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Post Operatorio

El documento detalla las complicaciones anestésicas y postoperatorias, destacando la embolia gaseosa venosa (EGV) como una de las más peligrosas, con efectos en el sistema cardiopulmonar y métodos de detección y tratamiento. También se abordan las complicaciones postoperatorias, como choque, hemorragia y tromboflebitis, junto con intervenciones de enfermería y medidas preventivas. Finalmente, se mencionan complicaciones pulmonares como atelectasia, broncoaspiración y neumonía, resaltando la importancia del monitoreo y tratamiento oportuno en el cuidado postoperatorio.
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Post Operatorio

El documento detalla las complicaciones anestésicas y postoperatorias, destacando la embolia gaseosa venosa (EGV) como una de las más peligrosas, con efectos en el sistema cardiopulmonar y métodos de detección y tratamiento. También se abordan las complicaciones postoperatorias, como choque, hemorragia y tromboflebitis, junto con intervenciones de enfermería y medidas preventivas. Finalmente, se mencionan complicaciones pulmonares como atelectasia, broncoaspiración y neumonía, resaltando la importancia del monitoreo y tratamiento oportuno en el cuidado postoperatorio.
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Problemas Anestésicos

Las complicaciones de la Anestesia se manifiestan de distintas formas durante el periodo


perioperatorio y pueden variar desde relativamente menores hasta poner en peligro la vida
del paciente.

Embolia Gaseosa Venosa: cuando sucede en forma inesperada es muy peligrosa. Se tienen
efectos generalizados en el sistema cardiopulmonar. Estos incluyen:

1.    Aumento de la presión arterial pulmonar,


2.    Disminución del gasto cardiaco,
3.    Aumento del espacio muerto,
4.    Edema Pulmonar,
5.    Cortocircuito con Hipoxemia,
6.    Embolias generalizadas.

Un suceso temprano es el aumento de la presión de la arteria pulmonar, causado por dos


factores: la oclusión de arteriolas por burbujas pequeñas y la vasoconstricción pulmonar.
En la interfase de las burbujas y las proteínas de la sangre se produce desnaturalización y
hay agregados de neutrófilos que causan daños del endotelio. La combinación de
hipertensión pulmonar y daño endotelial provoca edema pulmonar.

La detección de EGV puede lograrse en las siguientes formas:

a.    Cambios Doppler precordiales,


b.    Disminución del CO2 al final de la ventilación,
c.    Soplo de “Rueda de Molino”,
d.    Dificultad para respirar o tos,
e.    Arritmias cardiacas,
f.    Hipoxemia,
g.    Aumento del Nitrógeno al final de la respiración,
h.    Disminución de la presión arterial,
i.    Aumento de la presión de la arteria pulmonar,
j.    Ecocardiografía,
k.    Aspiración de aires de cánulas venosas.

El tratamiento de la EGV consiste en varias maniobras:

El paso inicial es inundar el campo quirúrgico en forma tal que se aspire líquido en vez de
gas al sistema venoso. Después de taponarse, aplicar cera de hueso, o ambas cosas, a las
superficies en carne viva para ocluir cualquier conducto vascular abierto.

El sitio quirúrgico debe ponerse por abajo del nivel de la cabeza para revertir la gradiente
hidrostática. Cuando el sitio quirúrgico está en la parte superior del cuerpo, la posición de
Trendelemburg puede ayudar a atrapar burbujas de aire en el vértice del ventrículo derecho,
en lugar de que fluyan en la vía del flujo de salida pulmonar.
Puede ser útil el aumento en la velocidad de administración de líquidos intravasculares para
conservar la función del corazón derecho en presencia de hipertensión pulmonar aguda.
También son útiles los Betaadrenérgicos (adrenalina e isoproterenol), no sólo para
aumentar el gasto cardiaco, sino para disminuir la resistencia vascular pulmonar en caso de
EGV.

