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Morfología Lingüística

Este documento habla sobre la morfología lingüística. 1) La morfología estudia las formas de las palabras. 2) Las palabras están compuestas de unidades más pequeñas llamadas monemas como lexemas y morfemas. 3) Los lexemas aportan el significado fundamental de la palabra mientras que los morfemas indican accidentes gramaticales como el género y número.

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Morfología Lingüística

Este documento habla sobre la morfología lingüística. 1) La morfología estudia las formas de las palabras. 2) Las palabras están compuestas de unidades más pequeñas llamadas monemas como lexemas y morfemas. 3) Los lexemas aportan el significado fundamental de la palabra mientras que los morfemas indican accidentes gramaticales como el género y número.

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Morfología lingüística

Dentro de la lingüística, las formas de las palabras son el objeto de estudio de la


morfología. El estudio de las distintas formas o variantes del significante de las palabras de
una lengua son su competencia. La palabra Morfología (del griego morfh/: forma) fue
introducida en el siglo XIX.

El monema es la unidad de la primera articulación del signo lingüístico. Es decir que


cualquier palabra puede ser dividida en unidades más pequeñas, dotadas de un significante
y un significado. Así pues, una palabra podrá estar constituida por uno o más monemas.

1. Lexemas: lo que comúnmente se conoce como raíz, y contiene en germen el


significado de la palabra No todos los monemas significan de la misma forma.
Distinguimos, en primer lugar, los lexemas, que son los que aportan el significado
fundamental de la palabra; por ello se dice que son como la raíz de la palabra.
2. Morfemas: Los morfemas son las unidades mínimas, gramaticalmente
significativas, que forman las palabras. Clases de morfemas: libres y trabados
1. Morfemas trabados o dependientes: son aquellos que necesitan unirse a
uN lexema para tener significado. Aquí incluimos:
1. Morfemas dependientes derivativos o afijos. No modifican el
significado básico. Son formantes facultativos por ser opcionales.
2. sufijos: si se van después del radical o lexema.
3. prefijos: si preceden al radical o lexema.
4. interfijo: Se colocan entre los prefijos y sufijos para evitar la
cacofonía entre dos sonidos.
5. Morfemas dependientes gramaticales. Frente a los afijos, éstos no
sólo modifican el significado básico del lexema, sino que además nos
sirven para relacionar esa palabra con otras. Ocupan siempre la
posición final de la palabra y la información que ofrecen es de tipo
gramatical, como el género, el número, la persona, el modo, etc.
También se llaman flexivos porque nos muestran las diversas
posibilidades o flexiones de una palabra. Son formantes constitutivos
por ser obligatorios.
2. Morfemas libres o independientes: son aquellos que no necesitan ir unidos
a ningún lexema, sino que forman por sí solos una palabra. Son morfemas
independientes los determinantes, las preposiciones y las conjunciones.

 Morfema cero

Es aquel morfema que, aunque existe morfológicamente, no se refleja gráficamente.

[Link]
Lexema, Morfemas, Prefijos, Sufijos

Antes de iniciar el estudio del lexema y los morfemas, te presento las siguientes definiciones que te
ayudarán a comprender mejor las explicaciones posteriores:

Palabra es la mínima unidad de significado.


Lexema es el elemento que contiene la significación de la palabra. Tradicionalmente se le ha
llamado raíz.
Morfemas son las letras que van pospuestas al lexema. Indican los accidentes del vocablo. Estos
accidentes son: género, número, tiempo y persona
Palabras primitivas son las que originan otros vocablos.
Palabras derivadas son las que han sido originadas por las palabras primitivas, a las que se les
ha añadido uno o más sufijos.
Prefijos son los elementos que preceden a las palabras, y que les añaden significación.
Sufijos son ls elementos que posponen a las palabras y que les añaden significación.
Incremento es la letra o letras que van entre el lexema y el sufijo. Esta letra o letras se han
añadido por eufonía. Los sufijos sirven para formar sustantivos y adjetivos principalmente.

La palabra primitiva más el sufijo, se llama palabra derivada.

En este sitio estudiamos la palabra con criterio morfológico, es decir, estudiamos la estructura de
los vocablos, atendiendo los elementos que lo integran. Lee el siguiente fragmento para poder
profundizar en el funcionamiento del lexema y los morfemas.

"Ojo Caliente es un pueblo triste, rodeado de montes. Tiene iglesia, alcaldía y dos billares.
Antes había una cantina, pero acabaron con ella. En su lugar, construyeron la cárcel,
obra en la que colaboramos todos los vecinos. Unos por gusto, otros por fuerza y otros, pues, por
no dejar.

Esa cárcel fue una obra cívica. En ella, el alcalde y el señor cura decidieron encerrar el mal y el
vicio
de Ojo [Link] no ayudé a construir la cárcel, porque siempre sospeché que sería el primero
que encerraran en ella. Advertí a mis amigos el peligro que corríamos, pero no hicieron caso.
Como ya no había cantina, todos el en pueblo gastaron sus energías en construir la prisión.
Los trabajos se hicieron de día y de noche. El alcalde la quería para celebrar la independencia,
el mes de septiembre, pero el señor cura la deseaba para octubre, día de no sé qué santo,
y ganó."

René Espinosa Olvera De "La Cárcel"

La Palabra y sus elementos Constitutivos

Escojamos algunas palabras para iniciar el estilo morfológico de la palabra:

Palabras Lexema Morfemas


    género número
casa cas a a
pelota pelot a a
árbol árbol    
montes monte   s
vecinos vecin o s

Observa los cinco sustantivos anteriores. Fíjate que el lexema - llamado raíz, tradicionalmente -
contiene la significación de la palabra, mientras que los morfemas indican los accidentes del
vocablo: género y número. Estamos partiendo de ejemplos sencillos, pues la palabra tiene una
estructura más compleja, como veremos más adelante. Analicemos morfológicamente tres verbos:

Palabra Lexema Morfemas


tiempo persona
modo número
decidieron decid ie ron
corríamos corr ía mos
quería quer ía  

Fíjate nuevamente en el contenido del lexema: posee la idea de la palabra, la significación. Los
morfemas indican los accidentes. Definiremos algunos términos:

Palabra es la mínima unidad de significado.


Lexema es el elemento que contiene la significación de la palabra. Tradicionalmente llamado raíz;
origina una familia de palabras.
Morfemas son las letras que van pospuestas al lexema. Indican los accidentes del vocablo.

Las palabras que hemos estudiado, que tienen lexema y morfemas se llaman primitivas, es decir,
que no se forman de ninguna otra, sino que por el contrario dan origen a otros vocablos. Estas
palabras se llaman derivadas: se forman con la palabra primitiva más uno o varios sufijos.

