HABILIDADES SOCIALES Y JUEGOS SIMBÓLICO EN NIÑOS DE 4 AÑOS
ANTECEDENTES:
Gonzáles C. (2015) en su investigación Formación de la función simbólica por medio del juego temático
de roles sociales en niños preescolares, la cual tuvo como objetivo explicar de qué maneras es posible
formar la función simbólica a través del juego temático de roles sociales en un grupo de 20 niños
preescolares de la ciudad de Bogotá, D.C. Su metodología fue desarrollada desde el enfoque histórico-
cultural, la formación de la función simbólica se estudia durante su transcurso en el juego temático de
roles sociales por medio del método experimental formativo propuesto por Vigotsky. Los resultados
lograron generalizar las acciones simbólicas durante la representación de los roles al considerar la
información que encuentran en la orientación que proporciona el adulto, lo que les da la posibilidad de
producción de diversos actos creativos en la interacción con los otros roles. Los investigadores
concluyeron que las formas complejas de juego temático de roles sociales permiten el desarrollo
complejo de la función simbólica.
Crespo C. (2019) en su investigación El juego simbólico como estrategia para mejorar la socialización de
una niña de 5 años con trastorno de espectro autista en el periodo Septiembre 2018 – Marzo 2019, la
cual tuvo como objetivo determinar el aporte del juego simbólico para mejorar la socialización de una
niña de 5 años con Trastorno de Espectro Autista; su metodología es de tipo científico, inductivo,
deductivo, descriptivo, analítico-sintético y experimental. Los resultados demostraron que los ítems del
cuestionario de habilidades sociales en los que inicialmente la niña presentaba dificultades, tuvieron una
mejoría del 60% y los ítems de la escala de habilidades sociales en los que la niña presentaba
dificultades inicialmente, tuvieron una mejoría del 72%. Los investigadores concluyeron que los juegos
simbólicos mejoran la socialización de los niños con Trastorno de Espectro Autista; por lo que se
recomienda su aplicación en el contexto escolar y familiar.
Carrasco A. (2017) en su investigación titulada El juego simbólico en el desarrollo social de los niños de 3
a 4 años, la cual tuvo como objetivo determinar el aporte del juego simbólico en el desarrollo social en
niños de 3 a 4 años en el Centro de Desarrollo Infantil “Amanecer Feliz” del Cantón Pelileo; su
metodología es de forma cualitativa y experimental que consiste describir el perfil del desarrollo social
del niño. Los resultados obtenidos demuestran que el juego si influye en el desarrollo social en los niños
de 3 a 4 años del Centro de Desarrollo Infantil “Amanecer Feliz” del cantón Pelileo. Los investigadores
concluyeron que se pudo notar una mejora significativa ya que se pudo evidenciar los cambios en el
desarrollo social, el comportamiento de integración con sus compañeros y personas que los rodean
Guamán J. (2019) en su investigación El juego simbólico como estrategia didáctica para mejorar la
convivencia en el aula de los niños de 5 a 6 años de la Unidad Educativa Fiscomisional Manuel José
Rodríguez de la parroquia Malacatos, Cantón y Provincia de Loja, Periodo 2018 – 20019, la cual tuvo
como objetivo determinar la importancia de la aplicación del juego simbólico como estrategia didáctica
empleado por las docentes para mejorar la convivencia dentro del aula de los niño de 4 a 6 años de
edad de la Unidad Educativa Fiscomisional Manuel José Rodríguez, de la parroquia Malacatos; su
metodología es de tipo científico, inductivo, deductivo, descriptivo y analítico sintético. Los resultados
arrojaron que el 35% de niños han adquirido las destrezas del ámbito de convivencia, después de
diseñar y ejecutar la propuesta mejoraron significativamente en las mismas dando como resultado que
el 85% de niños adquirieron destrezas. Los investigadores concluyeron que el juego simbólico permite la
adquisición de comportamientos positivos mejorando la convivencia en el salón de clase; por lo tanto, se
recomienda la práctica del mismo a los docentes por los innumerables beneficios que proporciona.
BIBLIOGRAFÍA:
1. Gonzáles C. (2015). Formación de la función simbólica por medio del juego temático de roles
sociales en niños preescolares. Recuperado de:
https://revistas.unal.edu.co/index.php/revfacmed/article/view/47983/55858
2. Crespo C. (2019). El juego simbólico como estrategia para mejorar la socialización de una niña
de 5 años con trastorno de espectro autista en el periodo Septiembre 2018 – Marzo 2019.
