DEFINICIÓN
La timidez es una tendencia relativamente estable que muestran algunas personas hacia la
inhibición social. Dicha tendencia se traduce en comportamientos dirigidos a pasar desapercibido
o no hacerse notar, no expresar opiniones, así como en un estilo de comunicación pasivo a la hora
de relacionarse con otras personas. Si bien la timidez es un rasgo de la personalidad y es más fácil
cambiar una actitud que la forma de ser, vencer la timidez es posible, y te vamos a dar las pautas
para que lo consigas.
¿ES TIMIDEZ O INTROVERSIÓN?
La introversión es una dimensión de personalidad que agrupa a personas tranquilas, reservadas,
con tendencia a la introspección, retraídas y distantes en las relaciones sociales, cautelosas y con
un elevado control emocional
Según algunos autores, la introversión puede constituir un factor de vulnerabilidad ante
dificultades emotivo-relacionales, así como en el desarrollo de trastornos como la ansiedad social
(Amies et al., 1983; Watson et al., 1988; Salaberria et al., 1998).
No obstante timidez e introversión se caracterizan por respuestas similares ante situaciones
sociales novedosas, la introversión no se limita únicamente a estas situaciones, sino que tiene un
carácter más estable y más independiente de la situación. Por otro lado, la timidez es una reacción
social más específica, más limitada temporalmente y específicamente relacionada con ansiedad
ante la evaluación, vergüenza, pensamientos negativos y reacciones fisiológicas.
¿QUÉ IMPLICA SER TÍMIDO?
La timidez se puede considerar como una tendencia a quedarse más retraído o “más atrás” en las
interacciones sociales, de forma más habitual con personas desconocidas. Según la Real Academia
de la Lengua Española, el significado del adjetivo tímido es: “aquél que tiende a mostrarse
temeroso, medroso, encogido y corto de ánimo” (RAE, 2017).
Timidez y vergüenza: ¿aspecto de personalidad o emoción?
La vergüenza (latín “verecundia”) es una emoción negativa vinculada a la vivencia consciente de
algo humillante, degradante, deshonroso, ridículo o indecente en el propio comportamiento o en
las circunstancias de una situación.
Mientras que la vergüenza se relaciona con las acciones y comportamientos que han podido ser
observados por los demás (Colombo, 2005), la timidez está más ligada a un aspecto de la
personalidad, a la autoimagen, a la forma de verse a uno mismo y al entorno.
¿QUÉ ES LA TIMIDEZ EXTREMA?
La timidez es un rasgo psicológico en el que la característica principal es la preocupación por las
valoraciones que los demás hacen sobre uno mismo. En otras palabras, el miedo al "qué
dirán".9999
En concreto, en las personas tímidas existe un sesgo pesimista que las hace propensas a pensar
que cualquier comportamiento ligeramente estridente por su parte dañará significativamente su
imagen pública.
Como consecuencia, cuando tienen que interactuar con los demás tienden a mantener un estado
de hipervigilancia de las propias acciones, lo cual genera un cierto nivel de ansiedad. En algunos,
casos, si la timidez es extrema, esta ansiedad puede dañar la capacidad de la persona para
relacionarse con los demás de una manera espontánea y apropiada.
SÍNTOMAS TÍPICOS
Evidentemente, la timidez extrema no es una enfermedad mental, aunque en ciertos casos puede
formar parte de la fobia social. Sin embargo, sí que escapa al control de la persona que la
experimenta en propias carnes, y se plasma tanto psicológica como fisiológicamente.
En general, las señales que indican la presencia de la ansiedad extrema son los siguientes (en
situaciones sociales):
Tensión muscular.
Aceleración del ritmo cardiaco.
Voz temblorosa.
Falta de contacto visual.
