100% encontró este documento útil (1 voto)
982 vistas64 páginas

La Gordura No Es Su Culpa

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
982 vistas64 páginas

La Gordura No Es Su Culpa

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
Introduccién Imagine la escena. Usted se despierta cansado por la acidez y el reflujo de toda la noche. Se para con la espalda y los tobillos a punto de explotar, se pone su Gnico pantalén (con la correa en el dltimo de las huecos) y se monta en el carro. En eso, ef locutor de la radio anuncia el tema “Cémo adelgazar para toda la vida". Usted se emociona. éSe imagina? Lo ha de- seado mil veces. Sabe que lo tiene que hacer por su bien, que no le queda otra opcién y que su salud y la de los suyos estan en juego. jEs su dia de suerte! En eso, se escucha la voz: “No coma harinas”, “Evite los dulces", “Cambie sus hdbitos”, “No se estrese”, “No se quede en casa", “No coma carbo- hidrates”, “Ingiera poco", “Desayune”, “Haga ejercicio", “Coma bal- anceado”, “Tome agua”, bla, bla, bla, bla, bla... Usted apaga la radio. “4 Serd verdad - se pregunta - que voy a ser gordo toda la vida?” Si usted estd leyendo estas lineas es porque ya lo ha intentado todo, o casi todo, Su problema no es que no sabe que las harinas lo engordan o que debe cambiar de habitos. Usted ya se sabe todo eso. Se lo sabe mejor que nadie porque ha estado en todos los consultorios médicos. Pierde peso, le va bien, se siente mejor, cambia de talla, le felicitan, ve que funciona, pero de pronto y por esas visicitudes de la vida, lo suelta todo y vuelve a engor- dar. Ahora tiene que adelgazar otra vez “urgentel”, pero estd lleno de du das. Siente que le serd muy dificil y no ha hecho mas que postergar la de cisi6n. (éSabia que... Con tomar el tratamiento carecto, usted perderfa la adiccién @ los dulces y las harinas? Con tomar el tratamiento correcto, usted no se estancaria al hacer las dictas? Con descubrirsu tipo metabslico, usted no volveria a engordarjamds? CAPITULO 1 jNo es su culpal |Mil Disculpas! (En nombre de todos los médicos del planeta, mil dis- culpas). Antes de empezar, usted debe saber algo. Nosotros, los supuestos “especialistas” de la obesidad y el sobrepeso, no sablamos que el so- brepeso no era su culpa. ¥ por favor, no se sorprenda, porque es la verdad: jEI sobrepeso no es su culpal Usted diré, “Si es mi culpa porque hace un ato yo no comia ast, pero me des- cuidé y comencé a comer como nunca”. Déjeme decirle una cosa. Usted no se descuidé. Usted nacié asi, 0 se di- vorcid, 0 termind su tesis, o dio a luz, 0 dejé el cigarro, 0 comenzé a tra- bajar, 0 perdié un ser querido, o se embaraz6, 0 comenz6 un tratamiento, 0 se desarralld, 0 dejé los ejercicios, o pasé una depresién, 0 cualquier cosa menos que se descuidé. Al contrario, usted lo vié todo. Estaba ahi. Y mientras tras més se lo decfan més ze irritaba y més le provocaba comer *gEntonces por qué me piden disculpas?” - Porque no sabfamos que el prob- lema estaba en su neuroquimics. Pensabarmos que era su falta de fuerza de voluntad. ¢Se acuerda? “;Sus exdmenas estén todos bien, lo tinico que tiene que hacer es cerrar el pico!” Y usted - Pero Doctor {Lo tinico que tengo que hacer es cervar el pico? Como si fuera tan fécil. 