PENÍNSULA VALDÉS:
ALGUNOS ASPECTOS DE
SU GEOGRAFÍA FÍSICA
ALEJANDRO MONTI
FERNANDO CORONATO
GUSTAVO PAGNONI
Docentes – investigadores
Departamento de Geografía (Sede Trelew)
Departamento de Turismo (sede Puerto Madryn)
Instituto de Investigaciones Geográficas de la Patagonia
Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales
UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PATAGONIA
SAN JUAN BOSCO
[Link]
alejoarturo@[Link]
fernandocoronato1@[Link]
sefanoides@[Link]
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 1
INDICE
BREVE RESEÑA SOBRE LA GEOLOGÍA Y GEOMORFOLOGÍA DE LA
PENÍNSULA VALDÉS .................................................................. 3
DR. ALEJANDRO MONTI
Marco tectónico general ............................................................. 3
Los afloramientos sedimentarios marinos del Terciario ...................... 5
Paisaje de mesetas, bajos continentales y frente de erosión ............ 10
El campo de médanos .............................................................. 12
La Caleta Valdés: un accidente geográfico singular ..................... 15
CARACTERÍSTICAS CLIMÁTICAS DE LA PENÍNSULA VALDÉS ........ 2 1
DR. FERNANDO CORONATO
Generalidades ........................................................................ 21
Precipitación ........................................................................... 23
Temperatura ........................................................................... 24
Viento .................................................................................... 25
Clasificación climática .............................................................. 27
PENÍNSULA VALDÉS Y SU BIODIVERSIDAD .................................. 2 9
DR. GUSTAVO PAGNONI
Las comunidades vegetales como elementos estructuradores del
paisaje ............................................................................. 29
Descripción fitogeográfica ........................................................ 30
Fitogeografía marina ............................................................... 33
Diversidad faunística ................................................................ 34
Comunidades de aves marinas y terrestres .................................. 37
Importancia turística de PenínsulaValdés ..................................... 39
Calendario de presencia de los principales vertebrados marinos de
interés turístico en Península Valdés ...................................... 41
Península Valdés. Historia del Área Protegida .............................. 41
Patrimonio de la Humanidad ..................................................... 42
Referencias bibliográficas ......................................................... 44
2 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
BREVE RESEÑA SOBRE LA GEOLOGÍA Y
GEOMORFOLOGÍA DE LA
PENÍNSULA VALDÉS
Dr. Alejandro Monti
En este apartado se presenta una breve síntesis de las características
geológicas y geomorfológicas vinculadas con los sitios de visita del viaje de
campo de las XII Jornadas Nacionales de Geografía Física.
Marco tectónico general
La Península Valdés se ubica en un borde continental pasivo dentro de la
placa tectónica sudamericana. Los movimientos tectónicos en el área a lo largo
de su evolución geológica, han sido de baja intensidad. Se han manifestado en
el fracturamiento de las capas rocosas que conforman la parte más superficial
de la corteza y en suaves ascensos y descensos que la misma ha experimentado
durante el Cenozoico. En el Terciario, y como una réplica marginal de los
movimientos orogénicos que dominaron los pulsos de ascenso de la cordillera
de los Andes en el occidente de la Patagonia, el ámbito de la península Valdés
fue perturbado por movimientos epirogénicos con alternancia de fases de ascenso
y descenso de la corteza. Un descenso isostático de la región en el Neogéno
generó una primera ingresión marina, y cuya evidencia quedó registrada en las
sedimentitas marinas del Oligoceno superior que conforman la Formación
Gaiman (Haller y Mendía, 1980). Con posterioridad la región fue afectada por
una fase de ascenso, a la que siguió un nuevo descenso cortical que favoreció
una segunda ingresión marina en el Terciario medio a superior más moderna,
cuyo registro geológico corresponde a las sedimentitas marinas del Mioceno de
la Formación Puerto Madryn (Haller, 1979). Ya en el Cuaternario, durante
distintos momentos del Pleistoceno superior y el Holoceno, la región es afectada
por nuevos pulsos de ascensos que quedaron registrados en forma de terrazas
marinas cercanas a la costa (Haller, Monti y Meister, 2001)
El área se caracteriza por una serie de fallas de tipo gravitacional. Las
particularidades geomorfológicas de la región, con su potente cubierta
cuaternaria, hacen que las estructuras sean visibles solamente en los acantilados
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 3
que limitan el mar. Las fallas son subverticales y los máximos rechazos son del
orden de cuatro metros. La mayoría de las fracturas observadas tienen rumbo
submeridional. El trazado recto de la costa que limita al golfo San Matías por el
sur, así como la margen oriental de la península Valdés, sugiere un control
estructural en la morfología de los mismos.(Haller et al.,2001).
Kostadinoff (1993), con base en estudios geofísicos de profundidad, postula
la existencia de un alto estructural del tipo pilar tectónico en el basamento de
Península Valdés, la que está separada del continente por un bajo estructural
hacia el oeste. La ubicación del bajo estructural es aproximadamente coincidente
con los golfos San José y Nuevo, y al sur limita con las Salinas Grande y Chica,
las que coincidirían con otro bajo tectónico (figura 1).
Figura 1. Estructura morfotectónica de la Península Valdés.
Fuente: Kostadinoff, (1993)
4 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
Los afloramientos sedimentarios marinos del Terciario
Los acantilados marinos y las barrancas que configuran los frentes en erosión
de la región se encuentran labrados sobre sedimentitas marinas terciarias,
agrupadas en las formaciones geológicas Gaiman y Puerto Madryn. Un perfil
completo de ambas formaciones fue relevado en Cerro Avanzado, al sur de la
ciudad de Puerto Madryn donde puede reconocerse el arreglo de la columna
geológica integrada por ambas formaciones (figuras 2 a y b).
Figura 2a: Vista general de la secuencia sedimentaria terciaria en Cerro avanzado. Costa
sur de Puerto Madryn
Fuente: registro A. Monti
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 5
Figura 2b: Perfil completo de Formaciones que afloran en Cerro Avanzado (Puerto Madryn).
Fuente: Extractado de Haller et al. (2001)
Formación Gaiman (Haller y Mendía, 1980)
Distribución areal:
Son escasos los asomos de la Formación Gaiman en el ámbito de Península
Valdés. Reducidos afloramientos se encuentran en las barrancas que limitan el
6 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
golfo San Matías por el sur (figura 1), desde el extremo occidental hasta la
punta Buenos Aires. Desde aquí los afloramientos se extienden por la margen
oeste del golfo San José unos 3.000 metros hacia el suroeste, ya fuera de los
límites de la península.
Litología y ambiente de depositación:
Está constituida por fangolitas cineríticas con escasos niveles arenosos finos
intercalados. En general son de colores claros y presentan una estructura maciza,
aunque puede observarse una laminación normal o lenticular en algunos bancos.
Las bioturbaciones son frecuentes, con abundantes marcas de organismos
perforantes. Los restos fósiles de invertebrados marinos son escasos. Se han
hallado de manera muy localizada fósiles incompletos de mamíferos marinos.
Las características relevadas indicarían una sedimentación tranquila en ambientes
marinos relativamente profundos de baja energía, y por debajo del nivel de
afectación del tren de olas con el fondo.
Relaciones estratigráficas y edad:
La base de esta unidad es desconocida en el ámbito de la península Valdés,
ya que se encuentra cubierta mediante discordancia de erosión por la Formación
Puerto Madryn (Haller et al., 2001). Scasso y del Río (1987) proponen que la
superficie de contacto entre ambas formaciones, inclinaría suavemente hacia el
este, sumergiéndose bajo el nivel del mar actual en el ámbito de la Península
Valdés. La edad de la Formación Gaiman ha sido objeto de numerosas
discusiones, pero estudios recientes acuerdan asignarle una edad próxima al
Oligoceno superior.
Formación Puerto Madryn (Haller, 1979)
Distribución areal:
Se incluyen bajo esta denominación formacional a los bancos amarillentos,
ocres y blanquecinos de psamitas y pelitas que afloran en las barrancas de los
golfos San José y Nuevo, y en los continuos acantilados marinos que configuran
la mayor parte de las costas de Península Valdés (figura 1). En Punta Ninfas,
localizada en la margen sur del Golfo Nuevo, los afloramientos alcanzan un
espesor de 80 metros, mientras que en el extremo noreste, aledaño a Punta
Norte se elevan 32 metros.
Litología y ambiente de sedimentación:
La litología de la Formación Puerto Madryn, corresponde a areniscas, pelitas,
tobas y coquinas, relativamente bien consolidadas y dispuestas en estratos
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 7
horizontales de marcada continuidad lateral (figura 2). Destacan en los
afloramientos los bancos de ostreas, típicos de zona de rompientes, y la presencia
de restos fósiles de peces, equinoideos, cangrejos, huesos de cetáceos y dientes
de raya asociados a determinados bancos, así como bioturbaciones. El tamaño
del sedimento, en general notoriamente más grueso que el de la Formación
Gaiman subyacente, y el arreglo, cantidad y estado de conservación de los
fósiles de invertebrados marinos permitieron inferir su formación en un
paleoambiente intermareal, muy cercano a la costa, que en ocasiones podía
quedar expuesto a condiciones subaéreas, evidenciadas por la intercalación
de bancos arenosos correspondientes a dunas de playa. La continentalización
final del ambiente estaría evidenciado en los términos superiores de la Formación
Puerto Madryn mediante bancos que corresponderían a depósitos de lagunas
litorales, con abundante yeso. Las aguas costeras fueron templadas en el Mioceno
como lo sugiere la presencia de cemento calcáreo en la mayoría de los bancos,
y el contenido de malacofauna estudiada por del Río (1990), que confirma el
dominio de condiciones subtropicales a tropicales en los mares del Mioceno.
