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Instigación en Derecho Penal Panameño

La instigación se refiere a la acción de inducir a otra persona a cometer un delito, diferenciándose del autor del delito, quien lo ejecuta. En el Código Penal panameño, el instigador enfrenta las mismas penas que el autor, reflejando que ambos son igualmente responsables por el hecho delictivo. La responsabilidad civil también se extiende a los instigadores, quienes pueden ser obligados a indemnizar a las víctimas del delito.

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Instigación en Derecho Penal Panameño

La instigación se refiere a la acción de inducir a otra persona a cometer un delito, diferenciándose del autor del delito, quien lo ejecuta. En el Código Penal panameño, el instigador enfrenta las mismas penas que el autor, reflejando que ambos son igualmente responsables por el hecho delictivo. La responsabilidad civil también se extiende a los instigadores, quienes pueden ser obligados a indemnizar a las víctimas del delito.

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UNIVERSIDAD METROPOLITANA DE EDUCACIÓN,

CIENCIAS Y TECNOLOGÍA
UMECIT

LICENCIATURA EN DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS

DERECHO CIVIL

TEMA:
LA INSTIGACION

PROFESORA:
ARLETTE ALINA ARJONA ALONSO

GRUPO:
B-207

ELABORADO POR:
ARGELIS CAROLINA GONZÁLEZ PARDO

C.I.P.: 8-714-2046

PANAMÁ OESTE, LA CHORRERA


ABRIL 2021
INTRODUCION

Para introducirnos en el tema puedo expresar que Instigador no es más que la


figura, que constituye aquella persona que induce, convence al sujeto activo a
cometer el hecho punible. Sabemos que no lo podemos confundir con el autor
intelectual, puesto que el no idea cómo se va a realizar el delito; sino que manipula
a la persona de tal manera, que le convence para que lleve a cabo el hecho
punible. En el código penal panameño, se encuentra consagrado en el artículo
4769.

Cuando nos hacemos participe de una acción delictiva de una forma común es la
complicidad, que puede ser primaria o secundaria. Cuando la instigación, que se
da cuando una persona determina a otra a cometer un delito. La normativa penal
vigente en panamá al respecto estipula.

En cuanto en el código penal de panamá en 1982 se menciona y luego se


desarrolla el límite de la participación delictiva, así como sus principales
características. Se puede definir el concepto de instigado (autor) y de instigador
(participe). Puedo decir que también se enumeran las principales formas de
instigación, así como sus requisitos finalmente, se llega a la conclusión de esta
temática.
LA INSTIGACIÓN

Es indiscutible que el autor no es el instigador son expresiones totalmente distintas,


aunque la ley fije para el instigador la misma pena señalada para el autor. Hablar de
instigador, es referirse a una persona que induce o determina a otro a realizar un
delito. El instigador es el que tiene la idea de cometer el delito, domina la realización
del delito, pero no lo ejecuta, es decir, no lo realiza. El instigador actúa
sicológicamente sobre la otra persona, lo convence o, en otras palabras, determina
al instigado para que sea este quien infrinja la norma penal. No puede, entonces,
por ningún motivo confundirse con el autor, ya que este es la persona que ejecuta el
delito; es decir, lo realiza personalmente o por interpuesta persona (autoría
mediata), tal como lo señala actualmente el Código Penal del 2007.

Lo que pude recabar según código penal de panamá y otras informaciones en lo


investigado, según los autores como ejemplo José Acevedo, dice que el código
penal de panamá, sigue el concepto restringido de autor y la teoría objetivo-
material de esto se despende que en panamá exista una clara distinción entre
autores y participes, por lo que estos conceptos no deben ser confundidos. De lo
expresado también se deduce la aceptación de la teoría del dominio del hecho
como categoría diferenciadora entre la autoría y la participación. Para este
concepto no es autor cualquiera que intervenga en el hecho, pues también lo hace
en él, aunque en distinta forma, el partícipe de esto se deduce que, autor es
aquella persona que realiza el tipo penal de manera directa o personal, por su
parte, los partícipes son quienes que colaboran o inducen al delito de otro.

