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TALLER

Este documento describe cómo sanar las heridas emocionales del pasado. Explica que Dios quiere sanar todo nuestro ser, pero que muchos cristianos no alcanzan la madurez espiritual debido a heridas emocionales no sanadas. Luego detalla las causas comunes de heridas emocionales y los pasos para sanarlas, incluyendo entregar el corazón a Dios, examinar recuerdos dolorosos, buscar la verdad, perdonar y aceptar que la sanidad es un proceso.

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TALLER

Este documento describe cómo sanar las heridas emocionales del pasado. Explica que Dios quiere sanar todo nuestro ser, pero que muchos cristianos no alcanzan la madurez espiritual debido a heridas emocionales no sanadas. Luego detalla las causas comunes de heridas emocionales y los pasos para sanarlas, incluyendo entregar el corazón a Dios, examinar recuerdos dolorosos, buscar la verdad, perdonar y aceptar que la sanidad es un proceso.

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¿CÓMO SANAR LAS HERIDAS EMOCIONALES DEL PASADO?

Salmos 147:3 dice “El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”.

Así como una herida física puede dejar su cicatriz que nos hará recordarla en el futuro, de forma
similar pasa con las heridas del corazón, heridas emocionales que son parte del pasado dejan huellas
que quedan y que cada vez que las vemos, nos hacen recurrir en nuestra mente a esa situación que
pasamos y revivir el dolor, la rabia, la impotencia o cualquier emoción negativa que hallamos
experimentado en ese momento. Entonces es necesario entonces, pedir la sanidad que proviene de
nuestro poderoso Dios.

Dios quiere que todo su ser sea santificado por completo en nosotros: espíritu, alma y cuerpo (1
Tes. 5:23). Pero la mayoría de cristianos no alcanzan la madurez espiritual, ni un crecimiento
espiritual, tampoco el cumplimiento de sus llamados no porque no aman a Dios sino porque no han
logrado superar sus heridas emocionales y dejar que el pasado deje de afectar su presente y futuro.

I. ¿QUÉ SON LAS HERIDAS EMOCIONALES?

Se podría decir que las heridas emocionales son traumas que las personas sufren a medida que van
pasando por ciertas experiencias que marcan su historia.

El cerebro es como una grabadora. Ha grabado cada una de las experiencias que has tenido. Lo ha
grabado todo: bueno o malo, correcto e incorrecto, verdadero y falso. Pero aquí hay un problema: tu
cerebro no distingue entre las cosas que son verdaderas y las que son falsas. Cuando basa su vida en
información defectuosa toda su vida tendrá un estilo derrotista. Va a construir una vida llena de
fracasos y dolor.

Algunos, durante su infancia, escucharon a sus padres u otras figuras de autoridad decirles: “Eres
estúpido, eres feo, nunca vas a hacer nada con tu vida, ¡me da vergüenza llamarte mi hijo!, eres
torpe, tonto, ¿por qué no puedes ser inteligente como tu hermano?, etc.

Esas cosas que te han dicho se han grabado en tu cerebro y algunos tienen 15, 20, 30, 40, 50 o 60
años y siguen escuchando esa grabación una y otra vez en tu mente y se preguntan por qué hacen
cosas que los hacen fracasar. Tienen hábitos y acciones que los llevan al fracaso producto de estas
grabaciones que ya se encuentra en el subconsciente; PERO estas grabaciones deben ser
reemplazados por las verdades de Dios.

5 Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados.
Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz, fue azotado para que pudiéramos ser
sanados. Isaías 53:5 NTV

II. ¿CÓMO SABER QUE TENGO UNA HERIDA EN EL CORAZÓN?

¿Te ha pasado que tienes una cicatriz en tu cuerpo que no recuerdas qué la causó? eso también
puede suceder con las cicatrices que dejan las heridas del corazón y de allí lo importante de
aprender a identificar qué comportamientos o actitudes comunes en mí son consecuencia de alguna
herida no sanada del pasado.

