformula, 2016).

De hecho, los críticos musicales muchas veces calificaron de malos o faltos de calidad
a varios álbumes. Es obvio, pues en un momento de transición entre el arte purista e
históricamente pulcro y la apertura de nuevas categorías, así como su goce -tales como lo
oscuro, lo satánico, lo demoníaco, lo perturbador, lo macabro, etc. Era indiscutible que su
recepción sería turbulenta. Se puede denotar desde la categorización de su música:

Black Sabbath lo llamaba “rock pesado”. El término “heavy metal” fue acuñado por
unos periodistas en los años 70 y, al comienzo, era utilizado peyorativamente para
describir la nueva ola de músicos “agresivos”, con su sonido impactante y de alto
volumen que retumbaba en los bares. (BBC, 2017).

Sin embargo, con el paso del tiempo, la opinión dio un giro copernicano al
considerarlos producciones de culto y, así, varios de esos críticos salieron a pedir disculpas
y reconocer su error. En palabras de Butler en entrevista con la BBC: “‘Al comienzo no nos
gustaba que nos llamaran heavy metal’, manifestó Geezer Butler. ‘Pero a todo el mundo le
gusta encasillarte, así que nos acostumbramos. En lugar de ser peyorativo, se convirtió en un
estilo de vida’, añadió.” (BBC, 2017) ¿Cómo es posible que música “indeseada” en su época
de nacimiento llegó a considerarse de culto años después? Primero, habrá que analizar el
contenido técnico y, posteriormente, el contexto en que las sociedades fueron cambiando
para aceptar de mejor manera el trabajo de Black Sabbath.

Pasemos pues a analizar esta banda mediante los universales de Denis Dutton:

Si abordamos la destreza y virtuosismo es más que evidente que Sabbath la tenía y en


sobra. Las cualidades vocales de Ozzy, los poderosos rasgueos de Iommi, el redoble de Ward
y las letras, así como el bajeo de Butler concordando con la guitarra consagraron a los nativos
de Birmingham. Se trata de una de las bandas con mayor calidad técnica a la hora de crear e
interpretar, no por nada han sido tan influyentes en agrupaciones como Pantera, Megadeth,
Anthrax, Slayer y compañía. A partir de ello formaron la cultura del heavy metal.

En cuestión de imitación encontramos en que, efectivamente, este cuarteto inglés tuvo


inspiración de música de Blue Cheer, Cream y Vanilla Fudge pero que trascendieron esto.
No quedaron como música similar, sino como una propuesta nueva que buscaba el ocultismo
y el terror, una atmósfera groovy, apostándole al doom metal, pero con claras influencias del
blues, rock y, por supuesto su sello característico, el heavy metal. He aquí la diferencia de
grupos antecesores.

Por otra parte, está el estilo, el cual es otra parte única. Ligado a lo anterior, son
responsables de una nueva ola metalera. Nuevamente, son padres del heavy metal y demás
subgéneros. Tratándose de Sabbath podemos decir que la formación original creó el aspecto
técnico y, a la salida de Osbourne y posterior llegada de Ronnie James Dio, se configuró el
elemento estético y, algo muy importante, se dieron el lujo de alinear inmediatamente al
creador de la mano cornuta: el gesto y símbolo más representativo del género. Por ello, son
influenciadores no sólo de su rama, sino de las venideras.

Tratándose del enfoque especial, Black Sabbath salió de los parámetros de la


cotidianidad. Tomó lo macabro, lo demoníaco, lo que realmente pasaba en el mundo y lo
plasmó en un tipo de música más fuerte, potente y capaz de hacer que esas temáticas tan
polémicas fueran escuchadas y animaran al oyente para notarlas. Aquí también entra el placer
no utilitario: primero puede provocarte fascinación por la magnífica ejecución en conjunto,
quizá el significado lo ignoras en primera instancia, pero es imposible después ignorar el
contenido lírico pues, sencillamente, era extraordinario y fuera de lo común.
Black Sabbath es un ejemplo único en el mundo de las expresiones artísticas.
Influenciados por el blues y el rock, fueron capaces de romper barreras y paradigmas para
enrolarse en un mundo nuevo por su temática y por su capacidad innovadora al ofrecer un
sonido diferente a los ya escuchados. A lo largo del tiempo fue ganando adeptos y, aunque
nunca estuvieron del todo en el foco de las masas como suele pasar con las figuras actuales,
son reconocidos por el público y por músicos venideros como una gran inspiración. Es
posible que un trabajo como éste siga vigente aún 50 años después de su nacimiento. Incluso,
aunque con menor potencia, enfrentándose a la música popular actual que parece arrasar y
devorar el mercado masivo por ser eso mismo, hits efímeros. Sabbath, por el contrario,
pareció encontrar la fórmula en que, al menos a sus seguidores, estas añejas canciones sigan
evocando la suficiente fuerza como para mantenerse vivas en el 2019.

