1-RESEÑA BIOGRÁFICA
El filósofo francés Jean-Francois Lyotard(1924-2001), conocido como el Papa de
la Postmodernidad, murió a los 73 años a causa de una larga enfermedad, en París.
El científico, nacido en Versalles, desarrolló una forma de pensamiento basado en una
nueva cultura libre de elementos marxistas, freudianos y filosóficos, habiendo pasado
anteriormente por Dios y el marxismo.
Lyotard, que se desempeñaba como profesor universitario, ganó fama internacional con "La
condition postmoderne" (La condición posmoderna), un estudio sobre el postmodernismo
en el que hace una crítica a la filosofía ilustrada desde presupuestos nietzscheanos. En ese
estudio, Lyotard dio un carácter filosófico al concepto teórico, hasta entonces literario y
arquitectónico, e intentó brindar elementos para la comprensión del cambio de siglo.
Sus obras:
Discurso, figura (1971), Los dispositivos pulsionales (1974) y de las obras El diferenciado
(1983) y El entusiasmo (1986) recibió en 1996 el galardón de la sociedad francesa de
escritores, la 'Societé des Gens de Lettres'.
La ocasión para la entrega del premio fue la publicación de su ampliamente
admirada biografía de André Malraux, titulada Signe Malraux.
Antes de ejercer como profesor invitado en Dinamarca, Brasil, Canadá, Italia y Alemania,
impartió clases en destacados lugares de la vida estudiantil francesa.
Cabe destacar que Lyotard visitó nuestro país en varias ocasiones en los últimos años,
invitado para dictar conferencias acerca de sus ideas estéticas.
2-INTRODUCCIÓN
Abordamos el siguiente trabajo intentando descubrir la posibilidad que nos ha brindado la
obra en cuestión, tratando de determinar o apenas intuir espacios que antes no habíamos
explorado.
Lyotard, es el filósofo contemporáneo que se ha definido por la POSTMODERNIDAD y es
dentro de la filosofía no solamente la base teórica de la postmodernidad sino uno de los
representantes más serios.
La condición postmoderna expresa un análisis de la realidad de la cultura actual como
expresión del análisis del progreso. Nos dirá que el avance, el desarrollo económico de
las sociedades postindustriales, hacen que en el ámbito de la cultura se geste un
nuevo paradigma cultural, donde caen desde un punto de vista relativista, todas las grandes
concepciones o cosmovisiones por las cuales el hombre occidental ha vivido.
Todas estas cosmovisiones, según Lyotard han fracasado; y una de éstas a nivel cultural es
el marxismo. Además hace alusión a la escuela de Frankfurt, que ha gestado una visión
crítica de la sociedad capitalista en su versión totalmente consumista y placentera de la
vida.
Considera que los metarrelatos, son narraciones que están destinadas al fracaso, no hay
verdad porque la misma cultura ha evolucionado de tal manera que se centran con una
pluralidad de verdades y esto hace pensar que no hay una verdad fuerte sino que solamente
se tienen impresiones subjetivas acerca de lo que es la verdad.
La verdad no está más en el centro de la teoría sino que la verdad aparece y se manifiesta en
los márgenes.
Lyotard, ha identificado la cultura contemporánea como" chatarra Postmodernism "o"
Postmodernism ecléctico "debido a su buena voluntad de absorber una variedad de estilos
sin importar su procedencia o estado. El renombre cada vez mayor del "campo" y del
"kitsch" testimonia a esta tendencia general. La explosión de la tecnología de información,
en cibercultura particular y realidad virtual, ha aumentado un sentido de la diversificación
posible de la experiencia.
El objetivo del trabajo de Lyotard en "La condición postmoderna" tiene por objeto el saber
(el conocimiento) en las sociedades más desarrolladas. Y tal condición designa las
transformaciones culturales que han afectado las reglas de juego de la ciencia, la literatura,
las artes con relación a la crisis de los relatos; entendidos estos últimos
como discursos legitimadores de ciertas verdades parciales que han permitido un alto grado
de certidumbre.
Lyotard ha estructurado la obra en catorce capítulos los cuales se esbozarán a continuación.
3- DESARROLLO
3.1. El campo : El saber en las sociedades informatizadas
Lyotard se plantea la siguiente hipótesis: el saber modifica su estatuto al mismo tiempo que
cambian las sociedades y entran en lo que se conoce como la era postindustrial y en las
culturas en la edad llamada postmoderna.
