XI Congreso Internacional de ALADAA Silvia Seligson
El Mito de Dangun Fundación del primer Estado coreano y
origen de su identidad
Mtra. Silvia Seligson
México, D.F.
Introducción
Los orígenes de la identidad nacional de Corea se remontan al tercer
milenio a.C. con la creación de una “raza homogénea o pura” descendiente
de Dangun, quien, como fundador del primer Estado de Kochoson
(Gojoseon), es venerado como el progenitor y protector del pueblo coreano.
Los historiadores nacionalistas se han basado en estos orígenes
míticos para exhaltar la civilización antigua de Corea como la “Edad de Oro
de dioses y héroes fundadores de dinastías y Reinos o Estados”, durante la
cual su poder político y sus avances culturales rivalizaban con los de China y
Japón. Fue entonces cuando se desarrolló la conciencia nacional o “el
indomable espíritu de independencia” que impulsó a los coreanos a rechazar
la serie de invasiones de chinos, mongoles y japoneses que sufrieron a lo
largo de su historia, y a mantener una continua lucha por preservar su
identidad, a lo que se suman la más reciente presencia occidental cristiana y,
en Corea del Sur, más de tres décadas de dictadura bajo regímenes militares
sucesivos. Este espíritu combativo sigue definiendo la identidad nacional de
Corea como una “raza homogénea”, un Estado unificado y una cultura
autóctona, basada en un conjunto de creencias religiosas, que se diferencía
claramente de la china y de la japonesa.
El Mito de Dangun
El Mito de Dangun describe el proceso de la fundación de Corea como
país, relata el origen del primer Estado coreano y de la cultura nacional. La
fuente de este mito proviene de un antiguo texto llamado Dangun Kogi (El
Registro Antiguo de Dangun y su Dinastía) que data del siglo III a.C. o
posiblemente de mucho tiempo antes (Grayson, p.44). Este texto se perdió
pero es citado en cuatro obras de los siglos XIII y XIV. La más conocida, y la
que según Grayson mejor representa la estructura primaria del Mito, es
Samguk Yusa (Memorias de los Tres Reinos) escrita por el bonzo Iryon
(1206-1289). Esta obra es una compilación de leyendas y hechos históricos
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que fue elaborada con la intención de incrementar el sentido de identidad
nacional a raíz de la invasión de los mongoles. La parte 1.1. “Kochoson,
Wanggom Choson” describe el Mito en los siguientes términos:
“En el Weishu está escrito que hace 2,000 años existió un hombre
llamado Dangun Wanggom (chamán-soberano). Estableció una ciudad en
Asadal y fundó una nación llamada Choson (1). Esto aconteció en el tiempo
del Emperador Yao (2).
“Está escrito en el Dangun Kogi: En otros tiempos Hwanin (el Señor
Supremo del Cielo) tenía un hijo Hwanung que deseaba descender del Cielo
y poseer el mundo de los hombres. Su padre descendió a las Tres Grandes
Montañas y vio que la humanidad podría beneficiarse ampliamente con las
acciones de su hijo (3). Entonces le dio tres tesoros celestiales (4) y le ordenó
que fuera y gobernara a la humanidad. Llavando consigo a 3,000 espíritus
seguidores, Hwanung descendió sobre la cima de la montaña Taebaek (o
Baekdusan) (5) detrás del árbol sagrado Tansu. Esta área se llamó la Ciudad
de los Dioses. Él era conocido como Hwanung Chongwang (Rey del Cielo).
Junto con el Señor del Viento, El Maestro de la Lluvia y el Maestro de las
Nubes, supervisó la agricultura, la preservación de la vida, la curación de las
enfermedades, los castigos, las diferencias entre el bien y el mal; en total
alrededor de 360 clases de trabajos o labores para beneficio de la
humanidad.
“En aquel entonces un oso y un tigre vivían juntos en una cueva.
Constantemente le pedían a Shinung (Hwanung) que los transformara en
hombres, por lo que éste les dio una rama sagrada y veinte ajos (6)
diciéndoles: ‘si comen esto y no ven la luz del sol por cien días, recibirán la
forma humana’. El oso y el tigre los comieron y ayunaron por tres veces
siete días. El oso recibió el cuerpo de una mujer, mientras que el tigre no
pudo ayunar y no se transformó. Como no había nadie con quien la mujer
Ungnyo (oso-mujer) se pudiese casar, ella iba todos los días al árbol cerca
del altar para pedir un hijo. Hwanung cambió su forma y se casó con ella.
