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Ley de Cuotas y Participación Femenina en Ecuador

El documento analiza el impacto de la Ley de Cuotas y la Constitución de Ecuador en la participación política de las mujeres desde 1997, destacando la lucha del movimiento de mujeres por la equidad de género en el ámbito político. A pesar de los avances normativos, se evidencia que la igualdad formal no se traduce en una participación equitativa debido a estructuras patriarcales. Se enfatiza la necesidad de acciones afirmativas y la implementación de cuotas electorales para garantizar la representación de las mujeres en la política.

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Ley de Cuotas y Participación Femenina en Ecuador

El documento analiza el impacto de la Ley de Cuotas y la Constitución de Ecuador en la participación política de las mujeres desde 1997, destacando la lucha del movimiento de mujeres por la equidad de género en el ámbito político. A pesar de los avances normativos, se evidencia que la igualdad formal no se traduce en una participación equitativa debido a estructuras patriarcales. Se enfatiza la necesidad de acciones afirmativas y la implementación de cuotas electorales para garantizar la representación de las mujeres en la política.

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Ley de cuotas y participación política

de las mujeres en el Ecuador


Aide Peralta Zambrano*

Introducción
A lo largo de esto documento queremos determinar si los avances
alcanzados por el movimiento de mujeres a partir de 1997, año en el que
se promulga la primera ley de cuotas, así como los avances alcanzados
en la Constitución de la República vigente desde 1998, luego de siete
años y tres elecciones, han incidido en la participación política de las
mujeres.
Analizamos el ordenamiento jurídico y su aplicación a lo largo
de estos siete años. Se destaca la participación del movimiento de
mujeres, que no conforme con los avances en el ordenamiento jurídico
ha ejercido su derecho a la participación ciudadana para exigir que
las conquistas de orden normativo se conviertan en realidad, a fin de
alcanzar la tan anhelada participación con equidad de género.
En este marco también se analiza la respuesta que ha dado el
Tribunal Constitucional a la impugnación realizada por el movimiento
de mujeres ante la inaplicabilidad de los principios de alternabilidad y
secuencialidad en la conformación de las listas electorales y la posición
del Tribunal Supremo Electoral.
A partir de un análisis integral de una de estas resoluciones
dadas por el Tribunal Constitucional a una de las demandas de
inconstitucionalidad queremos evidenciar que la igualdad formal que
hemos alcanzado las mujeres a través de las normas, no se corresponden
con la realidad, ya que la estructura estatal tiene una lógica patriarcal
y está en poder de hombres.
Las mujeres del Ecuador, al igual que muchas otras en el mundo,
han debido desarrollar su vida desde el espacio privado.
La división del trabajo en productivo y reproductivo ha permitido
que las mujeres sean relegadas al espacio privado por considerar que
* Ecuatoriana. Abogada. Ex alumna del XXIII Curso Interdisciplinario en Derechos
Humanos. Funcionaria de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos.

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éste es el lugar naturalmente asignado a ellas. En la Grecia antigua se


decía que las mujeres cumplen un rol importante al dedicarse al hogar,
tener hijos y criarlos; bajo este criterio, las mujeres hemos liberado a
los hombres para que desde el espacio público ejerzan su ciudadanía y
hagan política. En tales circunstancias, los hombres, desde el espacio
público, han tomado decisiones que afectan la vida de las mujeres.
El pensamiento liberal, el acceso a la educación, los avances
científicos que permitieron a las mujeres controlar su fecundidad y la
lucha por la igualdad de derechos desplegado por el movimiento de
mujeres a nivel mundial, ha permitido que las mujeres salgamos al
espacio público.
La lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres es muy
antigua. Entre los derechos reclamados por las mujeres se encuentran
los derechos políticos, particularmente el derecho de elegir (el voto) y
ser electas.
Alrededor del mundo las mujeres han debido dar grandes “batallas”
a fin de que los Estados garanticen el derecho al voto. Ecuador fue el
primer país que a nivel de América Latina reconoció este derecho a
las mujeres.

1. Derecho al voto de las mujeres ecuatorianas
En 1924, la Dra. Matilde Hidalgo de Prócel, una joven médico,
militante de izquierda, se acercó al Registro Electoral con el fin de
inscribirse para votar. Esta acción motivó una consulta al Consejo de
Estado y al Parlamento.
La Constitución liberal de 1869 había sacado de entre los requisitos
el ser varón y tener 21 años; con este sustento, el Consejo de Estado
emitió dictamen favorable y Matilde Hidalgo fue la primera mujer
que votó en las elecciones de 1925. Este derecho se incorpora en la
Constitución de 1929 como un derecho facultativo de las mujeres y
obligatorio para los hombres. En 1967 el voto de la mujer se vuelve
obligatorio y lo sigue siendo hasta la actualidad.
Las mujeres conquistamos el derecho al voto en el contexto de las
reformas liberales. Por tanto, podemos concluir que en Ecuador, el
derecho de las mujeres al voto no es el resultado de la movilización y

 Lilya Rodríguez. “El Derecho al Voto y la Participación Política de la Mujeres”, en


Elecciones y Democracia en el Ecuador. 4 análisis de los Procesos Electorales
1989. Corporación Editora Nacional. Quito, 1989.

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presión directa de las mujeres, sino de las reformas introducidas por la


revolución liberal, liderada por Eloy Alfaro.
El ejercicio del derecho al voto por parte de las mujeres, por sí
solo, no permitía a las mujeres tomar decisiones o incidir en políticas
públicas que afectan el desarrollo de sus vidas. De igual manera,
votar no significó que las mujeres hayamos alcanzado un tratamiento
equitativo que garantice el derecho a la igualdad ante la ley.

2. Igualdad ante la ley
Desde el pensamiento liberal, el principio de la igualdad se
concreta en una igualdad formal y abstracta que se materializa en el
reconocimiento dado a partir del ordenamiento jurídico. Si bien el
ordenamiento jurídico garantiza a las mujeres el derecho al voto y
no impide el derecho a ser electas, esto no significa que por el solo
reconocimiento jurídico las mujeres ejerzan estos derechos de manera
equitativa.

2.1 Ser iguales ante la ley
El principio de igualdad ante la Ley no ha invisibilizado las
diferencias pues parte del criterio de que “la ley se aplica a todos los
seres humanos por igual”, no haciéndose cargo de las diferencias entre
hombres y mujeres. La diferencia es tomada en cuenta para aquellos que
son pares, es decir se da un tratamiento igual a iguales y un tratamiento
desigual a los desiguales. Bajo esta concepción de igualdad no hay
lugar para pensar en las diferencias reales entre hombres y mujeres.
Las normas jurídicas subsumen la realidad homologándola al postulado
universal (hombre) y minimizando la riqueza de las circunstancias y las
diversidades entre las personas; digamos que el derecho se convierte
en un instrumento de dominación que fija como medida universal el
parámetro de lo masculino.
Las diferencias no consideradas pueden poner en desventaja a
unos frente a otros, causar exclusión e impedir ejercer derechos. Esto
explicaría por qué el reconocimiento formal del derecho de las mujeres
al voto, así como el derecho a ser electas, no ha sido ejercido a plenitud
sin que pueda ser traducido a la realidad. Dicho en otras palabras, las
 Salgado, Judit. “Derechos Humanos y Género en el Marco Constitucional
Ecuatoriano”. En Fernando Flores Giménez (coord.) Género y Derecho
Constitucional. Corporación Editora Nacional/Instituto de Derecho Público
Comparado. Quito, 2003. Pág. 128.

