Sabatini. 1999 Conflictos Socioambientales Amarica Latina
Sabatini. 1999 Conflictos Socioambientales Amarica Latina
SOCIOAMBIENTALES:
E X P E R I E N C I A S Y D E S A F Í O S EN
AMÉRICA LATINA
CO M U N I D A D ES Y C O N F L I C T O S
SOCIOAMBIENTALES:
E X P E R I E N C I A S Y D E S AF Í O S E N
AMERICA LATINA
Pablo Ortiz - T.
(Compilador)
Ediciones UPS
ABYA -YALA - Programa FTPP/ FAO - COMUNIDEC
1999
COMUNIDADES Y CONFLICTOS SOCIOAMBIENTALES:
E x p e r i e n c i a s y d e s a f í os e n A m é r i c a L a t i n a
Iera Edición
1999 Ediciones ABYA-YALA
12 de Octubre 14-30 y Wilson
Casilla 17-12-719
Teléfono: 562-633 / 506-247
Fax: (593-2) 506-255
Quito-Ecuador
Correo electrónico:
E-mail: [email protected]
[email protected]
Compilación y
Edición: Pablo Ortiz-T
ISBN: - 9978-04-478-7
Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . III
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . V
C a pí t u l o I :R e f l e x i on e s y Pr op ue s t a s t e ór ic o - c o nc e p t ua l e s
C a p ít u lo I I : E x p e r i e n c i a s y c a s o s
Bolivia: la guerra de los pozos en Vinto y Sipe Sipe. Carlos Crespo . . . . . . . . . 293
C a p ít u lo I I I : B a s e s m e t o d o l ó g i c a s p a r a e l t r a t a m i e n t o d e C o n f l i c t o s S o c i o a m b i e n t a l e s
III
Introducción
El propósito del presente libro con- de los recursos de bosques, aguas y suelos
siste en poner a consideración del público de los cuales dependen no solo comunida-
interesado, instituciones públicas y priva- des rurales campesinas e indígenas para su
das, universidades, organismos no guber- sobrevivencia, sino también economías
namentales, de cooperación para el desa- nacionales en su conjunto.
rrollo y organizaciones rurales en general, Y es que a fines de siglo, existe un
los temas y quizás los textos más relevan- creciente interés por la relación estrecha
tes discutidos a lo largo de un proceso de entre recursos naturales, pobreza y conflic-
reflexión colectiva de cerca de dos años en tos. Según la FAO, no debemos perder de
torno a los denominados conflictos so- vista que muchas de las personas despro-
cioambientales que involucran a comuni- vistas de los recursos esenciales para so-
dades rurales, sean campesinas o indíge- brevivir en la región, también viven en las
nas de la región, especialmente Centroa- áreas más vulnerables desde el punto de
mérica y las áreas andino-amazónicas de vista ambiental. El 80% de los pobres en
Ecuador, Perú y Bolivia. América Latina están asentados en tierras
Se trata de 26 autores de varios paí- marginales caracterizadas por su baja pro-
ses que ponen a consideración de un pú- ductividad y una alta susceptibilidad a la
blico más amplio, aquellos avances, en degradación ambiental, incluyendo tierras
unos casos, productos finales o experien- áridas, suelos de baja fertilidad y laderas
cias, en otros, que fueron discutidos en al- pendientes.
gunos de los eventos promovidos por el Sin duda, la degradación ambiental
Programa FTPP en asocio con algunas ins- que resulta cuando las personas utilizan
tituciones locales. Todos ellos, han tenido estas tierras marginales para procurarse
como denominador común, no solo el madera combustible y para sembrar culti-
compromiso por desarrollar una lectura vos de subsistencia y comerciales, empeo-
propia, desde la realidad latinoamericana ra su pobreza y abre la posibilidad a situa-
sobre el tema de manejo o tratamiento de ciones conflictivas.
los conflictos socioambientales, sino la lu- Las estadísticas de conflictos mues-
cha por apoyar las reivindicaciones popu- tran que existe una correlación directa en-
lares por mayor participación y transparen- tre deterioro de los recursos naturales, po-
cia en los procesos que deciden la suerte breza y las probabilidades de surgimiento
V
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
VI
Introducción
VII
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
Todo el proceso anotado permitió tes del II Curso Regional de “Manejo y Re-
diseñar la primera versión borrador de la solución de Conflictos Ambientales”, que
propuesta metodológica sobre “Gestión tuvo como sede la Universidad Gabriel Re-
Participativa de Conflictos Socioambienta- né Moreno, en Santa Cruz y anfitriones a la
les”, la cual fue sometida a discusión y Red de Forestería Social, al CERES y al
análisis de 17 especialistas de 10 países, a Grupo de Trabajo sobre Conflictos Am-
través del “Taller electrónico internacional bientales de Cochabamba. El segundo
de discusión sobre el documento de pro- evento se desarrolló en coordinación con
puesta para una guía metodológica para el CERES-FTPP Cochabamba, y el Comité
manejo de conflictos en torno a recursos Coordinador de las Cinco Federaciones del
naturales” celebrado entre el 29 de abril y Trópico de Cochabamba, que aglutina a
19 de julio de 1996. Este análisis fue efec- los campesinos cocaleros de la Región del
tuado, paralelamente, por los Grupos de Chapare. Y finalmente, también se imple-
Trabajo nacionales de Ecuador y Perú. mentó un curso de validación y capacita-
Igualmente una segunda etapa de ción en metodologías participativas para el
validación se inició entre junio y agosto de análisis y planeación de estrategias frente a
ese año, en el que se implementaron nue- conflictos, con funcionarios y técnicos de
vos talleres en Centroamérica, Ecuador, varios municipios del distrito de Cocha-
Perú y Bolivia. En el caso peruano, en Li- bamba, involucrados en conflictos por
ma, se desarrolló un Seminario Nacional bosques, aguas y tierras en esa región. En
con la participación de 20 delegados de Costa Rica, en el Centro de Capacitación
ONGs y organizaciones de base de distin- “Montaña Clara María”, se desarrolló en el
tas regiones. También se implementó un mes de agosto de 1996, el Taller de Acción
Taller de validación y capacitación en me- en Manejo Adecuado de Conflictos.
todologías participativas en Manejo de Ha sido fundamentalmente un pro-
Conflictos con la coordinación de FTPP Li- ceso colectivo de trabajo con comunida-
ma y el Centro EORI, en Puerto Maldona- des rurales (sean campesinas o indígenas)
do, en la región de Madre de Dios, al sur en varios países de América Latina, bajo la
de la Amazonía Peruana, cerca de la fron- modalidad de talleres y encuentros de ba-
tera con Brasil y Bolivia. Igualmente en se. Pero también alimentado por la refle-
Cusco, organizado por el Centro Bartolo- xión teórica y académica multidisciplina-
mé de Las Casas y Casa Campesina, se rea- ria. Las herramientas participativas de tra-
lizó un taller con líderes campesinos de la bajo en estos talleres, cursos, seminarios,
denominada Región Inka. conferencias y encuentros, han permitido
En Bolivia, se ejecutaron en este sobre todo que los miembros, hombres y
tiempo tres eventos: el primero, la partici- mujeres por igual, de las comunidades ru-
pación del FTPP y WWF como auspician- rales, excluídas generalmente de los proce-
VIII
Introducción
IX
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
damentales: Se inicia con un capítulo en lladas por las comunidades locales y orga-
torno a reflexiones y propuestas teórico- nizaciones de la sociedad civil, para defen-
conceptuales. Allí, R. Orellana, L. Endara, der derechos y reinvindicar mayor partici-
P. Guerrero, P. Ortiz-T. y R. Balza, tratan de pación, sin que ello se reduzca a una sim-
sintetizar y destacar los aspectos más rele- ple protesta o antagonismo con el orden
vantes del debate teórico conceptual exis- establecido, sino más bien al diseño de
tente alrededor de los denominados con- propuestas alternativas de gestión, de go-
flictos sociales y socioambientales. Otros bierno, de normatividad, de tomas de deci-
textos como los de V .H. Torres, M. Brice- sión, que anuncian, de alguna manera, los
ño o S. Poats, abordan más específicamen- nuevos vientos y parámetros que servirán
te la temática en el contexto del desarrollo de base para la definición de políticas, nor-
local, el ordenamiento territorial y la cues- mas y roles del Estado, las empresas, las or-
tión de género, respectivamente. En todos ganizaciones sociales en torno a la gestión
los autores, incluído A. Angel, es recurren- y aprovechamiento sustentable de los re-
te el énfasis en el problema de la participa- cursos naturales en el nuevo siglo.
ción, la identidad, las capacidades locales Finalmente, en la tercera parte del
y las nociones de desarrollo que atraviesan libro, están recogidas algunas experiencias
y definen las posiciones de los diferentes y reflexiones en torno a “Bases Metodoló-
actores presentes en la dinámica de los gicas para al Tratamiento de Conflictos So-
conflictos en torno a recursos naturales. cioambientales”. G. Ramón plantea una
La segunda parte del libro, a pesar lectura panorámica, retrospectiva, crítica y
de que se denomina “Experiencias y Ca- provocadora en torno al tema de las meto-
sos”, no está exento de algunas reflexiones dologías participativas, destacando, al
teórico-conceptuales generadas a partir de igual que P. Ortiz-T., la importancia de las
procesos concretos y específicos, tal como mismas en cuanto al objetivo de empode-
lo plantean T. Bustamante, I. Narváez y R. rar a las organizaciones de base, promover
Orellana. No se tratan de simples descrip- cambios, enfrentar la pobreza y buscar una
ciones o sistematizaciones de situaciones mayor equidad. D. Stewart, C. Creamer y
locales, o de estudios de caso, en estricto A. Bernales ponen a consideración algunas
sentido, sino de un “pensar en voz alta” o pautas en torno a los denominados proce-
compartir dudas y preguntas, surgidas al sos de consulta y diálogo respectivamente,
calor de la dinámica social y política de al- destacando la importancia de tomar en
gunos de los conflictos a los cuales se re- cuenta las percepciones entre las partes,
fieren. En los casos que nos presentan E. las estructuras comunicativas y los roles
Martínez, R. Borel, F. Rosero, M. Morales, que los terceros pueden cumplir. L. Díaz,
M. Donayre y C. Crespo, queda en claro la B. Tobin, E. García y J. Veintimilla, abordan
enorme riqueza de experiencias desarro- sus experiencias jurídicas y de trabajo con
X
Introducción
comunidades rurales, especialmente indí- dado, con el apoyo del Programa FTP estos
genas, para plantear algunas ideas claves primeros pasos. La continuidad de este
en torno a alternativas de manejo de con- proceso de acompañamiento a las comuni-
flictos, tales como la que cualquier pro- dades y organizaciones rurales dependerá
puesta alternativa de manejo de conflictos, de todos. FTPP agradece al apoyo de cada
tiene que ser compatible con su propia cul- una de las instituciones y personas que hi-
tura, así como con las normas legales del cieron posible esta publicación, con men-
Estado. O aquella que “no se trata solo de ción especial a COMUNIDEC, Abya Yala y
reconocer y crear espacios de participa- Ediciones UPS.
ción para las comunidades rurales, sino de
fortalecer su capacidad para que puedan Programa FTPP
ocupar adecuadamente esos espacios”. Quito, enero de 1999
En suma, el texto que Ud. tiene en
sus manos, marca el final de una etapa y el
inicio de otra. Muchas instituciones y per-
sonas que buscan y trabajan por días me-
jores para que las comunidades locales
eleven su calidad de vida y aprovechen ra-
cionalmente los recursos naturales, han
XI
Capítulo 1
REFLEXIONES Y PROPUESTAS
TEÓRICO-CONCEPTUALES
Apuntes teórico-conceptuales para el diseño
de una propuesta metodológica de manejo
de conflictos socioambientales a través
de la forestería comunitaria
Pablo Ortiz-T.
7
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
evaluación participativos (DSEP), que se esos saberes, que pueden aportar mucho al
centra en la relación y comunicación recí- ámbito conceptual y teórico del quehacer
proca entre el facilitador y las comunida- investigativo y académico (Orellana, 1996,
des. En el DSEP se combinan tanto elemen- p.4).
tos conceptuales, metodológicos como Sin duda, en todo lo que se refiere
instrumentales. Para ello se ha partido en al saber en torno al fenómeno de los con-
general del intercambio de experiencias de flictos socioambientales, que involucran a
las organizaciones y comunidades partici- las comunidades rurales hay una visión
pantes en los talleres tanto en la Amazonia muy clara de la importancia que tienen las
ecuatoriana (comunidades de campesinos, organizaciones y sus dificultades. Las me-
colonos e indígenas de Sucumbíos, Napo, todologías participativas posibilitan que
Pastaza) y en la región andina, con comu- los actores campesinos, colonos o indíge-
nidades indígenas de la Sierra Central, en nas, manifiesten las posibilidades reales de
la provincia de Chimborazo. La idea ha si- definir demandas e intereses comunes. De
do contrastar y aprender de aquellas lectu- la experiencia desarrollada podemos con-
ras planteadas desde una racionalidad po- cluir que éstas están condicionadas a la sa-
pular, reafirmando todo el tiempo en la ne- tisfacción de demandas diversas, que debi-
cesidad que tienen, las comunidades debi- damente se encuentren expresadas y aco-
damente organizadas, de manejar adecua- gidas en esa demanda común (Ortiz-T.,
damente sus conflictos socioambientales 1995, p.31). La organización por los prin-
(Ortiz-T., 1995, p.23 y ss). Por ello cree- cipios que la justifican, debe premiar en al-
mos precisamente que deben potenciar y guna medida a los que creen en ella.
afinar sus capacidades, conocimientos, re- Cuando las organizaciones de base se
cursos y herramientas teórico-prácticas en plantean la necesidad de comprender me-
procesos de manejo y negociación de con- jor de qué tipo de conflicto se está hablan-
flictos. No se trata de diseñar una propues- do, es muy probable que se planteen tam-
ta al margen de los procesos de conoci- bién las salidas y las estrategias frente al
miento y saber de las comunidades rurales. mismo, así como las herramientas adecua-
Sino tomarlo como un insumo central, que das, para su conocimiento y manejo. La
pueda ser reforzado/complementado o am- comunidad hace o tiene en ese marco, la
pliado con aquellos conceptos y herra- posibilidad de plantear una tipología de
mientas metodológicas provenientes de un conflictos. Estos están asociados básica-
amplio espectro de disciplinas académi- mente a los problemas que los generan, a
cas. Creemos también que las disciplinas las causas y motivaciones: si son recursos
académicas, particularmente en las Cien- económicos en disputa se trata de un con-
cias Sociales deben ser lo suficientemente flicto económico; si son espacios de parti-
flexibles como para acoger y recuperar cipación en toma de decisiones se trata de
8
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
objetivos. Las acciones van acompañadas conduzca a una transformación del mis-
de actitudes y en algunas ocasiones de ac- mo.
ciones que llevan a cabo las partes en una La imagen de la triple naturaleza de
“zona gris” de las percepciones. El com- los conflictos ha sido ampliamente utiliza-
portamiento rara vez es tan fácil de inter- da en las teorías de resolución de conflic-
pretar como normalmente se cree. Por tos como una manera didáctica de ilustrar
ejemplo, las acciones que una parte perci- sus complejidades. La imagen triangular
be como no conflictivas, o incluso como del conflicto fue originalmente introducida
mutuamente constructivas pueden ser con- por Johan Galtung pero ha sido populari-
sideradas por la otra parte como hostiles y zada por algunos otros como J. P. Lederach
destructivas aun en aquellas situaciones en (1993) o C. Pendzcich (1994). No incluye
que las partes se dan cuenta de los roles a los actores o a la formación de actores y,
opuestos que están jugando y en qué con- además, tampoco se acomoda fácilmente
sisten las incompatibilidades. al proceso de reversión de la formación de
En este sentido las acciones difieren los conflictos, es decir, a la parte teórica
de otros elementos en la definición del que concierne a la construcción o forma-
conflicto. Aun en los casos en que una par- ción de nuevos órdenes sociales y ambien-
te niega que una determinada acción está tales
dirigida contra el oponente, la parte que se Los conflictos socioambientales en
considera víctima encuentra dificultades esa línea, aparecen siempre en muchas de
en compartir este punto de vista. las relaciones sociales, pero tienen una
La naturaleza de “zona gris” que graduación que los hace ir desde simples
poseen algunas acciones tiene que ver con desacuerdos manejados de manera infor-
el hecho que en la mayoría de los conflic- mal, no institucional, hasta confrontacio-
tos socioambientales, hay algo sobre lo nes que implican violencia y tendencia al
cual las partes no están de acuerdo - (por aniquilamiento del otro. Estas relaciones
ejemplo, las incompatibilidades en torno sociales, involucran siempre alguna forma
al concepto de bosque presente en muchas de comunicación. Sin esta comunicación
etnias y aquellas que manejan muchas no se pueden establecer expectativas co-
agencias estatales y empresas). O sea que, munes, interacciones que permitan la rela-
ambos pueden estar luchando de manera ción. En los conflictos socioambientales, la
simultánea por otros objetivos que involu- comunicación permite el intercambio de
cran recursos del bosque aparentemente mensajes reivindicatorios respecto a los
menos escasos. Algunas acciones pueden derechos en disputa y a hacer explícitos
sacar a la luz estas “compatibilidades” y de los procedimientos que las partes determi-
esta manera reducir tensiones en un con- nan, bien unilateralmente cada parte o
flicto determinado que eventualmente bien de mutuo acuerdo, para resolverlo.
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
ciones -o sea, las actitudes, los discursos, entre dos partes contendientes reduce el
las declaraciones formales-. Ambos análi- conflicto y puede incluso transformarse en
sis son necesarios pero la incompatibilidad una relación colaborativa. Como ya seña-
en sí misma requiere ir más allá, para de- lamos anteriormente en todo esto hay in-
sentrañar los intereses y las necesidades de volucrado un problema de percepciones.
los principales actores involucrados. Esto Algunas, y tal vez probablemente la mayo-
requiere un mínimo de información sobre ría de las acciones son entendidas de la
la historia de las partes y, en particular, del misma manera por las partes, pero otras
destino que han tenido las diferentes pro- pueden ser muy difíciles de interpretar.4
puestas de manejo de conflictos. Sólo un Por ejemplo, la interpretación de
análisis de este tipo puede revelar cuáles ciertas acciones estratégicas implementa-
son las incompatibilidades “reales” entre das por actores poderosos, frente a las co-
los actores, muy distintas de sus posicio- munidades locales a través de programas
nes. de desarrollo comunitario o ayuda econó-
mica o asistencia, por una parte puede ser
3 La propuesta, como se señala en entendida como una maniobra destinada a
el Diagrama [1] en la pag.11, muestra un la cooptación y el control, pero por otra
enfoque del comportamiento en sí mismo, puede ser entendida como una acción que
que es tal vez en donde la investigación promueve el fortalecimiento de las comu-
clásica en torno a conflictos interestatales nidades locales. Las percepciones distintas
puso énfasis. No debemos olvidar que el y contradictorias pueden así reflejar las in-
primer ímpetu de la teoría de resolución de compatibilidades existentes entre las par-
conflictos provino de la “revolución con- tes.
ductista” (behavioral revolution) (Vásquez, Un ejemplo de acciones que pue-
1983, p.34); la facilidad con la que se hizo den ser interpretadas como positivas por
posible el comprender la naturaleza del las dos partes antagónicas de un conflicto
conflicto a partir de las acciones públicas y podría ser el caso de Ecuador en 1994, de
plenamente identificables de las partes. Se- la firma del acuerdo en torno a la Ley Agra-
gún estos estudios, el comportamiento de ria entre los gremios de hacendados, las or-
las partes en relación a los conflictos tie- ganizaciones campesino-indígenas y el go-
nen que examinarse en términos de trans- bierno. El tamaño de la “zona gris” de es-
ferencia positiva o negativa de valores en- tas interpretaciones puede variar durante
tre las partes. Las acciones negativas, como un conflicto, y de hecho, el grado de
la conducta hostil y destructiva entre las acuerdo o desacuerdo de estas interpreta-
partes, induce o mantiene el conflicto. Las ciones de la conducta es un indicador del
acciones de índole positiva -lo que deno- estado en que se encuentra un conflicto
minan conducta amistosa y constructiva- como el aludido.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
co tan difícil como para pensar que está al pero el enfoque (la posición) se ha cambia-
alcance solamente de grupos, promotores do a fin de reducir el énfasis en el conflic-
y facilitadores altamente cualificados o ex- to. Esta estrategia de distracción de intere-
perimentados. ses implica, por ejemplo, hacer sobresalir
los múltiples intereses comunes que exis-
4 . E l e m e n t o s d e l d i s e ñ o d e u n a e s t ra t e g i a ten entre dos partes involucradas en un
d e m a n ej o d e c o n f l ic t o s s o c i o am b i e n t al e s conflicto que tiene como escenario origi-
D i ag ra ma ( 1 ) nal un territorio dado: la cuestión de la
conservación o manejo sustantable de re-
Formación del conflicto Incompatibilidades cursos, los problemas de seguridad, la
Control, uso y manejo preocupación por el deterioro de las con-
de Recursos Necesidades, intereses
Naturales y Posiciones
diciones de vida, etc.
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
manera más viable, por ejemplo, si los ac- ciendo que el deterioro de la naturaleza es
tores involucrados luchan por obtener un invariable y/o creciente, ¿son las posicio-
cierto número, en lugar de cierta parte de nes de los actores modificables en una for-
los recursos disponibles. Las cantidades ma que se pueda promover una salida o
con número fijo pueden ser incrementadas transformación del conflicto?
o puede encontrarse un mecanismo que dé
un poco a cada quien. Si por el contrario, 6 . Conf li ct os, es ca se z y de te r ior o de l os
los objetivos se proponen y las posiciones r e c u r s o s d e l bo s q u e
se asumen en términos relativos, la salida
al conflicto puede ser muy compleja y difí- Cuando hablamos de bosques, en
cil. Si el actor A desea el 55 por ciento del términos de la forestería comunitaria, no
control y beneficios de todos los recursos estamos hablando solamente de recursos
disponibles en disputa, y el actor B desea forestales, sino fundamentalmente de espa-
la misma parte, obviamente la división no cios de vida en el sentido que le han otor-
funcionará, pues las dos partes desean te- gado muchas culturas y comunidades rura-
ner más que la otra. Más para A que para B les en todo el mundo. Esto significa que el
levanta una barrera al manejo de conflic- bosque no es solamente un conjunto de re-
tos, y sobre todo a las garantías de dura- cursos materiales -en el sentido de stocks-
ción de acuerdos. como se puede desprender de las concep-
En consecuencia, los objetivos y ciones presentes en muchos grupos empre-
posiciones pueden cambiarse, y también sariales y en muchos Estados. Cuando ha-
se pueden cambiar los recursos naturales blamos del bosque como espacio de vida,
por otros recursos intangibles. La escasez estamos hablando de un conjunto de ele-
puede no ser total aun cuando con fre- mentos materiales e inmateriales, a pesar
cuencia parece que lo es. En esta perspec- de que la economía del mercado, y parti-
tiva, los otros recursos pueden estar asocia- cularmente el eco-capitalismo pretenda
dos a la preservación de espacios de vida, otorgarles valores monetarios a estas otras
identidades, organizaciones, etc., por parte variables intangibles (la internalización de
de las comunidades rurales; y a imagen, externalidades) (Martínez-Allier, 1994, p.4
fortalecimiento institucional, reputación, y ss.).
legitimidad, por parte del Estado y/o de las Esto es muy importante al momento
empresas. Como resultado, las incompati- de definir posiciones y plantear objetivos
bilidades envuelven dos interrogantes fun- del conflicto desde la perspectiva de las
damentales en el tratamiento de conflictos comunidades rurales. La más importante
en torno a recursos naturales, ¿es suscepti- distinción desde el punto de vista del ma-
ble de variación la escasez y deterioro de nejo de conflictos en torno a recursos na-
los recursos de la naturaleza? y recono- turales desde las comunidades rurales radi-
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
curso tan limitado como el territorio: pue- también pueden originarse en el temor de
de ser el recurso escaso del control territo- que el acuerdo puede no durar, de modo
rial el que se modifique en lugar del espa- que cada actor desea asegurar su propia
cio físico. Inclusive, es posible encontrar parte.