Tuvieron un hijo llamado Dangun Wanggom o Príncipe del Altar (7).
“En el 50º año del Emperador Yao, en el año del reinado kyongin,
Dangun estableció una ciudad en Peongyang y llamó a la nación Choson (8).
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Después trasladó su ciudad a Asadal en Paegaksan, también conocido como
Kungholsan y Kummidal. Gobernó por 1,500 años. El rey Hu de Zhou, en el
año del reinado jimao (c. 1125 a.C.), le otorgó a Kija el Estado de Choson (9).
Entonces Dangun se dirigió a Changdanggyong. Después regresó a Asadal,
se ocultó y se convirtió en el Dios de la Montaña (10). Tenía entonces 1,908
años de edad”. (Citado por Grayson, pp 36-37).
Si bien este Mito ha sido ampliamente debatido por los historiadores y
existen desacuerdos en torno a su interpretación, a la creación del Estado
arcaico de Choson o Kochoson y a su ubicación, es una realidad irrefutable
que el Mito refleja hechos y circunstancias de la historia antigua del pueblo
coreano, especialmente de sus creencias y de su percepción del mundo.
El Mito de Dangun es una parte integral de la sociedad, desde la
política y filosofía hasta la cultura y la religión. Se considera como el origen
de la identidad del pueblo coreano y de su autoestima colectiva, y ha tenido
una gran influencia en el desarrollo de su conciencia nacional. Sus claras
referencias al chamanismo (dioses celestiales, árboles -altares cósmicos,
tabúes, animales totémicos de clanes, montañas sagradas y ciudades
divinas) son símbolos nacionales y sitios legendarios que delimitan fronteras
territoriales y raciales independientes, además de legitimar el poder de sus
gobernantes y la continuidad de su cultura autóctona. A continuación
analizamos someramente algunos de estos aspectos.
Baekdusan
Es la montaña más alta de Corea (está ubicada en la frontera entre
Manchuria y Corea del Norte) y la más sagrada para las creencias
tradicionales chamánicas, daoístas y budistas. En ambas Coreas ha
desempeñado un papel significativo en su promoción nacional como sitio
ancestral “inherentemente misterioso” que enhaltece los orígenes míticos de
Dangun y de sus descendientes. Se menciona de manera prominente desde
las leyendas de los Tres Reinos hasta el Himno nacional de Corea del Sur,
por ser la Patria Espiritual de todos los coreanos. De ahí que sea el destino
favorito de los turistas y el sitio más popular en Corea del Norte, en donde
esta montaña es símbolo de Independencia, al grado que su imagen adorna
el escenario principal del Centro Cultural de Peongyang, la capital.
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Otra razón de su relevancia es la fabricada anécdota revolucionaria
comunista que menciona que Kim Il-sung, el Gran Líder, fue inspirado por el
Dios de esta montaña o San-sin para llevar a cabo sus actividades de
resistencia antijaponesa en la primera mitad del siglo XX. Recientemente se
erigió en sus bosques un monumento para indicar el sitio donde
(supuestamente) nació el hijo y sucesor oficial de Km, el Querido Líder Kim
Jong-il. Al respecto Pai comenta que “de esta manera Baekdusan, como la
sagrada montaña protectora de la lucha comunista, continúa legitimando la
sucesión dinástica de los Kim en Corea del Norte” (p. 59), e informa que en
octubre
de 1993 se publicó la noticia del hallazgo en la tumba de Dangun (en
Kangdong-Peongyang) de 86 fragmentos de huesos del rey Dangun y de su
consorte (p.60).