Sudoración abundante.´
CARACTERISTICAS SEGUN ZIMBARDO
Según Zimbardo (1977), una persona tímida es aquella que:
1. no teme a la interacción social, aunque manifiesta preferencia por la soledad
2. tiene escasa confianza en sí mismo, pobres habilidades sociales y sentimientos de
vergüenza que le llevan a evitar el contacto interpersonal
3. manifiesta temores ante la posibilidad de no alcanzar sus expectativas sociales.
Según diferentes modelos teóricos, la timidez se puede considerar un extremo de una dimensión
de la personalidad como la extroversión-introversión.
Desde el punto de vista de la personalidad, la timidez se puede también considerar como un
mecanismo de defensa (Zimbardo & Radl, 1981) adaptativo, cuando permite a la persona evaluar
una situación desconocida, de manera cautelosa, para responder de la forma más adecuada
posible. También puede relacionarse con el retraimiento, un mecanismo de defensa en el que la
persona, al verse sobrepasada por la situación, se retrae en el mundo interior y en la imaginación
(MacWilliams, 2011).
TIPOS SEGUN ZIMBARDO
Para el estadunidense terapeuta e investigador Philip Zimbardo, divide al hombre tímido en dos
grupos: el “tímido público” “tímido público” y el “tímido privado”. “tímido privado”. Para el tímido
público, son aquellas personas que a pesar de ser tímidas, pueden enfrentar y adaptarse a la
sociedad, superando conflictos y problemáticas personales y sociales, puede ser un ejemplo
aquellas personas que en algún momento o en varias ocasiones tienen que presentar algún
discurso frente a mucha gente. La timidez que se presenta aquí, es una timidez mezclada con el
miedo, produciendo lo que conocemos como miedo escénico. A pesar de esto las personas son
capaces de enfrentar el problema y salir completamente del embrollo, sin tener que salir
corriendo. Por otro lado, el tímido privado son aquellas personas, que tienen grandes dificultades
para relacionarse con los demás, produciendo esto un impedimento para su desarrollo personal.
Causas
La timidez extrema es un fenómeno multicausal, como cualquier característica psicológica
(especialmente las que hacen referencia a nuestra manera de relacionarnos con los demás).
Es decir, existen muchos factores que nos predisponen a adoptar una dinámica de
comportamiento extremadamente tímida. Entre las principales causas que entran en juego
encontramos las siguientes, si bien no tienen por qué estar presentes todas a la vez en todos los
individuos que presentan este rasgo psicológico.
Predisposiciones genéticas.
Una historia de problemas con la ansiedad.
Un contexto moralmente muy restrictivo.
Un contexto muy competitivo.
Autoestima baja.
¿Cómo superarla?
Aquí encontrarás varios consejos acerca de cómo superar la timidez extrema a partir de cambios
en los hábitos cotidianos. Eso sí, es importante adaptarlos a cada caso particular para que se
ajusten a las necesidades de cada persona.
1. Empieza por un círculo social fácil
Vencer la timidez extrema es una especia de entrenamiento: exige algo de tiempo, el
afrontamiento de una curva de dificultad ascendente, y esfuerzo. Por eso, hay que empezar por
algo que suponga un reto pero que no sea un a tarea excesivamente demandante, para ir
progresando a partir de ahí.
Así pues, es una buena idea crear un círculo social con el que ya hayas tenido contacto antes (un
contacto que no te haya resultado especialmente negativo). Por ejemplo, amigos de miembros de
tu familia o amigos de tus amigos.
2. Empieza con grupos pequeños o individuos
Es más fácil vencer la timidez si entras en contacto con grupos muy pequeños, en vez de grupos
grandes y muy cohesionados en los que desde el primer momento esté claro que eres “de fuera”.
Si puedes, empieza hablando con personas a solas (no en grupo), dado que aunque pueda
resultar algo más complicado iniciar una conversación, una vez hecho esto todo resulta más fluido,
dado que estaréis más cerca de la igualdad de condiciones.