una salida a un conflicto territorial como el Ser “primero” involucra el recurso
ecuatoriano-peruano, llevando a las partes no material del tiempo: obtener “más” con
a decidir que no se ejercerá control alguno frecuencia implica recursos materiales. En
por ninguna de ellas en ese territorio. La el último ejemplo, el problema de nuevo,
neutralización puede ser así, otra posible es de medida. Tener más depende de
salida. “¿más de qué?”. Las cantidades pueden no
En el caso de los conflictos territo- aparecer como particularmente claras a los
riales inter-étnicos, el control está ligado a actores, y en consecuencia, será preciso
muchos valores tales como el prestigio y el encontrar fórmulas para satisfacer tal rei-
estatus. De manera similar, estos recursos vindicación sin que la parte opuesta tenga
pueden incrementarse creando puestos es- el sentimiento de sufrir una “pérdida”. De
pecíficos al interior de una jerarquía admi- hecho, muchos conflictos basados en una
nistrativa o descentralizando la autoridad distribución relativa de recursos naturales
gubernamental, de tal forma que se creen pueden ser tratados como si fuesen conflic-
más poderes de hecho y éstos puedan divi- tos sobre números absolutos. Las cuestio-
dirse entre los contendientes. nes relacionadas con la prioridad -el ser
La situación se vuelve más proble- primero- suelen ser más complicadas y di-
mática como ya hemos mencionado, fíciles de manejar. Cuando el recurso en
cuándo los objetivos se formulan en térmi- disputa es el tiempo, es evidente quién ob-
nos relativos. Este es el caso cuando el ac- tiene su parte primero; cuando el control
tor A (empresa) demanda más que el actor es lo que se disputa puede ser generalmen-
B (comunidades locales), sin que sea im- te aceptado que ciertos recursos naturales
portante cuanto más obtiene A en términos sean más importantes que otros. Estos con-
absolutos. También un acuerdo según el flictos en el caso de los bosques son muy
cual A y B obtendrán su parte en el debido frecuentes y son muy complejos de superar
tiempo, pude dejar el problema de quién al menos que una de las partes (particular-
va a recibir su parte primero. El conflicto se mente el Estado/o las empresas) cambien
convierte así en un conflicto de prioridad. voluntariamente sus objetivos. Eso no sig-
Estos conflictos pueden basarse en el pres- nifica que las propias posiciones de las co-
tigio, con una de las partes reclamando su- munidades rurales -en muchos casos- no
perioridad de una manera u otra (moral- sean sometidas también a revisión.
mente, con base en la edad, históricamen-
te, legalmente, militarmente, etc.), pero
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
7. De las posiciones a los intereses: cam- métricos: desde el actor más fuerte a favor
b i o v o l u nt a ri o d e ob j e t i v os ( C V O ) del más débil y no a la inversa. Para el dé-
bil abandonar ciertas posiciones puede sig-
¿Cuál es la relevancia del modelo nificar un callejón sin salida que ponga en
de resolución convencional de conflictos riesgo su propia existencia. En el segundo
para aquellos casos que involucran a co- caso, también muy importante, ambas par-
munidades rurales forestales? Tanto los tes cambian (en forma simultánea o conse-
conflictos de carácter absoluto como aque- cutiva). No obstante debemos ser enfáticos
llos de naturaleza relativa ya descritos, en señalar que ningún actor puede cam-
pueden superarse por medio del cambio biar fácilmente sus posiciones previas dada
voluntario de objetivos por uno o más de la cantidad de energía, recursos materiales
los actores involucrados. y tiempo invertidos en su formulación y
En nuestra propuesta debemos re- defensa. Por lo tanto, necesitan un formato
saltar el concepto de Cambio Voluntario de legitimidad para cambiar sus posicio-
de Objetivos (CVO), en el sentido de que nes. En el caso de las comunidades rurales
éste no se produzca como resultado de y sus organizaciones, esto es fundamental
una situación de fuerza sobre una de las en la medida en que no se ponga en peli-
partes. La propuesta de manejo alternativo gro su existencia, su integridad o cohesión.
de conflictos socioambientales en ese sen- Según autores como Wallensteen,
tido busca construirse sobre el principio hay por lo menos cinco patrones de pensa-
del libre consentimiento de las partes, co- miento básico que se usan -en forma sepa-
mo garantía de legitimidad y transparencia rada o conjunta- por los distintos actores
de las negociaciones, y de satisfacción de para legitimar cambios de posición en las
las necesidades irrenunciables de las co- deliberaciones públicas (y probablemente
munidades rurales. también en el proceso de toma de decisio-
Cuando hablamos de cambio de nes internas):
objetivos, creemos que esto significa que
una posición previa, sostenida por una o • La validez de las posiciones en fun-
ambas partes, sea modificada o abandona- ción de resultados, costos, benefi-
da. Los cambios de posición en ese sentido cios y riesgos;
pueden ser unilaterales o multilaterales: en • En qué medida (los objetivos e inte-
el primer caso una parte abandona su po- reses centrales) ya han sido alcanza-
sición para favorecer un acercamiento con dos;
el oponente. En ese caso, consideramos • Los procedimientos adecuados (para
desde el punto de vista de las comunida- manejar el conflicto) se están apli-
des rurales que esto es posible casi en una cando ahora;
sola dirección en aquellos conflictos disi-
26
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
• Los objetivos de la otra parte se frus- bilidad. Por ejemplo, los actores pueden
traron; coincidir eventualmente en que la mutua
• Si la contraparte ha cambiado sus sobrevivencia es preferible al continuo pe-
posiciones y objetivos, es probable ligro de destrucción. Los costos de conti-
que entonces nosotros también po- nuar y mantener el conflicto abierto, pue-
damos hacerlo. den sobrepasar los beneficios.
En esta lista, las razones para modi- Las posiciones y los objetivos pue-
ficar las posiciones y los objetivos se des- den cambiarse también cuando uno de los
criben en términos de “correcto” o “equi- actores se da cuenta que sus demandas son
vocado”, de “conveniente” o “inconve- excesivas y sobredimensionadas. De he-
niente” para reforzar el punto. En realidad, cho ésta parece ser la razón más común
los actores que están involucrados en con- para reducir demandas. Al principio, gene-
flictos en torno a recursos naturales, rara ralmente las demandas de un actor pueden
vez van a aceptar de manera explícita que ser muy generales, en la medida que se es-
se haya producido un giro profundo en la pera una rápida victoria, pero cuando el
posición. En la mayoría de los casos, los conflicto enfrenta a un actor muy fuerte y
cambios se anunciarán de manera abierta se prolonga demasiado -con sus respecti-
sólo si se ha producido un cambio drástico vos costos y desgastes- algunas reivindica-
en la posición del actor, a partir de cam- ciones son abandonadas, presumiblemen-
bios en la correlación de fuerzas al interior te en favor de las que el actor considere
del propio actor (nuevo liderazgo, cambios como las más esenciales. El procedimiento
en la jerarquía de las unidades de tomas de inverso es, por supuesto, también posible:
decisión) o si los actores principales opues- en lugar de aferrarse de manera intransi-
tos llegan a establecer un acuerdo (en don- gente definida y muy particular, el actor
de se enfatizará en los logros y beneficios puede hacer posible una salida al conflicto
alcanzados, relegando a un segundo pla- y un acuerdo incluyendo objetivos adicio-
no, aquello que queda pendiente, particu- nales.
larmente lo que la otra parte no ha cumpli- En el caso de los bosques, la justifi-
do). cación clásica (en el cambio de objetivos)
Los actores en ese sentido, pueden suele ser tal vez que la “combinación ade-
llegar a la conclusión que se han venido cuada” se ha alcanzado. El compromiso y
adoptando posiciones y persiguiendo obje- la transacción involucran un dar y un qui-
tivos “equivocados”, al hacer notar que tal tar y en su forma más compleja, un “trato
o cual posición u objetivo no se pueden lo- por paquete” implica tantos elementos dis-
grar y que se han apartado de principios tintos que resulta imposible para los mis-
elementales. Los cambios en las priorida- mos actores (sin mencionar a los que están
des son los que ocurren con mayor proba- afuera) averiguar quién ha ganado y quién
27
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
ha perdido. Por consiguiente, los principa- les son las posibles alternativas de trata-
les actores podrán decir que la “mezcla o miento y resolución.
combinación correcta” se ha alcanzado y
esto puede ser cierto si el acuerdo demues- 8 . L o e s p e c í f i c o d e l o s c o n f l i c t o s d i s i m é t ri -
tra que es durable. cos
Cabe recordar en este marco, la su-
gerencia de Johan Galtung en torno a la Definitivamente la fórmula o el mo-
institucionalización de la resolución de delo que ha dominado las propuestas es-
conflictos. Encontrando un procedimiento tratégicas de manejo de conflictos, en ge-
que está fuera de la contienda, los actores neral ha partido de un supuesto bastante li-
pueden ponerse de acuerdo para cambiar neal: la existencia de un campo de racio-
posiciones y objetivos. En este caso, las de- nalidad común a todos los actores involu-
cisiones serán el resultado de procedi- crados, donde según estas tesis, los actores
mientos que han dado a cada uno de los o partes involucradas comparten en mayor
actores igualdad de oportunidades. Aun- o menor medida, un conjunto de valores
que las salidas propuestas no sean las más centrales, basados en un argumento racio-
deseadas, ni las óptimas desde el punto de nal. Se presume -dentro de un reduccionis-
vista ambiental y social, el procedimiento mo weberiano- que existe un actor racio-
es lo que se ha aceptado por las partes y así nal que opera en función de determinados
éstas pueden aceptar resultados no siem- fines. Si existen tales actores, es posible lle-
pre muy favorables. varlos a una mesa de negociaciones y en-
El momento adecuado para intentar contrar una solución “win-win” (victoria-
intervenir en el manejo de un conflicto, victoria) que sea aceptable para ambas
constituye otro tipo de problema a discutir. partes (Rupesingue, 1994, p.73).
¿Cuál es el momento adecuado o la fase Compartiendo la crítica planteada
del conflicto para intervenir en su manejo por Rupesingue creemos que estos enfo-
y tratamiento? Algunos autores como Tou- ques contienen un fuerte imperativo ideo-
val o Zartan (1990) sugieren que debe dar- lógico de igualdad formal, propio del pen-
se previamente un proceso de maduración samiento jurídico liberal, en el cual existen
del conflicto. El asunto del tiempo, el del Estados consolidados, políticamente esta-
“momento apropiado” pertenece así a los bles y en cuyas sociedades los conflictos
aspectos de procedimiento técnico del ma- son de carácter simétrico. En ese marco,
nejo de conflictos socioambientales. Para estos Estados juegan un rol mediador o de
poder promover una negociación es im- árbitro a través de todo el sistema jurídico
portante que el conflicto se consolide en formal. Sin embargo, desde la perspectiva
forma tal que se clarifiquen quiénes son de sociedades como las nuestras cabría
realmente los actores involucrados y cuá- preguntarnos cuán relevante es ese mode-
28
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
lo de interpretación, y en qué medida los similar, sino que también compartan per-
procesos de constitución de nuestros Esta- cepciones comunes respecto al conflicto o
dos-nación no han generado escenarios y la disputa, a la situación que se encuen-
actores, tales como el propio Estado, que tran. Sólo si se cumple esta última condi-
en lugar de aparecer como mediador o ter- ción, podría considerarse que, mediante
cera parte aparece directamente involucra- normas apropiadas (propias de una cultura
do como actor en los conflictos en torno a con elementos tolerantes) determinen sus
los recursos naturales, a los territorios, etc., acciones conjuntas. La pregunta a respon-
en tanto compite, busca ejercer controles y derse es cuál es la relevancia que estos ele-
dominios, excluye, coopta, hegemoniza, mentos tienen en muchos contextos socio
establece alianzas y fija órdenes. culturales y étnicos.
Muchas veces cuando el nivel de
confrontación es mayor y la voluntad del En síntesis, a nivel de los conflictos
oponente no es respetada o es respetada disimétricos podemos encontrar los si-
sólo en apariencia, hay poca voluntad de guientes elementos particulares:
cambiar su propia posición. A veces una
de las partes no acepta la mediación, y la a) El reconocimiento disimétrico: sólo
búsqueda de un mediador que sea acepta- una de las partes es considerada le-
do por ambas partes, se torna en un desa- gítima, las otras no;
fío difícil de alcanzar, donde probable- b) Una de las partes es favorecida por
mente el arbitraje o la intimidación sean las reglas existentes sobre la otra;
los procedimientos alternos a asumirse.5 c) Participación asimétrica en la toma
Estas normas compartidas funcio- de decisiones: cuando una de las
nan como nexos estables entre las situacio- partes controla la información, po-
nes y las acciones que determinadas con- see recursos y tiene acceso a más
diciones dadas exigen. poder respecto a la otra.
A la vez, “situaciones dadas” -como
una disputa o un conflicto- que son reco- Reuniendo estas asimetrías se cons-
nocidas por los participantes -evocan ex- tituyen los aspectos fundamentales de la
pectativas y disposiciones normativas es- relación dominante-dominado (“topdog-
pecíficas que se manifiestan en una deter- underdog). Obviamente la distribución del
minada conducta. poder en los conflictos en torno a los re-
El modelo de mediación o negocia- cursos naturales es muy sesgada y desi-
ción de disputas o conflictos -que estaría gual. A partir de que el momento que las
dentro de lo que se conoce como acción asimetrías o injusticias se han observado y
concertada- no solo requiere que los acto- descrito, una organización o un conjunto
res hayan tenido una formación normativa de organizaciones pueden establecerse y
29
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
30
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
31
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
tengamos estos resultados”. Todo ello pasa la promoción de la paz”, en revista Estudios Interna-
inevitablemente por la reflexión y el traba- cionales IRIPAZ Nº9, Guatemala, enero-junio.
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yendo un puente entre el mantenimiento de la paz y
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Conflictos Socioambientales”, Revista Bosques, Ar- No t as
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to. 1 Tradicionalmente la violencia se ha entendi-
do de una manera bastante limitada, como el
Pendzich, C. 1994 ejercicio deliberado de la fuerza para causar
The Role of Alternative Conflict Management in daño físico a las personas o su propiedad. Sin
Community Forestry, FAO, Working Paper, Roma. embargo, desde el punto de vista de educa-
ción-acción para la paz, es necesario ampliar
Pruitt, Dean y Jeffrey Rubin 1988 su significado para incluir la coacción de ca-
Social Conflict: Escalation, Stalemate and Entrap- rácter psicológico y la intención de hacer da-
ment, New York, Random House. ño moral, así como la posibilidad de que la
violencia pueda ejercerse contra la naturale-
Rupesingue, K. 1994 za.
“Governance and Conflict Resolution in Multiethnic 2 Siguiendo la propuesta de Juan Pablo Lede-
Societies”, en Ethnicity and Power in the Contempo- rach, es conveniente pensar el conflicto en
rary World, K.Rupesinghe & Valery Tishkov (eds), términos de un triángulo conformado por el
Yokyo, United Nations University, Forthcoming. problema, las partes (personas o grupos) y el
proceso. Johan Galtung lo planteó en térmi-
Touval S., Zartan 1990 nos de estructura, actitudes y comportamien-
La mediación internacional en la teoría y en la prác- to. Las partes serían fundamentalmente los
tica, Boulder, Westview Press. actores.
3 Retomamos la vieja propuesta de Coser, Le-
Touzard, Hubert 1982 wis, “Nuevos aportes a la teoría del conflicto
La Mediación y la Solución de Conflictos, Barcelona, social”, Buenos Aires, Amorrortu Edts., 1970.
Editorial Herder. 4 Las visiones de los actores sociales involucra-
dos en los conflictos, deben por fuerza dejar
Varea, A. (comp.) et.al. 1995 muchos importantes fenómenos sin explica-
Marea Negra en la Amazonía. Conflictos Socioam- ción, o darles solo una explicación ad hoc, o
bientales vinculados a la Actividad Petrolera en el una explicación basada en supuestos incohe-
Ecuador, Abya-Yala, ILDIS, FTPP, UICN, Quito. rentes derivados de más de una visión. La vi-
sión más pura no es necesariamente el funda-
33
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
mento de las teorías más convincentes, y mu- Desde allí que buena parte de lo que se hace
cho menos de las más válidas. En el análisis en nombre de la sistematización, aunque se
de los conflictos podemos tener simplemente quieran añadir otras epistemologías, expre-
datos para discriminar entre una teoría y otra. san el más puro positivismo.
Los hechos no “hablan por sí mismos”. Ha-
blan a favor o en contra de teorías encontra-
das. Los hechos pueden hacer trizas una teo-
ría, pero nunca pueden demostrar que es co-
rrecta. En última instancia, hay tantas visio-
nes como seres humanos, y más de una vi-
sión presente en los actores puede ser cohe-
rente con un hecho dado, pero nunca puede
otorgar a una teoría dada el imprimatur defi-
nitivo. La verificación empírica puede servir
para revelar cuál de las teorías que somete-
mos a nuestra consideración es más coheren-
te con lo que se conoce fácticamente.
5 Entre las principales perspectivas sociológi-
cas que se ocupan del análisis de la acción
social, ha sido tradicional considerar que las
acciones ordinarias están gobernadas por re-
glas o determinadas por normas morales y de
este modo, especificar el mecanismo funda-
mental mediante el cual las colectividades
configuran e imitan las actividades de sus
miembros. Según Talcott Parsons, las normas
morales se interiorizan para constituir las dis-
posiciones de necesidad de los individuos en
un proceso de socialización que, en lo esen-
cial consiste en un condicionamiento me-
diante la administración de premios y casti-
gos.
6 Ibidem., p. 161.
7 Los peligros del paso de una premisa particu-
lar a una conclusión general están ya plan-
teados en la lógica aristotélica pero en la as-
piración de la sistematización, la dificultad
va más allá de los tropezones que arriesga
quien no cumple con las reglas formales. La
consideración de la práctica en sí misma so-
lo permite pasar del particular concreto (una
experiencia singular) a lo particular abstracto
(un rasgo repetido en distintas experiencias),
pero no sale del conocimiento empírico, ni
genera directamente teoría, conocimiento
teórico al de las generalizaciones empíricas.
34
Aproximaciones conceptuales
y metodológicas
al conflicto social
35
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
rrar, pero sí debemos aprender a manejar- pectiva teórica, sino que se hace necesario
lo en la búsqueda de prevenir y eliminar un enfoque multidisciplinario para poder
sus efectos violentos y destructivos y cana- enfrentarlo y buscar solucionarlo. Otra ca-
lizarlo adecuadamente para que sea una racterística importante, es que se empiezan
fuente de transformación, crecimiento y a ver las dimensiones políticas que el con-
desarrollo de las sociedades. flicto encierra, dado que son actores socia-
Si bien la existencia de conflictos es les los que se encuentran presentes en la
algo natural a la sociedad, no lo son las vivencia de la conflictividad. Los nuevos
causas que los provocan, distinción que se enfoques buscan acercarse mucho más al
hace necesario tener presente en su análi- mundo de los actores y sus realidades; es-
sis y en el diseño de metodologías para so- to no sólo se muestra como un recurso me-
lucionarlos, pues en realidades como las todológico imprescindible, sino que es la
de nuestro continente, los conflictos tienen única forma de poder estructurar propues-
su raíz en claras causas estructurales, mar- tas reales de solución de conflictos.
cadas por la dominación, la dependencia, El presente documento busca apro-
el subdesarrollo, la marginalidad y las asi- ximarse a la problemática del conflicto,
metrías sociales, escenario dentro del cual desde algunas perspectivas teóricas; no só-
se profundizan las desigualdades sociales y lo en relación al conflicto ambiental -al
por consiguiente, se agudizan los conflic- cual específicamente hacen referencia los
tos. documentos analizados-; sino que hemos
Si tanto la realidad natural, como la considerado importante hacerlo en rela-
realidad social y cultural -especialmente ción al conflicto social en general, apoyán-
estas últimas- se desarrollan a través de los donos en otras fuentes teóricas, para así
conflictos, la reflexión sobre este tema no poder aportar en algo a la discusión teóri-
puede estar ausente de la discusión teóri- ca y metodológica, así como sobre otras
ca. Es por ello que distintas ciencias bus- cuestiones que en los documentos de eva-
can acercarse desde diferentes perspecti- luación de talleres y seminarios sobre este
vas teóricas y metodológicas al análisis del tema, no han sido suficientemente aborda-
conflicto. Se formulan conceptualizacio- dos.
nes diversas en relación al tema al que ha- Este no busca ser un documento
ce referencia, conflicto social, sicológico, analítico de lo producido, sino sintetizar la
cultural, político, ambiental, etc. Lo que discusión en torno al tema; sin embargo,
está claro, es que la complejidad social hemos creído importante introducir refle-
que atraviesa actualmente el mundo, plan- xiones sobre algunas posturas, que tienen
tea no sólo una diversidad y complejidad la intencionalidad de aportar mínimamen-
de conflictos, lo que hace imposible que te a la discusión de un aspecto tan impor-
puedan ser explicados desde una sola pers- tante de la vida social como el conflicto.
36
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
37
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
ción de hombres para producir efectos in- que es ahora; allí se enfrentan, lo “retros-
tencionales sobre sí mismos y sobre los de- pectivo” y lo “prospectivo”, la estabilidad
más, así como sobre las cosas. El poder sig- y la renovación, la tendencia a proteger lo
nifica la posesión de una capacidad para logrado o a lograr lo nuevo; allí se confron-
tomar y llevar a cabo decisiones que afec- tan el mantenimiento conservador del or-
tan nuestra propia vida, para controlar la den dominante, o la transformación revo-
conducta de los demás, o para transformar lucionaria del mismo.
objetos y recursos. Por ello, en las relacio- Finalmente, es importante ver que
nes conflictivas siempre se involucra una en la relación entre estas dos estructuras
intencionalidad de poder que pretende ga- básicas de la oposición, se pone de mani-
nar el control sobre los objetos, los recur- fiesto también la confrontación entre iden -
sos o posiciones escasas, o de influir en el tidad y diferencia, pues unidad y perma-
comportamiento del otro en cierta direc- nencia, son formas presentes en la identi-
ción; en definitiva, en todo conflicto se dad y la construcción de la misma, así co-
evidencia la búsqueda por adquirir y la ad- mo multiplicidad y cambio, son formas de
quisición por ejercer y el ejercicio del po- diferencia. Sin embargo, vale aclarar que
der8. la oposición identidad-diferencia, no ex-
Otro aspecto que debe ser conside- plica toda la conflictividad, y se hace ne-
rado es el de la dialéctica de la oposición; cesario, articularla a la dialéctica de la
esto ayuda a ver que en todas las manifes- oposición en su dimensión diacrónica y
taciones específicas de la cultura, se en- sincrónica y ver el juego de relaciones que
cuentran dos estructuras conflictivas bási- entre ellas se establece; por ello podemos
cas: la oposición entre unidad y diversidad ver que pueden construirse identidades
y entre el cambio y la permanencia, oposi- sincrónicas, con una diferencia diacrónica,
ción que se relaciona con los elementos o a su vez una identidad diacrónica con
anotados: actores, causas y poder. A la pri- una diferencia sincrónica; de lo contrario
mera estructura se la denomina también no podríamos llegar a entender el proceso
sincrónica, pues es en sí independiente de de construcción de identidades de los nue-
la dimensión temporal, se trata de la in- vos actores sociales que están emergiendo,
compatibilidad entre lo homogéneo y lo en la búsqueda de definir sus propios espa-
diverso, entre lo regular y lo excepcional, cios simbólicos, de representaciones y sig-
entre la universalidad y la especificidad, nificaciones, así como los nuevos hechos
entre lo simple y lo complejo. En la segun- socio-políticos que crean nuevos escena-
da, se habla de conflictividad diacrónica, rios de conflicto.
pues esta estructura tiene que ver con la di-
mensión temporal del conflicto: con el an-
tes y el después, con el cómo llegó a ser lo
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
II. Diversos enfoques teóricos relación a los roles que debe adoptar en re-
lación a su pertenencia a un grupo de refe-
Diversas son las perspectivas de rencia (teoría de los roles), etc. El conflicto
análisis teórico del conflicto; cada una de puede ser intrasíquico, consciente o in-
las ciencias se acerca desde marcos con- consciente; este último corresponde al ni-
ceptuales particulares de su acción, ya sea vel de los deseos, quejas, impulsos, alrede-
desde una perspectiva sicológica -que si- dor del cual gira todo el enfoque psicoana-
túa el conflicto en el nivel de las relaciones lítico que vincula al conflicto con el desa-
individuales-, desde una perspectiva socio- rrollo psíquico del individuo y sin el cual
lógica -que pone su acento en la estructu- no habría evolución.
ra y entidades sociales-, una orientación Un eje de esta corriente es tratar de
psicosociológica -que sitúa al conflicto en explicar el rol de la agresión en el conflic-
la interacción de variables del individuo y to, sea personal o social. La agresión se
la sociedad-, la antropológica -que busca considera, como una conducta cuya finali-
entender los contenidos simbólicos que se dad es la de matar, herir, dañar, perturbar a
encierran en el conflicto desde la perspec- alguien; destruir los bienes o apoderarse de
tiva de la cultura-, los socioambientalistas - los mismos, conducta que puede o no ir
que ven en el ambiente y su relación con acompañada de violencia física. Algunos
lo social las causas del conflicto en que se explican la conducta agresiva y por tanto
pone en juego la calidad de vida de la gen- el conflicto, como un comportamiento cu-
te-, etc. Sin embargo, dado que el conflic- ya fuente está en un impulso instintivo del
to es una situación multidimensional com- hombre, para otros es una respuesta indivi-
pleja, está siendo estudiada desde una dual a la frustración derivada de las restric-
perspectiva multidisciplinaria, como la ciones que tiene frente a la realidad exte-
única estrategia posible que puede posibi- rior, se explica además por la acumulación
litar la elaboración de una teoría más aca- de tensiones en el individuo; la agresión es
bada del conflicto. un comportamiento instrumental, una ma-
nera gratificante para llegar a un fin.