Nacionalismo de Dangun
La noción que concibe a Dangun como el progenitor de todos los
coreanos, y que enfatiza la homogeneidad racial de sus descendientes, se
popularizó hacia fines de la dinastía Joseon y durante la ocupación japonesa
(1910-1945). Desempeñó un papel crucial en el proceso de modernización
del país y en el desarrollo del llamado Nacionalismo de Dangun, un tema
relevante en la historia moderna y contemporánea de Corea e íntimamente
relacionado con los movimientos políticos, ideológicos y culturales para
promover la unidad y reforzar la identidad de los coreanos. Instauró una firme
conciencia nacional, el orgullo y la confianza en el resurgimiento de una
nación con 5,000 años de antigüedad, y fue una vital inspiración espiritual
para la resistencia y lucha contra los japoneses, para la liberación e
independencia.
En 1909 se fundó una nueva religión, Dangungyo o Daejonggyo, con el
fin de propagar la veneración de Dangun como el salvador del pueblo
coreano y su único y verdadero Dios, así como para reestablecer el arcaico
Estado de Dangun. En 1919 se transformó en un movimiento nacionalista
contra el imperialismo japonés, por lo que fue perseguido por el gobierno
colonial. Sus seguidores huyeron a Manchuria y establecieron su iglesia en
las faldas de Baekdusan. (Cfr. Jeong, pp. 60-61 y Pai, pp. 266-267).
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Los intelectuales nacionalistas coreanos se inspiraron en las
actividades de esta religión y fueron los pioneros de la Nueva historia de
Core a; en 1930 sentaron las bases de los estudios posteriores sobre Dangun,
en términos de metodología básica, análisis estructurales y filosofía nacional.
Su objetivo era encontrar un símbolo nacional de consolidación política en
reacción a los estudiosos japoneses que sistemáticamente negaron la
autenticidad y antigüedad de Dangun, negación que fue interpretada como un
deliberado intento imperialista de erradicar el linaje ancestral y la identidad
racial de los coreanos.
Se proclamaron como los descubridores de la “real y verídica historia
de Corea”, ya que consideraban que todos los trabajos académicos
anteriores, desde los documentos dinásticos coreanos hasta los de los
historiadores colonialistas, carecían de una “conciencia histórica coreana”.
Por lo tanto, descalificaron a historiadores de la talla de Kim Pu-sik, el autor
de Samguk Sagi (Historia de los Tres Reinos), la obra más completa sobre
el tema escrita en el siglo XIII, por no hacer mención a Dangun, por estar de
acuerdo con la tradicional actitud prochina de “servir al más grande” (sadae)
y por apegarse a la metodología confuciana (Pai, p. 427-n30). Debido a esta
actitud, “ …sus estudios sobre Dangun y Kochoson actualizaban sus anhelos
de solidaridad nacional, soberanía e independencia de Corea. Al escribir su
historia, en oposición a la historiografía japonesa, se convirtieron, al igual que
Dangun, en héroes y libertadores de la nación coreana” (Pai, p. 271).
Por otra parte, esta identidad es evidente en la referencia oficial a la
Era de Dangun –Dangi- que data del año 2,333 a.C. Este calendario se
empezó a usar desde 1905 y continuó vigente hasta el golpe militar de 1961
en Corea del Sur, cuando se reemplazó por el calendario gregoriano o la Era
Cristiana, si bien se sigue empleando hasta la fecha, y en muchos
documentos, periódicos y revistas aparecen ambas Eras (Jeong, p. 57). Cabe
mencionar que Dangungyo o Daejonggyo fue la influencia principal para que
se usara oficialmente el calendario Dangi, y que esta nueva religión sigue
existiendo en Corea del Sur; cuenta con iglesias, escuelas, sitios
consagrados, publicaciones periódicas y sagradas escrituras en donde se
afirma que todas las razas del Extremo Oriente de Asia (excepto los
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japoneses) tienen su origen en un ancestro común, que es Dangun. ( Cfr. Pai,
p. 268 y ss.).
