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El Ciclo de la Ilusión y el Desencanto- Pablo Gerchunoff
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CarituLo IV
ASCENSO Y APOGEO PERONISTA
(1940-1949)
MILITARES AL GOBIERNO
Las postrimerfas de la década del 30 vieron crecer una esperanza de ma-
yor democratizacién de Ia politica argentina, después de diez afos sin comi-
‘ios impios. Paraddjicamence. el principal artifice de esa ilusién fue Ro-
berto M. Ortiz, consagrado presidente en las elecciones de 1938, que no
cstuvieron “ni entre las mejores ni entre las buenas ni entre las resulares que
i habido en el pais...", segsin la opiniGn de un ex ministzo oficialista, A Or-
tiz, coino a tantos otros, e! hecho de morir cuando todavia se esperaba bas-
(ante de él parece haberle ayudado a ganarse el favor de los historiadores. La
decision que mostré para intervenir dos provincias donde los candidatos
conservadores habian triunfado gracias al Sraude (Catamarca y Buenos Ai-
18) ha alimentado las comparaciones entre su figura y la de Roque Séenz.
Pefia otro conservador también capaz de condenar los métodos que lo ha-
bian levado al poder. Com la desaparicién de Ortiz, la posibilidad de un re-
‘ome a las costumbres democraticas se hizo mas remota
Et problema de la limpieza electoral no fue el nico que preocup6 al
Presidente durante su corta gestiGn, ni el Unico cuyas perspectivas de reso-
Iuciin cambiaron luego de su renuncia por enfermedad en 1940, Su suce-
sor, el hasta entonces vicepresidente Ramon Castillo, parccfa tener una po-
sicion algo distinta de ia de Ortiz en relaci6n a la Segunda Guerra Mundial
Sin alterar la ya tradicional neutralidad argentina, el presidente electa en
1938 se habia mostrado sumpatico a las naciones aliadas, convistiéndose
asi en blanco de las eriticas de sectores nacionalistas y germanstitos. El
cambio de politica internacional no fue evidente desde el principio, Al con
teati, el primer gabinete de Castillo, en el que descollabaa las figuras mo
deracamente fiberales de Julio Roca y Federico Pinedo, era en todo caso
un signo de continuidad. Pero ta posicién del gobiemo no era eémoda. Por156 EL CICLO DE LA ILUSION Y EL DESENCANTO
tun lado, su origen fraudulento to alejaba irremediablemente de los partidos
de la oposicién; pero su tinte todavia aliadsfilo Lo enemistaba con ili
¥ nacionalistas. Bse complicado equilibrio comenz6 a definirse luego de
Tenuncia de Roca y Pinedo, y sobre todo con la Conferencia de Rio de J
neiro en 1942, cuando Jos Estados Unidos ya habfan entrado en Ia guerns
La Argentina mantavo allf su posicién neutral a pesar de la presién nortex,
‘mericana para, af menos, romper relaciones diplomaticas con las potencias
el Eje, Continuaba asi consolidéndose una politica internacional relativg,
‘mente aut6noma, especialmente en relacién al creciente poder norteameri
Cano: si Estados Unidos era el “gran pais del norte” que extend
fluencia a toda Latinoamérica, habia también un “gran pais del sur” que
podia jgnorarla y contrapesarla, con una independencia de la que h.
Ja en todas las Conferencias interamericanas. En este aspecto, el clima de.
ideas parecia reflotar aquel de fines de siglo que habfa levado a Roque
Séenz Pefia a techazar la iniciativa de un zollverein continental.
Fi sentimiento nacionalista predominaba entre los militares. Si el golpe
de 1930 haba sido un tracaso desde el punto de vista politico, no puicde de.
sitse lo mismo en cuanto a su proyeccidn ideoldgica. La prédica de algunos
oficiales haba encontrado en el acentuado germanismo del Ejército un terre.
no fértil. Las reacciones norteamericanas a la orgullosa independencia de
ctiterio argentina no hacfan otra cosa que cealimentar esa autonomia. En par
cular, la exclusién de la Argentina del programa de ayuda militar de %
'ésiamo y Artiendo”, del que si fue heneficiario Brasil, contribuyé a la |
consolidacién del neutralismo entre las Fuerzas Armadas, ¢ incluso hubo ne~ ©
gociaciones con Madrid y las potencias del Eje para aprovisionamiento be
lico. Cuando la Union Sovigtica entr6 a la guerra, crecié el recelo hacia los
atiados, ya que la posibitidad de pelear de su lado era sencillamente inacep-
table para Ia gran mayoria de las Fuerzas Armadas, cuyo anticonmunisme ha
sido sefialado como el aspecto mas estable de st visin del mundo.