A) El enfoque psicológico
B) El enfoque psicosociológico
El conflicto se define como el estado
de un organismo sometido a fuerzas con- Este busca explicar el conflicto des-
tradictorias. El conflicto es una situación de la perspectiva de la psicología social, la
universal y cotidiana. Cuando un indivi- misma que interrelaciona el plano indivi-
duo frente a un problema debe escoger en- dual con el de la sociedad, buscando com-
tre soluciones posibles (teoría de la deci- prender la interacción del individuo y los
sión), puede enfrentar un conflicto, o en sistemas sociales, considerando que en el
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
nario donde se desarrolla la vida humana, cando construirse espacios propios para la
donde se articulan los procesos sociales, gestión de sus necesidades11.
ecológicos, tecnológicos, culturales y polí- Es cada vez más claro el hecho de
ticos, y todos aquellos procesos que se re- que existe una íntima relación entre el de-
lacionan con la vida humana, no resulta terioro de la calidad de vida, los conflictos
extraño la cada vez más creciente preocu- ambientales y los conflictos sociales, como
pación por los temas socio-ambientales, consecuencia de la implementación de
pues allí se ponen en juego la cuestión de medidas de ajuste estructural impuestas
la satisfacción de las necesidades básicas y por las políticas macroeconómicas neoli-
el nivel y calidad de vida. En consecuen- berales, que han tenido gravísimas conse-
cia, el ambiente es también un escenario cuencias sociales, económicas, políticas
de conflictos, pues en todas partes del como ambientales, pues sólo han favoreci-
mundo, la búsqueda por un manejo equili- do a los sectores monopólicos y han dete-
brado y sustentable del ambiente y de los riorado cada vez más las condiciones de
recursos que de éste se extraen, inevitable- vida de la población.
mente conduce a conflictos, pues allí se Es importante por ello, no olvidar
enfrentan intereses, necesidades y objeti- que en realidades como las de nuestro
vos de actores sociales que pugnan por la continente, los conflictos tienen su raíz en
apropiación, uso, transformación y control claras causas históricas estructurales, mar-
de los recursos naturales10. cadas por la dominación, por una profun-
El problema ambiental es evidente- da dependencia, por la agudización del
mente un problema político y esto no pue- subdesarrollo, la marginalidad y las asime-
de, por tanto, descuidarse del análisis del trías, desigualdad y verticalidad sociales,
conflicto, pues cada vez está más claro que resultantes de la imposición de un determi-
ambiente, Estado y sociedad civil, se mues- nado orden económico, social y político,
tran como un trinomio que se hace más que favorece la reproducción de las condi-
evidente en las relaciones a nivel mundial. ciones de dominación y reafirma una es-
Así lo muestra la incorporación de los te- tructura vertical del poder ejercido por de-
mas ambientales en el contexto de la insti- terminadas minorías; escenario dentro del
tucionalidad oficial y de la población, y si cual se acentúan profundamente las desi-
bien esto es reciente, tiene una importan- gualdades sociales y por lo tanto se agudi-
cia profunda ya que está directamente re- zan los conflictos. En consecuencia, si las
lacionado con las condiciones y la calidad causas del conflicto ambiental como so-
de vida de una población cada vez más cial, se deben a causas estructurales pro-
numerosa, que enfrenta conflictos muy se- pias de un orden de dominación, se hace
rios para su supervivencia y que está bus- necesaria, la construcción de un nuevo or-
den, que transforme dichas relaciones de
44
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
45
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
latente designa las representaciones, las motín, o la mayoría de los conflictos racia-
actitudes, las percepciones, los estereoti- les.
pos, o los sentimientos que los actores en
conflicto experimentan y que no pueden Conflicto extremo. Es aquel conflic-
dejarse a un lado en el análisis del conflic- to violento agresivo que recurre siempre a
to social, pues ellos pueden connotar los medios coercitivos y en el que hay la inten-
aspectos más racionales y estratégicos del cionalidad de destruir o causar daño a una
conflicto. de las partes.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
el conflicto. El papel del ritual, de la reli- los dominados, que anulen la división fren-
gión, de los mitos, las creencias místicas, te a ellos, pero que alimenten la división
es aquí fundamental, pues actúan como entre los dominados, lo que muestra como
una fuerza unificadora, que hace que se dice Gluckman,17 que “dividir para reinar”
respeten los lazos sociales establecidos no no es tan solo una táctica maquiavélica, si-
por la coerción o la fuerza de las sancio- no un principio de cohesión social.
nes. Es inevitable que muchas personas se La importancia de este enfoque so-
muevan por su propio interés, pero sin el bre el conflicto desde la cultura y lo simbó-
reconocimiento de sus obligaciones; si és- lico, aporta una perspectiva teórica y me-
te no se produce, la fuerza de las creen- todológica que se refiere a un aspecto has-
cias, obligará a que ellos las cumplan, ca- ta ahora muy poco considerado en el aná-
so contrario perdería el apoyo de quienes lisis del conflicto y su resolución y que po-
mantienen dichas creencias y crean con sibilita entender cómo los grupos sociales
ese acto un elemento de ruptura en su re- se mantienen unidos por sí mismos, ope-
lación social simbólica, lo que implicaría rando un universo simbólico que es el que
la desgracia del abandono, que en muchas da sentido a sus prácticas sociales; por
de nuestras culturas, equivale a la propia ello, no se puede descuidar el análisis de
muerte social, razón por la cual se encuen- ese mundo simbólico, ver cómo opera la
tra obligado a tener que justificar su fe en racionalidad propia de su cultura, en el
dichas creencias, para no quedar fuera de momento de equilibrar sus relaciones y lle-
la estructura social, la misma que logra así gar a la resolución de sus conflictos; así
mantener su integración16. podríamos comprender mejor por ejem-
Muchas sociedades, así como otros plo, que las sanciones sobrenaturales, las
grupos sociales más pequeños, consiguen normas de autodefensa, la venganza, mu-
su integración a través de las lealtades di- chas veces la guerra, o la violencia, no re-
vididas de sus miembros. En ese tejido de flejan el “instinto primitivo” de dichas so-
relaciones que son establecidas por la cos- ciedades, como sostiene el etnocentrismo
tumbre y la tradición que se ven fuerte- occidental, sino que son respuestas socio-
mente reforzadas por las creencias y reafir- culturales y políticas que actúan para tratar
madas en la acción ritual, se posibilita el el conflicto y dar orden, equilibrio y cohe-
fortalecimiento de la cohesión social. Esta sión al funcionamiento social.
división de lealtades, constituye un factor
general de la vida social, en situaciones de V. El contexto social del conflicto
dominación, una sociedad puede conti-
nuar funcionando en base a la fuerza, pero Un principio de todo conflicto, es
para alcanzar cierta estabilidad, los domi- que éste se produce en el medio circun-
nadores, deben establecer relaciones con dante, del cual recibe su influencia, pero
51
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
sobre el que a su vez influye. Es por ello ciedad comunal menos compleja, se ten-
que se hace necesario, investigar el con- derá a conflictos interpersonales más di-
flicto tomando en consideración el sistema rectos, cara a cara. La diferenciación social
social global en el que ocurre, el cambio determinada por el estatus, roles ocupacio-
social de múltiples formas sobre el conflic- nales, posiciones de poder, etc., tenderá a
to, modificando continuamente las bases generar líneas de coincidencia o de ruptu-
de los intereses potencialmente en disputa ra, a la constitución de grupos diferencia-
y las posiciones relativas de poder de los dos que igualmente pueden entrar en coo-
individuos y los grupos sociales. Es impor- peración o en conflicto.
tante no olvidar que a medida que se mo- En sociedades libremente organiza-
difica la potencialidad del valor del con- das que tienen muchas presiones cruzadas
texto social, surgen nuevas demandas, e influencias distintas sobre sus miembros
nuevas condiciones potenciales para el y grupos, según Coster19, se reduce la po-
aparecimiento de conflictos. El crecimien- sibilidad de conflictos únicos, rígidos e in-
to demográfico, la migración, los procesos tensos, que lleven a la división total de la
de colonización, la acción ecocida de las sociedad o a un gran segmento de ella,
empresas, el incremento del turismo, y de- permitiendo mayor estabilidad a pesar de
más fenómenos resultantes de una mayor que haya un gran conflicto; para ello dis-
complejidad social, se vuelven fuentes de pone de instituciones que cumplen la fun-
conflicto que afectan a la naturaleza y al ción de válvulas de seguridad y canalizan
número de las partes y actores que entran las hostilidades reduciendo las respuestas
en él, así como a los instrumentos y me- conflictivas o haciéndolas manejables.
dios para su resolución18. Conviene no olvidar en relación a esto, lo
De lo anteriormente señalado, señalado por Gluckman sobre los conflic-
Mack/Sneyder hacen algunas proposicio- tos de lealtades.
nes al respecto, como las siguientes: Como Otro aspecto importante del contex-
resultado de los cambios profundos en el to social del conflicto se refiere al hecho
seno de las sociedades, se producen altera- de que por más serio que éste sea entre in-
ciones importantes en el equilibrio de las dividuos o grupos, siempre habrá desinte-
fuerzas de dicha sociedad, pero será la or- resados o neutrales que funcionarán como
ganización social la que determine el nú- terceras partes, que buscarán una solución;
mero y el tipo de las partes que entren en si el conflicto divide totalmente a una co-
conflicto; así, en una sociedad industrial munidad local, nacional o internacional, la
urbana compleja, el conflicto real será lle- solución se torna extremadamente difícil;
vado adelante por grupos altamente orga- por ello la presión que en pro o en contra
nizados que tengan miembros diversos y de su solución puedan ejercer terceras par-
representantes especializados; en una so- tes, vecinos desinteresados pero afectados,
52
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
constituye uno de los principales límites conflictos, frente a los que las normas regu-
para su duración, extensión e intensidad. ladoras permitirán soluciones aceptables,
La permisividad y disponibilidad de o serán modificadas o violadas, lo que de-
los instrumentos del conflicto, dependen notará las verdaderas relaciones de poder
evidentemente del contexto social; el em- entre las partes20.
pleo de armas de fuego para la solución de Una recomendación metodológica
conflictos interpersonales, se encuentra es- que debe ser considerada en el análisis del
trictamente controlado por la mayoría de conflicto, es la necesidad de realizar com-
las sociedades; en muchas culturas, esta paraciones entre los distintos contextos so-
forma de resolución se ha trasladado a la ciales correspondientes, ya que los contex-
esfera ritual simbólica en la que su resolu- tos de los conflictos, industriales, interna-
ción depende de los códigos culturales so- cionales, socioambientales, por ejemplo,
cialmente producidos. Sin embargo, uno difieren enormemente. Por esta razón, las
de los principales problemas del orden so- proposiciones no son igualmente válidas
cial, es el control del conflicto violento; para todos, de allí la necesidad también de
por ello, investigar y determinar qué tipo generar estrategias particulares que consi-
de medidas sociales conducen a un con- deren las condiciones diversas de los con-
flicto no violento, es una preocupación ac- textos sociales. Una de las razones por las
tual. que las proposiciones del conflicto étnico
Otra proposición señala que mien- no son aplicables al conflicto religioso, es
tras más integradas están las partes en con- que el contexto social es diferente aunque
flicto de una sociedad, hay menores proba- los dos se produzcan al interior de una
bilidades que éste sea violento. No olvide- misma sociedad21.
mos que orden y conflicto son estados Finalmente, es importante no dejar
constantes de todo sistema social; si bien de apreciar la importancia que tiene la cul-
pueden parecer opuestos, éstos pueden y tura y lo simbólico dentro del conflicto.
deben existir juntos y, lo que es más, su re- Como venimos insistiendo, esto implica
lación determina el grado de estabilidad que el conflicto deber ser considerado
social; de ahí que el equilibrio estabilidad- también en el contexto de las necesidades,
inestabilidad, es resultante del éxito o fra- creencias, representaciones, imaginarios,
caso del sistema normativo en la regula- percepciones, valores y actitudes de los in-
ción de los conflictos, pues como ya veía- dividuos y grupos societales, pues un con-
mos, el cambio social, su ritmo y dirección flicto real u objetivo, por ejemplo, puede
constituyen una fuente básica de éstos, ya en sí mismo inducir al prejuicio, a los este-
que a medida que el orden social sufre una reotipos, a las descalificaciones desfavora-
transición, surgen nuevos intereses, incom- bles y a la hostilidad; de ahí que la relación
patibilidades y antagonismos que generan entre las características de las partes y la
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
54
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
56
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
los, de ahí que es importante y necesario, to real en el que interactúan los actores
el distinguir las consecuencias socialmente que se hallan inmersos en un conflicto27.
útiles y perjudiciales del conflicto. Una for- En consideración de esto, pensa-
ma para diferenciar sus aspectos funciona- mos, se hace necesario hacer algunas bre-
les y disfuncionales, consiste en identificar ves referencias, en torno a esta problemáti-
las condiciones en las cuales las conse- ca.
cuencias disfuncionales pueden ser mini- El poder, cuya conceptualización ya
mizadas. Es fundamental por tanto, investi- habíamos hecho anteriormente, indiscuti-
gar cómo y por qué las consecuencias dis- blemente constituye el centro que atravie-
funcionales del conflicto llegan a predomi- sa toda situación de conflicto social. De
nar sobre las funcionales; pero lo es más ahí que ha sido preocupación de los estu-
todavía, avanzar en la búsqueda de res- diosos de la teoría del conflicto, el estudiar
puestas que aminoren los costos del con- las implicaciones del poder en los conflic-
flicto, hacer que éstos sean manejables y tos, ya sean interpersonales o intergrupales
solucionables, o mejor aún, que en lo po- y responder a algunas interrogantes que de
sible, se puedan evitar los conflictos. allí surgen, como: la cantidad de poder
que poseen los adversarios, la igualdad o
VI. El conflicto en relación al poder desigualdad en torno al mismo, y cómo és-
tos inciden en el desarrollo o resolución de
Un análisis holístico del conflicto no los conflictos; conocer cuál es la naturale-
puede limitarse tan sólo a describir los orí- za del poder que se posee y si esto tiene in-
genes, las causas o las funciones sociales fluencia sobre las estrategias y el compor-
del conflicto social, sino a ver cómo se ex- tamiento de los actores sociales involucra-
presa la articulación con uno de los he- dos. Estas interrogantes, a su vez, determi-
chos esenciales que lo provocan: su rela- nan análisis diferentes28.
ción con el poder; aspecto, por otro lado,
que no ha estado suficientemente tratado A) Los aspectos cualitativos del poder
en seminarios-taller y otros eventos que en
torno a la discusión sobre resolución de Al hablar de los fundamentos del
conflictos se han realizado, como por poder social, algunos autores definen el
ejemplo, el organizado en 1993 en Costa poder de un individuo (A) sobre otro (B),
Rica por la FAO y Resolve, el mismo que al como la influencia potencial del primero
ser evaluado dejó claro, que una de sus li- sobre el segundo. El poder de A sobre B, es
mitaciones fue justamente, no haber abor- resultante de todas las fuerzas que actúan
dado temas relacionados con el problema en un momento determinado T. La influen-
del poder, que resulta fundamental -según cia se verifica, en el cambio que se produ-
allí mismo se anota- para ubicar el contex- ce en B originada por la acción de A, in-
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
fluencia en la que actúan tanto las fuerzas autoridad, que no es sino una forma de
inducidas por A, como las fuerzas de resis- ejercicio y utilización del poder con el
tencia de B; la influencia de A sólo será consentimiento de los miembros de una
efectiva si las fuerzas inducidas de éste, sociedad; es el poder autorizado que pre-
son superiores a las fuerzas de resistencia supone el consenso entre dos personas o
de B29. grupos, aunque siempre en las sociedades
Touzard señala que las fuentes del estratificadas, quien tiene poder trata de
poder son cinco: hacer aparecer sus intereses como de los
demás para conseguir sus fines, pero siem-
El poder de recompensa. Hace refe- pre también a costa de las metas, objetivos
rencia al poder que tiene A de procurar a B y las necesidades de otros individuos y
una gratificación a cambio de un determi- grupos. Este tipo de poder se encuentra en
nado comportamiento, o de reducir o en- las organizaciones sociales de estructura
cubrir -creemos nosotros-, los efectos ne- jerárquica y caracteriza las relaciones en-
gativos que tal influencia tiene en realidad, tre superiores y subordinados.
para que la percepción de B no perciba el
trasfondo de poder que encierra. Esto se El poder de referencia. Es aquel que
evidencia cotidianamente en nuestras so- descansa en la identificación de B con A,
ciedades en donde la mayoría de actos y el de esta manera B se deja influir por A, por-
control social se ejercen a través de un sis- que valora a A; así tenemos el poder caris-
tema institucionalizado de premios y casti- mático de algunas personas que tienen
gos. prestigio social, político o religioso, el mis-
mo que es manipulado para el ejercicio del
El poder de coerción. Se refiere a la poder.
capacidad que tiene A de someter a casti-
gos a B si éste no acata lo que A ordena. Poder de competencia. Se origina
Este tipo de poder supone que A puede im- en los conocimientos particulares de A,
pedir a B salirse del campo de la situación que son reconocidos por B; es la típica for-
que enfrenta, para escapar a la amenaza de ma de poder del conocimiento, del saber,
castigo, es lo que muchos denominan, la o de la posesión de la información, como
“vigilancia necesaria”. formas evidentes de poder; es el poder que
posee el “experto” y que presupone la con-
El poder legítimo. Es el que se sus- fianza de B de que A no hará mal uso de
tenta en el reconocimiento que B le otorga sus conocimientos para aprovecharse del
a A, para que éste fundamente su derecho desconocimiento o no posesión de B de
para ejercer una forma de poder sobre B. esas fuentes del poder.
Es lo que comúnmente se conoce como
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
A estas cinco fuentes se añade tam- der asimétrico, en la que uno posee el po-
bién otra. El poder de información. Este es der y el otro no; y en una situación bilate-
un aspecto muy importante en el desarro- ral, en la que ambos poseen la misma can-
llo del conflicto y que garantiza el éxito de tidad de poder y tratan de extraer las con-
la negociación, del que depende la imple- secuencias previsibles del conflicto. En el
mentación de las estrategias apropiadas y análisis de un conflicto diádico, será nece-
de cómo y cuándo emplearlas, así como la sario tomar en consideración las caracte-
evaluación de su efectividad. El poder de rísticas de las dos partes, de las percepcio-
información, es sin duda uno de los aspec- nes de sí y del otro y de las fuentes de po-
tos tácticos más importantes de una nego- der que pueden utilizar cada una de ellas.
ciación; quien más y mejor información Esto podría ayudar a prever qué base de
tenga sobre el adversario, sobre sus estrate- poder utilice en realidad cada parte, ya
gias, objetivos, intereses, necesidades, tie- que esto alterará las percepciones que ca-
ne mejores posibilidades de resolver el da parte tenga de sí misma y de la otra, así
conflicto a su favor, pues no podemos olvi- como las reacciones de uno frente al otro;
dar que la información es también otra de ya sea para “reaccionar hacia” o para “ale-
las formas y recursos para el ejercicio del jarse”, o para “reaccionar en contra”, ya
poder30. que la utilización de un tipo de poder de
El conocimiento de esta tipología y una de las partes, provoca inevitablemente
de la descripción de las bases del poder so- la reacción de la otra, que puede verse
cial, resultan muy útiles para el análisis del obligada a emplear un poder distinto; de
conflicto, pues allí se expresa una doble ahí la importancia de analizar este juego
interacción del desarrollo del conflicto con de poder ligado a la naturaleza del mismo,
la naturaleza del poder; por ello, es impor- ya que no sólo permitirá un mejor conoci-
tante considerar que el desarrollo del con- miento de los conflictos diádicos, sino que
flicto depende en gran medida del tipo de además podría ayudar a la prevención de
poder que está en juego, y que la intensi- sus resultados.
dad y la resolución del conflicto no depen-
den únicamente de la cantidad de poder B) Los aspectos cuantitativos del poder
que poseen las partes, sino además de la
naturaleza de ese poder, pero a su vez la No se trata aquí tanto de la naturale-
naturaleza de ese poder puesto en acción, za del poder, sino de la cantidad que posee
viene influida por la intensidad del conflic- cada adversario y de las implicaciones que
to. esto tiene en el desarrollo del conflicto. Lo
Es importante en consecuencia, que se pregunta aquí, es si ¿varían las es-
analizar cada tipo de poder en una doble trategias y los resultados de un conflicto
situación, una situación unilateral de po- cuando los adversarios poseen más o me-
59
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
nos poder?, y ¿cuáles pueden ser las estra- Situaciones de poder desigual. Se
tegias del fuerte y del débil?, ¿cuáles son refiere a las situaciones cuando el poder de
las variables que influyen en la implemen- coerción no es el mismo para cada adver-
tación de una determinada estrategia cuan- sario. Aquí el poder consiste en reducir las
do hay asimetría del poder? La manipula- posibilidades de ganancia del adversario;
ción de la cantidad de poder, se hace ya en tales casos, las ganancias conjuntas de
sea por el control que ejerce A sobre los re- las partes son intermedias, más elevadas
sultados de B, como por la cantidad de re- que en el caso de las amenazas bilaterales,
cursos de los que dispone cada una de las pero menores que en la ausencia de ame-
partes en conflicto al inicio del mismo. Po- nazas. El juego de poder que aquí se da,
demos encontrar dos tipos de situacio- muestra que los juegos de poder cuando
nes31: son débiles, son más colaboradores y su-
misos que en situaciones de poder simétri-
Si tu a ci o n e s d e i gu al d ad d e p o d e r . co y que las ganancias son más elevadas
En este caso pueden darse hipotéticamente cuando más marcada sea la disparidad de
varias situaciones: que las dos partes pue- poder. Conjuntamente con esto, la noción
dan manipular una respuesta que cierre al de credibilidad de la amenaza y la impor-
adversario la posibilidad de control, a lo tancia del castigo, están relacionadas a la
que algunos llaman “amenaza bilateral”, o sumisión, ya que en una situación de dis-
sea que los dos o ninguno posean ese po- paridad de poder, el débil no tiene otra op-
der. Se ha demostrado que como resultado, ción que no sea la de someterse, aunque
se obtiene que las ganancias conjuntas de antes de hacerlo puede que busque un res-
las partes son menores en situación de tablecimiento del equilibrio, recurriendo a
amenaza bilateral, intermedias en las de veces a la amenaza, pero cuando no es
amenaza unilateral, y hay ganancias más grande la desigualdad con el adversario, o
altas para las partes, cuando ninguna de empleando otras estrategias, como pueden
ellas emplea el recurso de la amenaza, lo ser, el quitarle al fuerte algún elemento que
que se explica porque la amenaza actúa el débil supone que el fuerte valoriza, co-
como un mecanismo de “escalada del con- mo un modo de reducir la disparidad ini-
flicto”, pues el empleo de una amenaza cial de poder; la huida de la situación, o
provoca una contra-amenaza, y así sucesi- una acción agresiva desesperada, estrate-
vamente. Este proceso de escalada se ca- gias que la parte débil buscará innovar, ac-
racteriza, por la inducción de actitudes titud que posee una actitud constructiva
hostiles y por la escasez de la comunica- para la parte débil en el curso del conflic-
ción entre las partes, lo que refuerza las ba- to y que resultan ser las únicas manifesta-
ses efectivas del conflicto, agravándolo y ciones de poder del débil para oponerse al
dificultando su resolución32. más fuerte33.