Dozo et al.(2010) en una sección de los acantilados cercanos a Punta
Delgada, específcamente en los sitios Rincón Chico y La Pastosa, informan una
nueva asociación faunística de vertebrados como peces, aves y mamíferos
continentales, que evidencian para los tramos superiores de la Formación Puerto
Madryn, paleoambientes costeros muy someros con canales de mareas y barras,
luego transicionales a paleoambientes continentales dulceacuicolas.
Conspìcuos afloramientos de la Formación Puerto Madryn pueden
reconocerse en los acantilados que enmarcan la aldea de Puerto Pirámides en
el margen sudoeste de la península. En la localidad se pueden reconocer los
estratos marinos de areniscas y coquinas dispuestos en contínuas capas
horizontales y portadoras de restos de fósiles marinos (figura 3).
Figura 3: Detalle de la Formación Puerto Madryn aflorante en acantilados de Puerto Pirámides
Fuente: registro fotográfico de A. Monti
8 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
Relaciones estratigráficas y edad
Haller et al.(2001) sostienen que la Formación Puerto Madryn se apoya en
discordancia de erosión sobre la Formación Gaiman, y a su vez se halla cubierta
en los topes acantilados, también en discordancia de erosión, por los Rodados
Patagónicos de edad pliopleistocena. Scasso y del Río (1987) en cambio,
proponen que el contacto entre las formaciones marinas mencionadas respondería
a un único ciclo sedimentario de carácter regresivo con sentido de avance hacia
el este, y con oscilaciones transgresivas-regresivas menores. Habría afectado el
área de Puerto Madryn y Península Valdés encontrando las últimas fases del
ciclo en los afloramientos del este de la península. De ese modo la Formación
Gaiman representaría las fases marinas mas antiguas y por lo tanto las más
profundas del ciclo.
Un proceso regresivo marino posterior con sentido hacia el este habría
favorecido sobre los ambientes marinos profundos el desarrollo de las fases
marinas someras más jóvenes correspondientes a la denominada Formación
Puerto Madryn. En cuanto a la edad de la Formación Puerto Madryn, el análisis
radimétrico de concentrados de vidrio volcánico situados en la sección superior
de los afloramientos de Punta Craker indico un valor de 9,41 Ma, es decir
Mioceno superior (Zinsmeister, Marshall, Drake y Curtis, 1981). Más
recientemente, Scasso, [Link], del Río, Martínez y Thirlwall, (2001)
presentaron varias dataciones obtenidas por técnicas de 87Sr/86Sr, las cuales
arrojaron edades próximas a los 10.1 Ma. Esto fue confirmado además por
datos palinológicos que asignan a la Formación Puerto Madryn al Mioceno
tardío (Palazzesi y Barreda, 2004).
Rodados Patagónicos (Fidalgo y Riggi, 1970)
Distribución areal
Los Rodados Patagónicos coronan la superficie mesetiforme más elevada
del paisaje y se distribuyen por los restos de la planicie de agradación más
antigua, cuyos remanentes se encuentran en el sector central del istmo Carlos
Ameghino, y en el occidente y centro de la Península Valdés.
Litología y Ambiente de depositación:
Estos depósitos están conformados por bancos de conglomerados polimícticos
con matriz areno-arcillo-limosa, cementados en parte con un material de
naturaleza carbonática. Es llamativa la continuidad lateral de los niveles de las
gravas. Los clastos están bien redondeados y son predominantemente subesféricos
a subelongados y son de vulcanitas silíceas, andesíticas y basálticas. La potencia
de esta unidad alcanza los 3 m de espesor. Los Rodados Patagónicos contienen
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 9
crioturbaciones, que describió Liss (1969) cuando mencionó la presencia de
cuñas de hielo fósiles en esta unidad estratigráfica. Los Rodados Patagónicos se
depositaron en un medio ácueo de tipo fluvial de alta energía, con variaciones
del sistema de flujo durante el ciclo de sedimentación que caracterizó su formación.
Relaciones estratigráficas y edad
Los Rodados Patagónicos se apoyan en discordancia erosiva sobre las rocas
miocenas de la Formación Puerto Madryn (figura 2). Por otro lado, constituyen el
nivel de agradación más alto, actualmente en proceso de erosión por parte de
las aguas de escurrimiento superficial y parcialmente, por la acción del viento.
Solamente están cubiertos por un suelo esquelético con escasa vegetación y
pequeños túmulos de material arenoso (Haller et al., 2001). La movilización y
depositación de grandes volúmenes de gravas requirió de gran cantidad de
agua en el continente, como ocurre durante los períodos de desglazamiento.
Por estos motivos se suele asignar a los Rodados Patagónicos una edad pliocena
- pleistocena temprana.
Paisaje de mesetas, bajos continentales y frente de
erosión
El rasgo topográfico más característico de la península lo constituye el re-
lieve mesetiforme, que se continúa desde el continente por el istmo Carlos
Ameghino hasta el frente del océano Atlántico. Esta geoforma marcadamente
tabular (Figura 4) se reconoce afectada fundamentalmente por procesos de
erosión fluvial localizados en sus márgenes y en los bajos endorreicos, asi como
en los frentes marinos que conforman altos acantilados. Asimismo, el proceso
eólico registra una importante actividad tanto en el pasado como en la
actualidad, a partir de la génesis y evolución de geoformas y depósitos tanto
activos como inactivos.
Figura 4: Paisajes de mesetas y frentes de erosión en alrededores de Puerto Pirámides.
Fuente:
10 registroALEJANDRO
fotográficoMONTI,
de A. Monti
FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
Bajos continentales sin salida: Las salinas y el salitral
La península Valdés presenta dos importantes depresiones por debajo del
nivel del mar, como son las salinas Grande y Chica. El Salitral, situado al norte
de las depresiones anteriormente mencionadas, si bien no tiene la profundidad
de aquéllas, es importante por su extensión areal. Las tres cuencas están rodeadas
por importantes frentes de erosión activos (figura 1).
Figura 5: Vista general de la Salina Grande
Grande.
Fuente: registro fotográfico de A. Monti
Las salinas Grande y Chica tienen una planta subcircular y su diámetro es
de 5,5 km y 3,4 km respectivamente. El fondo de la salina Grande se encuentra
a 48 m por debajo del nivel del mar, mientras que el de la salina Chica está a
escasos 3 metros por encima del nivel de la anterior. En la época de lluvias, las
cuencas se colmatan de agua, colectadas por una red de drenaje de tipo
centrípeto, con colectores efímeros equilongíneos
Durante el estío se produce la intensa evaporación que provoca la
precipitación de las sales en el fondo de los bajos. El Salitral es una depresión
de forma subelíptica, con su eje mayor de 10,5 km, ubicado en dirección este-
oeste. Su fondo se halla a 4 metros bajo el nivel del mar y está conformado por
sedimentos finos de playas asociados con delgados mantos salitrosos.
Las salinas Grande y Chica están rodeadas por un único frente de erosión
(figura 5), resultado de la acción combinada de la erosión fluvial durante las
lluvias esporádicas sobre el sustrato terciario y los rodados cuaternarios y, en
menor grado por fenómenos de remoción en masa. La pendiente del frente, con
valores de inclinación que varían entre tres y diez grados, se hace más
pronunciada hacia sus tramos superiores. Sobreimpuesta presenta una red de
drenaje de tipo dendrítico a subparalelo drenando sus aguas hacia el fondo de
las salinas, caracterizando un diseño general radial centrípeto.
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 11
El origen de las depresiones es un tema en debate y motivo de discusión
científica aún no superada (Haller et al., 2001). La acción eólica, mediante un
proceso de deflación causada por los fuertes vientos imperantes en la comarca,
puede considerarse como el principal agente de remoción del material suelto y
el modelado de las depresiones. Ese proceso de deflación sucede a la actuación
de otros procesos como la meteorización física y química, la acción fluvial, el
lavado en mantos y la remoción en masa, que en conjunto producen la destrucción
de la roca de base, y la ampliación y profundización de los bajos. Sin em-
bargo, corresponde mencionar que se ha sugerido un origen tectónico para la
formación de estas depresiones (Brodkorbt, 1980).
El campo de médanos
Los depósitos de origen eólico predominan en el tercio meridional de la
Península Valdés (figura 6). La superficie aproximada que ocupan éstos
materiales es de unas 450 hectáreas. En distintos estudios se han distinguido,
de acuerdo con sus características morfológicas y el grado de movilidad que
presentan las geoformas, tres rasgos principales: a) médanos activos, b) mantos
eólicos modernos, y c) mantos eólicos antiguos y dunas fijas (Haller et al., 2001).
Las geoformas de acumulación suelen estar asociadas espacialmente a evidencias
geomórficas de procesos erosivos como cuencas de deflación, pavimentos del
desierto y ventifactos.