Fl candente dnimo militar era notorio en medio de una situacién po
ca en que la oposicién y el gobiemo perdan iniciativa, Las muertes conse-
cutivas de Oniz, Alvear y Justo, entre 1942 y 1943, dejaban sin grandes fi-
uras al arco liberal de la opinién péblica. La causa de Accidn Argentina,
que aglatinaba a los simpatizantes de las naciones democriticas y demanda-
ba Ja ruptura de relaciones con las potencias del Eje, parecfa perdida. Los
‘acontecimientos nacionales iban a contramano de los mundiales: mientras el
eutralismo argentino tomaba mayor arraigo, Hitler fracasaba en la Unién
Soviética. El retorno despreocupado a pricticas fraudulentas termine de dis-
tanciat a la debilitada oposicién de los partidos. Pera tampoco podta contar
¢l oficialismo con el apoyo de los militares. En cfreulos castrenses, el gobier:
se
4
ASCENSO Y APOGEO PERONISTA (1940-1949) 197
oa ia que sustentaba las premisas compartidas por muchos oficiales:
mpurar el peso de Los militares como un elemento estabilizador. Era el Gru
Peveles que pronto se concente en una accién inmediata, necesaria para
camfrastillo habia designado como candidato oficial para las eleceiones de
1944 a Robustiano Patron Costas, un conservador saltefio con importante198 EL CICLO DE LA ILUSION ¥ BL DESENCANTO
relaciones con los gremios y se gans el apoyo de algunos politicos, dandy 4
Clavos indicios de sus aimbiciones. En cuanto a la Guerra, si bien habia ene
‘gobierno algunos simpatizantes de los aliados, dominaba la tendencia contre,
sia, y las relaciones con Estados Unidos se hicieron cada vez més tensas
medida que 1a derrota del Eje hacia insostenible la neutralidad argentina, Re
‘ign en 1944 se deci laruptura de relaciones con Alemania y lapén, lous ©
‘Provocd la reaceicin de los militares més antinorteameticarios, la caida de Re
nirez y su reemplazo por Edelmiro Farrell. La accidentada relacién de la Ar.
_gentina con la Segunda Guerra Mundial acaburia en Ja aporada declaracién
de guerra a las potencias ya casi derrotadas en marzo de 1945,
LA ECONOMIA ARGENTINA ANTE UN NUEVO.
IMPACTO EXTERIOR
La influencia de la Segunda
volétil superficie politica. L.
jerra sobre Ia Argentina no se limits a la
economia sintié el cambio mas profundo, tal eo
‘mo habia sucedido con los dos grandes golpes intemacionales anteriores: la
Primera Guerra Mundial y la crisis del "30. AL iniciarse el eonflicto mundial
en 1939, la recuperacién post-Depresién ya eta un hecho. El producto nacio.
nal, que haba cafdo a una tasa anual de 2,5% entre 1929 y 1933, venta ere.
ciendo al 4% por afio entre ese Ultimo ao y 1939, Pero en la economia argen.
{ina que entraba en la décacla del 40 quedaban huellas indelebles de la crisis:
las instituciones ereadas como reaccién al derrumbe econémico (el Banco
Central, Jos controles cambiarios, las jintas reguladoras) y Ia presencia més
Sélida de una industria nacional favorecida por esas mismas instituciones.
El impacto fundamental de la Segunda Guerra estuvo ligado, otra vez,
a las mayores dificultades para el comercio internacional. Si ta ola protec
cionista de los afios 30 ya hacfa imposible el retorno a las condiciones an
teriores a la crisis, la Segunda Guerra agravaba todavia mis la situacién
EI Plan de Accién Econémica propuesto al Congreso por Federico Pinedo
en 1940 fue un intento para minimiizar el perjuicio a la economia nacional
que, se pensaba, generarfa la Segunda Guerra. Proponfa Pinedo la exten-
si6n del crédito industrial y de vivienda y la intervencién del estado para
Sostener los precios de productos expoxtables, El plan fracasé por razones
Politicas, pero el tiempo mostraria que habia allf también un error en las
previsiones, que resultaron ser excesivamente pesimistas (Seguin el propio
Pinedo, “no todas las hipdtesis en que se basaba se realizuran”). De hecho,
fen el quinguenio que siguié a 1939, el producto bruto crecio a una tasa de
3.6%, aunque si se incluye la recesidn de 1945 ta tasa anual pasa a 2.5%.
ASCENSO Y APOGEO PRRONISTA (1940-1949) 159
Laexpansisn de Ia produccion argentina provino, sobre sodo, de I in-
dusts Muchas actividades manufacturers lograron intensifier la ust
ti de mrecons que leatban emp concen de eaves,
Er AE937, Accs, hubo wn fesoimen sin pececentes ena histor del
SGhmieto argentino: se exportaron prodictos industiales en magnitudes
fnpotntes. expecitmente a ols pats de América latina que enconra-
tan las mismas dfieltades que fa Argentina para importa desde Europa
sos Estados Unidos, Brasil crecis en inportancia como destino de los
joducios argetinos (de 4.9% a8 6%), lo miami que otros pulses de Ame
fica fuera de Estados Unidos (de 3.5% a 15,5%). La dedicacién de la eco-
fomia noteamerieanaa I prodcisn Béla permits tambien Ia penetra
Unde productos indastrialesargentinose» exe pals su importacta como
preteado eecis de 12.5% x 23.2%, El exio imprevsto de las exportacio
nev indostriales, sn embargo, acab com le guerra
LA INDUSTRIA DE EXPORTACION
Exportacién de manufacturas como % del total exportado
‘io 193918401947 1842 159 T8ed «OASIS
M4136 1455
Preto 29 49 82 130
Fae: Use (1068)
EL desarrollo industrial durante la guers fue comin a toda Amética
nin, $i bien la dffeutad para importr complicaba también el acceso de
stndsrn mater pinay bens de apo iat qe a easier
eae ge et eee eiee nena
efoto neto dela guerra sobre industria parece haber sid favorable. Es
ieee coment cont ome apy tei de xan Union
tvs de la Comision para el Desarolo -neramercano,alentada por
ee ee ea ae ey rials nee
oe re ee es
mo destino de os productos latinoumericanos.
