VIRUS DE LA GRIPE (INFLUENZA)
Las infecciones por virus de la gripe (influenza) producen una amplia gama de enfermedades
respiratorias responsables de una mortalidad y una morbilidad significativas en los niños.
ETIOLOGIA.
Los virus de la gripe se clasifican como Orthomyxoviridae. Son grandes virus con una sola
cadena de ARN y un genoma segmentado rodeado por una envoltura que contiene lípidos. Las
dos proteínas principales de superficie que determinan el serotipo de la gripe, la hemaglutinina y
la neuraminidasa, se proyectan como espinas a través de la envoltura. Los virus de la gripe se
dividen en tres tipos: A, B y C. Los tipos A y B son los patógenos fundamentales de la gripe, de
la que producen epidemias. El tipo C es una causa esporádica de enfermedades que afectan sobre
todo a las vías respiratorias superiores. Los tipos A y B se dividen, a su vez, en cepas
serológicamente distintas que circulan por la población con periodicidad anual.
ANATOMIA PATOLOGICA.
La gripe causa una infección lítica del epitelio respiratorio con pérdida de la función ciliar,
disminución de la producción de moco y descamación de la capa epitelial. Estos cambios
permiten una invasión bacteriana secundaria que penetra directamente a través del epitelio o, en
el caso del espacio del oído medio, debido a la obstrucción del drenaje normal a través de la
trompa de Eustaquio.
MANIFESTACIONES CLINICAS.
La gripe, tanto de tipo A como B, produce una enfermedad predominantemente respiratoria. Su
comienzo es brusco y viene caracterizado por coriza, conjuntivitis, faringitis y tos seca. Los
síntomas predominantes pueden tener cualquier localización dentro del aparato respiratorio, pro-
duciendo una enfermedad aislada de la vía respiratoria superior, una laringitis, una bronquiolitis o
una neumonía. El virus de la gripe va acompañado de signos sistémicos como fiebre elevada,
mialgias, mal estado general y cefalea.
La duración típica de la enfermedad febril es de 2 a 4 días. La tos puede persistir más tiempo, y a
menudo se encuentran signos de alteración funcional de las ramificaciones pequeñas de la vía
respiratoria varias semanas después. Otros miembros de la familia o contactos íntimos suelen
presentar una enfermedad similar. La gripe es una enfermedad menos definida en los niños
pequeños y en los lactantes, en los que las manifestaciones pueden localizarse en cualquier región
del aparato respiratorio. Los niños pueden tener una fiebre muy alta y un aspecto tóxico que
empuja a un estudio diagnóstico más amplio. A pesar de las características peculiares de la gripe,
la enfermedad suele ser indistinguible de la causada por otros virus respiratorios, como el virus
respiratorio sincitial, el de la parainfluenza y los adenovirus.
EXPLORACIONES COMPLEMENTARIAS.
Las alteraciones analíticas de la gripe son inespecíficas. A menudo se observa una leucopenia
relativa. En el 10 % de los niños, las radiografías de tórax muestran signos de atelectasia o
infiltrados.
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DIAGNOSTICO.
El diagnóstico de gripe depende de consideraciones epidemiológicas y clínicas. En el contexto de
una epidemia, el diagnóstico clínico de gripe en un niño pequeño con fiebre, mal estado general y
síntomas respiratorios puede hacerse con bastante certeza.
La confirmación analítica puede llegar por tres vías: en las primeras fases de la enfermedad es
posible aislar el virus en la nasofaringe mediante inoculación de la muestra en huevos embriona-
dos o en un número limitado de líneas celulares que permitan su crecimiento; su presencia en el
cultivo se confirma por hemadsorción, que depende de la capacidad de la hemaglutinina para
unirse a los hematíes. Se han desarrollado pruebas diagnósticas rápidas para la gripe A que
utilizan la captura del antígeno en un formato de análisis de inmunoabsorción ligado a enzimas.
El diagnóstico puede confirmarse serológicamente con sueros de enfermos en fase aguda o
convalecientes extraídos alrededor del momento de la enfermedad y comprobados con inhibición
de la hemaglutinación.
COMPLICACIONES.
- Otitis media.
- Neumonía.
- Tras la gripe también puede observarse una miocarditis
- Síndrome del shock tóxico se asocia a gripe tipo B y a colonización por estreptococos.
- La gripe es especialmente grave en los niños con enfermedades cardiopulmonares previas,
tanto las valvulopatías congénitas o adquiridas como las miocardiopatías o la displasia
broncopulmonar, el asma, la fibrosis quística y las enfermedades neuromusculares que
afectan a los músculos accesorios de la respiración.
PREVENCION.
Cada verano se pone a disposición una nueva vacuna de virus inactivados de la gripe con
cambios en su formulación, que reflejan las cepas que probablemente van a circular durante el
año siguiente. Se administrará la vacuna por vía intramuscular a niños a partir de los 6 meses de
edad en servicios de atención a enfermos crónicos, a los que tienen enfermedades crónicas de los
aparatos respiratorio o cardiovascular (incluida el asma), a los que tienen enfermedades
metabólicas crónicas (entre ellas la diabetes mellitus), alteraciones de la función renal,
hemoglobinopatías o inmunodepresión (entre ellas la secundaria a medicación) y en los que
reciben tratamientos prolongados con aspirina y que pueden estar en peligro de presentar un
síndrome de Reye si contraen la gripe. Además, se recomienda vacunar a las personas que pueden
transmitir la enfermedad a pacientes de alto riesgo, como son los trabajadores sanitarios y los
familiares. En niños menores de 12 años de edad se recomienda la vacuna de virus dividido. Para
la vacunación primaria de los niños menores de 8 años se administran dos dosis. En los menores
de 3 años de edad, la dosis se divide por la mitad a un volumen de 0.25 mL. Las vacunas de virus
atenuados administrados por vía intranasal se encuentran en fase de estudio clínico y se ha
demostrado que su eficacia es comparable a la, vacuna inactivada.
El único fármaco antiviral aprobado para su uso en la gripe de tipo A es el clorhidrato de
amantadina, que se ha utilizado de forma profiláctica en pacientes de alto riesgo y en sus
cuidadores durante las epidemias de gripe y también en personas inmunodeprimidas y en las que
existe una contraindicación para la vacuna.
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TRATAMIENTO.
- Para controlar los brotes de gripe de tipo A en instituciones puede utilizarse el clorhidrato
de amantadina, que también puede administrarse como tratamiento en casos concretos. Si
se administra durante las primeras 48 horas, reduce la gravedad y duración de los
síntomas de la enfermedad.
- Reposo y un aporte adecuado de líquidos.
- En casos de fiebre alta pueden utilizarse antipiréticos que no contengan salicilatos.
- Las infecciones bacterianas son frecuentes y, en estos casos, debe administrarse un
tratamiento antibiótico.
PRONOSTICO.
El pronóstico en cuanto a la recuperación es excelente, aunque el restablecimiento de un nivel de
actividad normal y la desaparición completa de la tos suelen precisar un periodo que se mide más
bien en semanas que en días.