Ahora bien, Sabbath rompió la burbuja del canon para, años después, prácticamente
envolverse como un paradigma para todo aquel que quisiera componer heavy metal o
cualquier subgénero de éste. Un caso curioso donde pasó de ser lo nuevo, lo extraño y lo
dudoso de aceptación al “tiene que ser así” o “similar a esto”.

Por tanto, Black Sabbath es tan deífico que, tal vez sin saberlo, se canonizaron por sí
mismos. Trascendieron. Donde el milagro para llevarlos a esa consagración fue aquel
accidente de Iommi y los testigos-feligreses seguimos siendo sus seguidores.

Dando pie a un análisis actual en comparación de la influencia de la agrupación en


cuestión: “para llegar a entender el significado de la música contemporánea, es
imprescindible reflexionar sobre el binomio música-sociedad y contemplar los distintos
elementos que conforman el nuevo lenguaje desde un punto de vista semiótico-lingüístico-
social.” (Coronado, s.f.) Y si bien lo dice, un análisis de la música contemporánea haremos
en comparación -no técnica, sino del aporte musical o representación social- de Black
Sabbath y la música que, en los últimos años ha venido sucediendo.

Según Coronado: “El sentido de todo objeto artístico pasa por una función
epistemológica, ya que transmiten conocimientos y experiencias del mundo y el sujeto
individual, creador-transmisor-receptor, se constituye a través de lo que lee, ve y oye,
mediante un lenguaje propio.” (Coronado, s.f.). Por esta razón, los temas tan polémicos,
profundos y representativos de los problemas sociales de la época en que Black Sabbath se
desarrolló aún siguen teniendo un peso en el factor social, aunado a la excelsa manera de
interpretarlos y de ejecutar sus instrumentos. Por otra parte, a manera de crítica, la música
popular actual (específicamente reggaetón y ciertos casos de hip-hop y pop) hace referencia
únicamente a temas mundanos, banales, que reproducen y enaltecen configuraciones sociales
que fácilmente pueden ponerse en tela de juicio, normalizan actitudes reprobables, además
de la poca o nula puesta en escena de algún tipo de destreza o virtuosismo; estamos llenos de
artistas que copian al otro indiscriminadamente y que, además, no son los verdaderos
creadores de lo que presentan. Caracterizados por la falta o ausencia de estilo e, incluso, la
conjunción de varios de ellos que prometen ser todo pero a la vez no son nada. Para culminar,
son producciones pensadas para ser un hit, desaparecer en breve y dar paso a otro hit; no
existe el espíritu de trascendencia, pues únicamente se busca la masificación para, como casi
todo hoy en día, capitalizarla y generar ingresos. Citando a Hans Magnus Enzensberger: “Sin
retroalimentación no hay instancia suprema que imparta las órdenes” (Enzensberger, 2000)
donde, efectivamente concuerda con lo anterior, pues no hay consciencia del contenido, sino
de lo que pueda vender fácilmente. No hay retroalimentación ni juicio por parte del autor, ni
de la crítica ni del público, es hueco aparentando estar lleno de talento. Así, apoyado por los
medios de comunicación, se enardece este tipo de música que, si bien no considero que
debería no existir, sí opino que, desde las formas y temáticas de concepción contemporáneas
de las mismas, se le presentan muertas a una sociedad profundamente estancada en la
inconsciencia, inmovilidad, efimeridad, banalidad y conformismo. Mejor dicho por el
ensayista alemán antes citado: “este medio no es ni una bendición ni una maldición; refleja
simple y llanamente el estado mental de sus miembros” (Enzensberger, 2000).