Este paso comenzó por lo menos desde fines de los años cincuenta que para Europa señala
el fin de su reconstrucción, es más o menos rápido según los países y en éstos según los
sectores de actividad.
El autor considera que "El saber científico es una clase de discurso".
El saber científico en este tipo de sociedad está validado por un discurso, está legitimado
por el lenguaje, por los discursos construidos a su alrededor, por las informaciones y
los medios que informan, por las teorías de la comunicación y la informática, etc. El saber
está afectado en sus dos funciones principales: la investigación y la transmisión del
conocimiento.
Es razonable pensar que la multiplicación de las máquinas de información afectó a la
circulación de los conocimientos como lo ha hecho el desarrollo de los medios de
circulación del hombre primero (transporte), de sonido e imágenes después (media)
El saber para Lyotard es producido para ser vendido y es consumido para ser valorado en
una nueva producción. Deja de ser en sí mismo su propio fin y pierde su valor de uso;
además en las últimas décadas el saber se ha convertido en la principal fuerza de
producción, lo que ya modificó la composición de las poblaciones activas de los países más
desarrollados, y es lo que constituye el principal embudo para los países en vías de
desarrollo.
Así se abre un nuevo campo para las estrategias industriales y comerciales y para las
estrategias militares y políticas, además se corre el riesgo de plantear con una nueva
intensidad el problema de las relaciones entre las exigencias económicas y las exigencias
estatales.
Así como las naciones han peleado por territorios, por materiales y mano de obra, así se
pelearán en el porvenir para dominar las informaciones (los saberes), el conocimiento.
El autor expresa que los flujos de conocimientos estarían unos reservados a los
"decididores", mientras que los otros servirían para pagar la deuda perpetua de cada uno
con respecto al lazo social.
3.2. El problema: La legitimación
La legitimación es el proceso por el cual el legislador se encuentra autorizado a promulgar
una ley como norma.
Un enunciado científico debe presentar un conjunto de condiciones para ser aceptado como
tal.
Aquí la legitimación es el proceso por el cual un legislador que se ocupa del discurso
científico está autorizado a prescribir las condiciones convenidas para que un enunciado
forme parte de ese discurso y pueda ser tenido en cuenta por la comunidad científica.
EI planteamiento de la información de las sociedades más desarrolladas permite sacar a
plena luz, ciertos aspectos de la transformación del saber y sus efectos sobre los poderes
públicos y las instituciones civiles, efectos que resultan poco perceptibles desde otras
perspectivas.
El saber científico no es todo el saber, siempre ha estado en competencia, en conflicto con
otro tipo de saber, que el autor llamará narrativo, y además, interfiere con el problema
esencial, que es el de la legitimación.
Desde Platón, la cuestión de la legitimación de las ciencias se encuentra relacionada con la
de la legitimación del legislador.
Desde esta visión, el derecho a decidir lo que es verdadero, no es independiente del derecho
a decidir lo que es justo.
Hay un lazo en común entre el tipo de lenguaje que se llama ciencia y ese otro que se
llama ética y política, uno y otro proceden de Occidente.
Lyotard, constata que el saber científico así planteado parecía subordinado más que nunca
a las potencias y que con las nuevas tecnologías se expone a convertirse en uno de los
principales conflictos, entonces, la cuestión de la doble legitimación no se diluye sino que se
plantea con mayor intensidad.
De esta manera se plantea que saber y poder son las dos caras de una misma moneda.
¿Quién decide lo que es saber, y quién sabe lo que conviene decidir? Esta cuestión del saber
en la era de la informática es asunto de gobierno.
3.3. El método: Los juegos del lenguaje
Al analizar el problema de la legitimación, el autor ha preferido un procedimiento: poner el
acento sobre los actos del habla y especialmente sobre su aspecto pragmático.
Para facilitar la lectura del texto, Lyotard, realiza un resumen de lo que se entiende por
pragmática, y lo explica discriminando los enunciados :
ENUNCIADO DENOTATIVO Þ DESCRIPTIVO
Sitúa al destinador (el que lo enuncia), al destinatario (el que los recibe) y a su referente
(aquello de lo que el enunciado trata) de una manera específica.
Por ejemplo: LA UNIVERSIDAD ESTÁ ENFERMA
DESTINADOR: queda situado y expuesto en la posición de sabiente.