Recuperado de:
http://dspace.unl.edu.ec/jspui/handle/123456789/22077
3. Carrasco A. (2017). El juego simbólico en el desarrollo social de los niños de 3 a 4 años.
Recuperado de: https://repositorio.uta.edu.ec/bitstream/123456789/26538/2/CARRASCO
%20ZURITA.pdf
4. Guamán J. (2019) El juego simbólico como estrategia didáctica para mejorar la convivencia en el
aula de los niños de 5 a 6 años de la Unidad Educativa Fiscomisional Manuel José Rodríguez de la
parroquia Malacatos, Cantón y Provincia de Loja, Periodo 2018 – 20019. Recuperado de:
http://192.188.49.17/jspui/bitstream/123456789/22081/1/JESENIA%20GUAMAN.pdf
MARCO TEORICO
EL JUEGO
Definición:
Schiller” (2002: 21) , nos dice que “el hombre es realmente hombre cuando juega” El juego es
algo innato en la persona, todos los hombres vienen capacitados para jugar como parte de un
proceso de crecimiento y evolución. La Real Academia de la Lengua Española define al juego
como “la acción de jugar”, la cual al mismo tiempo se encuentra definida como “hacer algo con
alegría”; es decir, el juego es una acción que produce alegría en la persona que lo realiza.
Además, nos menciona que el juego infantil es “un modo de procesar un saber sin dificultad ni
formalidad”; por lo tanto, el niño, mientras juega, aprende algo de una manera informal, sin la
necesidad de un adulto. Entonces, desde esta postura podemos decir que el juego es una acción
que produce alegría en la persona, haciendo que a su vez reciba saberes sin dificultad alguna.
Ortega (1992: 20) nos dice que el juego infantil constituye una plataforma de encuentro de los
actores con el mundo, con los otros y consigo mismo y que por tanto, es una ocasión de
aprendizaje y de comunicación. El niño, al jugar, va tener una relación con las otras personas
que le permitirá crear redes marcadas por la espontaneidad y dará una dinámica de
comunicación coherente. Por lo tanto, cuando el niño juega va aprender, ya que va a
comunicarse y crear lazos con las demás personas que integran su mundo, a la vez, va a poder
fortalecer su lenguaje debido a que tendrá que comunicar sus pensamientos e ideas. Entonces
el juego es una actividad esencial en el ser humano, pues le permite explorar y conocer de
manera significativa el mundo que lo rodea.
La importancia del juego radica en la oportunidad que brinda al niño para explorar diferentes
enfoques de la vida cotidiana y así poder adquirir aprendizajes que sean significativos y que le va
a servir a lo largo de su vida. Al jugar es necesario el uso de destrezas mentales y físicas que
ayudarán a desarrollar habilidades y destrezas teniendo como único protagonista de estas al
mismo niño. Se puede afirmar que el juego es una herramienta muy útil y fundamental para
todos los seres humanos y especialmente para los que se encuentran cursando la primera
infancia, ya que fortalece el ámbito cognitivo, emocional y social. Huizinga
1. Teorías sobre el juego
Existen diferentes teorías sobre el juego, las cuales tienen una tendencia diferente por cada
etapa histórica en la cual se encuentra. Las primeras aproximaciones teóricas sobre el juego se
sitúan históricamente entre la segunda mitad del siglo XIX e inicios del siglo XX. A continuación,
se explicarán las 4 principales teorías dispuestas por Antonio Moreno (2002: 66).
Teoría del excedente energético
Herbert Spencer (1855) a mitad del siglo XIX propone esta teoría, mencionando que el juego
surge como consecuencia de que el hombre posee un exceso de energía en su cuerpo y necesita
focalizarlo; como consecuencia de esa energía surge el juego. Spencer apoya su tesis con la idea
de que la infancia y la niñez son etapas en las que el niño no posee mayor responsabilidad:
incluso su rol social no es el de cumplir con un trabajo para sobre vivir dado que sus necesidades
se encuentran cubiertas por sus padres, adultos y sociedad. Spencer comenta que el niño
consume su excedente de energía a través del juego, siendo esta actividad primordial frente a
sus tiempos libres.
Teoría del pre ejercicio
Esta teoría surge en 1898, cuando Karl Grooss propone que la niñez es una etapa en la que el
niño se prepara mediante ciertas situaciones, juego de roles y practica ciertas funciones
determinadas. Para ortega (1992) el papel del juego en esta teoría es de carácter fundamental
ya que influye en el desarrollo optimo y psicomotor del niño. En esta teoría, Grooss (2004)
menciona el gran interés que los demás seres humanos tienen al observar el inicio de los
primeros juegos del niño, los cuales demuestran la interacción social. Al principio, el adulto es
quien dirige el juego, pero en poco tiempo se invierten los papeles y es el niño el que sorprende
al adulto participando en un momento, ya sea con objetos o con seres humanos, el juego en
este período discurre en el aquí y ahora.
