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El Trompo

Este documento narra la historia de Chupitos, un niño de 10 años que pierde su trompo jugando con otros niños. Chupitos se niega a jugar el juego que le permitiría recuperar su trompo, lo que causa controversia entre los demás. El documento también menciona a Aurora, la hermana de un personaje, y una posible venganza relacionada con ella.

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El Trompo

Este documento narra la historia de Chupitos, un niño de 10 años que pierde su trompo jugando con otros niños. Chupitos se niega a jugar el juego que le permitiría recuperar su trompo, lo que causa controversia entre los demás. El documento también menciona a Aurora, la hermana de un personaje, y una posible venganza relacionada con ella.

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EL TROMPO – DIEZ CANSECO pleito tenía que ser siempre definitivo, con un triunfador y un derrotado,

Sobre el cerro San Cristóbal la niebla había puesto una capota sucia que sin prisionero posible para el orgullo de los mulatos palomillas.
cubría la cruz de hierro, una garúa de calabobos se cernía entre los árboles Y, naturalmente, Chupitos andaba medio tibio por haber perdido
lavando las hojas, transformándose en un fango ligero y descendiendo hasta su trompo. Le había costado veinte centavos y era de naranjo. Con esa
la tierra que acentuaba su color pardo, las estatuas desnudas de la ciencia sutil y maravillosa, que sólo poseen los iniciados, el muchacho
Alameda de los Descalzos se chorreaban con el barro formado por la lluvia había acicalado su trompo así como así como su padre acicalaba sus
y el polvo acumulado en cada escorzo. Un policía, cubierto con su capote ajisecos y sus giros, sus cenizos y sus carmelos, todos esos gallos que
azul de vueltas rojas, daba unos pasos aburridos entre las bancas desiertas, eran su mayor y más alto orgullo. Así como a los gallos se les corta la
sin una sola pareja, dejando la estela famosa de su cigarrillo. Al fondo, en el cresta para que el enemigo no pueda prenderse y patear luego a su
convento de los frailes franciscanos se estremecía la débil campanita con antojo, así Chupitos le cortó la cabeza al trompo, una especie de perilla
su son triste. que no servia para nada; lo fue puliendo, nivelando y dándole cera para
En esa tarde todo era opaco y silencioso. Los automóviles, los hacerlo más resbaladizo y le cambió la innoble púa de garbanzo, una púa
tranvías, las carretillas repartidoras de cervezas y sodas, los “colectivos”, roma y cobarde, por la púa roma y cobarde, por la púa de clavo afilada y
se esfumaban en la niebla gris-azulada y todos los ruidos parecían brillante como una de las navajas que su padre amarraba a las estacas
lejanos. A veces surgía la estridencia característica de los neumáticos de sus pollos peleadores.
rodando sobre el asfalto húmedo y sonoro y surgía también, solitario y Aquel trompo había sido su orgullo. Certero en la chuzada,
escuálido, el silbido vagabundo de un transeúnte invisible. Esta tarde s e Chupitos nunca quedó el último y, por consiguiente, jamás ordenó cocina,
parecía a la tarde del vals sentimental y huachafo que, muchos años, ese juego zafio de empujones. ¡Eso nunca! Con los trompos se juega a los
cantaban los currutacos de las tiorbas: quiñes, a rajar al chantado y a sacarle hasta la contumelia que en lengua
¡La tarde era triste, faraona, vienen a ser algo así como la vida. ¡Cuántas veces su trompo,
la nieve caía!... disparado con toda su fuerza infantil, había partido en dos al otro que
Por la acera izquierda de la Alameda iba Chupitos y a su lado el enseñaba sus entrañas compactas de madera, la contumelia destrozada! Y