DESTINATARIO: en posición de tener que dar o negar su asentimiento.
REFERENTE: comprendido, como algo que exige ser identificado y expresado.
ENUNCIADO PREFORMATIVO Þ ACTUACIÓN OPTIMA
Tiene la particularidad de que su efecto sobre el referente coincide con su enunciación.
Por ejemplo: LA UNIVERSIDAD QUEDA ABIERTA.
DESTINADOR: Debe estar dotado de autoridad para pronunciarlo.
DESTINATARIO: No es tema de discusión ni de verificación, para este, que se encuentra
inmediatamente situado en el nuevo contexto así creado.
Este tipo de enunciados, al pronunciarlos obtiene un efecto inmediato, tanto sobre el
referente (universidad) como sobre su destinatario(cuerpo de profesores).
ENUNCIADO PRESCRIPTIVO
Puede ser modulado en órdenes, mandamientos, instrucciones, recomendaciones,
peticiones, súplicas, ruegos, etc.
Por ejemplo: HAY QUE PROPORCIONAR MEDIOS A LA UNIVERSIDAD.
DESTINADOR: Está situado en posición de autoridad, espera del destinatario la efectividad
de lo enunciado.
Desde otro punto de vista; Wittgenstein retoma el estudio del lenguaje y centra
su atención en algunos juegos del mismo. Esto significa que cada uno de esos enunciados
deben poder ser determinados por reglas que especifiquen sus propiedades y el uso que de
ellas se pueda hacer.
Tres observaciones deben hacerse a propósito de los juegos de lenguaje.
Primero, las reglas no tienen legitimación en sí mismas, sino que se validan mediante
el contrato entre los jugadores (el emisor, el receptor). Segundo: sin reglas no hay juego; si
se modifican las reglas es otro juego el que se inaugura. Tercero: todo enunciado debe ser
considerado como una jugada hecha en un juego mayor. Esta última observación admite
que hablar es combatir y que los actos del lenguaje se derivan de una agonística (ciencia de
los combates) general.
Esta idea de agonística no debe ocultar que el lazo social esta hecho de jugadas de lenguaje.
3.4. La naturaleza del lazo social: La alternativa moderna.
El asunto de la legitimación del saber está en los relatos y en los metarrelatos, por eso el
trabajo de Lyotard describe el método de estos relatos encontrando las reglas narrativas del
juego del lenguaje.
Si se trata el saber, en la sociedad contemporánea, una cuestión es decidir la representación
metódica que se hace de ella. Y ésta es explicada, en el texto, desde la alternativa moderna y
la perspectiva postmoderna.
La primera es una solución binaria: la sociedad es un todo funcional a la que ilustra con el
nombre de Talcot Parsons y de su escuela; la sociedad está dividida en dos, con la corriente
marxista (todas las escuelas que la componen, admiten el principio de la lucha de clases, y
de la dialéctica como dualidad que produce la unidad social).
Este corte metodológico que determina dos grandes modelos o tipos de discursos sobre la
sociedad proviene del siglo XIX. La idea de que las sociedades forman un todo orgánico,
dominaba el espíritu de los fundadores de la escuela francesa; el funcionalismo; toma
otra dirección cuando Parsons en los años 50 asimila la sociedad a un sistema auto
regulado.
Desde el pensamiento de Comte al de Luhman, que llegan a una misma idea de lo social
(más allá de los cambios que esta ha sufrido): la sociedad es una totalidad unida, una
"unicidad".
..."Parsons, formula claramente " La condición más decisiva para que un análisis dinámico
sea válido, es que cada problema se refiera continua y sistemáticamente al estado del
sistema considerado como un todo (...). Un proceso o un conjunto de condiciones o bien
"contribuye" al mantenimiento (o al desarrollo) del sistema, o bien es "disfuncional" en lo
que se refiere a la integridad y eficacia del sistema. Esta idea es también la de los
tecnócratas".
De ahí que su credibilidad, se funda en contar con los medios para hacerse realidad y de
administrar sus pruebas.
La teoría crítica se apoya en un dualismo de principio y desconfía de síntesis y
reconciliaciones,
es un modelo diferente de la sociedad, nace con las luchas que acompañan al asedio de las
sociedades civiles tradicionales por el capitalismo.
El modelo crítico se ha mantenido y se ha refinado de cara al proceso, en minorías como la
Escuela de Frankfurt o como el grupo Socialisme ou Barbarie.