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mujeres somos diferentes a los hombres, pero el mundo de la política


está hecho a la medida y para el gusto de los hombres, con condiciones
y requisitos que las mujeres no podemos cumplir porque nuestra
condición de género no lo permite.
Esta realidad ha obligado a reformular el principio de igualdad para
buscar la igualdad ante la ley dentro de las diferencias, entendiendo
que somos diferentes en cuanto a cualidades y particularidades propias
de cada persona, pero somos iguales como seres humanos. Esta
igualdad basada en nuestra humanidad, nos vuelve iguales ante la ley y
por tanto, es el fundamento del derecho a la igualdad. En consecuencia
todas las personas por ser seres humanos, son iguales en derechos.
El derecho a la igualdad se concreta en dos principios:
1. El principio de la no discriminación, según el cual aunque entre los
seres humanos haya muchas desigualdades, éstas no son razones
para generar tratamientos que atenten contra la dignidad humana.
2. El principio de relevancia, según el cual las diferencias entre
las personas sobresalen para justificar un tratamiento apropiado
(desigual), que garantice el ejercicio de derechos y una vida con
dignidad.
El principio de igualdad se complementa con el de no discriminación
para garantizar que todas las personas puedan desarrollarse de
forma adecuada y ejercer sus derechos sin importar sus diferencias.
Pretendemos construir una igualdad basada en el respeto a las
diferencias, como medio para alcanzar una sociedad equitativa, para
lo cual nos valemos de las leyes.
Bajo estos criterios, el ordenamiento jurídico está llamado a respetar
las diferencias y a establecer garantías para que todas las personas, sin
importar sus diferencias, puedan gozar de sus derechos.
Tratándose de los derechos políticos de las mujeres y particularmente
del derecho a ser electas se ha considerado que las mujeres no han
podido ejercer este derecho en igualdad de condiciones que sus pares.
Por tal motivo, países como Ecuador han incorporado a su ordenamiento
jurídico medidas de acción afirmativa como la Ley de Cuotas.

 Varios Autores. Informes Defensoriales. N-7. “Anticoncepción Quirúrgica


Voluntaria”. V. 1. Lima. Perú. 2000.

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3. La CEDAW y las acciones afirmativas


El Ecuador es parte de la Convención para la Eliminación de Todas
las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), ratificada el
9 de noviembre de 1981, la misma que en su Art. 4 establece que no
se considerarán discriminatorias las medidas especiales, de carácter
temporal, encaminadas a acelerar la igualdad de facto entre hombres
y mujeres. Estas son las medidas denominadas como de acción
afirmativa, pues a través de ellas se busca que grupos que han estado
tradicionalmente en situación de discriminación puedan superarla.
En cumplimiento con las obligaciones internacionales contenidas en
la CEDAW y particularmente con el Art. 7 de la misma, Ecuador debe
tomar todas las medidas para eliminar la discriminación contra la mujer
en la vida política y pública, para lo cual se garantizará, en igualdad de
condiciones con los hombres, el derecho a votar en todas las elecciones
y referéndums públicos y ser elegibles para todos los organismos cuyos
miembros sean objeto de elecciones pública.

4. Ley de cuotas en el Ecuador


4.1 Ley de amparo Laboral
La ley de cuotas apareció en el Ecuador en 1997 como una medida
para garantizar el derecho al trabajo y la no discriminación en el
ámbito laboral, puesto que se consideraba que “el grado de preparación
alcanzado por la mujer ecuatoriana, la capacita para participar, en
condiciones de igualdad con el hombre, en todas las actividades
productivas, contribuyendo cada vez más al engrandecimiento del
país”:
Art 1. Al artículo 41 del Código del Trabajo, agrégase el siguiente
numeral:
“Contratar un porcentaje mínimo de trabajadoras (mujeres), porcentaje
que será establecido por las Comisiones Sectoriales del Ministerio del
Trabajo, establecidas en el artículo 125 (124), de este Código”.
A partir de esta ley se estableció que el porcentaje de participación
de las mujeres sería en un 20%. De esta manera se ha permitido el
acceso de las mujeres al espacio público como la función Judicial en
los juzgados, notarías y Cortes Superiores; el mismo porcentaje fue

 Ley de Amparo Laboral de la Mujer. Ley s/n (Registro Oficial 124, 6-II-97).

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determinado para conformar las listas pluripersonales de elecciones


nacionales y seccionales.
Mientras el movimiento de mujeres pugnaba por el cumplimiento
de esta norma, Ecuador entró en una grave crisis política que dio
como resultado una Asamblea Constituyente. En la nueva Constitución
vigente desde 1998, se incluyó esta acción afirmativa pero además se
garantizó la participación equitativa de las mujeres en los distintos
espacios públicos, tal como veremos a continuación.

4.2 Participación política de las mujeres en el
ordenamiento jurídico vigente
La Constitución de la República ha incluido la perspectiva de género
y ha reconocido los derechos humanos de las mujeres, entre éstos,
los derechos políticos y tratándose de la participación política de las
mujeres a fin de garantizar una participación con equidad de género,
incluyó la cuota electoral del 20%. Estos temas están contenidos en las
siguientes normas constitucionales:
Art. 41. El Estado formulará y ejecutará políticas para alcanzar la
igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, a través de un
organismo especializado que funcionará en la forma que determine
la ley, incorporará el enfoque de género en planes y programas, y
brindará asistencia técnica para su obligatoria aplicación en el sector
público.
Art. 102. El Estado promoverá y garantizará la participación equitativa
de mujeres y hombres como candidatos en los procesos de elección
popular, en las instancias de dirección y decisión en el ámbito público,
en la administración de justicia, en los organismos de control y en los
partidos políticos.
Transitoria Decimoséptima. Se reconocerá a las mujeres la participación
del veinte por ciento en las listas de elecciones pluripersonales, así
como todos los derechos y garantías consagrados en leyes y tratados
internacionales vigentes.
El movimiento de mujeres, en alianza con varias Diputadas
del Congreso Nacional, respaldadas por el contenido de la norma
constitucional, propuso una reforma a la Ley Orgánica de Elecciones
con el objetivo de que el mandato constitucional pueda ser puesto en
práctica. En febrero del 2000 el Congreso Nacional aprobó la reforma
a este cuerpo jurídico, la misma que dispone lo siguiente:

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Art. 58. Las listas de candidaturas en elecciones pluripersonales
deberán presentarse con al menos, el treinta por ciento (30%) de
mujeres entre los principales, y el treinta por ciento (30%) entre
los suplentes, en forma alternada y secuencial, porcentaje que se
incrementará en cada proceso electoral general, en un cinco por
ciento (5%) adicional hasta llegar a la igualdad en la representación.
Se tomará en cuenta la participación étnica cultural.
Art. 59. Para los efectos determinados en el artículo anterior, se
aplicará obligatoriamente la siguiente fórmula de representación en el
proceso de inscripción de candidaturas.
En elecciones pluripersonales donde deban elegirse tres representantes
se inscribirá, al menos, una candidata mujer como principal y una
como suplente; en donde se elijan de cuatro a seis representantes, por lo
menos dos candidatas mujeres principales y suplentes, respectivamente;
en donde deban elegirse de siete a nueve dignidades, al menos, tres
candidatas mujeres como principales y tres como suplentes; en
elecciones de diez a doce representantes, cuatro candidatas mujeres
mínimo como principales y suplentes, respectivamente; y, así
sucesivamente.
En elecciones donde deban elegirse dos representantes, uno de los
candidatos preferentemente será mujer; de igual forma en el caso de
los suplentes.
Esta proporción se incrementará en el porcentaje señalado en el
artículo anterior hasta llegar a la representación igualitaria.
Esta disposición legal se constituye en una importante garantía
del derecho de las mujeres a ser electas. En ella cabe destacar lo
siguiente:
a. Se establece una cuota del 30% de participación a favor de la
mujeres para candidaturas principales y secundarias. El porcentaje
supera la cuota del 20% contenida en la transitoria constitucional.
b. Contempla el principio de progresividad al establecerse que esta
cuota se incrementará en un 5% en cada proceso electoral. Esta
disposición guarda relación el objetivo de la acción positiva, esto
es, superar los desequilibrios existentes entre hombres y mujeres en
el ejercicio de los derechos políticos.
c. El carácter secuencial y de alternancia de la ubicación de las
candidaturas al conformar las listas.