Palabra Lexema Prefijo Sufijo Morfemas


        género número
independencia depend in encia    
torero tor   er o  
retribución tribu re ción    
aullido aull   id o  
antesala sal ante   a  

Las palabras anteriores no solo tienen lexema y morfemas, sino que poseen elementos que se
anteponen o posponen al lexema y añaden o varían la significación de la palabra. Si el elemento se
pospone a la palabra, se llama sufijo; si va antes se denomina prefijo. Aclarando los términos
tenemos:

Prefijo: Elemento que precede a la palabra y que le añade significación.


Sufijo: Elemento que se pospone a la palabra y que le añade significación.
En síntesis: todas las palabras (sin considerar las partículas, preposiciones y conjunciones) tienen
lexema y morfemas. Una gran cantidad de vocablos poseen además prefijos y sufijos.

Incremento

Algunas palabras añaden letras entre el lexema y el sufijo, para que la pronunciación no sea
ingrata. Por ejemplo: "panadero" , lexema: pan, sufijo: er, morfema que indica género: o. Se le han
añadido las letras "ad" por eufonía. A estas letras se les suele llamar incremento.

Veamos algunos ejemplos para que quede más claro este tema:

Palabra Lexema Morfemas Prefijo Sufijo Incremento


género número
literarios liter o s   ari  
memorias memori a s      
señorita señor a     it  
desesperanza esper     des anza  
subdesarrollo desarroll o   sub y des    
periodismo period o     ism  
esclavitud esclav       itud  
guerrilla guerr a     ill  
inteligencia intelig a     enci  
quemadura quem a     ur ad

Para mayor claridad he separado el morfema del sufijo.

[Link]

1. 1. La palabra, un concepto espinoso.


     

 
Todos los que hablamos, sabemos que hablamos por medio de palabras. Sabemos
contar cuántas palabras hay en una determinada oración sin dudarlo, pero seguro que nos
ponen en un aprieto si nos piden una definición de palabra.
 
Si alguien nos dice que hay una mesa redonda en el centro cultural del barrio, puede
pensar dos cosas: que una de las mesas tiene esa forma, o que se celebra un debate sobre un
tema concreto. Si pensamos en la mesa que es redonda, la podemos oponer a otros tipos de
mesa: cuadrada, poligonal, triangular, etcétera; es decir, hay dos palabras, mesa + redonda,
cada una con un significado propio y autónomo en gran medida. Si por el contrario
pensamos que nos hablan de un debate, oponer mesa redonda a mesa cuadrada es tan
ilógico como oponerla a arenque ahumado. Ahora no hay dos palabras en el mismo sentido
que antes, sino dos palabras que unidas forman una sola "palabra", equivalente a debate y
oponible a conferencia o discurso, por ejemplo. Imaginemos ahora que alguien nos habla
del tratamiento de una paciente en el pre- y postparto. ¿Es pre- una palabra?.
 
Todas estas dudas deberían estar despejadas en una ciencia que dice de sí misma
que tiene como unidad a la palabra, pero no lo están: hay demasiadas definiciones de
palabra desde puntos de vista muy dispares, lo que por desgracia equivale a decir que no
hay ninguna. ¿Cómo manejarnos, pues, en morfología?. Está claro que necesitamos
delimitar nuestra unidad básica, como la física ha hecho con sus unidades y sus conceptos. 1

[1]

 
Esta paradoja tiene su origen en el hecho de que el concepto habitual de palabra en-
cubre varias realidades distintas entre sí. Tomemos en consideración varias listas de pala-
bras:
 
1. a. canto (rodado)
b. canto (acción de cantar)
c. canto (de un duro)
 
2. a. tener, tengo, tienes, tuve, tenía, he tenido.
b. limpio, limpia, limpios, limpias.
c. rosa, rosam, rosae, rosas, rosarum, rosis.
 
3. a. beber, bebida, beburcio, bebedor.
b. digno, dignidad, dignamente, dignarse.
 
En (1) tenemos tres palabras con significados distintos y orígenes también distintos,
que tienen en común la forma fónica (y gráfica): son palabras distintas pero homónimas;
Diremos de cada una de ellas que es una palabra gramatical, porque en el lexicón del
español (el componente léxico, recordemos) tendría cada una una entrada. El caso en (2) es
distinto: cada conjunto de palabras tiene una sola entrada en el diccionario, y nos parece
lógico: (2a) es una lista de formas conjugadas del verbo tener; (2b) es el adjetivo limpio
flexionado en género y número, (2c.) es la lista de las formas que puede adoptar la palabra
latina rosa al ser declinada. Está claro que en (2a) tenemos varias formas de la misma
palabra, y que en cada una de las listas es la primera de estas formas la que usamos como
forma de cita, es decir, la forma que elegimos como representante de la lista completa. Nos
parece lógico que todas ellas formen parte de una misma entrada léxica porque, conociendo
el español como lo conocemos, sabemos que es automático obtener todas estas formas a
partir de la forma de cita. En (3) ya no sucede lo mismo: aunque hay una evidente relación
entre las cuatro palabras que forman cada grupo, todas ellas son palabras distintas que
empleamos en entornos diferentes: unas son verbos; otras, adjetivos; otras, sustantivos y
otras, adverbios. Son palabras independientes pero -como decíamos en el cole- "de la
misma familia".
 
1[1]
Sin querer ser maliciosos, nos preguntamos: ¿Sabe la biología definir su objeto de estudio, la
vida?
Como vemos, hay que tener mucho cuidado con las palabras. Entre ellas adoptan re-
laciones muy diversas y la manera en que se forman viene determinada por la función que
vayan a desempeñar. En (1) no hay más relación que la fónica entre ellas; en (2), se da un
proceso regular de flexión, que veremos enseguida; en (3) se da otro proceso, el de deriva-
ción. Otro proceso posible es el que aparece en mesa redonda, similar (no idéntico) al que
tenemos en rompehielos, el de la composición. De todos ellos hablaremos en el presente
tema.
 
 

1.1. 1.1. Las unidades morfológicas inferiores a la palabra.


 
Si no es posible dar una definición del concepto intuitivo de palabra por no ser fun-
cional en la descripción lingüística, habremos de buscar en la palabra las unidades que ne-
cesitamos. Por medio de los ejemplos anteriores hemos podido sospechar la existencia de
unas unidades de rango inferior cuya combinación crea una estructura morfológica que es a
lo que llamamos palabra.
 
