Orí
Orí significa Cabeza. La cabeza es la parte superior que corona cualquier cosa.
Se puede decir que la azotea de un edificio, la Copa de un árbol, la tapa o
corcho de una botella es su Orí. Cada cosa que tiene Orí también posee una
Identidad.
Por ejemplo a los Líderes en tierra yoruba se les llama Olorí. En todos estos
ejemplos la parte superior, punta o extremo se denomina Orí.
Ori es su propia entidad que abarca su propio destino y carácter, él es la
extensión de Olódùmarè, alojada en nuestra propia cabeza física y espiritual. Es
el que permite que hagamos y actuemos conforme a nuestra propia voluntad.
Ori es nuestra combinación y enlace con nuestro doble espiritual conocido
como "ENIKEJI". Nuestro Enikeji es esa parte de nosotros que nos hace
recordar nuestro destino elegido y qué debemos hacer mientras que estamos
aquí en aye (tierra). Es esa pequeña voz en nuestra cabeza que nos dice que es
lo mejor para nosotros.
Ori se debe adorar primero antes que cualquier Irúnmolè y Orisa porque todos
los pensamientos comienzan dentro de nuestra propia mente y cabeza, las que
deben estar enfocadas y alineadas en los transcursos de todas nuestras vidas.
Por lo tanto, antes de buscar ayuda en el Irúnmolè u Orisa, debemos buscar esa
ayuda en nuestro propio Orí.
Categorización De Orí
Orí Odé es la parte de orí que es el Destino elegido por nosotros en el cielo.
Este Destino es la base de nuestra existencia. Es nuestro propósito en la vida y
es para lo cual estamos en la tierra. Elegido en àkúnlẹ̀yàn, complementado en
àkúnlẹ̀gbà y con características impuestas en àyànmó.
Orí Inú: Nuestro carácter indudablemente influirá en Orí Odé. Por muy
bueno que haya sido el destino elegido nuestro carácter indudablemente
influirá en su
Realización. Un mal carácter estropea las buenas oportunidades, incluso los
irúnmolè que le asistieron en la elección de su destino pueden cambiar de
opinión con respecto a la persona. Si Gozamos de buen carácter estaremos
asociados a personas siempre listas a ayudarnos a conquistar nuestro destino
elegido.
Iponrí: Este es el vehículo o las piernas que movilizará el destino “Orí Odé”
De cada quien. Es el medio utilizado para alcanzar el propósito de nuestro
destino elegido en el cielo para vivir en la tierra. Es por ello que tiene íntima
afinidad con Orí Odé. El no estar a tono con nuestro Orí Iponrí acarrea
decepciones, fracasos y fortunas no consumadas, entre otros, ya que este no
permitirá que logremos nuestro destino en el lugar y tiempo apropiado.
Nuestras piernas serán obstáculos para alcanzar nuestros propósitos.
Elección del destino.
El ser humano elije su destino en los dominios de un irúnmolè llamado
Àjàlámọ̀pín el alfarero o escultor de los diferentes Orí en el cielo. Este proceso
consta de varias etapas.
Àkúnlèỵ àn: Pedimos de rodilla lo que queremos en la vida, de acuerdo a
nuestros gustos y experiencia en vidas anteriores. De esto son testigos: los
Irúnmolè Àjàlámọ̀pín, Sensentìsòrò, Aludùndún Ọrun y Òrúnmìlà
Àkúnlèg̣ bà: Es el proceso espiritual en el cual los dones y las virtudes son
añadidos por diversos Irúnmolè̀ para ayudar a cumplir las peticiones hechas
por el individuo, cuando se arrodilló ante Olódùmarè en su Àkúnlẹ̀yàn.
Es aquí donde se manifiestan los Orisa u irúnmolè que van ayudar al
cumplimiento del destino. Los orisas u irúnmolè que participan en Àkúnlẹ̀gbà
son los que realmente nos ayudarán aquí en la tierra a cumplir con nuestro
destino. Puesto que ellos nos dan su asé (energía) para poder cumplir con
nuestros objetivos. Es nuestro Odù de Ifá quien nos dice qué deidades
debemos recibir o en cuáles debemos iniciarnos.
Àyànmó: Àyànmó se da por Olódùmarè debido a las acciones o inacciones
de nuestra vida anterior. En Àyànmó están incluidos procesos karmáticos de
nuestras vidas anteriores. En esta etapa Olódùmarè impone ciertas condiciones
que no pueden cambiarse, nuestros Padres, la raza, el sexo, lugar y fecha de
nacimiento, lugar y fecha de muerte.