Chamanismo
La concepción del chamanismo denominado Musok como la única
religión coreana autóctona y legítima, anterior a las importadas como el
budismo y el confucianismo, fue otro factor sobresaliente en el desarrollo del
discurso nacionalista que se intensificó a partir de 1930. El chamanismo se
utilizó en la búsqueda de un marco mítico, antropológico e histórico que
explicara las peculiares características raciales, religiosas y políticas de los
antiguos coreanos. Es considerado como el arquetipo de la cultura coreana,
la raíz y el núcleo de la religiosidad de Corea; se fundamenta en la figura
mítica de Dangun, el chamán-monarca del primer Estado Kochoson. Entre
sus defensores cabe destacar a Choe Nam -son (1890-1957), uno de los más
citados estudiosos coreanos del período colonial, quien utilizó ideas
evolucionistas para hacer una evaluación positiva de las creencias antiguas y
elaborar su argumento de que en vista de que Dangun también fue un
chamán, todos los c hamanes (mudang) eran representantes de la realidad
coreana; estaba convencido de que “…el credo y sus practicantes son
auténticamente coreanos y que, por lo tanto, el chamanismo es coetáneo de
la historia del pueblo coreano” ( Walraven, p. 70).
Este historiador sostenía además que Dangun y Kochoson eran el
origen y la luz de todas las civilizaciones del Este de Asia. Su teoría, la cual
basó en lo que el llamaba “evidencias lingüísticas”, tuvo una gran influencia
en la representación nacionalista de lo s coreanos como la “buena raza” y “el
pueblo elegido”, también fundamentada en Dangun, el mítico sabio que los
rescataría de los intentos japoneses de erradicar su identidad racial y cultural.
(Cfr. Pai, pp. 67-68).
Los historiadores seleccionaron como símbolos nacionales los motivos
chamánicos descritos en el Mito de Dangun, resaltando el papel que éstos
desempeñaron en la evolución de la monarquía de Corea antigua, y el del
chamanismo como la ideología que la unificó cultural y religiosamente. Han
considerado que muchos aspectos y objetos de la herencia cultural coreana
tienen una antigüedad de por lo menos 5,000 años, ya que calculan sus
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inicios en el mencionado período neolítico de Dangun. Además, ubicaron
Kochoson en la cuenca del rio Daedong, cerca de Peongyang, la región
donde se ha encontrado la mayor cantidad de objetos de bronce que datan
de los siglos IX y VIII a.C. (Lee, p. 9). Pai ha criticado ampliamente estas
supuestas evidencias y comenta que la continua popularidad de los estudios
sobre Dangun claramente refleja la progresiva tendencia ultranacionalista en
los medios académicos, históricos y arqueológicos de la sociedad coreana
contemporánea (pp. 57-96).
La percepción de que el chamanismo constituye un elemento
fundamental de la cultura coreana, ligado al concepto de la cultura de
masas, se ha vuelto un tema cotidiano entre los académicos e intelectuales.
No obstante, el antagonismo persiste y se refleja en la opinión, heredada
desde la dinastía Joseon (1392-1910) hasta la època colonial, de que el
chamanismo es una superstición o una deteriorada forma de fe tradicional
apoyada o sostenida por gente de la clase inferior. Esta opinión fue
compartida hasta recientemente por el gobierno de Corea del Sur que
concebía el chamanismo como obsoleto o atrasado y omitía mencionarle en
los registros estadísticos oficiales.
Sin embargo, para los estudiosos del chamanismo las creencias
populares si constituyen una religión y afirman que muchos coreanos todavía
creen en sus dioses y espíritus que les aseguran prosperidad y salud, y piden
a sus ancestros que les ayuden en esta y en la otra vida. Se han avocado a
preservar sus ricas tradiciones, las cuales han tenido una gran relevancia en
la cultura coreana. Al efecto, recomendaron al gobierno, hasta entonces hostil
al chamanismo, que designara sus rituales como bienes culturales intangibles
y a los chamanes practicantes como “bienes culturales humanos o tesoros
nacionales vivientes”. Sus esfuerzos fueron secundados por la Asociación de
Investigadores y Estudiosos del Arte Folclórico Coreano y de su Historia, la
cual ha apoyado el resurgimiento de todos los festivales y ceremonias
populares.
El Sistema de Preservación y Transmisión de Bienes o Patrimonios
Culturales Intangibles de la República de Corea se instauró en 1962, durante
la dicatudura de Park Chung Hee, con el propósito de preservar los íconos de
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la identidad nacional. Este Sistema otorga más valor a las artes folclóricas o
populares regionales en vista de que ahora se considera que la cultura local
es la autóctona, mientras que la “cultura de la Corte dinástica” fue importada
de China. El Musok es una parte medular de esta identidad, por lo que entre
1964 y 1996 se designaron once rituales chamánicos como bienes culturales
intangibles y a varios chamanes o Mudang como “portadores” (poyuja) de
dichos bienes. (Cfr. la lista en Howard, pp. 208-211).
