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Ensayo Snowden

El ensayo analiza las implicaciones éticas del caso de Edward Snowden, exagente de la CIA que filtró información clasificada sobre los programas de vigilancia masiva ilegal de los Estados Unidos. Presenta el dilema ético entre quienes ven a Snowden como un traidor por violar la ley, y quienes lo ven como un héroe por exponer abusos del gobierno en nombre del interés público. También discute los dilemas sobre la privacidad ciudadana, la seguridad nacional y el papel de la desobediencia civil frente a leyes injustas.
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Ensayo Snowden

El ensayo analiza las implicaciones éticas del caso de Edward Snowden, exagente de la CIA que filtró información clasificada sobre los programas de vigilancia masiva ilegal de los Estados Unidos. Presenta el dilema ético entre quienes ven a Snowden como un traidor por violar la ley, y quienes lo ven como un héroe por exponer abusos del gobierno en nombre del interés público. También discute los dilemas sobre la privacidad ciudadana, la seguridad nacional y el papel de la desobediencia civil frente a leyes injustas.
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INSTITUTO TECNOLÓGICO DE BOCA DEL RÍO

INGENIERIA MECÁNICA

ETICA I

ENSAYO SNOWDEN

DOCENTE: JOSE ANTONIO MENENDEZ MARTINEZ

CABAÑAS DELGADILLO SANTIAGO

NO. CONTROL: 20990080

GRUPO: 1MA

03/NOV/20
TODOS ESTAMOS VIGILADOS (SNOWDEN)

En 2013 el informático que trabajaba para la CIA Edward Snowden filtró a un periodista
de The Guardian y a la directora de documentales Laura Poitras amplia información sobre
los métodos ilegales de espionaje masivo practicados por los servicios secretos
estadounidenses. En 2014 Poitras presentó el documental Citizenfour, que consiste
básicamente en las grabaciones que realizó en la habitación del hotel de Hong Kong
donde Snowden reveló esos datos. Pero Citizenfour es una película muy árida, poco
atractiva para el público en general, por lo que ha sido una buena idea de Oliver Stone
realizar esta dramatización de la historia del exespía; de este modo muchas más
personas podrán familiarizarse con este personaje tan importante de nuestros días.

La historia, narrada con pulso y emoción, es suficientemente didáctica como para que el
público no experto en cuestiones informáticas pueda seguir la trama, y comprender la
gravedad de lo que Snowden va descubriendo: los servicios secretos de EE. UU. rastrean
y registran indiscriminadamente, de forma ilegal, las comunicaciones electrónicas de la
totalidad de la población de su país y de inmensas cantidades de habitantes del planeta.
Como dice Snowden, “el terrorismo es la excusa” para la construcción del Gran Hermano
orwelliano, y lo cierto es que “lo único que EE. UU. está protegiendo es la supremacía de
su gobierno”, no la seguridad nacional, como nos venden. Para el gobierno de ese país,
todos somos presuntos culpables, y nadie tiene derecho a la intimidad.

En la película vemos cómo además este sistema de vigilancia global sirve de base a las
operaciones de drones, mediante los que el gobierno de EE. UU. asesina incluso a niños
(a sabiendas, considerándolos “daños colaterales”) o bombardea funerales de supuestos
terroristas (previamente eliminados mediante el mismo método), masacrando a toda la
familia y amigos asistentes. Muy acertadamente, Snowden explica a un compañero de
los servicios secretos que la responsabilidad moral y legal de estos crímenes no se limita
a los gobiernos que los ordenan, sino que se extiende a los subalternos que los ejecutan,
como quedó claro en Núremberg. Estos juicios sentaron unos principios de derecho
internacional que EEUU se salta impunemente (de hecho, ya se los saltó tras la Segunda
Guerra Mundial, cuando solo el bando perdedor fue juzgado por sus crímenes de guerra).