Teoría de la recapitulación
Propuesta por Hall (1904), la cual adopta una postura biogenética, proponiendo que el juego es
producto de un comportamiento ontogenético que recoge aspectos fundamentales del
desarrollo genético.
Teoría de la relajación
Esta teoría está respaldada mediante la tesis de Lazarus. Esto se reflejaba en el interés por los
juegos, las canciones infantiles, los cuentos de hadas y la terminación de las lecciones antes de
que los niños mostrasen signos de cansancio. Para Lazarus, el juego es una actividad que sirve
para descansar, para relajarse y para restablecer energías consumidas en las actividades serias o
útiles, en un momento de decaimiento o fatiga. Lazarus, creó la teoría del descanso
promoviendo el juego como una actividad dedicada al descanso, el cual se caracteriza por ser
activo, donde la alternancia del trabajo serio e intensivo con el juego, puede favorecer el
restablecimiento de las fuerzas y del sistema nervioso central (el juego aplicado a los adultos).
Para Lazarus, el juego no produce gasto de energía sino al contrario, aparece como
compensación y relajación de la fatiga producida por realizar otras actividades. El juego está
directamente relacionado con el tiempo libre, un espacio de no trabajo dedicado al descanso, a
la diversión y a la satisfacción de necesidades humanas.
CLASIIFCACIÓN DEL JUEGO
Según Moreno (2002) el juego puede clasificarse en 5 tipos si se toma en cuenta el siguiente
criterio.
Juego funcional o de acción
Esta característica de juego aparece alrededor de los dos primeros años de vida y antes que
aparezca la capacidad de representación y el pensamiento simbólico. El niño, poco a poco, va
realizando actividades que se perfilan dentro de las características del juego funcional, en las
que el niño realiza actividades sobre su propio cuerpo, como la de objetos y dejará de simbolizar
al juego. Estas actividades de juego carecen de normas internas y se realizan más por placer. Los
9 primeros meses el niño experimenta con su propio cuerpo, explora sensaciones; por ejemplo,
mete los dedos a la boca, luego la mano, explora sus movimientos psicomotrices y poco a poco
va incorporando objetos a sus movimientos, lanza objetos, atrapa, golpea, juega con cajas y
figuras; las ubica en un espacio determinado. Deval (1994) indica que el juego funcional, a pesar
de ser el tipo de juego predominante en los primeros 2 años de vida no desaparece después de
esta edad, diferentes formas de juego funcional se van presentando en la vida del niño hasta
llegar a la vida adulta: montar bicicleta, jugar y bromear con los compañeros, hasta asistir a una
fiesta.
Juego de construcción
Durante este periodo surgen diversas manifestaciones de juego de construcción. Cuando
Moreno (2002: 45) hace referencia al juego de construcción, entiende que toda actividad
conlleva a la manipulación de objetos con la intención de crear algo, algo que solo se crea en el
imaginario del niño, quien rediseña, proyecta, crea, cambia y utiliza una serie de recursos
intencionales para que su imaginario se logre proyectar en un instrumento concreto. Diferentes
autores mencionan que este tipo de juego se mantiene a lo largo del desarrollo del hombre, y
que no es específico de una edad determinada, apreciando las primeras manifestaciones,
aunque no sea estrictamente casos puros de juego de construcción en el periodo sensomotor,
ya que el niño en esa etapa carece de la capacidad representativa.
Juego simbólico
El juego simbólico para Huizinga (1972; 7-8) es una manera de asimilar la cultura, de conocer la
realidad del mundo que nos rodea y en la que el niño tiene que aprender a vivir. A partir de los 2
años surge por parte del niño la emergente capacidad por representar una nueva manera de
jugar, denominado “juego simbólico”, representacional o sociodramático (Moreno 2002: 57).
Este juego es predominante en el estadio pre operacional (Piaget) y se constituye en la actividad
más frecuente del niño entre los 2 y 7 años; durante esta etapa predominan los procesos de
asimilación y acomodación y es mediante el juego, que los niños manifiestan comportamientos
que ya forman parte de su repertorio haciendo uso de estos para modificar su realidad. El juego
simbólico, puede ser de carácter social o individual, así como de distintos niveles de
complejidad. El juego simbólico evoluciona de formas simples en las que el niño utiliza objetos e
incluso su propio cuerpo para simular algún aspecto de la realidad. En el juego simbólico el niño
realiza actividades simuladas e imaginativas, pruebas y ensayos. Para Garvey (1985) el juego es
un tipo particular de comportamiento simulativo, parecido al comportamiento serio, pero
realizado fuera de contexto. El juego, en su esencia, proporciona placer. Es una fuente de placer
y un medio de expresión, experimentación y creatividad. Se habla de juego simbólico como
necesidad biológica.
