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Analisis de Las Estrofas Del Himno Nacional Dominicano

El documento analiza las 12 estrofas del Himno Nacional Dominicano. Resalta las gestas de la independencia y las guerras de restauración contra Haití y España. La primera estrofa invita a celebrar la independencia. Las estrofas 2 y 3 honran a los patriotas que lucharon por la libertad y critican a los indiferentes. Las estrofas 4-8 describen batallas como Las Carreras y Beller contra Haití y la rebelión en Capotillo contra España. Las estrofas 9-12 instan a los dominicanos a mantener el orgul
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Analisis de Las Estrofas Del Himno Nacional Dominicano

El documento analiza las 12 estrofas del Himno Nacional Dominicano. Resalta las gestas de la independencia y las guerras de restauración contra Haití y España. La primera estrofa invita a celebrar la independencia. Las estrofas 2 y 3 honran a los patriotas que lucharon por la libertad y critican a los indiferentes. Las estrofas 4-8 describen batallas como Las Carreras y Beller contra Haití y la rebelión en Capotillo contra España. Las estrofas 9-12 instan a los dominicanos a mantener el orgul
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ANALISIS DE LAS ESTROFAS DEL HIMNO NACIONAL DOMINICANO

I
Quisqueyanos valientes, alcemos
Nuestro canto con viva emoción,
Y del mundo a la faz ostentemos
Nuestro invicto glorioso pendón.

El Himno Nacional dominicano, es un canto lírico-épico. Lírico, porque en la mayor parte de sus
versos se invoca, alaba, exhorta, valora, excita, se despierta sentimientos y aparece plasmado el yo
particular del poeta. Épico, porque en dicha composición, se alude a varios de los hechos que se
desarrollaron en nuestras dos principales gestas independentistas: la Independencia Nacional y la
Restauración de la República Dominicana. Una independencia cuyo logro el poeta invita (primera
estrofa) a celebrar cantando valientemente nuestro Himno y mostrándole al mundo
orgullosamente nuestra bandera.

II
¡Salve! el pueblo que, intrépido y fuerte,
A la guerra a morir se lanzó,
Cuando en bélico reto de muerte
Sus cadenas de esclavo rompió.

Y acto seguido (segunda estrofa) eleva su voz de alabanza y reconocimiento a los dominicanos que
de manera intrépida arriesgaron sus vidas y desafiaron la muerte en pos de ver a su patria “libre e
independiente de toda potencia extranjera” como bien lo había soñado y proclamado el patricio
Juan Pablo Duarte.

III
Ningún pueblo ser libre merece
Si es esclavo indolente y servil;
Si en su pecho la llama no crece
Que templó el heroísmo viril,

Y así como ensalza el comportamiento de esos valientes patriotas, condena acremente (tercera
estrofa) a quienes proceden de manera indiferente, a los indolentes o que muy poco parece
importarles el destino de la Patria, y a los que colaboran o se inclinan servilmente, en vez de
combatirlo, frente al intruso que los pisotea, razones por las que entiende no merece ser libre un
país poblado por ciudadanos en cuyos pechos no arde el fuego del patriotismo.

IV
Más Quisqueya la indómita y brava
Siempre altiva la frente alzará;
Que si fuese mil veces esclava
Otras tantas ser libre sabrá.
Pero la República Dominicana no es uno de esos pueblos indiferentes, indolentes y serviles. Los
dominicanos siempre permanecerán alertas, altivos, con la frente en alto y decididos a defender la
soberanía nacional cuantas veces botas extrañas intenten pisotearla, esclavizarla, mancillarla y
arrebatárnosla. Así lo expresa el poeta en la cuarta estrofa.

V
Que si dolo y ardid la expusieron
De un intruso señor al desdén,
¡Las Carreras! ¡Beller!, campos fueron
Que cubiertos de gloria se ven.

Después de proclamada la Independencia Nacional la noche del 27 de febrero de 1844, el haitiano


invasor no se amilanó o dio por vencido. Se marchó a su tierra natal y organizó los ejércitos que
pronto regresarían con miras a rescatar el terreno perdido. Es entonces cuando estallan en la
recién fundada República las llamadas guerras de independencia. Esas batallas, ganadas todas por
las liberadoras fuerzas dominicanas , fueron las siguientes : Fuente del Rodeo, Cabeza de las
Marías, 19 de marzo, 30 de marzo, El Memiso, Tortuguero, Cachimán, La Estrelleta, Beller, El
Número, Las Carreras, Santomé, Cambronal y Sabana Larga. A dos de estas bélicas contiendas se
refiere Prud – Homme en la quinta estrofa del himno.

