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El Poder Tributario en Venezuela. Inicio

El documento describe el poder tributario en Venezuela. Explica que Venezuela dependía principalmente de los ingresos petroleros, pero que ahora busca otras fuentes de financiamiento a través de impuestos. Detalla las características del sistema tributario venezolano, incluyendo que los impuestos deben basarse en la capacidad económica y el principio de progresividad. También explica la diferencia entre potestad tributaria, que es la autoridad para crear e implementar impuestos, y competencia tributaria, que se refiere a quien tiene la autoridad para crear

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El documento describe el poder tributario en Venezuela. Explica que Venezuela dependía principalmente de los ingresos petroleros, pero que ahora busca otras fuentes de financiamiento a través de impuestos. Detalla las características del sistema tributario venezolano, incluyendo que los impuestos deben basarse en la capacidad económica y el principio de progresividad. También explica la diferencia entre potestad tributaria, que es la autoridad para crear e implementar impuestos, y competencia tributaria, que se refiere a quien tiene la autoridad para crear

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EL PODER TRIBUTARIO EN VENEZUELA

INTEGRANTES:

Anna Hernandez, C.I. 17. 277.

Mariana Ortiz, C.I. 11.120.620

Iveric Perez, C.I. 15.582.910

Puerto La Cruz, 13 de Mayo 2014.


Introducción:

Por lo general, el ciudadano común, recuerda sus deberes y obligaciones,

en época del pago de los tributos, tanto como, si se es una Persona

Natural, como jurídica. Y es que el pago de los tributos, es de cierta

forma, el reconocimiento implícito de que todos, así como, tenemos

derechos, también tenemos deberes que cumplir.

El Poder Tributario, además de ser un universo de complejidades

técnicas-administrativas, que representa el financiamiento de los

Gobiernos, Locales, Estadales y Nacional, para llevar a cabo el ejercicio

de sus funciones.

Y es que no solamente, con los tributos se alimenta el Estado para

generar Sueldos y Salarios de Funcionarios, sino, que gracias a la renta

proveniente de este recurso legal, es posible, generar bienes y servicios

de uso común, en la sociedad.

En el presente informe, se realiza el análisis del Poder Tributario en el

país, se hablara sobre las características que este posee según nuestra

jurisprudencia. Así mismo, de establecerán los conceptos de Poder

Originario y Derivado, así como, los principios y/o limites que controlan a

este poder. Por ultimo, se realizara una esquematización de la distribución

del Poder Tributario en los diferentes niveles de gobierno.


El Poder Tributario en Venezuela

Venezuela como unos de los principales países exportadores de petróleo

obtenía sus ingresos de este, por lo que no le había tomado real

importancia a las tributaciones, considerándose como uno de los países

con más baja carga impositiva.

Desde hace algunos años los ingresos provenientes de los recursos

petroleros se hicieron insuficientes y cambiantes. Por lo que el Gobierno

en los últimos periodos ha buscado otras formas de financiación que le

sean más efectivas.

En este sentido, y desde hace algunos años, se inicio en nuestro país un

esfuerzo de modernización del estado cuyo principal objetivo consistió en

procurar soluciones a la grave crisis del sistema de las finanzas públicas.

La aplicación de la primera estrategia se inicio en el año 1989, con la

propuesta de una administración para el Impuesto del Valor Agregado,

que luego fue asumiendo paulatinamente el control de todos los tributos

que conformaban el sistema impositivo nacional para ese momento.

A mediados de 1994, se estructura un programa de reforma tributaria,

dentro de un esfuerzo de modernización de las finanzas públicas de los

ingresos, que en Venezuela se denomino "sistema de gestión y control de

las finanzas públicas" (SIGECOF), el cual fue estructurado con el apoyo


del Banco Mundial, propiciando así a la actualización del marco legal y

funcional de la Hacienda Pública Nacional.

Dentro de todos estos cambios que se fueron suscitando en Venezuela en

el marco legal y funcional de la Hacienda Pública Nacional, también se

considero importante dotar al estado de un servicio de formulación de

políticas impositivas y de administración tributaria, cuya finalidad consistía

en reducir drásticamente los elevados índices de evasión fiscal y

consolidar un sistema de finanzas públicas, fundamentado básicamente

en los impuestos derivados de la actividad productiva y menos

dependiente del esquema rentista petrolero. Este cambio tan relevante se

logro a través de la creación del Servicio Nacional Integrado de la

Administración Tributaria (SENIAT).

Conjuntamente a la creación del SENIAT, se adopto un sistema de

contribuyentes especiales para atender y controlar a los contribuyentes de

mayor relevancia fiscal, logrando de esta forma el control de, una parte

importante de la recaudación mediante el uso de una menor cantidad de

fondos, reorientando los recursos siempre escasos de nuestra

administración hacia los contribuyentes con mayor potencial fiscal.

A partir de la reciente promulgación de la nueva constitución en Diciembre

de 1999, el sistema tributario en Venezuela ocupa un lugar destacado en

los presupuestos de la nación.


A partir del 16 de Enero de 2002 para hacer frente a los problemas

fiscales que tiene el gobierno ante la caída de los precios del petróleo el

Presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías anuncio crear el Impuesto

del Debito Bancario (IDB), con el fin de subsanar parte del déficit fiscal. El

gobierno estima que las reformas de los impuestos permitirán obtener

este año recursos adicionales.

Características Del Sistema Tributario En Venezuela

Partiendo de que toda sociedad se constituye con el objetivo de lograr un

fin común, se establecen las normas que han de regir su funcionamiento

conjuntamente con los organismos que sean necesarios para la

realización de este fin colectivo. La constitución de la República

Bolivariana de Venezuela contiene los estatutos que rigen el

funcionamiento del país, y el articulo 136 establece que: "toda persona

tiene el deber de coadyuvar a los gastos públicos"

Para hacer efectiva esa contribución el estado recurre a los tributos

(impuestos, tasas y contribuciones especiales)

El articulo 316 de la constitución Bolivariana de Venezuela expresa: "el

sistema tributario procurara la justa distribución de las cargas públicas

según la capacidad económica del o la contribuyente, atendiendo al

principio de progresividad, así como la protección de la economía


nacional y la elevación de la calidad de vida de la población y se

sustentara para ello en un sistema eficiente para la recaudación de

tributos"

En aplicación de esta disposición constitucional, el sistema tributario

establecerá la obligación de contribuir en atención a la capacidad

económica del sujeto pasivo por lo que los tributos no pueden ser

calculados sobre una base proporcional sino atendiendo al principio de

progresividad, mecanismo que debe respetarse para que el estado pueda

cumplir con la obligación de proteger la economía nacional y lograr un

adecuado nivel de vida para el pueblo.

Poder, Potestad y Competencia Tributaria

Torres (2005) explica que “Potestad Tributaria”, “Potestad Impositiva”,

“Soberanía Tributaria” “Poder Fiscal”, “Poder de Imposición”, “Poder

Tributario”, todas ellas han sido expresiones que los distintos autores han

utilizado, para aludir al poder del Estado en ejercicio del cual aquél crea

tributos, esto es, prestaciones obligatorias que le son exigidas a los

particulares en virtud de una ley y cuya recaudación se destina a la

satisfacción de los fines del propio Estado.

El Poder Tributario es la facultad que tiene el poder legislativo del poder

nacional, estadal y municipal de la creación de la ley tributaria.


El Artículo 187 (CRBV) Corresponde a la Asamblea Nacional:

1. Legislar en las materias de la competencia nacional y sobre el

funcionamiento de las distintas ramas del Poder Publico Nacional.

6. Discutir y aprobar el presupuesto nacional y todo proyecto de ley

concerniente al régimen tributario y al crédito publico.

Cuando nos referimos a Potestad Tributaria hacemos alusión a una

autoridad que será practicada libremente por el Poder Ejecutivo,

cumpliendo con las restricciones que establece la máxima ley que lo rige;

el Poder Legislativo tiene su principio y fin en la creación de la ley en la

cual se establecerán las contribuciones que debe realizar el

contribuyente; es decir, vincula individualmente al sujeto activo y pasivo,

en la relación jurídica tributaria.

Se debe tener en cuenta que el Estado tiene como objetivo satisfacer sus

necesidades y cuidar de los intereses de la soberanía, necesarios para el

desarrollo de la libertad en sociedad; para ellos, se requiere de una serie

de elementos y recursos que deberá obtener de su patrimonio o por

medio de las contribuciones del particular, por medio de las normas

establecidas que fijan las funciones para la obtención de los objetivos

propuestos.
La Constitución es la máxima ley, de donde procede la potestad tributaria

que los órganos ejercen bajo el dominio de un orden jurídico que fue

atribuido o preestablecido, encontrando al Estado como una organización

jurídica y política de la sociedad. Por ende, cuando hablamos de potestad

tributaria, hacemos referencia a la fuerza que nace de la soberanía

nacional, enfocados en la autoridad que la ley cede a los órganos del

estado. Son inherentes en razón a su poder de imperio y se ejerce

cuando el órgano correspondiente establece funciones.

La potestad tributaria participa de las siguientes características:

 Es determinada por el Poder legislativo, ya que este es quien

analiza las necesidades planteadas por el Poder Ciudadano y

planifica las maneras de satisfacerla.

 Es aplicada y administrada por el Poder Ejecutivo.

 El desacato de esta ley es sancionado por el Poder Judicial.

 Es inherente al Estado, ya que es el único que tiene la potestad de

planificar, ejercer y sancionar.

 Emana de la norma suprema, en este caso nace de la Constitución

Bolivariana de Venezuela.

 Esta facultada para imponer contribuciones mediante la ley.

 Regula las funciones de los órganos correspondientes.


 Se dice que tiene igualdad, ya que todas las personas deben

participar en las contribuciones para satisfacer las necesidades

publicas.

 Se aplica la generalidad, ya que debe aplicarse equitativamente a

los contribuyentes sujetos a los tributos.

 Todos los tributos son creados por la ley establecida por el Orden

Legislativo, por ello se afirma que todos los tributos son una parte

inseparable del sistema tributario.

   Atendiendo a la ley, protege al contribuyente de verse sobre

gravado de tributos, de manera que el Estado no se vea en la

obligación de  realizar una expropiación del patrimonio del

contribuyente para el pago de estos tributos

Competencia Tributaria

También conocida como Competencia Fiscal, tiene la capacidad legal de

crear estrategias en el Estado para repartir la autoridad en diferentes

poderes, y de esta manera lograr que los Países extranjeros inviertan en

nuestra economía, y así reducir las limitaciones de la circulación de los

niveles impositivos fiscales

Esta competencia evoluciona debido a la globalización ya que esta

permite que haya una mayor movilidad de capital; por ello la mayoría de
los países implementaron los elementos necesarios para obtener el mayor

número de inversiones en su economía, ya que esto permite que el nivel

de actividad económica tenga un mayor flujo de producción, generando

empleos en el país y un bienestar económico. Uno de los elementos

utilizados fue la reducción de impuestos y otros gravámenes que formaron

parte de una fórmula compleja que describía la competitividad entre

naciones, ya que debemos tener en cuenta que al tratarse de impuestos

el país puede ser neutralizado si su rival hace lo mismo.