Juego de reglas
A partir de los 7 años el niño inicia formas de juego eminentemente sociales en las que
comparte la tarea con otro grupo de niños. Los niños comparten un mismo espacio de juego,
mismos materiales e instrumentos y las reglas y normas aparecen con el fin de que cada
participante conozca, asuma y respete los parámetros y limitaciones del juego.
En todos los tipos de juego mencionados en esta tesis, se exigen un entramado de normas, más
o menos complejo, en donde los niños llegan a negociar las normas, acatan mutuamente las
reglas que guiarán la actividad de juego del niño. Como señala Ortega (1992: 34), los juegos de
reglas pueden representar variaciones en cuanto a su componente físico o social. Entre los 2 y 5
años el niño recibe las reglas del exterior, no coordina sus actividades con el resto de
participantes, no hay ganadores ni perdedores, se trabaja con la frase “todos ganan”.
Es importante mencionar que también el juego de reglas está sometido por reglas de
convivencia insertadas por los tutores o los mismos alumnos, como códigos de respeto por el
otro con el fin de convivir en un clima de aula óptimo. Estas tienen muchas ventajas para el
desarrollo del niño, pues le da una idea del concepto de clasificación y orden, además ayudan a
que el niño se integre en el proceso de socialización, ya que muchos de estos juegos suelen ser
colectivos y necesariamente deberá comunicarse y expresarse con sus compañeros.
El niño ya está más enfocado con la realidad, es capaz de comunicar sus ideas y pensamientos
con los miembros de su familia y pares, de manera que en el juego van involucrando estos
factores haciéndolos más colectivos y con menos libertades. Entonces, es ahí donde surgen las
reglas y ciertas obligaciones que deben cumplir. Parte de su adaptación social es estar sujeto a
ciertas reglas para así compartir el mundo con los demás, dejando los juegos de la infancia un
poco atrás. Cambia el concepto del juego en sí, para comenzar a socializar con sus compañeros y
de esta manera crecer jugando. Sus juegos se convierten en pequeñas organizaciones en
conjunto, basadas en reglas para facilitar el orden y convivencia, como viene siendo desde la
antigüedad. A su vez comprende un deseo de desarrollar un objetivo específico que el niño tiene
que cumplir y hasta para sentir placer y alegría. Según Piaget, estos juegos dan inicio con las
pautas que cada niño se propone, como hábitos o responsabilidades. Por lo general, estas en un
comienzo son imitadas o aprendidas de los adultos, sin embargo, poco a poco irán surgiendo
normas de convivencia del mismo grupo, que más adelante serán predisposiciones para la
identidad. Por medio de estas reglas establecidas, el niño aprende a socializar y a respetar
ciertas pautas para lograr un fin o interés.
Juego cooperativo
Se trata de los tipos de juego más complejo desde el punto de vista social. El niño juega con
otros niños pero de modo altamente organizado, se reparten labores, roles y tareas en función a
los objetivos a conseguir. El juego cooperativo se apoya del juego de reglas, que el niño va
adquiriendo de acuerdo a la evolución de su juego y su madurez social y afectiva. Los juegos
cooperativos son propuestas que buscan disminuir las manifestaciones de agresividad en los
juegos, promoviendo actitudes de sensibilización, cooperación, comunicación y solidaridad.
Facilitan el encuentro con los otros y el acercamiento a la naturaleza.
Buscan la participación de todos, predominando los objetivos colectivos sobre las metas
individuales. Las personas juegan con otros y no contra los otros; juegan para superar desafíos u
obstáculos y no para superar a los otros. Dada las peculiaridades de los distintos tipos de juego,
es fácil intuir que todos ellos no aparecen en todas las etapas del ciclo vital y que cada niño hace
uso de los distintos juegos en distintas etapas y estas varían de acuerdo al ritmo de madurez de
cada niño.
El ser humano puede asumir distintos comportamientos: tiene la posibilidad de enriquecer o de
destruir, no solo a sí mismo, sino también al ambiente en el que se encuentra; puede ser
agresivo o no; puede ser competitivo o solidario, sin dejar de ser competente. El
comportamiento es producto de los valores que socialmente recibimos por hacer o no ciertas
cosas, somos producto de un proceso de socialización en el cual se nos enseña a valorar
comportamientos constructivos o destructivos. Los juegos pueden tener características
coherentes con el trabajo en grupos y el desarrollo del ser humano.