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
61
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
portancia de considerar el peso que cada tos de larga duración, el legitimarse políti-
parte da a estas preferencias no utilitarias camente ante una comunidad local o na-
en el momento de establecer o evaluar una cional, disponer de mayor información so-
coalición36. bre recursos locales, así como ir desarro-
Todo lo anteriormente anotado en llando su capacidad para la movilización
relación a los aspectos cualitativos y cuan- social. Por ello es imprescindible realizar
titativos del poder, resulta particularmente un balance distintivo de la naturaleza del
útil en situaciones de países como los lati- poder que está en juego, considerando no
noamericanos, que mantienen y reprodu- sólo los mecanismos formales, sino funda-
cen una profunda desigualdad de poder, mentalmente las respuestas culturales no
que provoca conflictos entre instituciones formales que emplean las partes más débi-
sociales que tienen abismales diferencias les para la resolución de conflictos, impul-
en relación a la cantidad de poder que dis- sándolas y revitalizándolas en la perspecti-
ponen para su ejercicio; de ahí que una va de lograr la afirmación organizativa, po-
preocupación central, es la de “¿cómo uti- lítica y movilizadora de dichas organiza-
lizar las técnicas de resolución de conflic- ciones38.
tos cuando existen grandes diferencias de De todo lo anteriormente anotado,
poder?”37. En situaciones de desigualdad podemos concluir que el conflicto es una
de poder, los problemas de negociación se situación multidimensional y que por lo
tornan serios y complicados por distintas tanto debe ser estudiada desde una pers-
causas. Así, un sector podría estar en con- pectiva multidisciplinaria e integrada, ha-
diciones de negarle a otro recursos que le ciéndose necesario establecer una plurali-
son necesarios: agua, empleo, tierra, etc. dad y diversidad de niveles de análisis, de
Podría estar más articulado al sistema for- estrategias y métodos, que hagan posible
mal institucional para hacer pesar más sus su manejo y resolución, que respondan a
propuestas, así como las partes más débiles la propia diversidad y pluralidad de la rea-
podrían optar por ampliar su relación con lidad social y cultural de nuestros países.
grupos más fuertes para desarrollar estrate-
gias conjuntas tendientes a equilibrar un VII. La resolución de conflictos
poco su situación desigual de poder, y ele-
var su capacidad de negociación, pues Si partimos del hecho de que un
cuando un grupo más débil considera y va- grupo social es un sistema de tensiones,
lora su capacidad para negociar termina que encuentra en su cultura y en sus insti-
asumiendo un poder que creyó no tenía al tuciones los mecanismos para su equilibrio
principio, lo que le permite ir afirmando y estabilidad, a través de un continuo pro-
distintas fuentes de poder, como pueden ceso de conflicto, de escisiones, de exclu-
ser: buenas ideas de cómo resolver conflic- siones, de confrontaciones, por el choque
62
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
de discusiones, que de no producirse no por aquellas que han sido construidas por
sería posible la recreación social, su cam- la cultura. La antropología ha contribuido
bio, transformación y desarrollo y podría a demostrar que toda sociedad ha produci-
significar que la sociedad se anquilose y do formas diversas de procedimientos de
pueda incluso desaparecer, entenderemos mediación, de arbitraje, de conciliación,
la importancia que tiene en toda cultura, la de convenios, de acuerdos o transacciones
negociación para la solución del conflicto. para la resolución de sus conflictos, sea al
Una sociedad es también una negociación interior de sus propias sociedades y cultu-
permanente entre sus miembros, así como ras, ya entre sus miembros, o con otras so-
con su entorno, y más profundamente en- ciedades.
tre las variables de las que sus miembros
son portadores: poder, comunicaciones, A) Modos formales y no formales de reso-
afinidades, moral, principios, creencias, lución
ideologías, etc.,. De ahí que negociar a
partir de las relaciones de poder que las Ya antes habíamos señalado la im-
marcan, hace surgir como dice Anzieu39, portancia de considerar desde una pers-
relaciones de sentido. pectiva antropológica, la función que la
Si todo conflicto resulta más o me- cultura juega dentro del conflicto y su re-
nos costoso para cada una de las partes en solución, pues esto nos permitirá acercar-
confrontación, éste no puede durar dema- nos a la comprensión de cuáles son los in-
siado y por tanto es imprescindible que tereses socio-políticos de un grupo dentro
una situación en disputa termine, ya sea de una sociedad, y cuáles los mecanismos,
mediante la aniquilación de una de las las respuestas, tácticas y estrategias que di-
partes, o por la discusión y el arreglo entre chas sociedades emplean para la resolu-
ellas, que impone que éstas deban entrar ción de sus conflictos, ver que muchas de
en un proceso de negociación y diálogo las disputas son resueltas no en referencia
para solucionarlo. La tendencia actual en a un derecho formal dominante regulado
el mundo es la de buscar que todo conflic- por el poder, el derecho occidental, sino
to se resuelva por procedimientos de dis- que se aplican mecanismos informales de
cusión, negociación o mediación. Pode- resolución que han sido desarrollados por
mos ver por tanto, la importancia que tie- toda sociedad, los mismos que se anclan
ne el tratamiento de la resolución de con- en la racionalidad propia de su cultura, en
flictos, ya que la negociación es una res- lo simbólico, en un derecho que tiene pro-
puesta sociocultural, no sólo porque se fundas raíces de ancestralidad, en las que
sustenta en el lenguaje, sino porque ade- fundamenta su sistema jurídico y su nor-
más la resolución de conflictos impone el matividad para la administración de justi-
reemplazar ciertas leyes de la naturaleza cia, que responde a sus características so-
63
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
cio-políticas y culturales y que durante tan- currir en una equívoca abstracción mítica
to tiempo no sólo se ha preservado, sino propia del funcionalismo, sino que lo que
que ha mostrado su efectividad. se restablecerá, es el equilibrio social y la
Este es un hecho que no podemos integración del grupo, mediante sanciones
descuidar en el momento de un proceso de que van desde los castigos físicos, hasta las
resolución de conflictos, y mucho más en sanciones sobrenaturales y rituales. La an-
realidades pluriculturales, multiétnicas co- tropología jurídica, la antropología políti-
mo las nuestras, marcadas por la diversi- ca, la etnopolítica, están ahora poniendo
dad y la diferencia, frente a las que el sis- énfasis en el análisis de los modos forma-
tema impositivo, vertical, coercitivo y ho- les e informales de regulación de la con-
mogeneizante de administración de “justi- ducta social y de la resolución de conflic-
cia” del Estado, resulta ineficaz, pues gene- tos41.
ralmente no contribuye a la real resolución Es importante señalar que la organi-
de los conflictos, sino que más bien, mu- zación social y el derecho, son caracterís-
chas de las veces, ha ayudado a agravarlos ticas propias de todas las sociedades, pero
y reproducirlos. no todas poseen mecanismos formales pa-
Como la propia diversidad de las ra ejercer la autoridad e imponer la ley. Un
culturas, los conflictos que se presentan punto importante en relación a la variación
son diversos; éstos pueden ir desde la dis- en la organización social, es el grado en
puta por la posesión, el uso o la distribu- que los roles políticos, las instituciones y
ción de recursos escasos, conflictos fami- los procesos son diferenciados de otros as-
liares, entre vecinos, interfamiliares, inter- pectos de dicha organización social, y otro
comunales, por el incumplimiento de ta- es el grado en que la autoridad y el poder
reas comunales, o la violación de normas se centraliza o se difunde por la sociedad;
sociales o culturales, simbólicas del grupo, estos dos aspectos de la variabilidad se re-
para cuya resolución entran en acción me- lacionan con la complejidad social, el nú-
canismos culturales de sanción, que por lo mero de grupos, clases, etc., y los modos
general tienen una intencionalidad educa- como se interrelacionan entre sí42.
tiva y buscan la resocialización del infrac- En relación a esta complejidad so-
tor, ya sea para que se dé una reparación cial, los antropólogos han definido varios
efectiva de los daños o las violaciones de tipos de organización social según el grado
la normatividad, o para que así pueda in- de complejidad, a cada uno de los cuales
sertarse al grupo social, funcionando, co- corresponde una forma concreta de resol-
mo plantea Gluckman, conflictos de lealta- ver su subsistencia de densidad poblacio-
des; estos mecanismos simbólicos posibili- nal, un sistema económico y de ordena-
tarán, no la “armonía del todo social” co- miento social. Pero en todas la sociedades,
mo a veces se propone40, haciéndonos in- incluso las sencillas, sus miembros tienen
64
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
65
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
dad simbólico-ritual como los shamanes, zada ejerce el control social y mantiene el
que actúan como mediadores y jueces en orden a través de un sistema ya institucio-
la resolución del conflicto. No todas las nalizado para ello. El conflicto y la violen-
ofensas terminaban en un proceso; éstos cia interna son reducidos, pues el cacique
sólo se producían cuando se tenía una du- tiene la autoridad de dictar sentencia, cas-
da sobre lo que se juzgaba; la carencia de tigar a quienes infringen la ley y resolver
autoridad política central para imponer las los conflictos, ya sea recurriendo a las le-
decisiones, hacía que los mediadores recu- yes, o con el apoyo de las fuerzas sobrena-
rriesen a la influencia adicional de las fuer- turales; la autoridad del cacique para man-
zas sobrenaturales para asegurar que la tener el orden y resolver conflictos, es res-
gente cumpliese, y se procedía por jura- paldada por su control del poder simbólico
mento o por una ordalía, que era un modo de las fuerzas sobrenaturales, así como por
de comprobar la inocencia o culpabilidad el control administrativo, económico, polí-
de una persona sometiéndola a pruebas ri- tico y militar, al que recurre para evitar un
tuales dolorosas y peligrosas, que eran desorden interno que ponga en riesgo su
controladas por fuerzas sobrenaturales poder.
quienes definían su inocencia o culpa; así Las sociedades Estado constituyen
los jueces y mediadores no tenían que po- una forma más compleja de organización
ner en prueba su prestigio. A veces se po- social. El Estado es una forma jerárquica y
dían producir también conflictos violentos centralizada de organización política, en
que conducían a la guerra; ésta sin embar- la que un gobierno central tiene el mono-
go, podía verse como una respuesta adap- polio legal sobre el uso de la fuerza. Se ca-
tativa para limitar el crecimiento poblacio- racterizan por una profunda estratificación
nal, o para proveerse de recursos escasos y social; la estructura social ya no se funda-
mujeres. menta en el parentesco, sino que incorpo-
En las jefaturas o cacicazgos, el pa- ra otros grupos y clases propias de su es-
rentesco es el más importante principio de tructura estratificada, una persona ya no es
la organización social, pero se compone miembro de la sociedad por el parentesco,
de segmentos que son estructural y funcio- sino por la ciudadanía. En las sociedades
nalmente diferentes entre sí. Existe un sis- Estado, el gobierno tiene como tarea poner
tema de rangos, lo que implica diferencias en funcionamiento la sociedad. El Estado
de posición y status entre ellos y sus miem- mantiene absoluto control de todas las ac-
bros. Existe también un liderazgo centrali- tividades; controla el proceso económico,
zado; el cacique, que tiene una posición el trabajo; intervienen en el intercambio,
de autoridad socialmente reconocida, sus- distribución y consumo de bienes y servi-
tenta mucho de su poder en la redistribu- cios mediante una compleja red de merca-
ción ritual de bienes; la autoridad centrali- do.
66
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
67
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
les, la acción política, los programas de culturales del conflicto, mediante la apli-
conciencia educacional y pública, entre cación de normas y reglas que ritualizan,
otras, son igualmente válidas. Es importan- por así decirlo, la situación conflictiva, po-
te considerar que cuando hablamos de re- sibilitando su ordenamiento y resolu-
solución de conflictos, como señala Tou- ción47.
zard,46 nos referimos a una perspectiva a Estas normas de resolución de con-
corto plazo y localizada, en la que el con- flictos, se hallan más o menos precisadas
flicto se define por unas metas que cada en ciertas culturas como las tradicionales,
parte busca alcanzar; de ahí que el fin de en las que los enfrentamientos están clara-
un conflicto no implica que la situación mente codificados, como en el caso de los
conflictiva haya desaparecido, y que el combates rituales -anteriormente citados-;
conflicto abierto haya quedado descartado mientras en otras culturas, como la occi-
para siempre, ya que en muchas ocasio- dental, los conflictos están menos codifica-
nes, si bien se han logrado soluciones in- dos y su resolución dependerá del acuerdo
mediatas que son aceptables para las par- e interacción entre los beligerantes; esto
tes y los acuerdos han podido alcanzar al- implica en consecuencia, el intercambio
gunos objetivos y otros no, esto ha permi- de signos, de referentes simbólicos sobre la
tido que el conflicto abierto se detenga, representación de la victoria o la derrota
pero no que se anule definitivamente, pues entre los adversarios; el conflicto se detie-
puede ser que la situación conflictiva se ne en estos casos luego de la evaluación
mantenga en forma latente. de la fuerza de las partes, y porque la paz
En relación al costo del conflicto, obtenida de una negociación, es preferible
éste es diverso. Desde el plano psicológi- a la paz resultante del exterminio de una
co, porque todo conflicto exige un movi- de ellas. De ahí que una investigación que
miento mayor de energías para alcanzar se oriente a la búsqueda de comprensión
las metas propuestas, de los individuos, de de esta dimensión simbólica que hace que
los grupos o de las categorías sociales que los individuos acepten soluciones negocia-
se confrontan; desde el punto de vista, so- das, intermedias, e incluso a veces la de-
cial, cultural o económico, basta ver las rrota, es de vital importancia en el análisis
consecuencias del último conflicto bélico de la resolución de conflictos, como lo es
con el Perú. La consideración de lo costo- también la investigación para conocer los
so que puede resultar un conflicto, deter- elementos simbólicos que conducen al
mina muchas veces la detención del mis- conflicto48.
mo, pues una de las partes o las dos se de-
tienen al considerar que el costo del con-
flicto resulta muy elevado; será aquí, don-
de intervengan las regulaciones sociales y
68
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
VIII. Los modos de resolución de conflictos el cómo llegar a una resolución que sea sa-
tisfactoria para la mayor parte de los acto-
Los modos de resolución de conflic- res sociales y que haga posible, no tanto
tos pueden considerarse como un conjun- una unidad quimérica, sino más bien en-
to de estrategias, de tácticas, de métodos, contrar soluciones viables a sus problemas.
de reglas, de procesos, que se aplican para Una segunda premisa sostiene que
poder manipular la necesidad de resolu- cuando las partes llegan a un nivel de mu-
ción de un conflicto que tienen las partes tua agresividad, se hace necesario restable-
beligerantes. Es importante considerar que cer la comunicación entre ellas, pero sin
existen estrategias, tácticas, reglas, proce- olvidar que no es suficiente llegar a esta-
sos diferentes, que producirán resultados blecer un proceso de relaciones comunica-
distintos en situaciones diversas. Esto se tivas y constructivas entre las partes, sino
debe a que cada conflicto en sí mismo que se deben abordar los aspectos reales
también es diferente, tanto por las motiva- del conflicto para avanzar hacia la solu-
ciones que lo originan, las circunstancias ción del mismo.
en que se producen, los escenarios donde La premisa tercera reconoce la legi-
se desarrollan, como por los actores que timidad de los diferentes puntos de vista de
intervienen. Por tanto, cada conflicto debe cada una de las partes sobre lo que se con-
ser tratado de acuerdo a sus propias parti- sidera mejor para una determinada socie-
cularidades y especificidad y requiere de dad. Muchas veces, cada una de las partes
una estrategia, de un proceso, que respon- en conflicto mantiene en forma particular-
da a cada caso, pues existen modos de re- mente exclusiva una postura sobre cómo
solución que son apropiados para algunos resolver sus problemas; de ahí la importan-
sistemas conflictivos, pero para otros no, lo cia de mejorar la comunicación entre los
que permite concluir que los modos de re- distintos grupos de interés, para ayudar a
solución están íntimamente relacionados una mejor comprensión de los intereses y
con la naturaleza misma del conflicto49. necesidades de los otros; esto generará me-
La resolución de conflictos, según jores condiciones para una resolución mu-
Pendzich50, se refiere a un conjunto de tua de sus diferencias.
premisas sobre el conflicto, el cambio y Otra premisa íntimamente ligada a
poder. Una primera premisa señala que to- ésta, es el respeto del derecho -que tienen
do conflicto es indispensable para el desa- todos los afectados por un problema- de
rrollo y cambio social, y que además es un ejercer un rol directo y ampliamente parti-
derecho de los actores, considerando que cipativo en la solución de sus problemas;
cada actor tiene perspectivas diferentes pe- por lo tanto, hay que buscar su participa-
ro válidas y legítimas; por lo tanto, el pro- ción activa en la toma de decisiones que
blema no es el conflicto en sí mismo, sino tienda a reforzar el poder de decisión local
69
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
de las comunidades, entendiendo que una miento de los derechos y el poder, recurrir
solución será más duradera si todos los in- a las estrategias legales hasta llegar a la ne-
volucrados se comprometen para que ésta gociación. Hay que estudiar por tanto, las
sea posible. El reforzamiento del poder de ventajas o desventajas de dichas estrate-
las comunidades, deberá tomar en consi- gias, que pueden ir desde el no hacer na-
deración los aspectos socioculturales de da, hasta el uso de la violencia sea ésta di-
las mismas, procurando potenciar los as- recta o simbólica, la negociación directa,
pectos más positivos, funcionales y efecti- la mediación, o a la adopción de la vía le-
vos que éstas han desarrollado tradicional- gal51.
mente para la resolución de conflictos; así, Los procesos o modos de resolución
los ancianos o las autoridades con poder de conflictos que sugieren las premisas an-
simbólico, podrían actuar como sus legíti- tes anotadas son la mediación, la concilia-
mos mediadores, pero el objetivo más im- ción, la facilitación y la negociación. Estos
portante es el reforzamiento del poder en constituyen procesos colaborativos y vo-
la toma de decisiones de las comunidades. luntarios, puesto que definen situaciones
en conflicto cuya resolución está en manos
A) Procesos para la resolución de conflic- de las partes beligerantes y se deriva de la
tos interacción que se establece entre ellas,
puesto que los grupos en conflicto se reú-
Si existe una diversidad de conflic- nen voluntariamente con la finalidad de
tos y cada uno con una particularidad pro- tratar de lograr una solución, no tanto “ar-
pia, se debe considerar que también deben moniosa” como se afirma52 -cosa que pen-
ser diversas las estrategias y procesos em- samos resulta muy idílica-, sino más bien
pleados para la resolución de los mismos. de hallar una resolución real, que sea mu-
Para ello, es importante no olvidar que to- tuamente aceptable y ventajosa para las
do conflicto, como un sistema de interac- partes en conflicto.
ción social, se verifica dentro de un con- La resolución del conflicto no impli-
texto social e incluye un componente de ca, como hemos dicho, la aplicación de un
poder; por eso, en el momento de la imple- sólo proceso para todas las situaciones, si-
mentación de un proceso de resolución, no que éstos varían según la diversidad de
hay que tener siempre presente el rol que circunstancias, así como las barreras exis-
cumplen los elementos claves de todo sis- tentes para resolverlo, como puede ser el
tema de conflicto: las partes, los motivos y grado mayor o menor de polarización o
las relaciones de poder; así como conside- desconfianza entre las partes, el nivel de
rar la trayectoria que sigue el conflicto, que comprensión de los problemas que éstas
puede expresarse en el aumento de la ten- tengan, el número de actores involucrados,
sión entre las partes, pasar luego al reforza- la conciencia sobre el costo que puede im-
70
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
plicar el conflicto, los diferentes niveles del entre las partes y la búsqueda de una solu-
poder en disputa; todo esto implicará el ción del conflicto55.
empleo de un modo de resolución o la
combinación de varios, pero siempre estos Conciliación. Es la tentativa de un
procesos deben adaptarse a las situaciones tercer grupo neutral de comunicarse sepa-
y circunstancias específicas de cada con- radamente con los grupos en conflicto, con
flicto, deben considerar las situaciones la finalidad de lograr una reducción de las
concretas de cada escenario y no descui- tensiones y establecer un acuerdo sobre el
dar, las necesidades y las características so- proceso para la solución del conflicto56.
cioculturales de los actores involucra-
dos53. Facilitación. Se refiere a la ayuda de
Entre los modos o procesos más em- un tercer grupo neutral, para posibilitar el
pleados de resolución de conflictos pode- que se lleve a cabo una reunión producti-
mos encontrar: va y se amplíen los canales de comunica-
ción entre las partes en conflicto.
Negociación. Es un proceso social A más de éstas, Touzard señala otra
de resolución de conflictos, que consiste estrategia importante para la resolución de
en un procedimiento de discusión que se conflictos:
establece entre partes adversas, cara a ca-
ra, por medio de representantes oficiales, Arbitraje. Aquí las partes en conflic-
cuyo objetivo es llegar a un acuerdo que to se someten al juicio de una tercera par-
sea mutuamente aceptable para todos. La te neutral. A diferencia del mediador, que
negociación se produce generalmente cumple un mero papel funcional y carece
dentro de un marco más o menos codifica- de poder para imponer una decisión, el ár-
do y normativo, que determina las condi- bitro goza de todo el poder para formular
ciones en las que se deben dar las discu- una resolución que tiene fuerza de ley y
siones54. que por lo tanto debe ser acatada por las
partes beligerantes.
Mediación. Se trata de una negocia-
ción entre las partes en conflicto, en pre- B) Aspectos estratégicos de la resolución
sencia de una tercera que es neutral, que de conflictos
busca un acuerdo entre ellas que lleve a la
solución del conflicto. Los mediadores no Dos puntos de vista se pueden con-
tienen poder para tomar una resolución, o siderar en relación al problema de la reso-
peor para imponer una solución a las par- lución del conflicto social: La necesidad de
tes beligerantes, sólo son un catalizador, efectuar cálculos anticipados de los resul-
cuyo papel consiste en facilitar la relación tados del poder, y la sustitución por méto-
71
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
dos en pequeña escala (discusión o voto) mentalmente por los sectores menos favo-
de los métodos en gran escala (levanta- recidos, a fin de construir y fortalecer el
miento, huelga o guerra) en las oposicio- poder de la parte más débil, que permita
nes de poder. En efecto, las partes que en- incrementar su potencialidad para que
tran en conflicto necesitan saber con anti- puedan acumular fuerza para las negocia-
cipación si se puede llegar a una decisión ciones y para la toma de decisiones; el re-
con un modo de resolución o con otro. Si, forzamiento del poder de las comunidades
como ya señalábamos, una de las funcio- constituye el aspecto más estratégico de to-
nes del conflicto es la clarificación y esta- do proceso de resolución de conflictos59.
bilización de las relaciones de poder, los El reforzamiento del poder de las
modos de resolución que omitan este as- comunidades implica necesariamente un
pecto o no puedan influir en estas relacio- fortalecimiento de su cohesión interna y de
nes, resultarán evidentemente inefecti- sus instrumentos organizativos, así como la
vos57. ampliación y afirmación de sus procesos
Es importante no olvidar el papel de participación comunitaria en la discu-
que juega en la resolución de conflictos la sión de sus problemas y en la toma de de-
proporcionalidad del poder de las partes; cisiones, una revitalización de su acción
casi siempre éstas manejan diferentes pro- movilizadora, una maduración de sus pro-
porciones de poder, más-menos capacidad puestas y discursos políticos; todo ello le
económica, influencia política, informa- permitirá construirse como sujeto político.
ción, apoyo institucional y de la opinión Este avance en la construcción de la
pública, acceso o control de los medios de comunidad como sujeto político, está suje-
información, etc.; esto determina que to a una dialéctica de tres momentos60,
quien tenga una mayor proporcionalidad que van desde la necesidad que implica el
de poder, aunque no tenga la justicia de su “yo carezco”, el de la aspiración, que
parte, tiene posibilidades mayores de que equivale al “yo espero”, y finalmente el de
el conflicto se resuelva a su favor; de allí la demanda, que equivale al “yo lucho”.
que se sostiene, que la cantidad y calidad Cada uno de estos momentos tiene conte-
de los actores involucrados en un conflic- nidos cualitativos socio-políticos propios.
to, y la proporción de poder que éstos dis- Así, responder sólo a las necesidades y as-
ponen, resulta determinante en la forma piraciones, no posibilita desarrollar proce-
como un conflicto llega a su resolución58. sos de acción, de organización y lucha de
En consideración de lo anterior, la los sectores sociales que sufren la domina-
búsqueda de soluciones a los conflictos so- ción, cuando más, se establecen institucio-
ciales que sean ventajosas para las partes nes para solucionar las necesidades más
involucradas, requiere de ciertas estrate- inmediatas; en cambio responder a las de-
gias que deben ser implementadas funda- mandas implica reconocer un proceso de
72
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
lucha de la población, para enfrentar pro- más democrática y menos cacical, a fin de
blemas estructurales y de poder, que re- que la mayoría de los miembros de una co-
quiere de una estructura organizativa forta- munidad tenga la capacidad y la oportuni-
lecida, de una más vital acción moviliza- dad de representación61.
dora; pero sobre todo, implica la construc- Es importante no olvidar la dialécti-
ción de propuestas políticas en las que se ca que se produce en el conflicto, en rela-
evidencie la maduración de su discurso ción a las identidades de los actores socia-
ideológico y político. Hacer que la comu- les, pues éstas también entran en confron-
nidad avance a este nivel de demandas, tación; sabemos que los actores sociales
implica en consecuencia, fortalecer su po- no son estáticos, ni lo son las identidades
der, y ése es, como hemos dicho, el objeti- colectivas que construyen, por lo tanto hay
vo estratégico más importante de la resolu- que considerar continuamente la variación
ción de conflictos. de su identidad y tener claro que cada uno
Otro aspecto importante es exami- de ellos representa una forma particular de
nar la extracción social de los representan- racionalidad, de identidad propia y distin-
tes y buscar su legitimación en la medida ta, resultante de su especificidad cultu-
en que respondan a los objetivos, intereses ral62.
y necesidades de aquellos a quienes repre- Igualmente, en relación a los acto-
sentan; esto posibilitará que exista cohe- res, un aspecto estratégico es el de conse-
rencia entre lo que los representantes ne- guir la legitimación social de los actores
gocian, con lo que ha sido definido colec- comunitarios, para que estén en mejores
tivamente por la comunidad. Por ello, re- condiciones de ganarse el entorno, la opi-
sulta imprescindible el fortalecimiento de nión pública, el apoyo de otras fuerzas so-
la capacidad organizativa de las bases y es- ciales, nacionales o internacionales. La le-
tablecer mecanismos de control de la ges- gitimación de los actores hará posible la
tión de sus representantes. Esto impone a consecución del eje estratégico de la reso-
su vez, la necesidad de superar las limita- lución de conflictos, legitimar el derecho
ciones de la representación y el liderazgo, de participación de las comunidades y sus
estableciendo canales más eficaces de par- organizaciones en la toma de decisiones,
ticipación comunitaria, lo que implica por sobre aspectos que atañen a su propia exis-
una lado, viabilizar flujos continuos y per- tencia; en definitiva, el reforzamiento del
manentes de información entre los repre- poder comunitario, su fortalecimiento or-
sentantes y el resto de la comunidad, y por ganizativo, una más efectiva acción movi-
otro -y eso es lo más importante- impulsar lizadora y su construcción como sujeto po-
procesos de democratización interna que lítico.
se orienten sobre todo a cambiar el sentido
de la representación misma, haciéndola
73
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
74
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
trasladarse a la arena de los tribunales es- emic, es decir, desde adentro de la comu-
tadounidenses. nidad, y la versión ethic, o sea desde afue-
Este concepto de arena puede resul- ra, por ejemplo: la visión del Estado, de los
tar más útil y preciso, cuando se propone medios de información, o de las ONGs, -lo
el diseño de “escenarios” donde se preven que en la guía consta en el numeral 4, en
las etapas de resolución. Allí en realidad lo relación al proceso mismo del conflicto-.