El desarrollo de la historia sentimental de Snowden también resulta interesante, pues


permite apreciar en qué medida el trabajo sucio de los agentes secretos puede destrozar
su propia vida y la de quienes los rodean (algo que se mostraba mucho más crudamente
en la magnífica El buen pastor de De Niro). Afortunadamente, Snowden tiene una novia
decidida y fiel que, a pesar de todas las dificultades, lo ha apoyado en los momentos
decisivos y que finalmente ha ido a vivir con él a Moscú. Por cierto, tampoco hacía falta
que Stone nos los mostrara teniendo relaciones íntimas para que sepamos que se
quieren, pero ya sabemos que el desnudo es un peaje machista que la industria del cine
hace pagar a las actrices (no a los actores).

El caso Snowden muestra con crudeza que cuando un ciudadano se salta la ley con el
objetivo de proteger los principios constitucionales del país, será perseguido por el
gobierno; un gobierno que además quedará impune de haberse saltado esos principios
fundamentales. El propio Snowden es consciente de que la CIA podría secuestrarlo y
torturarlo, prácticas que la administración Obama ha seguido realizando durante su
mandato, a pesar de que los medios apenas han hablado sobre ellas como se hizo en la
era Bush.

La película se centra en el espionaje de EE. UU. que, como Imperio hegemónico que es,
constituye el más extendido del globo; pero es obvio que no es la única potencia que lleva
a cabo acciones ocultas de seguimiento y sabotaje informáticos. Este despliegue de
recogida de datos y metadatos forma una red ya imposible de detener y controlar, que
con el tiempo se irá haciendo más tupida, y que determina que las bases de nuestra aldea
global sean cada vez más frágiles.
Snowden muestra uno de los rostros más siniestros de Obama, ese político de diseño
que engatusó a su pueblo y al mundo con promesas de desmilitarización y defensa de
las libertades que nunca cumplió, que ha dejado totalmente impunes los crímenes de
gobiernos pasados, que no solo no ha cerrado las guerras abiertas por su predecesor
sino que las ha multiplicado, y que además ha desplegado legislación y políticas
liberticidas sin precedentes, como bien explica el propio Stone en su libro escrito con el
historiador Kuznick.

Pero al igual que en la conclusión de ese libro, el final de la película resulta excesivamente
optimista. Snowden y Stone son auténticos patriotas estadounidenses, preocupados por
la deriva cada vez más violenta y totalitaria del Imperio norteamericano, y como tales se
sienten impelidos a denunciarla. A la vez, creen profundamente en los valores que
forjaron su nación, entre los que se cuenta el control por parte del pueblo de cualquier
exceso del gobierno, y están convencidos de que la exposición de los males del sistema
movilizará a la gente hasta el punto de que el gobierno se verá obligado a rectificar su
deriva. El idealismo del exespía y del director es loable, y quizá gracias a él decidieron
embarcarse en sus proyectos llenos de peligros (en especial para Snowden, cuya vida
ha quedado totalmente condicionada por su valiente decisión de filtrar las pruebas de los
crímenes de Estado).

Ahora bien, ese idealismo no nos debería llevar a engaño: los gobiernos están al servicio
de los intereses y presiones de la Élite Global, con la que además están conchabados en
un sistema de puertas giratorias, presiones e intereses bastardos. La propia película
muestra que el modelo de espionaje global diseñado en la era Bush se estableció al
margen de la ley. En el film salen las noticias según las cuales Obama se comprometió a
detener los programas de espionaje masivo, pero ¿se puede confiar en esas promesas?
Pues, independientemente de quién esté en el gobierno, y a pesar de todos los
compromisos que se puedan formular, las cloacas del Imperio siguen y seguirán
actuando totalmente al margen de la legalidad.
¿QUE IMPLICACIONES ETICAS OBSERVASTE?