Juegos que no plantean “ganar” o “perder”: la propuesta plantea la participación de todos para
alcanzar un objetivo común; la estructura asegura que todos jueguen juntos, sin la presión que
genera la competencia para alcanzar un resultado; al no existir la preocupación por ganar o
perder, el interés se centra en la participación. Desde el punto de vista educativo, el interés se
centra en el proceso y no en el resultado. La propuesta se logra, porque el proceso como
elemento central de atención, permite contemplar los tiempos individuales y colectivos para
que las metas se cumplan con el aporte de todos.
Características del juego
El juego es una actividad natural para los niños desde inicio de la historia del hombre. Este
concepto no excluye aquellos niños de regiones distintas ni de niños provenientes de diferentes
culturas del mundo. Al paso del tiempo los juguetes se formaron, y fueron hechos de piedras,
palos y arcilla. Se han descubierto juguetes de la civilización que prosperaba en el valle del indo
(3000-1500 a. de C.). Los niños de esa civilización jugaban con pequeñas carretillas, silbatos en la
forma de pájaros, y monos que se deslizaban por un hilo. En la actualidad, los espacios urbanos
definidos son faltantes de espacios libres, en los cuales profesionales, profesores y especialistas
puedan aplicar sus conocimientos con respecto al orden del espacio. El juego es un recurso que
permite al niño hacer de por sí solo aprendizajes significativos y que le ayudan a proponer y
alcanzar metas concretas de forma relajada y con una actitud equilibrada, tranquila y de
disfrute. Por ello, el educador, al planificar, debe partir de que el juego es una tarea en la que el
niño hace continuamente ensayos de nuevas adquisiciones, enfrentándose a ellas de manera
voluntaria, espontánea y placentera.
El juego en niños de 5 años
El psicólogo Jean Piaget mediante sus estudios sobre el desarrollo cognitivo estableció
diferentes estadios mediante rangos de edad. Partiendo de la muestra, esta corresponde ser
ubicada en la etapa pre operacional ubicada entre 2 a 7 años en la cual predomina un término
“juego simbólico”, en el cual se refleja el uso del pensamiento egocéntrico generando conflictos
e interés, en estas acciones es donde se refleja angustias, miedos, fobias, agresiones. Vínculos
afectivos, estrategias sociales, resiliencia y otros aspectos.
En este estadio se caracteriza, principalmente por el surgimiento de la representación. Dentro
del marco del juego simbólico van apareciendo otros caracteres como el uso del dibujo como
medio de expresión entre la imagen mental. Los niños van desarrollando paulatinamente
mayores habilidades lingüísticas y son capaces de enumerar y clasificar. Para Piaget el juego
simbólico, también llamado juego de ficción es fundamental para producir un equilibrio
emocional.
Con respecto a la inserción del niño en aspectos sociales a los cuatro años el niño va a la escuela
y en estos centros educativos empieza a establecer una relación social con los compañeros y
educadores.
Empiezan a tener cierta importancia los juegos cooperativos, el niño cada vez participa en
juegos más complejos, participando con otros compañeros principalmente debido a que la
institución escolar “obliga” a tomar parte en estos juegos sociomotores. Desde un punto de
vista manipulativo, sobresalen “JUEGOS DE C”.
También se introducen “juegos de roles sociales” (jugar a ser policía, médico, etc.), así como los
“juegos de intercambio de roles” (Jugar a padres, madres, etc.). Hacia los seis años el niño se
apasiona por los denominados “JUEGOS DE IMITACIÓN EXACTA”, prioritariamente por lo que
concierne a la reproducción total de los gestos de familiares adultos. A partir de los 4 años
aparece “el juego de reglas”, aquí el niño inicia la actividad social ya que el niño emerge al
mundo real, este juego tiene que ver con competencias entre individuos y de acuerdo a las
relaciones sociales de su entorno.
Camacho L. (2012) El juego cooperativo como promotor de habilidades sociales en niñas de 5
años. Recuperado de:
https://s3.amazonaws.com/academia.edu.documents/51293008/CAMACHO_MEDINA_LAURA_J
UEGO_SOCIALES.pdf?response-content-disposition=inline%3B%20filename
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Teorías del Juego según varios autores
Karl Groos
Para Karl Groos (1902), filósofo y psicólogo; el juego es objeto de una investigación psicológica especial,
siendo el primero en constatar el papel del juego como fenómeno de desarrollo del pensamiento y de la
actividad. Está basada en los estudios de Darwin que indica que sobreviven las especies mejor
adaptadas a las condiciones cambiantes del medio. Por ello el juego es una preparación para la vida
adulta y la supervivencia.