Analizando las razones de la competencia tributaria, cabe destacar que la

baja en los impuestos aumenta la asignación de recursos productivos, ya

que al bajar los impuestos la tasa de rendimiento productiva aumenta.

Anteriormente, los gobiernos disponían de mayor libertad para asignar los

valores de los impuestos, ya que lo establecían como obstáculo principal

para la transferencia en materia económica y personal; ya que otro criterio

en los cuales se basaban, era la inversión de la mano de obra, para la

competitividad de la nación
Distribución del Poder Público en Venezuela:

Distribución del Poder Tributario en Venezuela

A. Es de la competencia del Poder Publico Nacional:

Artículo 156, Numeral 12 “La creación, organización, recaudación,

administración y control de los impuestos sobre la renta, sobre

sucesiones, donaciones y demás ramos conexos, el capital, la

producción, el valor agregado, los hidrocarburos y minas; de los

gravámenes a la importación y exportación de bienes y servicios; de los

impuestos que recaigan sobre el consumo de licores, alcoholes y demás


especies alcohólicas, cigarrillos y demás manufacturas del tabaco; y de

los demás impuestos, tasas y rentas no atribuidas a los Estados y

Municipios por esta Constitución o por la ley”

B. Es de la competencia exclusiva de los Estados:

Artículo 164, Numeral 4 “La organización, recaudación, control y

administración de los ramos tributarios propios, según las disposiciones

de las leyes nacionales y estadales.

Numeral 7 La creación, organización, recaudación, control y

administración de los ramos de papel sellado, timbres y estampillas.

Son ingresos de los Estados:

Artículo 167, Numeral 2. “Las tasas por el uso de sus bienes y servicios,

multas y sanciones, y las que le sean atribuidas”

Numeral 5. “Los demás impuestos, tasas y contribuciones especiales

que se asigne por ley nacional, con el fin de promover el desarrollo de las

haciendas publicas estadales”

C. Son ingresos de los Municipios :

Articulo 179 Numeral 2 “Las tasas por el uso de sus bienes o servicios;

las tasas administrativas por licencias o autorizaciones; los impuestos


sobre actividades económicas de industria, comercio, servicios, o de

índole similar, con las limitaciones establecidas en esta Constitución; los

impuestos sobre inmuebles urbanos, vehículos, espectáculos públicos,

juegos y apuestas lícitas, propaganda y publicidad comercial; y la

contribución especial sobre plusvalías de las propiedades generadas por

cambios de uso o de intensidad de aprovechamiento con que se vean

favorecidas por los planes de ordenación urbanística”

Numeral 3 “El impuesto territorial rural o sobre predios rurales, la

participación en la contribución por mejoras y otros ramos tributarios

nacionales o estadales, conforme a las leyes de creación de dichos

tributos”

Sistema Tributario

Impuestos Tasas Contribuciones

I.S.L.R, I.V.A ADUANAS SEGURO

Poder Nacional ADUANAS REGISTRO,LICENCIAS SOCIAL

INCE
I.S.A.E.D.I.C.S,

I.S.I.U REGISTRO,LICENCIAS
Poder Municipal
I.S.V

I.S.P.Y.P
Base Legal del Sistema Tributario

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela:

Art. 316 El sistema tributario procurará la justa distribución de las cargas

públicas según la capacidad económica del o la contribuyente, atendiendo

al principio de progresividad, así como la protección de la economía

nacional y la elevación del nivel de vida de la población, y se sustentará

para ello en un sistema eficiente para la recaudación de los tributos.

El Sistema Tributario es un conjunto de tributos del Poder Publico

Nacional, Estadal y Municipal vigentes en determinada jurisdicción.

La administración tributaria es el órgano o ente del poder publico:

nacional, estadal o municipal cuyo objetivo primordial es la gestión de los

tributos atribuidos a su competencia por mandato de la ley.


Ejemplo de órganos y entes con funciones de Administración Tributaria en

el Poder Público Nacional:


Poder Originario y Poder Derivado:

Competencia Originaria y Derivada: Cada país posee un sistema tributario

particular, que generaliza las características propias de su economía y


sistema de gobierno. En Venezuela el tema de los tributos encierra un

genero amplio. La Constitución de la Nación divide los poderes y a cada

uno le otorga competencias específicas en materia tributaria. (Articulo

156, Num. 12).

El Poder Tributario es la capacidad de afectar o no en la riqueza de las

personas a través de los tributos. La Clásica definición del Poder

Tributario, es pues, la capacidad del Estado de crear, modificar, o suprimir

tributos. Su estructura es a nivel macro, y esta dentro del Derecho

Constitucional Tributario, por ser general y universal.

Tipos de Poder o Potestad Tributaria: La potestad tributaria se divide en

dos tipos: 1) Potestad Tributaria originaria y 2) Potestad Tributaria

Derivada.

Definición Potestad Tributaria originaria: Se dice que la Potestad

Tributaria es originaria, cuando emana de la naturaleza y esencia misma

del Estado, y en forma inmediata y directa de la Constitución de la

República. Nace de la propia Carta Fundamental, donde exista

constitución escrita, o de los principios institucionales donde no exista la

misma.
La Potestad Originaria, tiene su fuente y su fuerza en ser una facultad

para crear, modificar, y extinguir tributos sin necesidad de trámite previo o

autorización. Es entonces cuando el Estado, en representación de toda la

sociedad crea, modifica o extingue tales tributos. El Estado como tipo de

organización social, que rige a la Nación entera, a su vez se apoya en una

sociedad de menor tamaño, como es, la Asamblea Nacional. Es pues, la

Asamblea Nacional, como Órgano del Estado que representa a la

voluntad de toda la sociedad, quien tiene potestad tributaria originaria,

esto debido, a que no tiene ningún tramite previo, ni debe pedir

autorización para crear, modificar o extinguir tributos. La explicación a

esto es que la autorización para crear tributos la tiene que dar la

sociedad, y la Asamblea Nacional o Poder Legislativo, hace las veces de

la sociedad representada.

Definición de Potestad Derivada: Es la Facultad de imposición que tiene el

Ente Municipal o Estadal para crear tributos mediante derivación, en virtud

de una Ley y que no emana en forma directa e inmediata de la

Constitución de la República. Se derivan Leyes dictadas por los entes

regionales o locales en propiedad de su propio poder de imposición. Se

dice que son leyes de base que desarrollan principios constitucionales.

Potestad Tributaria Derivada, es aquella que necesita de trámite previo o

autorización. Ejemplo: Para que el Poder Ejecutivo pueda crear impuestos


necesita previo trámite y autorización de la Asamblea Nacional, que

mediante Ley le da esa potestad. Sin embargo, el Poder Ejecutivo tiene,

potestad tributaria originaria, según la Constitución, en los casos de Tasas

y Aranceles.

Límites al Poder Tributario.

La Potestad Tributaria no es ilimitada, ella se encuentra limitada por la

Constitución de la Republica. Existen varios principios Constitucionales

que limitan la Potestad Tributaria.

Principios de la Tributación:

 Hay, frente a la potestad tributaria, como un control, ciertos límites que

son conocidos como principios de la tributación. Los principios son ideas

sintéticas, síntesis geniales que sirven a manera de matrices generales de

todo cosmos o dimensión del conocimiento. En Derecho son conceptos

fuerza, conceptos o proposiciones que explican, dan cuenta, y delimitan

un determinado saber o conocimiento. Son “conceptos o proposiciones

que inspiran e informan la creación, modificación y extinción de las

normas jurídicas”. En el Derecho tributario estos existen por ser límites a

la potestad tributaria, es decir existen como control del poder del Estado

para crear, modificar y extinguir tributos. Así, la determinación del

contenido de los principios tributarios tiene un ámbito específico: la


potestad tributaria del Estado. Por consecuencia mediante estos

principios se subordina al propio Estado a la voluntad general de la

sociedad, protegiendo a la sociedad de cualquier arbitrariedad del uso del

poder Estatal en el ejercicio de su potestad tributaria.

 Por eso los principios tributarios “son el límite del Poder Tributario del

Estado, a fin de que no se vulnere los derechos fundamentales de la

persona, ni se colisione con otros sectores y potestades con las cuales se

debe coexistir.” Y estos derechos fundamentales están preferentemente

en, por ejemplo, el derecho a la propiedad privada y a la riqueza, porque

como se sabe, los tributos son una afectación a la riqueza de las

personas.

 Según la doctrina existen los siguientes principios tributarios: Legalidad,

Justicia, Uniformidad, Respeto de los Derechos Fundamentales,

Publicidad, Obligatoriedad, Certeza, Economía en la recaudación,

Igualdad, No confiscatoriedad, Capacidad contributiva, Redistribución o

Proporcionalidad, Estabilidad económica, Eficacia en la asignación de

recursos. De los cuales desarrollaremos sólo algunos. 

1.- Principio de Legalidad:


 En latín este principio es expresado bajo la siguiente frase: “Nullum

tributum sine lege”; que significa “no hay tributo sin ley”. Este principio se

explica como un sistema de subordinación a un poder superior o

extraordinario, que en el derecho moderno no puede ser la voluntad del

gobernante, sino la voluntad de aquello que representa el gobernante, es

decir de la misma sociedad representada. Recordemos que es esta

representación lo que le da legitimidad al ejercicio del poder del Estado, y

por lo mismo a la potestad tributaria del Estado. Así el principio de

Legalidad, o de Reserva de la Ley, delimita el campo y legitimidad del

obrar del Estado para imponer tributos. No cualquier órgano puede

imponer tributos, sino solo aquellos que pueden o tienen la potestad para

ello, y sólo la tienen si están autorizados por ley, que resulta decir, “están

autorizados por la sociedad”, puesto que la ley es la voluntad y/o

autorización de la sociedad. Eso es lo que cautela este principio. En un

Estado moderno la ley no es la boca del soberano, sino la boca de la

sociedad. Este principio es, pues, un medio de garantizar cierta

estabilidad y respeto por los derechos de toda la sociedad, fundados en el

pacto social, y esta se expresa a través de la ley.