Para ello hemos creado un test: “Identificando heridas en nuestro corazón”


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III. ¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE LAS HERIDAS EMOCIONALES?

Hay sucesos en nuestra vida que nos pueden causar heridas emocionales. Entiéndase como heridas
emocionales, las que afectan a nuestros sentimientos, y estas heridas por lo general se focalizan
en nuestro inconsciente, en otros casos en el subconsciente.

Todas estas causas a veces vienen de la sociedad y de sus perjuicios, otras veces vienen de los
miembros de su familia y esas son las que más duelen, las que vienen de los padres, de los hijos, de
los hermanos y las hermanas, de los tíos y las tías, de tu pareja.

Existe también una causa que afecta bastante dejando heridas profundas en nuestro corazón y ese es
el rechazo; y este puede venir de diferentes maneras, quizás fuiste rechazado desde el vientre de tu
madre, o quizás al nacer, o en la niñez (por tus familiares o amigos del colegio), el abandono de los
padres, preferencia de los padres por los hijos, atropellos sexuales, crítica severa, etc

Algún abuso sufrido, una traición, insatisfacción de las necesidades básicas, entre otros, son sucesos
que pueden dañar nuestra vida y causar heridas como:

- Complejo de inferioridad (aislarse, tratar de llamar la atención, sentirse demasiado


susceptible, ser demasiado posesivo, buscar el perfeccionismo, criticar a otros, proyectarse,
tratar de compensar)
- Rechazo.
- La necesidad de aprobación o de ser amado y protegido por una persona
- Rencor, resentimiento.
- Rebeldía.
- Culpa.
- Desconfianza en quienes te rodean, celos, dependencia emocional
- Sentimiento de venganza.
- Problemas para relacionarse con las personas
- Sentir que los demás son más importantes que tú o lo contrario
- Tristeza, soledad, aislamiento.
- Problemas de carácter, sentir rencor u odio hacia alguien
- Falta de perdón.
- Falta de autoperdón.
- Entre otros.

Si hasta el momento aún continúan esas heridas del corazón vivas en ti, déjame decirte que es
porque sola nunca podrás mejorarte, no por tu propia cuenta. Si pudieras ya lo habrías hecho. Por
más que trates de negarlo necesitas la ayuda de otra persona.

Las personas con heridas profundas en su corazón hacen cualquier cosa para evitar sentir ese dolor.
Se drogan, embriagan, toman pastillas, tienen relaciones sexuales con personas que no conocen, se
colocan mascaras para aparentar algo que no son, pero por dentro están desechas; con luchas y un
gran sentimiento de vacío y soledad.

Estas personas hacen cualquier cosa para tratar de detener el dolor. Pero la pregunta es: ¿Cómo
sanar heridas del corazón y hallar así alivio: Con el sexo, las drogas, el alcohol, la pornografía?
¿Saben cómo pueden hallar alivio? Con Jesús. El mundo solo le puede ofrecer analgésicos
temporales.
El problema de los alivios temporales es que: el alivio no dura mucho tiempo, y son adictivos;
nunca solucionan un problema. Y cuando usted deje de utilizar esos analgésicos, aun va a estar solo,
avergonzado, amargado, enojado y sintiéndose sin valor. 

IV. ¿CÓMO SANAR LAS HERIDAS EMOCIONALES?

Los Psicólogos seculares, por lo general, reviven recuerdos para sacar los problemas, y al paciente
le dicen al final: “Ahora acepta que éste es tu problema y vive con él”, esto ayuda, pero no te sana.
Cristo vino a sanarnos integralmente, en Lucas 4:18 y 21, nos dice:

18 Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los
pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los
cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; 21 Y comenzó a decirles: Hoy
se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

Sólo en Cristo podemos ser sanados. Un creyente debe recurrir a él para ser sanado física, espiritual
algunos nunca sanan de su corazón herido porque evaden resolver el dolor bloqueándolo,
negándolo, o “embotellando” los recuerdos. Pero la senda que el Señor ha preparado curará sus
heridas más profundas si usted le permite entrar en la parte más íntima de su corazón, donde él
puede ungir con su bálsamo sanador todo su ser… espíritu, alma y cuerpo. “Él sana a los
quebrantados de corazón, y venda sus heridas”. (Salmos 147:3)

 Entregue su corazón al Señor y deje que él sea su Libertador.