No se puede saber lo que es el saber, que problemas encaran su desarrollo y su difusión, si
no se sabe nada de la sociedad donde aparece.
Saber algo de la sociedad, es en principio elegir la manera de interrogar, que es también la
manera de la que ella puede proporcionar respuestas.
Esta elección o decisión parece difícil entre homogeneidad o dualidad intrínsecas de lo
social, funcionalismo o criticismo del saber.
Lyotard distingue dos tipos de saber, uno positivista que encuentra fácilmente su
explicación en las técnicas relativas a los hombres y a los materiales y que se dispone a
convertirse en una fuerza productiva indispensable al sistema, otro crítico o reflexivo o
hermenéutico que al interrogarse directamente o indirectamente sobre los valores o
los objetivos, obstaculiza toda recuperación.
La alternativa parece clara homogeneidad o dualidad.
3.5. La naturaleza del lazo social; La perspectiva postmoderna.
La condición postmoderna asume al lazo social como un vínculo múltiple de pliegues cada
vez más intrincados e incomprensibles: mudables. Y esta característica del lazo social
obstaculiza la consolidación de los grandes relatos de la historia y de la ciencia, ya que
rompe en su comprensión con la dualidad.
Las funciones de regulación y de reproducción, se les quitan a los administradores y serán
confiadas a autómatas.
La clase dirigente será cada vez más la de los decididores. Deja de estar constituida por la
clase política tradicional, para pasar a ser una base formada por jefes de empresas, altos
funcionarios, dirigentes de los grandes organismos profesionales, sindicales, políticos,
confesionales.
Los antiguos polos de atracción constituidos por los Estados Naciones, los partidos, las
profesiones, las instituciones y las tradiciones históricas pierden su atracción.
Los juegos del lenguaje son el mínimo de relación exigido para que haya sociedad, el ser
humano, desde antes de su nacimiento, está situado con referencia a la historia que cuenta
su ambiente y con respecto a la cual tendrá que posteriormente conducirse.
En una sociedad donde el componente comunicacional se hace cada día más evidente, como
realidad y como problema el aspecto lingüístico adquiere nueva importancia,
En la teoría de la comunicación, se olvidarían dos cosas: los mensajes estan dotados de
formas y de efectos muy diferentes, según sean, denotativos, prescriptivos, valorativos,
performativos, etc. Es seguro que no solo funcionan en tanto que comunican información.
Lo que se precisa para comprender las relaciones sociales, a cualquier escala que se las
tome, no es únicamente una teoría de la comunicación, sino una teoría de los juegos, que
incluya a la agonística.
En el uso ordinario del discurso, los interlocutores recurren a lo que sea, cambian de juego
de un enunciado a otro. Este no carece de reglas, pero sus reglas autorizan y alientan una
mayor flexibilidad en sus enunciados.
En las instituciones, una discusión requiere de limitaciones, las cuales operan como filtros,
sobre la autoridad del discurso y privilegian determinadas clases de enunciados: hay cosas
que no se pueden decir.
De ahí que el predominio caracterice al discurso de la institución, hay cosas que se pueden
decir y maneras de decirlas. A sí, los enunciados de mando de los ejércitos, de oración de las
iglesias, de denotación de las escuelas, de narración en las familias, de interrogaciones en
las filosofías, de performatividad en las empresas... La burocratización es el límite extremo
de esta tendencia.
Esta hipótesis acerca de la institución parte de una visión cosista de lo instituido.
Actualmente el límite que la institución pone al potencial del lenguaje en jugadas nunca
está establecido, ella misma es el resultado provisional y el objeto de estrategias de lenguaje
que tienen que dar lugar dentro y fuera de la institución. Si ella logra desplazar
los límites de la antigua institución podrán cambiar sus enunciados.
El autor considera que es conveniente, abordar las instituciones contemporáneas del saber,
de esta manera.
3.6. Pragmática del saber narrativo.
La naturaleza del saber narrativo permite por comparación distinguir ciertas características
que recubre el saber científico en la sociedad contemporánea, y ayuda a comprender como
se plantea y no se plantea la cuestión de la legitimidad.
El saber general no se reduce a la ciencia, ni siquiera al conocimiento.
La ciencia, sería un subconjunto de conocimientos hecha de enunciados denotativos en
los cuales debería decidir si éstos pertenecen o no pertenecen al lenguaje considerado como
pertinente por los expertos.