 Toda Ley, entonces, tiene en la forma, en su forma de creación, un

sistema de seguridad. Es decir, no se acaba en ser representación o boca


de la sociedad –como dijimos-, sino en constituirse en un medio de

seguridad, un principio de certeza y predictibilidad de todo fenómeno

jurídico. Así que al lado de la delimitación de los órganos que tienen la

facultad para crear, modificar o extinguir tributos, está el contenido interno

que en si lleva la ley. Y ¿cuál es ese contenido interno? Que todo esté

conforme a cierta razonabilidad, a cierto método que suponga un

determinado orden social, que responda a una concepción jurídica, a un

ordenamiento jurídico determinado temporal y espacialmente. La

legalidad es pues la representación del sentimiento cósmico, interno, de

un tipo de visión social, de cierto paradigma social de vida. La legalidad

responde, pues, a un orden político social e histórico. Lo jurídico en el

principio de legalidad, es aquello que enlaza diversas dimensiones:

política, sociedad, historia y juridicidad. Pero las enlaza a través del

derecho positivo. De algo que puede crear certeza, seguridad, y

capacidad de verificación, prueba, revisión, etc.

 Por eso este principio se propone como método de discriminación a priori

de actos incorrectos de creación de tributos. Es un acto previo. Es un

conveniente sistema y mecanismo de protección contra el poder tributario

del Estado. Es un acto que convierte los hechos en objetos de derecho.

 En un concepto técnico Rubio Correa escribe, “La reserva de la ley, que

quiere decir que sólo las normas con rango de ley pueden crear,
modificar, suprimir o exonerar tributos. Nadie puede arrogarse esa

función” ¿Y por qué solo las normas con rango de ley? Pues porque son

estas normas con rango de ley una atribución o facultad legislativa. Sólo

pueden son normas con rango de ley aquellas que derivan de órganos

que tienen potestad legislativa, es decir, de potestad para crear normas. Y

¿quiénes tienen potestad legislativa? Pues sólo la sociedad representada.

Así, crean leyes aquellas instituciones que representan a la sociedad

como, por ejemplo, el Gobierno Central, el Gobierno Regional, y el

Gobierno Local, que tienen por tal motivo potestad tributaria, y puesto que

se constituyen como entes que representan a la sociedad. La potestad

tributaria por eso la tienen quienes tienen facultad legislativa. No depende

del órgano que las crea, sino de la facultad que tiene este órgano,

facultad legislativa para crear tributos.

Luis Hernández Berenguel escribe que el principio de legalidad “Actúa

como un límite formal al ejercicio del poder tributario. La sujeción a dicho

principio supone que el poder tributario sea ejercido por quien la posee”, y

no por cualquiera. Es la forma la que determina la jurisdicción, y/o

competencia para crear tributos, y es esta creada por ley.

 Es éste principio un método de razonabilidad, de tal manera que si

mediante ley se da poder de crear tributos, etc, pues también mediante

ley se tiene que ponerle límites a este poder, o facultad o potestad. De tal
forma que se le opone a esta facultad tributaria una fuerza igual y superior

que es la propia ley. 

2.- Principio de Justicia:

 Este principio parece basarse en un razonamiento de orden social,

colectivo. Si la Sociedad es el Estado, entonces, esta sociedad tiene que

realizar ciertos hechos que lleven a la realización de la protección y

preservación del Estado y por lo tanto de la misma colectividad. Por eso

se dice que “Todas las personas e integrantes de la colectividad de todo

Estado, tienen el deber y la obligación de contribuir al sostenimiento del

Estado, mediante la tributación, asumiendo la obligación de contribuir por

medio del tributo, en virtud a sus capacidades respectivas, y en

proporción a los ingresos que obtienen, esta carga tributaria debe ser en

forma equitativa.”

 Este principio asegura la vida del Estado, pero no asegura la vida del

individuo. Pagar tributos, a costa de nuestra propia vida no es algo que

esta dentro de lo conveniente para la sociedad. Resulta que si tenemos la

obligación de dar tributos, el Estado tiene la obligación de distribuir en

forma correcta los tributos aportados por nosotros. Eso debería suponer

que en cuanto el Estado deja de hacer eso -uso adecuado y correcto de

los tributos, para los fines que fueron generados- entonces el ciudadano

se vería liberado de la tributación.


La justicia ha sido un fundamento un poco oscuro, difícil de aprehender,

de manejar, por eso primero habría que determinar qué es lo que

constituye algo justo, y justo en referencia a qué. En el Derecho lo justo,

desde Ulpiano, es la “voluntad constante y permanente de darle a cada

cual lo suyo.” Pero ¿qué es de cada quién? ¿Cómo se puede establecer

esto? La constante ha sido determinar lo justo en referencia al derecho

positivo. En Derecho Tributario se trata de ser justo en la distribución de la

carga tributaria en la sociedad, de acuerdo a la capacidad tributaria, para

tributar, de cada persona. La justicia en Derecho Tributario es visto desde

la óptica de la distribución o justicia distributiva. Todos deben tributar,

pero no de cualquier manera, sino de acuerdo a ciertas condiciones, a sus

condiciones contributivas, y de acuerdo a su capacidad de generar,

poseer, tener riqueza, patrimonio, etc. Esto establece una relación entre el

Estado y las personas; esta relación es un deber, es decir, un acto

imprescindible, que tiene carácter sistémico (Del incumplimiento de este

deber se sucederían consecuencias sociales de real peligro para el

ordenamiento social). Es decir es una imputación de carácter social,

definido individualmente. Así, si todos conforman el Estado, si todos

somos el Estado, todos tenemos el deber de procurar su sostenimiento, el

sostenimiento del orden social que provoca como función el Estado.

 Por último, hablar del principio de justicia implica, pues, que “la carga

tributaria debe ser distribuida en forma equitativa”. Para ello se han


creado divisiones de los tributos, que regulan o intentan regular este tipo

de equilibrio pretendido. La clasificación es, como sabemos, impuestos,

contribuciones y tasas; tributos que en si ya están determinando, de

alguna forma, la capacidad contributiva de la persona. 

3.- Principio de Uniformidad:

 El principio de uniformidad pretende darle un mismo tipo de solución a

tipos semejantes de problemas. Por lo mismo puede poner en evidencia

otro fenómeno, el de la igualdad. La igualdad jurídica implica desigualdad

contributiva, en materia tributaria, por eso se escribe que “La Ley

establece que en materia tributaria en lo atinente al pago de los

impuestos, todos somos y tenemos las mismas obligaciones. La igualdad

jurídica implica la desigualdad contributiva, a mayor capacidad

contributiva la aportación tributaria es mayor.”. Este planteamiento es

sumamente trascendente, porque explica y distingue lo que es realmente

la igualdad. Y lo explica como concepto, y no como dogma. Es decir, que

deja sustentado que no puede haber uniformidad si se olvidan los

principios primeros de toda relación jurídica, que es establecer cierto

método de organización social, de resolución y administración de los

fenómenos sociales con carácter de exigibles.

 La igualdad jurídica significa que todos somos iguales, solo por ficción,

sólo como método para poder armar un esquema de organización social.


No significa que todos somos iguales, sino que todos necesitamos, por

igual, ciertas cosas. Necesitamos, por ejemplo, ciertos servicios,

derechos, etc. Y, aún siendo realmente desiguales, hay algunas iguales

necesidades. Por lo tanto, más que igualdad de personas hay igualdad en

las “necesidades prioritarias” de estas personas, por lo que se llaman

“necesidades colectivas”.

 Lo que el principio de uniformidad pretende –en el Derecho Tributario- es

determinar por intermedio de la igualdad jurídica cierta uniformidad en el

pago, en el tributo, eso significaría “desigualdad contributiva” justa, es

decir: “a mayor capacidad contributiva la aportación tributaria es mayor”.

En términos sencillos: si yo gano más debo pagar mayores impuestos, o

porcentajes mayores de un mismo impuesto general; por ejemplo, el

impuesto a las rentas; si se pasa de un estándar determinado de rentas,

entonces se tendrá que pagar al Estado en proporción directa a esa renta.

Eso significa uniformidad de los actos tributarios. 

4.- Principio de Publicidad

 En Derecho la publicidad nos recuerda a Pomponio, en la Roma de

antaño, cuando se grababa en piedra las leyes de la comunidad. Las

leyes eran puestas en el centro de la plaza para que puedan ser leídas y

cumplidas. El efecto deseado no era el de responder a un principio de

concordancia con la voluntad de la sociedad y de respetar el derecho de


esta sociedad -como en el Derecho Moderno-, sino el de obediencia al

soberano. La publicidad de las leyes era un medio de subordinación y no

un medio de control del poder de los soberanos, como hoy.

La publicidad es actualmente un medio de control de la potestad tributaria

del Estado, por medio del cual la sociedad entera tiene la posibilidad de

saber, de antemano, a qué atenerse y cómo actuar en determinados

casos. Pero en el Derecho tributario la publicidad, ese deber del Estado

de anunciar, hacer de público conocimiento las normas emitidas, no es

tan clara, por la infinidad de normatividad existente, y por las muy

variadas modificaciones que se hacen. En el Derecho Tributario las

normas parecen cambiar con reiterada frecuencia y la publicidad se

muestra, por ello, como un principio urgente, pero a la vez muy difícil de

apuntalar. Por que la publicidad de las normas no significa sólo que estas

normas salgan publicadas en el Diario Oficial el Peruano, por ejemplo,

sino que puedan ser usadas como “medios de defensa y de actividad

jurídica”. Si las normas varían con demasiada frecuencia y en periodos

muy cortos, es imposible que pueda haber cierta seguridad de usarlas

como medios de defensa, e incluso como medios de trabajo. La

multiplicidad de normas emitidas complica el asunto.

 Cuando un texto normativo a pesar de haber sido publicada, no surte

efectos en el uso y función que cumple esta norma publicada, entonces


estamos frente a un problema de publicidad normativa. Ya dijimos que la

publicidad no significa que esté publicada, sino más bien se define por

sus efectos; es decir, por las garantías que logra esta publicación. Por

ejemplo, cuando se publica edictos de los remates en el periódico de

mayor circulación, el objetivo es cautelar los derechos de cualquier

tercero que pudiera tener derecho sobre los bienes materia del remate.

No es sólo que se de a conocer, sino que este conocimiento de la

“posibilidad de ejercitar un derecho”.

En el derecho tributario el principio de publicidad tiene real importancia

por la modalidad en que se organizan y norman las relaciones tributarias,

puesto que este tipo de normatividad –en el Perú- generalmente no son

propiamente normas jurídicas, pero cumplen la misma función. Así “...en

el Estado contemporáneo la Administración Publica (dentro de la cual se

halla la Tributaria), funciona con determinados criterios de uniformización,

que normalmente están contenidos en circulares y órdenes internas que

no constituyen normas jurídicas formales pero que actúan como tales.” Y

estas circulares y órdenes internas regulan fenómenos de orden general

para todos los que realicen una determinada hipótesis de incidencia.

