. EL CACHEO POLICIAL.
VI.1. TIPOLOGÍA.
El cacheo no deja de ser un instrumento eficaz que sirve como detector de
cuantos efectos, pruebas, instrumentos o sustancias prohibidas, pudiera portar
una persona a fin de proteger el libre ejercicio de los derechos y la seguridad de la
ciudadanía, aun produciéndose en la práctica, inevitables y manifiestas molestias
para el ciudadano.
En el presente apartado, hemos centrado nuestros esfuerzos en delimitar las
distintas modalidades del cacheo policial, ya que la práctica de este
procedimiento por parte de las FCS, además de llevarse a cabo con más
asiduidad, la podemos trasladar al estudio de otras modalidades de cacheo como
son el penitenciario, el realizado por los vigilantes de seguridad, o el que tiene
como sujeto pasivo al menor de edad, entre otras. Siguiendo el hilo expositivo de
lo expresado anteriormente, el cacheo, en razón del fin perseguido, conoce las
siguientes modalidades:
VI.1.1. Cacheo preventivo69
El cacheo preventivo, contiene un dinamismo palpable en las funciones
consuetudinarias de las FCS70. Ahora bien, la jurisprudencia también se ha
pronunciado en el {mbito penitenciario con el término de “diligencia de cacheo
preventivo”, para referirse a aquellas funciones desempeñadas con asiduidad por
parte de los funcionarios dentro de los Centros de internamiento, ya no sólo en el
control de las entradas a las celdas de los internos71, sino también, para aquellos
registros realizados con motivo de las visitas a los Centros penitenciarios de
aquellas personas ajenas a los mismos72
En primer lugar debemos de atenernos a lo dispuesto en el artículo 104 de la
CE, así como en el artículo 11 de la LOFCS, puesto que ambos preceptos amparan
las funciones de prevención policial, en aras de proteger el libre ejercicio de los
derechos fundamentales así como de garantizar la seguridad ciudadana.
El cacheo preventivo se produce cuando un agente aborda a una persona
para su identificación y cacheo, el cual tendrá, como finalidad fundamental, la
localización y posterior hallazgo y aprehensión de aquellos instrumentos, objetos,
efectos o sustancias prohibidas, con el fin de evitar la perpetración de un hecho
delictivo, dentro del marco de las funciones propias de investigación e indagación
que las propias leyes encomiendan a las FCS73
El cacheo preventivo, por tanto, está orientado a la protección de la
seguridad ciudadana, como así lo dispone la LOPSC, concretamente en sus
artículos, 17.2, 18, y 20.1, en cuyos preceptos se legitiman los cacheos
superficiales, el control de los efectos personales, y las comprobaciones
pertinentes en la vía pública, así como en los lugares, vehículos o establecimientos
públicos, en función de la indagación y la prevención de aquellos hechos que
revistan una especial gravedad o que sean generadores de una alarma social. De
igual modo, el cacheo preventivo va dirigido al descubrimiento y detención de los
partícipes en un hecho delictivo74
VI.1.2. Cacheo de autoprotección75
La finalidad del cacheo de autoprotección es bien distinta de la perseguida
por el cacheo preventivo, ya que está encaminada a mantener la propia seguridad
de los agentes actuantes con respecto a los detenidos (no siendo, por tanto,
necesaria, en este caso, la sospecha, o indicio, para proceder legítimamente a su
realización), mediante la búsqueda de drogas, armas u objetos potencialmente
lesivos que pudieran poner en peligro a los agentes y que, incluso, fueran
susceptibles de ser utilizados como instrumentos de autolesión del sometido o de
lesión de terceras personas76
Ante el silencio legal sobre la práctica del cacheo por motivos de seguridad
una vez detenida una persona, se establecieron, mediante la Instrucción 12/2007
de la Secretaria de Estado de Seguridad77, unos protocolos de actuación dirigidos
a las FCS para el momento de la preceptiva detención. Dicha Instrucción señala
que, por razones de seguridad, las FCS deberán realizar un cacheo a aquellas
personas que detengan y, de forma más exhaustiva, en los casos en los que los
agentes vayan a introducir a los detenidos en los calabozos. Se observa en dicho
protocolo una manifiesta finalidad de garantizar, a través de dichos cacheos, la
seguridad, ya no sólo de los propios agentes, sino también de los propios
detenidos.