Lecciones De vida
Hay que entender que la vida es un constante aprendizaje, venimos aprender
lecciones y adquirir experiencia. Estas lecciones y aprendizajes permiten
nuestro desarrollo y evolución espiritual.
Una persona que en su vida anterior tuvo malas actitudes tendrá la
oportunidad de redimirse en su vida actual. En su vida se verá envuelto en
situaciones que son pruebas de carácter que le brindarán la oportunidad de
poder mejorar dichas actitudes, Superando estas pruebas aprendiendo la
lección se desarrollará y evolucionará espiritualmente. Cada vez que se
presentan estas pruebas de carácter la persona con sus decisiones podrá
superarlas o fracasar nuevamente en aprender la lección.
Estas Pruebas tienen que ver con Iwá Pele (el buen carácter)
Existen 8 cualidades fundamentales que describen el buen carácter. Estas son:
Honestidad: “la habilidad de hacer las cosas con un propósito sincero, sin
engañar o mentir”
Sinceridad: “la habilidad de hablar todas las palabras, las cuales, después de
verificar, resultan ser tal y cual como fueron dichas”
Entendimiento: “la habilidad de saber y apreciar como los demás se
sienten en cualquier circunstancia”
Esperanza: “la habilidad y el coraje de sentir que lo que uno quiere con el
tiempo se logrará”
Humildad: “la habilidad de presentarse a uno mismo por debajo de las
capacidades reales, en un esfuerzo de no parecer arrogante frente a los demás”
Benevolencia: “el acto de generosidad y el deseo de hacer el bien en todo
momento, sin motivos egoístas”
Paciencia: “habilidad o disposición de esperar, poder soportar dolor,
retrasos, irritación, frustración, decepciones y más, sin quejarse o protestar; la
habilidad para perseverar”
Dedicación: “habilidad de ser totalmente devoto hacia cualquier
emprendimiento, sin mirar atrás. Entregarse por completo a una creencia o
proyecto”.
Es un reto encarnar estas cualidades puesto a que para lograrlo se debe superar
su antítesis:
Ira: “sentimiento amargo y violento en contra de otros o aquello que
representan. Es un sentimiento negativo e improductivo en contra los demás,
por razones reales o imaginarias”
Odio: “tener un gran disgusto con los demás o lo que ellos representan. Un
disgusto muy malo o no placentero a los demás”
Envidia: “inhabilidad o rechazo de aceptar la buena fortuna de los demás.
Sentimiento de descontento frente a la suerte de los demás”
Maldad: “el arte de pensar, hablar y hacer el mal o cosas malvadas contra los
demás basada en razones reales o imaginarias”
Orgullo: “ese sentimiento de placer y satisfacción subjetiva exagerado, hacia
nuestras pasiones y logros, a menudo a expensa de los sentimientos o
disposición de otras personas”
Intolerancia: “inhabilidad de soportar otras personas, situaciones o
personas que atenten contra nuestro punto de vista”
Egoísmo: “pensar y planear en base a nuestro placer personal, satisfacción,
logros, aspiraciones, etc. sin ninguna consideración a los demás”
Codicia: “el deseo de todas las cosas buenas para uno mismo, a menudo a
expensa de los demás. Es el deseo de convertir lo que le pertenece a los demás,
en nuestra propiedad”.
Ifá nos dice que la mayoría de los seres humanos elegimos tener una vida
próspera, un cónyuge, hijos y larga vida, paz mental y otras cosas buenas.
Sin embargo ninguna de estas bendiciones serán alcanzadas si nuestro Orí no
tiene una buena conexión con el cielo.
Si nuestro enlace o comunicación con nuestro " ENIKEJI" es óptimo él nos
recordará nuestro destino elegido y que debemos hacer aquí en la tierra.
Lo cual nos permitirá tomar buenas decisiones para cumplir con nuestro
destino de manera armoniosa. Por otra parte si este enlace o comunicación se
Ve afectado no tendremos ese apoyo espiritual y tomaremos malas decisiones
lo que nos llevará a tener muchos problemas. Hay varias formas de mejorar o
fortalecer esta comunicación y todas ellas están relacionadas con vivir de
acuerdo a los mandatos de Olódùmarè.
La práctica de Iwá Pele (el buen carácter)
Comprender y aceptar nuestro propósito Cumpliendo nuestro destino.
Evitando Romper las prohibiciones, las cuales nos afectan de manera física y
espiritual.
Cumpliendo la misión general de los seres humanos “dejar el mundo mejor de
cómo lo conseguimos”