El juego es importante porque ayuda a desarrollar el pensamiento y la actividad de las personas, según
Karl Groos, el juego es una preparación del niño para la vida adulta y la supervivencia del mismo dentro
del entorno, lo cual quiere decir que el juego prepara al niño para desarrollar ciertas capacidades y
habilidades que alcanzara con la madurez y desarrollo del niño, que le servirán cuando sea adulto
Jean Piaget
Para Jean Piaget (1956), el juego forma parte de la inteligencia del niño, porque representa la
asimilación funcional o reproductiva de la realidad según cada etapa evolutiva del individuo. Las
capacidades sensorio motrices, simbólicas o de razonamiento, como aspectos esenciales del desarrollo
del individuo, son las que condicionan el origen y la evolución del juego.
El juego forma parte de la inteligencia que posee el niño, porque asimila la realidad en la que vive y
manifiesta la reproducción de la misma a través de la imitación de las situaciones cotidianas, además su
pensamiento, capacidad de razonamiento son los que dan origen y evolución a los distintos tipos de
juego que realiza el niño
Vygotsky
Según Lev Semyónovich Vigotsky (1924), el juego surge como necesidad de reproducir el contacto con lo
demás. Naturaleza, origen y fondo del juego son fenómenos de tipo social, y a través del juego se
presentan escenas que van más allá de los instintos y pulsaciones internas individuales.
El juego ayuda al niño a relacionarse con las demás personas que le rodean, a imitar situaciones que vive
a diario en su entorno a representar roles y actividades de las personas que observa en su realidad.
El juego dentro del desarrollo del niño
El juego utilizado como una metodología dentro del aula de clases ayuda al desarrollo del niño tanto
físico, motor, afectivo, social y cognitivo y se puede evidenciar de la siguiente manera:
Desarrollo socioemocional
Le permite expresar sus emociones y aliviar tensiones pues le proporciona placer y alegría. Es un medio
que le permite socializar ya que entra en contacto con otros niños y con los adultos, aprendiendo a
respetar normas de convivencia y a conocer el mundo que lo rodea. Cumple un rol muy importante en el
desarrollo de su personalidad. El juego en la infancia (“cosas de la infancia”, 2013, p. 2).
Desarrollo psicomotriz
Le brinda la oportunidad de ser activo y explorar a través de su cuerpo y sus movimientos con toda
libertad. El juego en la infancia (“cosas de la infancia”, 2013, p. 2).
Desarrollo cognitivo
Al jugar, el niño aprende y estimula sus capacidades de pensamiento, entre ellos, la atención, memoria y
el raciocinio. El juego permite que el niño haga uso de su creatividad, desarrolle su imaginación y
posibilita el aprendizaje significativo puesto que la actividad lúdica capta el interés y la atención del
niño. El juego en la infancia (“cosas de la infancia”, 2013, p. 2).
El juego en el niño es importante porque le permite desarrollar habilidades y destrezas que le ayudaran
en su aprendizaje y para poder desenvolverse en el entorno en el que vive, ya que al jugar el niño se
relaciona con todo a su alrededor, adquiriendo nuevas experiencias, y conocimientos que le ayudaran a
futuro cuando se convierta en una persona adulta.
El Juego Simbólico según varios autores
El juego simbólico según Piaget
Es la actividad que constituye la expresión y la condición del desarrollo del niño, que se caracteriza
porque a cada etapa del desarrollo está vinculado un cierto tipo de juego, con una secuencia
establecida, y que significa un verdadero relevador de la evolución mental del niño. El inicio de la
simbolización en el juego del niño se da cuando pasa de una conducta concreta a una conducta ¨como
si¨ y este da paso al lenguaje en el niño, ya que al realizar una conducta que significa algo en otro
momento lo ayuda para poner un símbolo o palabra en el lugar de un objeto, una persona o una acción.
El juego simbólico según Sigmund Freud
Para el psicoanálisis el juego es el proceso que permite la reducción de las tensiones internas que surgen
por la imposibilidad de realizar los deseos, pero que, a diferencia del sueño, se basa en una transacción
permanentemente entre lo imaginario y lo real.
El niño/a que juega con el juego simbólico pone de manifiesto sus gustos y crea su mundo, donde para
él es un lugar placentero y las cosas se encuentran en el orden que el necesita, el niño expresa su
felicidad, sus emociones, sus alegrías, lo opuesto a esto es la realidad del niño que no siempre es de esta
manera en la que él se imagina mientras juega.