El conocimiento, sería el conjunto de enunciados que describen objetos, con exclusión de
todos los demás enunciados susceptibles de ser verdaderos o falsos.
El saber, no se comprende como un conjunto de enunciados denotativos, se mezclan en él
las ideas de saber-hacer, saber-vivir, de saber-oír, etc.
El saber es lo que hace a cada uno capaz de emitir buenos enunciados denotativos,
prescriptivos, valorativos, etc, permite buenas actuaciones con respecto a varios objetos del
discurso: conocer, decidir , valorar, transformar, etc. Uno de sus rasgos principales coincide
con una formación amplia de las competencias.
Otra característica es la afinidad de un saber con la costumbre. Y estos se conceptúan
buenos porque son conformes a los criterios pertinentes admitidos en el medio constituido
por los interlocutores del sabiente. Los cuales han sido llamados por los primeros filósofos,
opinión, a ese modo de legitimación de enunciados. El consenso que permite circunscribir
tal saber del que no sabe es lo que constituye la cultura de un pueblo.
Lo que el saber puede ser como formación y como cultura lo autorizan descripciones
etnológicas. Desde la antropología y la literatura, en sociedades en rápido desarrollo
detectan en él su persistencia al menos en ciertos sectores.
Se puede apreciar que sea cual sea, el argumento que se proponga para dramatizar y
comprender la separación entre un estado consetudinario del saber y el que le es propio en
la edad de las ciencias, se armonizan en un hecho, la preeminencia de la forma narrativa en
la formulación del saber tradicional.
Lyotard, expresa que el relato es la forma por excelencia de ese saber, y esto en varios
sentidos.
En primer lugar, los relatos populares cuentan los éxitos o fracasos del héroe, los que dan
su legitimidad a instituciones de la sociedad o bien representan modelos positivos o
negativos de integración en las instituciones establecidas. Esos relatos permiten, definir los
criterios de competencia que son los de la sociedad y por esos criterios valorar las
actuaciones que se realizan.
En segundo lugar, la forma narrativa, admite una pluralidad de juegos del lenguaje
encuentran sitio en el relato enunciados: denotativos, deónticos, interrogativos, valorativos,
etc. ( Es un entretejido)
Una tercera propiedad, es la relativa a la transmisión de esos relatos. Su narración obedece
muy a menudo a reglas que fijan la pragmática.
La regla pragmática, es una propiedad que es intrínseca a los relatos populares.
Los puestos narrativos (destinador, destinatario, héroe) se distribuyen de modo que el
derecho a ocupar uno, el de destinador, se funda sobre el doble hecho de haber ocupado el
otro, el de destinatario, y el de haber sido, contado por un relato.
El saber que transmite esas narraciones determina lo que hay que decir para ser escuchado
y lo que hay que escuchar para poder hablar y lo que hay que jugar para poder ser el objeto
de un relato.
Los actos de habla que son pertinentes a ese saber los lleva a cabo el locutor, el interpelado
y el tercero del que se ha hablado.
El saber que se desprende deja percibir con claridad una triple competencia: saber-decir,
saber-escuchar, saber-hacer, donde se ponen en juego las relaciones de la comunidad
consigo misma y con su entorno. Los relatos transmiten las reglas pragmáticas que
constituye el lazo social.
El cuarto aspecto, de ese saber narrativo es su incidencia sobre el tiempo. La forma
narrativa obedece a un ritmo, es la síntesis de un metro que hace latir el tiempo en períodos
regulares y de un acento que modifica la longitud o la amplitud de algunos de ellos.
La forma de los refranes, proverbios, máximas que son pequeños trozos de relatos posibles
o las matrices de antiguos relatos y que todavía continúan en circulación en el aspecto social
contemporáneo, se reconocerá en su discurso la marca de esta temporalización que alcanza
a la regla de nuestro saber para que este no se olvide.
El pueblo es quién los actualiza, no sólo al contarlos, sino también al escucharlos y al
interpretarlos en sus instituciones.
Los relatos determinan, definen, lo que tiene derecho a decirse y a hacerse en la cultura y
como son también parte de ésta, se encuentran por eso mismo legitimados.
3.7. Pragmática del saber científico.
El autor caracterizará la pragmática del saber científico tal y como se desprende de la
concepción clásica del saber, distinguiendo en ella el juego de la investigación y el de
la enseñanza.