que se encuentran son diversas arenas en En cuanto al análisis de La naturale-
donde el conflicto surgido en un escenario za del conflicto (numeral 5 de la guía), es
específico, se traslada y continúa a un es- imprescindible analizar si el énfasis es eco-
pacio nuevo, a una arena real en la cual el nómico, cultural, político, ambiental. Esto
conflicto se confronta y se resuelve. nos permitirá determinar el tipo de conflic-
Si bien la guía metodológica plantea to, así como su naturaleza espacial, para
un corte sincrónico, como puerta de entra- saber si el conflicto es local, intracomunal
da para el análisis del conflicto -es decir, o intercomunal, intrarregional o interregio-
abordar los aspectos históricos (Item 2 de nal, o internacional, y determinar los sec-
la guía), para poder conocer el contexto tores afectados por el conflicto.
sociopolítico regional y los antecedentes En relación a los actores (numeral 3
en relación al conflicto, pensamos que de la guía) es necesario que se considere la
puede resultar metodológicamente más multiplicidad de actores involucrados en el
conveniente65, no sólo para la presenta- conflicto, no sólo en relación a la comuni-
ción del informe sobre el conflicto, sino dad como señala la guía, o sea a los acto-
para el trabajo concreto con la comunidad res intracomunales, sino involucrando
en su tratamiento, el discutir el conflicto también a otros actores con quienes una
inicialmente desde una perspectiva sincró- comunidad interactúa, sean éstos interco-
nica; es decir, la situación presente del munitarios, extracomunales, o los que per-
conflicto, pues eso esta más ligado a la vi- tenecen a la sociedad nacional, como pue-
vencia inmediata de la gente, a una situa- den ser, entre otros, los agentes externos,
ción real que enfrenta todos los días y an- las empresas, las ONGs, la Iglesia, movi-
te la cual busca soluciones concretas, lo mientos sociales solidarios, así como el Es-
que puede facilitar una participación co- tado y sus representantes, que son los acto-
munitaria más amplia. res que están generalmente presentes en
La consideración de la situación los conflictos.
presente o sincrónica del conflicto, nos de- A más de analizar los aspectos seña-
be permitir llegar a precisar las causas evi- lados en la guía en relación a los actores,
dentes o detonantes que desencadenaron no se puede dejar de considerar la cues-
el conflicto y junto con ello, conocer cómo tión de la identidad de los mismos; ésta no
surge, cómo se ha desarrollado, la versión puede verse sólo desde un punto de vista
75
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
resultados limitados, ya que supone una si- de poder de las fuerzas sociales, ni termina
tuación de independencia y de autonomía con las bases estructurales en las que se
que sea recíprocamente reconocida por las sustenta el poder real, que son las que cau-
partes. Esta es otra condición necesaria, san y reproducen los conflictos y la desi-
que implica no tanto un verdadero equili- gualdad social. La negociación puede ayu-
brio de fuerzas entre las partes, sino una re- dar a lograr cierto equilibrio de esas fuer-
lación de fuerzas que no sea demasiado zas sociales, pero no es un factor de cam-
desigual. La negociación no puede em- bio del poder. La negociación es otra forma
prenderse si el conflicto no ha hecho posi- más de resolver conflictos, una vez que
ble cierto equilibrio del poder entre las que se han producido y llegar aunque sea
partes; cuando no se produce este reajuste en forma parcial, a cambios en las relacio-
de fuerzas y el poder de uno prevalece nes de fuerza entre las partes en conflic-
considerablemente sobre el otro, el con- to68.
flicto no se resolverá mediante la negocia-
ción, sino por el aniquilamiento del más E) El proceso de la negociación
débil. La negociación supone una relación
de poder no demasiado asimétrica entre Para poder establecer los mecanis-
las partes, sin embargo, es evidente que lo mos que entran en juego en un proceso de
importante, es considerar la naturaleza y la negociación, no se puede dejar de lado la
distribución del poder entre las partes y lo referencia a las fuentes de poder. Así: po-
referente a los puntos del conflicto67. der de coerción, de recompensa, de com-
No hay que olvidar en consecuen- petencia, de referencia, el poder legítimo y
cia, que la ruptura de esa asimetría y de el poder que se basa en la posesión de la
ese relativo equilibrio de fuerzas, ha sido el información, deben ser considerados en el
resultado de la emergencia de los actores proceso de negociación, pues en él, siem-
sociales generalmente excluidos del poder, pre estarán presentes una o varias de estas
que en su proceso de constitución como fuentes de poder69. La cuestión en relación
sujetos históricos han logrado disminuir tal al poder en juego no sólo permite aclarar
asimetría y obligar a los más fuertes a tener la situación del conflicto, sino que además
que negociar; han sido entonces las luchas es aplicable para el proceso de negocia-
sociales, los mismos conflictos, los que ción, que también consiste en el ejercicio
han impulsado este proceso de resolución de una forma de poder, pues cada parte
de conflictos. trata de influir sobre la otra u otras con el
Vale sin embargo no olvidar que es- fin de obtener las mayores ventajas posi-
te modo de resolución tiene limitaciones, bles; aunque a diferencia del conflicto, la
pues la negociación en sí misma no gene- negociación supone unas reglas que evitan
ra un proceso de cambio de las relaciones el intento de alguna de las partes de ejer-
77
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
cer el control total sobre la otra. Entre los partes hagan de sus riesgos y sus costos,
procesos que se pueden encontrar en una pues si el adversario la percibe como más
negociación siguiendo a Touzard tene- costosa para él que para quien la profiere y
mos70: ejecuta, tratará de que la amenaza no se
cumpla y llegar a un acuerdo; pero si la
F) El proceso de coerción amenaza se ignora, quien la formuló debe-
rá entonces elegir entre cumplirla a pesar
Esta es la fuente de poder más em- del costo anunciado o renunciar a hacerlo.
pleada en los conflictos sociales. La coer- Al cumplir con la amenaza, las posiciones
ción se encuentra en la negociación, no de quien la formuló pueden verse reforza-
como expresión de violencia directa, sino das en las negociaciones posteriores, su fir-
en el plano verbal, ya que toda negocia- meza y determinación será una carta de
ción no es sino una prolongación del con- triunfo, así como el no llevarla a efecto de-
flicto entre las partes, por ello el proceso bilitará sus posiciones. Lo aconsejable es
de coerción es un recurso que lo continúa tratar de llegar a acuerdos que eviten el te-
en forma distinta en el plano de la negocia- ner que proferir amenazas y peor aún el
ción. llevarlas a cabo.
La amenaza es otra forma muy fre- Junto con el poder basado en la
cuente de presión en las negociaciones. La coerción, la negociación pone en juego un
amenaza de endurecer posiciones, la ame- poder basado en la información y en la
naza de ir a un levantamiento si no se competencia. En la negociación se expresa
aceptan las propuestas, amenaza de rom- lo incierto y lo probable; quien posee más
per una tregua establecida o de terminar información tiene poder sobre su adversa-
con las mismas negociaciones, etc., son al- rio. El desarrollo de la negociación tiene
gunos ejemplos de este recurso, que se por objeto permitir esa adquisición progre-
aplica con el objetivo de disuadir al adver- siva de información, pues el primero que
sario de que persista en su comportamien- logre saber un poco más sobre los móviles
to intransigente, pues esa actitud generará del adversario, de su voluntad real o no de
consecuencias (sanciones, perdidas, da- llegar a un acuerdo, de su estrategia, de sus
ños). Con frecuencia, la amenaza se plan- puntos débiles y de los de su irreductible
tea como medio de presión, con la espe- intransigencia, tendrá un cierto poder so-
ranza de no ponerla en práctica, pues la bre éste. Es por ello que muchas de las ne-
ejecución de una amenaza no sólo reaviva gociaciones se asemejan a un juego de po-
el conflicto, sino que tiene costos para las siciones, en el que cada uno quiere hacer
dos partes. creer al otro lo que no es, disfrazar lo que
Una amenaza tendrá efectividad, pretende, para que sea el otro el primero
según la percepción y evaluación que las
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
cuestión interminable, y que los acuerdos ferentes actores sociales, hace difícil la
parciales vayan abriendo caminos para un comprensión y la mutua aceptación de las
acuerdo definitivo entre las partes en con- partes en conflicto.
flicto80. Si los procesos de negociación son
Es más importante impulsar la coo- muy prolongados, pueden provocar un
peración que la competencia; tratar no só- desgaste de los aliados, a lo que contribu-
lo de satisfacer el propio interés, sino tam- ye la situación de pobreza, lo que impone
bién el de la otra parte. La inversión de po- como una necesidad el realizar un balance
siciones en la negociación, avanzar de la temporal del proceso de negociación, para
competencia a la cooperación, permite adoptar con prontitud las acciones que
una ganancia mutua, pues la colaboración sean necesarias.
puede lograr resultados ventajosos para las El no llevar varias propuestas alter-
dos partes. nativas para manejarlas conforme la situa-
Los acuerdos deben ser viables, téc- ción lo requiera, y el no tener flexibilidad
nica y políticamente factibles, y procurar para escuchar las propuestas de la otra par-
satisfacer los intereses de las partes y desa- te, puede entrampar la negociación.
rrollar incentivos, ya que éstos posibilitan En relación al papel del arbitraje, se
que se dé un mejor cumplimiento de los cuestiona la supuesta neutralidad del me-
acuerdos. diador. El problema de la neutralidad del
mediador es una cuestión siempre espino-
J) Obstáculos a la solución de conflictos sa; si bien el mediador es útil, porque a ve-
ces las partes enfrentadas tienen poca ex-
El incumplimiento de los criterios periencia de negociación y a veces se ge-
básicos para una buena negociación pue- nera una dependencia de éste; se señala
de ser considerado uno de los primeros que debe haber un compromiso del media-
obstáculos para llegar a la solución de dor, ya que también tiene su propia racio-
conflictos; pero además, consideramos im- nalidad y principios, los mismos que no
portante referirnos a otros, que han sido pueden coincidir con los de alguna de las
formulados a partir del estudio comparati- partes, lo que es mucho más evidente en la
vo de distintas experiencias, realizadas en parcialidad que continuamente ejerce el
el Seminario-taller organizado por FAO y Estado.
Resolve en Costa Rica; allí se discutieron Débil compromiso institucional por
diversas limitaciones, que requieren ser la dependencia de personas; si éstas se
consideradas y que por su pertinencia, las cambian, se pierden esfuerzos, tiempo, re-
señalamos a continuación81: cursos, igualmente los cambios de dirigen-
La existencia de diferencias cultura- tes y políticos pueden generar dificultades.
les y de racionalidades distintas de los di-
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Aproximaciones a un marco teórico para la
comprensión y el manejo de conflictos
socioambientales
René Orellana H.
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
tuante. No es una cosa o conjunto de co- cuales las prácticas con respecto a los “re-
sas utilizables, explotables, no es un con- cursos” tienen expresiones lingüísticas.
junto de recursos, en el sentido utilitario e La cuestión lingüística es inherente
instrumental, la naturaleza es un ente vivo a las lógicas internas de las llamadas co-
que proporciona medios de autorreproduc- munidades locales. Así, es muy común que
ción. Alrededor de esta concepción el los términos de planificación y desarrollo
hombre construye un conjunto de creen- no sean conocidos ni tengan similares en
cias y valores que se expresan en prácticas, los mundos lingüísticos tradicionales.
hábitos y lenguajes. La imposición de lenguajes de ges-
Las formas y tipos de acceso, uso y tión es también una forma de intervención
manejo con respecto al espacio de vida, cultural, que responde ciertamente, aun-
hacen alusión a diferentes actores y proce- que se tomen las previsiones más exagera-
sos, que traslucen diferentes necesidades e das, a ciertas racionalidades. Esta interven-
intereses; éstos construyen diferentes con- ción puede, y de hecho genera conflictos,
textos y situaciones conflictivas. pues actúa o interviene en procesos, pro-
El término de comunidades tradicio- duciendo cambios1.
nales hace alusión a grupos étnicos y a co- Asumiendo que el término manejo
munidades que al establecer relaciones a es vacío, podemos plantear que existen -si-
través de sus prácticas pueden crear fric- guiendo el análisis hasta ahora desarrolla-
ciones en términos operacionales y norma- do- dos conceptos de manejo.
tivos. Uno de ellos es el manejo de recur-
sos naturales, entendidos como cosas. Este
C) El manejo desde dos perspectivas se concibe en términos de gestión econó-
mico administrativa. Las cosas se adminis-
Es importante hacer una distinción tran a partir de una visión económica, in-
de aquellas categorías operacionales que cluso, puede ser, bajo una lógica sosteni-
hacen referencia a prácticas sociales con ble o sustentable, pero en el sentido de
respecto a la naturaleza. Los términos de manejo de cosas o medios para determina-
uso, manejo y acceso, tienen connotacio- dos fines.
nes culturales, y como tales son muy enga- Otro concepto relacionado con la
ñosos. concepción de la naturaleza como espacio
Cuando estos términos son usados de vida, se expresa en términos de uso y
en los procesos de “planificación” y “desa- acceso a espacios de vida, o de uso “tradi-
rrollo” por organizaciones gubernamenta- cional” de espacios de vida.
les y no gubernamentales, sin la precau-
ción cultural necesaria, lo que se hace es
intervenir, sobre lógicas y procesos, en los
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
uno con otro -o de uno sobre el otro. Co- recurso natural, implica el relacionamiento
municación que se expresa en términos de necesidades e intereses diferentes. Las
culturales. Así, el mundo que concibe a la diferencias pueden o no ser divergencias.
naturaleza como espacio de vida puede te- Si son divergentes, se producen los conflic-
ner en su interior contrastes, sincretismos y tos.
simbiosis culturales, resultantes de asimila- Para hacerlo explícito, podemos ha-
ciones de encuentros culturales diversos. blar de conflictos entre colonos y ganade-
Sin embargo, lo que tratamos de ha- ros, colonos y madereros, colonos y Esta-
cer aquí es “construir” la realidad en dos ti- do, madereros y Estado, etc.
pos -siguiendo la metodología de Max We- Otra vez: los conflictos no se mani-
ber-, vamos a decir, puros, para poder fiestan solamente como binomios. Son mu-
aprehender, después, el todo en su com- cho más complejos y sus tonalidades pue-
plejidad entramada. Para ello, como diji- den entenderse en términos de gradacio-
mos, hemos rehuido al fenómeno, buscan- nes de conflicto, propensiones al conflicto,
do la esencia, lo que explica por qué he- grados de tensión, etc.
mos obviado hasta ahora una ejemplifica- Construir un mapa de conflictos en
ción exagerada; cosa que no descartamos función de actores (especificando necesi-
y que pretendemos hacer posteriormente, dades e intereses), de acuerdo a la realidad
al desarrollar más la presente ponencia. de cada país, podría ser muy útil para iden-
Concluyamos en esta parte, enton- tificar estas variables (propensiones al con-
ces, que el desencuentro entre estos dos flicto, grados de tensión, posibles alianzas,
mundos genera conflictos. etc). Intentaremos hacer esto en un acápite
Hasta aquí hemos reflexionado so- posterior.
bre un nivel de conflictos, entre mundos En la concepción de la naturaleza
interactuantes. Este nivel definirá un tipo como espacio de vida, las comunidades
de conflicto, como lo explicaremos poste- tradicionales expresan también necesida-
riormente. Pero existen también conflictos des e intereses a través de sus prácticas y el
al interior de estos dos mundos. En la me- desencuentro de éstas puede generar fric-
dida en que éstos no son líticos, sino, todo ciones y conflictos, en términos de acceso
lo contrario, ampliamente movedizos y vo- y uso de los espacios. Aquí se dibujan con-
lubles; son mundos intraactuantes. flictos interétnicos e intercomunales.
Ciertamente la “intraactuación” no Estos conflictos, al interior de las co-
es deslindable de la “interactuación”. Entre munidades tradicionales, pueden explicar-
ambas hay una dinámica compleja que se también a partir de la influencia cultural
puede explicar a una y a otra. de prácticas y lenguajes, o mundos, para
Por ejemplo, el encuentro entre ac- decirlo de una manera general, pertene-
tores, relacionados con la concepción de cientes a la concepción de la naturaleza
96
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
como recurso. Son notables los conflictos políticas que, aunque ambiguas, aún pro-
intercomunales por prácticas extractivas curan arraigarse en el nivel operacional a
comerciales que no responden a la norma- través de su inyección en el nivel ideológi-
tividad y a la subjetividad tradicional. Estas co cultural -ahí radica el peligro en su in-
prácticas extractivas son resultantes de pre- fluencia sobre la concepción de espacio de
siones ideológicas provenientes del mundo vida- y en el nivel normativo.
externo. El criterio de desarrollo sostenible
Si seguimos el gráfico, anexo al pre- es, por lo tanto, uno de los referentes de
sente acápite, veremos que existen dos globalización. Es decir, uno de los elemen-
grandes conceptos de desarrollo concomi- tos -correspondientes a una de las corrien-
tantes con cada uno de los mundos con- tes mundiales, puesto que hay varias que
ceptuales (de la naturaleza). Se trata, en el son diferentes y divergentes- que está inter-
caso de la concepción de recurso, de una viniendo en los procesos culturales e ideo-
teoría desarrollada en escenarios intelec- lógicos de las sociedades nacionales y de
tuales, a partir de reflexiones sobre las ac- las sociedades locales.
titudes destructivas y pobremente sustenta- En consecuencia, no se pueden en-
bles de la explotación de los recursos. Jus- tender los conflictos actuales (entre mun-
tamente de esta corriente emergen los con- dos intra e interactuantes) sin hacer refe-
ceptos de gestión relacionados con la ne- rencia a la globalización. Sin duda, las po-
cesidad de introducir la sostenibilidad co- blaciones locales y las comunidades tradi-
mo criterio regulador de la explotación de cionales, en particular, son focos conflicti-
los recursos. Este es hoy en día, el espíritu vos para el proceso de globalización. Lo
de los programas y proyectos entablados y global y lo local son pues dos referentes
estimulados por el Estado, sus agencias e opuestos en términos de valores, imagina-
instituciones no gubernamentales. rios y subjetividades -en nuestro caso, alre-
La particularidad del criterio de de- dedor de los llamados recursos naturales-
sarrollo (humano) sostenible (con equi- en general.
dad), estriba en que corresponde aún a la En el otro mundo, el del concepto
concepción de la naturaleza como una co- del espacio de vida, flota, en las prácticas
sa susceptible de ser poseída, explotada, cotidianas, un criterio de manejo sosteni-
usada e instrumentalizada. La variante es ble alrededor de espacios de vida.
que subraya la necesidad de gestionar la Este criterio se enfrenta, sin embar-
renovación de los recursos a través del ma- go, a la influencia permanente y determi-
nejo sostenible. nante del desarrollo sostenible en base a la
Adicionalmente se trata de un crite- explotación de recursos.
rio emergente de presiones y demandas Esta relación de influencia e inter-
mundiales, que empiezan a traducirse en vención, denota la comunicación asimétri-
97
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
98
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
99
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
100
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
101
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
102
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
mán (TICH), son un ejemplo de ello. Con conflictivo, pero propenso a crear proble-
respecto a los ganaderos, en ambos territo- mas y conflictos.
rios, así como en el Territorio Indígena Par- En algunas regiones existen conflic-
que Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), se tos entre colonos y madereros. En la pro-
presentan este tipo de problemas. vincia Chapare de Cochabamba, se han vi-
Entre campesinos-colonos e indíge- vido, por ejemplo algunos conflictos debi-
nas, existe también un grado de conflicto, do a la explotación de la madera.
debido al proceso de colonización de Entre los colonos y el Estado, la rela-
áreas protegidas y territorios indígenas, lo ción es bastante conflictiva, sobre todo en
que supone la invasión de territorios de la región del Chapare ( zona productora de
uso tradicional indígena. coca) y particularmente en el sur del TIP-
El TIPNIS (ubicado en la frontera en- NIS, debido al factor coca.
tre el departamento de Cochabamba y Be- Entre los madereros y el Estado la re-
ni) es un ejemplo claro de este tipo de con- lación es de comunicación fluida y de re-
flicto. Se trata de un territorio (declarado lativa tensión (debido justamente a la otor-
como Parque Nacional) en el que existe gación de territorios indígenas y la elimina-
una importante presencia de colonos (en la ción de concesiones en ellos). Esta relación
parte sur, en la zona productora de coca, es variable, dependiendo de la coyuntura y
llamada Chapare) productores de coca, de la capacidad de presión de los actores.
que presionan al bosque. El factor coca le Justamente ahora uno de los temas alrede-
ha añadido un componente que hace más dor de los cuales existe presión es la Ley
explosiva aún a la región, en la medida en Forestal.
que los productores están dentro el Territo- El mapa nos muestra que el grado de
rio-Parque, y son objeto de permanente re- tensión es variable. Entre colonos y made-
presión por parte de las Fuerzas Policiales reros existe una relación tensa. Entre ma-
que imponen la reducción de la coca. dereros y Estado, relativamente tensa. Entre
Los grados de tensión manifiestos Estado y colonos la relación es altamente
por los actores son diferentes. Entre made- tensa, con rasgos de crisis.
reros e indígenas existe una relación alta- En el mundo indígena también exis-
mente tensa. Entre el Estado y los indígenas ten conflictos, de carácter interétnico e in-
la relación es por el momento tensa. Fue tercomunal. El tema de la madera y su
altamente tensa durante el proceso de de- aprovechamiento es uno de los detonan-
manda de territorios indígenas. Sin embar- tes. Muchos de estos conflictos se explican
go, la propensión al crecimiento de la ten- por la influencia y presión de los madere-
sión es latente. ros sobre los indígenas (dirigentes, comu-
Entre colonos e indígenas existe narios y comunidades), y justamente por
eventualmente un grado de tensión, no los cambios de patrones de consumo que
103
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
hieren los valores tradicionales de las co- alrededor de las variables Intereses y Nece-
munidades y las predisponen a la división, sidades.
haciendo difícil la consolidación de algu- Ellos plantean que las necesidades
nos territorios. son factores que, en su evolución, crean
El TIM y el TICH son un ejemplo de conflictos, así como también los intereses.
ello. En estos territorios, existen graves pro- Consideran que la evolución de las necesi-
blemas debido a la venta de madera por dades se da de la siguiente manera: Las ne-
parte de comunarios y dirigentes, lo que cesidades son parte de la vida, y cuando
está repercutiendo sobre sus organizacio- éstas se presentan y no son resueltas, se
nes. transforman en problemas. Cuando los
Otro conflicto interesante (entre va- problemas no son resueltos, se transforman
rios) es el que existe en el Río Chapare (al en conflictos. Y, finalmente, cuando los
norte de la provincia del mismo nombre), a conflictos no son resueltos, se transforman
lo largo del cual se han asentado los Yura- en crisis.
carés. Este grupo étnico, ha estado ingre- El proceso de resolución de necesi-
sando a otro territorio ubicado hacia el Es- dades, siguen los autores citados, persigue
te, para extraer madera (otra vez la influen- dos pasos: la concertación y el consenso.
cia de presiones externas), en espacios de Estos son los dos niveles de resolución de
uso tradicional de los Yuquis. Aquí se ha las necesidades. Es decir, las necesidades
presentado un conflicto por uso y acceso no se negocian, se concertan o hacen con-
de espacios. sensuales.
A grandes rasgos, este mapa que es- Por su parte, los intereses, en su pro-
boza una parte de los conflictos, puede ceso de resolución, pueden seguir los si-
ayudarnos a entender los reflexiones reali- guientes pasos: negociación, mediación,
zadas en el documento. arbitraje. Los intereses, desde su perspecti-
va, son más difíciles de tratar, en la medi-
VIII. Intereses y necesidades: entre tensión da en que no se pueden consensuar, sino
y resolución sólo negociar.
Por nuestra parte, creemos que el
Julio Quan y Maralise Hood, “con- proceso de evolución de necesidades ha-
flictólogos destacados”, han desarrollado cia la crisis, está construido de una mane-
un interesantísimo trabajo de análisis sobre ra interesante; y que los intereses parecen
teoría de conflictos, el cual aparecerá en seguir también el mismo proceso evoluti-
un libro que editarán próximamente. Va- vo, es decir, hacia problema, conflicto y
mos a permitirnos tomar una parte de sus crisis.
reflexiones para continuar nuestro análisis Con respecto al proceso de resolu-
ción, parece ser que las necesidades en
104
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
105
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
106
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
IX. Formas de manejo y resolución de con- los medios locales comunitarios de resolu-
flictos ción. Esto implica determinar aquellos me-
canismos de manejo de conflictos en las
Las preguntas que nos hacemos los poblaciones locales en base a Diagnósti-
que estamos trabajando en esta línea son cos de Cultura Política Local, ubicando los
generalmente ¿Cómo resolver conflictos? mecanismos democráticos, comunicativos
¿Qué técnicas y mecanismos de resolución y participativos y facilitando sus procesos
utilizamos? de fortalecimiento.
Usualmente nos contestamos usan- Esto bajo una premisa: Facilitar el
do manuales de resolución y dinámicas de fortalecimiento desde abajo y desde aden-
manejo de conflictos que expresan realida- tro2.
des y racionalidades diferentes a las nues-
tras. B ibl io gr a fí a
Nuestra responsabilidad, sin embar-
Rosario León 1994
go, en la medida en que estamos compro-
Desarrollo del IFRI en Bolivia, ponencia, inédito.
metidos con la facilitación del fortaleci-
miento de capacidades locales, debería ser Julio Quan y Maralise Hood 1995
aprehender la lógica de los procesos con- Derechos Legales y Forestería Comunitaria, ponen-
cia, inédito. Apuntes de sus conferencias.
flictivos de nuestras sociedades; y en parti-
cular, en nuestro caso, las que giran alrede- Lauren Umans 1993
dor de los llamados recursos naturales. Analysis and Typology of Indigenous Forest Manage-
Asumiendo que la lógica de estos procesos ment in the Humid Tropics of Asia, ed: IKC-NBLC.
dibuja una cultura política.