Reconozca su incapacidad para sanarse a sí mismo y acepte el hecho de que Dios es la fuente de
todo crecimiento y sanidad. Pida a Dios que sane su dolor del pasado y consuele a su alma a
medida que encuentra su refugio en él y toma de su fuerza.

“Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi
escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio”. (Salmos 18:2)

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32)

 Examine si existe algún recuerdo doloroso que se encuentra reprimido (no lo niegue
acéptelo).

Guardar un dolor es como tener carbón encendido en su corazón; ¡usted es el que se va a quemar!
Las heridas no se curan mientras usted las oculta. Al contrario, arden más. Ignorarlas tampoco las
va a eliminar, sólo las hará peor. La Biblia dice que es agotador emocionalmente guardar heridas.

Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el
día. Salmos 32:3 (NVI)
• Busque la verdad.

Descubra la verdad de lo que le ocasionó las heridas del pasado y sus luchas actuales.
Busque verdades de la palabra de Dios que le fortalezcan y animen.
Descubra verdades de los principios bíblicos y el consejo sabio de personas confiables que le
ayuden a entender y resolver su situación.
“Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he
esperado todo el día”. (Salmos 25:5)

 Perdone a quien le ha causado daño.

No podrá mejorar mientras guarde resentimientos. Por su propio bien, tiene que olvidarse de los
deseos de venganza. ¿Quiere sanarse? o ¿Quiere vengarse de quien le hizo daño? No tiene
suficiente energía para hacer ambas cosas. No puede hacer ambas. Va a tener que decidir qué es lo
que quiere hacer. Y ya hablamos de la importancia de perdonar.

“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios
también os perdonó a vosotros mismos” (Efesios 4:32)

El perdón nos libera de la amargura que hay en nuestro corazón con respecto a lo que él o ella han
hecho. “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y
seréis perdonados.” (Lucas 6:37)

 Acepte que la sanidad es un proceso… no un evento único.

Rehúsese a buscar soluciones rápidas y sin dolor.


Desarrolle una mejor comprensión de cuáles son las actividades que promueven la sanidad.
Aumente su paciencia a medida que inicia el proceso de sanidad.
“Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en
nombre del Señor. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la
paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y
compasivo”. (Santiago 5:10–11)

 Dese la libertad de pasar por el luto.

Escriba las pérdidas que ha tenido en su vida.


Permítase un tiempo de luto. Llore a solas o con un amigo(a).
Escriba la palabra “terminado” al lado de cada recuerdo doloroso.
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de llorar, y
tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar”. (Eclesiastés 3:1, 4)

 Acepte el amor y perdón de Dios y perdónese a sí mismo.

Debemos entender que Dios nos ama, con un amor inmenso, que le costó la vida de su propio hijo
(“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo
aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” Juan 3:16). Es por ello, que con
seguridad debemos aceptar su amor y perdón. (“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo
para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9)

Aceptar su amor y perdón, nos da paz, nos libera de la culpa y temor. (“En el amor no hay temor,
sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el
que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” 1 Juan 4:18);

Ser libre de la amargura, ira o temor, nos permite relacionarnos debidamente con Dios y ser
sanados emocionalmente; “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en
temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! “
Romanos 8:15.
IMPORTANTE, Pero, así como en determinadas heridas físicas, debemos buscar un profesional
de la medicina, de igual forma, hay heridas emocionales que necesitan la intervención de un
profesional. Puede ser que necesitemos la ayuda de un pastor o de un consejero, o de un psicólogo
o psicoterapeuta, o de un psiquiatra, según la gravedad del caso, sin embargo, debemos asegurarnos
que quien nos ayude, debe guiarnos hacia el Señor, para recibir de ÉL la verdadera sanidad
emocional.

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