Complicaciones postoperatorias:

Recepción del paciente en la sala de recuperación:


Para el traslado a la sala de recuperación postanestésica, el paciente debe ir acompañado
por personal de anestesia y por la enfermera (o) circulante, la enfermera (o) del servicio
recibe al paciente del cual se entrega información de los aspectos más importantes como
serían:

1. Estado pre-operatorio del paciente, antecedentes que pudiesen ocasionar una


complicación post-operatoria como: Diabetes, insuficiencia renal, cardiopatía,
alergia a medicamentos, etc.
2. Valoración de las condiciones del paciente, nivel de conciencia, datos sobre la
función respiratoria y hemodinámicos, coloración de la piel, temperatura, etc.
Observar si existe reflejo nauseoso.
3. Verificar la identificación del paciente, el procedimiento quirúrgico y el cirujano
que practicó la cirugía.
4. Información sobre el periodo trans-operatorio, hallazgos operatorios, si existieron
complicaciones o acontecimientos no habituales.
5. Técnica anestésica utilizada y duración de la misma.
6. Fármacos administrados en el quirófano (incluyendo los anestésicos).
7. Líquidos y sangre perdidos y administrados durante la cirugía.
8. Localización de catéteres, drenajes y apósitos.
9. Aplicación de vendaje como protección de la herida quirúrgica.
10. Revisión del expediente clínico.

Egreso del paciente de la sala de recuperación


Una vez aprobada el alta del paciente de la sala de recuperación, la enfermera (o) que
estuvo encargada (o) de su vigilancia, debe comunicar al área de hospitalización a dónde va
a ser trasladado el paciente y sobre el equipo especial que va a necesitar el mismo.

Además, deberá acompañar al paciente durante su traslado, presentarlo a la unidad donde


va a ser hospitalizado y relatar y presentar el expediente clínico en el que se hará referencia
a:

1. Tipo de intervención quirúrgica realizada.


2. Estado general del paciente.
3. Medicamentos y analgésicos administrados, soluciones parenterales, sangre y
derivados.
4. Evolución post-opertoria, si existieron complicaciones o tratamientos administrados
en la sala de recuperación post-anestésica.
5. Existencia y situación de apósitos, drenajes y catéteres.
6. Registro de las últimas cifras de signos vitales.

Intervenciones de enfermería

a) Estimular al paciente a que respire profundamente para facilitar la


eliminación del anestésico.
b) Proteger la herida durante la emisión de vómito.
c) Mantener la cabeza del paciente en forma lateral para evitar la
broncoaspiración.
d) Desechar el vómito, ayudar al paciente a enjuagarse la boca; si es
necesario cambiar las sábanas, etc. Registrar cantidad y características.
e) Administrar antieméticos por prescripción médica.
Estreñimiento y flatulencia
Están relacionados con:
a) Traumatismo y manipulación del intestino durante la intervención
quirúrgica o método invasivo.
b) La administración de narcóticos retrasa el peristaltismo.
c) Inflamación local, peritonitis o absceso.
d) Problema intestinal prolongado puede causar impactación fecal.
Intervenciones de enfermería y medidas preventivas
a) Propiciar a la deambulación temprana.
b) Proporcionar la ingestión de líquidos para favorecer la hidratación y
reblandecimiento de las heces fecales.
c) Proporcionar dieta adecuada para estimular el peristaltismo.
d) Fomentar el uso temprano de analgésicos no narcóticos, los narcóticos
aumentan las posibilidades de estreñimiento.
e) Valorar los ruidos intestinales con frecuencia.
f) Realizar tacto rectal para tratar de desimpactar al paciente manualmente.
g) Administrar un enema que actúe en el extremo inferior del intestino
grueso, sin causar trastornos del tracto intestinal, como espasmos o diarrea,
además que no cause molestias al paciente al insertarlo. El enema se
reconoce por cumplir los requisitos mencionados, además de ser fácil de
administrar y su efecto es rápido y eficaz, en un término de 2 a 5 minutos se
obtienen resultados.