La instigación se encuentra regulada en el libro primero, sobre la Ley penal en


General, Titulo II que desarrolla los hechos Punibles y personas penalmente
responsables, en su capítulo VII sobre Autoría y participación, articulo 47 en este
capítulo se configura la responsabilidad penal según el nivel de participación en el
hecho delictivo. Las mismas pueden ser en calidad de autor (autor directo, coautor
y autor mediato), cómplice primario, cómplice secundario e instigador. Frente a la
instigación se dispone lo siguiente. Se considera como instigador quien determina
a otro u otros a cometer delito.
La interpretación exegética-semántica señala que instigador es definido por la
Real Academia de la Lengua Española como el que instiga, mientras que instigar
es conceptualizado como “Inducir a alguien a una acción, generalmente
considerada como negativa. Por lo que el uso general para la palabra instigar tiene
una connotación negativa. Es decir, no se puede instigar a alguien a hacer lo
correcto. El uso amplio de la palabra instigar es siempre un desvalor, aunque no
siempre delictivo. Por ejemplo, a instigo a B para que consumiera bebidas
alcohólicas hasta emborracharse. Aunque estar borracho puede ser algo negativo,
no es un delito.

La segunda definición de instigar se aleja un poco de la descripción penal, ya que


describe dicho concepto como “tramar o preparar con astucia algo. Ese
alejamiento se debe a que materia penal no es necesario, que la instigación
provenga de una preparación astuta y engañosa. Una instigación punible
penalmente puede ser producto de una decisión emotiva y no planificada. Por otro
lado, el termino determinar es definido como “Decidir algo, despejar la
incertidumbre sobre ello. Esta definición es atinada, y no debe ser problemática.
Quizás se pueda pensar que, si alguien ha avanzado en la decisión de cometer un
delito, y otra persona solamente elimina las ultimas ataduras mentales que les
impedían realizarlo, entonces, podría especularse que se está frente a un
omnímodo facturus. Es decir, alguien que ya estaba decidido a cometer el hecho.
Sin embargo, esto debe ser rechazado, ya que también es instigador aquel que
levanta las ultimas barreras psicológicas que tenía una persona frente a la
realización de un hecho delictivo. Esto se debe a que, sin ese cambio de ideas, el
delito no se habría cometido.

La segunda acepción de determinar es más clara “hacer que alguien decida algo.
De esta manera queda demostrado que determinar es hacer que alguien decida
algo, aun en el uso común del término. En materia penal, es hacer que alguien
decida cometer un delito, que antes del esfuerzo del instigador no se iba a
cometer. Ahora bien, no solo es decidirse a hacer algo, sino que se requiere que
efectivamente lo haga para poder ser reprochado penalmente.

La quinta definición de determinar es “ser causa de que algo ocurra o de que


alguien se comporte de un modo determinado. Nuevamente el concepto cotidiano
coincide con el concepto penal. El determinador (instigador) es la causa de que el
delito ocurra. Si por cualquier motivo, el delito se habría cometido aun sin el aporte
del instigador, entonces no cabría la responsabilidad penal. Se requiere que la
determinación sea la causa del delito. Claro está, también se acepta un dolo
eventual en la instigación.

Con base a lo anterior es posible afirmar que el concepto jurídico penal de


instigación guarda una gran relación con el concepto cotidiano de instigación, por
lo que es una categoría jurídica con base ontica. Es decir, se fundamenta en la
realidad y no es una construcción eminentemente lógica o abstracta.

Por su parte. Gill a señala que la legislación anterior era preferible a la actual, en
virtud que esta contaba “con la mejer técnica, porque aludía a hecho punible.
Según la legislación anterior “son instigadores, quienes intencionalmente
determinen a otros a realizar el hecho punible se dice que, en el código penal de
1982, del artículo 4. De esta manera quedaba más claro que lo penalizado es la
participación en un hecho punible y no en el delito. Por ejemplo, el homicidio es un
delito, pero causar la muerte es el hecho punible.

Por otro lado, la consecuencia jurídica de la instigación, es decir, la pena aplicable


al instigador se encuentra regulada en el libro primero sobre la Ley penal en
general, en el título III sobre las penas, en su capítulo V sobre aplicación e
individualización de las penas, en el artículo 80. Dicha norma jurídica señala lo
siguiente: que el autor, el instigador y el cómplice primario serán sancionados con
la pena que la Ley señale al hecho punible. De lo anterior se desprende que, los
límites de la pena para el instigador son los mismos que para el autor del delito.
Por ejemplo, A instiga a B a cometer un homicidio agravado, quien lo comete. La
pena para el hecho punible como es causar la muerte, es de veinte a treinta años
de prisión. Entonces B (autor) será sancionado con una pena que oscilará entre
los 20 y 30 años de prisión, al igual que A (instigador) será sancionado con una
pena que va de 20 a 30 años. En este sentido, la pena concreta de B puede ser 25
años y la pena concreta de A puede ser de 20 años de prisión, o viceversa.