Estas circulares u órdenes internas de la administración de materia

tributaria, tratan de la determinación del contribuyente, de la afectación a

la riqueza de los contribuyentes, por eso “...la publicidad como requisito

de la tributación en su conjunto, exige que no haya secretos frente al


contribuyente, y que toda disposición que afecte a esta materia (tenga o

no la formalidad de norma jurídica), sea públicamente conocida.”. Y no

puede haber secretos por que afectaría a un derecho fundamental de la

persona, el derecho a la propiedad privada, de donde se desprenden los

demás derechos. La publicidad cumple la función de ser un mecanismo

de garantía de los derechos; y sólo mediante él se hace legítima una

norma. Una norma de no ser pública, no puede ser aún norma jurídica, y

menos legítima, es decir no tiene validez.

5.- Principio de Obligatoriedad 

En Derecho tributario no se trata de un acto voluntario. Sino de una

imposición. En la norma tributaria existe la determinación de una

obligación (el deber es general, para con la sociedad), que consiste en el

acto del individuo de hacer entrega de parte de su patrimonio al Estado.

La obligación comporta el establecimiento y sujeción a realizar un acto

también determinado, la tributación. Obligación es nexo, vínculo, lazo que

fuerza la voluntad individual.

 Las disposiciones del Derecho tributario son obligatorias no porque exista

una relación entre dos sujetos que responden a la coincidencia de

voluntades, sino por imposición y preeminencia de una de las voluntades:

la voluntad del Estado. Es decir, la voluntad colectiva que se impone

sobre la voluntad individual.

 
José Osvaldo Casas parafrasea a Juan Bautista Alberti, quien escribe

hablando del Tesoro Público: “...En la formación del Tesoro puede ser

saqueado el país, desconocida la propiedad privada y hoyada la

seguridad personal; en la elección y cantidad de los gastos puede ser

dilapidada la riqueza pública, embrutecido, oprimido, degrado el país”;

concluyendo en lo estrictamente tributario: “No hay garantía de la

Constitución, no hay uno de sus propósitos de progreso que no puedan

ser atacados por la contribución” exorbitante, desproporcionada o el

impuesto mal colocado o mal recaudado.”

6.- Principio de Certeza

Tiene su base en la posibilidad de proyectarse en el futuro. Pedro Flores

Polo, sin embargo, afirma que este principio viene de Adam Smith, “La

certeza en la norma tributaria es un principio muy antiguo preconizado por

Adam Smith en 1767, al exponer las clásicas máximas sobre la

tributación.”. Como sabemos Smith es conocido por su libro “La riqueza

de las naciones”.

 Flores Polo enfatiza que “Establecer el impuesto con certeza es obligar al

legislador a que produzca leyes claras en su enunciado, claras al señalar

el objeto de la imposición, el sujeto pasivo, el hecho imponible, el

nacimiento de la obligación tributaria, la tasa, etc.”  


7.- Principio de Economía en la recaudación

 Rubio y Bernales dicen que los constituyentes se referían a “reducir la

tributación a su finalidad de financiamiento” El Derecho tributario regula

pues los actos tributarios en referencia directa a la finalidad de

financiamiento. Sin embargo, parece más bien que el principio presente

se amplía por ser un control al exceso de determinación de tributos por

parte del Estado. El Estado no puede imponer a diestra y siniestra

cualquier tributo, basado en su potestad tributaria, sino que tiene que

limitar este poder tributario a sus funciones específicas, es decir a la

finalidad de la propia tributación fiscal: la de financiamiento. Este debería

ser el límite, el financiamiento del Estado para los gastos propios de su

función y existencia. Ir más allá de estos gastos sería incurrir en lo

arbitrario, puesto que el Estado no puede afectar a la riqueza del

patrimonio más que en la proporción de su necesidad de financiamiento

para su existencia y cumplimiento de sus fines específicos. 

8.- Principio de Igualdad 

La igualdad es un valor jurídico, que Regis Debray resume en la siguiente

frase: “sin discriminación a priori”. Este concepto no alude a la igualdad de

los sujetos, no dice que los seres humanos son iguales, sino que deben

ser tratados “sin discriminación a priori” por su desigualdad racial, sexual,

social, etc. El concepto de igualdad se afianzó en la modernidad, con la


Revolución Francesa y alocución a la Libertad, Igualdad y

Fraternidad. Consistía, pues, en una estrategia contra la discriminación

del régimen anterior, de la Monarquía; y contra los privilegios, que según

Friedrich Hayek, tenían los conservadores del régimen anterior a la

independencia. La igualdad, para Hayek habría significado, entonces, sin

privilegios a priori por la condición racial, social, sexual, etc.

 Dentro del Derecho Tributario Luis Hernández Berenguel afirma que

existen tres aspectos fundamentales en este principio: a) “Imposibilidad

de otorgar privilegios personales en materia tributaria, es decir ‘la

inexistencia de privilegios’”. Nadie puede pagar menos tributos por

cuestiones raciales, sociales, sexuales, sino en relación directa con su

condición económica. Aquí la igualdad está en determinar la condición

económica, y eludir o negar cualquier diferencia política. b) “Generalidad

y/o universalidad de los tributos. Por tal ‘la norma tributaria debe aplicarse

a todos los que realizan el hecho generador de la obligación’”. Otra vez la

razón de la imputación tributaria es en la generación de la riqueza, en las

rentas o en actos que tienen que ver con un factor económico. c)

“Uniformidad”. La uniformalidad supone que ‘la norma tributaria debe

estructurarse de forma tal que se grave según las distintas capacidades

contributivas, lo que a su vez admite la posibilidad de aplicar el gravamen

dividiendo a los contribuyentes en grupos o categorías según las distintas

capacidades contributivas que posean y que se vean alcanzadas por el


tributo.’”. La relación establecida debe ser entre capacidad contributiva y

tributo. Para Marcial Rubio Correa este principio de la Igualdad se define

como “la aplicación de los impuestos sin privilegios, a todos aquellos que

deben pagarlos, según se establezca en la ley”.

9.- Principio de no Confiscatoriedad

 Este límite a la potestad tributaria del Estado consiste en garantizar que

éste último no tenga la posibilidad de atentar contra el derecho de

propiedad. “Se refiere este principio a que, por la vía tributaria, el Estado

no puede violar la garantía de inviolabilidad de la propiedad establecida

en la norma pertinente.” Porque si se viola esta propiedad se estaría

confiscando. Por eso Marcial Rubio escribe: “No confiscatoriedad, que

significa que el Impuesto pagado sobre un bien no puede equivaler a todo

el precio del bien, a una parte apreciable de su valor. Técnicamente

hablando, confiscar es quitar la propiedad de un bien sin pagar un precio

a cambio. Aquí, obviamente, se utiliza el término en sentido analógico, no

estricto.”.

 No puede atentarse contra la posibilidad de vida del

contribuyente, porque la propiedad es riqueza, pero esta riqueza tiene su

referente en las posibilidades, o potenciamiento de la vida del ser

humano. Cuando se tutela el patrimonio se tutela también la transferencia

de esta, el valor del mismo. Algo es patrimonio, o riqueza, si tiene una

carga de valor, si vale, si puede ser utilizado como instrumento de


cambio. Y este instrumento, este valor, posibilita la vida del ser humano.

El patrimonio está, pues, en conexión directa con la vida del ser humano,

y de su superación. La riqueza no es sólo un lujo, sino una determinación

de las posibilidades de vida. Determina incluso el desarrollo y tipo de vida

del ser humano. La no confiscatoriedad, por ello, no resguarda

simplemente al patrimonio, sino a la vida, a la posibilidad de vida. Por

consiguiente no es estrictamente el patrimonio lo fundamental, porque

este es sólo un instrumento de la posibilidad de vida del ser humano. No

es el principio de no confiscatoriedad, pues, una garantía al patrimonio, o

riqueza, sino a la posibilidad de vida.

 Luis Hernández Berenguel explica que “la confiscatoriedad desde el

punto de vista cuantitativo no es propiamente un principio de la

tributación, sino más bien una consecuencia de la inobservancia del

principio de capacidad contributiva.” Este principio puede definirse como

una garantía contra el atentado a las posibilidades económicas del

contribuyente. Es decir, cuando el tributo excede a las posibilidades

económicas del contribuyente se produce un fenómeno confiscatorio –

aclara Luis Hernández Berenguel.

10.- Principio de Capacidad Contributiva

 Este principio redefine al ser humano como un sujeto económico, lo

define por sus condiciones económicas y no sociales o culturales. No


importa así la calidad intelectual, etc., sino la capacidad de generar

rentas. El ser humano es medido por su potencia económica, por ser

generador de riqueza, y esta es medida por su actividad, por sus rentas,

etc. Esta medida sirve, pues, para lograr cierta conexión con la imposición

tributaria. Por medio de la misma capacidad contributiva el sujeto de

derecho, o persona –natural o jurídica- es afectado en relación directa con

su condición económica, y con las características y elementos adheridos

a este sujeto como generador de riqueza. Principio que se asocia con la

desigualdad contributiva de la que habíamos tratado al referirnos al

principio tributario de igualdad.

Potestad Tributaria de la Nación

Potestad según Ossorio (2006), es el Dominio, Poder, jurisdicción o

facultad que se tiene sobre una cosa.

Por otra parte, Moya (2009) señala que la potestad tributaria o poder

tributario es la facultad que tiene el Estado de crear unilateralmente

tributos, cuyo pago será exigido a las personas sometidas a su

competencia tributaria espacial. Esto, en otras palabras, importa el poder

coactivo estatal de compeler a las personas para que le entreguen una

porción de sus rentas o patrimonios, cuyo destino es el de cubrir las

erogaciones que implica el cumplimiento de su finalidad de atender las

necesidades públicas.
La potestad tributaria, considerada en un plano abstracto, significa, por un

lado, supremacía, y, por otro sujeción. Es decir: la existencia de un ente

que se coloca en un plano superior y preeminente, y frente a él, a una

masa indiscriminada de individuos ubicada en un plano inferior (Alessi-

Stammati. Instituzioni di diritto tributario. p.29. citado en Moya, 2009).

Para Villegas (2002) es la facultad que tiene el Estado de crear, modificar

o suprimir unilateralmente tributos. La creación obliga al pago por las

personas sometidas a su competencia. Implica, por tanto, la facultad de

generar normas mediante las cuales el Estado puede compeler a las

personas para que le entreguen una porción de sus rentas o patrimonios

para atender las necesidades públicas.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece las

competencias atribuidas a la Nación, a continuación se mencionan los

artículos concernientes a su potestad tributaria.