3Y qué hago con la ansiedad por las harinas y los dulces,o el kilo que me vuelvo a meter de una sola sentada al soltar la dieta? - “Lo siento Sra. X, pero la verdad es que usted ya estd bastante crecidita como para saber lo que le conviene y le que no.” éMe sigue? Los médicos no sablamos cémo explicar le adiccién por las harinas y los dulces. Mucho menos el sobrepeso en las personas que ciertamente comian poco. Si sus hormonas tiroideas estaban bien, sélo le débamos una dieta. Por eso le pedimos disculpas. Porque no sabfamos que era su neuroquimica, y no falta de fuerza de voluntad, el responsable de su conducta con la comida y/o de su dificultad para adelgazar. De todas las personas que hacen dieta, no todas experimentan dificultad al de- jar las harinas y los dulces. De todas las personas que hacen dieta, no todas se estancan. De todas las personas que comen por placer, no todas tienen sobrepeso. De todas las personas que comen cuando estan deprimidas, no todas tienen so- brepeso. De todas las personas que comen por ansiedad, no todas tienen sobrepeso. éPor qué? Si hiciera un estudio de su familia, se daria cuenta de que existen cuatro tipos de personas: Los que comen lo que engorda y no engordan, los que comen lo que engorda y engordan, los que no comen lo que engorda y tam poco engordan, y los que no comen lo que engorda y atin asi engordan Por favor digame, ca cuil grupo pertenece usted? Lo sabfa. Usted es de los que no comen y engordan, o de los que comen y engordan (sea como sea, usted es de los que engordan, sino no estaria leyendo este libro). Y sabe por qué. Porque su insulina, su serotonina, su cortisol, su leptina, su dopamina, su norepinefrina, su GABA y su colecis- toquinina no se encuentran en equilibrio. Permitame explicarle. Todas estas son sustancias (hormonas y neurotrans: misores) que juegan un importantisimo papel en su apetito y metabolismo. La relacién entre elles y muchas otras, determina la neuroquimica de un individuo. Las personas del tipo “no comen lo que engorda y no engordan” no sienten la necesidad “urgente” que usted puede llegar a experimentar por los ali mentos engordantes. Tienen sus neuroquimicos en orden, por eso la co- mida les representa tinicamente placer. Dificilmente engordarfan © com etian en exceso; sin embargo, existen personas en quienes la comida es la medicina con la que regulan su neuroquimica (aquellos con bajos niveles de serotonina y/o GABA). Igualmente, existen personas que atin y comien- do poco almacenan muy facilmente los alimentos en forma de grasa (per- sonas insulinorresistentes y aquellos con deficiencia de Leptina). De todos ellos ha nacido el Dietagrama, el tinico sisterna de pérdida de peso que le permite descubrir el tipo metabélico al que usted pertenece, haciéndole posible romper definitivamente con los limites bioquimicos que desde siempre, o a partir de cierta edad, le han hecho resistencia a perder peso de manera ficil y definitiva. Tome el ejemplo de Alfredo. Exmodelo de pasarela y actual empresario. Er- gordé vertiginosamente después del matrimonio por lo que visité innu merable cantidad de médicos, “El ilkimo me refirié a un psicélogo para que me enseftara 2 controlar las emaciones..., pero ese no ara mi problema. Mi problema era que después de 2 semanas a diets, el cuerpo me padia las harinas...estaba cansiderando operarme al estomage”. Hoy Alfredo tiene 2 kilos menos y una vida feliz. Toma GABA y L- Glutamina - dos nutrifarmacos que usted también conseguirfa en cualquier tienda naturista -y que le hicieron perder su “ansiedad” por el pan. & el caso de Irene? Su madre estaba desesperada, “Se la pasaba comiendo escondida... ya no sabia qué hacer” Con tomar Acido Alpha Lipdico, Irene superé su adiccién por el dulce y comenzé a perder peso. Tenia hiperinsulinismo, una condicién que aunque su médico se la habia diagnosticado, nunca lleg6 2 indicarle tratamiento porque “con sélo hacer dieta se quita’. &Y Miguel? Un hombre exitoso, pero que por