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La Ley de Elecciones además de establecer la cuota de participación


política para las mujeres también ha concebido mecanismos que
garanticen su eficacia. El Tribunal Supremo Electoral está obligado a
convocar a elecciones recordando que en la conformación de las listas
se han de cumplir las cuotas establecidas y en caso de recibir listas que
no cumplan con esta disposición, debe negar la inscripción.
Art. 60. El Tribunal Supremo Electoral hará constar en la convocatoria
a elecciones la fórmula de representación equitativa señalada en los
artículos precedentes.
Art. 61. El Tribunal Supremo Electoral y los tribunales provinciales
electorales, negarán, de oficio o a petición de parte, la inscripción
de aquellas listas de candidaturas pluripersonales que no incluyan
un mínimo de treinta por ciento (30%) de mujeres como candidatas
principales y de treinta por ciento (30%) de entre los suplentes,
de forma alternada y secuencial, en las listas presentadas por
las organizaciones políticas y candidatos independientes.

4.3 Resultados de la aplicación de la ley de cuotas


Considerando el porcentaje de mujeres que han alcanzado
dignidades posterior a elecciones, varios estudios dan cuenta de una
influencia positiva de la ley de cuotas, a pesar de los tropiezos, sin
que eso signifique que las mujeres ejerzan sus derechos políticos y
particularmente el derecho a ser electa de manera plena y equitativa
en relación con los hombres.
Revisar el porcentaje de mujeres que han resultado electas en los
distintos comisiones ya sea a nivel nacional o local, resultaría extenso
y cansino. Por tal motivo y a fin de verificar nuestra afirmación
observaremos el porcentaje de mujeres que han alcanzado llegar al
Congreso Nacional desde 1997, cuando se inició a aplicar la ley de
cuotas.
En 1996, sin la ley de cuotas, el Congreso Nacional tenía 5
Diputadas mujeres de un total de 82, lo que significaba el 6.09%. En
1998, en aplicación de la Ley de cuotas que otorgó a las mujeres el 20%
al Congreso, llegaron 16 mujeres de un total de 121 lo que equivale a

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2005] Revista IIDH 385

un 13.22%. Finalmente en el 2002, la cuota electoral aplicada fue del


35%
Varios estudios afirman que las mujeres tienen mejores posibilidades
de ser electas cuando ocupan las primeras candidaturas. Así también,
se considera que la conformación de listas de manera alternada y
secuencial permitiría a las mujeres alcanzas mayores dignidades en el
espacio público.

4.4 Tropiezos en la aplicación de la ley de cuotas
La ley de cuotas trajo esperanza para el movimiento de mujeres. Sin
embargo aplicación ha generado una serie de inconvenientes ya que
desde el Tribunal Supremo Electoral mediante el Reglamento a la Ley
de Elecciones en su artículo 40 no se garantizó de manera adecuada el
cumplimiento del principio de alternabilidad y secuencia, con lo cual se
restó posibilidades de que más mujeres accedan al poder político. Esto
sucedió durante las elecciones del año 2000, 2002 y 2004, tal como lo
detallamos a continuación.
Elecciones del 2000
El avance alcanzado en la Constitución y la Ley para garantizar
el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres generó muchas
expectativas durante las elecciones del año 2000 en las que se
eligieron gobiernos seccionales, como Alcaldes, Prefectos, Concejales
Municipales, Concejeros Provinciales y miembros de Juntas
Parroquiales. Esta era la primera vez que se aplicaría la Ley de
Elecciones y la cuota de participación del 30%.
Sin embargo, el alcance del contenido normativo fue disminuido
al momento de su aplicación ya que dentro del Reglamento a la Ley
Orgánica de Elecciones, refiriéndose a la aplicación del Art. 58 de la
misma Ley dispuso lo siguiente:
Art. 40. Las candidaturas pluripersonales deberán presentarse con,
al menos, el 30% de mujeres entre los principales y el 30% entre los
suplentes.

 León, Magdalena. Nadando Contra Corriente, Mujeres y Cuotas Políticas en los


Países Andinos. UNIFEM. Quito. 2005. Pág. 183. Por mandato legal la cuota del
30% debe ir subiendo en un porcentaje del 5% en cada nueva elección. Durante
las elecciones del año 2000 se aplicó la cuota del 30% En el 2002 la cuota subió
5% y subió a 35%.

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386 Revista IIDH [Vol. 42
La alternabilidad y secuencia en la presentación de listas deberá seguir
el orden par o impar.
Alternabilidad es la distribución en la lista en forma sucesiva, entre
hombres y mujeres.
Secuencia es la serie de combinaciones que pueden realizarse en
la lista, saltando los lugares de inscripción de la lista, al tratarse de
representaciones de 3 a 5 dignidades, saltando uno o dos puestos;
de 6 dignidades en adelante, pasando entre dos o tres puestos y así
sucesivamente.
La forma en que desarrolla este reglamento la alternabilidad y
secuencia no cumple con el objetivo que la acción afirmativa, ya
que de conformarse la lista como lo determina esta disposición las
mujeres tendrían menos posibilidades de ser electas. Por este motivo el
movimiento de mujeres, a través de la Coordinadora Política de Mujeres
y la Diputada Anunciata Valdez presentaron un recurso administrativo
de reposición y una demanda inconstitucionalidad ante el Tribunal
Constitucional, máximo órgano de control constitucional. Estos
recursos fueron atendidos con posterioridad a las elecciones.
Así, el Tribunal Supremo Electoral resolvió dejar sin efecto esta
norma y justificó el contenido del mismo diciendo que “debió ser
dictado, motivado por la urgencia de establecer normas para el efecto
de este proceso”.
La demanda de Inconstitucionalidad fue respondida por el Tribunal
Supremo Electoral luego de que se habían realizado las elecciones, en
su escrito reconoce que la aplicación del artículo 40 del Reglamento a
la Ley de Elecciones, lesiona el principio de alternabilidad y secuencia;
con base en estas afirmaciones, el Tribunal Constitucional resolvió
declarar la inconstitucionalidad de la norma impugnada.
Elecciones del 2002
Con ocasión de las elecciones del año 2002, cuando se eligió
Presidente, Vicepresidente, Diputados y Minorías de Concejos
Municipales y Concejos Provinciales, el Tribunal Supremo Electoral
había elaborado y publicado el nuevo contenido del artículo 40 del
 El recurso de reposición constituye un mecanismo de impugnación aplicable en
sede administrativa, que se presenta ante la misma autoridad que dictó el acto
impugnado a fin de que sea revocada, sustituida o reformada.
 León, Magdalena. Nadando Contra Corriente…
 Ibidem. Pág. 176.