ee
fueon campo de batalla, la performance dela economia argentina on160 EL CICLO DE LA ILUSION ¥ EL DESENCANTO
Es
1939-45 no pede er de considera hmm, Per el contrast es, de
Iuego, tramposo. En realidad, el estado de la economia hacia 1945 no eter
‘ptirmo. La agricultura se habia estancado en los afios de la guerra, y Tae
casez de materias primas y bienes de capital en a industria estaba impi.
diendo la satisfaccion de ia demanda por productos industriales. Epa
crecid algo menos que las otras economies importantes de Américe latina
y macho menos que Bstados Unidos y Canada, donde ta demanda de he
nes militares habia estimuledo la producciéa y el empleo. Juzgando @ ia
luz de es0s exitos, algunos vieron en le evoluciéa econémica dela Argea:
tina durante la guerra poco més que un fracaso. Asi, por ejemplo, el cores
ponsal del Financial Times en la Argentina opinaba en 1946 que a
1Los cinco uiltimos aitos do Ia economfa argentina pueden deseribirse come
allos de frustracién y de oportunidades tristemente desperdiciadas.!
EL DESEMPENO ARGENTINO DURANTE LA GUERRA
Tasas anuales de crecimiento de la Argentina
y otros paises, 1939-45
Bras
hie
México
Australia
ona
‘Aomacia
Franca
heals
Fee Unido
EWU.
ere Mao 1956.
La caracterizacién mds sensata parece ser la de un desenvolvimiento
entre mediocre y razonable durante In guerra. Pero mids alld de esa evolu
‘cid, muchos opinaban que un porvenit brillante aguardaba a la Argentina,
ASCENSO ¥ APOGEO PERONISTA (1940-1949) tor
+ 1982, <1 economista Colin Clr pblicabaprevisones que, de tn
Ba oe eed las del ns opi de fs argetinos, Soponido
see gy pradtes aepestarios con devtanda sosteni, Cla
2 eee pata TBED epoca pe capa de a Argentina sre 754
at a medic, segundo ene mando det de Estados Unidos, con
sade oy por ere de lo pases europeos(proyectaba pata Francia
ey slats 527), Mochos aos despots el economia nove
£29 a Samuelson seconde con sorpresa
Si alguien hubiese preguatado en 1945 qué parte del mundo espera usted
‘experitients el mas dramitico despegue econdmico en las préxiras tes
‘Secades?, proboblemente yo habria dado una respuesta parecida ala siguit
tela Argentines [a ola del futuro, tiene clima templado, su densidad de po-
blacién offece sna dotacidn favorable de recursos naturales por emupteado.
‘accidents hist6rico, su poblacién actual coastituye la mis homogévea
je de las naciones de Furopa Occidental y a Argentina en 1945 se en-
Eucutra en ese estado intermedio de desarrollo del cual se puede ficilmente
esperar un rapido crecimiento?
Pero si ésa era Ia opinidn de los observadores externos, gqué espera
tan los argentinos de su propio futuro econdmico de posguerra? {Qué pro-
yyeotos habya para consolidar esa posicidn que envidiaban los analistas
Topeos? En muchos sectores de opinién, la industria era vista como la
garantis de un desarrollo sostenido y autGnomo. Si hasta ese momento la
habien beneficiade las particulares condiciones de Iu Depresidn y la gue-
rma, era hora de corsolidarla y darle mayor dinamismo a través de politica
subernamentales. La hora del industrialismo habia legado, despues de dé:
ceadas de incubacién,
EL EJE MILITAR INDUSTRIAL
La idea de hacer de la Argentina una nacidin industrial a través de poli
ticas estatales tenfa antecedentes que se remontaban al siglo diecinueve. Car
los Pellegrini y Vicente L6pez, entre otros, habjan atacado la posicién libre
ta mas ortodoxa en los debates por Ia Jey de aduanas en 1875. Ya en
este siglo, un grupe ligado a la Revista de Economia Argentina, liderado pot
Alejanéro Bunge, habia seialado la vulnerabilidad de un desarrollo tan de.
pendiente de] comercio como el argentino. En Ia década del 30, la Unidn In~
dustrial Argentina habfa resaltado los beneficios que acarreaba ia sustitucién
de importaciones por produccién manufacturers doméstica162 EL CICLO DE LA JLUSION Y EL PESENCANTO
A pesar de las caracterizaciones posteriores, [a politica econémicy's
hasta 10s afios 30 no habia sido en modo alguno antiindustrialista. Las opig
ones en este sentido varfan, pero no faltaron quienes ealificar
proteccionista q
Australia, Estados Unidos y Canada, y en 1925 el nivel de proteceisn a
similar al de Canada, superior al de Estados Unidos e inferior al de Aus:
walia, Las medidas de proteccién fueron en general bastante improvisada,§
y, por lo comin, eT resultado de una combinacion en distintas propor
nes de tres factores: las necesiclades de recaudacin fiscal por la vla de in
puestos a as importaciones, el desco de restringir las compras al exter
para evitar desequilibrios comerciales y las presiones de algiin sector een
‘némico con suficiente poder. Detras de la moderada proteccién previa alg:
Depresisn no hubo, en general, una politica consciente y coherente de for
mento ala industria. Esto fue cierto también en la década de la crisis, Al
unos vieron en medidas como el control de cambios o los ocasionales in:
crementos arancelarios una politica deliberada de estimulo industrial. Peto 3
Jas motivaciones fueron en realidad més de corto plazo, y su corte indus.
trialista, un efecto no buscado, Si a algdn sector intenté faverecer ta pol.
tica evonémica de Justo, fue a los productores rurales -golpeados por la
cafda de sus precios antes que a los industriales.