“Artículo 156. Es de la competencia del Poder Público Nacional:

12. La creación, organización, recaudación, administración y control de

los impuestos sobre la renta, sobre sucesiones, donaciones y demás

ramos conexos, el capital, la producción, el valor agregado, los

hidrocarburos y minas, de los gravámenes a la importación y exportación

de bienes y servicios, los impuestos que recaigan sobre el consumo de

licores, alcoholes y demás especies alcohólicas, cigarrillos y demás

manufacturas del tabaco, y de los demás impuestos, tasas y rentas no

atribuidas a los Estados y Municipios por esta Constitución o por la ley.


13. La legislación para garantizar la coordinación y armonización de las

distintas potestades tributarias, definir principios, parámetros y

limitaciones, especialmente para la determinación de los tipos impositivos

o alícuotas de los tributos estadales y municipales, así como para crear

fondos específicos que aseguren la solidaridad interterritorial.

14. La creación y organización de impuestos territoriales o sobre predios

rurales y sobre transacciones inmobiliarias, cuya recaudación y control

corresponda a los Municipios, de conformidad con esta Constitución.

15. El régimen del comercio exterior y la organización y régimen de las

aduanas.

16. El régimen y administración de las minas e hidrocarburos, el régimen

de las tierras baldías, y la conservación, fomento y aprovechamiento de

los bosques, suelos, aguas y otras riquezas naturales del país.

El Ejecutivo Nacional no podrá otorgar concesiones mineras por tiempo

indefinido.

La Ley establecerá un sistema de asignaciones económicas especiales

en beneficio de los Estados en cuyo territorio se encuentren situados los

bienes que se mencionan en este numeral, sin perjuicio de que también

puedan establecerse asignaciones especiales en beneficio de otros

Estados.

33. Toda otra materia que la presente Constitución atribuya al Poder

Público Nacional, o que le corresponda por su índole o naturaleza.”


De igual forma, es necesario traer a colación los Artículos 311 y 313 de la

Carta Magna, los cuales son del tenor siguiente:

“Artículo 311. La gestión fiscal estará regida y será ejecutada con base en

principios de eficiencia, solvencia, transparencia, responsabilidad y

equilibrio fiscal. Esta se equilibrará en el marco plurianual del

presupuesto, de manera que los ingresos ordinarios deben ser suficientes

para cubrir los gastos ordinarios.

El Ejecutivo Nacional presentará a la Asamblea Nacional, para su sanción

legal un marco plurianual para la formulación presupuestaria que

establezca los límites máximos de gasto y endeudamiento que hayan de

contemplarse en los presupuestos nacionales. La ley establecerá las

características de este marco, los requisitos para su modificación y los

términos de su cumplimiento.

El ingreso que se genere por la explotación de la riqueza del subsuelo y

los minerales, en general, propenderá a financiar la inversión real

productiva, la educación y la salud.

Los principios y disposiciones establecidos para la administración

económica y financiera nacional, regularán la de los Estados y Municipios

en cuanto sean aplicables.”

“Artículo 313. La administración económica y financiera del Estado se

regirá por un presupuesto aprobado anualmente por ley. El Ejecutivo

Nacional presentará a la Asamblea Nacional, en la oportunidad que

señale la ley orgánica, el proyecto de Ley de Presupuesto. Si el Poder


Ejecutivo, por cualquier causa, no hubiese presentado a la Asamblea

Nacional el proyecto de ley de presupuesto dentro del plazo establecido

legalmente, o el mismo fuere rechazado por ésta, seguirá vigente el

presupuesto del ejercicio fiscal en curso.

La Asamblea Nacional podrá alterar las partidas presupuestarias, pero no

autorizará medidas que conduzcan a la disminución de los ingresos

públicos ni gastos que excedan el monto de las estimaciones de ingresos

del proyecto de Ley de Presupuesto.

Con la presentación del marco plurianual del presupuesto, la ley especial

de endeudamiento y el presupuesto anual, el Ejecutivo Nacional hará

explícitos los objetivos de largo plazo para la política fiscal, y explicar

cómo dichos objetivos serán logrados, de acuerdo con los principios de

responsabilidad y equilibrio fiscal.”

Los artículos citados se refieren a que el Régimen Presupuestario está

regido por la máxima de que los ingresos ordinarios, (impuestos de

aduanas, sobre la renta, del IVA, regalía petrolera, entre otros), deben ser

suficientes para cubrir los gastos ordinarios (mantenimiento de la

Administración, reparaciones ordinarias, etc.).

No obstante, como señala el Constitucionalista Juan Garay, esa máxima

establecida en el artículo 311, rara vez es cumplida y por lo tanto el

artículo siguiente, 312, fija los límites del endeudamiento público

previendo una ley especial que autorice la deuda pública. Esta debe ser

autorizada por la Asamblea.


El Artículo 313 citado, se refiere al Presupuesto nacional. Si no es

aprobado por la Asamblea, seguirá vigente el presupuesto del ejercicio en

curso, es decir, que será reconducido.

Potestad Tributaria del Estado

Según el Artículo 159, de la Constitución Bolivariana de Venezuela “Los

Estados son entidades autónomas e iguales en lo político, con

personalidad jurídica plena, y quedan obligados a mantener la

independencia, soberanía e integridad nacional, y a cumplir y hacer

cumplir esta Constitución y las leyes de la República.”

La autonomía estadal incluye la autonomía política, por lo que cada

entidad elige su gobernador y legisladores estadales; autonomía

normativa, ya que legisla sobre las materias de su competencia;

autonomía organizativa, que le permite descentralizar funcionalmente sus

competencias; tributarias que le faculta para la creación de tributos en el

ámbito de sus competencias; autonomía administrativa, autonomía

jurídica, que impide la creación de controles distintos al judicial y al fiscal

que ejerce la Contraloría General de la República.

Según la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su

Artículo 167 establece cuales son ingresos de los Estados:

“1. Los procedentes de su patrimonio y de la administración de sus

bienes.
2. Las tasas por el uso de sus bienes y servicios, multas y sanciones, y

las que les sean atribuidas.

3. El producto de lo recaudado por concepto de venta de especies

fiscales.

4. Los recursos que les correspondan por concepto de situado

constitucional. El situado es una partida equivalente a un máximo del

veinte por ciento del total de los ingresos ordinarios estimados

anualmente por el Fisco Nacional, la cual se distribuirá entre los Estados y

el Distrito Capital en la forma siguiente: un treinta por ciento de dicho

porcentaje por partes iguales, y el setenta por ciento restante en

proporción a la población de cada una de dichas entidades.

En cada ejercicio fiscal, los Estados destinarán a la inversión un mínimo

del cincuenta por ciento del monto que les corresponda por concepto de

situado. A los Municipios de cada Estado les corresponderá, en cada

ejercicio fiscal, una participación no menor del veinte por ciento del

situado y de los demás ingresos ordinarios del respectivo Estado.

En caso de variaciones de los ingresos del Fisco Nacional que impongan

una modificación del Presupuesto Nacional, se efectuará un reajuste

proporcional del situado.

La ley establecerá los principios, normas y procedimientos que propendan

a garantizar el uso correcto y eficiente de los recursos provenientes del

situado constitucional y de la participación municipal en el mismo.


5. Los demás impuestos, tasas y contribuciones especiales que se les

asigne por ley nacional, con el fin de promover el desarrollo de las

haciendas públicas estadales.

Las leyes que creen o transfieran ramos tributarios a favor de los Estados

podrán compensar dichas asignaciones con modificaciones de los ramos

de ingresos señalados en este artículo, a fin de preservar la equidad

interterritorial. El porcentaje del ingreso nacional ordinario estimado que

se destine al situado constitucional, no será menor al quince por ciento del

ingreso ordinario estimado, para lo cual se tendrá en cuenta la situación y

sostenibilidad financiera de la Hacienda Pública Nacional, sin menoscabo

de la capacidad de las administraciones estadales para atender

adecuadamente los servicios de su competencia.

6. Los recursos provenientes del Fondo de Compensación Interterritorial y

de cualquier otra transferencia, subvención o asignación especial, así

como de aquellos que se les asigne como participación en los tributos

nacionales, de conformidad con la respectiva ley.”

Sin embargo, en el Artículo 164 de la Carta Magna se enuncian las

competencias exclusivas de los estados, siendo más detallado en el

ámbito de sus ingresos:

1. Dictar su Constitución para organizar los poderes públicos, de

conformidad con lo dispuesto en esta Constitución.

2. La organización de sus Municipios y demás entidades locales y su

división político territorial, conforme a esta Constitución y a la ley.


3. La administración de sus bienes y la inversión y administración de sus

recursos, incluso de los provenientes de transferencias, subvenciones o

asignaciones especiales del Poder Nacional, así como de aquellos que se

les asignen como participación en los tributos nacionales.

4. La organización, recaudación, control y administración de los ramos

tributarios propios, según las disposiciones de las leyes nacionales y

estadales.

5. El régimen y aprovechamiento de minerales no metálicos, no

reservados al Poder Nacional, las salinas y ostrales y la administración de

las tierras baldías en su jurisdicción, de conformidad con la ley.

6. La organización de la policía y la determinación de las ramas de este

servicio atribuidas a la competencia municipal, conforme a la legislación

nacional aplicable.

7. La creación, organización, recaudación, control y administración de los

ramos de papel sellado, timbres y estampillas.

8. La creación, régimen y organización de los servicios públicos

estadales;

9. La ejecución, conservación, administración y aprovechamiento de las

vías terrestres estadales;

10. La conservación, administración y aprovechamiento de carreteras y

autopistas nacionales, así como de puertos y aeropuertos de uso

comercial, en coordinación con el Ejecutivo Nacional.


11. Todo lo que no corresponda, de conformidad con esta Constitución, a

la competencia nacional o municipal.

La Constitución del Estado Anzoátegui en el Artículo 198 refiere como

está constituida la Hacienda Pública Nacional del Estado Anzoátegui:

“está constituida por los bienes, rentas, derechos y acciones que

conforman el activo y por las deudas, compromisos y obligaciones,

legítimamente contraídas, que forman el pasivo de la entidad y todos los

demás bienes e ingresos cuya administración le corresponda.

El Estado tendrá los mismos privilegios y prerrogativas fiscales y

procesales de que goza la República.”

La Ley de Hacienda Pública Estadal presenta en su Capítulo III cuáles

son los Ingresos Estadales y lo establece en su Artículo 11.

“Son ingresos de los Estados:

1. Los procedentes de su patrimonio y de la administración de sus bienes.

2. El producto de las tasas por el uso de sus bienes y servicios, y de

cualquier otra tasa que les esté atribuida por ley.

3. El producto de los impuestos y contribuciones especiales que les

corresponda conforme a la Constitución y la ley.

4. El producto recaudado por concepto de venta de especies fiscales.

5. El producto de las multas, recargos, intereses y similares que se

impongan a su favor por disposición de la ley.

6. Los recursos por concepto de situado constitucional y de asignaciones

económicas especiales, los derivados del Fondo de Compensación


Interterritorial y cualquier otra transferencia o subvención, así como los

que les sean asignados como participación en tributos nacionales.