las noches no se controlaba. “Me daba rabia que no se fueran de la cocina. Yo siempre necesitabs volver 2 comer después de la cena’ Miguel como Irene, tenia hiperinsulinismno, pero con el sistema nervioso sobre excitado por al stress crénico del trabajo. Sus glindulas adrenales estaban “agotadas” y sus niveles de noradrenalina eran bajos. Miguel re- quiri6 tomar Alpha Lipoic Acid y Tirosina para restablecer su bioquimica y no requerir automnedicarse con comida. O Verénica. Que debia perder 20 kilos para corregir la eventracién que le dejé una operacién. “O estaba 0 no estaba a dicta. Lo desesperante era ver que querfa, pero que no podia. Vivfa con el enemigo por dentro”. ‘Su cuerpo no producta suficiente serotonina. Insomnio, dolores muscu- lares, rigidez matutina, depresién, migrafias, cansancio y mareos, ademés de su comida emocional Is ponfan en evidencia. Nunca antes escuché hablar de fibromialgia, la condicién que explicaba su necesidad de automedicarse con carbodrogas y con la que habia vivido los uiltimos anos. 5-HTP y Arginina cambiaron su vida Y por tiltimo, Gisel. Una joven entusiasta, pero con muchos cambios de humor. No podia dejar el chocolate, “cualquier dulce, pero el chocolate era mi preferido, Sentia que se me bajaba el azticar”. Gisel sufria hipoglicemia reactiva. Al tomar L: Tirosina pudo desprenderse del dulce, ayudando a las gléndulas suprarranales a carragir la montafa rusa en la que vivia. ¢Que le parece? Si, si. Ya sé. Usted ahora quiere saber cudl es el neurotransmisor 0 quimico que tiene alterado para as{ corregir su problema, (Correcto? Muy bien, muy bien, ya lo vamos a descubrir, pero antes perm(tame unos segundos con mis colegas. Sélo para médicos Hola doctor, 0 doctora, o cuasi doctor o més que doctor como mi esposa, que es médico sin tftulo (saben a lo que me refiero). Aunque para mi fue un placer escribir este libro, también fueron muchos los ahos sumidos en una profunda y dolorosa ignorancia. Sobre todo porque como ustedes saben, en la escuala de medicina es muy poco lo que nos ensefan para solucionar la obesidad. De hecho, yo nunca pensé que le dedicarfa tanta pasién a un tema que para mi tampoco era interesante ¢S6lo hacer dieta? Sin embargo, adelgazar mostré ser todo un misterio desde el mismisimo momento en el que pise la consulta privada. gs sdlo motivacién? Aquellos con sobrepeso y nosotros los que vemos paciantes a diario, sabemos en lo muy profundo de nosotros que la respuesta es no. Ustedes lo saben como médicos y cabezas de familia, y muchas veces hasta personalmente inclusive. Me alegro que al igual que yo, ustedes también se hayan interesado por la obesidad, una condicién que merma la vida de muchos en el planeta y que ha venide a ser considerada la epidemia del nuevo siglo, inclusive hasta el punto de llegarse a acufiar el término “diabesologia”, dejdndose claramente establecida su estrecha relacion con la didbetes. Espero que el presente li- bro contribuya tanto en sus vidas privadas como en las profesionales, y que algtin dia dejemos de creer, nosotros las supuestas autoridades en salud, que séle era cuestién de “hacer dieta”. La mayorfa de las personas llegan 2 mi consulta sintiendo que no tienen remedio. Al principio siempre cuentan cémo no tienen la fuerza de vol- untad que se necesita para las dietas, y si la tienen, cémo se les hace imposible bajar més allé de cierto peso, 0 de mantenerse en la fase del mantenimiontc. Muchos tienen adicci6n por los dulces y las harinas, y no logran pasar mucho tiempo sin consumirlos. Prusban “un poquitico” y ter minan regresando a los viejos hébitos. Otros, sencillamente