Además, la jurisprudencia también se ha pronunciado sobre esta modalidad
de cacheo policial. A modo de ejemplo, señalamos la SAP de Madrid 242/1999,
que hace referencia a la necesaria protección de los funcionarios policiales en el
ejercicio de sus funciones, y justifica y define el cacheo de autoprotección como
“un mero cacheo superficial sobre el denunciado con el fin de hallar objetos
peligrosos para la integridad física del policía”78
Incluso, una medida más restrictiva como es la incautación de droga a una
persona que se encontraba detenida y a quien se le practicó un cacheo exhaustivo,
que dio con la droga que ocultaba en sus calzoncillos, el TS ha indicado, sobre
estas pr{cticas indagatorias, que “se trató de un registro personal del detenido
realizado con finalidad de investigación o, incluso de prevención ante la medida
de detención dispuesta y conforme a las necesidades derivadas de la detención
para evitar la entrada en dependencias policiales de objetos que pudieran ser
lesivos a la integridad física de los detenidos, vigilantes o terceras personas”79, o,
en otro sentido, los Tribunales han expresado que el cacheo es una actuación
inmediata con el objeto de “cumplir siempre una finalidad preventiva de
seguridad para los agentes de la autoridad y para el propio detenido, que por la
propia exigencia de inmediatez hace imposible su vigencia”80
Por último, hemos de señalar que muchos autores han dado una
importancia elevada a la seguridad de las propias FCS, en el ejercicio de sus
funciones, por tener que cumplir siempre una finalidad preventiva de seguridad,
para el propio detenido y los agentes de la autoridad81. Como ejemplo de ello,
citamos a DE ANTÓN Y BARBERÁ, el cual describe, con minucioso detalle, el
modo de cachear a un ciudadano, con una finalidad básica para el funcionario
policial que realiza el cacheo: la seguridad. Recomienda, dicho autor, tomar
medidas accesorias referidas al cacheo de autoprotección, para obtener una
mayor efectividad en la seguridad de los funcionarios, recordando que se debe
practicar, sin que suponga una degradación y vejación para el requerido.82
VI.1.3. Cacheo preventivo-administrativo.
Consideramos que esta modalidad es más compleja y controvertida que las
demás, ya que se debe dilucidar si un registro corporal externo respeta el
principio de proporcionalidad, idoneidad y necesidad, cuando el fin perseguido
no es otro que sancionar una infracción administrativa. Nos resulta importante
destacar lo que el legislador ha incluido en la nueva LOPSC, puesto que en la
anterior regulación, aparte de no existir una Ley que tipificara taxativamente la
posibilidad de practicar el cacheo con el fin de perseguir una infracción
administrativa, tampoco encontramos normas o instrucciones de rango inferior
que lo contemplaran.
Como señalábamos, la anterior regulación de la Ley Orgánica 1/1992 de la,
de 21 de febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana establecía, en su
artículo 20.2, que “los agentes para impedir la comisión de un delito o falta, o al
objeto de sancionar una infracción, podrán requerir a los que no pudieran ser
identificados a que les acompañen a dependencias”. Entendemos, por tanto, que
el traslado de un ciudadano a dependencias policiales, a efectos de identificación,
supone una inmovilización más gravosa que el simple cacheo policial, por lo que
consecuentemente afectarán, con más intensidad, los derechos fundamentales del
sometido, y, por ende, deducimos, que si la anterior Ley Orgánica justificaba
dicho traslado para la sanción de infracciones administrativas, cuanto menos
estarán justificados los cacheos a los mismos efectos.