De lo anterior se infiere que, para el legislador panameño, y por ende, para la


sociedad panameña, la instigación es igual de reprochable que la propia autoría.
Es decir, merece un castigo similar tanto el que comete el delito, como aquel que
lo instigo. De ahí la aproximación de los rasgos de las penas en abstracto para la
autoría y la instigación.
En cuanto a la responsabilidad civil derivada del delito, consagrada en el libro
primero sobre la Ley Penal en general, en su título VII de responsabilidad Civil, del
capítulo 1 sobre personas que responden Civilmente. Frente a los instigadores se
señala la siguiente: de todo delito se deriva responsabilidad civil para quienes
sean culpables como autores, instigadores o participes, de esto se desprende que,
en materia civil, la responsabilidad se distribuye entre todos los participantes del
delito, es decir, en los Autores y participes. Esto se desarrolla mejor en el artículo
129 de la siguiente manera: los autores y los partícipes están obligados
solidariamente al pago de los daños y perjuicios.

Por lo que todos responden solidariamente. Esto significa que la víctima de un


delito puede exigir una indemnización por daños y perjuicios a todos los
participantes del delito. Por ejemplo, A instiga a B a robarle la computadora a C.
durante el robo la computadora se daña. En este supuesto, C puede exigirles
solamente a B (autor) el pago total de la indemnización; o, incluso, puede exigirle
solamente a A (instigador) el pago total de la indemnización. Esto es así, porque A
y B responden solidariamente por el hecho delictivo.

Según el autor Gill define la instigación como aquella acción encaminada a


determinar o inducir dolosamente a otro u otros en cometer un delito doloso en el
mismo sentido, las autoras Guerra y vállalas señalan que la instigación consiste en
determinar a otro, con dolo, a cometer un delito. Mientras que Arango señala que
la instigación abarca la conducta de quien dolosamente decide a otro a cometer el
hecho punible. De lo anterior se desprende que la instigación culposa no es
reprochable penalmente, así como tampoco es posible sancionar a alguien por
una instigación en un hecho culposo. De hecho, la precitada autora Arango señala
que se debe rechazar toda posibilidad de una instigación imprudente o culposa o
indeterminada. Con base en lo anterior, el instigador es aquella persona que
determina a otra (el instigado o autor) de manera dolosa a la realización de un
hecho delictivo doloso, incluida la tentativa de dicho delito. O, dicho de otra
manera, la instigación es la determinación dolosa de un hecho delictivo doloso.

La inducción consiste en una actividad de convencimiento que tiene como


propósito que el instigado cometa el hecho punible que quiere el instigador lo cual
la instigación es una acción que recae sobre la voluntad del instigado es la
persona que asume el papel de ejecutor material de la acción. Sin olvidar que
ejecuta su propia voluntad, aunque la misma haya sido inducida por otra persona.
El instigado tiene el dominio sobre el hecho, por lo que decide sobre la ejecución
del mismo. Cabe aclarar que el instigado es propiamente el autor del hecho
punible. Arango nos dice que la instigación requiere de la participación de dos
personas, es decir, de el instigador que es el partícipe del delito y el instigado que
es el autor del hecho punible. Por lo que, si no existe el autor del hecho punible,
no podría tampoco existir la participación, la cual impide que la instigación sea
sancionada como un delito per se, sino que depende de la existencia de otro
delito. Del mismo modo que no existe el delito de tentativa de la tentativa, tampoco
existe el delito de la tentativa de la instigación. Esto en virtud que ningún
amplificador de la responsabilidad penal es un delito autónomo, sino que depende
del delito principal para su existencia.