Esas unidades existen, y lo comprobamos contrastando varias formas de palabra o
varias palabras "de la misma familia". Tomemos los ejemplos de (2b): dejando sólo lo que
tienen en común, nos queda limpi-. Esta parte de todas estas palabras es lo que tradicional-
mente llamábamos raíz. Es un elemento indivisible en unidades menores con significado:
nada más corto que limp- tiene significado relacionado o no con la idea de limpiar, limpio,
etc., y se limita a ser un conjunto de fonemas que carecen de valor semántico. Lo que queda
de esas palabras, -o, -a, -os, -as es también divisible en dos grupos de unidades, -o y -a, que
indican género masculino y femenino, respectivamente, y -s, que indica pluralidad gramati-
cal. Su valor significativo, como vemos, es distinto al de limp-. Este hace referencia a algo
de la realidad (el concepto de limpieza), mientras que -o, -a y -s tienen un significado pura-
mente gramatical: los conceptos a que hacen referencia no tienen existencia en la realidad
extralingüística. Hay, pues, unidades inferiores a la palabra y son, al menos de dos tipos.
 
A las unidades mínimas con significado (es decir, que son menores que la palabra y
que son indivisibles en elementos dotados de significado) las llamamos morfemas (en la es-
cuela europea, monemas), y las hay de dos tipos: los morfemas léxicos o lexemas, que tie-
nen significado léxico -que hacen referencia a conceptos de la realidad- y los morfemas
gramaticales o morfemas a secas, que tienen un significado exclusivamente gramatical.
 
Los lexemas forman palabras solos, o más habitualmente, acompañados por morfe-
mas. En el caso de árbol tenemos el lexema aparentemente solo ; en árboles, arboleda, ar-
2[2]

boladura, enarbolar, etc., lo acompañan morfemas. Son palabras portadoras de lexemas los
sustantivos, los adjetivos, los verbos y la mayoría de lo que llamamos adverbios.
 
Los morfemas pueden aparecer también aisladamente (caso de las preposiciones, las
conjunciones, el artículo y el verbo auxiliar) o, como hemos visto, formando parte de pala-
bras. Se habla en consecuencia, de morfemas libres (los que forman palabras por sí mismos:
2[2]
Decimos aparentemente porque podemos postular la existencia de un morfema cero que
indicaría número singular. V. más adelante lo referente al morfema cero.
ven, ayer, con, la, aunque) y de morfemas ligados (los que han de aparecer necesariamente
formando parte de una palabra: re-, -ado, -eda, -ista, etc.)
 
Dentro de los morfemas ligados (a los que también se llama dependientes y
trabados) hemos de hacer una distinción según su función: los que sirven para crear
distintas formas de una misma palabra (limpio, limpios) se los llama morfemas flexivos y a
los que sirven para crear nuevas palabras a partir de otras existentes se les llama morfemas
derivativos o afijos, y según su colocación con respecto al lexema se llaman prefijos, si
van colocados delante: antigás, prefijo; infijos o interfijos si se colocan entre el lexema y el
prefijo o el sufijo: ensanchar, polvareda; y sufijos si se colocan tras el lexema: caminito,
lapicero.
 
Una cuestión que puede plantear problemas es la de deslindar exactamente lo que
quiere decir significado léxico de lo que significa significado gramatical: los morfemas -o,
-s, -aba, etc., son unidades con significado gramatical (es decir, dan forma a conceptos
puramente gramaticales), pero -able, -ificar, pseudo-, etc., parecen tener un significado
léxico y no gramatical (posibilidad, causación, falsedad). Para explicar que pese a ello son
morfemas gramaticales tenemos que introducir el concepto de gramaticalización : si bien 3[3]

sus significados tienen origen en realidades no gramaticales, estos morfemas no pueden ser
palabras por sí mismos. Son formas habilitadas para cubrir una necesidad gramatical: se
habilita una forma ligada para que permita la expresión de significados que no son propios
de la gramática. Unas lenguas gramaticalizan unos conceptos, otras, otros: el de redondez
no es un concepto que cuente en español con un morfema que lo cubra, pero sí lo tiene el
navajo; tampoco la intencionalidad (cosa que sí hace el esquimal), ni la estación o época (sí
el vasco: es -aldia), ni la idea de que algo que referimos no es una opinión propia, sino que
reflejamos lo que otro ha dicho, esté de acuerdo o no con nuestra opinión (el búlgaro lo ha-
ce)... Curiosamente, la tendencia a ser algo pero sin llegar nunca a serlo del todo sí está
gramaticalizada en castellano: es uno de los valores del sufijo -oide: intelectualoide.
También gramaticalizamos en español el tamaño (por medio de los sufijos aumentativos y
diminutivos), el desprecio por algo (con los despectivos), el concepto de árbol frutal (-ero
en melocotonero, limonero, etc., -al en peral) y muchos otras conceptos no gramaticales,
pero gramaticalizados. El valor de estos morfemas es, en definitiva, puramente gramatical,
no léxico. Otros ejemplos de gramaticalización son tele- con el valor de "televisión" en
teleadicto, euro- en eurodiputado, bus en bonobús, etc. Son morfemas con significado
originariamente gramatical los que indican género, número, caso, persona, voz, tiempo,
modo, aspecto, grado, y pocos más; es decir, los que pertenecen a la categoría de morfemas
flexivos. Los morfemas procedentes de gramaticalización son muchísimos más y son usados
para crear nuevas palabras por medio del proceso de derivación, que estudiaremos más
adelante. Son los llamados morfemas derivativos.
 
 

NOTA: VÉASE UNA VARIANTE DE ESTE ESQUEMA EN [Link]


 
LEXEMAS

3[3]
El desarrollo de estos conceptos lo hemos tomado de Bosque (1981:118-120)
|
|
CLASES | | preposición
DE | | Indepen- | conjunción
MONEMAS | | dientes | determinante
| | o libres | verbo auxiliar
| |
| |
| |
MORFEMAS |
|
| | b1. Flexivos
| |
| |
| b. Depen- |
dientes, | | prefijos
trabados | |
o afijos. | |
| |
| | infijos o
| b2. Derivativos | interfijos
|
|
| sufijos:

 
Otra cosa que hemos de tener muy presente es que el morfema es una unidad
mínima formalmente, no semánticamente: un morfema es una unidad no divisible en
segmentos menores formalmente aunque su significado (el concepto al que da forma) sea
descomponible en unidades semánticamente más básicas: podemos descomponer el
significado de fusil en varios conceptos cuyo significado sea más general que el de esta
palabra: 1. arma - 2. de fuego - 3. portátil - 4. usada por la infantería, pero no podemos
segmentar dicha palabra (dicho lexema) en unidades morfológicas menores: ni fu- ni sil ni
cualquier otro segmento en que podamos dividir esta palabra significan nada. La unidad
más pequeña con significado (el monema) es fusil y no ninguna de sus partes aisladamente.
 