42 [Link] 386 8/11/06 [Link] PM


2005] Revista IIDH 387

Reglamento a la Ley de Elecciones, el mismo que definía los términos


“alternar y secuencia” de la siguiente manera:
Alternar: Variar las acciones diciendo o haciendo ya unas cosas, ya
otras y repitiéndolas sucesivamente. Hacer o decir algo por turno.
Sucederse una cosas a otras repetidamente. Acción o derecho que tiene
cualquier persona o comunidad para ejecutar algunas cosas o gozar de
ellas alternando con otras.
Secuencia: pertenecer o relativo a la secuencia, continuidad, sucesión
ordenada, serie o sucesión de cosas que guardan entre sí cierta
relación, ordenación específica de cada una de las unidades; conjunto
de cantidades u operaciones de tal modo que cada uno determina la
siguiente.
Nuevamente la norma fue impugnada, ya que en base a la misma, la
conformación de las listas no garantizaba el principio de alternabilidad
y secuencia. La Coordinadora Política de Mujeres y la Diputada
Anunziata Valdez presentaron una demanda de inconstitucionalidad en
contra del artículo 40 del Reglamento a la Ley de Elecciones .
El Tribunal resolvió el caso el 12 de noviembre del 2002, luego de
haberse realizado las elecciones. El fallo declaró la inconstitucionalidad
de la norma impugnada con seis votos a favor y dos votos salvados10.
La resolución afirmó lo siguiente;
El artículo impugnado realiza una definición de lo que es la
alternabilidad y la secuencia, definiciones cuyo contenido no garantiza
la participación equitativa entre varones y mujeres; mucho menos
cuando al referirse a la secuela regula la forma en que deben realizarse
las combinaciones en serie, atentando a la igualdad de condiciones al
establecer que una mujer podría ser ubicada en la papeleta electoral
luego de haber sido ubicados dos o tres varones;
Que en la comprensión de que el estado ha asumido el deber de eliminar
las condiciones de desigualdad en la participación electoral entre
hombres y mujeres, es necesario evitar los efectos de toda disposición
que menoscabe este objetivo por cuanto resultarán inconstitucionales;
y por el contrario, resulta una obligación de toda autoridad u órgano

 Ibidem.
10 Por votos salvados se entiende el pronunciamiento que hacen jueces y magistrados
para expresar su desacuerdo con el criterio de la mayoría de los miembros del
Tribunal al momento de resolver un caso.

42 [Link] 387 8/11/06 [Link] PM


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administrativo regular en beneficio de lo que se conoce como acciones
positivas, ya explicado anteriormente.
Por segunda ocasión el Tribunal Constitucional dio la razón al
movimiento de mujeres, pero lo hace luego de que se han producido
las elecciones y cuando la norma impugnada ya surtió efecto. Esta
situación nos permite hacer las siguientes preguntas: ¿Este Tribunal
tarda en resolver para favorecer a los políticos? ¿El tribunal resuelve
favorablemente para congratularse con el movimiento de mujeres?
Sea cual fuera la respuesta que puede darse a estas interrogantes,
esta situación deja claro que la acción del Tribunal Constitucional no
es eficaz para garantizar el derecho a la participación política de las
mujeres, impidiendo la correcta aplicación de la acción afirmativa
(cuotas), situación a ser analizada en este documento más adelante.
El Comité para la eliminación de la discriminación de la mujer, el
29 período de sesiones realizado del 18 de junio al 30 de junio del 2003
recomendó al Estado ecuatoriano lo siguiente:
Pese a la reforma de la Ley Electoral, preocupa al Comité el bajo
porcentaje de participación política de las mujeres y la falta de
aplicación, de forma alternativa y secuencial, del artículo 40 de la
Ley Electoral que regula la cuota del 30% de mujeres en las listas
electorales. El Comité muestra su preocupación también por la
posibilidad de que este artículo sea retirado de la Ley11.
El Comité recomienda que se adopten estrategias dirigidas a lograr
un aumento del número de mujeres que participan en la adopción de
decisiones a todos los niveles, incluyendo la aplicación de medidas
especiales de carácter temporal, de conformidad con lo dispuesto en
el párrafo 1 del artículo 4 de la Convención y que se refuercen las
actividades encaminadas a promover a mujeres a cargos de dirección,
tanto en el sector público como en el sector privado, con programas
de capacitación especiales y campañas de sensibilización sobre la
importancia de su participación en la vida política del país.

11 Esta referencia hace relación a la pretensión de algunos Diputados por reformar


la Ley de Elecciones en el año 2002, con lo que pretendía derogar las normas
que favorecen la participación política de las mujeres. Esta iniciativa no progresó
gracias a la movilización de las mujeres, la intervención de la Comisión
Parlamentaria de la Mujer, el Concejo Nacional de las Mujeres y la intervención
de la Diputada Anunziata Valdez.

42 [Link] 388 8/11/06 [Link] PM


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Elecciones del 2004


La resolución de inconstitucionalidad dada por el Tribunal
Constitucional tiene por efecto sacar del mundo jurídico a la norma
impugnada. Sin embargo, luego de dos años de que el Tribunal
Constitucional declaró inconstitucional el artículo 40 del Reglamento
a la Ley de Elecciones y cuando se aproximaban las elecciones del
2004, el Tribunal Supremo Electoral decidió cumplir la sentencia de
inconstitucionalidad el 16 de julio del 2004, para lo cual dictó una
resolución que suprimió el artículo 40 del Reglamento a la Ley de
Elecciones, y, en su lugar, incorporó al mismo cuerpo legal el texto del
artículo 41, que en lo relativo a la alternabilidad y secuencia dispone:
Art. 41. (Reformado por la Resolución RJE-PLE-TSE-1-16-7-2004,
R.O. 384, 23-VII-2004).- Fórmula de representación.- La fórmula de
representación, de la igualdad de género, en el proceso de inscripción
de candidaturas será la siguiente:
La alternabilidad y secuencia en la ubicación de puestos de mujeres
y hombres, será definida por la organización política el momento
de la presentación de la lista, la que contendrá la aceptación de
dicha ubicación por parte de todos y cada uno de los candidatos y
candidatas.
De esta manera, el Tribunal Supremo Electoral delegó su
competencia y trasladó sus el cumplimiento de sus obligaciones a los
partidos políticos. Durante las elecciones del 2004, el movimiento
de mujeres realizó un arduo seguimiento al proceso electoral,
llegando a impugnar varias de las listas presentadas por no cumplir
de manera adecuada el principio de alternabilidad y secuencia.
Estas impugnaciones se presentaron ante los Tribunales Electorales
provinciales, instancias que resolvieron negar; de esta negativa
acudieron ante el Tribunal Supremo Electoral sin resultados, siendo esta
la última instancia en sede administrativa, no se presentaron nuevos
recursos12.
La forma en que el Tribunal Supremo Electoral ha reglamentado
el principio de alternabilidad y secuencia, desde el año 2000 hasta
el 2004, da cuenta de las alianzas que el poder político patriarcal
ha consolidado con el máximo órgano electoral como es el Tribunal
Electoral y el Tribunal de Control Constitucional, alianza que es usado

12 León, Magdalena. Nadando Contra Corriente…

42 [Link] 389 8/11/06 [Link] PM


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a fin de no perder espacios, sin que las mujeres hayan podido tener
tutela efectiva de sus derechos.