sienten que para mantener el peso ideal tandrian que estar siempre a diata. La famosa y bien intencionada frase: “Por qué no te comes sdlo un po- quitico?” termind por convencer a miles de ellos de que el problema que onfrontan es la falta de disciplina. Sin embargo, estas son las mismas per sonas que pagan a tiempo sus deudas, emprenden proyectos Iaborales y manejan de manera envidiable la vida de los suyos. Son modelos de fuerza de voluntad. Entonces, si ese no es el problema, ¢Cudl? La respuesta es un desbalance neuroquimico. La resistencia a ciertas hor- monas crea este tipo de condicién que muchas veces obliga 2 comer cuan- do se esté estresado, en el intento de reponer los neuroquimicos que de- berian estar haciendo naturalmente fuerte y completo al organismo. Muchas personas piensan que su problems es simplemente que les gusta comer, pero la verdad es que a todos nos gusta comer. Como me dijera en una oportunidad cierto amigo de la infancie, que por cierto es sumamente delzado, “Yo también tengo mis guias Zagat y Michellin”. La verdadera historia detrés de la “comida emocional’, el “metabolismo lento” yjo “la falta de fuerza de voluuntad” son las bajas concantraciones de neuroquimicos que se logran sobreponer con la toma de ciertos nutrifér- macos (aminodcides en su mayoria), los cuales en sdlo 72 horas pueden hacer mucho mas que cualquier charla motivacional. Los quimicos del cerebro son decenas de veces mas poderosos que la mis- misima herofna, Si su cerebro no cuenta con Ia suficiente concentracién de alguno de ellos, créame, lo obligard a hacer lo que sea para conseguir el equilib: “Alarma, alarma, consigue cualquier cosa, harina, dulce, cigarro o alcohol, que me sustituya las concentraciones del quimico que me falta. Es una or den”. “gPor qué bajan las concentraciones de los neuroguimicos?” Porque algo interfirié en la capacidad del orgenismo de producir sus propias drogas de tranquilidad. ¢Quiere saber qué? No siempre es evidente. Silo fuera, no existirian tantas personas tomando Prozac para la depresién, Sin embargo, existen algunas causas que siempre nos orientan. En primer lugar, causas heredadas. Cada vez vemos con mayor fascinacién que los seres humanes no sélo nos diferanciamos por fuera, sino también por dentro, Tenemos distintas estaturas y colores de ojos, pero también contamos con diferentes cancentraciones de los diversas neurotrans. misores desde el mismisimo nacimiento. Es lo que se conoce como la “cé: dula de identidad orgénica’. Los genes que codifican para la produccién de serotonina no se comportan de le misma manera en todas las personas, por poner el caso de un neurotransmisor en particular. Otra causa es el estrés prolongado. Para nadie es sorpresa que después de una larga batalla aparezcan toda clase de condiciones debilitantes, lo cual cs especialmente verdad en aquellos con concentraciones marginales de los neurotransmisores tranquilizadores, Tal cual una cuenta bancaria que hha usado sus recursos durante un largo tiempo de demanda sin ingreso al- guno, asi el organismo “gasta” los pocos neuratransmisores que tenia has- ta que el sistema comienza a colapsar. El uso regular de los alimentos refinados, como el azticar y las harinas blan- cas, 0 el mismo consume de algunas drogas como el alcohol, es otra de las causas que explican el desbalance neuroquimico. Estas sustancias ter- minan llenando los espacios vacios, denominados receptores, donde las drogas naturales del cerebro o neurotransmisores deberian hacer el con- tacto. El cerebro entonces “piensa” que ha producido suficiente concen- tracién de droga natural