Principales complicaciones post-operatorias

Ante las complicaciones post-operatorias, el personal de enfermería debe tener la capacidad


de identificar las posibles complicaciones para otorgar un tratamiento oportuno, por lo que
a continuación mencionaremos algunas de estas complicaciones:

Choque

El choque es una respuesta del organismo a una disminución del volumen circulante de
sangre; se deteriora el riesgo tisular y termina finalmente en hipoxia celular y muerte, el
cual puede ser de origen hipovolémico, séptico, cardiogénico, neurogénico y anafiláctico.
Acciones preventivas

1. Vigilar signos y síntomas tempranos de choque (ya mencionados).


2. Vigilar estado hidroelectrolítico.
3. Tener sangre disponible, por si existiera la indicación de que pudiese ser necesaria.
4. Medir con precisión la hemorragia.
5. Vigilar con frecuencia los signos vitales y valorar sus desviaciones. La hipertensión
ortostática es un indicador de que existe choque hipovolémico.
6. Realizar acciones de prevención de infecciones (cuidado de catéteres intravenosos,
sondas a permanencia, cuidado de heridas) para minimizar el choque séptico.

Tratamiento

1. Conservar la vía aérea permeable, así como la administración de oxígeno por catéter
o mascarilla.
2. Controlar la hemorragia.
3. Colocar al paciente en la posición fisiológica más aconsejable para evitar el choque
(Trendelenburg).
4. Asegurar el retorno venoso adecuado, colocar catéter central, administración de
líquidos expansores del plasma y sangre, medición de la PVC.
5. Vigilar la cuantificación de gases arteriales, mantener el equilibrio ácido base y
control del hematócrito.
6. Colocar sonda foley (si el paciente no la tiene colocada) y vigilar la diuresis horaria.
7. Administración de antibioticoterapia para contrarrestar la infección.

Hemorragia
La hemorragia es el escape copioso de sangre de un vaso sanguíneo, la cual se puede
presentar durante la cirugía o en las primeras horas posteriores a ésta, y primeros días
después de la misma.

En cuanto a las características de su origen:

a) Capilar: Su flujo es lento, se manifiesta como exudación capilar.


b) Venosa: Su flujo es a borbollones de color rojo oscuro.
c) Arterial: Su flujo es a chorro y de color rojo brillante.
En relación a su localización:
a) Evidente o externa hemorragia visible en forma superficial.
b) Interna (oculta) hemorragia no observable.

Manifestaciones clínicas

1. Aprensión, inquietud, sed, piel fría, húmeda, pálida y palidez peribucal.


2. Aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, hipotensión e hipotermia.
3. Conforme aumenta la progresión de la hemorragia,se disminuirá el gasto cardiaco y
la presión del pulso, disminución de hemoglobina, hematócrito y de no corregirse a
tiempo, puede llegar a causar la muerte.
Tratamiento

1. El tratamiento es el mismo protocolo utilizado en el choque (ya mencionado con


anterioridad).
2. Inspeccionar la herida como posible sitio de hemorragia y aplicar vendaje
compresivo sobre el sitio de la hemorragia externa, como medida inicial. Si se
sospecha de una hemorragia interna, se realizarán exámenes radiológicos
pertinentes y tratamiento quirúrgico.
3. Aumentar el flujo de los líquidos intravenosos y administración de sangre tan pronto
como sea posible.

Tromboflebitis profunda
La tromboflebitis se presenta en las venas pélvicas o profundas de las extremidades
inferiores en los pacientes post-operatorios, con mayor frecuencia en cirugías de cadera,
seguida por prostatectomía retropúbica y cirugía torácica y abdominal, la cual depende de
la complejidad de la cirugía y la gravedad fundamental de la enfermedad. Se considera que
los trombos venosos localizados por arriba de la rodilla, son la principal fuente de
tromboembolia pulmonar.

Manifestaciones clínicas

1. La gran mayoría de las trombosis venosas profundas son asintomáticas.


2. Dolor o calambre en la pantorrilla o en el muslo, que evoluciona hasta presentar una
tumefacción dolorosa en toda la pierna.
3. Fiebre ligera, escalofrío y transpiración.
4. Hipersensibilidad notable sobre la cara anteromedial del muslo.
5. La flebotrombosis puede presentar coagulación intravascular, sin datos de
inflamación notable.
6. En la trombosis venosa profunda la circulación distal puede estar alterada si existe
inflamación importante.