cholo Feliciano Mayta. Chupitos era un Zambito de diez años, con dos cómo se ufanaba entonces de su hazaña con una media sonrisa, pero sin
ojazos vivísimos sombreados por largas pestañas y una jeta burlona que permitirse jamás la risotada burlona que habría humillado al perdedor:
siempre fruncía con estrepitoso sorbo. Chupitos le llamaron desde que un -Los hombres cuando ganan, ganan. Y ya está.
día, hacia un año más o menos, sus amigos le encontraron en la puerta de Nunca se permitió una burla. Apenas la sonrisa presuntuosa
la Botica de San Lázaro pidiendo: que delataba el orgullo de su sabiduría en el juego y, como la cosa más
-¡Despácheme esta receta!... natural del mundo, volver a chuzar para que otro trompo se chantase y
Uno de los ganchos, Glicerio Carmona, le preguntó: rajarlo en dos con la infalibilidades de su certeza. Sólo que el día anterior,
-¿Quién está enfermo en tu casa? sin que él se lo pudiese explicar hasta este instante, cayó detrás de
-Nadies….Soy yo que me han salido unos chupitos.. Carmona. ¡Cosas de la Vida! Lo cierto es que tuvo que chantarse y el otro,
Y con “Chupitos” quedó bautizado el mocoso que ahora iba con sin poder disimular su codicia, ordenó rápidamente por las ganas que tenía
Feliciano, Glicerio, el Bizco Nicasio, Faustino Zapata, pendencieros de la de quedarse con el trompo hazañudo de Chupitos:
misma edad que vendían suertes o pregonaban crímenes, ávidamente -¡Cocina!
leídos en los diarios que ofrecían. Cerraba la marcha Ricardo, el gran Se atolondró la protesta del zambito.
Ricardo, el famoso Ricardo que, cada vez que entraba a un cafetín -¡Yo no juego cocina! Si quieres, a los quiñes…
japonés a comprar un alfajor o un comeycalla, salía, nadie sabía cómo, con La rebelión de Chupitos causó un estupor inenarrable en el
dulces y bizcochos para todos los feligreses de la tira. grupo de palomillas. ¿desde cuándo un chantado se atrevía a discutir al
-¡Pestaña que uno tiene, compadre! prima? El gran Ricardo murmuró con la cabeza baja mientras enhuaracaba
Gran pestaña, famosa pestaña que un día le falló, su trompo.
desgraciadamente, como siempre falla, y que le costó una noche integra -Tú sabes, Chupitos, que el que manda, manda: así es la ley…
en la comisaría, de donde salió con el orgullo inmenso de quien tiene la Chupitos, claro está, ignoraba que la ley no es siempre la justicia
experiencia carcelera que él sintetizaba en una frase aprendida de una y, viendo la desaprobación de la tira de sus amigotes, no tuvo más
crónica policial: remedio que arrojar su trompo al suelo y esperar, arrimado a la pared con
-Yo soy un avezado en la senda del crimen. la huaraca enrollada en la mano, que hicieran con su juguete lo que les
El grupo iba en silencio. El día anterior, Chupitos había perdido diera la gana. ¡Ah, de fijo que le iban a quitar su trompo! …Todos aquellos
su trompo jugando a la “cocina” con Glicerio Carmona, ese juego infante y compadres sabían lo suficiente para no quemarse ni errar un solo tiro el
taimado, sin gallardía de destreza, sin arrogancia de fuerza. Un juego que arma de su orgullo iría a parar al fin en la cocina odiosa, en esa cocina que
consiste en ir empujando el trompo contrario hasta meterlo dentro de un la avaricia y la cobardía de Glicerio Carmona había ordenado para
círculo, en la “cocina”, en donde el perdidoso tiene que entregar el apoderarse del trozo de naranjo torneado en que el zambito fincaba su
trompo cocinado a quien tuvo la habilidad rastrera de saberlo empujar. viril complacencia y la orgullosa certidumbre de su fuerza. Y, sin decirlo
No era ése juego de hombres. Chupitos y los otros sabían bien naturalmente, sin pronunciar las palabras en voz alta, Chupitos insultó
que los trompos, como todo en la vida, deben pelearse a tajos y a quiñes, espantosamente a Carmona pensando:
con el puñal franco de las púas y sin la mujeril arteria del empellón. El -¡Chontano tenía que ser!
Los golpes se fueron sucediendo y sucediendo hasta que, al fin,
el grito de júbilo de Glicerio anunció el final del juego:
-¡Lo gané! -¡Aurora!
Sí, ya era suyo y no había poder humano que se lo arrebatase. Le respondió el llanto del hijo: -Se fue papacito.
Suyo, pero muy suyo, sin apelación posible, por la pericia mañosa de su El zambo guardó entonces con lentitud el objeto de peligro que
juego. Y todos los amigos le envidiaban el trompo que Carmona mostraba le brillaba en la mano y murmuró con voz opaca:
en la mano exclamando: -¡Ah, se fue, ¿no?....Si tenía la conciencia más negra que su
-Ya no juego más… cara…! ¡Con Juana Rosa!... ¡Yo le voy a dar a Juana Rosa!
II Su hermana había tenido razón: Aurora fue siempre una
volantusa…No había nada que hacer. Es decir, si, si había que hacer:
¡Pero qué mala pata, Chupitos! Desde chiquito la cosa había sido romperle la cara marcarla duro y hondo para que se acordara siempre de
que una mala pata espantosa. El día que nació, por ejemplo, en el Callejón su mala ofensa. Allá, en la esquina, se lo habían contado todo y ya sabía
de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, una vecina dejó sobre un trapo la lo que mejor hubiese ignorado siempre: esa oreja enrojecida, ese pelo
planta ardiente, encima de la tabla de planchar y el trapo y la tabla se revuelto, era el resultado de la rabia del amante que la zamaqueó
incendiaron y el fuego se extendió por las paredes empapeladas con rudamente por sabe Dios, o el diablo, qué discusión sinvergüenza…..Ah,
carátulas de revistas. Total: casi se quema el callejón. La madre tuvo que no sólo había habido engañado sino que, además, había otro hombre
salir en brazos del marido y una hermana de éste alzó al chiquillo de la que también se creía con derecho de asentarle la mano…No, eso no: los
cuna. A poco, los padres tuvieron que entregarlo a una vecina para que lo dos tenían que saber quién era Demetrio Velásquez…. ¡Claro que lo iban a
lactara, no fuera que el susto de la madre se le pasara al muchacho. Luego saber!
fue creciendo en un ambiente “sumamente peleador”, como decía él, para Y lo supieron. Sólo que, después, Demetrio estuvo preso quince
explicar ésa su pasión por las trompeaduras, ¿Qué sucedía? Que su días por la paliza que propinó a los mendaces y quien, en buena, pagó el
madre, zamba engreída, había salido un poco volantusa, según la severa y pato fue el pobre Chupitos que se quedó sin madre y con el padre preso,
acaso exagerada opinión de la hermana del marido, porque volantuseria mal consolado por la hospitalidad de la tía, la hermana de Demetrio, que
era al fin y al cabo, eso de demorarse dos horas en la plaza del mercado todo el día no hacia sino hablar de Aurora:
y llegar a la casa, a los dos cuartos del callejón humilde, toda sofocada y -Zamba más sinvergüenza….. ¡jesús!
preguntando por el marido: Cuando el padre regresó de la prisión el chiquillo le preguntó
-¿Ya llegó Demetrio? llorando:
Hasta que un día se armó la de Dios es Cristo y mueran los -¿Y mi mamá?
moros y vivían los cristianos. Chupitos tenía ya siete años y se acordaba El zambo arrugó sin piedad la frente:
de todo. Sucedió que un día su mamá llegó como a las ocho de la noche. La -¡Se murió! Y…. ¡no llores!
carapulcra se enfriaba en la olla sobre el brasero con los tizones casi El muchacho le miró asombrado, sin entender, sin querer
apagados. Llegó con una oreja m muy colorada y el revuelto pelo mal entender, con una pena y con un estupor que le dolían malamente en su
arreglado. El marido hizo la clásica pregunta: alma huérfana. Luego se atrevió:
-¿A dónde has estado? La comida está fría, y yo…. ¡Espera que te -¿De veras?
espera! A ver, vamos a ver… Tardó unos instantes el padre en responder. Luego, bajando la
Y, torpemente, sin poder urdir una mentira tan clásica como la cabeza y apretándose las manos, murmuró sordamente:
pregunta, la zamba había respondido rabiosamente: -De veras, mujeres con quiñes, como si fueran trompos…. ¡ni de
-¡Caramba! Ni que una fuera una criminal... vainas!.
Arruyó la impaciencia contenida del marido:
-Yo no digo que tú eres una criminal. Lo que quiero es saber a III
dónde has estado. Nada más. Fue la primera lección que aprendió Chupitos en su vida:
-En la esquina. mujeres con quiñes, como si fueran trompos, ¡ni de vainas! Luego los
-¿En la esquina? ¿Y qué hacías en la esquina? trompos tampoco debían tener quiñes….No, nada de lo que un hombre
-Estaba con Juana Rosa… posee, mujer o trompo -juguetes-, podía estar maculado por nadie ni por
Y dando un media vuelta que hizo revolar la falda, se fue a nada. Que si el hombre pone toda su complacencia y todo su orgullo en la
avivar los tizones y a recalentar la carapulcra. La comida fue en silencio. compañera o en el juego, nada ni nadie puede ganarle la mano. Así es la
Chupitos no se atrevía a levantar las narices de su plato y el padre cosa y no puede ser de otra guisa. Esa es la dura ley de los hombres y la
apuraba, uno tras otro, largos vasos de vino. Al terminar, el zambo se lió la justicia dura de la vida.
bufanda al cuello, se terció la gorra sobre una oreja y encendiendo un Y no lo olvidó nunca. Tres años pasaron desde que el muchacho,
cigarrillo, salió dando un portazo. se quedara sin madre y, en esos tres años, sin más compañía que el padre,
La mujer no dijo ni chus ni mus. Vio salir al marido y advirtió a se fue haciendo hombre, es decir, fue aprendiendo a luchar solo, a
donde iba: ¡A hablar con Juana Rosa! Y entonces, sin reflexionar en la enfrentarse a sus propios conflictos, a resolverlos sin ayuda de nadie, sólo
locura que iba a cometer, se envolvió en el pañalón, ató en una frazada por la sutileza de su ingenio criollo o por la pujanza viril de sus puños
unas cuantas ropas y salió también d e estampida dejando al pobre palomillas. En las tientas de gallos, mientras sostenía el chuzo
Chupitos que, de puro susto, se tragaba unas lágrimas que le desbordaban desplumado que servia de señuelo a los gallos que su padre adiestraba,
los ojazos ingenuos sin saber él por qué. A media noche regresó el marido aprendió ese arte peligroso de saber pelear, de agredir sin peligro y de
con toda la ira del engaño avivada por el alcohol; abrió la puerta de una pegar siempre primero.
patada y rabió la llamada:
Ahora tenía que resolver la dura cuestión que le planteaba la este relato, chorreando su fanguito de las hojas de los árboles, morenizando
codicia del cholo Carmona: ¡Había perdido su trompo! Y aquella misma el mármol de las estatuas que ornan la Alameda de los Descalzos. Allá iban
tarde de la derrota regresó a su casa para pedir a su padre después de la los amigotes del barrio a chuzar esa partida en que Chupitos había puesto
comida: todo su orgullo y su angustia esperanza:
-Papá, regálame treinta centavos, ¿quieres? -¿Se lo ganaré a Carmona?
-¿Treinta centavos? Come tu ajiaco y cállate la boca. Al principio, cuando Mayta, por sugerencia del zambito,
El muchacho insistió levantando las cejas para exagerar su pena. propuso la pelea de los trompos, el propio Chupitos opinó que, en esa
-Es que me ganaron mi trompo y tengo que comprarme otro….
tarde, con tanto lluvia y tanto barro, no se podría jugar. Y como lo
-¿Y para qué te lo dejaste ganar?
presumió, Carmona tuvo la mezquindad de burlarse.
-¿Y qué iba a hacer?
La lógica paterna: -Lo que tienes es miedo de que te quite otro trompo.