5. Tutela efectiva de los derechos políticos


de las mujeres
El Estado está obligado a garantizar el ejercicio y goce de los
derechos humanos, para lo cual ha de tomar las medidas adecuadas
desde el ordenamiento jurídico y las distintas instituciones.
El Estado ecuatoriano se ha definido como un estado social de
derecho y en el artículo 3 de la Constitución de la República, entre los
deberes primordiales del Estado ha incluido el deber de “asegurar la
vigencia de los derechos humanos…”; a fin de tutelar de manera efectiva
estos derechos, en el artículo 24 numeral 16, garantiza a las personas
el derecho de “acceder a los órganos judiciales y a obtener de ellos la
tutela efectiva, imparcial y expedita de sus derechos e intereses, sin que
en caso alguno quede en indefensión”.
Durante las elecciones del 2000 y 2004 se demandó la inconsti–
tucionalidad del artículo 40 del Reglamento a la Ley de Elecciones por
irrespetar el principio de alternabilidad y secuencialidad. En las dos
ocasiones, el Tribunal Constitucional resolvió el caso favorablemente,
dando la razón al movimiento de mujeres. Sin embargo, estas
resoluciones no pudieron incidir en los comicios electorales y devolver
a las mujeres el derecho a participar de conformidad a la Ley de
Elecciones, por haber sido expedidas con posterioridad a los comicios
electorales.
Si aplicamos la disposición constitucional a este caso, podemos
afirmar que el derecho a obtener tutela efectiva de los derechos ante
los órganos de administración de justicia, no se garantizó, debido a
lo extemporáneo de las resoluciones del Tribunal Constitucional. De
nada sirve una resolución que les da la razón cuando los hechos fueron
consumados.
En este contexto, si realizamos el caso con una visión jurídica,
consideraremos que la legislación ecuatoriana garantiza a las mujeres
el derecho a la igualdad ante la Ley y la no discriminación, como
evidencia de lo cual ha adoptado acciones afirmativas, como es la Ley
de Cuotas con lo que pretende garantizar a la participación política
de las mujeres. Así mismo las mujeres tienen acceso a los órganos
de administración de justicia para hacer valer sus derechos. Con un

42 [Link] 390 8/11/06 [Link] PM


2005] Revista IIDH 391

análisis de esta naturaleza no cabría cuestionar, terminaríamos diciendo


que el Estado ecuatoriano respeta a plenitud los derechos humanos de
las mujeres. Pero, a lo largo de este documento, hemos visto que esa
protección no es efectiva. Entonces debemos recurrir a un análisis que
salga de la sola comprensión de lo jurídico para abarcar lo estructural
y lo cultural. ¿En que consiste esto?

5.1 El fenómeno jurídico
El análisis formal de la norma ha permitido entender el derecho
como algo aislado de la realidad social, por tal motivo, tratándose de
los derechos de las mujeres en el análisis de su situación jurídica la
tendencia ha sido la de acudir al estudio formal de los textos legales
existentes, lo cual lleva a la conclusión de que las mujeres gozan
de igualdad de derechos con relación a los hombres, porque así se
establece en la Constitución y las leyes. Por este motivo, Alda Facio
recomienda entender al derecho como un fenómeno caracterizado
por su integralidad y sus distintas aristas. Un análisis integral del
sistema jurídico da cuenta de la igualdad en la ley y desigualdad en la
práctica.
Los elementos que caracterizan el sistema jurídico y nos permiten
tener una idea integral de la normativa son los siguientes:
1. La norma formal que está constituida por el ordenamiento
jurídico.
2. La forma en que se aplican las leyes, es decir, la interpretación que
se haga de la norma da la verdadera dimensión, el contenido de
la ley y la estructura e instituciones con las que cuenta el Estado
para estos fines. Este componente se integra por la administración
de justicia y demás autoridades que aplican la normativa recibe la
influencia de los valores y costumbres de la colectividad, porque
cada juez es una autoridad que encarna una serie de creencias,
prejuicios y valores de la colectividad a la que se pertenecen. Las
normas de interpretación han sellado la realidad que viven mujeres
y hombres, y el derecho ha impuesto con gran coherencia formal y
estratégica, las formas de discriminación o exclusión histórica de
las mujeres.
3. Costumbres sociales. Se encuentra compuesto por valores, creencias
y prejuicios que posee la comunidad, incluyendo los operadores de
justicia, los legisladores y demás autoridades.

42 [Link] 391 8/11/06 [Link] PM


392 Revista IIDH [Vol. 42

Todos y cada uno de estos componentes se relacionan y reciben la


influencia en cada uno de sus niveles. Así, la norma recibe la influencia
del componente cultural; ésta determina y refleja el contenido de la
norma. El componente cultural recibe la influencia del componente
normativo, puesto que la legislación regula y determina los modelos a
seguir por hombres y mujeres, establece roles y espacios y ello permite
mantener las estructuras de subordinación entre hombres y mujeres.
De la comprensión de estos tres componentes se puede determinar
que la aplicación de las leyes constituye el puente que permite unir el
derecho con la realidad, siendo de vital importancia conocer cuáles son
los criterios y métodos que usa la administración de justicia al momento
de aplicar la legislación a los hechos fácticos. Para conocer este tópico
es importante analizar la interpretación jurídica.

5.2 Análisis de la resolución de inconstitucionalidad
en el 028/200213
Si aplicamos este análisis a los casos mencionados, podremos
encontrar una explicación lógica a la ineficacia de las resoluciones
dadas por el Tribunal Constitucional. Con este objetivo aplicaremos el
mencionado método de análisis a la resolución dictada por el Tribunal
Constitucional dentro de la demanda de inconstitucionalidad resuelta
a finales del año 2002.
De la norma
Entre los considerandos en la resolución que se concede la acción
de inconstitucionalidad se han tomado en cuenta las siguientes normas
que garantizan el derecho de las mujeres a la participación política:
1. La convención sobre la eliminación de todas las formas de
discriminación contra la mujer, CEDAW.
2. El concepto de discriminación contenido en el artículo 1.
3. La obligación estatal de tomar medidas en todas las esferas, con el
objeto de garantizarle el ejercicio y goce de los derechos humanos
y las libertades fundamentales en igualdad de condiciones con el
hombre, contenida en el artículo 3.

