desde el momento en que la educación se ha vuelto consciente de sí misma –y que nos ha
hecho conscientes de ella, también, a nosotros mismos– y desde el momento en que surge y
se explicita todo un aparato institucional, toda una idea de disciplina en apariencia autónoma,
con todo un dispositivo técnico, con toda una formación de especialistas/expertos y toda una
elaboración de cierto tipo de texNada es, todo se “otrea”. Fernando Pessoa Aforismos y afines
El otro que lleva mi nombre ha comenzado a desconocerme. Imitando su ejemplo, ahora
empiezo yo a desconocerme. Roberto Juarroz Poesía vertical CAPÍTULO 2 El cuidado del otro |
51 2cui [Link] 12/12/07 10:56 PM Página 51 tos y literatura especializados, no ha habido
mucho más en la educación que una permanente y desesperada búsqueda para argumentar la
educación y para argumentar en la educación.
Así, la educación se nos ha vuelto un sinónimo de argumentar la educación.
, de la utilización– y de la finalidad de la educación: que la educación sirva/sirve para
transformar un seudosujeto irracional en Sujeto plenamente racional; para que la infancia deje
de ser una edad sólo transitoria, cronológica y de algún modo innecesaria e indeseable en sí
misma; para dotar a los individuos de civilidad y, entonces, de ciudadanía; para hacer pasar
una mente de un pensamiento ingenuo a un pensamiento de abstracción; para una futura e
hipotética participación de un más que ficcional mundo de trabajo; para crear personas,
grupos y comunidades cada vez más solidarias, más responsables, más tolerantes; para que
sus miembros puedan entrar, sin más, en el mundo de la escritura –
para transformarnos en sujetos de derecho; para apaciguar y/o borrar las desigualdades
sociales, económicas, culturales, lingüísticas, etc.; para prevenir conflictos raciales, de clase
social, de identidades, etc.; para ejercer y generar distintos tipos de valores morales, esto es,
para implantar una suerte de ética pedagógica acerca del bien y del mal, etc., para que la
educación sirva/sirve para quitar a los niños y a las niñas del ámbito supuestamente maléfico y
malicioso de las calles.
La intencionalidad y la no intencionalidad en educación: Una educación no intencional es una
educación en la que el yo ha depuesto su soberanía; es una educación ética, una educación en
la que el yo es absolutamente responsable del otro. No significa esto una responsabilidad a
favor del otro, sino una responsabilidad en la que se responde del otro […].
La educación intencional enseña algo que ya se sabía. A la educación intencional no le
preocupa demasiado si necesita de la retórica para alcanzar sus finalidades.
Lo importante es precisamente esto: la finalidad