Los chamanes han solicitado activamente reconocimiento oficial y el
apoyo del gobierno creando así expectativas, tanto de los practicantes como
de la Oficina de Bienes Culturales, encaminadas a la representación pública
de los rituales premiados en diversos escenarios regionales y citadinos, así
como a la creación de nuevos rituales para el medio urbano. En 1988 fueron
invitados a participar durante los Juegos Olímpicos, presentándose en teatros
y programas de televisión, y a partir de entonces han participado en diversos
festivales nacionales e internacionales.
Resulta evidente que “el gobierno de Corea es la autoridad suprema
en el ámbito auténtico de la identidad y le otorga significado nacional
simbólico a objetos, leyes culturales, movimientos y personas, todos con la
influencia de la política nacionalista. De esta manera, toda propiedad, tesoro
o bien cultural es definido y apropiado para mantener dicha identidad” (Pai,
p. 13).
Neoconfucianismo
Otro aspecto importante a considerar es la tradición ideológica
neoconfuciana y su énfasis en la legitimación dinástica que sigue permeando
la cuestión de la identidad racial coreana; ésta se basa en grandiosos
ancestros fundadores (reales o imaginarios, históricos o legendarios) quienes
como héroes, sabios y gobernantes ilustran o representan las ideas del
“liderazgo divino” enarbolado por los historiadores de la élite (Sirhak) de la
dinastía Yi o Joseon, quienes, basándose en el Mito de Dangun, equipararon
el surgimiento de Kochoson con el del legendario emperador Yao de China y
luego con el de Kija (el sucesor de Dangun), quien fue elegido como el enlace
ancestral para legitimar que el linaje de los Yi se remontaba a la antigua
China, debido a los lazos de parentesco de Kija con la familia real Shang, que
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luego fue derrotada por la Zhou durante el segundo milenio a.C. (Cfr. Pai, pp.
112 y ss.)
Por lo tanto, Dangun y Kija son venerados como anc estros, junto con
los fundadores de los Tres Reinos, que son descendientes directos de
Dangun, y los de las dinastías de Goryeo y Joseon. De ahí que la versión de
las etapas evolutivas de la Civilización coreana que aparece en los libros de
la “Nueva historia” y textos escolares se inicie con una sociedad neolítica
comunitaria y matriarcal centrada en el clan venerador del totem de oso, y
que la transición de esta sociedad al primer Estado Kochoson, así como la
emergencia de una Era de Bronce chamánica distintiva de Corea se atribuyan
a la figura mítica de Dangun. De esta manera, todos los coreanos pueden
trazar su origen como descendientes de un ancestro fundador común:
Dangun, el progenitor o padre de la Nación, o el Abuelo, como
cariñosamente le dicen los niños..
Es interesante mencionar que en Corea del Sur se entabló en 1985 un
debate público relacionado con el proyecto de eregir una capilla sagrada para
Dangun en el interior del parque Sajik, sitio donde se leyó en 1919 la
Declaración de Independencia de Corea. A pesar de que casi el 70% de los
encuestados apoyó la idea porque “Dangun es nuestro ancestro”, el Comité
para el proyecto, formado por el alcalde de Seúl y once historiadores
nacionalistas, desistió de llevarlo a cabo argumentando varias razones: la
falta de fondos municipales, la oposición de grupos de la Iglesia Protestante
y, sobre todo, la de las otras regiones del país por el hecho de que la ciudad
de Seúl se había adjudicado un proyecto que debía haber sido nacional.
(Citado por Pai, p. 121).
Es evidente que Dangun sigue guiando a su pueblo y descubriendo
horizontes futuros de la cultura e identidad coreanas y, según asevera Jeong,
“… como un valioso recurso de la Nación, el Mito de Dangun vivirá mientras
el pueblo coreano exista” (p. 68).