El instigador hace surgir en otra persona (inducido) la idea de cometer un delito,


pero quien decide y domina la realización del mismo es el individuo. De lo
contrario el individuo no sería un autor penalmente responsable, ya que no tendría
el control sobre el hecho, y al no tenerlo, entonces no se le puede pedir una acción
distinta porque no lo controlaba. Además, el instigador no sería instigador, si no
autor mediato. Esto es así porque sería el quien controla el hecho. Y si alguien
domina la realización de un delito, entonces es autor del delito. Otra característica
del instigador es que induce, convence al sujeto activo a cometer el hecho punible.
Es decir que el instigador es responsable penalmente por convencer a una
persona de que cometiera un delito, aun cuando esta persona no pensaba
hacerlo. Por lo que, el instigador manipula a la persona de tal manera, que le
convence para que lleve a cabo el hecho punible. Es el instigador el origen del
delito concreto, y de ahí su punibilidad. Para que exista la instigación en materia
penal, debe producirse un contacto personal que constituya una forma de
compromiso relativo a la ejecución del hecho punible. El instigado debe sentirse
como obligado respecto al instigador. De esta manera, la doctrina penal
panameña rechaza la instigación indirecta, ya que en ella no se produce un
contacto personal, sino que se utiliza a un intermediario. Por ejemplo, A instiga a B
para que este instigue a C. ese tipo de situaciones hace que sea indirecta.

Como se ha expresado anteriormente, la instigación solo es admisible en los


delitos dolosos, por lo que debemos desestimar cualquier intento de construir una
instigación culposa. Algunos autores españoles apuntan hacia esa dirección, sin
embargo, esta idea debe ser rechazada. Esto se debe a que la instigación
presupone el dolo del autor. Si no hay dolo, entonces el no sería más que un
instrumento en manos de un autor mediato. Dicho de otra forma, el instigador
pasaría a ser autor del hecho.

Frente a la instigación “son admisible el dolo directo y el dolo eventual. De esto se


desprende que el instigador será responsable del hecho del autor principal,
aunque no haya tenido la intención de que se produjera, pero sabía que
posiblemente se iba a producir. Por ejemplo, A instiga a B para que valla a robar
armado. Durante el robo, B mata a C. En este supuesto, A instigo a un robo, pero
al determinar que se cometiera con un arma de fuego, el conocía la posibilidad
que B matara a alguien. Por lo que A es instigador de homicidio agravado
cometido por B (en Panamá el robo se subsume en la gravante del homicidio).

Para que haya instigación es necesario que el instigador posea un doble dolo, esto
es, el dolo de la instigación y el dolo de la autoría. El instigador debe de tener la
intención de hacer surgir la idea criminal en el instigado, pero, además, debe
querer que el delito se produzca realmente.

La instigación solo es posible por medio de una conducta activa, por lo que
quedan excluidas las formas omisivas. Al igual que se rechaza la idea de una
instigación culposa, también se rechaza la idea de una instigación omisiva. Salvo
la posibilidad de que el instigador tenga la posición de garante. Por ejemplo, si un
padre omite disuadir a su hijo menor de inducir a un hurto. Según (Roxin 2015,
p.236). El problema de esto es que el padre no hizo nacer la voluntad delictiva en
el amigo del hijo, por lo que no sería posible un reproche. Sin embargo, algunos
autores consideran que es reprochable penalmente, por no evitar que naciera la
voluntad delictiva aun teniendo la obligación de hacerlo, a través de la corrección
de su hijo.
La instigación se puede realizar de diversas maneras: es indiferente la forma en
que el instigador alcanza su objetivo. Pueden ser medios de la instigación todas
las posibilidades de la influencia de la voluntad: persuasión, dadivas, promesa de
una remuneración, producción de un motivo de error, abuso de una relación de
subordinación, amenaza, etc.

En el mismo sentido se pronuncian Guerra y Villalaz, al señalar que el instigador


puede “valerse de una orden, mandato, consejo, promesa, etc. Sin embargo, estas
definiciones pueden ser problemáticas al considerar una orden o una relación de
subordinación estatal (o una orden estatal), es posible que se trate de una autoría
mediata por parte del superior jerárquico que ordena la comisión del hecho y no de
una instigación. Y quien realiza la conducta seria autor directo del hecho por un
control a través de la organización. Atinadamente se ha señalado que se puede
cometer instigación si se recurre a los ruegos, al ofrecimiento de recompensas, a
la sugestiva indicación de los provechos que pueden derivar de la comisión de la
infracción, a exigencias, al aprovechamiento de los sentimientos que lo vinculan al
instigado. (Arango, en 2017 p.519). en virtud que lo determinante es que se varié
la voluntad de la persona que terminara siendo la autora del delito.