Las cosas empezarian a cambiar a paitir de 1940, es dec
peronismo, Mas alld de su fracaso politico, la mera existencia del Plan Bi
redo foc un primer sfntoma de la nueva mentaltdad con que se encaraha la
cvestién de la industria. En los fundamentos det progracna se notaba le +
creencia de que la Argentina estaba ante una oportunidad historica que ng
debia perder: la guerra estaba dando un imputso al desarrollo industial
que debia ser consolidado desde el estado, como no se habia hecho tas la
Primera Guerra Mundial. Entre 1940 y 1943, la politica de redescuentog
del Banco Central favorecié ala indusicia més que a la agricultura y al eo
metcio, se organizé un Comité de Exportacin y Estimulo Industrial y Co-
mercial, se dictaron alrededor de quince leyes de promocién industrial a
nivel municipal y provincial, se cre6 la Flota Mercante del estado y se san-”,
cioné la ley de Fabricaciones Militares. Un informe del Banco Central en
1943 consiceraba que el final de la guerra no debia ser también el final 4
los nuevos brios que tomaba la industrilizacién. A medida que el indus
tialismo sumaba adherentes y medidas a su favor, el sector rural iba per
iendo el sitil de privilegio que habfe ocupado por largas décadas. Park
moderar la expansidn de los primeros afios de la guerra, en 1943 el campo
antes del
ASCENSO Y APOGEO PERONISTA (1940-1949) 163
jue gravado con un impuesto al “excedente de beneficios”, que se eobraba
en proporcién a la diferencia entre el precio vigente para los productos de
exportaci6n y un precio promedio del pasado. Eso tipo de medidas prefi-
furaba bortosamente la politica econdmica del peronismo.
La compartida opinién favorable al apoyo estatal a Ja industria no es-
taba exenta de debates. No resultaba claro, en primer lugar, qué industrias
debian contar con el apoyo oficial. Era tradicional en la diseusién piibli-
ca ie distinci6n entre las industrias “natursles” (aquellas para las que el
pals tenia més ventajas) y las “artificiales”. EI Plan Pinedo, por ejemplo,
fe inclinabs por un estimulo limitado a las actividades manufactureras
“naturales”, basicamente aquellas que usaban materias primas nacionales.
Un informe encargado a la Armour Research Foundation por duenios y di
rectivos de industrias instaladas cn la Argentina clasifics a los distintos
sectores productivos segtin sus perspectivas de desarrolto futuro, desta
canlo sobre todo a los que claboraban alimentos pero también a la fabri-
cacién de cemento, cal, calzados y confecciones, papel y algunos produc
tos quimicos. Para otras actividades, el aceptable presente del final de ta
guerra no era visto como el augurio de un gran fututo, Esa postura selec
fiva contrastaba, naturalmente, con la de Ja Unién Industrial Argentina
que a lo largo de los afios 30 habia mantenido una posicisn que no repa-
raba en distinciones interindustriales:
Dejemos que los censores de las “industria antficates” olviden que alia,
sin hiero y sin combustibles, sin lana y sin algodsn, haya creado poderasas
fibricas que seran todo lo artficiales que quieran, pevo que dan vida y sosten
‘amitlones de seres y salvan la economia de su pueblo; que Norteamériea, con
la “industria artificial” del caucho, producto que no tiene, eonsuma el 70% 2
la produccicn mundiat de esa materia prima... pese a que algunos argentinos
sigan llamando aguf “industria artficiales” a casi todas las que, con noble y
Patristico esfuerzo, han creado los verdaderos pioneers del trabsjo nacional.?
Un dilema andlogo se planteaba en tomo al destino de los productos
industriales. El relativo éxito de Ja exportacidn industrial durante la guerra
habia despertado a idea de considerar a los mercados externos como una
posibilidad de crecimiento de largo plazo. Algunas medidas previstas en el
Plan Pinedo buscaban afirmar esa posibilidad. En ta opinién de la propia
Union Industrial comenzé a manifestarse la aprobacién aeste sesgo expor-
tador, y en 1945 se aseguraba que “de todas partes del mundo se reclama
nuestro pais el envio de sus productos manufacturados”.