Así pues, si quieres, al principio deja que la otra persona hable más y no te obsesiones con decir
algo a cada momento; adopta el rol de quien escucha, pero fuérzate a salir de tu zona de confort
expresando tus ideas, dudas y opiniones; no te las quedes para ti.
3. Fíjate en las imperfeccinoes ajenas
Es más fácil comprender que los demás no tienen por qué estar encontrándote defectos
constantemente si te das cuenta que ellos también están llenos de defectos que surgen todo el
rato y que todo el mundo (incluyéndote a ti hasta ese momento) pasa por alto de manera
automática e inconsciente. Las interacciones sociales son siempre mucho más espontáneas que
elegantes y perfectas.
Tratamiento psicológico de la timidez extrema
Acudir a terapia con un psicólogo puede ser de gran ayuda para superar la timidez extrema.
Las aproximaciones terapéuticas a este problema varían dependiendo de la edad de la persona,
pues no es lo mismo ser un niño tímido que un adulto con graves dificultades para relacionarse
con los demás en su día a día.
Por otro lado, siempre es necesario conocer las características particulares de cada paciente que
presenta esta fuente de malestar, precisamente porque hay que analizar el contexto en el que
suele vivir y al que se ha acostumbrado (recordemos que es un fenómeno con muchas causas).
En cualquier caso, en psicoterapia la labor de los psicólogos se basa en modificar las creencias que
la persona tiene acerca de sí misma y acerca de los demás, pero nada de esto tendrá sentido si
además de las ideas no se actúa sobre las acciones objetivas que se acostumbra a realizar en su día
a día.
Por ello, también es imprescindible intervenir sobre la conducta observable, es decir, las acciones
que el sujeto realiza sobre el entorno: colocarse recordatorios y notas por la casa, cambiar su
horario, cambiar de lugares por los que salir, etc.
Los resultados de terapia con esta clase de problemas basados en la personalidad pero también
fundamentalmente en los patrones aprendidos de gestión del estrés deberían notarse en
cuestión de semanas y pocos meses.
DESARROLLO MAS EN UNOS QUE EN OTROS
Algo importante importante que debemos debemos saber, que todo ser humano es tímido por
naturaleza, lo que diferencia uno del otro es que la timidez se desarrolla mas en aquellas personas
que son muy vulnerables frente a los cambios emocionales y relaciones personales. Existen varios
factores, por lo cual la timidez se desarrolla en las personas.
En primer lugar se debe tener en cuenta de que la timidez siempre empieza a desarrollarse en la
infancia de cada niño, donde según las relaciones familiares y amistades con amigos contribuyen al
desarrollo o al no desarrollo de la timidez.
Ahora, si un niño crece con unos padres que lo sobreprotege de todo a cada momento, los padres
estarán contribuyendo a que su hijo desarrolle una timidez, que después no le permitirá socializar
con las demás personas o incluso con su propia familia. Por otro lado un niño que crece sin el
acompañamiento, cariño y amor de una madre o de un padre, será luego una persona que
siempre deseara estar sola. La más grave es que nuestra infancia se desarrolle en un ambiente
familiar, en donde tendremos soportar las peleas, de nuestros padres. Esto podría ser un
factor grave que contribuye al desarrollo de la timidez.
Otro factor para el surgimiento de la timidez en que de pronto la niñez de una persona fue muy
triste, llena de problemas y dificultadas, sin haber tenido alguna persona con la que él hubiera
podido refugiarse de los problemas.
Estos son algunos ejemplos de cómo la timidez se desarrolla más en algunas personas, en cambio
para aquellas personas que viven y crecen en un ambiente familiar tranquilo, teniendo siempre
apoyo moral por parte de sus padres y familiares, serán luego seres humanos capaces de enfrentar
problemas y dificultades que la vida les imponga. Como hemos visto la timidez se puede
considerar como una enfermedad que envenena el alma de soledad sin permitir poder gozar una
vida llena de alegría, pero cuál sería la solución para este problema, la única solución está en
nuestras manos, cada quien tiene la vacuna para esta enfermedad y solo se logra derrotarla siendo
nosotros personas sin miedo, sin miedo de decir las cosas que sentimos.