Con algunos morfemas se nos complica el cuadro: ¿qué significado léxico o
gramatical tiene re- en común en rehacer, rebajar y resentir? Desde luego, no parecen
significar lo mismo los tres re-. A causa de ejemplos como este, muchos autores opinan que
lo importante a la hora de identificar un monema no es que se le pueda otorgar un
significado concreto, sino que se lo pueda aislar en una segmentación morfológica y que
cumpla una función de distinción léxica (referir y conferir se diferencian precisamente por
la presencia de un morfema distinto en cada uno). En todos estos casos estaremos de
acuerdo en que ha aparecido el morfo re-, le demos el valor que le demos. Es aislable por
segmentación y eso podría ser suficiente para postular su existencia. Decimos que podría
ser porque el recurso al significado debe tener siempre la última palabra: nadie segmentaría
saloncito como sal-on-c-it-o simplemente porque la palabra sal existe en castellano y el
resto de los morfemas son reconocibles en otras unidades: reconocemos por su significado
una relación entre sala y salón que no se da entre sal y el último. En el análisis morfológico
nos conviene tener muy en cuenta factores morfológicos, semánticos y de historia de la
lengua.

1.2. 1.2. Morfemas, alomorfos y morfos.


Retomemos el ejemplo 2a: tener, tengo, tienes, tuve, tenía, he tenido. Estaremos de
acuerdo que en todos estos casos tenemos diversas formas de la palabra tener, y que son
parte de la conjugación de este verbo. Ahora bien, a diferencia de lo que habíamos visto
hasta el momento, estas palabras no comparten una misma forma lexemática: unas cuentan
con el lexema ten- (tener, tengo, tenía, he tenido) pero hay otras con tien- y tuv-. Son
formas distintas, pero todos los hispanohablantes estaremos de acuerdo en decir que no son
más que variantes de la misma forma ten-. Podemos postular que esta forma ten-, es el
monema abstracto del que las formas ten-, tien-y tuv- no son más que realizaciones
concretas en determinados entornos fónicos. Podemos comparar esta diferenciación con lo
que sucede con los fonemas, entidades fónicas abstractas que cuentan con variantes
virtuales condicionadas a las que llamamos alófonos que se realizan por medio de sonidos
concretos. Siguiendo este paralelismo, diremos que el morfema ten- cuenta con unos
alomorfos o variantes virtuales condicionadas por reglas morfológicas y fonológicas que se
realizan por medio de morfos:
 
fonología: fonema --> alófono --> sonido
morfología: morfema --> alomorfo --> morfo
 
En el caso de ten- tenemos un lexema (o morfema léxico) con tres alomorfos
posibles que se realizan en el habla por medio de los tres morfos ten-, tien-, tuv-. También
sucede esto con los morfemas gramaticales: el morfema de plural puede aparecer bajo la
forma de varios alomorfos:
 
casa / casas sillón / sillones lunes / lunesø.
 
En los ejemplos anteriores hemos visto los tres morfos por los que podemos realizar el mor-
fema de plural (de los sustantivos) en español: -s, -es -ø , (donde ø es la ausencia de morfo).
 
Vistas así las cosas, no parece muy clara la diferencia entre alomorfo y morfo: la ve-
remos más clara si pensamos que los morfemas abstractos de persona y número aparecen
inextricablemente juntos en un único morfo -amos-en la forma verbal amamos. Hay un sólo
morfo que es compartido por dos morfemas. Si extendemos el paralelismo fonema-monema
y alófono-alomorfo a los morfos, podremos decir que un morfo es la concreción en un con-
junto de fonemas de uno o más monemas, igual que un sonido es la concreción de un fo-
nema en el habla.
1.3. 1.3. Morfemas amalgama, morfema cero y morfemas
discontinuos.
Acabamos de ver que hay veces en que en un mismo morfo aparecen mezclados
inseparablemente dos o más morfemas: en amé no podemos separar en la -é un morfo para
la noción de "tiempo pasado", otro para la de "aspecto perfectivo", otro para la de "primera
persona" y otro para la de "singular" y varios conceptos gramaticales más, como sí
podemos hacerlo (en parte) en am-a-ba-s. Un único morfo "cobija" dentro de sí a varios
morfemas. A estos morfos que dan forma a varios morfemas se los llama (morfos)
amalgama o morfos "portemanteau" (con la palabra francesa que significa 'perchero').
 
También hemos visto que un morfema puede realizarse por medio de la ausencia de
morfo . A estos morfos se los suele llamar morfemas cero o morfemas ø. Esto es habitual
en español, donde el plural cuenta generalmente con morfos "llenos" (=no cero), mientras
que el singular se representa sistemáticamente por medio de morfemas cero: libroø / libros.
Podemos, pues, decir que un morfema cero es la ausencia significativa de un morfema. Que
no haya un morfo implica la existencia de la oposición con un morfema que puede aparecer
en esa posición.
 
Otra curiosidad con la que nos podemos encontrar es el hecho de que hay morfemas
representados por dos morfos separados. Si tomamos las formas de cualquier verbo
español, nos daremos cuenta de que existen tiempos que quedan señalados por un morfema
final (amaste, amabas, amarás, amarías...) y otros que cuentan con un morfema delante del
lexema y otro tras él: has amado, habías amado, etc. Algo parecido sucede con ciertos
morfemas derivativos: adormecer, abastecer, enjaular, empapelar, etc. que forman
derivados de dormir, bastar, jaula y papel. En todos estos ejemplos no hay dos morfemas
que "colaboren" para crear la palabra de que se trate, sino uno solo, dividido en dos partes.
A este tipo de morfemas se los conoce como morfemas discontinuos.

2. 2. Los sistemas de formación de


     

palabras.
Imaginemos el siguiente diálogo:
 
- Bueno, Paco, ¿en qué trabajas ahora?
- Pues estoy pambando drumos para una empresa de Burgos...
- Eso tiene que ser duro, ¿no?
- Depende de si los drumos son fácilmente pambables o no. Un drumo normal lleva
unos cinco minutos, pero el pambado de algunos puede llevar veinticinco o treinta.
 
Está claro que un hablante normal de español no habrá entendido de qué va la
conversación. Desconoce qué pueda ser un drumo y a qué se lo somete cuando es pambado,
pero si se le explica lo que quieren decir las palabras pambando y drumos, no tendrá ningún
problema en entender todo el diálogo. Esta capacidad de reconocer nuevas palabras se debe
a que hay una clara regularidad en los procesos que sirven para formar palabras nuevas en
una lengua. Por ello no hará falta que se le vayan explicando los significados de pam-
bables, pambado o drumo, ya que a partir de pambando y drumos se pueden obtener las
diferentes formas empleadas en el diálogo con el uso de los sistemas de formación de
palabras que funcionan en español. Estos sistemas son la flexión, la derivación y la compo-
sición:

2.1. 2.1. La flexión.