Importancia del juego simbólico
El juego simbólico ayuda a que el niño y la niña desarrollen sus habilidades cognitivas, lingüísticas,
sociales e inteligencia emocional. La importancia del juego simbólico en el desarrollo infantil
(“enplenitud”, 2013. p.1) http://www.enplenitud.com/la-importancia-del-juego-simbolico-en-el-
desarrollo-infantil.html
El Juego simbólico tiene una gran importancia en la vida del niño porque:
El niño desarrolla su creatividad al representar situaciones reales o imaginarias de su entorno
Desarrolla el lenguaje
Asimilación del entorno que le rodea.
Desarrollo de la Imaginación
Desarrolla del pensamiento creativo
Fases del Juego Simbólico
"El juego simbólico - dice Piaget - es al juego de ejercicio lo que la inteligencia representativa a la
inteligencia sensorio-motora" (Piaget, 1973, pág. 222)
Según Jean Piaget el juego simbólico se divide en dos fases:
Juego simbólico individual
Empieza desde los 18 meses-3 años: A esta edad el niño/a tiende a simular acciones como: dormir,
llorar, avión, sin necesariamente que se encuentren estos objetos. Se utilizan objetos sobre los que se
realizan las acciones de ficción (como hacer dormir una muñeca), también de Imitación lúdica: por
ejemplo de la madre, barriendo, cocinando, lavando.
Juego simbólico colectivo
Empieza a los 3 años. El niño/a, por esta edad llega a la asimilación deformante de la realidad: invención
de escenas con escasa verosimilitud, es decir, que no se ajustan a la realidad. Por ejemplo hacer de
maestra, reproduciendo y exagerando pautas de conducta del adulto como castigar; juegos de tiendas
(comprar-vender), juego del doctor imitando a los miembros que trabajan en un hospital y las
actividades que realizan.
Tipos de Juegos Simbólicos
Juegos de Creación o Fantasía
“Los juegos de fantasía permiten al niño dejar por un tiempo la realidad y sumergirse en un mundo
imaginario donde todo es posible de acuerdo con el deseo propio o del grupo”.
Son los juegos simbólicos en los que el niño crea historia al momento de jugar ya sean a través de
hechos vividos o imaginarios.
Juegos de Roles
En el juego de roles, los niños/as asumen un papel determinado para satisfacer las necesidades básicas
de parecerse al adulto, estableciendo relaciones relativas en las cuales debe estar presente el
cumplimiento de deberes y derechos y la creación de una relación ficticia.
Es el juego simbólico en donde el niño imita a personajes de ficción o reales, mientras juega, es decir el
niño asume el rol que desempeñan otros e imita sus actitudes y características mientras juega.
Juegos de Imaginación
Los juegos de imaginación, también denominados juegos dramáticos, son actividades lúdicas que hacen
posible la expresión de sentimientos personales y movimientos. Isabel María Benítez Murube (2013. p.
1) Es el juego simbólico en donde el niño imagina sucesos ya sean por la imitación de situaciones
cotidianas o ficticias que observa en su entorno y los utiliza mientras está jugando, para disfrutar de
todos los beneficios que el juego simbólico propone.
Los Personajes del Juego Simbólico
Los niños/as al jugar el juego simbólico, utilizan dos tipos de personajes que son: los estereotipados y los
de ficción.
Los Personajes Estereotipados
Los personajes estereotipados se caracterizan por la actitud que están desempeñando, logrando casi
parecerse a la realidad en la que vivimos. Ejemplo: la niña cuida a su bebe, el niño trabajo en una
mecánica arreglando carros.
Los Personajes de Ficción
Los personajes de ficción son los que salen de los cuentos, el cine o la televisión y ejecutan conductas
predecibles, porque poseen un rol característico., donde los niños imitan a estos personajes, los hacen
parte de ellos, de su realidad, y crean situaciones imaginarias para llevar a cabo el rol de estos
personajes.
Soliz r. (2016) Desarrollo del pensamiento creativo a través del juego simbólico en niños y niñas de 3
años del jardín de infantes “Pedro Vicente Maldonado” durante el periodo 2014-2015. Recuperado de:
http://www.dspace.uce.edu.ec/bitstream/25000/12136/1/T-UCE-0010.1524.pdf
CARACTERÍSTICAS DEL JUEGO SIMBÓLICO
Matamoros y Corichahua (2017) “manifiestan con respecto a los juegos simbólicos, los niños y niñas
practican espontáneamente, además los niños de 3 años de edad al comenzar el año escolar tienen las
siguientes características” (p. 21).