No permitamos que la soledad llene nuestros corazones de tristezas, aburrimiento y sin deseo de
vivir, seamos siempre personas fuertes, sin tenerle miedo a nada, capaces de convivir en sociedad,
de gozar cada momento con nuestra familia y amigos
TRAGEDIAS DE SER TIMIDO
Hay tímidos y tímidos. Algunos lo llevan a un extremo insospechado. Por ejemplo, el doctor Henry
Heimlich, que inventó una maniobra de emergencia para salvarle la vida a quien se está
asfixiando, ha dicho que muchas personas mueren por ser tímidas.
Cuando sienten que se ahogan, prefieren apartarse del grupo antes que pasar por la pena de toser
y llamar demasiado la atención.
A veces se piensa que ser tímido equivale a ser introvertido, pero no es así. La persona
introvertida simplemente disfruta de la soledad y no se siente cómoda en las situaciones sociales.
Pero, al mismo tiempo, no le importan tanto las opiniones de los demás y no siente miedo de
expresar las propias.
El tímido en cambio se llena de nerviosismo y muchas veces quisiera salir más de sí mismo, pero
no lo logra. Su sentimiento de vergüenza personal es tan fuerte que asume como una
impertinencia cada cosa que haga o diga cuando hay otras personas presentes.
LAS VENTAJAS DE SER TÍMIDO
Así como la timidez origina tragedias, también constituye un mecanismo de preservación en
muchas ocasiones. En la naturaleza, los ejemplares más osados y temerarios consiguen las
mejores presas y las mejores parejas. Pero también son los que mueren más rápido y sufren
heridas más atroces a lo largo de sus vidas.
El tímido se ve obligado a desarrollar muchas destrezas para compensar su falta de habilidad
social. Por ejemplo, suelen ser personas que repasan una y otra vez lo que dijeron y lo que
escucharon. Esto hace que usualmente tengan mejor memoria y mayor capacidad lingüística,
aunque generalmente la expresan mejor por escrito que de manera oral.
El tímido también es generalmente alguien que logra hacer todo de forma muy metódica y con
mayor concentración que los demás. Se siente tan inseguro del resultado de sus actos y de sus
labores, que los planea y los ejecuta con sumo cuidado. Por eso es usual que en las tareas en las
que no hay límite de tiempo sean buenos ejecutores.
En todo caso, si ser tímido limita de manera severa la existencia, esto no se puede ver como una
ventaja. Lo que hay en esos casos es un sufrimiento innecesario originado probablemente en
una fobia social. Hay muchos tratamientos eficaces para superar la timidez que bien vale la pena
seguir cuando la timidez es sinónimo de infelicidad.
CAUSAS DE LA TIMIDEZ
En cuanto a las causas, estas se pueden agrupar en cuatro principales, que son la herencia
genética, conducta aprendida, malas experiencias y problemas de autoestima.
La herencia genética es determinante en muchos casos de timidez.
Hay investigaciones que han establecido que la timidez se detectada en niños menores a un año.
Es por ello que se tiene la teoría de que la timidez puede tener origen en los genes heredados de
los padres.
De igual forma, se cree que la timidez puede ser una conducta aprendida, o también reforzada.
Por otra parte, las malas experiencias también refuerzan la timidez.
Cuando una persona es objeto de dudas, o ha sido intimidada o humillada con frecuencia,
adoptará la timidez como mecanismo de defensa.
Por último, problemas de autoestima también pueden ser la causa de la timidez.
Cuando no se tiene confianza en sí mismo, un individuo se vuelve inseguro y tímido.
Es por ello que cuando se detectan síntomas de timidez, lo mejor es buscar ayuda de un psicólogo
que pueda orientar y aplicar un tratamiento adecuado.