y reduce la fabricacién de la misma, haciendo cada vez mas fuerte la dependencia del organismo a las harinas, al azucar y al alcohol. Y finalmente la desnutricién por falta de proteinas o micronutrientes que son esenciales para la produccién de los neurotransmisores. CAPITULO 2 El Dietagrama Usted engorda fécilmente, pero facilmente también pierde los kilos. Con quitarse © reducir ls cena siempre vuelve a su peso. Sus familiares dicen que usted se descontrola con la comida cuando estd estresado. Felicidades, ‘su metabolismo es Tipe 1. Su serotonina y su insulina se encuentran en perfectas concentraciones. Usted nunca tuvo sobrepeso, se cas6, tuve hijos, pasé el tiempo... se puso itreconocible. Ahora no hace mas que comer harinas y dulces, y no sabe ” c6mo parar. Estd cansada de que le pregunten, “gPero qué te paso?” y ya no quiere ni salir. (Que qué le pas6? Que su metabolismo es Tipo 2. Usied tiene hiperinsulinisme por insulinorresistencia (una condicién que produce hambre y engorda, y de la que no sufris ni un dpice antes del matrimonio), pero cuenta con buenas concentraciones de serotonina. O tal vez su caso es desde la infancia. Siempre tuvo sobrepeso y siempre estuvo “a dieta”, Tiene afios usando una faja para protegerse del rose en la entrepierna y hace tiempo que se acostumbré a vivir asi. Sin embargo, nun- ca lleg6 a pesar tanto como ahora y aunque hace tiempo se entregd, hoy siente que tiene que “hacer algo” porque el dolor de espalda la esté matar: do. éCudl es su caso? Su metabolismo también es Tipe 2. Su problema no es tanto el sobrepeso como la adiccién a la comida. Usted se la pasa picando desde la tarde hasta adentrada la noche. No duerme, sufre de migrafias y siempre esté buscando que le hagan un masajito. Puede que tenga tendencia a la depresién, personalidad perfeccionista y ataques de pinico. Usted cuando hace dietas adelgaza, pero le es suma- mente dificil mantenerse sin ingerir sus carbodrogas. éSabe qué le sucede? Que su metabolismo es Tipe 3. Aunque su insulina esté en perfectas condi- ciones, sus niveles de serotonina se encuentran por debajo del rango nor- Usted, ni puede quitarse los carbohidratos, ni adelgaza fécilmente, El ginecdlogo le dijo que tiene Sindrome de ovario Poliquistico y hace poco que le diagnosticaron fibromialgia. Sus concentraciones de insulina y sero tonina en sangre se encuentran fuera de la normalidad, ¢La razén? Su metabolisme es Tipe 4. La gente como usted llena la consulta de los dietis- tas, El Dietagrama es el tinico sistema de pérdida de peso que le permite descubrir el tipo metabélico al que usted pertenece, haciéndole posible romper definitivamente con los limites bioquimicos que le impiden adelgazar. Siusted tiene sobrepeso, usted tiene un Dietagrama. CAPITULO 3 Descubriendo su Tipo Metabdlico. “Estaba en mi trabajo. Entonces lo escuché deci tras la pucrta,- Serd el gordo quien lo haga -. Qué se creerd ese tipo, pensé”. Hombre, 55 aitos, 47 kilos menos. “Las ayadé a que se maquillaran para el cortzjo de mi hermana, y cuando las vi entrar laiglesio...y que yo no pudiera estar ah’ con ellas por gorda!” Mujer, 23 afios, 38 kilos menos. “Me baje frente «lo fiesta y me vi en el vidio del carro. Me volvia montar: Me i @Sabes lo que es no ira la fiesta de tu sobrina porque el saco no te ciena?” Hombre, 38 afios, 26 kilos menos. “Cuando le hacia el amor terminabo con les brazos agotedos... la aplastaba si ‘me le montaba encirna. Sentfa que el corazén se me iba a salt” Hombre, 41 afios, 78 kilos menos. “£1 metro estaba full y como no habia puesto iba parada con mi hija de tres

También podría gustarte