7. Las donaciones, herencias y legados a su favor, y cualquier otro

recurso conforme a la Ley.”

Artículo 25. La potestad tributaria asignada constitucional o legalmente a

los Estados respetará los siguientes principios:

1. No gravar bienes situados, o actividades desarrolladas, fuera de la

respetiva jurisdicción estadal.

2. No suponer o de alguna manera implicar obstáculo alguno para la

libre circulación de personas, mercancías, servicios o capitales.

El ingreso más importante de las haciendas públicas estadales continúa

siendo las transferencias del Poder Nacional y principalmente, el situado

constitucional, definido por la Constitución como una partida entre un

quince y un veinte por ciento de los ingresos ordinarios estimados

anualmente por el fisco nacional, la cual se distribuirá entre los estados y

el Distrito Capital en la forma siguiente: Un treinta por ciento de dicho

porcentaje por partes iguales, y el setenta por ciento en proporción a la

población. En caso de variaciones de los ingresos del fisco nacional que

impongan una modificación del presupuesto nacional, se efectuará un

reajuste proporcional del situado. La Ley Orgánica de Descentralización,

Delimitación y Transferencia de Competencias del Poder Público,

establecerá los principios, normas y procedimientos para garantizar el uso

correcto y eficiente de los recursos y la participación municipal y un


cincuenta por ciento como mínimo debe ser destinado a la inversión.

La Ley Orgánica de Descentralización, Delimitación y Transferencia de

Competencias del Poder Público en su Artículo 13

A fin de promover la descentralización administrativa y conforme a lo

dispuesto en el artículo 157 de la Constitución, se transfiere a los estados

la competencia exclusiva en las siguientes materias:

1. La organización, recaudación, control y administración del ramo de

papel sellado;

2. El régimen, administración y explotación de las piedras de

construcción y de adorno o de cualquier otra especie, que no sean

preciosas, el mármol, pórfido, caolín, magnesita, las arenas, pizarras,

arcillas, calizas, yeso, puzolanas, turbas, de las sustancias terrosas, las

salinas y los ostrales de perlas, así como la organización, recaudación y

control de los impuestos respectivos. El ejercicio de esta competencia

está sometido a la Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio y a las

leyes relacionadas con la protección del ambiente y de los recursos

naturales renovables;

3. La organización, recaudación, control y administración de los impuestos

específicos al consumo, no reservados por la ley al Poder Nacional.

1. Tasas Estadales

Entre las tasas estadales se encuentran los peajes que son pagos que se

efectúan como derecho para poder circular por un camino, es decir, según

el artículo 31 “Son peajes las tasas por el uso del dominio público estadal
constituido por vías de comunicación terrestres y obras accesorias

construidas con el mismo fin, tales como puentes, túneles o canales

ubicados en el territorio de los Estados y cuya conservación les

corresponda.”

Para la fijación del monto del peaje se tomará en cuenta parámetros

objetivos tales como:

1. Las inversiones efectuadas y el tiempo previsto para la recuperación de

la inversión.

2. La distancia que cubre la vía y la distancia entre peajes.

3. El tipo de vía de que se trate.

4. El promedio diario de tránsito.

5. La prestación de servicios de seguridad y asistencia vial, tales como

servicio de grúas y ambulancias.

6. El promedio de las tarifas cobradas por otros Estados por distancias

similares.

7. El uso al que se destine el vehículo.

En todo caso, de conformidad con lo dispuesto en el Artículo 164, numeral

10, de la Constitución, los Estados deberán coordinar la creación y cobro

de peaje con el Ejecutivo Nacional, y entre sí y con el Ejecutivo Nacional,

conforme a las normas aplicables, cuando se trate de carreteras,

autopistas u obras accesorias nacionales que afecten territorio de varios

estados.
2. Renta de Timbre Fiscal

Es un tributo que grava la realización de actos jurídicos en el ámbito del

derecho público y privado realizados, representado una fuente de

generación de ingresos propios para la gobernación, entre estos se

encuentran, las estampillas y el papel sellado.

Según el artículo 33 de la Ley Orgánica de Hacienda Pública Estadal, “La

renta de timbre fiscal comprende los ramos de ingresos siguientes:

1. El de timbres móviles u otros medios previstos en la ley estadal

respectiva, por las contribuciones recaudables por actividades o servicios

prestados por el Estado.

2. El del papel sellado, constituido por las rentas recaudables mediante

timbre fijo, por los actos o escritos tramitados en jurisdicción del Estado.

3. El que se pague en dinero efectivo de manera principal o en forma

subsidiaria en caso de escasez de las especies fiscales señaladas en los

ordinales 1 y 2 de este Artículo.”

“Artículo 34. Los Estados podrán exigir el ramo de timbre fiscal

establecido en sus respectivas leyes, conforme a las siguientes reglas:

1. En el caso de servicios prestados por el Estado, trámites y licencias

gestionadas ante éste, por la entidad prestadora.

2. En caso de servicios prestados por la República, y hasta tanto se dicte

la legislación sobre tributos generados por actividades de supervisión,

registro y servicios o actividades similares prestadas por órganos del

Poder Nacional, por aquel Estado en cuya jurisdicción la oficina de la


administración pública de que se trate tenga competencia. Si la oficina

tiene competencia en más de un Estado, por aquel en el que tendrá lugar

la realización de la actividad que ha sido autorizada, y en caso de que se

trate de un supuesto distinto, por el Estado en el que se encuentre

ubicada la Oficina.

3. En caso de emisión de pagarés y letras de cambio por parte de

instituciones financieras y bancarias, por el Estado en el que se encuentre

el domicilio fiscal del librado o prestatario.

4. En el caso de la prestación de servicios profesionales al sector público,

por el Estado que los percibe o al que pertenece el órgano

descentralizado funcional-mente que haya contratado el servicio, cuando

sea el caso.”

“Artículo 35. El uso de papel sellado no será obligatorio en los escritos

referentes a los actos de estado civil, ni en las diligencias relacionadas

con la celebración del matrimonio, ni cuando así lo disponga la ley

estadal.”

3. Impuesto a las Ventas Minoristas

Con el Proyecto de Ley de Coordinación y Organización Tributaria, el

SENIAT busca coordinar las distintas facultades tributarias, tal como lo

establece la constitución en su artículo 156 numeral 12, donde establece

que “el poder público nacional debe legislar para armonizar y coordinar

las distintas facultades tributarias”.


Por lo tanto, se crea el Impuesto a las Ventas Minoritarias, que es un

tributo asignado a los estados cuyo hecho imponible lo constituye la venta

de bienes muebles corporales, incluida la de partes alícuotas en los

derechos de propiedad sobre ellos, así como la prestación a título

oneroso de servicios independientes, ejecutados o aprovechados en el

territorio del estado a consumidores finales, determinados por periodos de

imposición en un mes calendario. Así mismo se establece un máximo de

un 5%, como la alícuota impositiva que los estados pueden establecer en

su respectiva Ley de Impuesto a las Ventas Minoritarias.

Este impuesto estadal busca sustituir al Impuesto al Valor Agregado que

es de origen nacional, esto con el fin de dar cumplimiento a lo establecido

en la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela y

dar independencia a los impuestos estadales, sin embargo la intención de

la Constitución es también reducir el Impuesto al Valor Agregado para que

no se produzca una doble tributación nacional.

4. Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos

Documentados

El hecho imponible de este impuesto está constituido por la celebración

de negocios jurídicos con carácter oneroso, no sometidos a condición

suspensiva y que por disposición de la ley o por voluntad de las partes se

documenten o hayan de autenticarse por ante la notaria publica,

protocolizarse por ante las Oficinas de Registro Civil o Registros

Mercantiles, o inscribirse por ante los Registros Administrativos


Especiales, que figuren claro está, como hechos imponibles en las

respectivas leyes estadales.

En los términos que establezca la ley estadal, se consideran trasmisiones

patrimoniales sujetas, excepto cuando se trate de negocios que recaigan

sobre la vivienda principal del otorgante o transacciones inmobiliarias en

general, ya que estos impuestos son controlados por el municipio. A

continuación se describen cuáles son las trasmisiones patrimoniales que

emite la Administración Tributaria Nacional:

Las ventas por actos inter-vivos de toda clase de bienes y derechos que

integren el patrimonio de personas físicas o jurídicas.

La constitución de derechos reales, préstamos, fianzas, arrendamientos,

pensiones y concesiones. La emisión o descuento, por parte de

instituciones financieras domiciliadas en Venezuela, de letras de cambio,

pagarés bancarios o títulos similares, en cuyo caso la potestad impositiva

corresponde al Estado.

La ampliación posterior de un derecho que implique para su titular un

incremento patrimonial, caso este en que el aumento patrimonial servirá

de base para la exigencia del tributo.

El monto del tributo a pagar se obtendrá aplicando sobre la base

liquidable los tipos que establezca la ley estadal, entre el 0.1% y 3% del

monto de la negociación u operación que constituya el hecho generador

del tributo.
5. Impuestos a la exploración y explotación de minerales no

metálicos no reservados por la Constitución al Poder Nacional,

salinas y ostrales de perlas

Este impuesto es también conocido como Impuesto por Exploración de

Minerales no Metálicos, la base imponible estará constituida por la

extensión del territorio sujeta a exploración, y en los casos de explotación

de tales rubros, será el valor comercial del recurso explotado, la base

sobre la cual se determinará el tributo de explotación.

En cuanto a lo que debe entenderse por minerales no metálicos no

reservados al Poder Nacional, está conformada por las piedras de

construcción, adorno o cualquier especie que no sean preciosas, el

mármol, pórfido, caolín, magnesita, las arenas, pizarras, arcillas, calizas,

yeso, puzolanas, turbas, de las sustancias terrosas, las salinas y los

ostrales de perlas.

6. Contribuciones Especiales

Los Estados podrán exigir una contribución especial por mejoras a los

sujetos pasivos que se beneficien con un aumento del valor de sus bienes

inmuebles, que exceda del 60%, como consecuencia de la realización de

una obra pública o de la prestación de un servicio público financiado por

el Estado y que sea de evidente interés para la comunidad.

Se considerarán obras y servicios financiados por los Estados:


• Los que ejecuten total o parcialmente los Estados dentro del ámbito de

sus competencias para cumplir los fines que les estén atribuidos, a

excepción de los que realicen a título de propietarios de sus bienes

patrimoniales.

• Los que realicen los estados por haberles sido atribuidos o delegados

por la Nación y aquellos cuya titularidad hayan asumido de acuerdo con la

ley.