Es evidente que si una persona se negara a ser identificada o cacheada
cuando fuera requerida para ello por las FCS, a efectos de sancionar una
infracción administrativa, cabría la posibilidad de impunidad del indocumentado
por cualquier conducta ilícita por muy leve que fuera ésta83. De este modo, no
tendrían sentido las medidas coercitivas del Estado destinadas a la sanción de
aquellas infracciones que fueran observadas por parte de las FCS, e incitaría así, a
cualquier persona, a ir indocumentada, para, de este modo, salir impune de todo
acto ilícito administrativo en el que se viera involucrada.
La nueva regulación de la LOPSC, acierta en incluir, en su articulado, la
facultad de realizar, ya no sólo la preceptiva identificación para perseguir
infracciones administrativas, como regulaba la anterior LOPSC, sino también, los
cacheos, registros y comprobaciones pertinentes, en aras de proteger la seguridad
ciudadana. De este modo, el artículo 20.2 de la LOPSC, indica –aunque muy
vagamente– las actuaciones policiales que incluyen la persecución de las
infracciones administrativas. Bajo la rúbrica titulada “disposiciones comunes de
diligencias de identificación, registro y comprobación”, el precepto señala que los
funcionarios policiales tienen la facultad justificada para “la aprehensión durante
las diligencias de identificación, registro y comprobación de armas, drogas
VI.2. REQUISITOS PARA UNA PRÁCTICA LEGÍTIMA DEL CACHEO.
Para que el cacheo en su práctica policial sea legítimo, debemos de
establecer unos criterios que unidos avalen dicha actuación, y así se disponga de
una protección jurídica correcta. Las imprecisiones normativas que afectan a su
regulación, motivaron que la jurisprudencia, desde la promulgación de la ya
derogada LOPSC93, haya sido la responsable de moldear y fijar unos criterios
transcendentales para que su desempeño se ajuste a derecho.
Como consecuencia de las nuevas manifestaciones de conductas
antisociables, y ante el patente dinamismo de la sociedad en general, se aprobó la
reciente Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de Protección de la Seguridad
Ciudadana, con la pretensión de congregar en ella, lo que desde el año 1992, la
jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, han ido
parcheando mediante sus continuas sentencias (atendiendo a la tutela de los
derechos fundamentales), para así salvar los vacíos legales que suscitaban, por
ejemplo, los problemas de la práctica del cacheo.
Se trata, por tanto, de un modelo claramente garantista en cuanto a los
derechos de las personas se refiere, habiendo desaprovechado el legislador, bajo
el punto de vista de quien suscribe, la ocasión para desarrollar aún más su
praxis94
Como novedad y por primera vez en la Ley 4/2015 se incorpora la práctica
del cacheo. Además se regula, como novedad, en el artículo 20, bajo la rúbrica
“registros corporales externos", la figura del semidesnudo de las personas, donde
se numera cada una de las cláusulas y formalidades primordiales para su legítima
realización.
No obstante lo anterior, los requisitos que tipifica el artículo 20 referente al
cacheo, no son más que la materialización normativa de la línea jurisprudencial
que han ido marcando los Tribunales para su legítima praxis, consiguiendo, eso
sí, una mayor seguridad jurídica para los funcionarios policiales, así como para la
defensa de los derechos inherentes de los interesados al tipificarlo en una Ley
Orgánica.
¿Cuáles son las diferencias entre «cachear» y
«registrar»?
Aunque para la Real Academia Española, las palabras “cacheo” y
“registro” son prácticamente sinónimos, jurídicamente tienen un
tratamiento distinto. ¿Cuál es ese tratamiento? Aquí se lo explicamos.
La diferencia entre ambos conceptos consiste en la finalidad. El cacheo consiste en una
actividad defensiva, protectora y de constatación y el registro, por el contrario, tiene una
finalidad indagatoria e investigadora.
