NACIMIENTO DE LA ACCION EN RESPONSABILIDAD CIVIL
La acción en responsabilidad civil se origina en uno de estos sucesos:
Una infracción a la ley penal (caso en cual hay coexistencia de la acción penal
y la acción civil)
El incumplimiento de una obligación nacida de un contrato (responsabilidad
contractual)
O un delito o un cuasidelito civil (responsabilidad civil delictual)
Coexistencia de la acción penal y la acción civil
Son a la vez una infracción penal y un delito civil: el robo, el homicidio, los
golpes y heridas ocasionados en un accidente automovilístico, etc.
Y son hechos penalmente incriminados pero que no constituyen un delito civil:
el porte ilegal de armas; el tráfico de sustancias prohibidas, etc.
Consecuencias que surgen de la coexistencia de la acción penal y la
acción civil:·
Consecuencias relativas a la competencia
· A la prescripción de la acción.
· A la autoridad de la cosa juzgada
· A la solidaridad
Según el Art.29 del Código Procesal Penal (CPP) la acción penal puede ser
pública o privada. El ejercicio de la primera corresponde al ministerio público
sin perjuicio de la participación que la normativa procesal penal concede a la
víctima.
La acción penal pública se divide en acción pública a instancia privada y en
acción privada (Art.30 CPP).
Cuando se trata de la acción pública a instancia privada, el ministerio público
no puede actuar de oficio, como ocurre con la acción penal pública, sino que
necesita una instancia de la víctima para poder actuar.
El Artículo 31 del CPP dispone que depende de una instancia privada la
persecución de los hechos siguientes:
1. La vía de hecho.
2. Los golpes y heridas que no causen lesión permanente.
3. La amenaza, salvo la proferida contra los funcionarios públicos en ocasión
del ejercicio de sus funciones.
4. El robo sin violencia y sin armas.
5. La estafa.
6. El abuso de confianza.
7. El trabajo pagado y no realizado
8. La revelación de secretos y
9. La falsedad en escritura privada.
De acuerdo con el Art.32 del Código Procesal Penal (Ley 76-02) modificada por
la ley 10-15:
Constituyen infracciones de acción privada,
1. La violación de propiedad.
2. La difamación e injuria.
3. La violación a la propiedad industrial.
4. La violación a la ley de cheques.
La acción privada se ejerce con la acusación de la víctima y sin la intervención
del fiscal o ministerio público.
El Art. 50 del Código Procesal Penal establece la posibilidad de llevar la acción
civil conjuntamente con la acción penal por ante el Tribunal Penal. La víctima
tiene una opción: puede elegir en llevar su acción en reparación del daño –la
acción civil-ante el Tribunal Penal, o llevarla en forma separada, por ante el
Tribunal Civil.
Víctima: Es toda persona perjudicada con el ilícito penal. El Art. 83 del Código
Procesal Penal (CPP) considera víctima a las personas siguientes:
- Al ofendido directamente por el hecho punible.
- Al cónyuge
-Al conviviente notorio.
- A los hijos.
- A los padres biológicos o adoptivos.
-A los parientes dentro del tercer grado de consanguinidad (hijos, abuelos,
nietos, hermanos, tíos y sobrinos del ofendido directo.
- A los parientes dentro del segundo grado de afinidad (cuñados, suegros,
yernos y nueras).
- A los herederos.
- A los socios, asociados o miembros de una persona jurídica cuando los
hechos punibles que la perjudican han sido cometidos por quienes la dirigen,
administran o controlan.
Todas las personas señaladas en la lista que antecede, tienen la calidad de
víctima, si como consecuencia del hecho punible, ha fallecido el ofendido
directo.
Cuando el daño o perjuicio resulta de un hecho punible cometido por una
persona adolescente no emancipada, los únicos responsables de la reparación
del mismo son los padres o los responsables del menor, salvo que éste tenga
patrimonio. Así lo dispone el Art.242 de la ley 136-03. Conforme con esta
disposición, si el menor en conflicto con la ley penal posee bienes para resarcir
el daño, la víctima puede incoar su acción en daños y perjuicio, a su elección,
contra el adolescente imputado, o contra los padres o responsables de éste. Si
elige demandar al menor puede llevar su acción accesoriamente a la acción
penal, tal y como lo consagra el Art. 243 del código del menor, perseguir la
reparación del daño, mediante una demanda por ante el Tribunal de Niños,
Niñas y Adolescentes en atribuciones civiles.