La flexión es el sistema por el cual creamos nuevas formas de una palabra por
medio de la unión de morfemas flexivos a una base, que puede ser bien un lexema, bien un
núcleo lexemático formado por más de un monema: a partir del lexema blanc- creamos por
flexión las formas de palabra blanco, blanca, blancos, blancas, blanquísimo, blanquísima,
etc. Si en vez de tomar como núcleo lexemático a un lexema simple, partimos de la base
blanquead-, en la que tenemos el lexema blanc- más los morfemas -ea (cf. blanquear) y el
morfema de participio, obtenemos blanqueado, blanqueada, etc., siguiendo exactamente
los mismos procesos. La flexión otorga una clase de morfemas flexivos a cada categoría
léxica, y así, como veremos pronto, a los adjetivos se les otorgan morfemas de género,
número y grado (-o, -s, -ísim-, etc.), a los sustantivos sólo morfemas de número, a los ad-
verbios el de grado (lejísimos), etcétera, muchos de los cuales son obligatorios para que una
palabra pueda ser usada (no es palabra blanc- hasta que no se le añade un morfema de
género y otro de número).
 
Al hablar de la gramaticalización ya incidimos en el hecho de que una lengua puede
gramaticalizar unos conceptos y otra, otros, pero quizá lo más sorprendente de todo ello sea
el hecho de que la propia gramaticalización dé lugar a la necesidad de concordancia
gramatical con alguna característica de los referentes externos con los que se relacionan
dichos morfemas. Muestra de ello es en español el hecho de que tengamos que usar el
morfema de género femenino al hablar de una niña y el de masculino al referirnos a su
hermano, o que al contar algo que sucedió ayer tengamos que hacerlo utilizando las formas
de pasado del verbo. Hay idiomas en los que el género no es algo que caracterice a los
sustantivos, y en los que la misma noción de género se considera limitada a palabras que
designan por sí misma seres de sexo masculino o femenino sin que en ellas haya morfemas
genéricos, como sucede en español con padre/madre frente a hermano/hermana. En inglés,
por ejemplo, un sustantivo no tiene género, y algo será masculino o femenino dependiendo
de si su referente pertenece al sexo masculino o femenino. Para un inglés es absurdo que la
mano sea femenina y el pie masculino, por ejemplo. Nunca nos referiremos a ellos usando
he o she, sino it. 4[4]

 
Otras lenguas van más allá al usar los llamados clasificadores, que son una serie de
morfemas flexivos que deben aparecer necesariamente formando parte de la palabra hacien-
do que "concuerde" con el objeto al que designan en una serie de características como el
hecho de ser alargado, redondo o líquido, por ejemplo. Imaginemos que existiera en
español un morfema flexivo que indicara redondez, digamos -ondo; tendríamos que decir
cosas como dos manzanondos, un pelotondo o bombillondo, por ejemplo. No debe ex-
trañarnos esto: recordemos la oposición hermana/hermano. Igual que en español no puede
haber un sustantivo sin morfema de número (aunque sea un morfema cero), o un verbo en

4[4]
Hay excepciones, como la que hace que nos refiramos a un barco con she.
forma personal sin morfemas de tiempo, aspecto, persona, etc., en estas lenguas no se
puede decir manzana sin que la palabra tenga un morfema de redondez.
 
Los morfemas flexivos forman paradigmas cerrados. Esto quiere decir que la lista
de todos los morfemas flexivos de una lengua está (sincrónicamente) cerrada a la admisión
de nuevos miembros, a diferencia de lo que sucede con la lista de morfemas derivativos:
pensemos por ejemplo en el sufijo -ata, tan productivo en nuestros días: bocata, tocata,
drogata, etc. Por el contrario, es difícilmente imaginable la aparición de un nuevo morfema
de plural de los sustantivos o de aspecto en los verbos, por ejemplo. Esto es una ventaja,
porque si pudiéramos ampliar sin límites el número de morfemas flexivos, dado que todos
ellos serían obligatorios para una u otra categoría, nuestras palabras serían complicadísimas
e interminables.
 

2.2. 2.2. La derivación.


 
La derivación es la formación de palabras gramaticales nuevas (no de formas de
una misma palabra, como en la flexión) por medio de la adjunción de morfemas derivativos
(prefijos, infijos o sufijos) a una base: comedero, basurero; formación, exclusión, trabazón,
intelectualoide, releer, revolotear, bailotear, etcétera.
 
Los morfemas derivativos permiten utilizar la idea expresada por una base léxica en
categorías distintas a la originaria: tenemos el adjetivo blanco, pero si queremos hacer refe-
rencia a la cualidad abstracta de lo blanco, hemos de crear un sustantivo derivado del adjeti-
vo: es blancura. Si queremos nombrar la acción de poner blanco algo, debemos crear el
verbo derivado blanquear, etc. Saltamos así de categoría léxica con el lexema bajo el brazo
y lo trasladamos de una noción adjetival a otra nominal o verbal, lo que representa una
enorme economía de lexemas (o mejor, de bases léxicas). De todas formas, no siempre que
echamos mano de la derivación cambiamos la categoría léxica de la palabra originaria: si en
vez de usar sufijos derivamos por medio de prefijos o infijos, no alteraremos la categoría:
pintar > repintar; bailar > bailotear, etcétera, como tampoco lo haremos al emplear los
sufijos aumentativos, diminutivos y despectivos.
 
Es posible pasar de cualquiera de las categorías léxicas mayores a las otras: crear
sustantivos deadjetivales (hemos visto blancura), deverbales (blanqueo) o deadverbiales
(lejanía); adjetivos denominales (televisivo), deverbales (deformable) o deadverbiales
(lejano); verbos denominales (chantajear, alunizar), deadjetivales (falsificar) o deadverbia-
les (alejar) adverbios deadjetivales (todos los que acaban en -mente y algunos más) y, más
difícilmente (?), denominales y deverbales.
 
 

2.3. 2.3. Diferencias entre flexión y derivación.


 
Según Ignacio Bosque (1981:133-134), estas serían las principales diferencias entre
la forma de actuar la flexión y la derivación:
 
1. Regularidad: El significado de una palabra con morfemas flexivos es fácilmente
predecible a partir de los significados del lexema y los morfemas; esto no sucede en
las palabras que cuentan con morfemas derivativos: si viejas es viej + femenino +
plural, podemos predecir que buenas es buen + femenino + plural, pero no pode-
mos predecir a partir de bastonazo, donde tenemos bastón + golpe dado con que
perrazo quiera decir 'golpe dado con un perro', por ejemplo; si un basurero es el
lugar adonde se echan las basuras, un sombrero no es el lugar adonde se echan las
sombras ni a un camionero le podemos echar encima camiones sin grave riesgo de
su vida.
Es habitual en lenguas como la nuestra que un mismo morfo sirva para
representar a diversos morfemas: en la flexión tenemos que -o sirve en la flexión
nominal (la de sustantivos, adjetivos y -algunos-pronombres) para indicar género
masculino, mientras que en la flexión verbal indica primera persona del singular del
presente de indicativo activo: carro viejo frente a amo. En la derivación sucede lo
mismo: ya hemos visto que el sufijo -ero admite multitud de significados diferentes
según la base a la que se adjunte; lo mismo sucede con su doblete -ario
(bibliotecario, bancario) o con -ista: maquinista, socialista, revanchista.
 