Figura 6: Campo de médanos en el sur de Península Valdés
Fuente:
12 Imagen Google Earth
ALEJANDRO 2016
MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
Médanos activos
Los médanos activos se distribuyen principalmente en dos extensas franjas
ubicadas a sotavento de sus respectivas áreas de aporte. La franja de mayor
amplitud es la situada al este de la punta Cormoranes, con su área de aporte
en las playas del golfo Nuevo cercanas al mencionado accidente topográfico y
se extienden por toda la península Valdés hasta casi alcanzar el océano Atlántico
(Figura 6). El siguiente campo de importancia es el que nace en un sector
intermedio entre la punta Cormoranes y Morro Nuevo (Figuras 6 y 7), y se
desarrolla hasta el centro de la costa meridional de la península. Existen asimismo
otros médanos activos no tan importantes en Puerto Pirámide, al nordeste de la
punta Cono y al oeste de la punta Ninfas. En cuanto a direcciones de movimiento
y su relación con los vientos Coronato ( en esta guía) menciona un patrón bi-
direccional de vientos (SW y N) que resulta en la orientación de los campos de
dunas en dirección ONO-ESE.
Figura 7: Campo de dunas barjanoides en las costas cercanas a Morro Nuevo
Fuente: registro fotográfico de [Link]
Los depósitos arenosos adquieren formas barjanoides, pudiendo distinguir
hasta cinco grupos dispuestos en secuencias consecutivas. Se han medido dunas
barjanoides en zonas de 4,5 km de diámetro, cuyo ancho del frente de avance
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 13
es de 2,5 kilómetros. A barlovento de estas dunas se reconocen depresiones
provocados por la deflación, donde queda como remanente, la fracción grava
conformando pavimentos de desiertos (Figura 8).
Figura 8: Campo de médanos activos de la estancia Bella Vista y pavimentos de desierto
Fuente: registro fotográfico de A. Monti
Entre las dunas barjanoides se forman dunas longitudinales y pequeñas
dunas parabólicas. Las primeras tienen crestas notoriamente paralelas entre sí,
dispuestas en la misma dirección de los vientos predominantes. Su longitud media
es de 2,25 kilómetros, aunque en el sector más oriental las longitudes alcanzan
hasta 5 kilómetros. El ancho llega a unas centenas de metros, mientras que su
altura alcanza los 6 metros sobre el plano de avance, constituido por los mantos
eólicos descriptos en el párrafo anterior. Las pequeñas dunas parabólicas
asociadas a los barjanes, presentan su ancho promedio de 60 metros, su altura
alcanza en sectores a casi 10 metros y se desplazan activas sobre los mantos
eólicos.
Mantos eólicos antiguos y dunas fijas
Entre los campos de médanos activos se distingue una angosta franja, con
un ancho del orden de los 4 kilómetros, caracterizada por depósitos eólicos de
suave relieve dispuestos en una superficie general de similar composición y
prácticamente llana. Ambos rasgos están rebajados por erosión posgenética y
actualmente afectados por procesos de edafización y cobertura vegetal, lo que
genera la fijación y estabilidad actual del depósito.
Mantos eólicos actuales
Los mantos eólicos son depósitos de arena de forma tabular cuya superficie
está suavemente ondulada como resultado de la acción de los fenómenos erosivos.
Presentan un menor grado de edafización y colonización vegetal que los mantos
14 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
eólicos antiguos, y por lo tanto una mayor movilidad de los sedimentos. Estas
particularidades señalan una génesis previa a la de los médanos activos que le
suprayacen.
La Caleta Valdés: un accidente geográfico singular
La Caleta Valdés, corresponde geomorfológicamente a una albufera costera
de disposición meridiana. Está delimitada por el oriente por una gran espiga
de barrera de dirección norte-sur, con una extensión aproximada de 33 kilómetros,
un ancho variable entre los 3000 metros en el ambiente de islas y los 200
metros en las proximidades de su desembocadura cercana a Punta Cantor. El
paisaje natural que caracteriza el área resulta de la superposición de procesos
marino-litorales, eólico y escorrentía pluvial en ambientes áridos.
La espiga de barrera y geoformas asociadas
Los procesos de hidrodinámica litoral que dominaron durante el Holoceno,
son los responsables del origen y evolución posterior que ha tenido la albufera
hasta nuestros días. Se estima el comienzo de su formación hacia los 7000 años
AP (Monti, 1997), coincidente con la tendencia general regresiva del mar
holoceno y la consecuente configuración de geoformas de acumulación costera
de cordones litorales de gravas gruesas a muy gruesas, entre las que destaca la
gran espiga de barrera de disposición meridiana. Dicha espiga de barrera
evidencia un proceso de acumulación continuo entre Punta Norte y Punta Can-
tor, que ocupa cerca de 33 kilómetros de frente marino y con los cordones
litorales de grava elevados 8 metros sobre el nivel del mar actual (Kokot, Monti
y Codignotto, 2005). Este proceso de acumulación, si bien persistente durante
el Holoceno, con una neta progradación de la costa hacia el mar, evidencia
dos pulsos de erosión mayores antiguos manifestados en los cortes y truncamientos
de la secuencia de cordones litorales en sectores medios y septentrionales de la
espiga (Figura 10). Por ende, el sostenido crecimiento hacia el sur de la gran
espiga que delimita la caleta por el oriente, impulsado por potentes corrientes
de deriva litoral holocena, ha sido el proceso responsable de la configuración
de la laguna costera, hoy parcialmente conectada con mar abierto por su extremo
sur, mediante un canal de mareas (boca) que se ubica cercano a Punta Cantor
(Figura 9).
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 15
Figura 9: Vista general de la Caleta Valdés y sus rasgos principales.
Fuente: composición a partir de imagen Google Earth 2016 y registro fotográfico de A. Monti
En el sector costero cercano a la desembocadura de la laguna se reconocen
acantilados activos y plataformas de abrasión, ambos labrados sobre
afloramientos de la Formación Puerto Madryn (Haller, 1979), y que indican la
presencia local de procesos de erosión costera, resultantes de la superposición
de erosión marina, eólica y de escorrentía superficial en ambientes áridos (Figura
11).
16 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
Figura 10: Vista aérea de espiga de barrera donde se evidencias pulsos erosivos con
truncamiento entre cordones litorales holocenos.
Fuente: registro fotográfico de A. Monti
Figura 11: Acantilados activos y plataformas de abrasión aledaños a Punta Cantor
Fuente: registro fotográfico de A. Monti
En el interior de la Caleta Valdés se reconocen unas geoformas de
acumulación singulares adosadas a ambos márgenes de la laguna.
Corresponden a formas triangulares compuestas por gravas, arenas y conchillas
marinas resultantes de la acumulación de cordones litorales holocenos por la
acción de corrientes de deriva internas de la albufera. Estas espigas cuspidadas
siempre presentan su base en contacto con tierra firme y el vértice del triángulo
proyectado hacia el cuerpo de agua (Figura 12). Las hay simétricas y asimétricas,
siendo las más grandes de 100 metros de ancho y 40 metros de largo (Monti,
1997), y están limitadas por bahías de erosión. Kokot et al.(2005) establecieron
que se trata de un paisaje aún joven, el que puede avanzar en el futuro hacia
la madurez cuando las espigas cuspidadas se unan en el centro de la laguna,
segmentando la misma en sucesivas lagunas más pequeñas dispuestas a lo
largo de su eje longitudinal. Esto dependerá de que la boca de la caleta se
cierre definitivamente y el interior de la laguna quede aislado de forma
permanente de la influencia de la hidrodinámica de mar abierto.
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 17
Figura 12: Espigas cuspidadas en el interior de Caleta Valdés.
Fuente: registro fotográfico de A. Monti
Cambios rápidos y recientes de la boca de la Caleta Valdés
Una actualización de las mediciones sobre el avance de la espiga de barrera
fue publicado en Kokot et al. (2005), así como un análisis de los cambios rápidos
que han afectado al extremo terminal de la espiga y el canal de marea aledaño.
Dichos cambios han estado vinculados con el acelerado proceso de migración
de la espiga de barrera hacia el sur, debido al accionar de potentes corrientes
de deriva litoral activas hasta el presente. Entre los años 1971 y 1987 la espiga
registró un crecimiento hacia el sur de 400 metros, hacia 1996 creció 800
metros más (Figura 13) y en la medición de imágenes de 1999 había acumulado
otros 500 metros.
18 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
Figura 13: Cambios rápidos por crecimiento acelerado de la espiga de barrera en Caleta
Valdés por comparación de imágenes 1971 y 1996.
(X) marca idéntico rasgo en cada foto
Fuente: registro fotográfico del Servicio de Hidrografía Naval (1971) y registro de A. Monti (1996)
Los autores citados calcularon las velocidades promedio de crecimiento para
los tres lapsos considerados (1971-1987; 1987-1996 y 1996-1999), y las mismas
corresponden a 25 m/año; 89 m/año y 167 m/año, respectivamente. Dicho
aumento en la velocidad de crecimiento no se debe a un incremento de la
velocidad de la corriente de deriva litoral, sino responde a un balance de energía
entre la corriente de deriva litoral y las corrientes de flujo y reflujo por el canal
de mareas que se hace progresivamente más estrecho. Por ende, en los 28
años analizados la acumulación involucró el transporte de casi 5.400.000 de
toneladas de gravas con un crecimiento total de la espiga hacia el sur de más
de 1,5 kilómetros. Dicha tendencia llevó al cierre parcial de la laguna costera
en recientes años cuando la espiga de barrera alcanzó los depósitos acumulados
en Punta Cantor. Dicho cierre duró relativamente poco tiempo ya que una tormenta
costera afectó a la espiga de barrera en un sector angosto cercano a la antigua
boca y volvió a abrir un canal de mareas (Figura 14), habiendo registro de la
nueva apertura al menos desde el 2013 (Figura 15). El mismo se encuentra
activo en el presente configurando una nueva boca de la caleta en posición
similar a la que se observaba en las fotos de 1971 (Figura 13).