Para que nos entendamos: El cacheo, definido como «registro corporal externo» en la nueva
Ley Orgánica 4/2015 de Protección de la Seguridad Ciudadana, consiste en la palpación
externa del cuerpo, vestiduras e indumentaria, incluyendo los objetos personales o equipaje
de mano, con la finalidad de descubrir objetos no permitidos o peligrosos (como armas o
drogas), efectos del delito o medios de prueba ocultos entre la ropa o el cuerpo del
sospechoso.
Cualquier ciudadano español, se ve en la tesitura de tener que ser cacheado, tiene que saber
que tiene derecho a que se lo haga una persona de su mismo sexo, salvo en los casos en los
que no sea posible.
En ningún caso el cacheo puede suponer que la persona tenga que quitarse ni ropa o
zapatos.
Porque si se tratara de este último tipo de inspección estaríamos hablando de un
registro.
Esto ocurre, por ejemplo, cuando a un preso se le realiza este tipo de registros para ver si
oculta drogas en su cuerpo o cuando los agentes de policía entran en una vivienda o un
coche buscando indicios.
Estos registros implican ya una finalidad indagatoria e investigadora y una búsqueda de
elementos probatorios.
Aquí, estamos hablando de una actuación policial que excede la mera actividad
administrativa y, se sitúa ya plenamente en el terreno de la policía judicial, que intenta
averiguar y perseguir los ilícitos penales.
Por ello, siempre se hará por petición o bajo supervisión de la autoridad judicial.
Porque de no ser así, se estaría vulnerando el artículo 18 de nuestra Constitución que
reconoce el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.
Así, la sentencia el Tribunal Supremo del 6 de octubre de 1999 dio unas directrices muy
claras, en este sentido.
Esos derechos no se vulneran siempre que se cumplan los siguientes requisitos: que el
cacheo lo realice una persona del mismo sexo, que se haga en sitio reservado, según la
intensidad y alcance corporal del cacheo, y que se eviten posturas o situaciones degradantes
o humillantes.
Unas condiciones que han sido asumidas en la citada L.O. 4/2015, de Protección de la
Seguridad Ciudadana.
La cobertura penal del cacheo reside en el artículo 282 de la Ley de Enjuiciamiento
Criminal, que se establece “que los funcionarios de policía tienen la obligación de
investigar los delitos, practicar las diligencias para comprobarlos y descubrir a los
delincuentes y recoger todos los efectos, instrumentos o pruebas del delito de cuya
desaparición hubiere peligro, poniéndolo a disposición de la Autoridad Judicial”, y en los
artículos 18, 19 y 20 de la 4/2015.
Por tanto, la ley permite los cacheos, o «registros corporales externos», entendiéndolos
siempre como inspecciones o intervenciones que no invaden las zonas íntimas, puesto que
en caso contrario, sería un registro y precisarían de una autorización judicial motivada.
Registro personal: superficial y extendido
El registro personal es la búsqueda, por parte del personal policial, de los
elementos que se encuentren dentro del ámbito personal del sospechoso de
encontrarse relacionado con un delito.
El concepto de ámbito personal comprende los elementos que tengan
alguna importancia en la investigación criminal, ya sea que se encuentre en
la indumentaria, que la persona lo porte o que esté en su inmediato alcance
o disponibilidad física. El registro personal comprende tanto la relación de
objetos de su propiedad como todo aquello que tiene en custodia.[9]
En el sistema legal del commow law se diferencia entre parar (stop),
registrar superficialmente (frisk) y el registro en las pertenencias (search)
que plantean diversos niveles de exigencias para el personal policial.
El stop se justifica cuando la policía tiene una sospecha razonable de que un
crimen ha ocurrido o está ocurriendo. Para proceder al frisk, se requiere una
sospecha razonable de que la persona está armada, lo que representa un
peligro para el personal policial y las personas cercanas, según se
estableció en el caso Terry vs. Ohio[10].