2. Universalidad dentro de una clase. Todos los sustantivos admiten los morfemas
de plural (aunque sean morfemas cero), pero no todos los verbos admiten los
mismos morfemas: dormir, sanar, parir y laborar admiten el morfema -orio con el
valor de 'lugar donde se realiza la acción indicada por el verbo': dormitorio,
sanatorio, paritorio, laboratorio, pero no lo admiten enseñar, correr, fumar, etc.
 
3. Los morfemas derivativos no son necesarios para expresar un determinado conte-
nido porque siempre admiten paráfrasis: su significado puede ser expresado por me-
dios léxicos: casita y casa pequeña; innecesario y no necesario, etc. Los flexivos
no admiten esta paráfrasis (salvo, claro está, en el metalenguaje: casas es igual a
casa + plural)
 
4. Como ya hemos mencionado, los morfemas derivativos pueden cambiar la
categoría léxica de la base, mientras que los flexivos la mantienen siempre.
 
5. (6 de Bosque) Los morfemas flexivos aparecen frecuentemente exigidos por la
estructura sintáctica. El verbo, el adjetivo, el artículo, etc., contienen un morfema de
número para cumplir la necesidad gramatical de concordar con un sustantivo; los
morfemas derivativos aparecen sólo debido a necesidades léxicas o expresivas.

2.4. 2.4. La composición.


 
La composición se diferencia de los anteriores sistemas en el hecho de que no parte
de la unión de morfemas a una base, sino de la unión en una misma unidad léxica de más
de una base, o -según la idea más tradicional-de la unión de dos o más palabras. El grado
de integración formal y semántica de los componentes puede ir desde una fusión máxima
(mediodía, sordomudo, matasellos, paraguas) hasta la relativa independencia semántico-
formal de los miembros (piso-piloto, salón-comedor, ciudad-dormitorio, etcétera). Para
determinar este grado de fusión hay que tener en cuenta:
 
1. Si los dos componentes mantienen su acento o si comparten uno para ambos: me-
diodía cuenta con un acento, coche-cama con dos.
 
2. Si el plural afecta sólo al segundo miembro (fusión total) o bien al primero: me-
diodías, pero coches-cama.
 
No es cierto que en la composición sólo puedan unirse bases cuyo núcleo sea de ca-
rácter lexemático, dado que también son palabras compuestas aunque, porque, etcétera, en
las que se han unido morfemas independientes. Esto lleva a considerar que la composición
parte siempre de la unión de varios monemas cada uno de los cuales puede funcionar autó-
nomamente en la lengua, y eso sería lo que nos permitiría diferenciar a la composición más
nítidamente de la derivación con morfemas gramaticalizados. Según este criterio, eurócrata
es palabra derivada y no compuesta, ya que no existen ni *euro ni *crata como palabras au-
tónomas en castellano (pero v. más abajo).
 

2.5. 2.5. Otras maneras de crear palabras.


 
Aparte de estos sistemas más o menos regulares de formación de palabras, existen
otros menos habituales, pero que son especialmente interesantes para el logopeda.
Enumeremos algunos:
-Acuñación léxica: Es la creación de palabras totalmente nuevas sin que haya
(aparentemente al menos) motivación en su origen: gas, kódak.
 
-Préstamo o adopción lingüística: Muy habitual en toda la historia de una lengua,
el préstamo consiste en la adopción y adaptación de una palabra extranjera al caudal de un
idioma. Casos actuales son, por ejemplo, software, párking, etcétera, aún con la grafía del
original (préstamo crudo), o fútbol, ambigú, etcétera, ya adaptados (¡más o menos!) al espa-
ñol.
 
Un tipo especial de préstamo es el calco, consistente en la traducción de los
términos con que se designa a un concepto a la lengua "prestataria": casos de calco son
rascacielos (del ing. skyscraper), ratón -en informática-, que es a la vez calco y metáfora,
lanzadera espacial -ing. space shuttle-, re(tro)alimentación -ing. feedback, etcétera.
 
-Entrecruzamiento : Consiste en tomar sólo parte de cada una de las palabras que
5[5]

entran en el compuesto. En español es relativamente poco habitual (autobús, de automobile


omnibus -lat. técnico 'automóvil colectivo'- y de ahí bibliobús 'autobús-biblioteca', y
multitud de denominaciones comerciales: Banesto, de Banco Español de Crédito, Bancaya,
de Banco de Vizcaya), pero tenemos ejemplos en otras lenguas, como en el inglés smog, de
smoke + fog, motel, de motor + hotel o en el ruso komsomol, de Kommunistícheskiï Soyuz
5[5]
Con este término, que intenta ser coherente con el de "palabras entrecruzadas" que usa F.
Lázaro Carreter en su Diccionario de Términos Filológicos (p. 162), traducimos el inglés blending.
Molodëzhi 'Unión de la Juventud Comunista'. Si consideramos que eurócrata está
compuesto no por los morfemas euro- más -crata, sino por el prefijo euro- más una forma
abreviada de burócrata, tendremos la explicación a por qué esta palabra no es compuesta
sino derivada.6[6]

 
-Acronimia: Es la creación de palabras por medio de la unión de las iniciales de va-
rias otras palabras: ONU, RENFE, Ovni, láser, INRI, etcétera. Se produce el curioso
fenómeno de que sobre los acrónimos puede darse derivación: peceros 'militantes del PCE',
ucedista, lasérico, etc.
 
-Sustracción morfológica: Es la creación de palabras a partir de la apócope de
otras: metro(politano), cole(gio), bici(cleta).
 
-Habilitación o derivación impropia: Uso de una palabra perteneciente a una cate-
goría léxica como si perteneciera a otra: decir en es un decir, donde decir ha pasado de ser
verbo a sustantivo; los rojos, donde tenemos un sustantivo procedente de un adjetivo, etc.
En ocasiones se puede plantear el problema de si el paso de una categoría a otra se debe a
razones morfológicas (habilitación) o a medios sintácticos, (sustantivación). Sobre esta
cuestión, v. Bosque (1990:183-191).
 