-No dejártelo ganar…. -¿Yo, miedo? No seas…


Chupitos explicaba alzando más las cejas: -Entonces, ¿vamos?
-Fue Carmona, papá, que mandó cocina y como tuve que -Al tirito.
chantarme…Déme los treinta chuyos, ¿quiere?...
Y fueron al camino que conduce a la Pampa de Amancaes que
En la expresión y en la voz del muchacho el padre advirtió algo
todavía tiene, felizmente, tierra para que jueguen los palomillas. Carmona
inusitado, una emoción que se mezclaba con la tristeza de una virilidad
se aprestó a escupir la babita alrededor de la cual todos formaron un
humillada, y con la rabia apremiante de una venganza por cumplir. Y, casi
sin pensarlo, se metió la mano en el bolsillo y sacó los tres reales pedidos: círculo. Mayta disparó primero, luego Ricardo, después Faustino Zapata.
-Cuidado con que te ganen otro. Carmona midió la distancia con la piola, adelante el pie derecho, enhuaracó
El muchacho no respondió. Después de echar una cantidad con calma y disparó. Sólo que fue carrera de caballo y parada de borrico
inmensa de azúcar en la taza de té, bebió resoplando. porque cayó el último. Chupitos disparó a su vez e, inexplicablemente
-¡Caray con el muchacho! ¡Te vas a sancochar el hocico! –roznó
para él, su púa se hincó detrás de la marca de Ricardo quien resultó
la tía.
prima. Desgraciadamente, así, en público, el muchacho no pudo sugerirle
El zambito, sin responde, bebía y bebía, resopló al terminar, se
limpió los belfos con el dorso de la mano y salió corriendo: que mandase la cocina con que habría recuperado su trompo y Ricardo

-¿Adónde vas? mandó:


-¡A la chingana´e la esquina! -¡Quiñes!
Llegó acezando a la pulpería en donde el chino despachaba El trompo que ahora tenía Carmona, el trompo que antes había
impasible a la luz amarilla del candil de kerosene:
sido de Chupitos, se chantó ignominiosamente: ¡en sus manos jamás se
-¡Oye, dame ese trompo!
habría chantado! Y allí estaba, estúpido e inerte, esperando que las púas
Y señalaba uno, más chico que el anterior, también de naranjo,
de los otros trompos se cebaran en su noble madera de naranjo. Y los
con su petulante cabecita y su vergonzante púe de garbanzo. Pagó veinte
centavos y compró un pedazo de lija con que pulir el arma que le golpes fueron llegando: Mayta le sacó una lonja y Faustino le hizo dos
recuperase al día siguiente el trompo que fue su orgullo y la envidia de quiñes de emparada. Hasta que al fin llegó el turno a Chupitos. ¿Qué
toda la tira del barrio. podría hacer?
Por la mañana se levantó temprano y temprano fue al corral. Allí ¡Los trompos con quiñes, como las mujeres, ni de
escogió un clavo y comenzó toda la larga operación de transformar el
vainas!....Nunca seria el suyo ese trompo malamente estropeado ahora
pacifico juguete en un arma de combate. Le quitó la púa roma y con el
por la ley del juego que tanto se parece a la ley de la vida…Lenta,
serrucho más fino que su padre empleaba para cortar los espolones de sus
gallos, le quitó la cabeza inútil. Luego, con la lija pulió el lomo y fue parsimoniosamente, Chupitos comenzó a enhuaracar su trompo para