udles eran los fundamentos de esta ola industrialista? ;Por qué no
confiar en fa reaparicién del “método indirecto” de produccién (que con164 EL CICLO DE La ILUSION Y EL. DESENCANTO
sistia en comprar productos manufacturadas con las exportaciones ruraley
una vez acabada la guerra? En las declaraciones del presidente Castillo
advierte lo que era uno de los argamentos mas fuertes a favor de la indy
tsializwci6n. Hablando de las industeias extractives, decia’
‘esas industria son la base de la liberacié econémica y de la autonomia n
ional. Los paises exclusivamente ganaderos y agricolas estin destinados a
servidumbre
“Liberacién econdmica”, “autonomia nacional”: ls consignas nacig
nalistas estaban en el coraz6n del pensamiento pro industrial. Las Fuerz
‘Armadas, ahora el gran actor politico, répidamente hicieron suyo ese di
‘curso. Pata algunos militares, la eoincidencia industrial-nacionalista se 1886
mitaba a Ia fabricacin local de material bélico, sobre todo en viste del
fFracaso de las negociaciones internacionales de armamentos. La creacigy
de la Dizeccién de Fabricaciones Militares en 1941 fue una evidencia ina
quivoca del cariz que habfa tomado el pensamiento del Ejército, lam
poderosa y respetada de las Fuerzas Armadas. Entre sus objctivos figuta:
ban los de completar Fébrieas militares en construcei6o, inichar tas ni
vas y fomentar la produecién de materias primas necesarias para esas ac
tividades. Pero la simpatfa militar por la industria bélica no tacds muchas
en extenderse también a la produccién de manufacturas civiles. Bastabi’
mpliar el sentido de la frase “defensa nacional” para incluit a todas oa
si todas las industrias en al proyecto militar, ya que la diversiicaciGn pro:
Guctiva del pais era una manera efectiva de teducie su vulnevabilidad ex” af
tetior. Asf, la pesicién de las Fuerzas Armadas fue acercéndose a la que la
‘Unién Industrial Argentina venta sosteniendo desde hacfa afios. Al lanzar¥
el gobierno revolucionario un programa de cxédito industrial en scptiem.
tre de 1943, por ejemplo, se planteaba la necesidad de susttuir impor
ciones en general, sin discriminar entie industrias naturales y atificiales,
Se optaba ademas por una industrializacién cerrada, al darse prioridadg
crediticia « los productos destinados al meteado interno. La moderacién
del Plan Pinedo, que habia propuesto un apoyo limitado y selectivo, ea |
asf reemplazada por una defensa més enérgica y global de los logros a
canzados durante la guerra. :
El Consejo Nacional de Posguerta, un organismo nacido bajo el aug
picio y el comand de Perdn pata divenar las politicas que seguiran aa]
formalizacién de las condiciones mundiales, se aferré en un principio ad
la versign mds moderada. En algunos de sus documentos se proponia unt
‘industrializacién razonable” y la necesidad de suprimir “aguellas acliv
ASCENSO Y APOGEO PERANTSTA (1940-1949) 165
ue, terminada ta guctra, carercan de razén de exit". Pero las
dudes Germ sobre It istializacn no tardarfan en cambiar. Con fa
wespectiva que daba el final de la guerra, en especial al considerar el pro-
pre la escasez de algunas materiasprimas, Perén comend a ver coo
Bree os In pouibildad! de ntensitiar Ia industializacign. No fe ese
ime co motivo dettés de su cambio de posiign. Para Pen, la industie
ag noes solamente n crolario dsl nacionalismo. Se tata, en 3
vais de una picza maestra dentro de una concepeidn mis global de los
vem que debi« enfentr Ta economia argentina en la posgucra. Eh
oem, un de las preocupacionescentates era et nivel de empleo. Fl
eile provoeado pot el conflicto mundial habia hecho crecer vigorosa-
Gore el empleo indstral.
TIEMPOS MODERNOS
Asalariados industriales en todo el pais (miles)
io ‘Niner de ssalariados industries
veto 7987
gti 850.8
1942 42
1943 1.0255
944 41022
1945, 1.1858
Fuere-Lio y Sree (1264)
El in de la guerra, si significaba también el cese de las actividades ex-
pendidas gracias a ella, redundaria en una caida del empleo industrial que
el Consejo Nacional de Posguerra calculaba en 140,000 personas. Para Pe:
rn, ése no era solamente un problema econdmico sino también politico:
su propio éxito dependia, en gran medida, del apoyo de los trabajadores.
Los ciontos de miles de migrantes que llegaban del campo a la ciudad pa.
‘a sumar sus brazos a Ja industria todavia eran politicamente huérfanos, y
estaban allf disponibles para quien pudiera satisfacer sus demandas.166 EL CICLO DE LA ILUSION Y EL DESENCANTO
PERON AL PODER
La relacién de Perén con los sindicatos se inicié unos meses des, a
de la revolves del 4de junto, Bl derrocamiento de Castillo habia coset
con el apoyo, o al menos con Ia esperanza, de los més importantes Voces
Sindicates. EI “unicato de uno" castilista habia visto reducitse 4 un mnie
Su popu a stn du wuclo faverbiccescamren a
toda la sociedad Aso conebufan tas dus repos ala eee a
del ltars gape, Porene entnces In GTenabe ieanne po
N° apupain a gremios mene polaados que la COTN'2 donnie
que la CGT N° 2, acaso sin pereibir el enconado anticomunismo del new &
oviseno altar acpere su "adhesion fanny eal
Deets um on. |
cordial, La CGT N° 2 fue disuelta en julio, y en el mismo mes se Promul- <3
tun docetodeAvoiaiones Proteomics queimpenfererneen lS
della sapattniad pies esuuseren gana oes
Imalistsadvera que la preston sobre fx sindeston pode hae oe
Cando en ecubre de 1543 Devin oe hizo cag del Departamento
Nasional do Trabajo, ya era evident que a oleate contests
Sec sua arid Gnade peetoiuse a cats eee
fobiemo los gemios Adem, lnstacion de rancocntee caer en
Go epitsied bnes ngumewes neneiol s ose reacts anata
eas fe eee Ulead earnest
see
ASCENSO ¥ APOGEO PERONISTA (1940-1949) 167
sous ereabexada por Pern. Los tabajdmes ruclendos en a Unign Fe
1 eto plete beefiaros det cro dro es
sere ice ne laude favor cago dnp cone la
do enc
cr opus Perén sus primers adbaente, y anes de comenzat
04 ot fais ido bautzado Gemo el primer abajo argentine” por
194 Ya gromaistafonoviei. La tecin del secretano de Taba 9
Domes no fue exendigndorc a otros stores A ts dovogocién del
revi soci onesProfesanales apenss nila tease agreg
aluna serie de arbitrios por lo general favorables a los trabajadores, a-
font Savlca por dec, elesablcimieno de aeron misimos para
mens dusts ls exensones del sntena de previsg soci, ene
ce ft red danas favors de Pern tenia, dete luego Una i.