TRATAMIENTO PARA LA TIMIDEZ
Teniendo en cuenta tanto las causas como los síntomas de la timidez, un especialista puede
diagnosticar y aplicar un tratamiento efectivo.
Existen varias formas de tratar la timidez, desde terapias, hasta medicamentos.
Un psicólogo puede establecer con criterio cuál es la terapia o qué tipo de tratamiento es más
efectivo para cada caso.
Es por eso que en caso de padecer de timidez, no recurras a la automedicación, y tampoco niegues
que tienes un problema.
Acude a un psicólogo y ponte en tratamiento, la ayuda de un psicólogo online puede ser muy
apropiada.
También te invitamos a compartir este artículo con otros, de esa forma podrán tomar acción en
caso de sufrir de timidez.
FOBIA SOCIAL Y TIMIDEZ
La ansiedad social o fobia social se define como un trastorno caracterizado por «miedo o ansiedad
intensa en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible examen
por parte de otras personas.»
Es importante distinguir entre ansiedad social y timidez, en tanto que los síntomas de fobia
social se pueden interpretar como manifestaciones de una timidez extrema, descartando la
necesidad de solicitar ayuda especializada.
Esta distinción no es siempre sencilla, ya que la fobia social y la timidez poseen en común una serie
de características fisiológicas y cognitivas. Por un lado, las personas que padecen fobia social
experimentan intensos síntomas de ansiedad a nivel fisiológico. Estos síntomas pueden estar
presentes también en las personas tímidas, aunque con menor intensidad.
A nivel cognitivo, el miedo a la evaluación negativa por parte de los demás constituye el principal
elemento, tanto en la timidez como en la fobia social. En muchas ocasiones la diferencia entre una
u otra depende de la intensidad de los síntomas y del grado de interferencia que estos producen
en las relaciones y cotidianidad de la persona.
Además, la timidez tiene una prevalencia considerablemente más alta entre la población general
que la fobia social (Zimbardo, 1977), la edad de inicio es distinta (alrededor de los 21 meses para la
timidez y mitad de la adolescencia para la fobia social), pude variar en el curso (transitorio para la
timidez y crónico/estable para la fobia social) y, en el grado en que aparecen las conductas de
evitación
En un estudio clásico, Marks y Gelder (1966) encontraron que más del 50% de las personas con
fobia social informaban de conductas de timidez durante su infancia. En otro estudio, Turner
(Turner et al. 1990), destacó que, aun estableciendo características comunes entre la fobia social y
la timidez, esta última es más bien un precursor de la fobia social que una versión moderada de la
misma.
En esta dirección algunos autores han planteado que la timidez podría constituir un factor
temperamental de vulnerabilidad a la fobia social. Por otra parte, otros estudios , han subrayado
una relación entre timidez y fobia social sólo cuando la fobia social es de tipo generalizado. Es
decir que la fobia se extiende a distintos contextos sociales de la vida de la persona y no a uno en
concreto. Si la fobia social es concreta o específica, no existiría esta relación directa con la timidez,
sino que se consideran como factores determinantes las experiencias traumáticas.
LOS SÍNTOMAS DE LA TIMIDEZ
La timidez puede presentar diversos síntomas, estos se clasifican en síntomas físicos, conductuales
y cognitivos.
Es importante conocerlos y al identificarlos buscar ayuda profesional para un acertado
tratamiento.
Entre los síntomas físicos está la taquicardia, el rubor facial, la sudoración excesiva, tensión
muscular, malestar gastrointestinal e incluso temblor de voz y manos. No siempre se presentan
todos estos síntomas físicos. Pero cuando la timidez o ansiedad social es muy grave, pueden
presentarse todos.
En cuanto a los síntomas conductuales se dan una serie de comportamientos, como la evitación de
situaciones sociales. Incluso, hay quienes huyen de eventos sociales. Esta conducta es originada
por la creencia de que se es objeto de burla o se puede hacer el ridículo.