A pesar de haber violado la ley, Snowden argumentó que tenía una obligación moral para
actuar. Justificó sus acciones como “soplón” declarando que tenía el deber de “informar
al público sobre aquello que se hace en su nombre y aquello que se hace en su contra.”
De acuerdo a Snowden, las violaciones de privacidad hechas por el gobierno tenían que
ser expuestas sin importar la legalidad

La junta editorial del New York Times declaró, “Es posible que el haya cometido un
crimen… pero ha hecho un gran servicio a su país.” En una pieza editorial del mismo
periódico, Ed Morrissey argumentó que Snowden no era un héroe sino un criminal: “al
divulgar información sobre el comportamiento en lugar de reportarlo por vías legales,
Snowden optó por violar la ley.” De acuerdo con Morrissey, Snowden debe ser juzgado
legalmente por sus acciones, argumentando que sus acciones violaron una ley “que tiene
como fin salvaguardar datos e información legitima de seguridad nacional de nuestros
enemigos; está diseñada para proteger a los estadounidenses.”

¿QUÉ DILEMAS ETICOS SE PRESENTARON?


Edward Snowden: ¿Traidor o Héroe?

Muchos estuvieron de acuerdo con Snowden. Jesselyn Radack del Proyecto de


Responsabilidad Gubernamental defendió las acciones de Snowden como éticas,
argumentando que él actuó con un sentido de bienestar para el público: “Es posible que
Snowden haya violado un acuerdo de confidencialidad, el cual no es un juramento de
lealtad sino un contrato, el cual es menos importante que el contrato social que una
democracia tiene con sus ciudadanos.” Otros argumentaron que, aunque Snowden fuera
legalmente culpable, no era éticamente culpable porque la ley misma era injusta y
anticonstitucional.

Hay frases memorables dentro de la cinta. Una de las que más me gustó fue: “Nunca se
ha tratado del terrorismo. El terrorismo es la excusa”. Entonces ahí es dOnde toda la cinta
gira en torno al dilema ético de «¿Proteger al país, aún cuando se está haciendo algo
incorrecto, por no decir ilegal, o denunciar los abusos a la privacidad de las personas y
quedar como un traidor?. El filósofo Henry David Thoureau, plantea el principio de
desobediencia civil. Que en palabras simples significa que si una ley es incorrecta o un
gobernante es corrupto, lo correcto es desobedecer. Y dentro de los lineamientos de
“Snowden”, se puede ver cómo influyó esa idea en su desarrollo.

La película nos debería llevar a la reflexión sobre nuestras libertades civiles y el concepto
del «Gran Hermano». De lo que compartimos en las redes sociales y de lo que otros
llaman “seguridad nacional”. ¿Hasta dónde está el límite de lo correcto cuando un
Gobierno rompe las leyes que jura proteger, en nombre del manoseado «bien común»?
¿Existe algo, algún dato nuestro que no esté siendo procesado como información para
ser vendida a grandes compañías?

¿QUE CARACTERÍSTICAS DEBEN TENER LOS CÓDIGOS DE ÉTICA PARA EVITAR


LO SUCEDIDO?

Depende desde que punto de vista veamos la situación, para algunos (ciudadanos)
podría resultar favorable dicha información y de gran valor, para algunos otros (la nación)
podría resultar un acontecimiento ilegal, de cobardía y de traición para los involucrados
en el tema, pero los códigos de ética no hacen diferencia a lo que podría evitar, ya que
la decisión la toma la persona involucrada bajo a su conveniencia y a la conveniencia de
los demás.

DESDE EL PUNTO DE VISTA ÉTICO, ¿CUÁLES SON TUS CONCLUSIONES?

Cabe señalar que el gobierno no siempre es del todo bueno, Snowden tuvo que haber
tenido una buena razón para hacer lo que hizo, desde mi punto de vista, haber corrompido
los códigos éticos, es algo que no debió haber hecho porque es traición y riesgoso, pero,
por otro lado, dio información importante a los ciudadanos sobre sus vidas privadas, nos
muestra como el sistema se blinda ante cualquier activismo social y el ambiental es
importante. La cesión de poder que estamos haciendo a las grandes corporaciones tiene
ya su precio. Ser consciente de ello es el primer paso para dejar de ser marionetas
consumistas.

Snowden, creyó que este trabaja no era injusto y eso le llevó a diseñar una estrategia
para revelar al mundo esta usurpación de la libertad personal que nada tiene que ver con
lo que se considera "seguridad nacional”

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