ivche (ad police: ao ea tan generore cuando considera que ta
deals eo capasen ac concuiar lta eo agai geisTy
ers excldos Jo seetones Sctstas. Pera fue hall pare bic
Teme posible dees cotreterengremakr (qu haban erceldo lor
ve ont aos 30), potencando tas oxgiievcomes qu apoyuban su
mca iboraly debiivande ols que mosraban mayor indcpencenci,
ar as orgnizacones oberon, opening gercrosidaa ofa ex
Cie uatnsolscgtetes se taees inves us exc
Mpurlpocgn police de ls siicaton, qi hab sido motivo de com
fio dure las décadasanteores, El dlema tena ahora un componen
Conan paride pollico dea opesilsn sinocan el propio gablemo, un gor
Dir gue para peor, hola surldo de un gape ce esta. El debate 80,
bea es etree eee
ttn basta gus punto Hegaba su apoye al ebiersa,Poce a paco fue
poriendoe lanes ms costlinlons cla coe algunos veto un peda
evindopendencia de paste de Tos omion ba mews att sims! er
onptensble En plsbas del drigont cerseceto Montel
1 grueso de los trabaladores, lo que desean es que se solucionen sus proble
‘mas, y quienes pueden hacerlo son precisansente las autoridades del pais.”
Si para ella debian dejarse parcialmente de lado “los principios que
son caros a todos”, la recompensa bien valiaese sacrificio. A partir de me
iados del afio 1944, con Peron ya como vicepresidente y ministro de Gue-
tra, los actos de apoyo al gobierno organizados 0 auspiciados por los sin168. EL CICLO DE LA ILUSION Y EL DESENCANTO
tar la mayor cantidad posible de gremios. En esta tarea, Ia bundera del ng!
cionalismo servia para acercar el discurs0 del gobierno al de las organized
cones obreras.
Pern aprovechaba ademés las ambiciones politicas de muchos dir
gentes sindicales. De éstos partié l2 propuesta de respaldar su candidatur
48 partir de la constitucién de un Partido Laborista, lo que respondis en part
te al éxito electoral dei laborismo briténico en 1945, Pern era, a esta alta
sa, Ja figura mds importante del pafs, y las fuerzas politicas se definian
relaciGn a él. Algunos radicales de faigambre nacionalista le brindarong’
apoyo, La oposicién democratica, en tanto, se organizaba para sce
sus aspiraciones. Encabezada por socielistas y radieales, se efectud en sep
tiembre de 1945 una Marcha por la Libertad y la Constitueién, en la que
8e ensalzaba el viejo ideal republicano. Desde la universidad, la prensa y
tun empresariado descontento por las medidas sociales del gobierno, par
tian presiones, que pronto se hicieron insostenibles, para forzar el aleja
mento de Pern yuna pide normalizacion institutional, Toms fuera
idea de entregar provisoriamente el gobierno a la Corte Suprema, y hubs “*
tentativas de un nuevo goipe de estado. F19 de octubre Peron debid renuy.
ciar a sus multiples cargos, mientras se constitufa un gabinete sin figuras ©
leales al saliente coronel, Ferén pido despeditse con un acto en a Sects
taria de Trabajo y un mensaje radial transmitido en eadena, en el que fe
salts ls medidas sociales que habia propiciado, antes de ser deteniooy en
Viado a Martin Garcia. La notieia de la renuncia y acresto de Peron hizo
reaccionar a los gremios. Se sucedieron las reuniones. y desde distnios
Patos del pais se reclamé su libertad. El dia 16 se decidi une huclsa ge
neral, pero Jos acontecimicntos se precipitaron al conocerse el taslado de
Perén al Hospital Militar. Al dia siguiente, 17 de octubre, una movilizacin
Popular, en parte organizada por los sindicatos pero también alimentada
ot tabajadores que espontineamente marcharon a la Plaza de Mayo, vol. =
© a crisis en favor de Perdiny fora6 su restitucidn al gobierno.
AA partir de ese dia, y hasta febrero de 1946, un clima de agitacién
electoral sacudis al pais como nunca antes, Las tres eleceiones presiden
ciales plenamente demoerdticas que habe habido hasta entonces habian
‘exminado en c6mados tiunfos radicals, Adem, 105 valores que en 1946
estaban et juego eran proclives a suscitar una potarizacidn extcema Des-
e las fils de la Unién Democritiea se caracterizaba a Perdn como un
suevo Mussolini. Mientras tant, la notoria simpatia del embayador este
dounidense Sprulle Braden por los eandidatos de la Unién Democrstica
Permits alos partidarios del candidate laboristadarle un tono dramatico
ASCENSO Y APOGEO PERONISTA (1940-1949) 169
ional ap electra, através de a cflezantnomi "Braden oF
ecione orpresa de muchos, a formula Peron-Quijan obtuvo 300000
wi re yenaja sobre los candidatas de la Unign Demoerdtiea en as eloe
ve reas El apoyo lo sinaleatos, alesis mares gue
sion gsc mismo orden, habia decidido el triunfo peronists.