Otro síntoma conductual, no muy detectable, es dejar que otras personas hablen más. Pero hay
otros que son completamente visibles y que pueden generar complicaciones. Tal es el caso del
consumo excesivo de alcohol para desinhibirse.
En relación a los síntomas cognitivos, estos son los que se dan en la mente, pensamientos, sistema
de creencias.
Es así como una persona que sufre de timidez puede tener pensamientos y creencias totalmente
negativas acerca de sí mismo.
También suelen obsesionarse con sus propias conductas, bajo la creencia de que pueden originar
consecuencias muy graves y vergonzosas.
De igual forma presentan dificultad para la concentración y conversación.
¿ES LA TIMIDEZ UN RASGO POSITIVO O NEGATIVO?
Lo cierto es que el experto nos detalla que no se puede simplificar entre positivo o negativo,
siempre depende de más factores en la persona. Además, "por reglas generales, la timidez tiene
fecha de caducidad en ambos sentidos. No es de por vida", nos detalla. Y es que, ¿nacemos
tímidos o nos volvemos tímidos? "Podría tener un carácter genético, pero tiene más que ver con
su función social. Ser tímido es una forma de relacionar. Por ejemplo, se puede ser tímido en el
trabajo o en la escuela, pero al llegar a casa, y encontrarte en un contexto más adecuado de
libertad y seguridad ese sujeto se transforma. De ese modo, el ambiente juega un valor
importante en ser o no tímido", nos detalla el experto.
¿PUEDEN TENER DOTES DE LIDERAZGO?
El psicólogo nos cuenta que siempre encontramos personalidades distintas en nuestro entorno
social. "Está el que habla por los codos, el que necesita ser el centro de atención, el que desea
protagonismo como forma de poner a prueba quién es. Y el que todo eso no lo necesita y
simplemente es reflexivo, callado y tranquilo. Estos segundos sujetos suelen entrar en la categoría
social de tímidos", nos dice. ¿Ser tímido puede tener ventajas?
El experto afirma que puede tenerlas. Y es que, como decíamos, "eres más reflexivo, piensas
serenamente los actos y las palabras que dices. Intervienes en los momentos adecuados", nos
detalla.
Nos planteamos para finalizar si puede una persona tímida tener dotes de liderazgo o es
incompatible. "Detrás de una gran idea, siempre existe una persona que lo tiene todo
meditado, calculado, y que en un instante de alarma sabe qué hacer y cómo actuar. El tímido, en
estos momentos, siempre saldrá como líder, porque sus dotes de autoanalizar en soledad le dan
las pautas que siempre serán más efectivas para afrontar situaciones complicadas.
Hay que recordar el liderazgo de un tímido nace de su calma, de su reflexión, y cuando se le
escucha adecuadamente, siempre se obtienen resultados interesantes. No todo es ruido, el
silencio también es respuesta", concluye.
TIMIDEZ SE CONFUNDE CON LA FOBIA (ANSIEDAD) SOCIAL
Ansiedad social, un trastorno que suele confundirse con la timidez
Bajo ciertas situaciones es una característica absolutamente normal, y no trae mayores
problemas. Es patológica cuando ya no se la puede controlar
Todos hemos sentido alguna vez ansiedad frente a ciertas situaciones, y debemos considerar esa
ansiedad como algo normal. Frente a ésta se nos presentan dos alternativas: enfrentar la situación
o inhibirnos ante ella.
La timidez es una pauta de comportamiento que en general se presenta ante situaciones en las
que creemos ser evaluados y que por alguna razón son importantes para nosotros. A veces, esto
limita nuestro desarrollo social al experimentarlo cotidianamente.
A continuación, se detallan cuáles son las características de cada caso, y cuándo es necesario hacer
una consulta al especialista.