Acciones de enfermería

1. Mantener la hidratación adecuada del paciente en la etapa post-operatoria, evitando


así la hemoconcentración.
2. Colocar medias antiembólicas, en el periodo pre-operatorio (preferentemente) o
vendaje de miembros inferiores.
3. Propiciar la deambulación temprana, de no ser posible, realizar ejercicios pasivos
de las piernas.
4. Evitar cualquier dispositivo, como correas oropa ajustadas que pudiesen limitar la
circulación.
5. Evitar la fricción o masaje de pantorrillas o muslos. Asimismo, la colocación de
cojines o rollos para la pantorrilla en los pacientes con riesgo por el peligro de hacer
presión en los vasos que se localizan bajo la rodilla.
6. Evitar la colocación de catéteres intravenosos en las extremidades inferiores.
7. Instruir al paciente para que evite estar de pie o sentado o cruzar las piernas durante
periodos prolongados.
8. Valorar los pulsos periféricos, el llenado capilar y la sensación en las extremidades
inferiores.
9. Verificar la presencia de signo de Homan: Dolor en la pantorrilla al realizar la
dorsiflexión del pie. El 30% de los pacientes con trombosis venosa profunda
presentan este signo.
10. Aplicar pantalón neumático durante la etapa trans-operatoria y en el post
operatorio, a los pacientes con mayor riesgo (con él se aplican presiones de 20 a 35
mmHg desde el tobillo hasta el muslo, con el cual se aumenta el riego sanguíneo y
se mejora la circulación.
11. Iniciar tratamiento con anticoagulantes por prescripción médica.

Complicaciones pulmonares
Los antecedentes que predisponen a una complicación pulmonar pueden ser: Infección de
vías respiratorias superiores, regurgitación o aspiración de vómito, antecedentes de
tabaquismo intenso, enfermedades respiratorias crónicas y obesidad, entre otras.

Atelectasia
La atelectasia ocurre las primeras 48 horas posteriores a la cirugía, en la que existe una
expansión incompleta del pulmón o una parte del mismo, se atribuye a la falta de
respiraciones profundas periódicas. Los signos que se pueden manifestar son: Taquipnea
leve a intensa, taquicardia, tos, fiebre, hipotensión, disminución de los ruidos respiratorios
y de la expansión torácica del lado afectado.

Broncoaspiración
Es causada por aspiración de alimentos, contenido gástrico, agua o sangre en el sistema
traqueobronquial. Se debe considerar que los anestésicos y los narcóticos deprimen el
sistema nervioso central, originando la inhibición del reflejo nauseoso y tusígeo. Una
broncoaspiración abundante tiene una mortalidad del 50%. Los síntomas dependen de la
gravedad de la broncoaspiración, por lo general aparecen datos de atelectasia inmediata a la
broncoaspiración, taquipnea, disnea, tos, broncospasmo, silbilancias, ronquidos, estertores,
hipoxia y esputo espumoso.

Neumonía
La neumonía es una respuesta inflamatoria en la cual el gas alveolar queda reemplazado por
material celular. En los pacientes post-operatorios por lo general el agente etiológico son
por gramnegativos debido a la alteración de los mecanismos de defensa bucofaríngeos. Los
factores predisponentes incluyen: Atelectasia, infección de vías respiratorias superiores,
secreciones abundantes, broncoaspiración, intubación o traqueostomía prolongada,
tabaquismo, deterioro de las defensas normales del huésped (reflejo tusígeo, sistema
mucociliar, actividad de macrófagos alveolares).
Los síntomas que se advierten son: Disnea, taquicardia, dolor torácico pleurítico, fiebre,
escalofríos, hemoptisis, tos, secreciones espesas verdosas o purulentas y disminución de los
ruidos respiratorios en el área afectada.
Acciones de enfermería:

1. Vigilar cuidadosamente la aparición de signos y síntomas en el paciente como:


Presencia de febrícula o fiebre, elevación de la frecuencia cardiaca y respiratoria,
dolor torácico, signos de disnea y tos. También es importante valorar el nivel del
estado de conciencia, manifestación de aprensión e inquietud.
2. Facilitar la función respiratoria por medio de:

a) Fisioterapia torácica y cambios posturales frecuentes.