En este sentido los medios que utiliza el instigador, son variados, pero deben de
estar dotados de idoneidad suficiente para convencer sobre la ejecución del hecho
punible. Por otro lado, Guerra y Villalaz, con base en lo anterior, no existe una lista
cerrada de formas de instigar. Lo importante es que hagan nacer la idea criminal
en el instigado, y que esa haya sido el objetivo del instigador.

Por otro lado, el instigador no debe responder “por el exceso del instigado, Gill
confirma que es así por el principio de culpabilidad, según el cual, el castigo no
debe rebasar la culpabilidad del sujeto. En este supuesto, la culpabilidad del
incitador llega hasta donde llegue su dolo (sea directo, indirecto o eventual). Fuera
de ahí, el instigador no es punible.

En caso de que el autor realice una conducta menos grave que la instigada,
entonces el instigador debe de beneficiarse reduciendo su responsabilidad. El
instigador no responde por el exceso del autor, pero si se beneficia si el delito
realizado es menos grave que el delito instigado. Por ejemplo, A instiga a B para
que mate a C. sin embargo, B solo ocasiona lesiones graves contra C. según el
autor Gill, A es instigador del delito de lesiones personales y no de homicidio. Esta
postura es correcta ya que la instigación siempre será accesoria del delito
principal, por lo que en el aspecto de la punición dependerá de este.

En cuanto a la punibilidad la legislación no equipara la sanción del instigador del


instigador a la del autor, sino a la pena señalada por Ley para el delito que realiza
el instigado. Guerra y Villalaz como se ha explicado anteriormente, esto trae como
consecuencia que las penas del instigador y del autor frente a un mismo hecho
sean distintas, incluso, pudiéndose penar más al instigador que al autor, si así lo
ameritan las circunstancias del hecho delictivo. Por ejemplo, A induce a B, que es
una persona menor de edad, que cometa un robo. La pena para B será la que
establece la Ley 40 de 1999 sobre la responsabilidad Penal de adolescentes.
Mientras que la pena de A será mayor, porque se regirá por el código Penal
vigente. También se debe superar aquella vieja distinción que creaba la figura de
autor intelectual y el autor material (Arango, 2017, p.519). en la actualidad hay
instigación o autoría directa o coautoría. Hay que señalar que el instigador es un
autor intelectual, equivaldría a decir que el instigador tiene un control sobre la
realización del hecho concreto, cuando en realidad su único aporte fue hacer
nacer la idea delictiva en el autor directo. En el mismo sentido se sostiene que el
empleo de la expresión autoría intelectual, es a todas luces un desatino, llámelo
disparate o simplemente una barbaridad, que resulta inadmisible. Lo correcto y
apropiado, es hablar de instigador.” (Arango, 2017).

El agente provocador no es instigador ya que “no busca ni quiere la consumación


del hecho” (Arango, 2017, p. 519). Debido a esto, no es posible sancionarlo como
partícipe del delito, en virtud que no atacó directa ni accesoriamente el bien
jurídico protegido. No tiene el dolo del instigador. Por ejemplo, A es policía
encubierto, y le pide a B que le venda un cargamento de drogas. B se lo vende y
es atrapado posteriormente con las pruebas aportadas por A. En este caso A no
ataca el bien jurídico Seguridad Colectiva, porque nunca fue su intención vender
las drogas, sino atrapar a B.

En cuanto a las formas de instigación, la doctrina panameña explica las siguientes


cinco:
 Mandato. Consiste en encomendar a una persona la ejecución de un delito,
en provecho exclusivo del mandante.
 La orden. Es el mandato de delinquir, impuesto por un superior a un inferior
con abuso de autoridad.
 La coacción. Es el mandato de delinquir, impuesto con amenaza de un mal
grave.
 La orden y la coacción, por tanto, no son sino mandatos calificados por el
abuso de autoridad o por la impresión del temor.
 El consejo. Es la instigación que se hace a alguno para inducirlo a cometer
un delito para la exclusiva utilidad y provecho del instigado.
 Sociedad general y especial, la primera cuando varios individuos se ponen
de acuerdo para cometer un delito en interés común y la segunda cuando
varios delincuentes estipulan un pacto para prestarse ayuda y cooperar en
todos los delitos que cometan.