En primer lugar, debemos saber que los individuos tímidos sienten malestar y miedo al rechazo, al
ridículo, a encontrarse expuestos y sentirse vulnerables ante la mirada de los otros. Pueden
presentar algún déficit en su autoconfianza, pero no necesariamente evitarán todas las situaciones
en las que deban exponerse. Ser tímido no es una enfermedad.
La ansiedad es una sensación de temor a lo desconocido, referida como una molestia inespecífica,
por lo general acompañada de síntomas físicos. Puede ser normal frente a ciertos acontecimientos
vitales, pero cuando interfiere en el desempeño de las actividades de la vida diaria se convierte en
ansiedad patológica.
El trastorno de ansiedad
Se denomina fobia social o trastorno de ansiedad social (Tas) al miedo irracional a estar frente a
personas desconocidas o en público, sin importar la cantidad con la que éste cuente, siendo mayor
la sintomatología cuanto mayor es la exposición.
En el trastorno de ansiedad social, la exposición al estímulo fóbico (grupo de gente) provoca una
respuesta inmediata de ansiedad desmedida. Puede presentarse como una crisis de angustia, que
invade a la persona por el miedo a hacer el ridículo, sintiéndose incompetente y expuesta a fallas,
con temor a ser evaluada por los demás en forma negativa.
En esta situación, los juicios de los otros son sobreestimados, sin poder ser medidos en forma
objetiva.
La persona reconoce que este miedo es excesivo e irracional, pero no puede hacer nada para
evitar sentirlo. A veces, estas situaciones se evaden o se soportan a costa de un inmenso malestar.
Los comportamientos de evitación y la anticipación ansiosa pueden interferir con la rutina normal
de la persona y con las relaciones laborales o sociales.
La diferencia más importante entre la timidez y el trastorno de ansiedad social es el nivel de
deterioro alcanzado.
Las personas tímidas suelen presentar un malestar circunscripto a hechos interpersonales
puntuales, influyendo poco o nada en su desempeño académico o laboral. Consideran esta
vergüenza como una característica circunstancial y momentánea, o un rasgo de su personalidad,
aceptándola como parte de la “forma de ser”, sin generarle mayor problema.
Es por esta característica que no toda timidez evoluciona en un trastorno de ansiedad social. Sin
embargo, es importante señalar que entre aquellas personas que padecen el trastorno,
encontramos este rasgo entre sus características previas.
La decisión de realizar una consulta a tiempo es un factor determinante en el pronóstico a de estas
patologías, ya que cuanto más tiempo transcurre desde el inicio de los síntomas hasta el momento
del diagnóstico, mayor será el deterioro social del individuo.
La elección del tipo de terapia -psicológica, psicofarmacológica o ambas- debe llegar como una
conclusión de la evaluación y diagnóstico realizados por un profesional, basándose en el grado de
incapacidad funcional que le genera al individuo en su vida social, académica, laboral o de
recreación.
Analizar el grado de alteración de la calidad de vida del paciente es una herramienta fundamental
que se utiliza para decidir la premura del inicio del tratamiento y el tipo de medicación necesaria
para disminuir al máximo los síntomas y comenzar a recuperar el funcionamiento previo a la
aparición del trastorno.
DIFERENCIA ENTRE TIMIDEZ Y FOBIA SOCIAL
Algunas personas confunden la ansiedad social con ser tímido, pero ser tímido no es lo mismo que
tener una fobia social
En la timidez el malestar físico y cognitivo no es tan elevado y las conductas de evitación de
situaciones sociales no son tan frecuentes. Aunque el contenido de los miedos es parecido, la
persona no tiene un pensamiento tan catastrofista y el grado de creencia en estos temores es más
limitado. Los tímidos pueden sentirse cohibidos ante ciertas situaciones sociales, pero una vez se
encuentran en la situación, el nerviosismo y la preocupación van desapareciendo.