13 Registro Oficial 710, 22-XI-2002.

42 [Link] 392 8/11/06 [Link] PM


2005] Revista IIDH 393

4. la obligación de adoptar medidas especiales de carácter temporal


encaminadas a acelerar la igualdad de facto entre el hombre y la
mujer conforme el artículo 4.
Al referirse a la Constitución Política de la República, se fundamenta
en el artículo 102 mediante el cual es el Estado se obliga a promover
y garantizar la participación equitativa de mujeres y hombres como
candidatos en los procesos de elección popular, la que en concordancia
con el artículo 58 de la Ley de Elecciones, garantiza una participación
equitativa de las mujeres y hombres en los procesos de elección de
candidaturas pluripersonales. Finalmente concluye afirmando que el
Tribunal Supremo Electoral ha realizado una interpretación extensiva
de la ley, mediante el artículo 40 del Reglamento a la Ley de Elecciones
impugnado, facultad reservada al Congreso Nacional.
Hasta aquí la resolución contiene el suficiente fundamento jurídico
que da cuenta de que en Ecuador se cuentan con las normas necesarias
para garantizar y proteger el derecho de las mujeres a la participación
en igualdad de condiciones con los hombres.
Siendo así solo restaría voluntad de participar por parte de las
mujeres.
La aplicación de las normas y lo estructural
La legislación ecuatoriana ha incluido la acción de inconsti–
tucionalidad que tiene por objeto sacar de la vida jurídica a las
normas que estuvieran en contra de la Constitución. Una resolución de
inconstitucionalidad no devuelve las cosas al estado anterior.
Con estos antecedentes, el Tribunal Constitucional de acuerdo a
los artículos 278 de la Constitución y 22, inciso segundo, de la Ley del
Control Constitucional, recordó a las accionantes la declaratoria de
inconstitucionalidad y fue más allá al afirmar que “la declaratoria de
inconstitucionalidad del artículo 40 del Reglamento General a la Ley
de Elecciones, no afecta al proceso electoral realizado el 20 de octubre
del presente año”.
Por lo expuesto podemos afirmar que el Tribunal Constitucional
permitió que pasara el tiempo y dejó de resolver el caso hasta que
se realizaran las elecciones, es decir, la tardanza en resolver el caso
permitió que se eligieran dignidades en base de listas conformadas
en contradicción al mandato constitucional, donde no se aplicó
adecuadamente la acción afirmativa dada a favor del derecho a la

42 [Link] 393 8/11/06 [Link] PM


394 Revista IIDH [Vol. 42

participación política de las mujeres, con lo cual la norma se vuelve


letra muerta.
Por su parte el Tribunal resuelve el caso y da la razón al movimiento
de mujeres con lo cual pretende ganarse la simpatía de las mujeres y
la población en general, ya que ante cualquier interpelación, mediante
esta resolución demostrará que administró justicia a favor de las
mujeres, sin importar que esta decisión no tenga efectos reales debido
a la extemporaneidad, lo cual queda a cargo de los efectos jurídicos
asignados a las resoluciones de inconstitucionalidad (sin efectos
retroactivos). Para evitar cualquier “mal entendido”, en la resolución
afirma de manera expresa que ésta no puede afectar las elecciones
realizadas, de esta manera cumple las expectativas de poder político que
se encuentra en manos de los hombres con quienes se ha comprometido
este Tribunal donde no existía ninguna mujer.
El paso del tiempo y los efectos jurídicos de la acción de
inconstitucionalidad constituyeron los aliados adecuados para que los
hombres no permitan a las mujeres participar conforme lo dispone la
ley. De esta manera se evidencia cómo los órganos de administración
de justicia pueden ser utilizados en detrimento de los derechos de las
mujeres, impidiendo de esta manera alcanzar tutela efectiva de los
derechos de las mujeres.
La costumbre social
Tratándose de una resolución que por su naturaleza obliga un
análisis en derecho, no hemos podido encontrar un concepto del cual
se pueda extraer contenidos de costumbre social.
Sin embargo, en el fondo de esta resolución se puede observar que el
poder político representado en el Tribunal Constitucional y expresado
en el artículo 40 del Reglamento a la Ley de Elecciones, así como el
poder que tienen el Tribunal Constitucional, al momento de resolver ha
tomado todas las medidas para evitar que la acción afirmativa contenida
en la Ley de Elecciones, permita que las mujeres ocupen espacios que
tradicionalmente les corresponden a los hombres.
La Constitución garantiza la participación equitativa y este principio
se desarrolla con la Ley de Cuotas pero a través de un reglamento y
una resolución tardía se ha impedido que las mujeres invadan espacios
que por su “naturaleza” no les corresponden. Así los hombres desde
sus instancia de poder, cuidan sus espacios.

42 [Link] 394 8/11/06 [Link] PM


2005] Revista IIDH 395

6. Algunas conclusiones
1. Dentro del marco normativo y en cumplimiento de sus obligaciones
internacionales, el Ecuador ha tomado las medidas legislativas
necesarias para garantizar a las mujeres el derecho a la participación
y particularmente, el derecho a ser electas, lo que se evidencia con
la Ley de Cuotas o acción afirmativa.
2. El artículo 40 del Reglamento a la Ley Orgánica de Elecciones,
evidencia, como una norma de rango inferior usada por el poder
patriarcal, que puede burlar normas de rango superior como es la
Constitución y la Ley en detrimento de la equidad de género.
3. Los tropiezos y la lucha desplegada por el movimiento de mujeres
con el objetivo de que la ley de cuotas sea cumplida de manera
adecuada, particularmente la secuencialidad y alternabilidad,
demuestran que el poder sigue estando en manos de los hombres
quienes se resisten a perder sus espacios, motivo por el cual desde
las distintas instancias en que ejercen su poder, actúan para impedir
ceder sus espacios.
4. Las mujeres ecuatorianas hemos alcanzado una igualdad formal
pero no de facto, ya que no contamos con los recursos necesarios
para exigir el cumplimiento y la garantía efectiva de los órganos de
administración de justicia, los que son usados por el poder de los
hombres.
5. La estructura del Estado está al servicio del poder patriarcal y está
hecha para que se aplique el derecho de tal manera que las mujeres
no podamos salir de los espacios asignados tradicionalmente así
como evita que las mujeres renunciemos a los roles que nos han
sido asignados.
6. El Estado ecuatoriano no cumple de manera adecuada sus
obligaciones internacionales en materia de derechos humanos de las
mujeres, particularmente, aquellas que se encuentran contenidas en
la CEDAW.
7. La acción afirmativa si bien a contribuido para que las mujeres
ejerzan su derecho a la participación, no ha podido alcanzar la tan
ansiada equitativa de género ya que sido ha socavada por el uso de
las instituciones en favor de los hombres.
8. Por todo lo analizado, consideramos que el Estado ha incumplido
sus obligaciones en materia de derechos humanos mientras las

42 [Link] 395 8/11/06 [Link] PM


396 Revista IIDH [Vol. 42

mujeres han agotado los recursos internos para exigir tutela efectiva
de sus derechos, elementos suficientes para analizar la posibilidad de
que el caso sea enviado ante organismos de protección de derechos
humanos. En la documentación revisada, no hemos encontrado
ninguna evidencia que haga suponer que el movimiento de mujeres
haya pensado en esta posibilidad. Quizá esto se deba a la falta de
conocimiento. Por tal motivo, es recomendable que las mujeres
conozcamos más sobre los sistemas internacionales de protección
de los derechos humanos.

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42 [Link] 397 8/11/06 [Link] PM


398 Revista IIDH [Vol. 42

Anexo
12-XI-2002 (Resolución
No. 028-2002-TC, R.O. 710, 22-XI-2002)
Forma alternada y secuencial de candidaturas de
hombres y mujeres en elecciones pluripersonales
Acción afirmativa
“... Considerando: (...)
Que, el artículo 40 del Reglamento General a la Ley de Elecciones,
impugnado por inconstitucional de fondo, señala lo siguiente: ‘artículo
40.- Las candidaturas pluripersonales deberán presentarse con, al
menos, el 30% de mujeres entre los principales y el 30% entre los
suplentes.
La alternabilidad y secuencia en la presentación de listas deberá
seguir el orden par o impar.
Alternabilidad es la distribución en la lista en forma sucesiva, entre
hombres y mujeres.
Secuencia es la serie de combinaciones que pueden realizarse en
la lista, saltando los lugares de inscripción de la lista, al tratarse de
representaciones de 3 a 5 dignidades, saltando uno o dos puestos;
de 6 dignidades en adelante, pasando entre dos y tres puestos y así
sucesivamente’;
Que, el artículo 58 de la Ley de Elecciones dice:
‘Artículo 58.- Las listas de candidaturas en elecciones pluripersonales
deberán presentarse con al menos, el treinta por ciento (30%) de mujeres
entre los principales y el treinta por ciento (30%) entre los suplentes;
en forma alternada y secuencial, porcentaje que se incrementará en
cada proceso electoral general, en un cinco por ciento (5%) adicional
hasta llegar a la igualdad en la representación. Se tomará en cuenta la
participación étnica cultural’;
Que, las peticionarias alegan que el TSE interpretó las expresiones
contenidas en el artículo 58 de la Ley de Elecciones que dicen: ‘En
forma alternada y secuencial’, lo cual excede de sus funciones ya que
la acción de interpretar la ley le corresponde solamente al Congreso
Nacional mediante la promulgación de otra ley;
Que, no cabe duda que una de las características principales de
la ley es la de ser la portadora de la voluntad soberana, mientras