“NI CAPITALISTAS NI COMUNISTAS: JUSTICIALISTAS
Los gremios mis benefciaos, los que han visto acuimular ens favor el a
Yor admero de conulsts, son los gremios mejor organieados. Esto qiere
decir que la Secretar de ‘Trabajo y Preven cumple concienemente con
Stdeberescuchandot lam de os traajadors rganlzades,reciieno la
mnaifstacién de sus aspraconescoletvas, porque lesen hs aida pa
‘alcerse of ls organiaciones ober eran, catablesy eaponsables, pot
Gus tenen mis acero en el reclamo de ns evindicacioues*170 EL CICLO DE La ILUSION Y EL. DESENCANTO.
das pr los dingenes labore, ene ano 944 In cada de pee
siliados ala CGT aumenta.sn paso mucho ms aecerade quot ee og
1 concepcidn cosportvs det sociedad, que esta en el conn
det psnsamieno pron, venta ccemplarara le visén class
hasta entonces habja abrevado buena parte del sindicalismo. Pordn se es:
foreaba por diferencias tajanement del pensamteno de fapiecaes
puto al concepto de licks de cases el de armonia de clscs Ts coke
tevin eee capital yel taba, anes que su ealTemtamientor ee
‘mino pata el propreso sci En palabras Pos
18 amonia cote el capil y ef wabajo, externas inseparables cael proend.
dela produce, cx condcidn esencial para cl desirrollo cconcimico detest Bf
para el desenvolvimiento de sus fuerzas productoras y para ct afiancamiarg ®
de la paz social.” g
Y tambign:
Buscamos superar ta lucha de clases, suplantindala por un acuerdo justo en.
tie obreros y patrones, al amparo de la justicia que emana del Estados
La propaganda oficial difundt fas bondades de eta vision consilan
via y la presentaba como una verddera doctna, qe promo se led ne
tcilista in un com publicitaio, por ejemplo, unjoven empresa aoan
cia moras en las condiciones de trabajo de los breton y Te explicate a
$4 preocupado padre: “Ni combnista ni cpitalisa justtats” Posse
alejaba cuanto podfa de oatguierinvocaciin que lo emparentare cone
marxismo, de manera de ganar la confianza de un empresarads sip
temeroso de a acechanza comanista, Mucho ins tespelable ers aetna
contenido social de su programa ala doctrna de fe Iles tal come ve
nia siendo expuesta desde hacia tiempo, en enellices come Reruns Ne
Yarum (1891) 0 Quadragesino anno (1901): La iden de union roa
!a propiedad, af presente, em rexcaaca por el peronism camo sna sk
ternative distant al mismo tempo del Iiveralismo ortodoxe y del coee
tiviemo, Este tipo de persuasion era cfecava en un mundo & sespucea
apareniementeapresado entre opetonssradistes. La Gucra is ya ce
vislumbrabs como el nuevo gran confit. y las “ierootas posiionee
dejaban de tener su ‘tractive. : : . :
ASCENSO ¥ APOGEO PERONISTA (1940-1949) im
Fuera de cierto compromiso general con la equidad, sin embargo, no
aia en el enfoque econdmico de Perén un contenido sustantive y cohe-
ane que perma hablar de una “economfa peronista”. Mientras fuera po:
Sple, Pern intentabs icentificar su administracidn de 1a econonnfs con los
Fines buscados antes que con los medios empleados. La ausencia de com-
risos doctrinarios en materia econdmico-social era explicita
prom
De que see “intervencionsi no sabe To au ee; hay ue wear
135 fled alo que exigen as cicantacts, Las crusts mgo-
vein solucidn No hay sistemas nv metodos i reglas de economia on fs
tugs sells. Hay sluciones concrete fene 0 un problema tambien
{nero Resuelo ese problema se va pesenar ot quiz tambien da
Searsiment opus slates A sel dremos una slain contain al
eri pero mo pot sistema, sino por intligente preciatn eflexion de
Ese eclecticismo le daba a Perén cierta flexibilidad para resolver los
dilemas disteibutives que, como cualquier gabernante, debfa enfrentar
Pero no alcanzaba, desde luego, para superartos, como proponia el idea-
rio peronista, No se podia convencer a los empresarios de que, en nom
bre de la “armonfa de clases”, debian ceder generosamente ante las de-
mandas de los trabajadores. La posibilidad de una extensién exagerada
de beneficias sociales cra un temor de la UIA desde hacia unos anos. En
1940 habia aftemado:
EK momento del reparto recién Wega cuando se han acumulado bienes, solo
tentonces los mas necesitados y los mas menesterosos podrén beneficiarse en
{grado iniximo del esfuerzo de los mis afortunados © de los mas eficientes,
Ta Repiiblica Argentina esti en Ia edad del crecimiento, es una planta que (0:
davia no ha florecido, podarla ahora no es vivificar sino carte danino.”