[Link]

6[6]
En este caso no tendríamos propiamente ni derivación ni entrecruzamiento, ya que euro está
funcionando claramente como prefijo en esta y otras palabras y no es forma apocopada (para
hablar de entrecruzamiento, es preciso que ambos componentes estén acortados) Podríamos hablar
de derivación entrecruzada. Asimismo, en los casos de bonobús y Bollicao, nombre comercial
de un bollito relleno de chocolate, podríamos hablar de composición entrecruzada.
Clases de monemas
LEXEMAS MORFEMAS

tienen significado tienen significado gramatical


léxico Independientes Dependientes

o libres o trabados
Flexivos Derivativos
preposición,
expresan género, crean palabras nu
conjunción, número, voz, tiempo... Subtipos:
determinante   

pronombre Prefijos Infijos o

verbo auxiliar interfijos

Introducción a la Lingüística. Errapel Mejías-Bikandi

Español 317 1207 Oldfather Hall

Parte 2: Morfología

1. [[questiondown]]Qué es la Morfología?

Hay dos tipos de palabras en las lenguas: simples y complejas.

Palabras simples son aquellas que no se pueden descomponer en unidades más pequeñas
que tengan significado. Por otro lado, palabras complejas son aquellas que se pueden
descomponer en unidades más pequeñas que tienen significado.

Ejemplos: "coche" es una palabra simple, mientras que "coches" es una palabra compleja
porque se compone de dos unidades con significado: "coche" y "s", que indica plural. Los
componentes con significado que forman una palabra son los morfemas, unidades mínimas
que tienen significado en la lengua. La morfología es el estudio de los morfemas y de la
estructura de las palabras. El analisis morfológico de una lengua tiene por objeto identificar
los morfemas de esa lengua y sus variantes y estudiar los principios que regulan la
combinación de estos morfemas en palabras.

Los morfemas pueden ser libres o ligados. Un morfema libre puede constituir por sí sólo
una palabra. Por ejemplo, "coche" es un morfema libre. Por otro lado, un morfema ligado
nunca puede aparecer por sí sólo, siempre tiene que estar ligado a otro morfema. Por
ejemplo, el morfema de plural /-s/ es ligado, no puede por sí sólo constituir una palabra.

Para indicar el límite entre los morfemas de una palabra se utiliza el símbolo +: coche+s.

2. Identificación de morfemas.

Para identificar un morfema es necesario encontrar la diferencia mínima en la forma de una


palabra que conlleva consistentemente una diferencia de significado. Por ejemplo:

-Turco:

/mum/ 'vela'

/mumlar/ 'velas' /-lar/ = plural

/top/ 'pistola'

/toplar/ 'pistolas'

3. Morfemas y alomorfos.

Un mismo morfema puede tener variantes, o alomorfos, cuya distribución puede estar
condicionada fonéticamente o gramaticalmente. Por ejemplo:

'a boy' un chico

'an orange' una naranja

'a car' un coche

'an eel' una anguila

En inglés hay un morfema que representa al artículo indefinido 'un/a'. Este morfema tiene
dos alomorfos /a/ y /an/. La distribución de estos alomorfos esta fonéticamente
condicionada: /a/ antes de consonante, /an/ antes de vocal.

El morfema de infinitivo en español tiene tres alomorfos: /-ar/, /-er/, /-ir/. La distribución de
estos alomorfos no está condicionada fonéticamente, sino gramaticalmente. No hay nada en
estructura fonética de la raíz /sent-/ que determine qué morfema de infinitivo va a tomar.
De hecho puede tomar /-ar/ ("sentar") o /-ir/ ("ssentir"). En este caso la distribución de los
alomorfos está condicionada gramaticalmente.

4. Raíces y tipos de afijos


La raíz de una palabra es la parte que lleva el componente principal del significado de la
palabra. Los afijos son morfemas que se añaden a la raíz para modificar o añadir algo al
significado de la palabra. Por ejemplo, la palabra "coches" consta de una raíz, /koce/, y un
afijo, /-s/, que añade el significado de plural.

Los afijos pueden ser de tres tipos: prefijos, sufijos e infijos.

Prefijos son afijos que preceden a la raíz: posible, im-posible.

Sufijos son afijos que aparecen detrás de la raíz: coche, coche-s.

Infijos son afijos que aparecen dentro de otro morfema. En español o en inglés no existen
infijos, pero en otras lenguas sí. Por ejemplo, en Tagalog: takbuh 'correr', tumakbuh 'correr
-pretérito'.

Los morfemas pueden ser continuos, si constitiyen un bloque inseparable, o discontinuos, si


aparecen partidos. Ejemplo: militar+izar (dos morfemas continuos), en+torpe+cer (el
morfema en...cer es discontinuo)

5. Categorías Gramáticales (partes del habla):

Las palabras se pueden clasificar de la siguiente manera:

1. Substantivos (nombres): designan entidades (concretas o abstractas). Aparecen con


morfemas de género y número y precedidos de algun determinante (ver más abajo): coche,
gato, etc.

2. Adjetivos: modifican a sustantivos y designan propiedades de entidades. Aparecen con


morfemas de género y número y concuerdan con el substantivo al que modifican: rojo,
alto, etc.

3. Verbos: designan eventos. Aparecen con morfemas que indican tiempo, persona, modo:
canta, bebe, etc.

4. Adverbio: modifican generalmente al verbo, adjetivo u otro adverbio, especificando la


manera, el tiempo o el lugar en que el evento descrito por el verbo tiene lugar, o la
intensidad con la que la propiedad descrita por el adjetivo se manifiesta. No aparecen con
morfemas de género, número, tiempo, etc, ni son precedidos de determinantes. En español,
muchos adverbios se construyen copn el sufijo -mente: ayer, lentamente, ahí,
tranquilamente, etc.

5. Preposición: siempre preceden a un substantivo, y nunca aparecen con ningún tipo de


morfema. Indican una relación entre el verbo y el sustantivo al que preceden: a, ante, por,
de, desde, hacia, para, por, etc.
6. Determinante: siempre preceden al substantivo, determinando el número o especificidad
de la(s) entidad(es) designada por el sustantivo. Son artículos y cuantificadores: el, la, dos,
un, cada, etc.

6. Derivación y Flexión

A veces, la combinación de una raíz con un afijo resulta en una palabra nueva, con un
significado diferente y que, en ocasiones, pertenece a una categoría gramatical diferente. A
este proceso se le llama derivación.

EJEMPLO: El sufijo /-dor/ se añade a una raíz verbal para crear una nueva palabra. Así, del
verbo /krear/ 'create', tenemos el sustantivo /krea+dor/ 'creator'. En este caso, el sufijo
cambia el significado y la categoría gramatical de la palabra: de verbo pasa a ser sustantivo
(o nombre): [[krea]V dor]N

La flexión no crea una palabra nueva, sino que especifica algún rasgo gramatical como
género, número, tiempo, aspecto, persona.