Cuando la acción civil se interpone accesoriamente a la acción penal está
sometida las reglas del Art. 50 del CPP, todo en virtud de las disposiciones del
Art.244 del Código del Menor.
Si la víctima escoge demandar en reparación del daño a los padres o
responsables del menor, ya sea que su decisión esté basada en la falta de
bienes del adolescente, o simplemente porque así lo quiso, debe hacerlo
exclusivamente por ante un tribunal de derecho común; por ante un Juzgado de
Primera Instancia en atribuciones civiles, en virtud de lo que dispone el párrafo
III del Art.69 del código del menor, texto que regula la responsabilidad parental
y que sustituye las normas del Art.1384-2 del Código Civil.
La víctima de un daño causado por un menor, siempre podrá exigirles a los
padres de éste o a las personas que tengan sobre él la autoridad parental, la
reparación de ese daño. Sin embargo si el daño tiene su origen en una
infracción penal ella no podrá incoar la acción civil accesoriamente a la acción
penal constituyéndose en actor civil contra ellos en calidad de persona
civilmente responsable. Una cosa es cierta. La acción civil en reparación del
daño provocado por una infracción cometida por un adolescente está sometida,
en principio a las reglas del derecho común.
Para que la víctima pueda perseguir la acción civil accesoriamente a la
acción penal
Es necesario que exista un delito imputable al prevenido
La acción civil debe fundarse en ese delito imputado al procesado.
Una constitución oportuna en actor civil por ante el ministerio público mediante
una instancia motivada durante el procedimiento preparatorio y antes de que se
formule la acusación al justiciable o conjuntamente con ésta.
El escrito de constitución en actor civil, de conformidad con el Art.119 del CPP,
debe reunir las formalidades siguientes:
El nombre y domicilio del titular de la acción y de su representante si procede.
Aunque el texto del Art.119 no lo indica, se debe señalar el número de la
Cédula de Identidad y Electoral del actor civil y su representante.
Si el actor civil es una persona jurídica o una colectividad pública, el escrito
debe contener la denominación social, su domicilio social y los nombres de
quienes la representen.
El nombre del demandado civil (tercero civilmente demandado: comitente.
Padres del menor, propietario del vehículo, etc.), si existe, y su vínculo jurídico
con el hecho atribuido al imputado.
La indicación del proceso a que se refiere.
Los motivos en que se fundamenta la acción, con indicación de la calidad que
se invoca y el daño cuyo resarcimiento se pretende, aunque no se precise el
monto.
Lo penal mantiene en Estado a lo civil. Si se lleva a la acción civil en
reparación del daño en forma separada de la acción penal, el juez que conoce
la acción civil, debe suspender el conocimiento de la acción civil hasta que el
Tribunal Penal haya fallado en forma definitiva el aspecto penal.
Con esta se trata evitar que se produzcan dos fallos contradictorios. Para la
aplicación de esta se necesitan dos condiciones.
Es necesario que las dos acciones nazcan de un mismo hecho y que la acción
pública esté en movimiento, que el juez de lo penal esté apoderado de la
acción penal.
El sobreseimiento suspende o paraliza la instancia o demanda en reparación
del daño; suspende la perención de esa instancia o demanda, y suspende la
prescripción de la acción civil. Todo queda paralizado en espera del fallo penal.
Esto es así aun en los casos en los que la acción civil se fundada en el
Art.1384-1, es decir, en la responsabilidad civil del guardián por el hecho de la
cosa inaminada
La Regla Electa una Vía... Esta regla establece un principio en virtud del cual,
después que la víctima ha escogido el tribunal civil para reclamar del autor del
daño la reparación de éste, no puede abandonar la vía civil para llevar su
acción accesoriamente a la acción penal por ante el Tribunal penal. Esta regla
se fundamenta en el propósito de no agravar la suerte del imputado o
prevenido. Sin embargo, nada impide que la víctima si ha elegido la jurisdicción
penal, la abandone para escoger la jurisdicción civil.