En su paso por la Secretaria de Trabajo y Previsi6n, Perén se habia ga
nado [a antipatfa de “los patrones”. Un Manifiesto del Comercio y ta in-
ddustria se habia encatgado de sentar claramente la oposicién de muchos
empresarios a la politica prolaboral del gobierno revolucionario,
do reaeciones sindicales. Con la recuperacién econémica de posguetra, las
tensiones remicieron, Durante los primeros afios del gobierno propiamente
peronista, el conflicto entre el trabajo y el capital se mantuvo en un estado
latente, La bonanza aleanzaba para unos y para otros, y hasta para sellar la
alianza entre obreros y empresarios industriales sobre la cual se asent6 el172 EL CICLO DE LA ILUSION Y EL DESENCANTO
peronisino. Pero se trataba de uma distonsidn transitoria, no de la imauge.
racidn de Ia convivencia arménica que pretendia el peronismo. Més ain: 88
1 posibilidad de un consenso estable entre trabajadores y empresarios pa:
recfa mas remota aqui que en Europa, donde la amenaza comunista erg Segh
més palpable y sparecia como un argumento bastante convincente parg
{que los empleadores cedicran ante los rectamos de sus empleados.
‘UNA NACION POLITICAMENTE SOBERANA
El problema distributivo no fue e dinico en el que Persin buscé dif
renciarse de las antinomias en que parecia apresado el mundo de la pos-
guerra. La predileccidn del discurso peronista por el justo medio entre dos
extremos ~presente también en otros pases semidesarrollados~ fue mis
explicita en la politica internacional que en cualquier otto émbito. La “ter 4
cera posicidn” era la frase oficial para definir lo que se pretendfa de las re-
Iaciones intemacionales de la Argentina, bésicumente una actitud de inde
pendencia ante el conflicto entre los Estados Unidos y la Unisin Sovietica-
Detris de esta postura prescindente habia una prediccién de to que, se
crefa, serfs el resultado del nuevo gran antagonismo mundial. Peréa con-
sideraba probable una Tercera Guerra Mundial, previsin a la que contsi-
buja la sucesi6n de conflictos entre Jas dos grandes potencias de la pos
guerra, tal el caso del problema herlinés. Mas allé de sus consecuencias
globales, una nueva guerra colocaria a la Argentina en una situacién privi-
legiada. Con los Estados Unidas desgastandose en el conflicto, la Argenti-
nna ganarfa poder en el hemisterio occidental, ademés de ver nuevamente
cstimulada su industria por la segura retraceidn comercial
Recién terminada [a Segunda Guerra, no era facil imaginar que sobre
vendria una nueva era de expansiGn sostenida del comercio mundial. Con
el antecedente de una década y media de estancamiento del intercambio
comercial, el espititu intesnacionalista de la conferencia de Brewton Woods
(1944) no sonaba demasiado convincente. La esperanza de retornar a un
sistema de comercio y de pagos multilaterales se basaba en el supuesto de
que el intercambio comercial seria relativamente equilibrado, Pero en los
ufios de la inmediata posguerra le realidad fue exactamente la opuesta: Es-
tados Unidos era et gran proveedor mundial, y mantenfa voluminosos ex
cedentes comerciales con Europa y Japén. El aumento del dolar en el
mundo, provocado por esta intensa demanda de bienes norteamericanos,
atentaba contra el sistema de tipos de cambio fijos propuesto en Breton
Woods. Todavia en 1946, se lela en la Memoria del Banco Central
[ASCENSO Y APOGEO PERONISTA (1940-1949) 173
La conjuneién de la “tercera posicign" y Ia creencia de que las dif
caiades comerciales de Ja inmediata posguerea se prolongarfan y podrtan
Gultarse con un aevo conflicto mundial justifieaba la opeién del gobier-
aren i autarguia econdmica. La memoria de Ia DepresiGn y de la Tecien-
re yftira ya eran alertas importantes contra la participaciGn activa de la Ar-
fetine 0 el flujo internacional de mercaderies. Si a ello 6e agrogaba cl
$eoho de que la competencia entre Fstados Unidos y la Unidn Sovieticn
peas converttse en un conflicto abies en cualquier momento, habia to
Joya mds runes para desentenderse Jel comercio mundiat ¢ impulse al
frereado interno como fuente de oferta y de demands,
Ts relaciones de la Argentina con Estados Unidos © Inglaterra fueron
na mencia de ebe declamado nacionalismo con el sentido de oportunidad
Caracteristico de Perdn, El trato con los norteamericanos era de mutes
Susconfianzo, baste recordar la oposicion del embajador norteamericano
Spnille Braden a Peron antes de acceder éste ala pesidencia. E coxtoci~
cuito entre Buenos Aites y Washingtor tenia, por supnesto. una razén més
profunda, Peson habia formado parte del gobierno revolucionario que ha
bia mantenido la neutaliGad argentina en la Segunda Guerra casi hasta el
Shtimo disparo. Sin embargo, la nueva configutacién intemacional es
haciendo ms intensa la necesidad de Estados Unidos de conseguir ais
dos. La independencia de criterio que pregonaba el presidente argentino,
por su parte. no ers incoherente con uo estrechamiento de las relaciones
fan los norteamericanos, como tampoco imapedia un acercamiento la
Unién Sovictica, Los embajadores de ambos paises habian estado presen
tesen la asuncidn de Perdn al gobierno. Las mejores disposiciones matuss
ence ergentinos y estadounidenses se teflejaron en le Conferencia Intra
mrericana de Rio de Fanci. La detegocion argentina dej6 de lado la tadi-
ronal aettud hostil a Tes propuestas de Washington, y ao obstaculiz6 la
aprabacidn del Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca, Pero esta
tregua seria breve. Ya a principios de £988, en una reuni6n complementa-
tina la de Rio de Janeiro, la Argentina objet6 Jos planes norteamericanos
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