Básicamente, lo que se señala es que se debe permitir a la policía parar
brevemente una persona ante la sospecha de que puede estar relacionado
con una actividad delictiva (stop), y si existe la sospecha de que la persona
esté armada se puede proceder, la policía debe tener el poder de realizar un
cacheo (frisk). Si el ‘stop‘ y el ‘frisk‘ dan lugar a causa probable que el
sospechoso ha cometido un delito, entonces la policía está facultada para
hacer un «arresto» formal y una búsqueda completa (search)[11].
El registro superficial (frisk) es también conocido como «cacheo
superficial», que consiste en una búsqueda de superficial de armas u otros
objetos peligrosos que permitan desarmar y neutralizar al intervenido, lo que
permite dotar de seguridad a la diligencia.
La palpación sobre el cuerpo que se realiza en un primer momento al
momento de la intervención, a fin de encontrar las posibles armas que porte
el sujeto, no extingue el registro personal, aunque forme parte de este último,
puesto que el objetivo en un primer momento de la palpación es desarmar al
sospechoso y evitar que pueda hacer uso de las armas que porte contra el
personal policial o contra sí mismo. Hecho esto, debe realizarse una
búsqueda exhaustiva de los objetos, que lleve o porte el sujeto, del vehículo
que conduce, de los equipajes que tiene.
Para realizar search esto es una búsqueda o registro de una persona y sus
pertenencias, el funcionario policial debe ser capaz de demostrar que tenía
una sospecha razonable que permitió el stop and frisk, por ejemplo,
mientras formula el cacheo ha palpado la presencia de un arma, o como el
caso de Alabama vs. White haber recibido una llamada telefónica al
respecto.
Se podría entender que el cacheo es sólo la palpación externa (registro
personal en definición restringida), mientras que el registro es la búsqueda
concienzuda en la indumentaria, objetos que porta o lo que está a su alcance
(registro personal en definición extendida).[12]
A efectos de evitar confusiones, usaremos el término de registro superficial
para la palpación personal o cacheo policial y registro personal, tal como lo
ha recogido el Código Procesal Penal del 2004, como el acto, que involucra
una búsqueda en torno a todas las partes del cuerpo humano, incluso sus
cavidades, el límite del mismo es el propio cuerpo, por lo que aquellos
elementos que se encuentren al interior del cuerpo humano sólo serán
susceptibles de búsqueda a través de las intervenciones corporales con la
necesaria participación de personal sanitario.
2.5 El registro personal en el CPP del 2004
El artículo 210 de nuestro Código Procesal Penal señala que:
La policía (…) cuando existan fundadas razones para considerar que una
persona oculta en su cuerpo o ámbito personal bienes relacionados con el
delito, procederá a registrarla.
En nuestro Código Procesal Penal no aparece la diferenciación
entre frisk y search, sin embargo, dado que la regulación del art. 210° del
Código Procesal Penal señala que se requiere «fundadas razones» es que
podemos afirmar que se encuentra regulado en nuestra legislación el
registro personal extendido o «search«.
Más aún cuando se establece que «antes de su realización se invitará a la
persona a que exhiba y entregue el bien buscado, lo que implica
necesariamente que se haya realizado anteriormente el registro superficial
o frisk, más aún de tratarse de sospecha de porte de armas u objetos
peligrosos, sostener que no existe diferencia entre el frisk y el search,
pondría en riesgo la actividad policial.
Por lo que se presume que si se ordena el registro personal extendido es
porque existen fundadas razones para ello, esto es que un estándar mayor
que una sospecha razonable previa.
Con este artículo quiero dar algo de luz a una práctica policial que se realiza a diario por
todo el territorio peruano el registro preliminar o cacheo policial.