Carlos Brenes 1995
Existen mecanismos de resolución Guía Metodológica para los Diagnósticos Comunita-
formales, oficiales, comunitarios y tradi- rios sobre Cultura de Paz y Democracia, Universidad
cionales, a los que recurren los actores pa- para la Paz, Costa Rica.
ra manejar y resolver sus problemas. Estos
Guillermo Hoyos s/f.
mecanismos varían dependiendo de las Herramientas Filosóficas de Conocimiento para la
necesidades o intereses implicados en el Comprensión y el Manejo de Conflictos, Universidad
tema. Nacional de Colombia, Departamento de Filosofía.
Los mecanismos pueden ser familia-
No t as
res, comunales, locales, institucionales, ju-
rídicos, etc. Hay, sin duda, un nivel de
1 Rosario León ha trabajado de manera brillan-
elección de éstos en las poblaciones de te el tema de la intervención a partir del aná-
acuerdo a la particularidades presentes. lisis de la participación. Sugiere que las po-
Fortalecer las capacidades locales blaciones locales generan sus propias lógicas
de participación, como parte de sus propios
tiene que ver seguramente con fortalecer
procesos societales, y que las lógicas de par-
107
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
108
Territorialidad de pueblos indígenas de las
tierras bajas de Bolivia y el marco
conceptual de la resolución de conflictos
según Peter Wallensteen
109
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
110
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
A fines del año 1986 el Bosque de lares -de tal manera que fuera com-
Chimanes cambia su situación legal: de re- prensible para empresarios y otros-
serva de inmovilización, 579 Ha pasan a creencias religiosas que dado el
ser declaradas como bosque de produc- contexto provocarían burla más que
ción permanente, lo cual lo habilita para entendimiento? (ob.cit. 15).
que empresas madereras privadas tengan
acceso al aprovechamiento del mismo b) La presencia gravitante de intere-
(Lehm 1993: 6). ses económicos.
El inicio de las operaciones foresta- El bosque de Chimanes tiene (¿tu-
les, fuera de toda norma de sostenibilidad, vo?) importantes cantidades de una
significó una alteración negativa para el de las especies maderables más pre-
desarrollo del sistema productivo e ideoló- ciada del mundo: la mara (o caoba).
gico de los indígenas, ocasionando inme- Los empresarios privados jamás es-
diatamente la protesta de éstos, la que se tuvieron dispuestos a renunciar a la
plasma en un documento que demandaba disponibilidad de este valioso recur-
territorio propio para los indígenas y la sa- so. De otro lado, las instancias re-
lida de las empresas madereras. gionales de la sociedad civil, como
A partir de ese momento se efectúan por ejemplo, el Comité Cívico del
una serie de acontecimientos (negociacio- Beni, también se manifestaron con-
nes) que expresan algunos elementos cons- trarios a la dotación de territorio a
tantes: los indígenas, por cuanto ello impli-
caría una reducción del 11% de los
a) La dificultad para que los repre- ingresos del departamento sobre la
sentantes de las instituciones occi- extracción forestal.
dentales (madereros, comités cívi-
cos, personeros del gobierno, etc.) c) Intentos de debilitar/dividir la or-
comprendan las necesidades que ganización y demanda indígena e
obligan a las organizaciones indíge- incumplimiento de los compromisos
nas a reivindicar el territorio propio. asumidos por sectores (instituciones
Si bien el hecho de sentarse en una y gobierno) de la sociedad occiden-
mesa a negociar significaba un tal.
avance en el reconocimiento mu- Se formaron comisiones intersecto-
tuo, se ponían en evidencia los pro- riales que debían atender el proble-
blemas de comunicación entre dos ma; sin embargo, nunca efectuaron
mundos culturalmente distintos y el trabajo. Con claro afán de dividir
ubicados en posiciones desiguales. el movimiento indígena, se formuló
¿Cómo transmitir en términos secu- otra demanda territorial del pueblo
111
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
Chimán, que se superponía a la de- del Beni) hasta la ciudad de La Paz, sede
manda inicial. Esta última fue in- del gobierno de Bolivia.
fluenciada por la misión Nuevas Tri- Esta movilización que duró 34 días,
bus, que siempre estuvo a favor de entre agosto y septiembre de 1990, fue de-
los intereses de la empresa privada. nominada “Marcha por el Territorio y la
Se violó una resolución suprema Dignidad”. Anteriormente, en 1989 se
que, surgida de las gestiones de las convocó a otra movilización similar deno-
organizaciones indígenas, identifi- minada “Marcha por el Derecho al Territo-
caba la necesidad del “reconoci- rio y la Vida”; sin embargo, esta última no
miento, asignación y tenencia de se llegó a ejecutar, debido a que el Gobier-
áreas territoriales en favor de los no había dictado Estado de Sitio por con-
grupos selvícolas y comunidades flictos con otros sectores (ob.cit. 21).
del Oriente y la Amazonia bolivia- Se debe notar aquí que la nomina-
na”. Tal resolución prohibía la otor- ción de ambas movilizaciones habla no so-
gación de derechos a terceros en el lamente del territorio, sino también del re-
área demandada por los indígenas, conocimiento que debe haber hacia su
hasta que la situación fuese solucio- existencia, a la “vida” a la “dignidad”. Am-
nada. Sin embargo, luego de aque- bos conceptos tienen una connotación
llo se otorgaron nuevos permisos de bastante amplia y, por ello, ambigua2.
corte a empresas privadas. (ob.cit. Las respuestas del gobierno a la mo-
26). vilización indígena fueron, a decir de Zu-
lema Lehm (ob.cit. 23), ambiguas. Se ame-
d) Las organizaciones indígenas has- nazó con enviar tropas del ejército para
ta ese momento y en los futuros detener el movimiento. De otro lado, ofre-
acontecimientos, tuvieron como im- cieron camiones del ejército para que los
portantes instrumentos de apoyo a marchistas sean trasladados a La Paz y así
algunas ONGs y otras instituciones evitar las adversidades del clima. A pesar
que cooperaron con ellas en la rea- de ello, las acciones del gobierno eran cla-
lización de investigaciones para la ras en términos de deslegitimar el movi-
formulación y sustentación de sus miento, quebrar la unidad del mismo o,
demandas. cuando menos (como vimos líneas arriba),
restarle fuerza. Lo cual no hacía otra cosa
Al no tener éxito las negociaciones, que favorecer a los intereses privados.
las organizaciones indígenas determinan, El resultado de la marcha fue la emi-
como mecanismo de presión, efectuar a sión de tres Decretos Supremos que reco-
pie un recorrido de más de 600 Kms desde nocían, por primera vez en la historia de
Trinidad (ciudad capital del departamento Bolivia, cuatro territorios indígenas para
112
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
los pueblos Chimán, Mojeño, Movima, Yu- A pesar de los intentos serios por lle-
racaré y Sirionó. Las empresas madereras var a cabo esta inicitativa, la propuesta no
tenían un límite de 3 meses para salir de pudo ejecutarse, entre otras razones por la
sus territorios. presión ejercida por la empresa privada a
Como era de esperarse, la empresa través de la compra de la madera (Balza
privada, representada por la Cámara Fores- 1995: 28).
tal y los sectores que en el proceso se ha- Siempre como consecuencia de la
bían aliado a ésta, como la Federación de histórica marcha, en 1991 se promulgan
Ganaderos del Beni y la Confederación de nuevos decretos que reconocen derechos
Empresarios Privados, expresaron su des- territoriales de los pueblos indígenas Arao-
contento con los decretos. Sin embargo las na, Mosetenes, Chimanes, Yuquis, Chiqui-
protestas fueron aplacadas en la medida tanos y Weenhayek.
que el gobierno declaraba otorgar garan- Esta figura jurídica aparentemente
tías para que los empresarios continuasen resulta muy progresista; sin embargo, en la
sus actividades en la zona (ob.cit. 28). práctica es insuficiente ya que los decretos
Al año siguiente, a pesar de estas supremos no otorgan derecho propietario
medidas de carácter legal, las empresas alguno. Dentro de muchos de los territo-
continuaban con sus actividades. Después, rios indígenas pueden haber propiedades
para acceder al precioso recurso natural, de terceros. Inclusive cualquier Decreto
utilizaron como instrumento la compra de Supremo puede ser derogado.
la madera. En articulación algunos funcio-
narios del gobierno, lograron firmar conve- Otro de los decretos que se emite
nios de venta de madera derribada con al- como consecuencia de la marcha es el que
gunos dirigentes de las organizaciones, en determina la “constitución de una comi-
algunos casos a espaldas de sus comunida- sión para que redacte un proyecto de ley
des de base (ob..cit. 30-31). de los Pueblos Indígenas del Oriente y la
Luego de la marcha, con el apoyo de Amazonía...”
la ONG CIDDEBENI3 los indígenas elabo-
raron un Plan Preliminar de Protección y C) La propuesta de Ley de la Confedera-
Desarrollo del Territorio Indígena Multiét- ción Indígena del Oriente Chaco y Ama-
nico, que tenía por objeto consolidar la zonia de Bolivia (CIDOB)
posesión real y efectiva del territorio a tra-
vés de la ejecución de proyectos de desa- La comisión que debía formular la
rrollo sostenible. Uno de ellos es el proyec- ley para las comunidades indígenas del
to de manejo y aprovechamiento integral Oriente y Amazonia, nunca llegó a sesio-
de los recursos forestales. nar. En consecuencia, aprovechando la co-
yuntura política generada por la Marcha
113
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
sector privado e indígenas, un representan- ticipación formula y aplica sus leyes, afir-
te de la empresa privada argumentó su ex- mando que con éstas soluciona el proble-
posición señalando que mientras el sector ma planteado, sembrando la confusión y la
forestal necesita el bosque para aportar im- desazón en las organizaciones indígenas.
portantes ingresos económicos para el Hasta aquí hemos seguido las líneas
país, por concepto de impuestos y regalías, de reflexión que nos propone el texto de
los indígenas utilizan el bosque sólo para Wallensteen; no obstante, es necesario
criar mosquitos. precisar otros elementos que se presentan
en las situaciones conflictivas con los indí-
E) Acuerdo mutuo sobre principios de re- genas. Estos son: las características de la
ducción y la participación igualitaria organización indígena y la intervención de
otros actores.
Wallensteen indica que “si hay me- Como dijimos al inicio del texto, las
dios disponibles y confiables para el arre- organizaciones indígenas amazónicas po-
glo no violento, las partes muy probable- seen la peculiaridad de tener una lógica
mente los preferirán en lugar de acciones contraria a la acumulación tanto en el as-
militares”(ob.cit 96). pecto económico como de poder. Esto im-
Evidentemente, la ley boliviana en sí plica que su estructura política carece de
misma constituye o establece mecanismos estructuras centralizadas, la única figura
para la resolución de conflictos; sin embar- que posee características de líder es el
go, la pregunta es ¿en qué medida ésta “hombre de prestigio” que para acceder al
puede ser útil si durante toda la vida repu- mismo -entre otras cosas- debe ser un buen
blicana el sector indígena no ha sido reco- redistribuidor de sus bienes y a pesar de
nocido como sujeto de derecho?. ello, no es considerado una autoridad.
¿Cómo puede ser confiable o útil un Aunque en la actualidad son relati-
parámetro legal si en la formulación de és- vamente pocos los pueblos indígenas que
te no han participado de manera real los mantienen estas características4, tampoco
actores indígenas? Si no existe la posibili- se puede afirmar que las mismas hayan de-
dad de argumentar proponer y discutir sus saparecido definitivamente.
demandas?. Por otro lado los asentamientos indí-
La Ley de Participación Popular y la genas que durante los procesos reduccio-
Reforma a la Constitución Política del Esta- nales jesuitas estuvieron concentrados en
do son un claro ejemplo de lo anterior. Los cantidades importantes, con la desestruc-
indígenas exigen derechos territoriales e turación de las misiones en la segunda mi-
igualdad de condiciones con el resto de la tad del siglo XVIII, viveron un proceso de
población, el Estado recibe estas deman- continua dispersión, reproduciendo en ca-
das y sin utilizar mecanismos reales de par-
119
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
da segmento sus características organizati- se puede decir que son absolutamente de-
vas experimentadas en las misiones. terminantes, sí son cuando menos gravi-
En consecuencia se tuvo que esperar tantes en la toma de decisiones de las or-
hasta el presente para que los diferentes ganizaciones indígenas.
pueblos indígenas, con el apoyo de ONGs Las ONGs de apoyo a los indígenas,
identifiquen por un lado la necesidad de por lo general están especializadas en
articularse en torno a una organización áreas determinadas. Unas son especializa-
que a nivel nacional defienda sus derechos das en investigación social y antropológi-
y, por otro lado en tener, a nivel del un ca, otras en aspectos legales, algunas otras
mismo grupo indígena (regional), una or- en la ejecución de proyectos productivos o
ganización similar más pequeña o macro- en el manejo de sistemas geográficos de in-
comunal. formación.
Esto nos expresa que las organiza- Fuera de la Coordinadora de Solida-
ciones indígenas de las tierras bajas de Bo- ridad con los Pueblos Indígenas, que se
livia son bastante recientes y que por su reúne con dificultad pocas veces al año,
“pensamiento político” no existe un rela- no existen esfuerzos serios para efectuar un
cionamiento fluido entre las direcciones y apoyo sistemático acorde a la realidad de
las bases. Este problema se profundiza aún los indígenas. Por un lado los abogados
más cuando alguna organización no tiene probablemente perciben la situación desde
una articulación muy estrecha con las es- un punto de vista extremadamente jurídico
tructuras organizativas tradicionales. y por otro los investigadores sociales traba-
Esta situación ha sido bien aprove- jan desestimando el aporte que puede sig-
chada por la empresa privada, por ejem- nificar tener un panorama de la situación y
plo, en el caso del TIM, para frenar la con- posibilidades legales.
solidación del territorio indígena. El resultado de esto es que se da un
Por otra parte, al momento de efec- apoyo desarticulado e inclusive contradic-
tuar las negociaciones se deberían respetar torio y que, por ser tal, conduce al movi-
los mecanismos de toma de decisiones de miento indígena a cometer errores en su
los pueblos indígenas, lo cual implica una práctica política y en la resolución de sus
dimensión de tiempo y comportamientos a conflictos.
la que el mundo occidental no está acos- Por otra parte, son precisamente las
tumbrado. ONGs quienes tienen el rol de coadyuvar
Finalmente, en los conflictos de te- a eliminar la percepción colonialista que
rritorialidad indígena siempre han estado los diferentes sectores de la sociedad boli-
presentes otros actores, al margen de las viana tienen respecto a la situación de los
partes antagónicas. Los organismos no gu- indígenas.
bernamentales en muchos casos, si bien no
120
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
121
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
No ta s
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Conflictos en forestería comunitaria en
América del Sur
Carlos Villarreal
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
125
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
cala; por el contrario, una comunidad cu- 2 intereses divergentes que compiten
yas necesidades básicas se atienden a tra- por un mismo recurso;
vés de un mercado recurrirá a instrumentos 3 recursos forestales no madereros
productivos y técnicas que le permitan ex- que se reconocen como fuente de ri-
traer del bosque más allá de lo que requie- queza;
re para su subsistencia. 4 uso insostenible de bosques por in-
Sin embargo, estas relaciones nunca tereses comerciales, sin beneficio al-
han sido estáticas y, por el contrario, están guno para las comunidades que vi-
sujetas a cambios cuyas características e ven en el bosque;
intensidad en mucho dependen de facto- 5 falta de legislación que tome en
res de contexto ligados, generalmente, a lo cuenta las preocupaciones comuni-
que se define como “factores estructurales” tarias;
de la sociedad de la cual son parte las co- 6 promoción de políticas técnicamen-
munidades locales. Aquí comienza a apa- te inadecuadas por organismos esta-
recer una de las principales fuentes de con- tales debido a la falta de informa-
flicto y, en general, dentro de la región es- ción;
to ha resultado totalmente evidente duran- 7 concentración de la propiedad del
te las últimas décadas, que ha sido cuando bosque o los derechos a explotar sus
las sociedades y economías nacionales recursos en muy pocas manos;
han trastrocado sus modelos en función de 8 marginación política de comunida-
articularse a un proceso industrializador, des indígenas aisladas;
primero, y actualmente a lo que se define 9 limitada participación de las comu-
como “globalización”. nidades en los procesos de toma de
decisiones que se relacionan con los
D. La forestería y sus conflictos bosques;
10 reubicación forzosa de comunida-
En el documento de trabajo “El pa- des por causa de la compra de terre-
pel del manejo alternativo de los conflictos nos para parques nacionales o agri-
en eldesarrollo forestal comunitario”2 se cultura comercial;
recoge en inventario, que aún siendo pre- 11 disputas sobre el manejo de las exis-
liminar, registra veintitrés fuentes de con- tencias de leña;
flictos que resultan frecuentes y hasta co- 12 insuficiencia de la tecnología dispo-
munes en toda Latinoamérica. Incluye las nible en las comunidades para el
siguientes tipologías: manejo forestal;
13 presión del sector privado y gobier-
1 traslape de las concesiones foresta- no sobre las comunidades para lle-
les;
126
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
var a cabo políticas que no convie- ción espontánea y, por el contrario, emer-
nen a sus intereses; gen a partir de procesos económicos, so-
14 falta de información dentro de las ciales, políticos y culturales que se van “fil-
comunidades sobre las opciones de trando” en las comunidades rurales y que
mercadeo; devienen en cambios o imposiciones de
15 falta de acceso a importantes tipos modelos en dos niveles fundamentales: en
de información; las modalidades de uso de los recursos fo-
16 falta de criterios aceptados por co- restales; y, en los objetivos del proceso
mún acuerdo sobre el uso del suelo económico. De ello nos ocuparemos a
u otros recursos naturales; continuación.
17 allanamiento de los derechos tradi-
cionales de las comunidades sobre III. BOSQUES, CAMBIOS Y CONFLICTOS
la tierra en favor de los grupos que
pueden comprarla; se transforman En el transcurso de las últimas déca-
los campesinos en meros ocupantes das, el auge y consolidación de la econo-
de la tierra que fue suya; mía de mercado ha sido particularmente
18 intereses agrícolas frente a los fores- intenso. En este contexto y no por coinci-
tales; dencia, en gran parte de los países de Amé-
19 promoción de la plantación de espe- rica Latina, y particularmente entre los que
cies exóticas frente a las nativas en poseen bosques tropicales, los efectos y
los planes de manejo forestal; conflictos en torno a este recurso ha toma-
20 falta de reconocimiento y respeto do proporciones evidentes.
hacia los conocimientos y culturas Los bosques tropicales dejaron de
locales; ser una fuente de recursos para el sosteni-
21 el rol de los actores, como producto- miento de economías locales y pronto pa-
res y consumidores urbanos, que es- saron a ser el escenario de formas de ex-
tán ubicados fuera de los límites de plotación a escala para satisfacer las de-
la comunidad; mandas de mercados regionales, naciona-
22 la falta de aporte y perspectiva feme- les e internacionales, en otros términos,
ninos sobre el uso de los recursos; pasaron a ser objeto de una economía de
23 conflictos entre grupos étnicos, a mercado.
menudo dentro de una misma co- Este cambio ha sido el resultado de
munidad. una compleja gama de factores; pero, a su
vez, es la fuente de amplia variedad de
Revisando este amplio conjunto de conflictos, como los enunciados en el títu-
formas de conflictos en la forestería se pue- lo anterior. Es un tránsito que ha llevado
de prever que éstas no surgen por genera- otros actores hacia al bosque a compartir y
127
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
128
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
129
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
nos, especialmente indígenas, atados a los reas, representaban -en 1987- el 55% de
terratenientes a través de una gama de me- todas las propiedades agrícolas que, en su
canismos serviles. conjunto, cubrían apenas el 5% de la su-
Los propósitos de estos cambios fue- perficie agrícola censada del país; mientras
ron múltiples, aunque los de mayor signifi- que las propiedades de más de 100 hectá-
cación fueron el incremento de la produc- reas representan el 3,6% del total de las
tividad de la relación fuerza laboral/tierra; propiedades y el 50% de la superficie agrí-
la monetarización de la economía, el au- cola.
mento de la demanda agregada mediante En Colombia, el 40% de las familias
el incremento del mercado interno y, en rurales carecen de tierras donde trabajar y
general, la reducción de la pobreza rural. un 24% adicional laboran en tierras degra-
Con la finalidad de conseguir esta dadas.
modificación de la estructura de tenencia En Brasil, el 70% de las familias ru-
de la tierra se dictó en nuestros países, ca- rales carecen de tierras y el 10% adicional
si simultáneamente, un paquete de leyes labora en parcelas virtualmente improduc-
de reforma agraria y de fomento (creci- tivas. Un 70% de las familias rurales brasi-
miento) de la producción. leñas se encuentra en condiciones de po-
Todas estas intenciones chocaron breza, desposeídas y sirviendo de instru-
contra una estructura de poder político mentos para la invasión de bosques para
consolidada por los terratenientes que hi- agricultura y ganadería.
cieron que, finalmente, los cambios en el En todo caso, la perspectiva de afec-
desequilibrio de la propiedad de la tierra tación de la propiedad indujo a los grandes
apenas si fueran perceptibles. La informa- propietarios a optar por un conjunto de es-
ción actual recogida por Centeno3 es una trategias para minimizar el riesgo, todas
confirmación de la inamovilidad de la es- ellas planeadas de manera que se reduzca
tructura de tenencia de la tierra. De acuer- la participación laboral campesina. Los
do a esta fuente: principales mecanismos fueron los siguien-
En Venezuela, según el censo de tes:
1988, el 73% del número de propiedades Mecanización de las actividades
corresponde a parcelas menores a 20 hec- productivas y/o cambio de uso de la tierra
táreas y apenas cubren el 4% de la super- para actividades en las cuales la participa-
ficie agrícola nacional. Como contraste, las ción de mano de obra es más extensiva
parcelas de más de 500 hectáreas, que re- (principalmente ganadería). Esta política
presentan el 3% de las propiedades, ocu- fue ampliamente apoyada a nivel guberna-
paban el 70% de la superficie agrícola. mental a través de incentivos, principal-
Los pequeños propietarios del Ecua- mente crediticios.
dor, con superficies de menos de 5 hectá-
130
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
131
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
III. Una vez en los bosques... erosión que causa el pisoteo de los vacu-
nos pesados y con el lavado y lixiviación
El campesino migrante convertido acelerados de los suelos por su exposición
en colono comienza con la “instalación” a la intemperie, las zonas sujetas a mono-
en tierras sobre las cuales desconoce su ca- cultivos se vuelven más y más improducti-
lidad y potencialidad. Generalmente se en- vas.
cuentra desprovisto de medios técnicos y Lo expuesto explica, lo que muchos
recursos económicos. La fuente inmediata expertos han confirmado, que las granjas
de ingresos es la tala forestal para extraer sometidas a la agricultura extensiva o a la
madera y, al mismo tiempo, para adecuar ganadería sólo rinden por espacio máximo
las tierras para la agricultura de subsisten- de diez años luego de lo cual disminuye
cia; que incluye -sobre todo- cultivos tradi- notablemente la productividad e ingresos,
cionales para el mercado. Obviamente es- obligando a los dueños a talar más bosque.
ta forma de agricultura sobre suelos gene-
ralmente pobres como son la mayoría de IV. Una expectativa frustrada
las zonas tropicales presenta un decai-
miento rápido en producción y obliga a Las zonas de colonización acogie-
transformar cada vez más bosques en áreas ron a toda una masa poblacional empobre-
agrícolas. Las antiguas áreas agrícolas se cida que buscaba mejorar sus condiciones
convierten -a su vez- en potreros que, ade- de origen; sin embargo, pronto se encarga-
más de no ofrecer una solución satisfacto- ron de frustrar sus expectativas. Las condi-
ria para las necesidades campesinas, ace- ciones de vida no han variado sustancial-
leran el desequilibrio ecológico general mente y toda esta gente ha encontrado tan-
del área. tas o más dificultades que las que dejaron
La introducción del monocultivo en los lugares de los que fueron expulsa-
significa la imposición de un sistema extre- dos.
madamente simplificado sobre extensos Los indicadores sobre las condicio-
trechos de terreno. Representa la creación nes de vida de la población amazónica,
de un verdadero semi desierto biológico en por ejemplo, así lo confirman y, con fines
donde se presentan tan sólo unas pocas es- ilustrativos, mostramos los siguientes casos
pecies de plantas y animales dentro de un nacionales:
medio que requiere, para ser productivo y En Brasil, la mortalidad infantil es de
libre de plagas y enfermedades_, una co- 75 por cada 1000 nacidos vivos y la tasa
munidad mixta de cientos de especies in- de desnutrición es de 31% en menores de
terdependientes entre sí. A lo largo de los 12 años. El analfabetismo y déficit de esco-
años, con la disminución del aprovisiona- larización representa 29 y 28%. El déficit
miento orgánico, con la compactación y
132
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
de vivienda es de 37% y los servicios bási- social que toma la forma, principalmente,
cos llegan sólo al 18% de esta población. de profundos impactos en el medio natu-
En Colombia, el 62% de la pobla- ral.
ción amazónica se encuentra con necesi- En efecto, la explotación industrial a
dades básicas insatisfechas (NBI) y el 29% escala, ha demostrado ser altamente inefi-
está en la miseria. Para los colonos disper- ciente desde el punto de vista de la conser-
sos la situación es más grave: el 82% se en- vación ambiental y, desde la perspectiva
cuentra con NBI y el 44% está en la mise- económica, es un proceso productivo con
ria. Los niveles de escolaridad son bajos y muchas dificultades. El problema de fondo
las tasas de analfabetismo son superiores a radica en el carácter excesivamente des-
la nacional. En salud la mortalidad infantil tructivo que, sobre los ecosistemas tropica-
y la desnutrición son altas, abundando en- les, provocan el tipo de procesos técnicos
fermedades como la malaria, las diarreas, y tecnológicos aplicados para este propósi-
respiratorias agudas y la leishmaniaosis. to.