7. Impuesto al Consumo de Combustibles Derivados de

Hidrocarburos

Según el artículo 76 de la Ley Orgánica de la Hacienda Pública Estadal,

los Estados tienen derecho a una participación en la recaudación nacional

por concepto de impuesto al consumo de combustibles derivados de

hidrocarburos, por ventas realizadas con fines de distribución a las

estaciones de servicios. A los efectos de este tributo se consideran

combustibles derivados de hidrocarburos la gasolina y el diesel. La base

imponible es el 25% del monto del producto.


Potestad Tributaria del Municipio

El principio legal del municipio se consagra en el artículo 2 de la Ley

Orgánica del Poder Público Municipal, la cual establece lo siguiente:

“Artículo 2. El Municipio constituye la unidad política primaria de la

organización nacional de la República, goza de personalidad jurídica y

ejerce sus competencias de manera autónoma, conforme a la

Constitución de la República y la ley. Sus actuaciones incorporarán la

participación protagónica del pueblo a través de las comunidades

organizadas, de manera efectiva, suficiente y oportuna, en la definición y

ejecución de la gestión pública y en el control y evaluación de sus


resultados.”

Según el derecho natural, el Municipio es una organización que se forma

espontáneamente, porque así lo requiere el derecho natural, y no

intencionado, de que diversos núcleos familiares se instalen en terrenos

próximos unos de otros, de donde surgen las necesidades comunes, la

precisión de regularlas y administrarlas. De ahí nace la idea de que el

Municipio, también llamado Municipalidad, se encuentre lejos de ser un

ente creado por el estado, tenga su origen anterior a él, que se haya

constituido después de la familia como la primera organización política, y

que la existencia de varios municipios dentro de territorios vecinos dio

origen a una institución superior que es el Estado.

El municipio es identificado como el territorio geográfico donde se asienta;

también se le identifica con el gobierno; de igual manera al identificarlo

con la población, nos dice que es evidente que el municipio y los hombres

que lo componen son la misma cosa.

La población, que es lo más objetivo, lo más evidente, requiere para su

existencia un vínculo que la constriña, que la integre, que le de

solidaridad, ese vínculo es el orden jurídico, sin el cual no será más que

un agregado humano, pero no una población.

El municipio plasmado como imperativo de organización política,

administrativa y territorial de las entidades federativas, es una institución

que podemos analizar como objeto de derechos y obligaciones, ya que


produce efectos jurídicos, esto es, crea, modifica, transmite o extingue

derechos y obligaciones.

Para que exista el objeto del derecho, se requiere que existan sujetos que

se puedan relacionar con motivo del objeto, además que exista orden

jurídico que regule las relaciones jurídicas de estos sujetos.

Así tenemos que el municipio puede invocar y hacer valer como objeto de

su derecho el que un municipio cumpla con su obligación de organizar

política, administrativa y territorialmente, conforme a la única alternativa

que le concede la constitución, esto es, en forma de municipio o

viceversa, la entidad puede hacer valer ese derecho en los casos que se

le pretenda limitar.

La Potestad Tributaria del Municipio, su base legal, se encuentra reflejada

en el artículo 160 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, la cual

establece lo siguiente:

“Artículo 160. El Municipio a través de ordenanzas podrá crear, modificar

o suprimir los tributos que le corresponden por disposición constitucional o

que les sean asignados por ley nacional o estadal. Asimismo, los

municipios podrán establecer los supuestos de exoneración o rebajas de

esos tributos.”

El instrumento que requiere los municipios para crear, modificar o eliminar

tributos son las ordenanzas, el artículo 160 también expone a la carta

magna como el origen de las leyes que se emanan y finalmente se


expone que los municipios tienen la facultad para otorgar exoneraciones o

rebajas de los tributos.

En la Sección Tercera del Capitulo V de la Ley Orgánica del Poder

Público Municipal se establecen los ingresos tributarios de los municipios

los cuales se describen a continuación:

1. Impuestos sobre Inmuebles Urbanos

Del artículo 174 en adelante de la referida Ley, se estipula que el

impuesto sobre inmuebles urbanos recae sobre toda persona que tenga

derechos de propiedad, entendiéndose este como inmuebles urbanos y

que este ubicado en el municipio en cuestión, la base imponible de este

impuesto es sobre el valor del inmueble a precio corriente del mercado.

2. Impuesto sobre Predios Rurales

El impuesto territorial rural o sobre predios rurales, constituye una de las

fuentes de ingresos de los Municipios, de conformidad con lo establecido

en el ordinal 14 del Artículo 156 de la CRBV y ratificado como ingreso

ordinario, en el numeral 3° del artículo 138 de la LOPPM. No obstante,

para que los Municipios puedan gravar con este impuesto, se requiere de

una aprobación previa de la Asamblea Nacional, mediante ley.

Igualmente, los Municipios sólo podrán gravar la agricultura, la cría, la

pesquería y la actividad forestal en la oportunidad, forma y medida en que

lo permita la ley nacional, según lo establece el artículo 183 de la CRBV.


3. Impuesto sobre Transacciones Inmobiliarias

De conformidad con lo dispuesto en el Artículo 178 de la LOPPM,

corresponde al Municipio la recaudación y control de los impuestos que

sobre transacciones inmobiliarias, creare el Poder Nacional, previa

regulación por Ordenanza. A este respecto, la Ley de Registro Público y

del Notariado, publicada en fecha 22 de diciembre de 2006, crea a favor

de la Hacienda Pública Municipal, la recaudación y control del impuesto:

“Artículo 92. Los actos que se refieren a la compra, venta o permuta de

bienes inmuebles, dación o aceptación en pago de los bienes citados; de

los actos en que se dé, se prometa, se reciba, se pague alguna suma de

dinero o bienes equivalentes, adjudicaciones en remate judicial,

particiones de herencia, sociedades o compañías anónimas, contratos,

transacciones y otros actos en que ¡as prestaciones consistan en

pensiones, como arrendamientos, rentas vitalicias, censos, servidumbres

y otros semejantes, aportaciones de inmuebles u otros derechos para

formación de sociedades, las contribuciones y demás actos traslativos de

la propiedad de bienes inmuebles, así como la constitución de hipotecas y

otros gravámenes sobre los mismos, constituyen un hecho imponible,

generando un impuesto destinado a la Hacienda Pública Municipal, el cual

se calculará de la siguiente manera:

1. Hasta dos mil unidades tributarias (2.000 U.T.), una unidad tributaria (1

U.T.).
2. Desde dos mil una unidades tributarias (2.001 U.T.) hasta tres mil

quinientas unidades tributarias (3,500 U.T.), dos unidades tributarias (2

U.T.).

3. Desde tres mil quinientas una unidades tributarias (3.501 U.T.) hasta

cuatro mil quinientas unidades tributarias (4.500 U.T.), tres unidades

tributarias (3 U.T.).

4. Desde cuatro mil quinientas una unidades tributarias (4.501 U.T.) hasta

seis mil quinientas unidades tributarias (6.500 Ui’), cuatro unidades

tributarias (4 U.T.).

5. Desde seis mil quinientas una unidades tributarias (6.501 U.T.) en

adelante, cinco unidades tributarias (5 U.T.).

Si el inmueble se encuentra ubicado en varias jurisdicciones municipales,

el monto del tributo se prorrateará entre cada uno de ellos, en proporción

a la extensión territorial que del inmueble abarque cada jurisdicción.

El impuesto al que se refiere este artículo, deberá haber sido pagado por

el adquirente para el momento de la inscripción del respectivo documento.

Si se trata de permuta, el monto del tributo corresponderá ser pagado en

partes iguales por cada uno de los otorgantes, quienes serán

recíprocamente responsables de la parte que no les corresponda como

contribuyente.

En las zonas urbanas o rurales, donde no existan levantamientos

catastrales, no se podrán cobrar los impuestos antes referidos, ni ningún

otro tributo por operaciones inmobiliarias”.


La base de cálculo del impuesto lo establece el artículo 93 de la ley de

Registro Público:

“Artículo 93. Las alícuotas señaladas en los numerales del artículo

anterior se calcularán sobre las siguientes bases:

1.- En las permutas, se computarán los derechos sobre el inmueble que

tenga mayor valor. En los contratos de compraventa de inmuebles,

cuando el vendedor sólo reciba en efectivo parte del valor del inmueble,

porque el comprador asuma la obligación de cancelar los gravámenes

que existan sobre el inmueble o a favor de terceros, se pagará el

porcentaje sobre el precio total de la venta, es decir, sobre la suma

pagada, más la que se prometa pagar a terceros.

2.- Las opciones causarán el impuesto proporcionalmente a la

remuneración establecida a favor de quien otorga la opción y a la cláusula

penal que se establezca para el caso de no ejercerse. Si no se estipulare

remuneración, ni cláusula penal, se pagará el impuesto de una unidad

tributaria (1 U.T.) En los contratos de arrendamiento financiero de

inmuebles, los derechos de registro se calcularán según lo previsto en el

artículo 81 de la Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras.

3.- En los contratos de arrendamiento financiero de inmuebles, los

derechos de registro se calcularán según lo previsto en el artículo 81 de la

Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras.

4.- Cuando se constituya una hipoteca convencional adicional, cuyo

aporte exceda del saldo del precio, se cobrarán también derechos de


registro por el excedente, de conformidad con lo expresado en este

artículo.”

Adicionalmente, la ley establece las siguientes disposiciones:

“Artículo 94. En los casos de otorgamiento de documentos contentivos de

hipotecas convencionales o judiciales e hipotecas legales, no

provenientes de saldo de precio, el impuesto a pagar será el veinticinco

por ciento (25%) del impuesto que establece el artículo 92 de esta Ley. Se

calcularán los derechos sobre las sumas de las cantidades comprendidas

en la caución hipotecaria.”

“Artículo 95. No se cobrará el impuesto a que se refiere el artículo 92 de

esta Ley, en la cancelación de hipotecas, en los documentos en que se

ejerza el derecho del retracto, hasta la concurrencia de la deuda, en la

dación en pago de la cosa hipotecada y en aquellos casos en que se

adjudiquen los bienes 1 acreedor, cuando se haya ejecutado inicialmente

la hipoteca.

Son sujetos pasivos del impuesto como contribuyentes, las personas

naturales, las personas jurídicas y demás entes colectivos, a los cuales se

les atribuya la calidad de sujetos de derecho, las entidades o

colectividades que constituyan una unidad económica, adquirentes de

derechos de propiedad u otros derechos reales sobre bienes inmuebles

ubicados en la jurisdicción del Municipio.”


4. Contribuciones Especiales

Las contribuciones especiales se rigen desde el artículo 179 al 192 de la

LOPPM y comprenden solo dos contribuciones que son las siguientes:

1. Sobre plusvalía de propiedades inmuebles causada por cambios de

uso o de intensidad en el aprovechamiento: se causará por el incremento

en el valor de la propiedad como consecuencia de los cambios de uso o

de intensidad de aprovechamiento previstos en los planes de ordenación

urbanística con que esa propiedad resulte beneficiada. Esta contribución

estará destinada a la realización de las obras o prestación de los servicios

urbanos que se determinen en la ordenanza.