b) Ejercicios respiratorios por medio de un espirómetro, o cualquier dispositivo que
propicie la expansión y ventilación pulmonar con más eficacia. También se puede
pedir al paciente que realice 10 respiraciones profundas y luego la sostenga, contar
hasta cinco y exhalar.
c) Estimular al paciente a que tosa para eliminar las secreciones. No olvidar que el
paciente debe tener protegida la herida quirúrgica ante este esfuerzo.
d) Deambulación temprana, que sea prescrita por el médico.
3. Iniciar el tratamiento específico:

a) Administrar nebulizaciones por prescripción médica para fluidificar las


secreciones.
b) Colocar al paciente en posición fowler, semifowler o rossier para facilitar la
función respiratoria.
c) Administración de oxígeno por prescripción médica.
d) Estimular la ingestión de líquidos orales, ayuda a fluidificar las secreciones y
facilita su expectoración.
e) Administrar antibioticoterapia por prescripción médica.

Embolia pulmonar
La embolia pulmonar se presenta por la obstrución de una o más arteriolas pulmonares, que
puede deberse a la presencia de un émbolo que se origina en algún sitio del sistema venoso
o en el hemicardio derecho. Cuando se presenta en la etapa post-operatoria, en la mayoría
de los casos los émbolos se forman en las venas pélvicas o ileofemorales, se desprenden y
viajan hacia los pulmones.

Manifestaciones clínicas

1. Dolor agudo penetrante en el tórax.


2. Ansiedad.
3. Disnea, taquipnea e hipoxemia.
4. Cianosis.
5. Diaforesis profusa.
6. Dilatación pupilar.
7. Pulso rápido e irregular, que se vuelve imperceptible.

Acciones de enfermería

1. Administración de oxígeno por catéter nasal o mascarilla.


2. Colocar al paciente en posición fowler si no existe contraindicación.
3. Vigilar constantemente los signos vitales
4. Control de E.C.G.
5. Establecer el protocolo de tratamiento para choque e insuficiencia cardiaca según
las condiciones del paciente.
6. Administrar analgésico por prescripción médica para controlar el dolor.
7. Preparar al paciente para tratamiento trombolítico.

Retención urinaria
Se ocasiona por espasmos del esfínter vesical, se presenta con mayor frecuencia después de
la cirugía de ano, vagina o parte inferior del abdomen.

Acciones de enfermería

1. Ayudar al paciente a ponerse de pie o llevarlo que miccione en el sanitario (si está
permitido que deambule) ya que algunos pacientes no pueden miccionar estando en
la cama.
2. Proporcionar privacía al paciente.
3. Utilizar la ayuda psicológica, dejar correr el agua de la llave del lavabo, esta medida
suele relajar el esfínter vesical.
4. Utilizar calor local (compresas húmedas calientes, sediluvio).
5. Colocar sonda para vaciamiento, cuando han fracasado todas las medidas.
6. Administrar por prescripción médica cloruro de betanecol por vía intramuscular.

Obstrucción intestinal
La obstrucción intestinal es la interrupción parcial o total del tránsito continuo del
contenido a lo largo del intestino. La mayoría de las obstrucciones intestinales ocurren en el
intestino delgado, en la región más estrecha, al íleon.

Manifestaciones clínicas

1. Ocurre con mayor frecuencia entre el tercero y quinto días posteriores a la cirugía.
Sin embargo, las causadas por adherencias, pueden ocurrir meses a años después de
la cirugía.
2. Dolor abdominal agudo tipo cólico, con periodos libres de dolor, que al principio es
localizado y puede dar la pauta en la localización del problema. La ingestión de
alimentos suele aumentar la intensidad del dolor.
3. Ausencia o disminución de ruidos abdominales, ante la presencia de íleo paralítico.
La obstrucción causa ruidos intestinales altos tipo “tintineo metálico” por arriba del
nivel afectado.
4. Distensión abdominal, la peritonitis provoca que el abdomen se torne hipersensible
y rígido.
5. Cuando la obstrucción es completa, el contenido intestinal regresa al estómago y
produce vómito.
6. Cuando la obstrucción es parcial e incompleta puede presentarse de diarrea.
7. Si la obstrucción no tiene resolución, continúan los vómitos, la distensión se vuelve
más intensa, el paciente presenta choque hipovolémico y sobreviene la muerte.
Acciones de enfermería