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 19
Figura 14. Vistas del canal de marea que configura la actual boca de la Caleta Valdés.
Fuente: registro fotográfico de [Link]
Figura 15: Vista de la Boca de Caleta Valdés en 2013. (fecha de toma 18/9/2013)
Fuente: imagen tomada de Google Earth (Image Google 2015 Terra Metrics)
(X) Marca idéntico rasgo que en las imágenes 1971 y 1996 de la figura 13.
20 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
CARACTERÍSTICAS CLIMÁTICAS DE LA
PENÍNSULA VALDÉS
Dr. Fernando Coronato
Generalidades
La Península Valdés (PV) comparte con el resto de la Patagonia extraandina
las principales características del clima regional, es decir, precipitaciones escasas,
vientos frecuentes y temperaturas templado-frías. Sin embargo, presenta algunas
singularidades debidas a su ubicación geográfica cercana a la zona de
transición entre las masas de aire del Pacífico y las del Atlántico.
En una brumosa imagen satelital el contorno particular de PV ayuda a ubicar
al resto de la Patagonia. Pocas penínsulas justifican tan bien su nombre: es casi
una isla de 3600 km2 de extensión que se adentra en el océano adquiriendo
características ambientales singulares, que la diferencian del área próxima de
la Patagonia. De acuerdo con su latitud (42-43°S), PV se ubica dentro del
cinturón de vientos del oeste que llevan la influencia del Pacífico sobre toda la
Patagonia. Sin embargo, esta latitud es lo suficientemente baja como para que
durante el verano la alcance la influencia de los anticiclones subtropicales, que
en su migración hacia el sur pueden hacerse sentir hasta los 45°S.
Debido a estos veranos secos y soleados, autores como Le Houérou (2005)
consideran que el norte de la Patagonia tiene un clima mediterráneo marginal.
Por otro lado, debido a la posición de lo más oriental dentro del contexto
patagónico, se nota una mayor influencia del anticiclón del Atlántico Sur reflejada
en el aumento de la frecuencia de los vientos del NE en el área, los que pueden
acarrear episodios de abundantes precipitaciones que normalmente no penetran
mucho hacia el interior.
Así, por una parte está la similitud mediterránea de veranos secos que afectan
a la Patagonia norte en toda su extensión, y por la otra parte, el sector más
oriental de esta zona (i.e. PV) suele recibir esporádicas precipitaciones de origen
atlántico. Como resultado de esta doble influencia contrapuesta, la distribución
anual de la precipitación es más pareja que en cualquier otro sector de la
Patagonia centro-norte, aun cuando sigue notándose el máximo otoñal común a
toda la región al norte de los 46°S.
Antes que la distribución más pareja de las precipitaciones, es el régimen
térmico lo que mejor refleja la influencia del océano Atlántico en el clima de PV.
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 21
Todos los índices climáticos basados en las temperaturas muestran claramente
un fuerte gradiente entre las localidades más abiertas a la influencia marina y
las interiores, hacia el oeste. Una somera comparación de datos básicos de
temperatura (serie 1959-1968) entre Punta Delgada y Puerto Madryn basta
para apreciar las diferencias climáticas entre ambos extremos de una transecta
oeste-este de 110 km de largo (Tabla 1).
Tabla 1: Comparación de las temperaturas entre la costa oceánica y el interior del golfo
Nuevo
Fuente: elaboración propia
La rápida disminución de la influencia marítima hacia el oeste se observa
claramente en los mapas de la Figura 1, tomados de Coronato (1994). El
gradiente es notable no sólo en la simple amplitud térmica anual (a) , sino
también más sutilmente en la asimetría de la marcha térmica anual -generalmente
expresada como la diferencia entre las medias de abril y de octubre- (b) (b), y
también en cálculos más elaborados como el índice de continentalidad de Daget
1
(d)
(d). El gradiente se refleja incluso en parámetros no directamente relacionados
con la temperatura, como la humedad absoluta [hPa, enero] (c) (c).
Figura 1: Distintos indicadores del gradiente oceanidad-continentalidad
1
El índice de continentalidad de Daget (1968) se define como: IC=[1.7 A / sin(ö + 10 + 9h)] – 14
Donde A es la amplitud térmica anual; ö=latitud y h= altura smn (en km).
22 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
Fuente: tomado de Coronato (1994)
En PV las características de “oceanidad” indicadas por cada uno de estos
parámetros están entre los valores más altos de toda la costa patagónica al
norte de los 48° (Coronato, 1994).
La sensible influencia marítima sumada a las temperaturas más suaves
determina que el riesgo climático sea mucho menor que en el resto de la Patagonia,
lo que significa una ventaja tempranamente descubierta para la ganadería
ovina.
Precipitación
La distribución espacial (1979-1992) de la precipitación sobre PV presenta
un gradiente oeste-este, aumentando hacia la costa abierta al Atlántico. La
media anual es de 218 mm en el istmo Ameghino (Ea. Iriarte) y asciende
paulatinamente hasta superar los 260 mm en la costa sureste. Por su parte, los
registros de precipitación en Puerto Madryn –para cualquier período considerado-
siempre resultan inferiores a los de PV. Esta diferencia fue interpretada como el
resultado de la influencia directa de los golfos y del océano adyacentes en la
dirección de los vientos predominantes.
El registro más largo (La Adela,1912-2014) muestra una precipitación me-
dia anual de 231 mm con una muy alta variabilidad interanual (Figura 2). La
gran mayoría de los valores anuales de lluvia oscilan entre 100 y 300 mm, pero
existen años con apenas 50 mm y otros con más de 500. Como ejemplo de la
gran variabilidad que puede existir de un año a otro, 1947 registró 126 mm y
1948 registró 514 mm. La marcada variación temporal y espacial de las lluvias
complica mucho el manejo del ganado ante la imprevisibilidad de los pulsos de
crecimiento del pastizal.
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 23
Figura 2: La precipitación en el área de estudio
Fuente: tomado de Coronato et al (2017)
Temperatura
Los registros de temperatura son mucho más escasos que los de precipitación
y sólo en la estación Puerto Madryn tienen una duración lo bastante larga como
para ser representativa (más de 20 años). La estación del SMN en Punta Delgada
24 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
tuvo un registro de 10 años pero se interrumpió en 1968. La comparación entre
ambas estaciones figura en la Tabla 1.
De acuerdo con la serie 1983-2014, la temperatura media anual en Puerto
Madryn fue de 13,°6C pero se nota una clara tendencia ascendente (Fig.3)
observada en toda la Patagonia. (Vincent et al. 2005). Sería muy interesante
contar con series semejantes en la PV para confirmar la tendencia regional, o
para cuantificar en qué medida el aumento de la influencia marítima hacia el
este retrasa el calentamiento del área.
Figura 3: Patrones de temperatura en Puerto Madryn
Fuente: tomado de Coronato et al (2017)
Viento
Como se dijo al comienzo, la circulación atmosférica regional está
determinada por la interacción de los anticiclones subtropicales del Atlántico
Sur y del Pacífico Sur (que llegan a influenciar directamente el norte de la
Patagonia en verano) y el cinturón subpolar de bajas presiones hacia los 60°S.
La persistencia de estos sistemas a lo largo del año determina la predominancia
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 25
inequívoca de vientos del oeste (NW-W-SW), aunque el frecuente cambio de
posición de los ciclones migratorios produce fluctuaciones en la dirección e
intensidad del viento (Labraga y Davies 2014).
La serie de datos de viento en Puerto Madryn (1982-2014) muestra el efecto
de estos sistemas de presión y aunque dominan durante todo el año los vientos
del suroeste, es notorio un máximo secundario de vientos del NE provenientes
del anticiclón del Atlántico Sur. Esta influencia aumenta hacia el este y aparece
reflejada en la serie de Punta Delgada (1959-1968) en la que el viento N
alcanza al 30 % de las observaciones.
Si se define a la intensidad del viento (IV) como el producto vectorial de la
velocidad media (m/s) por la frecuencia de cada dirección (%), surgen patrones
interesantes que permiten evaluarla a escala regional. Los vectores obtenidos
son la resultante de la suma vectorial de la IV de rumbos opuestos (p. ej. N-S;
NW-SE, etc). El resultado anual de ese cálculo para cada una de las localidades
del NE de la Patagonia aparece en la Fig. 4-a. Los vectores no representan la
dirección dominante sino la resultante de la suma de todos los rumbos y sus
respectivas velocidades.
Figura 4: a) Patrones de intensidad de viento (IV) en el NE de la Patagonia; b) IV anual
en Punta Delgada; c) IV estacional en Punta Delgada
26 tomada
Fuente: de del Valle
ALEJANDRO et al,FERNANDO
MONTI, (2008) CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
Los datos de Punta Delgada se analizaron más profundamente, a escala
mensual, discriminando la intensidad del viento por cada uno de los 8 rumbos
habituales y por estación del año (Fig. 4-b). Este análisis permite observar que
la resultante WNW responde a la interacción de dos vientos dominantes: la
mayor IV corresponde al rumbo N, seguido muy de cerca por el SW. Queda así
de manifiesto un patrón bi-direccional de vientos (N y SW) cuyo resultado se ve
reflejado en la orientación de la migración de las dunas del sector sur de PV
(Del Valle et al. 2008). La Fig.4-c permite observar la estacionalidad del regi-
men de vientos, la que no presenta sorpresas: mientras que en primavera-verano
la IV dominante es del N, en invierno lo es del S y del SW. En la misma figura
4 los puntos A y B (a 42°30’S y 63°30’W y 62°30’W respectivamente)2 ponen
de manifiesto el aumento de la velocidad del viento mar afuera y sobre todo el
aumento del flujo del norte conforme se va hacia el este, es decir, hacia la
circulación regida por el anticiclón del Atlántico Sur en desmedro de la del
Pacífico Sur.