42 [Link] 398 8/11/06 [Link] PM


2005] Revista IIDH 399

que el reglamento solamente puede viabilizar su ejecución, es su


complemento, y bajo ningún aspecto puede modificarla, derogarla ni
suplirla. En este sentido, la doctrina relativa a las materias reservadas
a la ley explica que solamente mediante ésta puede regularse una serie
de temas sustanciales;
Que, al reglamento le está permitido desarrollar y ejecutar lo
que dice la ley, sin que pueda regular las cuestiones esenciales de su
contenido; y, en este proceso de desarrollo y ejecución el reglamento es
solamente el complemento indispensable de la ley, sin que pueda incluir
más de lo estrictamente indispensable para la aplicación de ésta;
Que, el artículo 186 de la Ley de Elecciones dice: ‘El Tribunal
Supremo Electoral expedirá los reglamentos necesarios para la correcta
ejecución y aplicación de las normas de esta ley’; y aunque entendida
la potestad reglamentaria del TSE, debe comprenderse también que las
normas del reglamento, según lo manifestado en párrafos anteriores, no
puede exceder más allá de los efectos que la ley quiso prever;
Que, con fundamento en el principio de las acciones afirmativas,
cuyo espíritu es el de establecer la igualdad de oportunidades por medio
de medidas que permitan contrarrestar la discriminación, en este caso
de aquellas generadas por razones de género, existen varias normas
contenidas en la legislación nacional y en el derecho internacional de
los derechos humanos respecto a la igualdad de la participación política
de varones y mujeres;
Que, la convención sobre la eliminación de todas las formas de
discriminación contra la mujer, ratificada por el Ecuador el 9 de
noviembre de 1981, dice:
‘Artículo 1.- A los efectos de la presente convención, la expresión
‘discriminación contra la mujer’ denotará toda distinción, exclusión
o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado
menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer
(...) de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las
esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra
esfera.
Artículo 3.- Los Estados Partes tomarán en todas las esferas, y en
particular en las esferas política, social, económica y cultural, todas las
medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para asegurar el
pleno desarrollo y adelanto de la mujer, con el objeto de garantizarle el

42 [Link] 399 8/11/06 [Link] PM


400 Revista IIDH [Vol. 42

ejercicio y goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales


en igualdad de condiciones con el hombre.
Artículo 4.1.- La adopción por los Estados Partes de medidas
especiales de carácter temporal encaminadas a acelerar la igualdad
de facto entre el hombre y la mujer no se considerará discriminación
en la forma definida en la presente Convención, pero de ningún modo
entrañará, como consecuencia, el mantenimiento de normas desiguales
o separadas; estas medidas cesarán cuando se hayan alcanzado los
objetivos de igualdad de oportunidad y trato’;
Que, la Constitución Política de la República dice:
‘Artículo 102.- El Estado promoverá y garantizará la participación
equitativa de mujeres y hombres como candidatos en los procesos de
elección popular, en las instancias de dirección y decisión en el ámbito
público, en la administración de justicia, en los organismos de control
y en los partidos políticos’.
Esta disposición consagra una medida especial cuyo espíritu es
combatir la discriminación sufrida históricamente por las mujeres al
haber sido excluidas de la toma de decisiones políticas;
Que, la garantía de los habitantes sobre el libre y eficaz ejercicio
y el goce de los derechos humanos contenido en los instrumentos
internacionales se encuentra establecido en el artículo 17 de la
Constitución Política del Estado; por lo que el Estado, mediante sus
instituciones, no puede sustraerse de aplicar los principios y derechos de
la normativa internacional en cada caso concreto; además, ‘En materia
de derechos y garantías constitucionales, se estará a la interpretación
que más favorezca su efectiva vigencia’ (artículo 18 de la Constitución
Política del Estado);
Que, la esencia misma del artículo 102 de la ‘Constitución Política
de la República y del artículo 58 de la Ley de Elecciones es conseguir
una participación equitativa de las mujeres y hombres en los procesos
de elección de candidaturas pluripersonales, no de otra forma se explica
que el artículo 58 mencionado diga: ‘(...) porcentaje que se incrementará
en cada proceso electoral en un cinco por ciento (5%) adicional hasta
llegar a la igualdad en la representación’;
Que, el artículo impugnado realiza una definición de lo que es
la alternabilidad y la secuencia, definiciones cuyo contenido no
garantizan la participación equitativa entre varones y mujeres; mucho
menos cuando al referirse a la secuencia regula la forma en que

42 [Link] 400 8/11/06 [Link] PM


2005] Revista IIDH 401

deben realizarse las combinaciones en serie, atentando a la igualdad


de condiciones al establecer que una mujer podría ser ubicada en la
papeleta electoral luego de haber sido ubicados dos o tres varones;
Que, en la comprensión de que el Estado ha asumido el deber de
eliminar las condiciones de desigualdad en la participación electoral
entre hombres y mujeres, es necesario evitar los efectos de toda
disposición que menoscaben este objetivo por cuanto resultarían
inconstitucionales; y, por el contrario, resulta una obligación de toda
autoridad u órgano administrativo regular en beneficio de lo que se
conoce como acciones positivas, ya explicado anteriormente;
Que, en virtud de lo manifestado, el Tribunal Supremo Electoral ha
realizado una interpretación extensiva de la ley, mediante una norma
reglamentaria que es precisamente el artículo 40 del Reglamento a la
Ley de Elecciones impugnado, con lo cual se viola los artículos 130
número 5, y 141 número 7 de la Constitución Política de la República que
indican que solamente al Congreso Nacional le corresponde interpretar
las leyes con carácter generalmente obligatorio y la única manera de
hacerlo es mediante la expedición de otra ley; y, en consecuencia, ello
atenta además a los preceptos constitucionales contenidos en el artículo
23 número 3 que consagra la igualdad y prohíbe la discriminación, y
de modo concreto el artículo 102 de la Constitución que de manera
expresa manifiesta que el Estado garantizará la participación equitativa
de mujeres y hombres como candidatos en los procesos de elección
popular;
Que, de conformidad con los artículos 278 de la Constitución y 22,
inciso segundo, de la Ley del Control Constitucional, la declaratoria
de inconstitucionalidad no tiene efecto retroactivo, ni afecta las
situaciones jurídicas surgidas al amparo de las normas declaradas
inconstitucionales;
Que, por lo señalado en el considerando precedente, la declaratoria
de inconstitucionalidad del artículo 40 del Reglamento General a la Ley
de Elecciones no afecta al proceso electoral realizado el 20 de octubre
del presente año;
Que, el Tribunal Supremo Electoral, como todo órgano del poder
público, debe observar las resoluciones del Tribunal Constitucional, en
la especie para la elaboración del futuro desarrollo reglamentario en
orden a cumplir lo señalado en la Constitución y la ley; y,

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402 Revista IIDH [Vol. 42

En ejercicio de sus atribuciones,


Resuelve:
1. Declarar la inconstitucionalidad por el fondo del artículo 40 del
Reglamento a la Ley General de Elecciones. (...)”.