1. Vigilancia estrecha ante la presencia de signos de choque.


2. Valorar la distensión abdominal, midiendo el perímetro abdominal y llevar el
registro en el expediente clínico
3. Vigilar y documentar las características del vómito y del drenaje nasográstrico.
4. Administrar analgésicos por prescripción médica (los opiáceos alteran el
peristaltismo).
5. Brindar apoyo y confianza al paciente, favorecer su comodidad

Infección de herida:

Se define como infección de herida quirúrgica e incisiones, aquella que ocurre en el sitio
quirúrgico dentro de los primeros 30 días posteriores a la cirugía; involucra piel, tejido
subcutáneo o músculos localizados por debajo de la aponeurosis implicada. La infección
quirúrgica profunda, es la que se presenta en el área quirúrgica específica dentro de los
primeros 30 días posteriores a la cirugía, si no se colocó implante, o en el término de un año
si éste fue realizado.

Manifestaciones clínicas

1. Enrojecimiento, tumefacción, excesiva hipersensibilidad en el área de la herida


(dolor).
2. Estrías rojas en la piel cercana a la herida y olor fétido.
3. Secreción purulenta de la incisión o de algún drenaje colocado en el tejido
subcutáneo o de aponeurosis si se trata de infección de la herida quirúrgica
profunda.
4. Ganglios linfáticos dolorosos e inflamado en la región axilar o inguinal o cercanos a
la herida.
5. Fiebre de 38ºC que va en aumento, igual que la intensidad del dolor.
6. Presencia de absceso o evidencia de infección observada durante los procedimientos
diagnósticos

Acciones de enfermería

1. Respetar las reglas establecidas para realizar la intervención quirúrgica (tema


contenido en este manual).
2. Recordar que cuando la herida tenga exudado, fibrina, grasa o tejido muerto, sus
bordes no deben suturarse por cierre primario, sino que se debe esperar a suturar
para un cierre secundario.
3. Llevar a cabo las técnicas de asepsia estricta cuando se realice la curación de la
herida quirúrgica.
4. Vigilar y documentar el volumen, características y localización del drenaje de la
herida. Asegurarse que los drenes están funcionando adecuadamente.

Dehiscencia de herida (evisceración)


Por lo general ocurre entre el quinto u octavo día post-operatorio, y con mayor frecuencia
se presenta en intervenciones quirúrgicas abdominales. Entre los factores que se relacionan
con esta complicación podemos mencionar:

a) Puntos de suturas no seguros, inadecuados o excesivamente apretados (esto altera


el aporte sanguíneo).
b) Hematomas, seromas.
c) Infecciones, tos excesiva, distensión abdominal.
d) Nutrición deficiente, inmunosupresión, uremia, diabetes, uso de glucocorticoides.

Manifestaciones clínicas

1. Salida repentina de líquido serosanguinolento de la herida quirúrgica.


2. El paciente refiere que algo “se deshizo” súbitamente en la herida.
3. En herida intestinal, los bordes pueden separarse y salir los intestinos en forma
gradual.
Por lo que es necesario observar si existe drenaje líquido peritoneal en el apósito
(líquido claro o serosanguinolento)

Acciones de enfermería

1. Permanecer con el paciente para tranquilizarlo y notificar al cirujano de inmediato.


2. Si están los intestinos expuestos, cubrirlos con apósitos estériles y humedecidos con
solución para irrigación.
3. Vigilar los signos vitales y valorar si hay presencia de choque.
4. Conservar al paciente en reposo absoluto.
5. Dar instrucciones al paciente para que flexione lentamente sus rodillas y colocarlo
en posición semifowler para disminuir la tensión sobre el abdomen.
6. Preparar al paciente para intervención quirúrgica y reparación de la herida.
7. Manifestar al paciente que su herida recibirá el tratamiento adecuado; intentar
mantenerlo tranquilo y relajado, sobre todo mantener la calma.

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