Clasificación climática
En la clasificación climática de Köppen, el clima de la PV y el área aledaña
se encuentra en la frontera entre los tipos BWk y BSk, es decir entre un clima
templado árido y un templado semi-árido. Esa frontera, oscilante según los años
más o menos lluviosos, tiene un rumbo general N/S dado por la traza de la
costa a escala regional. Lo expuesto hasta aquí muestra que las condiciones de
aridez aumentan de E a W, conforme se penetra en el continente. Este gradiente,
que por cuestiones de escala la clasificación de Köppen no alcanza a discernir,
queda evidenciado, en cambio, al trabajar a nivel de distrito agroecológico. La
figura 5, elaborada a partir de De Fina (1973) muestra que existen cinco
subregiones climáticas en la PV y zona aledaña. La numeración de las mismas
es aquella del trabajo original, que identifica 271 distritos agroclimáticos en
toda la República Argentina. Las localidades marcadas en rojo son aquellas
que cuentan con serie de datos climáticos de base, mientras que las amarillas
son localidades de datos interpolados, en base a su altura snm, la distancia al
mar, y la fenología de las plantas cultivadas observadas en el lugar (Mapa 5-
a).
2
Atlas de Vientos, satélites ERS 1-2, período noviembre 1991 a mayo 2002. ([Link]
fr/data).
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 27
Figura 5: Los distritos agroclimáticos de PV y su prolongación regional
regional.
Fuente: elaboración propia
De acuerdo con lo anterior, en cada uno de los distritos mapeados los valores
medios de los principales elementos climáticos son (Tabla 2):
Tabla 2: Comparación de los distritos agroclimáticos del área de estudio en sus parámetros
básicos.
Es de hacer notar el hecho de que en la zona de estudio se produce el
encuentro de dos distritos agroclimáticos bastante distintos, el Nº113 (más árido,
más continental y con poca lluvia invernal) y Nº129, (menos árido, más marítimo
y con lluvias invernales). El primero se prolonga muy al norte, hasta el sur de
Mendoza, siguiendo la cuña austral de la provincia fitogeográfica del Monte.
El segundo se prolonga muy al sur, hasta el extremo norte de Santa Cruz, a lo
largo de toda la costa del Chubut. Por otro lado sólo existen dos distritos
circunscriptos exclusivamente al ámbito de PV o su entorno inmediato (Nº 130 y
Nº 154). Como se ve en los valores presentados y por su ubicación en el mapa,
queda claro que son respectivamente las versiones árida y húmeda del clima
costero de la Patagonia central.
28 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
PENÍNSULA VALDÉS Y SU BIODIVERSIDAD
Dr. Gustavo Pagnoni
Las comunidades vegetales como elementos
estructuradores del paisaje
El clima es el elemento condicionante de los tipos de comunidades vegetales
establecidas. En la amplia región extra andina de la Patagonia, se define
como templado frío, con precipitaciones anuales que oscilan entre 125 y 200
mm, (concentradas entre abril y septiembre). Otro de los rasgos climáticos
característicos de la región es el viento. Predominan los del cuadrante oeste que
se presentan secos y con intensidad, remarcando el carácter semiárido o árido
de la región. Esta condición climática, limita las formaciones vegetales posibles
de establecerse, siendo las más características: estepa graminosa, estepa
arbustivo graminosa, estepa arbustiva y erial (Soriano, 1956a; Movia, Soriano
y León, 1987). A pesar de la escasa estratificación vertical, 1378 especies de
plantas vasculares, fueron descriptas para las zonas áridas y semiáridas de
Patagonia, (Soriano, Nogués Loza y Burkart, 1999). La vegetación presenta
numerosas adaptaciones a la aridez:
Arbustos áfilos (sin hojas) o con Arbustos bajos hemisféricos en cojín
hojas pequeñas o escamiformes o compactos con crecimiento heteroblás-
(figura 1), envoltura resinosa, pelos tico (ramitas con crecimiento limitado y
glandulares, cutícula engrosada, una roseta de diminutas hojas apretadas
epidermis biestratificada, parénqui- en el extremo o con notable acortamiento
ma acuífero, (Cabrera, 1961). de los entrenudos)(Figura 2)
Figura 1. Arbustos áfilos Figura 2. Arbustos bajos
Fuente: registro propio. Fuente: registro propio
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 29
Gramíneas cespitosas (figura 3) Hierbas perennes geofitas o
con porciones de la mata muerta en hemicriptófitas (figura 4) que crecen
pie (Soriano, 1956b) y con hojas en el ambiente protegidas por
plegadas o convolutas y con gruesa subarbustos espinosos o gramineas
cuticula (Cabrera, 1971) cespitosas.
Figura 3. Gramíneas cespitosas Figura 4. Hierbas perennes geofitas o
hemicriptófitas
Fuente: registro propio Fuente: registro propio
Figura 5. Terófitas efímeras
Terófitas efímeras (figura 5),
completan su ciclo de vida en
períodos cortos de tiempo.
Fuente: registro propio
Descripción fitogeográfica
En este contexto climático, para la Patagonia extra andina se describen dos
provincias:
1-Provincia fitogeográfica del Monte
Monte, (figura 6). Se distribuye como
una cuña arbustiva desde el Noroeste en Neuquén hasta el Centro este de
Chubut en Patagonia, fisionómicamente es bastante homogénea y en ella
predominan especies chaqueñas, formando matorrales, o estepas arbustivas
abiertas, de altura variables entre 1 y 2 metros y escasa cobertura herbácea.
30 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
Estas comunidades están constituidas por estepas arbustivas donde son muy
frecuentes las especies de la familia Zigofilácea del género Larrea (Mo-
rello,1958). Se extiende al E de los Andes desde Salta hasta la costa atlántica
del Chubut. En la Patagonia, esta formación vegetal no presenta bosques de
algarrobos de Prosopis pero las especies arbustivas del género son frecuentes
con P. alpataco, P. flexuosa y exceden su límite austral con P. denudans
integrando comunidades hasta del área de Pto. Deseado (Burkart 1952). Varios
géneros típicos del Dominio Chaqueño son comunes en casi todas las
comunidades del monte: Bouganvillea, Condalia, Cercidium, Atamisquea, pero
sólo el género Larrea llega con varias especies; L. dovaricata, L. cuneifolia y L.
nítida (jarillas) , que son las que dan carácter a sus comunidades. En el área
más austral y aun en ambiente patagónico aparece una “jarilla” de área más
restringida que las otras y de hábito achaparrado L. ameghinoi.
Figura 6. Mapa fitogeográfico de la Patagonia extra andina
Fuente: Jardín Botánico de la Patagonia Extra-andina- Cenpat- Conicet.
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 31
2) Provincia fitogeográfica de la Patagonia, (figura 6). Ocupa la
porción austral del Dominio Andino en territorio argentino, se extiende desde la
Puna de Atacama hasta Tierra del Fuego, y está caracterizada por el predominio
de gramíneas xerófitas de los géneros Festuca, Stipa y Poa (Cabrera, 1976)
establece la presencia de géneros endemicos importantes como Pantacantha,
Benthamiella, Duseniella. Los tipos de vegetación más representados son tal vez
las estepas arbustivo-graminosas, especialmente aquellas de mediana altura
(de 20 a 80 cm) y las que se caracterizan por la presencia de arbustos enanos
(de 5 a 20 cm de altura) en forma de cojin con escasos pastos y muy baja
cobertura total (eriales).
Ecotono de Península Valdés, (figura 7). Zona de transición entre las
provincias mencionadas anteriormente. Ocupa la península Valdés y el istmo
Ameghino El paisaje general es el de una planicie que presenta áreas deprimidas
con salinas en sus fondos, y cordones medanosos en el tercio austral. La vegetación
está caracterizada por estepas dominadas por arbustos de 50 a 200 cm, entre
los que se destacan Chuquiraga avellanedae, Ch. histrix y Condalia microphylla,
y en menor medida Brachyclados megalanthus, Lycium chilense, Schinus
polygamus, Prosopidastrum globosum y Larrea nitida. Las gramíneas más
abundantes son Stipa tenuis, S. speciosa, S. longiglumis, Piptochaetium
napostaense y Poa ligularis. Las hierbas son escasas siendo las más comunes
Hoffmanseggia spp., Paronychia chilensis, Daucus pusillus y Plantago patagonica.
La cobertura vegetal total es de 40 a 60%, debido probablemente a una
suma de precipitaciones también superior a los 200 mm anuales y a la influencia
oceánica. En los cordones medanosos del Sur se desarrollan estepas graminosas
con Sporobulus rigens, Stipa tenuis, Panicum urvilleanum, Poa lanuginosa y
Piptochaetium napostaense. Entre las no gramíneas las más comunes son Hyalis
argentea y Chuquiraga avellanedae. La cobertura vegetal total es de 60 a
80%, correspondiendo a las no gramíneas de 10 a 30% (figura 6).