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NOTAS DEL MITO DE DANGUN
(1) Choson (Joseon). En otra de las obras citadas se menciona la montaña
Muyopsan o Baegak. También se dice que está al este de Kaesong, que
es el actual Palacio Baegakkung, una de las principales capillas donde se
venera a Dangun.
(Cfr. Mason, pp. 132-138).
(2) Yao, el 4º de los cinco emperadores legendarios chinos, quien reinó de
2,356 a 2,255 a.C.
(3) “Beneficiar ampliamente a toda la Humanidad” (Hongik in-gan) es una
frase que se ha convertido en un proverbio característico de la cultura
coreana y que es también utilizado en los ritos chamánicos. ( Mason, pp
140-141 y 189).
(4) No se sabe con precisión cuales eran los Tres Tesoros Celestiales, pero
simbolizaban la autoridad del gobernante. Kim Kwang-on menciona que
éstos eran la espada, el espejo y los cascabeles, objetos usados en los
ritos chamánicos desde entonces hasta la actualidad. (p. 216, subrayados
de S.S.).
(5) La montaña Taebaek , nombre antiguo que se considera corresponde hoy
en día a Myohyangsan o a Baekdusan, ambas ubicadas en Corea del
Norte. Sin embargo, algunos nacionalistas locales insisten en que es la
actual Taebaeksan, que está en Corea del Sur. (Cfr. Mason, pp 134-135 y
189-190).
(6) La rama sagrada puede ser el ajenjo y/o la artemisa, que, al igual que el
ajo, son ampliamente usados en la medicina herbolaria tradicional
coreana y en los platillos nacionales más peculiares de Corea, entre ellos
el famoso kimchi.
(7) La mujer realiza un rito chamánico ante el árbol sagrado, donde se
posibilita la comunicación entre el mundo divino y el humano. Al casarse
con Hwanung, las dos fuerzas del Universo, Cielo y Tierra, se unen
armoniosamente en la persona del gobernante. (Grayson, p. 42).
(8) Según Mason (p. 189) Choson o Joseon es un nombre por lo menos
homófono al de la dinastía que gobernó Corea de 1392 a 1910. Se
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traduce como “Claridad matutina” . En la actualidad se continúa
empleando en Corea del Norte.
El Estado fundado por Dangun es, por lo tanto, Kochoson (Ko significa
antiguo).
(9) Cfr. el apartado sobre Neoconfucianismo de esta ponencia (p. 9).
(10) San-sin, el Dios o Espíritu de la Montaña que guía y protege a su
pueblo, es venerado hasta la actualidad por todas las tradiciones
religiosas de Corea. (Cfr. al respecto el detallado texto de Mason ).
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Vol II:188-191
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El Mito de Dangun
Fundación d el primer Estado coreano y origen de su identidad
Ponencia presentada en el XI Congreso Internacional de Aladaa
AUTOR Mtra. Silvia Seligson
Investigadora, curadora y asesora externa del Museo Nacional de las
Culturas. INAH.
Monte de Aripo 20. Jardines en la Montaña. Tlalpan, México, D.F.
14210.
E-mail: seligsil@[Link]
RESUMEN
El Mito de Dangun es una parte integral de la sociedad, desde la
política y filosofía hasta la cultura y la religión. Se considera como el origen
de la identidad del pueblo coreano y de su autosestima colectiva, y ha tenido
una gran influencia en el desarrollo de la conciencia nacional.
El Mito describe el proceso de la fundación de Corea como país y
relata el origen del primer Estado coreno y de la cultura nacional,
especialmente de sus creencias y percepción del mundo. Sus claras
referencias al chamanismo (Musok) son símbolos nacionales y sitios
legendarios que delimitan fronteras territoriales y raciales independientes de
China y de Japón, además de legitimar el poder de sus gobernantes (de
ambas Coreas) y la continuidad de su cultura autóctona.
En esta ponencia se analizan someramente algunos aspectos
relevantes: Baekdusan -la montaña más sagrada-, el Nacionalismo de
Dangun –el progenitor de todos los coreanos -, la Nueva historia de Corea, el
chamanismo y sus practicantes (Mudang) como Patrimonio o bienes
culturales intangibles de la República de Corea, así como el
Neoconfucianismo y su énfasis en la legitimización dinástica de héroes,
sabios y gobernantes tanto históricos como legendarios.
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