Sobre el presente tema, nos podemos encontrar distintas "escuelas" a la hora de proceder a
un cacheo preliminar o superficial, ya que va depender de la "realidad" del Instructor
que lo enseña o transmite. Sin olvidar que "nunca pasa nada", pocas formas de realizar un
registro preliminar optan por tener en cuenta una serie de acciones que dificulten que el malo
quiera, o más bien pueda, acometer contra los agentes de policía.
Todos los integrantes de la policía y Cuerpos de Seguridad han realizado alguna vez un
Cacheo Preliminar o Superficial. En alguna intervención, ya sea para buscar armas, drogas, o
cualquier objeto de interés. Pero realizando una búsqueda legislativa exhaustiva sobre el
cacheo preliminar o cacheo superficial, observamos que no hay nada concluyente; y realizando
consultas a expertos jurídicos, como Magistrados y Fiscales en materia penal, recalcan que no
hay nada establecido en nuestra legislación que regule de carácter especial el cacheo preliminar
o superficial; por lo que nos recomiendan que tengamos cuidado con algunas prácticas que se
llevan a cabo en los registros o cacheos policiales.
La realidad es que toda esta carencia legislativa genera una serie de preguntas en el mundo
policial. Entre las más típicas y reiterativas que nos encontramos en los cursos de formación,
nos topamos en la parte teórica las siguientes: por ejemplo, ¿Se puede registrar a un menor?,
¿Puede un policía registrar a una persona de distinto sexo?, ¿Qué ocurre si es un transexual?,
etc. Por otro lado, en la segunda parte expondremos las preguntas que no hacen en los cursos
más relacionadas con la parte práctica del registro preliminar o cacheo superficial policial.
Tenemos que hacer mención a una peculiaridad especial en tema de registros, ya que no
tenemos que olvidar que es una actuación policial que incide directamente
sobre derechos fundamentales que regula la Constitución, ya que, de forma momentánea, se
limita el derecho a la libertad, el derecho a la intimidad y el derecho al libre tránsito.
Protocolo de actuación policial con menores
Forma de la detención, registro preliminar o cacheo superficial policial y esposamiento. El
registro de los menores detenidos se realizará con respeto absoluto a sus derechos
fundamentales y siempre como medida de seguridad para el propio menor y los actuantes,
retirándoles cualquier objeto que pudiera hacer peligrar su integridad física, su seguridad o la
de los que le custodian.
Sobre los comportamientos exigidos a los miembros de la policía para
garantizar los derechos de las personas detenidas o bajo custodia
policial
Registros personales en la detención.
El cacheo.
1.- El cacheo es la modalidad del registro personal que consiste en la prospección superficial
externa del cuerpo y vestiduras e indumentaria, incluyendo los objetos personales o equipaje de
mano, con la finalidad de descubrir objetos no permitidos o peligrosos,
efectos del delito o medios de prueba ocultos entre la ropa o el cuerpo del sospechoso.
2.- El cacheo policial es preceptivo en el caso de detenciones, así como ante sospechosos
potencialmente peligrosos. En el resto de ocasiones, la práctica del cacheo estará basada en la
existencia de indicios racionales que lo aconsejen, sin que en ningún caso pueda aplicarse de
forma arbitraria.
3.- A fin de proteger la dignidad del detenido, cuando los funcionarios policiales se vean
obligados a realizar el registro o cacheos en la vía pública, deberán buscar el lugar más idóneo y
discreto posible.
4.- Para garantizar la seguridad de los agentes de policías actuantes y del propio detenido, se
deben eliminar los objetos susceptibles de poner en peligro dicha seguridad, para lo cual se
procederá a un registro preliminar de seguridad del detenido, que será completado, de manera
más exhaustiva, una vez que éste se encuentre en la dependencia policial.
5.- Si, en el momento del registro, los funcionarios policiales que lo realizan observaran alguna
lesión o el detenido manifestara sufrirla, lo trasladarán inmediatamente a un Centro
de Salud más cercano para la práctica del oportuno reconocimiento médico.