La vegetación de la Patagonia como la de otras regiones áridas del mundo
se encuentra modificada desde fines del siglo XIX por el pastoreo de animales
domésticos, no existiendo en la actualidad zonas que no hayan sido sometidas
a estas prácticas que produjeron procesos de desertificación con intensidad de
moderada a severa (Soriano, 1956 b; Ares et al. 1990; León et al. 1998).
32 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
Figura 7. Área de ecotono Monte- Patagonia en el istmo y Península Valdés
Fuente: Imagen tomada Google Earth.
Fitogeografía marina
El territorio marino también posee una división fitogeográfica. Para las costas
de Argentina se definen tres provincias: la Oceánica Uruguayo-Bonaerense, la
Patagónica y la Fueguina, esta división está basada en el tipo de algas que
ocupan el suelo marino. Las algas son los principales vegetales de las costas
marinas. Según el tipo de pigmento o combinación de éstos se clasifican en:
azul-verde, verde, parda y roja o amarillo –verde. En las costas abiertas de
Península Valdés predominan las algas pardas, denominadas “cachiyuyo”
Macrocystis pyrifera que forman verdaderos bosques marinos.
La zona costera se divide: en supralitoral que llega hasta el límite superior
del intermareal. Este sector (fuera de la zona de mareas) es colonizado
principalmente por líquenes, algas azul verdosas o plantas halófitas (amigas
de la sal).
Desde allí se define el piso mesolitoral (que incluye todo el sustrato hasta
donde alcanzan las mareas más altas o extraordinarias y las más bajas). En
este sector, es común que crezcan pastos que se adaptaron al agua salada e
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 33
incluso se ven a veces cubiertos por agua, siendo las especies de los géneros
Spartina y Salicornia las más conspicuas. También son frecuentes macroalgas
verdes de los géneros Blidingia, Cladophora, Enteromorpha, Monostroma,
Prasiola.
Por debajo del intermareal, se encuentra el infralitoral, que es la zona que
queda fuera del sector de influencia de las mareas donde se desarrollan
comunidades de algas de diferentes tipos, que se extienden hasta los 30 metros
o más de profundidad.
Solo se descubre los días de mareas muy amplias y en él predominan las
macroalgas rojas y pardas. En nuestras costas se encuentran, además de
ejemplares de la macroalga verde Ulva, las macroalgas pardas Adenocystis,
Corycus, Pylaiella, Ralfsia. Entre las rojas, Porphyra, Nothogenia, Hildenbrandia,
Ceramium, Sarcothalia, Corallina, Synarthrophyton (Mendoza, 1999).
Diversidad faunística
Invertebrados marinos
La fauna marina de invertebrados que ocupa el mesolitoral y el infralitoral
rocosos es muy abundante. En el intermareal dominan dos especies de mejillines
Brachidontes rodriguezi y Perumytilus purpuratus, cirripedios del género Balanus,
acompañados por diversas especies de algas (Ulva, Enteromorpha) y especies
de poliquetos y crustáceos. En el infralitoral son frecuentes los mejillones Mytilus
platensis o M. edulis, y cholgas, Aulacomya ater. También son comunes los
cangrejos de las rocas Cyrtograpsus angulatus; caracoles como la nasa globosa
Buccinanops globulosum, las fisurelas, Fissurella patagónica, que son lapas con
su caparazón que presenta un orificio superior; vieiras como la abundante
Chlamys tehuelchus, así como erizos y estrellas
Invertebrados terrestres (artrópodos)
Cheli et al., (2010) consideran que los artrópodos que dominan las
comunidades en Penísula Valdés, son hormigas, coleópteros y arañas, que
caracterizan las regiones áridas de Argentina y el mundo, siendo las especies
más abundantes la hormiga Pheidole bergi y el escarabajo Blapstinus punctulatus.
Este ensamble de la fauna terrestre es visto por la mayoría de las personas como
componentes poco atractivos, molestos y perjudiciales de la biodiversidad, sin
embargo el especialista, destaca que dada su importancia numérica e
interacciones ecológicas, incluir a los artrópodos en los programas de conservación
puede favorecer también la supervivencia a largo plazo de otros grupos
superiores de especies carismáticas.
34 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
Mamíferos terrestres y marinos
Península Valdés cubre una superficie de 400 000 ha, donde la fauna de
mamíferos terrestres nativa está compuesta por 22 especies (Natbe, Andrade,
Saba y Monjeau; 2009). El peludo Chaetophractus villosus, es frecuente y fácil
de observar. El piche patagónico, Zaedyus pichiy, es raro y se encuentra en
áreas alejadas de la costa. El zorro gris Lycalopex griseus, es común, se observa
desde los caminos cuando se circula por el interior de la península. El gato del
pajonal Leopardus pajeros, al igual que el gato montés Leopardus geoffroyi,
son de hábitos nocturnos y difíciles de observar. La presencia del puma Puma
concolor, es ocasional constatada por númerosos registros documentados y dada
su reputación de depredador de ganado ovino, es muy perseguido por los
pobladores rurales. El zorrino patagónico, Conepatus humboldtii, es una especie
común. El hurón menor, Galictis cuja, raro, y el huroncito patagónico Lyncodon
patagonicus, es muy raro. En tanto que el guanaco Lama guanicoe, es abundante
y también es muy perseguido por cazadores y ganaderos.
Entre los roedores se destacan, la mara Dolichotis patagonum, por su gran
porte, común en zona de mallines y bajos con vegetación cespitosa, donde vive
en comunidades numerosas en madrigueras excavadas; el cuis chico Microcavia
australis, muy común; el cuis común Galea musteloides, raro. Los Tuco-tuco,
Ctenomys sp., roedores cavadores presente en zonas medanosas costeras. La
laucha de cola larga Eligmodontia typus, muy común en eriales y zonas abiertas;
el pericote Graomys griseoflavus, común y frecuente en zona de arbustales
cerrados y la rata conejo Reithrodon auritus, frecuente y uno de los roedores de
mayor envergadura. Por último es interesante destacar la presencia de una
especie de marsupial, la comadrejita enana, Thylamys pallidor.
Entre los Mamíferos introducidos silvestres se encuentran: la liebre europea
Lepus europaeus, muy abundante y de amplía distribución, como también es
posible encontrar el conejo Oryctolagus cuniculus, el cual podría estar en su
fase inicial de expansión.
Las costas de península, poseen importantes concentraciones de mamíferos
marinos. Colonias de reproducción de lobos marinos de un pelo Otaria flavescen
y las colonias continentales más importantes de elefantes marinos Mirounga
leonina.
Entre los cetáceos, está la ballena franca austral Eubalaena australis (figura
8a y 8b), protegida desde 1984 por la Ley Nacional N° 23.094, que la declara
Monumento Natural Nacional y garantiza su protección absoluta.
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 35
Figura 8a. Ballena franca austral
Fuente: dibujo: G. Robles Hurtado
Figura 8b. Ballena franca austral
Fuente: registro propio (Pagnoni)
36 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
En tanto que entre los cetáceos con dientes (figura 9), es posible el avistamiento
de una pequeña población de orcas Orcinus orca en punta Norte, en caleta
Valdés e inclusive en el golfo Nuevo, donde también pueden avistarse delfines,
como el oscuro, Lagenorhynchus obscurus , el delfín nariz de botella Tursiops
truncatus y el común, Delphinus delphis, entre otros.
Figura 9. Cetáceos con dientes
Fuente: dibujos de G. Harris
Comunidades de aves marinas y terrestres
Constituyen un grupo muy atractivo, de gran valor turístico para la región,
entre las que nidifican en la zona costera, se destaca el pingüino de Magallanes,
Spheniscus magellanicus; con colonias muy numerosas dispersas en el litoral de
la península. Ocasionalmente pueden arrimarse a las costas algún ejemplar
extraviado de pingüino rey, Aptenodytes patagonicus; pingüino de penacho
amarillo, Eudytes chrysocome o el pingüino de pico rojo, Pygoscelis papua.
(Figura 10)
Entre las especies acuáticas son residentes comunes el macá grande, Podiceps
mayor ; el macá plateado, Podiceps occipitalis; el cormorán roquero,
Phalacrocorax magellanicus; el cormorán imperial, Phalacrocórax atrceps; once
especies de patos entre ellos: pato crestón, Lophonetta specularioides; pato
cuchara, Anas platelea; pato maicero, Anas geórgica; pato barcino, Anas
flavirostri; pato zambullidor chico, Oxyura vittata.
Entre las aves marinas costeras que nidifican en península se destacan el
ostrero común, Haematopus palliatus, el ostrero negro, Haematopus ater; la
gaviota cocinera, Larus dominicanus, con colonias muy numerosas; la gaviota
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 37
capucho de café, Chroicocephalus maculipennis, el gaviotín sudamericano,
Sterna hirundinacea; el de pico amarillo, Thalasseus sandvicensis y el gaviotín
real, Thalasseus maximus.
La península constituye un importante sitio de descanso y alimentación de
numerosas especies de chorlos y playeras migratorias que llegan desde el
hemisferio norte, como el chorlo pampa, Pluvialis dominica; el playerito blanco,
Calidris alba; el playerito unicolor, Calidris bairdii; el de rabadilla partida,
Calidris fuscicollis; el playero rojizo, Calidris canutus; el playero menor de patas
amarillas, Tringa flavipes y la becasa de mar, Limosa haemastica; entre otras.
Así como también especies residentes patagónicas, como el chorlito de doble
collar Charadrius falklandicus; el chorlito de pecho canela, Charadius modestos;
el chorlo cabezón, Oreophobus ruficollis y el tero, Vanellus chilensis. La presencia
de tantos Charadriformes en Península de Valdés, la posiciona como un sitio
valioso desde el punto de vista ornitológico y la conservación (Pagnoni, 1997).