VI
Que en la cima de heroico baluarte
De los libres el verbo encarnó,
Donde el genio de Sánchez y Duarte
A ser libre o morir enseñó.

En el Himno (sexta estrofa), además de las gestas gloriosas, se loa a los patricios que desarrollaron
la heroica misión de encender la llama del patriotismo y la antorcha de la libertad.

VII
Y si pudo inconsulto caudillo
De esas glorias el brillo empañar,
De la guerra se vio en Capotillo
La bandera de fuego ondear.

El 18 de marzo de 1861, cinco años después de haberse librado la última guerra contra los
haitianos (la célebre Batalla de Sabana Larga), el presidente de turno, Pedro Santana, decide,
inconsultamente, proclamar la anexión de la República Dominicana a España, echando al suelo, de
esa manera, la independencia que veintisiete años antes había sido proclamada. Dos años
después, el 16 de agosto de 1863, un reducido grupo de patriotas encabezados por el general
Santiago Rodríguez, se reunió en el cerro de Capotillo, bajó del asta la bandera española y
enarboló la tricolor dominicana, iniciándose así lo que nuestra historia patria registra con el
nombre de Guerras de Restauración. Tal idea aparece épicamente relatada en la séptima estrofa
del himno que nos ocupa.
VIII
Y el incendio que atónito deja
De Castilla al soberbio León,
De las playas gloriosas le aleja
Donde flota el cruzado pendón.

Uno de los recursos tácticos utilizados por los combatientes dominicanos en la guerra
restauradora, consistió en incendiar poblaciones enteras con el propósito de dificultar el paso y
libre accionar del ejército español. Quemada resultó la ciudad de Santiago por orden del general
Gaspar Polanco, e incendiada fue también, días después, la ciudad de Puerto Plata. Estas y otras
acciones bélicas ejecutadas por las tropas restauradoras, obligaron al gobierno español a emitir (3
de marzo de 1865) el decreto mediante el cual se anulaba la anexión y se ordenaba a las tropas
españolas el retiro inmediato de la República Dominicana. Una vez más, nuestro ejército libertador
resultó triunfante, y con el triunfo volvió a flotar, en el cielo de Quisqueya, el lienzo tricolor ideado
por Juan Pablo Duarte. La octava estrofa del Himno así lo parece reseñarlo.

IX
Compatriotas, mostremos erguida
Nuestra frente, orgullosos de hoy más;
Que Quisqueya será destruida
Pero sierva de nuevo, ¡jamás!

 Luego de esta jubilosa y triunfante relación, el tono lírico de la composición reaparece y se eleva
con emoción inocultable en las estrofas finales:

a) Para invitar a cada dominicano (novena estrofa) a conservar su orgullo nacional y mantener
siempre en alto su frente, y estar, en todo momento, listo para enfrentar con valentía y bravura, a
toda fuerza extraña que intente nuevamente mancillar nuestra soberanía o aplastarnos con el
ímpetu de su poderío.

X
Que es santuario de amor cada pecho
Do la patria se siente vivir;
Y es su escudo invencible: el derecho;
Y es su lema: ser libre o morir.

b) Para recordarnos (décima estrofa) nuestra tradición de pueblo intrépido e invencible, que
prefiere morir luchando con el propósito de lograr su libertad, en lugar de arrodillarse ante el
enemigo que pretende esclavizarlo.

XI
¡Libertad! que aún se yergue serena
La Victoria en su carro triunfal,
Y el clarín de la guerra aún resuena
Pregonando su gloria inmortal.
c) Para invitar (undécima estrofa) a los dominicanos a rememorar las acciones guerreras, “el clarín
de la guerra”, cuyos triunfos sirvieron de base de sustentación a la independencia lograda.

XII
¡Libertad! Que los ecos se agiten
Mientras llenos de noble ansiedad
Nuestros campos de gloria repiten
¡LIBERTAD! ¡LIBERTAD! ¡LIBERTAD!.

d) Para en aras de fortalecer nuestra conciencia libertaria (duodécima estrofa), invitamos, por fin,
a pregonar y repetir, pletórico de emoción, el eco libertador que aún parece escucharse en los
campos de batallas.

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