6.- Los registros o cacheos se llevarán a cabo, salvo urgencia, por personal del mismo sexo que
la persona registrada, y preferiblemente provistos del material de protección adecuado,
especialmente cuando haya riesgo de contagio de enfermedades infecto-contagiosas. El criterio
a seguir siempre en esta operación es el máximo respeto a la identidad sexual de la persona
registrada, lo que deberá tenerse en cuenta muy especialmente en el caso de personas
transexuales.
7.- Es obligatorio, por razones de seguridad, efectuar un registro o cacheo del detenido en el
momento previo a su ingreso en un calabozo, que consistirá en el registro y requisa de todos los
utensilios que pueda portar, entre otros, en los bolsillos, forros o pliegues de tela. Se procederá
a la retirada de cadenas, cinturones, bufandas, cordones, relojes, anillos, encendedores,
fósforos u otros objetos que puedan ser susceptibles de ser utilizados por el detenido para
autolesionarse, causar lesiones o facilitar su fuga.
En relación a las sentencias y jurisprudencia que podemos encontrar, las que resultan más
relevantes y que recogen los manuales más específicos que tratan el registro preliminar o
cacheo superficial policial.
En una primera instancia, legitima la actuación del registro preliminar o cacheo ante los
derechos constitucionales mencionados anteriormente, y establece: "El derecho a la libertad
de tránsito y a la libre circulación, no pueden entenderse afectados por la diligencias
policiales de cacheo e identificación, siempre que éstas se realicen por los funcionarios
policiales legalmente autorizados y durante el
tiempo mínimo imprescindible para cumplir con el fin que persiguen"
"la diligencia de cacheo personal no supone necesariamente una violación de derechos
fundamentales siempre que la actuación policial cuente con amparo legal, esté
racionalmente justificada y se mantenga en los límites de la proporcionalidad".
Como hemos dicho anteriormente el amparo legal se encuentra en la constitución y
las normas legales, la justificación debe ser racional y estar sujeta a indicios que fundamenten
la actuación, y la proporcionalidad entre lo permitido o no, la encontramos en la balanza de lo
que se menoscaba a la persona con lo que se pretende encontrar.
El derecho a la intimidad no se vulnera, siempre y cuando se cumplan los siguientes requisitos:
1. Que el cacheo se realice por alguien del mismo sexo.
2. Que según la intensidad y el alcance corporal del cacheo se haga en sitio reservado.
3. Que se eviten posturas o situaciones degradantes o humillantes.
Sobre la pregunta de "¿Se puede registrar a un menor?", pues bien, como establece
el protocolo de actuación policial con menores, se deduce que no hay ningún problema en
proceder al registro preliminar o cacheo superficial. Siempre que se respeten sus derechos
fundamentales, igual que con un adulto, y tomando medidas de seguridad con el menor. Sin
olvidar siempre el interés superior del menor.
"¿Qué ocurre si es un transexual?", se recalca "el del máximo respeto a la identidad
sexual de la persona registrada". El problema puede venir a la hora de determinar "la
identidad sexual de la persona". Se podrá conocer por el sexo que figure en el Documento
Nacional de Identidad, y si figura varón se registra por un policía varón, y si
establece mujer pues por un policía mujer. Pero, ¿Qué
ocurriría si aún no ha modificado los datos del DNI y su figura externa sexual
fuera distinta a la que marca el documento de identidad? Ya que no es lo mismo una
persona simplemente travestida, que una persona con operación de cambio de sexo. Buscando
normativa al respecto, que podría ofrecer una referencia por analogía debido a la laguna
normativa, donde establece el criterio de "identidad psicosocial de género".
Para finalizar "¿Puede un policía registrar a una persona de distinto sexo?", "Los
registros o cacheos se llevarán a cabo, salvo urgencia, por personal del mismo sexo que la
persona registrada
". Puede suscitar dudas el "salvo urgencia", ya que parece quedar
abierta la facultad de registrar a personas de sexo distinto. Pues bien, lo que determina
realmente es que sólo estaría justificado cuando se trate de casos de bandas armadas y/o
terroristas.