Figura 10. Aves marinas y costeras
Fuente: dibujos: G. Harris
Entre las aves rapaces terrestres residentes se destaca, por su porte imponente,
el águila mora Geranoaetus melanoleucus; en zonas de bajos con vegetación
de juncáceas es frecuente observar al gavilán ceniciento Circus cinereus , en
tanto que el aguilucho común Geranoaetus polyosoma, es una de las más
conspicua, se lo ve posado en postes de alta tensión, alambrados o arbustos
prominentes; el halcón peregrino, Falco peregrinus es el depredador aéreo más
38 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
letal y veloz sobre la tierra, nidifica en zonas de acantilados en todo la península;
el halconcito colorado, Falco sparverius, un pequeño halcón que es común de
observar posado en los tendidos eléctricos y alambrados. También no faltan las
aves carroñeras, entre las migradoras se destaca por su gran porte el jote de
cabeza roja, Cathartes aura y entre las residentes, el carancho, Caracara
plancus; y el chimango, Milvago chimango.
Entre las aves terrestres más prominentes y atractivas se encuentran especies
corredoras no voladoras como el choique o ñandú petiso, Pterocnemia pennata
y poco afectas al vuelo como la martineta, Eudromia elegans. La estepa también
alberga numerosas especies de Passeriniformes desde conspicuas como el
cacholote pardo, Pseudoseisura gutturalis; la remolinera común, Cinclodes fuscus;
el canastero patagónico, Pseudastenes patagónica; el canastero coludo,
Asthenes pyrrholeuca; el gaucho común, Agriornis micropterus; la dormilona
cara negra, Muscisaxicola maclovianus; la monjita chocolate, Neoxolmis
rufiventris; el cachudito pico negro, Anairetes parulus; el sobrepuesto común,
Lessonia rufa; la calandria mora, Mimus patagonicus; la cachirla, Anthus
corrandera; el yal carbonero, Phrygilus carbonarius; el yal negro, Phrygilus fruticeti;
la diuca, Diuca diuca; el jilguero austral, Sicalis lebruni; el chingolo, Zonotrichia
capensis; la loica, Sturnella loyca y el cabecita negra austral, Sporagra barbata
entre las más comunes.
Reptiles
Entre estos, se encuentran especies de lagartos como el matuasto, Leiosaurus
bellii; varias especies de lagartijas, lagartija austral, Liolaemus darwinii; lagartija
esbelta, Liolaemus gracilis; lagartija cabeza negra, Liolaemus melanops; el gecko
de Darwin, Homonata darwinii; en tanto que entre las serpientes podemos citar
a la culebra ratonera, Philodryas trilineata y a la yarará ñata, Bothrops
ammodytoides, que es una especie ponzoñosa.
Importancia turística de PenínsulaValdés
Entre los sitios más destacados para realizar avistamiento de fauna, se
destacan:
Pájaros: donde nidifican 10 especies; gaviota cocinera, Larus
Isla de los Pájaros
dominicanus; pingüino de Magallanes, Spheniscus magellanicus; biguá,
Phalacrocorax olivaceus ; cormorán roquero, Phalacrocorax magellanicus; garza
bruja Nycticorax nycticorax ; ostrero común, Haematopus palliatus; ostrero negro,
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 39
Haematopus ater; pato crestón, Lophonetta specularioides; gaviotín
sudamericano, Sterna hirundinacea; gaviotín de pico amarillo, Thalasseus
sandvicensis y garza blanca, Ardea alba (Pagnoni, Pérez y Bertellotti, 1991).
Punta Norte: allí se encuentra un importante asentamiento continental de
elefantes marinos Mirounga leonina y lobos marinos de un pelo, Otaria flavescens;
y es un potencial sitio de avistamiento de orcas Orcinus orca.
Punta Delgada: extremo sur de la península, concentra una colonia de
lobos marinos de un pelo, Otaria flavescens y de elefantes marinos, Mirounga
leonina.
Punta Pirámides se destaca por una concentración de diferentes especies
de aves marinas y lobos marinos de un pelo, Otaria flavescens.
Puerto Pirámides: desde donde se realizan las salidas para los
avistamientos de ballena franca austral Eubalaena australis.
Caleta Valdé s: concentra una importante colonia de pingüinos de
Valdés:
Magallanes y de elefantes marinos, Mirounga leonina.
En el interior de península, se pueden visitar las salinas Grande y Chica que
son depresiones que están a 42 y 35 metros bajo el nivel del mar y el Salitral de
(35 km2). En los caminos de la estepa, es común observar guanacos, Lama
guanicoe, ñandú petiso o choique, Pterocnemia pennata y una variedad de
aves de ambientes áridos.
40 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
Calendario de presencia de los principales
vertebrados marinos de interés turístico en Península
Valdés
Figura 11. Vertebrados marinos. Calendario de presencia en Psla. Valdés
Fuente: Modificado de La Nació[Link]
Península Valdés. Historia del Área Protegida
Las primeras áreas protegidas dentro de esta extensa región (figura 12), se
crean por la ley 697, (en el año 1967), modificada en el año 2006 por la Ley
XI – Nº 1. (Antes Ley 697) que establece en el Artículo 1º- Créase por la presente
Ley, las Reservas Faunísticas Provinciales de Punta Norte, Isla de los Pájaros y
Punta Loma. La Reserva Punta Pirámides fue creada el 22 de febrero de 1974,
mediante la sanción de una resolución – la N° 9 – de la entonces Dirección
General de Turismo.
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 41
En el año 1974 se crea el Parque Marino Provincial Golfo San José. La
Reserva Punta Delgada y Reserva Natural Turística Caleta Valdés fueron
constituidas por la ley Provincial Nº 2161/83, siendo incluidas ambas a la
Reserva Natural Turística de Objetivo Integral Península Valdés. Ese mismo año
se integran en el Sistema Provincial de Conservación del Patrimonio Turístico.
Figura 12. Área natural protegida península Valdés (ANPPV), reservas y parque marino
Fuente: extraído del PMSPV
Patrimonio de la Humanidad
El 2 de diciembre de 1999, en 23° Asamblea del Comité del Patrimonio
Mundial es aceptada la inclusión de la Península de Valdés como Patrimonio
42 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
de la Humanidad con la categoría N (iv). Incluye las áreas protegidas que se
indican a continuación con la categoría VI internacional que le asigna la Unión
Internacional para la Conservación de la Naturaleza – IUCN -:
Área natural protegida península Valdés (ANPPV)
Parque Marino Golfo San José (Provincial Park, II)
Reserva Natural Turística Punta Norte (Wildlife Reserve, IV)
Reserva Natural Turística Isla de los Pájaros (Wildlife Reserve, IV)
Reserva Natural Turística Punta Pirámide (Wildlife Reserve, IV)
Reserva Natural Turística Caleta Valdés (Wildlife Reserve, IV)
Reserva Natural Turística Punta Delgada (Wildlefe Reserve, IV)
Reserva Natural Turística de Objetivo Integral Península de Valdés (Nature
Reserve, VI).
En el año 2000 se sanciona la ley 4617 que constituye en el ámbito conti-
nental, marítimo y aéreo de la Provincia del Chubut, el Sistema Provincial de
Áreas Naturales Protegidas, estableciéndose por la presente las normas que
regirán su manejo.
En el año 2001 mediante la ley Provincial Nº 4722, se establece la creación
del Área Natural Protegida Península Valdés. Define sus límites y da al Poder
Ejecutivo Provincial un plazo de 60 días para crear el ente público no estatal
destinado a administrarla, de acuerdo con lo previsto en la Ley 4617. También
aprueba el Plan de Manejo del Área Natural Protegida Península Valdés.
Ubicación : en el noreste de la Provincia del Chubut, entre las coordenadas
de los 42° 05’ y 42° 53’ de L-S y los 63°35’ y 65° 04’ L-W. La separan unos
100 kilómetros de la ciudad de Puerto Madryn. Respecto de los límites, la ley de
creación dice:
“abarcará la superficie terrestre, marítima y aérea comprendida dentro de
los siguientes límites: al Oeste, el Meridiano 64° 51’ 30", hasta la intersección
con la Ruta Provincial N° 2 y siguiendo la misma hasta la Ruta Provincial N°1 y
su continuación hasta el Paralelo 42° 41’ 25" que atraviesa por la Punta Arco.
Al Sur, la línea recta que une Punta Arco con Punta Cormoranes. Al Sur, Este y
Oeste una franja marina de TRES (3) millas náuticas medidas desde la línea
promedio de baja marea de cuadratura hasta el Meridiano 64° 51’ 30" sobre
el Golfo San Matías. A la altura de la boca del Golfo San José, las TRES (3)
millas se contaran desde la línea que une las Puntas Quiroga y Buenos Aires”.
Superficie: El área prospectada posee una superficie de 349.862 hectáreas.
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 43
Referencias bibliográficas
Ares, J.O.; Beeskow, A.M.; Bertiller, M.B.; Rostagno, C.M.; Irisarri, M.P.;
Anchorena, J.; Defossé, G.E.; Meroni, C.A. (1990). Structural and dy-
namic characteristics of overgazed grasslands of northern Patagonia,
Argentina. En Breymeyer A. (Ed.) Managed grasslands: Regional Stud-
ies. Amsterdam: Elsevier: 149-175.