La autora reconoce que tal clasificación “requiere de serias reflexiones a la luz de


las modernas concepciones sobre la materia” (Arango, 2017, p. 520). Por ejemplo,
la orden puede constituir una forma de autoría mediata y no una instigación.
Mientras que la sociedad (general o especial) se subsume dentro del actual delito
de Asociación Ilícita. En el mismo sentido se ha dicho que “es necesario analizar
las formas de instigación que establece la doctrina panameña, ya que conceptos
como mandato, orden o coacción, pueden confundirse con autoría mediata.”
(González, 2020)

En cuanto al comportamiento del instigador en el plano objetivo, se afirma que


este “es de naturaleza meramente sicológica, pues va dirigida hacia la creación en
la mente del instigado de la resolución criminal” (Arango, 2017, p. 522). De lo
anterior se desprende que no es necesario que el instigador realice alguna acción
encaminada a la realización del hecho punible, excepto la determinación del
instigado. No es necesario que realice actos de cooperación para ser castigo, sino
que basta con hacer nacer la voluntad delictiva en el instigado. Voluntad que éste
último antes no tenía.

El comportamiento del instigado en el plano objetivo es que “realice o al menos


inicie el hecho inducido por el otro” (Arango, 2017, p. 522). Por lo que, a diferencia
del instigador, al instigado si se le exige que realice actos de ejecución del delito.
Si el instigado no actúa sobre la realidad, es decir, no realiza ningún hecho
delictivo (ni en grado de tentativa) entonces no serían punibles ni el autor ni el
instigador.
CONCLUSIONES

Luego de realizar el presente artículo, se ha llegado a las siguientes conclusiones:


 En Panamá, es instigador aquella persona que determina a otra (el
instigado o autor) de manera dolosa a la realización de un hecho delictivo
doloso, incluida la tentativa de dicho delito.
 En cuanto a la responsabilidad civil derivada del delito, tanto el autor como
el partícipe responden solidariamente por el hecho delictivo.
 El concepto jurídico penal de instigación guarda una gran relación con el
concepto cotidiano de instigación, por lo que es una categoría jurídica con
base óntica.
 Para que haya instigación, es necesario que el instigador no posea el
dominio del hecho, ya que, de tenerlo, sería autor y no partícipe.
 Existen diversas formas de instigación, sin embargo, el punto central es que
todas constituyen una influencia en la voluntad del instigado por parte del
instigador. La instigación debe ser idónea para convencer a la realización
del delito.
 El instigador no responde por el exceso del instigado, pero si se beneficia si
el delito es menos grave del instigado.
 El instigador no es autor, por lo que debe rechazarse de plano el concepto
de autor intelectual. En cuanto a autoría, solo existe autoría personal,
autoría mediata y coautoría.
RECOMENDACIONES

después de investigar este trabajo doy mi pequeña recomendaciones, según mi


punto de vista de lo investigado, analizo que debe de poner más años de condena
a las personas que planean fríamente y calculan dichos delitos mencionados en
este trabajo para la persona instigador que son los autores intelectual de dichos
delitos e incitan a otras a cometer los inauditos delitos contra una tercera persona,
también recomiendo que se investigue más sobre tales delitos ya que muchas
personas incitadas por otras logran cometer mucho más delito de lo que podamos
imaginar en la vida actualmente, es nefasto ver que una persona toma una
decisión fatal y no se encuentra el verdadero culpable como el instigador lo lleva a
determinar o lo convence de cometer cualquier delito. Casi siembre solo paga la
condena el que cometió el delito mas no el que lo planeo el que convenció de tal
delito.
ANEXOS

DIFERENCIA ENTRE INSTIGAR E INSTIGADOR

INSTIGADOR
BIBLIOGRAFÍA

Arenas-Nero, O. (2020). [Link]. (Universidad Autonoma Latinoamericana)


Obtenido de
[Link]
xt=las%20siguientes%20conclusiones%3A-,En%20Panam%C3%A1%2C
%20es%20instigador%20aquella%20persona%20que%20determina%20a
%20otra,la%20tentativa%20de%20dicho%20delito

Durling, V. A. (21 de 7 de 2017). (LA ESTRELLA DE PANAMÁ) Obtenido de


[Link]
hablemos-instigacion

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