Una pregunta se la hice a un Fiscal en un seminario cuando recién estaba dada la normativa de
que el fiscal es el director de la investigación desde el inicio, exponiendo el siguiente
caso: "nos llaman de una pelea y al llegar los dos policías varones, observan a
seis mujeres que acaban de tener una
agresión, tres de ellas contra las otras tres. Una de ellas, presenta lesiones de
arma blanca, y otra dice que una de las otras ha esgrimido un arma de fuego sin
saber determinar cuál"
se le recalcó al Fiscal que no había posibilidad alguna de que se
persone un policía mujer para proceder al registro preliminar y que era una "situación de
peligro grave e inminente". Ante esta tesitura policial, la cual se puede dar en la vida real,
sino se ha dado ya, la respuesta del Fiscal como forma de proceder fue la siguiente: "llevar a
las mujeres a la comisaría y esperar a que venga una mujer policía para
proceder a su registro". Nos reímos y no hicimos comentarios al respecto. Y sólo diremos
siempre que estar en la calle no es fácil, y la conocen quienes la pisan de verdad
..los
verdaderos policías de servicio.
El consuelo que podemos tener es que las mujeres suelen llevar ropa ajustada, y si portan algún
arma podría ser más fácil visualizarla. Por cierto, el Fiscal sí dijo que no habría problema en
pedir a la mujer que se levante un poco la prenda de ropa de arriba para poder visualizar si
lleva algo en la cintura, eso sí, siempre y cuando no se vulnere su derecho a la intimidad
personal
algo es algo. Matizar que la respuesta del Fiscal es obvia y ajustada a derecho, pero
el problema viene a la hora de meter a alguien en el vehículo policial sin estar registrada y con
indicios razonables de que pueda portar un arma de fuego. Es por ello que se tendrá que
prestar máxima seguridad hasta proceder al registro.
"Por primera vez se regulan los registros corporales externos, que sólo podrán
realizarse cuando existan motivos para suponer que pueden conducir al hallazgo de
instrumentos, efectos u otros objetos relevantes para el ejercicio de las funciones de
indagación y prevención que encomiendan las Leyes a la policía. Estos registros, de carácter
superficial, deberán ocasionar el menor perjuicio a la dignidad de la persona, efectuarse por
un agente policial del mismo sexo que la persona sobre la que se practique y, cuando lo exija
el respeto a la intimidad, en un lugar reservado y fuera de la vista de terceros".
Registros Corporales Externos
1. Podrá practicarse el registro corporal externo y superficial de la persona cuando
existan indicios racionales para suponer que puede conducir al hallazgo de instrumentos,
efectos u otros objetos relevantes para el ejercicio de las funciones de indagación y
prevención que encomiendan las leyes a la policía.
2. Salvo que exista una situación de urgencia por riesgo grave e inminente para los
agentes de policía:
a). El registro se realizará por un agente de policía del mismo sexo que la persona sobre
la que se practique esta diligencia.
b). Y si exigiera dejar a la vista partes del cuerpo normalmente cubiertas por ropa, se
efectuará en un lugar reservado y fuera de la vista de terceros. Se dejará constancia escrita
de esta diligencia, de sus causas y de la identidad del agente de policía que la adoptó.
3. Los registros corporales externos respetarán los principios así como el de injerencia
mínima, y se realizarán del modo que cause el menor perjuicio a la intimidad y dignidad de
la persona afectada, que será informada de modo inmediato y comprensible de las razones
de su realización.
4. Los registros podrán llevarse a cabo contra la voluntad del afectado, adoptando las
medidas de compulsión indispensables, conforme a los principios de Legalidad, Necesidad y
Proporcionalidad.
Este hecho garantiza a las fuerzas del orden y al ciudadano una protección jurídica. Espero
haber despejado dudas sobre el registro preliminar o cacheo superficial.