De lo expuesto, la conclusión gene- El análisis de los datos existentes
ral es que el campesino migrante se en- muestra que hasta un 55% del bosque que
cuentra atrapado dentro de lo podríamos se tala comercialmente acaba deforestado.
denominar como “círculo vicioso de la Es, sin embargo, más alarmante el caso de
destrucción forestal y de pobreza”, es de- la explotación de los bosques tropicales
cir, de conflictos socioambientales ecuatorianos en donde se ha constatado
que el 70% de cada hectárea sujeta a la ac-
B. Industria forestal y conflictos ción de la maquinaria pesada queda tan
profundamente afectado (removidos los
El empresario forestal es el otro ac- suelos y destruida la vegetación residual)
tor presente en los bosques con el auge de que su rehabilitación resulta poco proba-
la economía de mercado. El ha llegado ble.
motivado por el interés de obtener lucro en
el menor plazo y con los menores costos Además, del diagnóstico de los pro-
económicos posibles. Ha llegado también cesos industriales de extracción de la ma-
con la idea de que los bosques se encuen- dera de los bosques tropicales de la región
tran deshabitados y de que los efectos que queda en evidencia que, de manera gene-
se pueden producir en éstos es algo que ral, los problemas de la explotación son si-
apenas se deberá tomar en cuenta. milares confirmando la persistencia de
Ha llegado acompañado de una tec- conflictos como los que se presentan a
nología que arroja, como saldo final, pro- continuación:
cesos productivos cuya relación costo-be-
neficio se inclina hacia un excesivo costo
133
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
134
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
135
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
remos brevemente los aspectos básicos de sujeción a una ética económica particular;
esta economía: la dispersión y movilidad de la población,
entre otros.
I. Principios básicos de la economía indí- La subsistencia.- Que se define co-
gena tradicional mo la práctica cotidiana para satisfacer,
dentro de la unidad productiva local, sus
Referirnos a los fundamentos sobre necesidades materiales básicas: alimenta-
los cuales se apoya la economía indígena ción, salud y vivienda. Para ello, la genera-
tradicional significa procurar comprender lidad de los pueblos indígenas de los bos-
una visión diferente del mundo y hasta ex- ques tropicales combinan una gama de ac-
traña para quienes no participan de la cul- tividades: agricultura de roza y quema, ca-
tura indígena. Esos son los pilares que han za, pesca, recolección; y, manufacturas
mantenido a los pueblos indígenas a lo lar- domésticas.
go de la historia, de manera que es necesa- La importancia que cada una de es-
rio conocerlos. tas actividades mantiene dentro de la eco-
Según la visión tradicional del indí- nomía interna depende de factores como
gena respecto al medio ambiente y su ma- la disponibilidad de recursos naturales, la
nejo, todos los componentes del ecosiste- tradición cultural y las formas de vincula-
ma tienen vida animada y exigen respeto. ción con la economía de mercado.
El ecosistema es integral, cada componen- La reciprocidad en las relaciones del
te mantiene una relación equilibrada con intercambio inter-comunitario.- El inter-
los demás componentes. Las relaciones en- cambio de productos en la sociedad indí-
tre todos estos elementos vivos se basa en gena tradicional no es comercial; y, por el
el principio de la reciprocidad: no se pue- contrario, se da en el marco de las obliga-
de tomar del ecosistema sin devolver algo; ciones recíprocas que se generan a partir
siempre se está endeudado con el ecosiste- de las relaciones sociales.
ma y el hombre es parte integral de éste, y La ética económica.- Cada uno de
por tanto debe ciudar mucho el equilibrio los pueblos indígenas ha desarrollado una
de poderes y deudas. ética que regula la economía de subsisten-
Asociados con esta cosmovisión, la cia. Esta ética norma la relación entre el in-
economía tradicional ha desarrollado algu- dígena y el medio ambiente, el uso y ma-
nos principios básicos que rigen las rela- nejo de los recursos naturales, las relacio-
ciones de producción que la hacen dife- nes sociales de producción, distribución e
rente de la economía de mercado, tales co- intercambio, tanto de recursos para la pro-
mo: la orientación hacia el autoconsumo ducción como los productos para el consu-
(subsistencia), la reciprocidad en las rela- mo interno. Esta ética está compuesta por
ciones del intercambio intercomunitario; la
136
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
valores, normas y modales cuyo elemento global y por lo tanto han creado necesida-
central es el principio de reciprocidad. des que no se pueden satisfacer dentro de
Por otra parte, resulta evidente que su sistema de subsistencia. Para poder sa-
los pueblos no han desarrollado una ética tisfacer estas necesidades deben desarro-
de manejo de dinero, ni de recursos, ni de llar actividades generadoras de ingresos
relaciones laborales frente al mercado. Es- monetarios. En aquellos lugares donde los
te hecho lleva a mucha confusión y/o con- indígenas han sido despojados de sus terri-
tradicción en el comportamiento social en torios o han quedado reducidos en espa-
relación con el dinero. En algunos casos, cios muy pequeños, (ejemplo: la región
tratan de imponer la ética de subsistencia multiétnica del departamento de Pando en
para ordenar las relaciones en torno al Bolivia, las comunidades Quichuas y
mercado; en otros casos imitan el compor- Shuaras de la Amazonia ecuatoriana), las
tamiento de los patrones, misiones, colo- estrategias tradicionales de subsistencia no
nos, madereros y otros actores que les ro- se pueden seguir, y aun para abastecerse
dean, que a menudo contradice la ética de de alimentos deben participar en una eco-
subsistencia propia. nomía de mercado como jornaleros u otra
Dispersión y movilidad de la pobla- actividad análoga.
ción.- Hasta hace poco, en la mayor parte En todo caso, para proyectar lo que
de los pueblos indígenas de los bosques podría suceder entre las comunidades indí-
tropicales, se constataba la existencia de genas involucradas en esta situación, cabe
un amplio rango de patrones de asenta- recordar que son varios los casos de comu-
miento aunque, en general, en mayor o nidades indígenas que se han visto “trans-
menor medida, éstos se han caracterizado formadas” en comunidades con rasgos so-
por ser de tipo disperso. bresalientemente campesinos. Son aque-
La dispersión en los patrones de llas que no tuvieron la opción de disponer
ocupación del espacio está asociada al sis- de alternativas que, en el marco de su eco-
tema de aplicación de las estrategias de nomía indígena tradicional, les permitieran
acuerdo con las variaciones ecológicas y, enfrentar la influencia sistemática de la
para ello, se requiere de una frecuente mo- economía de mercado.
vilidad que permite un uso extendido y di- Entre estas comunidades la econo-
versificado de los recursos naturales. mía indígena tradicional simplemente re-
trocedió y fue ocupada por nuevos patro-
II. En el mercado comenzaron los cambios nes productivos. Se dio una erosión de los
y los conflictos conocimientos y la diversidad de estrate-
gias y productos utilizados necesarios para
Los pueblos indígenas llevan una mantener vigorosa la práctica de subsisten-
larga historia de contacto con la sociedad cia.
137
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
138
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
sin embargo tienen un fuerte y decisivo im- LANDAZURI H. & JIJON C. 1988
pacto sobre lo forestal. En este sentido la El Medio Ambiente en el Ecuador ILDIS. Quito.
CONADE-CIESE-ILDIS 1982
Políticas y Procesos de Colonización, Quito.
LANDARURI H. 1987
“El Ecosistema Natural Amazónico”, en HOMBRE Y
MEDIO AMBIENTE No. 2, Ed. Abya-Yala, Quito.
139
La dimensión de género en el manejo
alternativo de conflictos socioambientales:
una exploración preliminar1
Susan Poats
141
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
142
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
143
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
144
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
145
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
pecies antiguas, ahora desaparecidas, que ran preferido sembrar árboles frutales, en
utilizaban sus abuelas y que ya no se pue- vez de los maderables, para poder ayudar
den encontrar. En otros lugares, las mujeres en la alimentación de su familia, pero sus
han expresado su deseo por árboles sim- preferencias y necesidades no fueron con-
plemente porque son bonitos. Estos deseos sideradas en el diseño del proyecto del vi-
también coinciden con los roles que llevan vero. Por no responder a sus intereses, las
las mujeres en sus actividades productivas mujeres dejan de aportar su mano de obra
y reproductivas o con los espacios que al vivero, y el proyecto, literalmente, mue-
ellas frecuentan mayormente. re.
Enfrentados con estas diferencias,
los agentes que promueven los viveros fo- B) Conflictos de género con los agentes de
restales han tenido que acomodar los inte- desarrollo forestal: El caso del Proyecto de
reses de los dos géneros, habitando espa- Desarrollo Forestal Comunitario (DFC) en
cios en los viveros para mayor número de Ecuador
especies y buscando materiales de siembra
de variedades locales. En los casos donde No sólo existen conflictos de género
los agentes sólo han tomado en cuenta las en cuanto a las actividades técnicas de un
preferencias de un género, como las de los proyecto, como las diferencias de género
hombres, han encontrado a veces situacio- en las preferencias por ciertas variedades o
nes de conflicto o incumplimiento en las especies de árboles, o por diferencias rela-
tareas necesarias para sustentar el buen de- cionadas a actividades de proyectos como
sarrollo del vivero. en el establecimiento de viveros forestales.
Christine Pendzich relata un intere- También existen conflictos de género rela-
sante caso hipotético que demuestra lo que cionados a las personas que trabajan con
pueda pasar cuando no se consideran las los proyectos de conservación o desarrollo
diferencias de género en el desarrollo de forestal. Aquí presento un ejemplo de un
un vivero forestal (Pendzich, comunica- conflicto de género que existe en el Pro-
ción personal, 1995). yecto Desarrollo Forestal Campesino-DFC
Los hombres en la comunidad pue- (FAO/INEFAN) en el Ecuador.2
den decidir que quieren producir un cierto El Proyecto DFC es financiado por el
tipo de árbol que es propicio para la cons- Gobierno Holandés a través de FAO e im-
trucción o que tiene un mercado seguro. plementado por un equipo mixto de profe-
Deciden iniciar un proyecto para estable- sionales nacionales e internacionales,
cer un vivero para producir esta variedad. hombres y mujeres, dentro del INEFAN.
Pero en esta comunidad, son las mujeres Como requisito del donante, el proyecto
quienes tienen la responsabilidad de regar tiene un fuerte compromiso con la incor-
las plantas y cuidar el vivero. Ellas hubie- poración de género dentro del campo del
146
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
147
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
munidad, criticándole que él no está con- gias que un proyecto puede considerar pa-
trolando a su mujer cuando ella sale a tra- ra promover la inclusión de género. La po-
bajar fuera de su casa. lítica de promover la participación femeni-
Estos problemas de aceptación co- na para la promoción comunitaria ha cau-
munitaria de las promotoras han causado sado conflictos de género en las comuni-
la salida de algunas promotoras de sus dades, pero tal vez estos mismos conflictos
puestos. Cuando el DFC ha tratado de ex- están promoviendo una consideración lo-
plorar el motivo de la salida, algunas dicen cal sobre posibles cambios en los roles de
al inicio que han salido porque el trabajo las mujeres, que pueden ser, a más largo
les quita demasiado tiempo, pero al inda- tiempo, saludables para la comunidad. Las
gar más, resulta que el motivo principal es promotoras que sobrevivan al conflicto y
el conflicto entre su rol de promotora y su consigan ejercer su trabajo, van a servir de
otro rol de hija o de esposa. modelo para otras mujeres de la comuni-
El DFC está empezando a tratar el dad. También sirven como ejemplos visi-
problema en una serie de talleres con gru- bles de que la mujer sí participa en las ac-
pos de los promotores. Para no enfatizar tividades de conservación, y que sí puede
aún más el problema que sufren las promo- ejercer roles de liderazgo comunitario.
toras, están organizando los talleres alrede- Por otro lado, no debemos confun-
dor de temas más amplios, como el de dir la contratación de mujeres para promo-
“problemas de desarrollo comunitario” toras con la inclusión de una dimensión de
donde se incluyen actividades para tratar género en el DFC. El acto de contratar las
explícitamente los problemas de las pro- mujeres es un resultado del análisis de gé-
motoras. Utilizan los métodos de las tarje- nero aplicado al campo del desarrollo fo-
tas para crear árboles de problemas y pro- restal comunitario, que ha revelado la ne-
mover discusiones sobre alternativas de so- cesidad de mejorar la comunicación direc-
lución. Aunque el DFC procura siempre ta con mujeres en el campo y el reconoci-
bajar las tensiones, reconocen también miento de que en la sociedad andina, la
que la aceptación de un rol nuevo a nivel comunicación “mujer a mujer” puede te-
de las comunidades, como es el de la pro- ner efectos mejores que la comunicación
motora, va a llevar un buen tiempo. La ne- de “hombre promotor hacia mujeres de la
cesidad del DFC en este momento es la de comunidad”. Esto no quiere decir que no
reconocer el problema abiertamente, apo- existan hombres con excelentes destrezas
yar a las promotoras en sus trabajos, y tra- para comunicarse con las mujeres campe-
tar de aliviar, en lo que pueda, las tensio- sinas, sino que esta comunicación necesa-
nes locales. ria para el buen funcionamiento del DFC
El caso de las promotoras del DFC puede ser mejorada con la inclusión explí-
imparte interesantes ideas sobre las estrate- cita de mujeres promotoras. La estrategia
148
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
de las promotoras del DFC va de la mano gráficos pueden ser adecuados sin mucho
con un programa de capacitación en aná- esfuerzo para recoger y analizar informa-
lisis de género y asistencia técnica en el ción sobre diferencias de género en la de-
uso del variable género en las otras activi- finición de un problema, quiénes partici-
dades del DFC. Esta combinación de estra- pan en un conflicto y quiénes son afecta-
tegias es una buena lección para otros pro- dos por éste. Lo esencial en esta fase diag-
yectos similares. nóstico es adicionar la palabra ¿quién? a
cada nueva pregunta de investigación. Su-
VI. ¿Cómo incluir género como una varia- giero que las herramientas analíticas, co-
ble en la resolución de conflictos socioam- mo el acceso y control, análisis de prefe-
bientales? Algunas sugerencias rencias, análisis de condición y posición
y oportunidades ante cualquier solución de un conflicto, y
el análisis de los interesados con la óptica
Queda en frente de nosotros un tra- de género, serán las más útiles para aplicar
bajo bastante grande para determinar las en esta fase. Es importante recordar que el
mejores avenidas para la inclusión de gé- análisis de género no tiene que ser hecho
nero en el campo del manejo de conflictos únicamente por personas profesionales es-
socio-ambientales. Sin embargo, es posible pecializadas. Miembros de la comunidad
sugerir algunas áreas inmediatas que po- misma pueden ser involucrados en las ac-
drían beneficiar si bien en una considera- tividades de diagnosis y análisis.
ción, aun parcial, la variable género.
B) La inclusión de género en la organiza-
A) La inclusión de género en los diagnósti- ción de reuniones formales en comunida-
cos del conflicto en la fase de pre-negocia- des en la fase de negociación
ción
Otra área importante del manejo de
El área más propicia para iniciar la conflictos para la inclusión de la dimen-
inclusión de la perspectiva y metodología sión de género es el de la organización
del análisis de género es en la fase de pre- (“setup”) de las reuniones formales para
negociación. Una parte importante de esta discutir el conflicto. Hay varias cosas que
fase es la definición del conflicto y la de- pueden hacer los/las mediadores para pro-
terminación de los actores en el conflicto y mover una participación más equitativa de
los interesados. El análisis de género puede las mujeres y los hombres de la comunidad
ser útil para entender cómo se define el en tales reuniones.
conflicto para las mujeres y para los hom- El sitio de la reunión: Se debe esco-
bres, incluyendo también diferencias por ger un sitio donde todos puedan entrar y
edad. Los métodos participativos y etno- sentarse cómodamente. En espacios muy
149
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
chicos, hay una tendencia para las mujeres asistencia con sus responsabilidades case-
de quedarse escuchando desde afuera. En ras.
espacios muy grandes, las mujeres en mu- El arreglo (ubicación de los partici-
chas situaciones se sientan muy lejos de la pantes) en la reunión: Es importante preve-
“acción” y su participación tiende a bajar. nir el arreglo del sitio de la reunión para lo-
Si el sitio de la reunión es un sitio donde grar la participación de todos. Los círculos
normalmente sólo se reúnen los hombres, amplios donde todos pueden ver las caras
las mujeres no se van a sentir cómodas al de los otros es recomendable. A veces es
entrar a él, aunque el evento pueda ser ex- necesario invitar especialmente a las muje-
traordinario. res a sentarse más cerca, o a entrar en el
El día de la reunión: ¿Es un día en el grupo. Si esto es culturalmente difícil, uno
que tanto los hombres como las mujeres puede tratar de incluir distintas agrupacio-
están disponibles para asistir? Con frecuen- nes y actividades en grupos pequeños para
cia, se selecciona un día en el que los acomodar una necesidad de separación
hombres no tienen trabajo, pero no se con- dentro de la participación.
sidera que los trabajos de las mujeres sí Las dinámicas: Es muy útil incluir di-
continúan. A veces es mejor buscar una námicas sociales breves para aliviar tensio-
tarde en el fin de semana cuando no se in- nes y el cansancio durante las reuniones.
terfiere con las tareas de la cocina y el cui- Se pueden aprovechar éstas para bajar ten-
dado de los niños. Hay organizadores de siones de género u organizar momentos
eventos comunitarios que ofrecen comida donde los participantes jueguen roles dis-
para el evento para evitar así que la gente tintos a los normales. Esto ayuda a variar
tenga que salir a comer, y organizan activi- las perspectivas de un conflicto, generar
dades separadas para los niños para permi- distintas opciones de solución, y dejar, a
tir una activa participación de los padres. veces, que personas marginales puedan
La hora y la duración de la reunión: experimentar con roles más céntricos.
En adición a lo arriba expuesto, es impor- El idioma: Es esencial que el idioma
tante considerar cuáles son los horarios del discurso de la reunión sea accesible a
más convenientes para la comunidad y es- todos los participantes. Se debe evitar en lo
tablecer reglas de tiempo de duración. La posible la necesidad de traductores. Tam-
puntualidad es una condición que debe ser bién se debe cuidar el lenguaje de la reu-
aplicada no sólo a la comunidad sino a los nión y asegurar que todos entiendan bien
agentes de afuera. A veces es mejor dividir la “jerga” que puede usarse en una reunión
las reuniones en varias de menor duración, sobre conflictos.
a través de varios días seguidos para que la Los espacios/tiempos de reflexión
gente no se canse tanto y para que las mu- con la familia: Una estrategia que puede
jeres y los hombres puedan combinar la ser útil es la de programar en las reuniones
150
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
151
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
C u a dr o N º 1
Tendencias de Comportamiento de Hombres y Mujeres a la Negociación
MU J ER HOMBRE
cooperativo competitivo
expresivo asertivo
integrativo distributivo
integrativo y situacional individual
contextual aislado
pasivo agresivo
indirecto, relacional directo, lineal
personal despersonalizado
hablar poco hablar mucho
interrrumpido interrumpe
empatía antipatía
armonía conflicto
evitar conflictos confrontar conflictos
escuchar activamente escuchar a distancia
152
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
153
Condiciones necesarias para el manejo de
conflictos socioambientales
155
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
les que intervienen son heterogéneas y sus ser las bases para alterar la correlación de
intereses antagónicos. En caso contrario fuerzas entre los actores al ser entendidos
deberíamos modificar la expresión o -más como procesos de aprendizaje y fortaleci-
bien dicho- ampliarla a “manejo de con- miento de las organizaciones populares.
flictos y disputas socio-ambientales”, con El actor social se constituye como
lo cual también el análisis de las condicio- tal en la medida que representa un interés
nes para hacerlo deberían modificarse, y ocupa una posición en la sociedad, es
pues, aunque sea redundante, no es lo mis- decir que “encarna una idea, una reivindi-
mo aproximarnos al tema si nos referimos cación, un proyecto, una promesa, una de-
a disputas entre iguales que a conflictos nuncia”2 y en función de ellos actúa en el
entre desiguales. escenario social. Un individuo, un grupo,
Las confrontaciones puntuales cau- una comunidad o una institución pueden
sadas por un conflicto ocurren cuando los ser actores sociales y por lo tanto pueden
distintos actores sociales antagónicos se ser parte de un conflicto socioambiental en
colocan frente a frente -de manera real o fi- el momento en que sus intereses sobre de-
gurada- y pugnan por lograr que sus intere- terminado recurso son contradichos por
ses sean aceptados por el otro. En el caso los de otro u otros actores sociales. Los fac-
de los conflictos socioambientales, el inte- tores que intervienen en la constitución de
rés es sobre un determinado recurso natu- los actores sociales son su posición econó-
ral. Ese frente-a-frente tiende en la mayoría mica, su poder político, la cultura a la que
de los casos a ser violento o impositivo por pertenecen y su adscripción a una identi-
parte de los actores que concentran mayor dad3. Es el cruce de estas cuatro variables
poder político o económico, que pertene- el que provoca, por un lado, la diversidad
cen a culturas dominantes o cuyas identi- de actores sociales que intervienen en los
dades han sido hegemonizadas. A pesar de conflictos socioambientales y por otro, la
esta tendencia, hay cada vez más una con- complejidad de la caracterización de sus
ciencia de la necesidad de buscar medios intereses4.
que permitan alcanzar concertaciones o En todo caso, el papel que desempe-
acuerdos particulares sobre el uso de de- ñan los actores confrontados tiene un peso
terminados recursos naturales, aun entre fundamental en la manera en que el con-
actores estructuralmente antagónicos. Este flicto se desarrollará. Por esta razón, en es-
esfuerzo no debe olvidar que todos estos te trabajo se presentarán algunas condicio-
medios deberían procurar disminuir los nes a tener en cuenta en el manejo de con-
riesgos que reviste una confrontación vio- flictos socioambientales desde la perspec-
lenta para los actores menos favorecidos, tiva de los actores sociales que intervienen,
pero que en ningún caso serán soluciones dejando a un lado otro tipo de condiciones
definitivas al conflicto, aunque sí pueden que pueden derivarse de las causas que lo
156
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
157
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
puede ocurrir en una mesa de negociacio- canismos que emplean a la hora de inter-
nes cuando un actor se siente y se repre- venir en los conflictos han sido asumidos
senta a sí mismo como débil frente a uno por las poblaciones rurales como las úni-
que lo mira también como débil. El juego cas instancias válidas a las que recurrir.
de palabras expresa lo difícil de esta situa- Aun en el momento en que surge una dis-
ción. puta en el espacio intracomunitario, se
acude a ellos para que resuelvan sobre la
II. Legitimidad de los medios y de los agen- disputa o al menos “legalicen” la resolu-
tes de la resolución ción tomada. La “autoridad” que represen-
tan les otorga una legitimidad que rebasa
Más allá de las ventajas objetivas los límites de la legalidad. En muchas oca-
que pueden tener las estrategias colabora- siones hemos constatado cómo la solución
tivas en el manejo de conflictos socioam- final de una disputa intracomunal sólo se
bientales, debemos tomar en cuenta la va- alcanza cuando se ha pasado por los me-
loración que los actores más débiles hacen dios oficiales ejecutados por los agentes de
de ellas y la que hacen de las estrategias le- autoridad.
gales o impositivas. En este caso estamos En nuestras acciones de capacita-
tratando también de un aspecto que co- ción a sectores populares sobre el manejo
rresponde al plano del imaginario. alternativo de conflictos y a la hora de im-
Si nos acercamos a la realidad rural pulsar estas estrategias, deberíamos tomar
de América Latina, podemos observar que en cuenta los elementos o referentes más
las autoridades locales que representan a profundos a través de los cuales se constru-
la sociedad nacional (tenientes políticos, ye esa legitimidad de los medios y de los
guardias rurales, párrocos, maestros, ha- agentes que intervienen en la resolución
cendados, caudillos, etc.) gozan de un ele- de conflictos. En muchos casos podremos
vado prestigio al interior de las comunida- descubrir que parte de esos referentes giran
des, más aún si se trata de poblaciones in- en torno al sexo, a la edad, al manejo de la
dígenas; esto tiene mucho que ver con lo expresión oral, al desplazamiento y la ges-
que señalamos antes, es decir, la manera tualidad; son aspectos tan “triviales” los
en que lo perteneciente a la sociedad cul- que pueden revestir de legitimidad a un
turalmente dominante es representada por agente de autoridad y a través de él a la es-
las comunidades dominadas. Estos agentes trategia empleada. Podemos preguntarnos
de autoridad son, además, parte de un teji- también si el cambio de los roles asignados
do de relaciones de dependencia y sumi- a cada género, y que es impulsado sutil o
sión que se ha ido construyendo desde la bruscamente por los agentes de desarrollo,
colonia, pasando por la época de la ha- no infringe las normas culturales que pre-
cienda, hasta nuestros días. Ellos y los me-
158
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
tendemos respetar y hacer respetar con el Pueden aparecer a nuestros ojos (es decir,
uso de estrategias colaborativas. a nuestros filtros culturales) como actos
atentatorios a la dignidad, antidemocráti-
III. Estructura política interna de las comu- cos, autoritarios y hasta “salvajes”. Cabe
nidades locales nuevamente preguntarnos si somos capa-
ces de ser respetuosos solamente con
En el contexto latinoamericano coe- aquello que se asemeja a lo gestado en
xisten sociedades con sistemas políticos di- nuestra cultura o si aun aquellas prácticas
versos; entre ellos muchos que tienen un que contradicen nuestro sistema de valores
modelo altamente jerarquizado en el cual (y estoy hablando como miembro de la
un individuo concentra en sí prestigio, po- cultura hispano hablante latinoamericana)
der y fuerza naturales y sobrenaturales. deben ser respetadas y reconocidas como
Hablamos principalmente de las socieda- válidas y legítimas en el momento de la re-
des de floresta tropical, aunque en el con- solución de un conflicto.
texto andino también encontramos estruc- Sin ir tan lejos, constatamos también
turas de poder sumamente verticales. En que hay una gran diferencia entre un siste-
ellas, por lo tanto, el ejercicio de la autori- ma democrático (propio de las sociedades
dad tiende a ser vertical e impositivo. El originadas en la matriz cultural greco-lati-
mandato de un chamán es algo que no se na) y un sistema consensual (propio de las
puede obviar en el contexto intracomunal sociedades andinas). En principio, la de-
amazónico; la sanción comunal a quien mocracia es exactamente lo opuesto al
provocó un daño grave a otro de sus consenso. La primera implica la renuncia
miembros debe ser imperativamente cum- de todo por parte de algunos, mientras que
plida, como único mecanismo posible pa- el consenso implica la renuncia de algo
ra que el infractor se reincorpore a la vida por parte de todos. Pero, al menos en las
comunal en el contexto andino; el castigo comunidades andinas, esos consensos se
físico, la burla o el ridículo para quienes logran después de poner en acción todo un
alteran la vida comunitaria no son justa- juego de relaciones de reciprocidad, de
mente estrategias colaborativas en el senti- prestigio, de lealtades que poco o nada tie-
do usual (y muchas veces descontextuali- nen que ver con el tema sobre el que se
zado) del término, pero son estrategias ha- pretende alcanzar el consenso.
bituales en las comunidades indígenas del Las decisiones consensuales difícil-
continente. mente pueden ser contradichas o altera-
Todos estos mecanismos correspon- das. Este factor puede ser un aspecto favo-
den a sistemas peculiares de organización rable en el manejo de conflictos socioam-
política y son legítimos para quienes han bientales, pues fortalece la postura comu-
sido modelados en la cultura que los gestó. nitaria; pero también puede ser un impedi-
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
160
Pauta para el manejo de conflictos
del desarrollo local
Una perspectiva metodológica
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
3. La pauta como enfoque colabor ativ o Los conflictos son viejos y hay es-
cuelas para su tratamiento, pero el tema
En la implementación de planes sos- desplazado hacia la sociedad civil es rela-
tenibles de desarrollo local, juega papel tivamente nuevo. En el caso de los países
clave la concertación entre actores. Saber andinos, en los últimos tres años el mane-
tratar con los conflictos, al igual que tener jo de conflictos se está aclimatando a tra-
habilidad para negociar intereses y objeti- vés de la problemática medio ambiental, y
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
164
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
165
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Ordenamiento territorial:
¿Inventario de recursos o inventario de
conflictos?