2. Por mejoras: se causará por la ejecución por parte del Municipio o con

su financiamiento de las obras públicas o prestación de un servicio

público que sea de evidente interés para la comunidad, siempre que,

como consecuencia de esas obras o servicios, resulten especialmente

beneficiadas determinadas personas. El importe de esta contribución será

determinado por el Concejo Municipal en función del costo presupuestado

de las obras o de los servicios pero no excederá, en ningún caso, del

cincuenta por ciento (50%) del costo de las obras o servicios. El

porcentaje de la base imponible que corresponderá a cada beneficiario de

la obra o servicio y las demás condiciones de procedencia se regirán por

lo previsto en las respectivas ordenanzas.


5. Impuesto sobre Vehículos

El impuesto sobre vehículos grava la propiedad de vehículos de tracción

mecánica, cualesquiera sean su clase o categoría y sean propiedad de

una persona natural residente o una persona jurídica domiciliada en el

Municipio respectivo.

Es un tributo real porque no toma en cuenta las circunstancias personales

del sujeto pasivo, esto es, su capacidad contributiva. Es un impuesto

periódico porque su determinación y pago es por anualidades. Es un

impuesto indirecto, por cuanto para su determinación, se toma en cuenta

una manifestación indirecta de la capacidad contributiva, como lo es el

uso, peso, carga y otros elementos vinculados directamente con el

vehículo, criterio utilizado por la casi totalidad de los municipios para

establecer la base imponible y que no reflejan la capacidad contributiva;

no obstante, si se considera como criterio de clasificación del impuesto, la

posibilidad o no de su traslación del contribuyente a un tercero, se trataría

de un impuesto directo, en vista de la dificultad de hacer tal traslación.

6. Impuesto sobre Espectáculos Públicos

El impuesto sobre espectáculos públicos gravará la adquisición de

cualquier boleto, billete o instrumento similar que origine el derecho a

presenciar un espectáculo en sitios públicos o en salas abiertas al público.

El impuesto sobre espectáculos públicos será pagado por el adquirente

del respectivo billete o boleto de entrada en el momento de la adquisición.


La empresa o empresario a cargo de quien esté el espectáculo podrá ser

nombrada agente de percepción del impuesto en la ordenanza respectiva.

El Impuesto sobre Espectáculo Públicos es un impuesto indirecto, porque

no toma en cuenta para su determinación manifestaciones de la

capacidad contributiva, como la renta y el patrimonio, sino una

manifestación indirecta, como lo es la adquisición de un boleto de entrada

a un espectáculo público; no obstante, al igual que en el caso del

Impuesto sobre Vehículos, podría considerarse como un impuesto

indirecto, si se considera que el mismo no es trasladable del contribuyente

a un tercero. Es un impuesto real, porque no toma en cuenta la capacidad

contributiva global o general del sujeto obligado. Es instantáneo, porque

se paga en el mismo momento en que se produce el hecho imponible

generador de la obligación tributaria. Finalmente, se trata de un impuesto

proporcional, por cuanto el cálculo del impuesto se determina sobre la

base de una alícuota constante, en proporción al monto del boleto o billete

de entrada.

Por cuanto los espectáculos públicos son de competencia municipal

(artículo 178, ordinal 3 de la CRBV), las ordenanzas sobre la materia,

además de establecer el gravamen a favor del Municipio, deben regular

todo lo referente a la forma, medios y condiciones en que pueden

presentarse los espectáculos públicos dentro de la jurisdicción territorial

del mismo, especialmente en lo que concierne a autorizaciones, emisión

de boletos o billetes de entrada, seguridad de los locales y el


cumplimiento de las normas básicas de higiene y seguridad. Dentro de

estas regulaciones se incluirá, igualmente, la calificación de los

espectáculos, según puedan ser presenciados o no por niños o por

personas de cualquier edad.

7. Impuesto sobre Juegos y Apuestas Lícitas

El Impuesto sobre Juegos y Apuestas Lícitas, está establecido en el

artículo 179 numeral 2 de la CRBV, y desarrollado como tal en la LOPPM:

Subsecciones séptima, Sección tercera, Capítulo V artículos del 199 al

201.

El impuesto sobre juegos y apuestas lícitas se causará al ser pactada una

apuesta en jurisdicción del respectivo Municipio. Se entiende pactada la

apuesta con la adquisición efectuada, al organizador del evento con

motivo del cual se pacten o a algún intermediario, distribuidor o cualquier

otro tipo de agente en la respectiva jurisdicción, de cupones, vales,

billetes, boletos, cartones, formularios o instrumentos similares a éstos

que permitan la participación en rifas, loterías o sorteos de dinero o de

cualquier clase de bien, objeto o valores, organizados por entes públicos

o privados. Igualmente, se gravarán con este impuesto las apuestas

efectuadas mediante máquinas, monitores, computadoras y demás

aparatos similares para juegos o apuestas que estén ubicados en la

jurisdicción del Municipio respectivo.

Por apuestas lícitas se entiende el pacto o convenio, no prohibido por la

ley, entre dos personas (de las cuales una puede ser a veces un
organismo oficial tales como el Instituto Nacional de Hipódromos o los

Institutos de Beneficencia Pública), sobre una cosa o hecho aleatorio y en

el cual se estipula o acuerda el pago de un monto de dinero o de un bien

determinado (apuesta o rifa) sobre los resultados del hecho aleatorio

(serie de números, caballos ganadores) a fin de que cuando el apostador

acierte, la persona responsable de la apuesta le entregue la cantidad de

dinero o el bien respectivo.

Es un impuesto real, porque no toma en cuenta la capacidad contributiva

global o general del sujeto obligado, sino que considera de manera

exclusiva el monto de lo apostado, con prescindencia de cualquier

situación personal del contribuyente. Es un impuesto instantáneo que se

paga en el mismo momento en que se produce el hecho imponible

generador de la obligación tributaria. Es proporcional, por cuanto se aplica

una alícuota constante a la base imponible, para determinar el quatum del

tributo. Finalmente, es un impuesto indirecto, en tanto no toma en cuenta

la riqueza del sujeto pasivo en sí mismo, sino que por el contrario, toma

en cuenta el uso que dicho sujeto hace de tal riqueza, como lo es la

adquisición de un formulario o billete de juego o apuesta lícita, lo que

hace presumir la capacidad contributiva del apostador.

El objeto del impuesto es el instrumento autorizado por el Municipio o por

las entidades estadales o nacionales, según el caso, para participar en el

juego o la apuesta lícita, como son los billetes, boletos y formularios.


8. Impuesto sobre Propaganda y Publicidad Comercial

La propaganda y publicidad comercial es competencia del Municipio

(artículo 178, ordinal 3 de la CRBV), en cuanto concierne a los intereses y

fines específicos municipales. Por este motivo, las ordenanzas que creen

el tributo deberán, igualmente, regular la actividad de propaganda y

publicidad en la jurisdicción del Municipio, tanto en sus aspectos formales

como en su contenido, de tal manera que no represente, en ningún caso,

peligro para las buenas costumbres, la salud y la educación de las

personas, así como para seguridad física de transeúntes y conductores

de vehículos.

Es un impuesto indirecto, porque no toma para su determinación

exteriorizaciones directas de capacidad contributiva, como son la renta o

el patrimonio, sino manifestaciones indirectas como la actividad

publicitaria comercial, que realizan los eventuales sujetos pasivos en un

determinado Municipio. También es un impuesto real, porque no toma en

cuenta la capacidad contributiva global o general del sujeto obligado, sino

una manifestación objetiva de la riqueza, prescindiendo de

consideraciones personales.

9. Impuesto sobre Actividades Económicas

El Impuesto sobre Actividades Económicas de Industria, Comercio,

Servicios o de Índole Similar (ISAE), constituye la principal fuente de

ingresos tributarios de los municipios en Venezuela, motivo por el cual, la


LOPPM le dedica un amplio tratamiento (Capítulo V, Subsección novena,

artículos 205 y siguientes).

El hecho imponible del impuesto sobre actividades económicas es el

ejercicio habitual, en la jurisdicción del Municipio, de cualquier actividad

lucrativa de carácter independiente, aun cuando dicha actividad se realice

sin la previa obtención de licencia, sin menoscabo de las sanciones que

por esa razón sean aplicables.

Es un impuesto directo, por cuanto afecta una base imponible cuya

procedencia es determinable – de manera inmediata o directa-, como son

los ingresos brutos que se derivan del ejercicio de una actividad

económica comercial, industrial (producción y fabricación de bienes), de

servicios (proporcionado un servicio) o de índole similar, con fines de

lucro, y por cuanto es el mismo sujeto que realiza el hecho imponible

quien soporta la carga del impuesto. Para algunos autores, sin embargo,

podría considerarse como un impuesto indirecto, si quien ejerce la

actividad económica lo traslada a los precios de los bienes o servicios,

posibilidad que no es probable desde el punto de vista jurídico.


Conclusiones

Venezuela es un país cuya principal fuente de ingresos siempre a

derivado del petróleo, de los hidrocarburos y de la explotación de los

recursos no renovables, pero que con el pasar del tiempo estos ingresos

provenientes de los recursos petroleros se hicieron insuficientes y

cambiantes para la Nación, por lo que le abre paso a una nueva

búsqueda de financiamiento necesario para el logro de sus objetivos, que

no son más que la de incrementar los ingresos estatales.

Por esta razón nace de manera indispensable para el Estado la exigencia

del pago de los tributos, otorgándole un carácter obligatorio al mismo,

debido a que tiene como finalidad lograr el bienestar colectivo, tanto

generando una mejor protección económica como elevando el nivel de

vida del país .

Por otro lado el no pagar los tributos trae como consecuencia varias

sanciones tales como la imposición de multas, el cierre de

establecimientos, decomisos de mercancías, privación de libertad, entre

otros, regidas por la ley bien sea por la Constitución Nacional o el Código

Tributario Venezolano.
Bibliografía

Potencialidades de la descentralización fiscal en Venezuela Univ Santiago


de Compostela, 2006 Leila Castillo Stark Primera Edición
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
Constitución del Estado Anzoátegui
Código Orgánico Tributario
Ley Orgánica de la Hacienda Pública Nacional
Ley Orgánica de la Hacienda Pública Estadal
Ley Orgánica de Descentralización, Delimitación y Transferencia de
Competencias del Poder Público
Elementos de Finanzas Públicas y Derecho Tributario.  Diccionario de
Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales. 
 Principios de Derecho Tributario e Impuesto sobre la Renta venezolanos.
 Curso de Finanzas, derecho financiero y tributario. 

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