No obstante, también hay que echar un vistazo al interior de los movimientos


generados por este cuarteto oriundo de Birmingham que, lamentablemente, han ido
perdiendo fuerza y sentido. Según Balfagón:

La cultura heavy metal estuvo inicialmente muy ligada a zonas industriales y obreras.
No en vano muchos sitúan su lugar de nacimiento en Birmingham: una ciudad inglesa
abocada a la industria del acero que vio nacer a bandas como los míticos Black
Sabbath o Judas Priest. (Balfagón, 20116).
Esto quiere decir que, desde sus inicios, el heavy metal tuvo connotaciones sociales
muy fuertes, con representación férrea de la clase obrera, del desamparado, de los desórdenes
que la desigualdad y el orden social, político y económico tanto local como global
ocasionaban en aquel individuo que pasa desapercibido para todos. Esto, sin embargo, ha ido
desapareciendo con el paso del tiempo debido a la misma adecuación de la industria musical,
del auge capital y la globalización. Así que, hoy en día: “el heavy metal ha dejado de estar
ligado a una serie de relaciones sociales e identitarias muy fuertes que le otorgaban esa férrea
fidelidad entre sus seguidores” (Balfagón, 2010). El capitalismo llegó a todos y, aunque la
propia creación de música inspirada en el heavy metal requiera más profundidad que otras
expresiones de música popular, se ha visto mermada su labor e influencia social debido a lo
ya mencionado.

Importante será reivindicar el papel de la música y su estructura para ser efectiva. En


primera instancia, hay que reconocer que:

En música podemos distinguir una morfoestructura que organiza la construcción


formal (la relación de la música consigo misma), una logoestructura que regula la
relación inmediata con la subjetividad del oyente (la relación de la música con el
hombre) y una semioestructura mediante la cual se vincula con la tradición y la
historia (la relación de la música con la cultura) (Villar-Taboada citado en Coronado,
s.f.).

Esto para, finalmente, comprender lo siguiente:

Se debe entender la música como una práctica comunicativa y expresiva fundamental,


cercana a cualquier individuo y habitual en cualquier cultura, sin exclusividad de
ninguna clase social, siendo así parte de la vida cotidiana de todos los individuos que
integran la sociedad (Hormigos y Cabello citados en Alvarado, 2013).

Por esta razón es que Black Sabbath es tan valioso para la escena musical
contemporánea en general. Frescos, crearon, innovaron, apuntalaron, mejoraron y
tecnificaron saliendo de los casi dogmas temáticos y armónicos a pesar de que, a final de
cuentas, de alguna manera ellos también se convirtieron en canon. Al menos convirtamos en
canon algo que valga la pena, como ellos.
Para el actual 2019 han pasado dos años de su retiro, pero su música sigue viva a tal
grado que, referente al concierto que hubo en México en 2013, Julio Solórzano dice: “Había
gente de todas las edades: abuelos, adultos, jóvenes y hasta niños de 4 y 6 años, hijos de una
amiga. Fue un concierto inolvidable” (Solórzano citado en Radioformula, 2016). Aún en su
último álbum (13) lograron dar la última campanada sonando como nunca ese potente sonido
y letras profundas, recargadas de una contextualización religiosa y de los problemas
personalidad que vivimos en estas décadas. Increíble ver cómo pueden ser líricas de temas
que parecen vanos y rechazables como las drogas o peleas en las calles y convertirse en una
absoluta obra de arte o, por otro lado, basadas en literatura de todo tipo; por ejemplo, The
Wizard de 1970 está inspirada en el personaje Gandalf de El Señor de los Anillos de J.R.R.
Tolkien y, retomando su última producción, God Is Dead? aborda la filosofía de Friedrich
Nietzsche, por mencionar algunas. ¿Qué banda y/o artista actual es capaz de esto? En verdad
que muy pocos que, por supuesto, no figuran entre las masas.

La llama no se apagará por su imborrable legado. Hoy, en un mundo donde abunda


la subjetividad irracional -en la mayoría de los casos-, la inconsciencia, la poca creatividad y
el optar por salidas fáciles, donde el goce efímero inunda nuestros gustos, Black Sabbath
sigue viviendo como una inspiración, un bastión y una razón para cambiar nuestras vanas
expresiones artísticas; sigue enardeciendo para quienes queremos ver más allá de nuestro
panorama, donde ponderamos la importancia de crear, denunciar, criticar, difundir y luchar
por consignas que trascienden los minutos que otorguemos en un reproductor escuchando
música, una expresión artística y estética que ha perdido esencia y utilidad.
Referencias:
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Por qué Black Sabbath será siempre la más grande banda de metal de todos los tiempos - El
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nuevas_generaciones_0_517598337.html
Bernal, Fernando. (2018, 9 abril). Diez canciones para entender por qué el 'heavy metal' tiene
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Universidad de Playa Ancha. Valparaíso.
Ensezberger, H. M. “El evangelio digital” en revista Nexos, marzo de 2000

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