La fobia social podría ser una respuesta de timidez más extrema y que provoca a la persona mayor
malestar e interferencia en su vida. Su síntoma principal sería un miedo intenso a ser evaluado
negativamente por los demás, por lo que muchas veces se evita o escapa de situaciones
sociales percibidas como peligrosas.
La persona tímida suele querer pasar desapercibida y suele inhibirse socialmente. Además
puede no importarles relacionarse con otras personas.
A las personas con fobia social les gustaría no inhibirse y poder relacionarse con los demás con
tranquilidad de una forma habilidosa.
¿QUÉ ES LA FOBIA SOCIAL?
La fobia social es un problema de ansiedad. La persona con ansiedad social tiene un miedo
irracional y desproporcionado en gran número de situaciones sociales como hablar en público,
hablar por teléfono, comer con gente, ir a fiestas, pedir información, ir de compras, ir en el
metro… Aunque también puede ser de corte más específico como solo a hablar en público.
La persona piensa en exceso en la opinión y juicios de los demás y se angustia por ello. Pierde en
muchas ocasiones la atención y concentración en la tarea que está realizando y esto hace que
su rendimiento baje considerablemente, llegando incluso al bloqueo. La consecuencia de todo ello
es que van perdiendo la confianza en si mismos.
La personas que padecen fobia social se ven incapaces de hacer cosas que les gustaría hacer y no
son capaces de actuar libremente en muchas áreas de la vida cotidiana.
CARACTERISTICAS
Algunas características de las personas que padecen ansiedad social son:
Sienten cada vez que están con gente temor a comportarse de manera inadecuada, ridícula o
embarazosa.
Padecen síntomas fisiológicos: taquicardias, calor, rubor facial, sudoración, temblor o sensaciones
en el estómago.
Evitan situaciones sociales para no sufrir
MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO
Muy relacionado se encuentra el miedo a hablar en público o Gosofobia.
En este caso, la persona siente terror a tener que enfrentarse a la situación de hablar en público lo
que le lleva a evitarlo en cuanto tiene posibilidad de hacerlo.
En caso de hacerlo, la persona se siente muy nerviosa, con múltiples síntomas de ansiedad:
Fisiológicos: taquicardia, sudoración, rubor, temblor, nauseas…
Cognitivos: “no me está saliendo bien”, “el público se está dando cuenta”, “van a pensar que no
valgo” …
Como consecuencia la persona siente un profundo malestar e insatisfacción consigo misma.
SE TIENE QUE EVITAR SI ALGUIEN LO PADECE
La intolerancia, el no estallar ante un error cometido, si no platicar y remediar.
Severidad sistema, el no ser flexible en decisiones erróneas que se hayan tomado, o el no
cambiar de actitud ante un suceso.
Las prohibiciones continuas.
La ayuda no necesaria, saber las posibilidades del hijo.
La exigencia excesiva.
Las comparaciones.
Los castigos humillantes, son ejemplo de esto sacarlo a la calle, regañar fuera de casa
cuando alguien lo observa, decirle groserías, golpearlo con coraje.
No comprenderlo, ni atenderlo.
Presionarlo para actuar ante otras personas.
Pedir algo que sabemos que no podrá cumplir.
TIMIDEZ EN LOS ARBOLES
Es un fenómeno botánico en el que las ramas y las hojas de los árboles crecen, pero jamás se
topan con las de otro árbol formando así unas bellas grietas en las alturas. Parece que quieran
guardar la distancia o evitar el contacto con sus vecinos. Existen varias teorías al respeto que van
desde las causas genéticas o la abrasión producida entre las hojas cuando se rozan, a otras más
ambiciosas que sostienen que se trata de una forma de cooperación en la que los árboles se
ayudan entre sí permitiendo el paso de la luz o evitando la propagación de ciertas especies de
insectos nocivas para ellos. No es mi intención hablar de botánica —a mí se me mueren hasta los
cactus—, pero como soy una tímida de manual no me queda otra que buscarle cierta belleza al
asunto.