Primer voto salvado


“... Que, corresponde analizar si el contenido del artículo 40 del
Reglamento a la Ley de Elecciones es ilegal en el sentido de contrariar
la ley o suplirla en aquello que quiso prever, o por el contrario, su
contenido se ajusta a dar viabilidad a las disposiciones legales en la
materia;
Que, de la lectura del artículo 58 de la Ley de Elecciones se tiene
que luego de establecer el porcentaje de participación de las mujeres
como candidatas en las elecciones pluripersonales, obliga a que su
incorporación en la lista se realice de forma alternada y secuencial, sin
que añada nada más al respecto, por lo que se tornaba necesario una
norma reglamentaria que posibilite ejecutar la ley; y, en este sentido,
de la revisión del artículo impugnado se puede ver que define a la
secuencia como la posibilidad de conformar una serie de combinaciones
en la lista, y a la alternabilidad como la obligación de que dentro de
esta serie, hombres y mujeres, se encuentren distribuidos de manera
sucesiva;
Que, entendidos los términos en su sentido natural y obvio, puede
verse que el TSE no ha hecho una interpretación extensiva de la ley al
comparar las definiciones que en la materia realiza el reglamento, con
aquellas contenidas en el Diccionario de la Lengua Española;
Que, así se tiene que la alternación tiene que ver con el supuesto
obligatorio de que las personas o cosas se sucedan, y conjuntamente con
la secuencia, obliga a que la sucesión sea ordenada, es decir, formar una
serie que se encuentre relacionada, de tal forma que pueda determinarse
cuál es el elemento que debe continuar;
Que, el artículo impugnado conceptúa lo que debe entenderse por
alternación y secuencia sin alterar su significación; y, al analizar el
último inciso que se refiere a los lugares de representación según el
número de dignidades, en relación al artículo que le sigue que se refiere
al número de candidatas mujeres respecto al total de candidatos de la
lista, se puede ver que en la inscripción de las listas existe en numerosas
posibilidades la factibilidad de mantener una secuencia exacta;

42 [Link] 402 8/11/06 [Link] PM


2005] Revista IIDH 403

Que, en la praxis, así como puede existir una secuencia exacta,


podría haber situaciones en que solamente exista alternabilidad pero
sin secuencia, lo cual sería violatorio a la ley, pero en ningún caso
transformaría al artículo 40 del Reglamento a la Ley de Elecciones en
inconstitucional;
Que, la Constitución Política de la República dice: ‘artículo 102.- El
Estado promoverá y garantizará la participación equitativa de mujeres
y hombres como candidatos en los procesos de elección popular,
en las instancias de dirección y decisión en el ámbito público, en
la administración de justicia, en los organismos de control y en los
partidos políticos’; por lo que puede verse que el Estado ecuatoriano ha
desarrollado una medida especial de carácter legislativo cuyo espíritu
es combatir la discriminación política en razón del sexo;
Que, la disposición transitoria decimoséptima de la Constitución
Política de la República dice: ‘Se reconocerá a las mujeres la
participación del veinte por ciento en las listas de elecciones
pluripersonales, así como todos los derechos y garantías consagrados
en las leyes y tratados internacionales’;
Que, al comparar esta disposición con la del artículo 58 de la Ley
de Elecciones que en su parte pertinente dice: ‘(...) porcentaje que se
incrementará en cada proceso electoral en un cinco por ciento (5%)
adicional hasta llegar a la igualdad en la representación’; se puede
ver que el Estado ha asumido alcanzar la equidad en la participación
de mujeres y hombres como candidatos en los procesos de elección
popular, de manera progresiva, es decir, incrementando el porcentaje
mínimo de participación de mujeres en cada elección, por lo que no se
observa que se viole al principio de equidad y tampoco contradice el
principio de las acciones afirmativas aplicado al caso concreto;
Que, en relación a lo manifestado, este Tribunal no observa que
el artículo 40 del Reglamento General a la Ley de Elecciones sea
inconstitucional por el fondo, por cuanto no afecta al principio de
equidad establecido en el artículo 102 de la Constitución Política del
Estado; y es evidente que tampoco realiza una interpretación extensiva
de la Ley de Elecciones sino que solamente le da viabilidad para que
(sic) su aplicación; y,
Por las consideraciones expuestas se debe:
1. Negar la demanda de inconstitucionalidad de acto normativo, por
ser improcedente. (...)”.

42 [Link] 403 8/11/06 [Link] PM


404 Revista IIDH [Vol. 42

Segundo voto salvado


“... Que, en la especie, se impugna la forma como el artículo 40 del
Reglamento General a la Ley de Elecciones determina la alternabilidad
y la secuencia para la presentación de listas, situación que no se
encuentra establecida en el artículo 102 de la Constitución sino en el
artículo 58 de la Ley de Elecciones, lo que, en el evento de contravenir
las disposiciones de la ley, tornaría al reglamento en ilegal mas no en
inconstitucional;
Que, para mayor abundamiento, la determinación de la forma de
presentar las listas para elecciones pluripersonales en el artículo 40 del
Reglamento General a la Ley de Elecciones no afecta la cuota mínima
de mujeres que se establece tanto en la decimaséptima disposición
transitoria de la Constitución como en el artículo 58 de la Ley de
Elecciones;
Que, por otra parte, se hace presente el efecto jurídico de determinar
el lugar en que deben constar las candidaturas dentro de las listas
presentadas para elecciones pluripersonales por razones de género si,
de conformidad con el artículo 99 de la Constitución, en estos casos,
‘los ciudadanos podrán seleccionar los candidatos de su preferencia,
de una lista o entre listas’;
Que, por lo señalado en el considerando precedente, el sistema
de elección de lista abierta que se ha establecido en nuestro sistema
electoral, a diferencia de los sistemas de lista cerrada e incluso los
que, como en el caso del Perú, se establecen con el denominado
‘voto preferencial’, hace carecer de toda trascendencia jurídica el
orden de presentación de la lista correspondiente, pues el ciudadano
podrá votar, libremente, por el segundo, tercero o el último de la lista
correspondiente y que, aun más, con el sistema D’Hondt, la asignación
de los escaños, luego de determinados los divisores, corresponde a
los candidatos más votados de la lista, sin importar el lugar en que
aparezcan en la lista respectiva, de conformidad con el artículo 111 y
siguientes de la Ley de Elecciones;
Que, en definitiva, la determinación de la alternabilidad y la
secuencialidad que se establece en el artículo 40 del Reglamento
General a la Ley de Elecciones, en un sistema electoral de lista abierta
como el que rige en el Ecuador, no afecta la participación equitativa de
mujeres y hombres como candidatos en procesos de elección popular
que se establece en el artículo 102 de la Constitución.

42 [Link] 404 8/11/06 [Link] PM


2005] Revista IIDH 405

Por las consideraciones expuestas se debe:


1. Negar la demanda de inconstitucionalidad de acto normativo, por
ser improcedente. (...)”.

42 [Link] 405 8/11/06 [Link] PM

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