Brodtkorb, A. (1980). Some Sodium Chloride Deposits from Patagonia, Ar-
gentina. En: [Link] & L. Haube (edits). 5º Symposium on Salt.
Northern Ohio Geological Society, 1: 31-39. Hamburg.
Burkart, A. (1952) Las leguminosas argentinas silvestres y cultivadas. Buenos
Aires: ACME AGENCY
Cabrera, A. (1961). Anatomy of some xerophylous plants of Patagonia,
Plant-water relationships in arid and semi-arid conditions. Proceedings
of the Madrid Symposium, (pp. 235-239). Madrid: Unesco.
Cabrera, A.L. 1971. Fitogeografía de la República Argentina. Bol. Soc.
Arg. Bot., 14 (12), 1-42.
Cabrera, A.L. 1976. Regiones fitogeográficas argentinas. Enciclopedia Ar-
gentina de Agricultura y Jardinería (2da. ed). Tomo II, Fase 1. Buenos
Aires: ACME.
Cheli, G.H.; Corley, J.; Bruzzone, O.; Del Brío, M.; Martínez, F.; Martínez
Román, N.; Ríos, I. (2010) La comunidad de artrópodos terrestres de
Península Valdés (Patagonia, Argentina). Journal of Insect Science 10:
50. http: // [Link] / 10.50 /, doi: 10.1673 /
031.010.500
Coronato, F. (1994) Influencia de las mesetas del este de la Patagonia
central en las características oceánicas del clima del área. Anales del
Inst. de la Patagonia. [Link]. Punta Arenas (Chile) 21:131-146.
Coronato, F., Pessacq, N., Alvarez, P. (2017) “The Climate of Península
Valdés within a Regional Frame”.In Bouza P, Bilmes A (eds), Late Ceno-
zoic of Peninsula Valdés, Patagonia, Argentina. pp.85-104. Springer
Earth System Science, 314p.
Daget, P. (1968) Quelques remarques sur le degré de continentalité des
climats de la région holartique. CNRS-CEPE.
De Fina, A. (1973) Mapa Nacional de los Distritos Agroclimáticos Argentinos.
INTA, Buenos Aires.
Del Valle. H.; Rostagno, C.; Coronato, F.; Bouza, P.; Blanco, P. (2008)
Sand dune activity in north-eastern Patagonia. J Arid Environ 72: 411-
422.
44 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
Del Río, C. (1990). Composición, origen y significado paleoclimático de la
malacofauna «Entrerriense» (Mioceno medio) de la Argentina. Anales
Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, 42: 205-
224. Buenos Aires.
Dozo, T., Bouza, P., Monti, A., Pallazzesi, L., Barreda, V., Massaferro, G. y
Scasso, R. (2010). Biota continental y paleoambientes del Mioceno tardío
en el noreste de la Patagonia(Península Valdés, Chubut. Argentina). X
Congreso Argentino de Paleontología y Bioestratigrafía. VII Congreso
Latinoamericano de Paleontología. Resumen 135.
Fidalgo, F. y Riggi, J.C. (1970). Consideraciones geomórficas y
sedimentológicas sobre los Rodados Patagónicos. Revista de la
Asociación Geológica Argentina, 25(4): 430-443. Buenos Aires.
Haller, M.J. (1979). Estratigrafía de la región al poniente de Puerto Madryn,
provincia del Chubut, República Argentina. Actas 7º Congreso Geológico
Argentino, 1:285-297. Buenos Aires.
Haller, M.J. y Mendía, J. E. (1980). Las sedimentitas del ciclo Patagoniano
en el litoral atlántico norpatagónico. Coloquio «R. Wichmann», Asociación
Geológica Argentina. En J.E. Mendía y A. Bayarsky: Estratigrafía del
Terciario en el valle inferior del río Chubut. Actas 8º Congreso Geológico
Argentino, 3: 93-606. Buenos Aires.
Haller, M.J.F., Monti, A.J. y Meister, C. (2001). Descripción geológica de la
Hoja 4363 I y III, Península de Valdés, provincia del Chubut. Servicio
Geológico y Minero Argentino. Boletín 266. 34p. Buenos Aires.
Kokot, R.R., Monti, A.J. y Codignotto, J.O. (2005). Morphology and Short-
Term Changes of the Caleta Valdés Barrier Spit, Argentina. Journal of
Coastal Research 21(5):1021-1030. West Palm Beach, Florida.
Kostadinoff, J., (1993). Estudio geofísico de la península de Valdés y los
golfos nordpatagónicos. Revista de la Asociación Geológica Argentina,
47(2): 229-236. Buenos Aires.
Labraga, J., Davies, E. (2014) CENPAT-Unidad de Investigación de
Oceanografía y Meteorologia. [Link]
[Link].
Le Houerou H (2005). The isoclimatic Mediterranean biomes: bioclimatol-
ogy, diversity and phytogeography. Montpellier, France. 766 pp.
León, R. J.C.; Bran, D.; Collantes, M.; Paruelo, J.M. y Soriano, A. (1998).
Ecología Grandes unidades de vegetación de la Patagonia extra andina.
Ecología Austral: 8:125-144.
Liss C. Ch. 1969: Fossile Eiskele (?) an der Patagonischen Atlantikkuste,
Zeitschn’ft fur geomorphologie. Neue Folge. Bd. l3, Hefi l. pp. 109-114
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 45
Mendoza, M.L. 1999. Las macroalgas marinas bentónicas de la Argentina.
Ciencia Hoy Vol.9 (50). Centro Austral de Investigaciones Científicas,
Conicet, Ushuaia
Monti, A. (1997). Morfodinámica y ciclicidad de la acreción en depósitos
costeros del Holoceno, Chubut. Argentina. Tesis Doctoral. Tomo I y II
160p. FCEyN. UBA. Inédito
Movia, C.P.; Soriano, A. y León, R.J.C. (1987). La vegetación de la cuenca
del Río Santa Cruz. Darwiniana, 28 (1-4), 9-78.
Morello, J. (1958). La Provincia Fitogeográfica del Monte. Opera Lilloana II.
Univ. Nac.
Nabte, M.J.; Andrade, A.; Saba, S.L. y Monjeau, A. (2009). Mammalia,
Rodentia, Sigmodontinae, Akodon molinae Contreras, 1968: New lo-
cality records and filling gaps. Check List 5:320-324.
Palazzesi, L. y Barreda, V. (2004). Primer registro palinológico de la
Formación Puerto Madryn, Mioceno de la provincia del Chubut, Argen-
tina. Ameghiniana 41, 355–362.
Pagnoni, G.; Pérez, D. y Bertellotti, M. (1991). Distribución, abundancia y
densidad de nidos en la isla de los pájaros, Chubut, Argentina. Publicado
en Actas 2das. Jornadas Nacionales de Ciencias del Mar. 134-141.
Pagnoni, G. (1997) Poblamiento de la infauna en la zona intermareal del
golfo San José (Provincia de Chubut) y su importancia en la migración
de aves migradoras. (Tesis de Doctorado) Resumen disponible en
Biblioteca Florentino Ameghino. Facultad de Ciencias Naturales y Museo.
Universidad Nacional de La Plata. Buenos Aires.
Scasso, R.A. y Del Río, C. (1987). Ambientes de sedimentación, estratigrafía
y proveniencia de la secuencia marina del Terciario superior de la región
de Península Valdés, Chubut. Revista de la Asociación Geológica Ar-
gentina, 42(3-4): 291-321. Buenos Aires.
Scasso, R., McArthur, J.M., del Río, C., Martínez, S., Thirlwall, M.F. (2001).
87Sr/86Sr Late Miocene age of fossil molluscs in the “Entrerriense” of
the Valdés Peninsula. (Chubut, Argentina). Journal of South American
Earth Sciences 14, 319–329.
Soriano, A. (1949a). El límite entre las provincias botánicas Patagónica y
Central en el Territorio del Chubut. Lilloa, 20; 193-202.
Soriano, A. (1956a). Los distritos florísticos de la provincia Patagónica. Rev.
Inv. Agr., 10, 323-347.
Soriano, A. (1956b.) Aspectos ecológicos y pasturiles de la vegetación
patagónica, relacionados con su estado y capacidad de recuperación.
Rev. Inv. Agr., 10, 349-372.
46 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI
Vincent, L., Peterson, T., Barros, V. (2005) Observed Trends in Indices of
Daily Temperature Extremes in South America 1960-2000. J Climate 18:
5011-5023.
Zinsmeister, W., Marshall, L.G., Drake, R., Curtis, G., (1981). First radioiso-
tope (potassiumargon) age of marine Neogen Río Negro Beds in north-
eastern Patagonia, Argentina. Science 212, 440.
PENÍNSULA VALDÉS: ALGUNOS ASPECTOS DE SU GEOGRAFÍA FÍSICA 47
Monti, Alejandro
Península Valdés: algunos aspectos de su geografía física/Alejandro Monti;
Fernando Raúl Coronato; Gustavo Pagnoni; coordinación general de Gladys
Alcarraz; fotografías de Alejandro Monti; Gustavo Pagnoni. - 1a ed . - Comodoro
Rivadavia: Universitaria de la Patagonia -EDUPA, 2020.
50 p.; 21 x 15 cm.
ISBN 978-987-8352-14-5
1. Geografía. 2. Geografía Argentina. 3. Patagonia. I. Coronato, Fernando Raúl.
II. Pagnoni, Gustavo. III. Alcarraz, Gladys, coord. IV. Título.
CDD 918.274
48 ALEJANDRO MONTI, FERNANDO CORONATO, GUSTAVO PAGNONI