devastando el contorno para hacerlo invulnerable. Dos horas estuvo poner fin a esa vergüenza. Ajustó bien la piola y pasó por la púa el pulgar
afilando el clavo para hacer la púa de pelea, como las navajas de los gallos, y el índice mojados en saliva; midió la distancia, alzó el bracito y disparó
y le robó a su tía un cabito de vela para encerarlo. Terminada la con toda su alma. Una sola exclamación admirativa se escuchó:
operación, enrolló el trompo con la huaraca, la fina cuerda bien
-¡Lo rajaste!
manoseada, escupió una babita y lo lanzó con fuerza en el centro de la
Chupitos ni siquiera miró el trompo rajado: se alzó de hombros
señal. Y al levantarlo, girando como una sedita, sin una sola vibración, vio
y abanando junto al viejo el trompo nuevo, se metió las mano s en los
con orgullo cómo la púa de clavo le hacia sangran la palma rosada de su
mano morena: bolsillos y dio la espalda a la tira murmurando:
-¡Ya está! ¡Ahora va a ver ese cholo currupantioso!... -Ya lo sabía…
Y se fue. Los muchachos no se explicaban por qué dejaba los dos
IV trompos allí, tirados, ni por qué se iba pegadito a la pared. De pronto se
¡La tarde era triste,
detuvo. Sus amigos que le miraban marcharse con la cabecita gacha,
la nieve caía!...
pensaron que iba a volver, pero Chupitos sacó del bolsillo el resto del
en Lima, a Dios gracias, no hay nieve que caiga ni ha caído
nunca. Apenas esa garúa finita de calabobos, como dije al principio de clavo que le sirviera para hacer la segunda púa de combate y, arañando
la pared, volvió a emprender su marcha hasta que se perdió, solo, triste e -¡Más legal, te dijo!.... ¡De naranjo purito!.
inútilmente vencedor; tras la esquina esa en que, a la hora de la tertulia,
tanto había ponderado al viejo trompo partido ahora por su mano:

COMPRENSIÓN DE LECTURA

________________________________________________________________
Vocabulario: Con ayuda del diccionario anota el
significado de las siguientes palabras:
_
6. ¿Cuál fue la primera lección que aprendió Chupitos en
su vida?
________________________________________________________________
a) Calabobos: ………………………………………………………………………………… _

b) Escorzo: ………………………………………………………………………………… ________________________________________________________________

c) Currutaco: ………………………………………………………………………………… 7. ¿Cómo vive el pequeño a partir de ese momento?


________________________________________________________________
_
d) Belfo: …………………………………………………………………………………
________________________________________________________________
e) Zafio: ………………………………………………………………………………… _

f) Mendaz: ………………………………………………………………………………… 8. ¿Qué es lo que hace el niño para resolver la dura cuestión
que le planteaba el hecho de haber perdido su trompo?
________________________________________________________________
_
RESPONDE A
Preguntas de LAS SIGUIENTES ________________________________________________________________
Comprensión: PREGUNTAS: _
1. Según las referencias que ofrece el autor, ¿en qué época 9. Señala todos los pasos que da Chupitos para transformar
aproximadamente ocurren los hechos? su nuevo trompo en un arma de combate.
________________________________________________________________ ________________________________________________________________
_ _
________________________________________________________________ ________________________________________________________________
_ _
2. ¿Quién era Chupitos? ¿Por qué sus amigos lo bautizaron 10. ¿Cómo se desarrolló aquella esperada pelea de los
con ese apodo? trompos? ¿Qué pasó cuando Chupitos disparó su trompo
________________________________________________________________ con toda la fuerza de su alma?
_ ________________________________________________________________
_
________________________________________________________________
_ ________________________________________________________________
_
3. Explica cómo perdió Chupitos el trompo que había sido
su orgullo. 11. ¿Por qué se aleja Chupitos dando la espalda a la tira y
________________________________________________________________ dejando allí los dos trompos tirados?
_ ________________________________________________________________
_
________________________________________________________________
_ ________________________________________________________________
_
4. ¿A qué atribuye el autor la mala suerte que Chupitos
había tenido desde chiquito?
________________________________________________________________ ESCRIBE EL
_
Razonamiento Verbal: SINÓNIMO Y
ANTÓNIMO DE LAS
________________________________________________________________ SIGUIENTES
_ PALABRAS:
5. ¿En qué situación queda el niño cuando su madre se
ausenta y su padre es llevado a la prisión? Sinónimo Antónimo
________________________________________________________________
_
a) Finita …………………………………. ………………………………….

b) Estúpido …………………………………. ………………………………….

c) Derrota …………………………………. ………………………………….

d) Vibración …………………………………. ………………………………….

e) Pelear …………………………………. ………………………………….

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