El juego simbólico individual de 18 meses a 3 años
Acciones que simulan, dormir, llorar, en alejamiento de cosas.
Utilizan objetos sobre lo que se realiza ejercicios de ficción (como hacer dormir un osito)
El juego simbólico colectivo de 3 a 4 años
Reparación deformante de la realidad: escenas con escasa verosimilitud, que no se ajusta a la realidad.
No hay papeles bien definidos ni establecidos en un principio, o los papeles se confunden, se invierten
(hacer de maestra, reproduciendo y exagerando pautas de conductas del adulto como castigar, juegos
de tiendas).
Dimensiones del juego simbólico
Para desarrollar las dimensiones se fundamenta en Verano (2017) que se enfocó esencialmente en:
Descentración
Consiste en que el niño(a) centraliza su atención en un solo objeto, al presentarse un objeto nuevo deja
de darle la importancia al objeto anterior entonces, se centra en el objeto actual. Mientras Salas (como
cita Verano, 2017) manifiesta que “son acciones infantiles que están dirigidas por el niño y la niña de
manera individual, hasta que pasado el tiempo comiencen en diferentes ambientes y con otros
participantes. Estos en primer lugar serán tratados pasivamente luego llegar a ser elementos
indispensables para jugar.” (p.36). Se trata de la primera etapa del juego simbólico en donde destacan
las acciones que el niño realiza con su cuerpo y que no tienen finalidad en si mismas, es decir, hace
como que bebe en una taza vacía. Estos primeros juegos no se distinguen de otro tipo de conductas por
las que el niño nombra los objetos por medio de acciones de reconocimiento (Bofarull, 2014, p. 15).
Sustitución
Esta etapa abarca las relaciones que existen entre el objeto representado y el símbolo, es decir que el
niño y la niña cogen cualquier objeto y proporcionan un concepto totalmente distinto a la función real.
Guerra (2010) afirma que la sustitución abarca las relaciones existentes entre el objeto representado y
el simbólico (el significante y el significado). En primer momento se produce una coincidencia,
paulatinamente se van disociando, de modo paralelo al desarrollo representacional, de modo que un
objeto puede ser utilizado en el juego para representar a otro (p. 60). “La sustitución es la capacidad de
utilizar los objetos independientemente de la función que tengan, como si fueran otros, asignándoles
nuevos significados de acuerdo a sus intereses. Esta dimensión constituye el núcleo central del juego
simbólico” (Calle, 2014, p. 19).
Integración
“Está concerniente a la complejidad estructural del juego, va desde las acciones aisladas hasta las
combinaciones en secuencias. Asimismo, el niño va siendo progresivamente capaz de realizar acciones
simbólicas, asumiendo el punto de vista de otros” (Calle, 2014, p. 19). Además menciona que
“integración es la complejidad estructural de las acciones, es decir, del encadenamiento de acciones,
siendo capaz de ordenarlas y coordinarlas en secuencias” (p. 15). Por otro lado, la integración se trata de
la adquisición de mayor complejidad en la estructura del juego. Cuando se inicia el juego simbólico
aparece como un juego relacionado con las acciones cotidianas, simples y aisladas. A continuación se
produce una elaboración elemental que consiste en aplicar esos mismos esquemas a dos o más objetos
o agentes (Bofarull, 2014, p. 16).
Planificación
La planificación es cuando el niño y la niña ya alcanzaron la meta de la autonomía, para que ellos
mismos puedan jugar y tomar los juguetes que ellos deseen, es decir ya inicia la noción del juego. Esto
se ve en los niños y niñas de 2 años cuando ya son capaces de decidir qué es lo que van a jugar o desean
jugar. A partir de la presencia de objetos y juguetes que dirigen una acción concreta. En lo posterior se
observa que el niño procura buscar el material imprescindible, para el juego que tiene pensado realizar.
Esto permite otorgar un sentido de planificación y preparación antes de empezar el juego (Bofarull,
2014, p. 17). Entonces “el niño es capaz de anticiparse a la situación de juego, donde realiza una
selección de los materiales y así dotar al juego de mayor coherencia, se hace necesario manipular
mentalmente los símbolos teniendo en acceso perceptivo inmediato del símbolo referente” (Calle, 2014,
p. 20).
Justo F., & Azaño L. (2018) Juego simbólico y las habilidades sociales en niños y niñas de Educación
Inicial Intercultural Bilingüe en la Red “Vida Nueva” UGEL San Román – 2018. Recuperado de:
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sequence=1&isAllowed=y