Resumen Introducción
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168
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales..
169
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
de vida, como producto del progreso tec- actualmente en las reformas del Estado y
nológico-industrial y de sus requerimientos los procesos de descentralización.
de consumo. Particularmente se ha venido Paradójicamente, las nuevas opcio-
insistiendo en el cuestionamiento a los mo- nes para el manejo de los recursos natura-
delos de desarrollo más recientes, que han les, se plantean por la vía de la revaloriza-
privilegiado la concentración de pobla- ción ecológica, social y económica de sis-
ción, bienes, servicios, capitales y empleo, temas tradicionales de uso y explotación
en algunos lugares históricamente favore- de los recursos, de probada eficiencia en la
cidos, asumiendo que ello traduce ventajas conservación de los mismos y cuyo funda-
comparativas para el crecimiento econó- mento ha sido el uso múltiple de los recur-
mico, pero que de hecho han significado sos.
una enorme distorsión en la integración te- El uso múltiple de los recursos esta-
rritorial y en la organización de los espa- blece entonces una opción de grandes
cios geográficos. perspectivas por la vía de las complemen-
Los requerimientos de las nuevas taridades ecológicas, sociales y económi-
tecnologías y la importancia de otras esca- cas, y plantea un reto sociopolítico de gran
las de integración, han llevado a plantear trascendencia en la investigación, la cual,
la necesidad que tienen los países posee- a la hora actual, no puede ni debe perma-
dores de un patrimonio ecológico impor- necer como coto cerrado, en nombre de la
tante, de asumir nuevos roles en la econo- especialización necesaria de las ciencias.
mía internacional, en “beneficio de la hu- Es preciso abrirse a la integración de
manidad”. equipos interdisciplinarios y multidiscipli-
Se replantean las opciones del desa- narios, donde los problemas específicos se
rrollo, enfatizando la necesidad de promo- ubiquen dentro de las nuevas perspectivas
ver nuevas formas de manejo de los recur- del desarrollo, no como contraparte de los
sos naturales, que permitan su uso y explo- desarrollos urbano-industriales, sino como
tación, su conservación y una rentabilidad procesos integradores ecológica, social y
económica que responda a las exigencias económicamente necesarios; con un rol de
de las economías de mercado, en el marco capital importancia en el avance de las so-
de las nuevas integraciones que plantean ciedades hacia un mejor y mayor bienes-
los procesos de globalización de la econo- tar, cuyo fundamento se ubica actualmen-
mía mundial. te en el valor que sepamos otorgar a la bio-
Esto que, de hecho, implica cam- diversidad.
bios cualitativos importantes en la división En este orden de ideas, el ordena-
internacional del trabajo, requiere de ade- miento territorial como estrategia para
cuaciones también importantes en la ges- orientar la distribución espacial del desa-
tión político-administrativa representados rrollo, requiere, obviamente, de un conoci-
170
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales..
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales..
173
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
Ma t ri z g e ne ra l d e c o nj u nt o
Unidades político-administrativas
Unidades geomorfológicas
Unidades socioculturales
Unidades hidrográficas
Sistemas ecológicos naturales
Sistemas ecológicos implantados
Sistemas urbano-industriales
Unidades político-administrativas
Centros urbanos
Equipamiento
Servicios
Funciones urbanas
Unidades político-administrativas
Centros urbanos
Equipamiento
Servicios
Funciones urbanas
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales..
M at ri z de c onf l ic t os
Unidades político-administrativas
Conflicto de competencia
Conflicto de uso
Conflicto de valores
Unidades político-administrativas
Sistemas agrícolas
Plantación
Horticultura comercial
Fruticultura comercial
Cultivos anuales mecanizados de ciclo corto
Subsistencia y semi-comercial
Ganadería extensiva
Ganadería semi-intensiva
Ganadería intensiva
Complejos agropecuarios
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales..
los en el contexto global de los sistemas ur- los elementos histórico-culturales, socioe-
bano-rurales, locales, regionales y nacio- conómicos y geopolíticos que definen ese
nales. espacio en sus componentes locales, regio-
nales, nacionales y transnacionales. Es
2. Los planes de ordenamiento que dentro de este contexto donde se sitúan las
se derivan de esta estrategia, son instru- opciones políticas del desarrollo y las alter-
mento para la toma de decisiones, que par- nativas socio-económicas de integración
ticularizan las pautas a seguir en las orien- local, regional y nacional.
taciones de los procesos de desarrollo lo- Definir estas alternativas como op-
cales, regionales y nacionales, pero que al ciones para generar mejores condiciones
mismo tiempo constituyen una estrategia de calidad de vida, es lo que finalmente
para la gestión de los recursos que permite conduce a un proceso de desarrollo equili-
conformar un sistema nacional de gestión brado, que permite armonizar las desigual-
e integración del territorio. dades espaciales y las diferenciaciones ur-
bano-rurales.
3. El plan de ordenamiento, como
expresión material y concreta de una estra- 4. La gestión del territorio implica
tegia política, es un instrumento para la to- entonces, la toma de decisiones para el
ma de decisiones, pero que no se define manejo de los recursos disponibles y la im-
por la vía de la estructuración clásico-con- plementación del plan de ordenamiento
vencional de los planes de desarrollo, en como pauta para orientar el desarrollo. De
su versión diagnosis-prognosis-modelo esta manera, el plan de ordenamiento se
normativo. constituye en el fundamento de esa toma
La formulación de un plan de orde- de decisiones en la medida en que estable-
namiento debe partir de las valoraciones ce una visión global y sistémica de la diná-
del territorio: mica espacial del desarrollo; un cuerpo va-
a.Valoración ecológico-ambiental lorativo de las disponibilidades materiales
b.Valoración sociocultural de ese proceso y las opciones posibles pa-
c.Valoración económica ra reorientarlo.
d.Valoración geopolítica
Estas valoraciones son las que per- 5. La implementación del plan de
miten dimensionar los recursos naturales y ordenamiento conlleva entonces, a la for-
los recursos humanos y explicar la dinámi- mulación de planes de manejo de recur-
ca espacial del desarrollo en su diversas sos, planes globales o sectoriales de desa-
expresiones rurales y urbanas. rrollo, proyectos de equipamiento e in-
Se trata pues, de entender e interpre- fraestructura y planes de inversión, toman-
tar la organización del espacio geográfico,
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales..
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Participación comunitaria
y alternativas ambientales
Augusto Angel
181
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
real a las ventajas del desarrollo. El proble- década de los treinta. Habían sido incluso
ma de la participación está, por tanto, ínti- impulsados por las tendencias desarrollis-
mamente vinculado a la consolidación de tas prevalecientes en los círculos económi-
las democracias reales y no a las intencio- cos y políticos de los países centrales y
nes constitucionales, legales o discursivas ahora esos mismos países querían frenarlos
de las democracias formales. a mitad de carrera. De estas preocupacio-
nes surgió la tendencia media del ambien-
I. Los dilemas ambientales talismo de Estocolmo, que reconocía que
la fuente principal de deterioro ambiental
Por consiguiente, cuando se habla en los países periféricos era la pobreza y
de participación en problemas de medio que, en consecuencia, el desarrollo era in-
ambiente es indispensable dilucidar a qué dispensable para construir un ambiente sa-
tendencia ambientalista se alude. En efec- no.
to, no existe una sola perspectiva para
afrontar los problemas ambientales. En la II. Ambiente y subdesarrollo
Conferencia Internacional de Estocolmo se
plantearon claramente dos posiciones di- Estas ingenuas posiciones de centro
vergentes. Los países industrializados ten- se han visto desmentidas por los hechos. El
dían a comprender el problema ambiental desarrollo no ha traído consigo el anhela-
dentro del ámbito exclusivamente ecológi- do equilibrado, sino que marca cada vez
co o tecnológico. más las tendencias al desequilibrio am-
Se trataba de establecer medidas co- biental insertas en el desarrollo dependien-
rrectivas de tipo técnico a los graves pro- te.
blemas de contaminación y deterioro de Las ciudades de América Latina es-
los recursos que habían sido ocasionados tán superando rápidamente no sólo las
por el propio proceso de desarrollo. Se densidades poblacionales, sino las cotas
planteaba además, por parte de algunos de contaminación de los países centrales.
grupos más radicales dentro de esta ten- El crecimiento urbano no sigue las tenden-
dencia, la necesidad de pasar de una eco- cias clásicas del desarrollo industrial que
nomía abierta a una economía cerrada, to- predominaron en Europa y Estados Unidos
mando en consideración los límites im- durante el surgimiento del capitalismo. Por
puestos al desarrollo por un sistema de re- el contrario es un crecimiento caótico alre-
cursos finitos. dedor de dos ejes fundamentales: la con-
Ante estas tendencias los países del centración del excedente agrario en las
Tercer Mundo vieron amenazados sus es- grandes torres de cristal que adornan los
fuerzos para alcanzar el desarrollo que ha- centros habitacionales y la congestión tu-
bían emprendido con entusiasmo desde la
182
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
183
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
zación que significa que ese campo del sa- medicina popular, la autoconstrucción, la
ber tiene dueños y no puede ser invadido artesanía, nada de ello reúne las caracterís-
impunemente. Las ciencias se ejercen co- ticas sagradas de la ciencia.
mo batallas de competencia y no campos Dentro de este esquema conceptual
de complementariedad. Cada científico se hace imposible cualquier metodología
pretende llevar en su mochila de conoci- de participación comunitaria. La ciencia se
mientos la receta eficaz y el diagnóstico impone, no se consulta. Está hecha para
certero. imponer modelos de desarrollo preestable-
Por supuesto, de estas visiones par- cidos, no para encontrar alternativas socia-
ciales sólo resultan recetas ineficaces, pero les. Cumple una función social de ascenso
eso poco importa porque el conocimiento que no está vinculada a la solución de los
no está en razón directa con la función so- problemas populares. Está hecha para
cial que se le asigna al profesional. La in- competir, no para articularse en un proce-
vestigación se realiza en otra parte y tiene so de cambio.
que ver muy poco con las necesidades bá- Interdisciplina y participación co-
sicas de la población. Consulta más bien munitaria están íntimamente ligadas. Den-
las necesidades del mercado dirigido por tro del esquema monodisciplinar y reduc-
la propaganda. La universidad es un semi- cionista, no es posible entrar en un contac-
llero de profesionales, no un santuario de to creativo con la comunidad para propi-
la investigación. La escuela, por su parte, ciar alternativas de desarrollo. La transfor-
sirve para modelar los comportamientos de mación de los sistemas naturales está ínti-
sumisión a través de un curriculum oculto mamente ligada a las formas de organiza-
que no está contenido en los libros de tex- ción social y, por lo tanto, la cooperación
to. de las ciencias naturales, tecnológicas y
Frente a la comunidad, el científico sociales es indispensable para encontrar
o el técnico sólo están hechos para impo- propuestas alternativas.
ner modelos o extraer datos. Su instrumen-
to de investigación es la encuesta, no la V. El rol del burócrata y la participación
participación. La ciencia, para poder ser
competitiva se ha tenido que alejar del co- El papel social del burócrata está
nocimiento popular, relegado con Platón también articulado dentro del modelo ac-
al oscuro dominio de la opinión cuando tual en tal forma que difícilmente puede
no de la superstición. El conocimiento actuar como agente de un nuevo desarro-
científico se ha convertido así en un afeite llo. El burócrata es un ejecutor de los pla-
aristocrático, alejado de los vaivenes po- nes, con muy poco poder decisorio sobre
pulares. No tiene por qué mezclarse con la orientación del desarrollo. Ejecuta órde-
las tradiciones folclóricas del pueblo. La nes dentro de un ejército rigurosamente or-
185
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
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Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
bará por verse acorralada en la sumisión nía de los países industrializados tiende a
ineficaz o en la rebeldía estéril. la concentración transnacional de la pro-
Para que el conocimiento de la rea- piedad y de este ambiente han venido sur-
lidad no se convierta en frustración, los giendo, desde el tercer informe Club de
métodos de participación comunitaria de- Roma, alusiones a la necesidad de una
berían llevar la exigencia de nuevas formas centralización de la producción y conse-
de desarrollo que permitan a las mismas cuentemente a un control centralizado de
comunidades tener acceso a los recursos y los recursos del planeta.
orientar la producción hacia la satisfacción Por su parte, el oficialismo de los
de las necesidades biológicas y culturales. países tercermundistas sometidos a la he-
Este modelo alternativo es quizás igual- gemonía central del capital va perdiendo
mente la única salida para el estableci- cada vez más iniciativa de una propuesta
miento de un equilibrio entre producción y ambiental. Una vez difuminadas las espe-
sistemas de vida. Coinciden, pues, los pro- ranzas de Estocolmo, estos países se deba-
pósitos de la metodología de participación ten en la actualidad en los pantanos de la
con las alternativas ambientales hacia so- deuda y en las patrióticas utopías de la re-
ciedades más estables. cuperación.
Son los movimientos sociales los
VII. Modelos ambientales alternativos que han venido tomando conciencia de la
necesidad de una sociedad alternativa pa-
En efecto, al parecer la única salida ra evitar tanto el desangre de la violencia
alternativa ambiental viable consiste en la social como el agotamiento de los sistemas
descentralización de la producción. No es, vivos. Los movimientos sociales educados
por supuesto, la única que haya sido pro- tanto en la ideología de la armonía social,
puesta. El ambientalismo político ha for- como los que exigían un cambio revolu-
mulado propuestas que van desde el neo- cionario concebido dentro de la ortodoxia
fascismo ambiental, hasta el regreso puro y marxista no se planteaban una transforma-
simple a las leyes ecosistémicas, tal como ción de los sistemas productivos, sino una
funcionaron antes de la aparición del hom- aceleración del proceso económico cam-
bre. Existe todavía mucha confusión acer- biando o no las relaciones sociales de pro-
ca de las perspectivas políticas del ambien- ducción. El desarrollismo marxista podía
talismo y cada tendencia ha propuesto su coincidir e incluso ir más allá del desarro-
propio modelo, como continuación o co- llismo capitalista en las propuestas del cre-
mo ruptura del presente. cimiento indefinido de las fuerzas produc-
Las diferentes alternativas coinciden tivas. Es ese esquema el que se rompe con
con los intereses sociales contradictorios la aparición de la crisis ambiental.
entre países y clases sociales. La hegemo-
187
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
188
Capítulo I: Reflexiones y Propuestas teórico-conceptuales.
189
Capítulo 2
EXPERIENCIAS Y CASOS
Comunidades rurales en conflicto:
Una fotografía
Rolain Borel
193
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
194
Capítulo II: Experiencias y casos
sacar cualquier producto de una reserva Otro gran grupo de causas de los
forestal, siendo los “subproductos” esen- conflictos en torno a los recursos naturales
ciales para la sobrevivencia de las comuni- es por supuesto la pobreza rural, traducida
dades colindantes, o bien en los casos, en la necesidad de tierras y la sobre explo-
desgraciadamente frecuentes, de la decla- tación de recursos, etc.
ratoria de un área protegida en una zona Los problemas organizaciones apa-
previamente habitada. recen sólo marginalmente en los conflictos
Otras categorías de conflicto se dan estudiados, sea que estos se encuentren a
en relación al impacto ambiental y social la raíz misma, como en el caso, donde la
de las actividades industriales (especial- base de una organización indígena estaba
mente de la prospección petrolera) en terri- opuesta a las ventas de madera de bosques
torios indígenas o bien cuando se produ- comunales llevadas a cabo por sus dirigen-
cen invasiones en áreas protegidas o en te- tes, o bien sea que las organizaciones vean
rritorios indígenas. incrementados sus conflictos internos, co-
mo producto de una situación conflictiva
Causas de los conflictos. externa.
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Capítulo II: Experiencias y casos
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198
Capítulo II: Experiencias y casos
199
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
Bi bl iog r af ía
Upaz,1995.
Manejo de conflictos en recursos natura-
les. Informe de curso. Octubre de 1995
Upaz,1996.
Manejo de conflictos en recursos natura-
les. Informe de curso. Octubre de 1996
Ortíz-T P. 1997.
Guía metodológica de manejo comunita-
rio de conflictos socio-ambientales. FTPP-
FAO (Versión borrador).
Upaz, 1997
Guía metodológica para el análisis y el ma-
nejo de conflictos (Borrador) UPAZ. Junio
de 1997.
200
Casos Yuracarés e Izoceños:
derecho consuetudinario
y recursos naturales
René Orellana
201
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
Estas autoridades, individuales o co- opina que propiedad es una variable que
lectivas, ejercerán roles de dirección, pres- implica uso, gozo y disposición, en tanto
cripción, permisión y sanción. Pero tam- posesión implica uso y gozo.
bién son parte de la institucionalidad de El acceso supone disponibilidad y
gestión del espacio y los recursos natura- facilidad que tienen los miembros de una
les. sociedad para acceder y aprovechar deter-
En resumen, las autoridades tienen minados recursos para satisfacer intereses
atribuciones de decisión, dirección, admi- o necesidades.
nistración, sanción y resolución. Son, por El control alude al poder de admi-
consiguiente, parte del sistema de regula- nistrar o gestionar el espacio y sus recur-
ción de las sociedades. sos. Esta gestión tiene que ver con el uso,
Desde el enfoque de análisis del de- el aprovechamiento y el acceso a los re-
recho, el entramado de autoridades y nor- cursos naturales.
mas constituye la juridicidad indígena. Estas tres dimensiones están regidas
Pero hay un rol importante que lo por un conjunto de normas que facilitan a
vamos a analizar más adelante, se refiere a las sociedades el ordenamiento de su te-
la resolución de conflictos en términos de rritorio.
administración de justicia, es decir, al juz-
gamiento de personas por haber contrave- Recursos y normas: Casos Yuracaré y Gua -
nido normas y a la sanción. Proceso que r an í-Izo ceñ o
corresponde quizás más a un enfoque del
derecho penal, pero que para fines de Vamos a tomar dos grupos étnicos
comprensión de la dinámica comunitaria para desarrollar la relación de recursos y
de resolución de conflictos es importante normas en las dimensiones de tenencia,
puntualizar. acceso y control de recursos naturales.
Subrayaremos de manera resumida
D e r e c h o c o n s u e t u d i n a ri o y r e c u rs os n a t u - los aspectos comunes o relativamente co-
r a l es munes entre ambos grupos en relación a
diferentes recursos, obviando las diferen-
En nuestro análisis, tres elementos cias.
forman parte del conjunto de normas que El pueblo indígena yuracaré se en-
median en la relación de las sociedades cuentra ubicado en el Río Chapare, en la
con los recursos naturales, a saber: tenen- región del Chapare Tropical del departa-
cia, acceso y control. mento de Cochabamba (Bolivia). El pueblo
Vamos a entender tenencia como indígena Izoceño Guaraní, está ubicado
las formas de posesión y propiedad de un en la región chaqueña del Río Parapetí, en
recurso determinado. Henry Escalante,
202
Capítulo II: Experiencias y casos
203
Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina
karais que desarrollan la caza como de- solver conflictos con foráneos recurriendo
porte. al derecho oficial y sus instituciones.
En el caso de yuracaré, la presencia En los bosques comunales, el aceso
de asociaciones comerciales de pescado- a los árboles está restringido a los miem-
res que realizan pesca indiscriminada en bros de la comunidad. Los comunarios
grandes cantidades, sin respetar las épocas marcan los árboles con sus iniciales, es-
de veda y usando dinamita (prohibida por tampando así un derecho de propiedad so-
normas legales vigentes), los ha obligado a bre éstos. Esta práctica es legítima y forma
recurrir a las autoridades oficiales buscan- parte de la tenencia de árboles madera-
do control sobre el recurso en la medida bles. Sin embargo -aquí viene una prohibi-
en que sus autoridades comunales no son ción- personas de otras comunidades están
reconocidas por las foráneas al grupo étni- vetadas de acceso a manchas de madera
co y por tanto sus normas no funcionan en que no sean de su comunidad.
la resolución de conflictos. He aquí un ca- Existen áreas de explotación colec-
so de resolución de conflictos en el que el tiva, en las que no se distingue a los miem-
grupo étnico recurre al derecho oficial y bros de las comunidades. Estas están ubi-
sus instituciones para intermediar en sus cadas, en el territorio yuracarés, monte
relaciones interétnicas. adentro, lejos de la ribera, por tanto de los
La caza en el monte no tiene restric- territorios comunales.
ción, en el caso de los yuracarés, pero es Un componente fundamental para
mal vista cuando se trata de ajenos. entender el control del espacio y sus recur-
Los bosques ubicados en los territo- sos es el Territorio. Todas las comunidades,
rios comunales son propiedad de éstos; en los casos señalados, tienen territorios,
por tanto son controlados por las autorida- es decir, jurisdicciones conocidas y reco-
des comunales. Existen comunidades yu- nocidas. La delimitación es hecha a través
racarés que definen ciertas manchas de de mojones o el uso de otros referentes co-
madera como reservas, de modo que pue- mo chacos. También existen límites natu-
dan ser explotadas cuando los árboles al- rales. Diferentes comunidades miembros
cancen el fuste adecuado. En este grupo, de un mismo grupo étnico configuran en-
se ha creado una asociación maderera de tonces diferentes construcciones territoria-
yuracarés a fin de facilitar el relaciona- les.
miento con otras asociaciones comerciales Por otra parte existe el Territorio
que explotan madera en la región, dispu- Grande, o sea, aquel que aglutina a todas
tándola con los yuracarés. las comunidades. Se trata de otro espacio
Aquí observamos la presencia de de gestión, por tanto de normas de control,
otra autoridad, que busca el reconoci- de acceso y tenencia sobre diferentes re-
miento de su personería jurídica para re- cursos.
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Capítulo II: Experiencias y casos
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Comunidades y conflictos socioambientales: experiencias y desafíos en América Latina