EJEMPLO: el sufijo /-es/ se añade a una raíz para indicar pluralidad, pero no tenemos una
palabra nueva, con un significado diferente, ni se cambia la categoría gramatical de la
palabra: /papel/ --> /papel+es/

7. Estructura de palabras derivadas.

La construcción de palabras a partir de morfemas es un proceso combinatorio que obedece


ciertas reglas. No todo morfema se puede combinar con cualquier tipo de raíz. Por ejemplo,
el sufijo /-eda/ se combina con nombres (arboleda, rosaleda, etc..), pero no con adjetivos
(*azuleda). Por lo tanto, las propiedades combinatorias del sufijo /-eda/ son tales que
requieren que este sufijo se combine con un nombre. En este ejemplo, el sufijo /-eda/ se
combina con un nombre para crear otro nombre. Esto lo representamos de la siguiente
manera: [[arbol]N + eda]N (el símbolo + se utiliza para separar morfemas en la palabra,
N=nombre, V=verbo, A=adjetivo, Adv=adverbio)

Una palabra derivada tiene una estructura interna. Por ejemplo, el sufijo /-mente/ se añade a
algunos adjetivos para formar un adverbio: triste --> triste+mente. Por otro lado, el sufijo
/-osa/ se puede añadir a algunos nombres para formar un adjetivo: poder --> poder+osa.
Entonces, la palabra poderosamente se crea combinando primero el nombre poder con el
sufijo osa, y al adjetivo resultante se le añade el sufijo mente. Por lo tanto, la palabra tiene
un estructura jerárquica: [[[poder]N+ osa]A+ mente]Adv.

Una estructura más compleja sería por ejemplo la de la palabra desnacionalización: Los
pasos serían los siguientes:

[[nación]N+al]A nación --> nacional

[[[nación]N+al]A+izar]V nacional --> nacionalizar


[des+[[[nación]N+al]A+izar]V]V nacionalizar --> desnacionalizar

[[des+[[[nación]N+al]A+iza]V]V+ción]N desnacionalizar --> desnacionalización

8. Algunos afijos derivacionales del español

I. SUFIJOS

A. SUFIJOS QUE CREAN ADJETIVOS

1. Nombre ---> Adjetivo

-al: nación --> nacional, labor --> laboral

-ario: déficit --> deficitario, parlamento --> parlamentario

-oso: cuidado --> cuidadoso, nube --> nuboso

-iento: sudor --> sudoriento, sangre --> sangriento

2. Verbo ---> Adjetivo

-able/-ible: lamentar --> lamentable, desear --> deseable, temer --> temible,

vivir --> vivible

-ante/-(i)ente: delirar --> delirante, sugerir --> sugerente, crecer --> creciente

-ador/-edor/-idor: cegar --> cegador, ensordecer --> ensordecedor,

gemir --> gemidor

B. SUFIJOS QUE CREAN ADVERBIOS

1. Adjetivo ---> Adverbio

-mente: lento --> lentamente, triste --> tristemente

C. SUFIJOS QUE CREAN VERBOS

1. Nombre ---> Verbo

-ear: agujero --> agujerear, párpado --> parpadear

-izar: obstáculo --> obstaculizar, señal --> señalizar


-ificar: gas --> gasificar, paz --> pacificar

2. Adjetivo ---> Verbo

-izar: occidental --> occidentalizar, nacional --> nacionalizar

-ificar: simple --> simplificar, puro --> purificar

-ecer: lánguido --> languidecer, húmedo --> humedecer

en-....-ecer: sordo --> ensordecer, rico --> enriquecer

D. SUFIJOS QUE CREAN NOMBRES

1. Nombre ---> Nombre

-ero/a: paraguas --> paragüero, moneda --> monedero

-ismo: alcohol --> alcoholismo, atleta --> atletismo

-ista: diente --> dentista, colección --> coleccionista

2. Adjetivo --> Nombre

-idad/-dad/-edad: serio --> seriedad, honesto --> honestidad, igual --> igualdad

-ería: grosero --> grosería, tacaño --> tacañería

-ez/-eza: bello --> belleza, rígido --> rigidez

-ismo: moderno --> modernismo, pagano --> paganismo

3. Verbo --> Nombre

-aje: rodar --> rodaje, aterrizar --> aterrizaje

-ante/-iente: concursar --> concursante, servir --> sirviente

-ación/-ición: realizar --> realización, fundir --> fundición

-ador/-edor/-idor: nadar --> nadador, recoger --> recogedor,

consumir --> consumidor

-amiento/-imiento: alzar --> alzamiento, atrever --> atrevimiento


II-PREFIJOS

1. Verbo --> Verbo

des-: hacer --> deshacer, mentir --> desmentir

2. Adjetivo --> Adjetivo

i-/im-/in-: real --> irreal, legible --> ilegible

9. La Composición

Es el proceso mediante el cuál se crea una palabra nueva a partir de dos palabras (morfemas
libres) ya existentes. La categoría gramatical de la palabra resultante es siempre la misma
que la categoría de algunos de los miembros constituyentes del compuesto:

abrelatas: [[abre]V [latas]N]N

pelirrojo: [[peli]N [rojo]A]A

maldecir: [[mal]Adv [decir]V]V

sinvergüenza: [[sin]P [vergüenza]N]N

En algunas ocasiones, un compuesto puede constarde más de dos palabras:

hazmerreír: [[haz]V [me]N [reir]V]N

En algunas ocasiones, unos de los miembros del compuesto ha sufrido un proceso de


derivación:

aguardiente: [[agua]N [[ard(er)]V+ iente]A]N

En los compuestos, los morfemas flexivos de género y número pueden en algunas


ocasiones modificar a uno de los miembros del compuesto, pero no al compuesto:

abrelatas: [[abre]V [lat+a+s]N]N: "las latas"--> fem. pl., "el abrelatas" --> masc. sing.

En otras ocasiones, el morfema flexivo de género o número modifica al compuesto:

sinvergüenza: [[sin]P [vergüenza]N]N: el/a sinvergüenza

[[[sin]P [vergüenza]N]N+s]: los/las sinvergüenzas

10. La Conversión
Es un proceso mediante el cuál una palabra cambia de categoría gramatical sin la necesidad
de añadir ningún tipo de afijo:

[fumar]V : No quiero fumar más

[fumar]N : El fumar puede dañar la salud

[dulce]A : Es una bebida dulce

[dulce]N : Los dulces tienen mucha azúcar

[demasiado]A : Tiene demasiado dinero

[demasiado]Adv : He dormido demasiado

[(a)fuera]P : Está (a)fuera de la casa

[afuera]Adv : Está afuera

[Link]/training/capacitar/ morfologia/[Link]

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