Lyotard, explica que en el juego de la investigación, una proposición siendo verdadera o
falsa, se comporta como un grupo de tensiones, (que ejercen sobre cada uno de los puestos
pragmáticos) que ponen en juego al: destinador, destinatario y referente. Esas tensiones
son una especie de prescripciones que regulan la aceptabilidad del enunciado en tanto que
"de ciencia".
El destinador supone que dice la verdad.
El destinatario se supone que puede validar o negar el enunciado, lo cual implica que es
un destinador potencial.
El referente, se supone "expresado" por el enunciado conforme a lo que es.
El texto expresa, que la regla de adecuación presenta un problema: lo que se dice es
verdadero porque se demuestra, pero ¿qué demuestra que la demostración es verdadera?
La solución científica a esta dificultad consiste en la observación de una doble regla. La
primera es dialéctica, es referente lo que puede ser materia a probar. La segunda
es metafísica: el mismo referente no puede proporcionar una pluralidad de pruebas
contradictorias o inconsistentes; entonces se apoya en:"Dios", no engaña.
Esta doble regla sustenta lo que la ciencia del siglo XIX llama verificación y la del siglo xx
falsificación. Permite proporcionar al destinador y destinatario, el horizonte del consenso.
No todo consenso es indicio de verdad; pero se supone que la verdad de un enunciado no
puede dejar de suscitar el consenso.
La investigación apela a la enseñanza, el científico necesita un destinatario que pueda ser a
su vez un destinador.
No es sólo la verdad del enunciado es lo que está en juego sino su propia competencia. La
verdad del enunciado y la competencia del que enuncia están sometidas al asentimiento de
la colectividad de iguales en competencia.
Es preciso, formar iguales. La didáctica asegura esta reproducción. Es diferente del juego
dialéctico de la investigación.
El destinatario, el estudiante, no sabe lo que sabe el destinador, por esta razón tiene algo
que aprender. Al aprender puede convertirse en experto. Este es introducido así en la
dialéctica de los investigadores, en el juego de la información del saber científico, debido a
hay enunciados que pueden ser transmitidos tal cual son a título de verdades indiscutibles
de la enseñanza.
Si se compara esta pragmática con la del saber narrativo se aprecian las siguientes
propiedades:
1. El saber científico exige el aislamiento de un juego del lenguaje, el denotativo; y la
exclusión de los demás el criterio de aceptabilidad es su valor de verdad.
Se es "savant" si se puede pronunciar un enunciado verdadero a propósito de un referente y
científico si se pueden pronunciar enunciados verificables.
2. Ese saber se encuentra así aislado de los demás juegos de lenguaje cuya combinación
forma el lazo social.
No es un componente inmediato y compartido como lo es el saber narrativo. Es un
componente indirecto, por lo que se convierte en una profesión y da lugar a instituciones.
En las sociedades modernas los juegos de lenguaje se reagrupan en forma de instituciones
animadas por profesionales.
La relación entre el saber y la sociedad se exterioriza. Aparece un nuevo problema, el de la
relación de la institución científica con la sociedad.
3. En la investigación, la competencia requerida se refiere sólo al puesto del enunciador.
Éste no tiene competencia particular en cuanto destinatario. Y tampoco tiene competencia
como referente. Aquí no ocurre como en la narrativa, que un saber ser, es lo que el saber
dice que es.
4. Un enunciado de ciencia, nunca está a salvo de una «falsificación».siempre puede ser
desechado, y si está, en contradicción con un enunciado anteriormente admitido, no podrá
ser aceptado corno válido más que si refuta el enunciado precedente por medio de
argumentos y pruebas.
5. El juego de la ciencia implica, una memoria y un proyecto. El destinador de un enunciado
científico se supone que tiene conocimiento de los enunciados precedentes a propósito de
su referente (bibliografía) y sólo propone un enunciado sobre ese mismo tema si difiere de
los enunciados precedentes. Esta diacronía que supone la memorización y la investigación
del nuevo enunciado designa en principio un proceso acumulativo, aunque la relación de
tiempo, sea variable.
Estas propiedades merecen que se las recuerde por dos razones.
El paralelismo de saber científico y del saber narrativo hace que se comprenda, que la
existencia del primero ya no tiene necesidad del segundo. Uno y otro están constituidos
por conjuntos de enunciados; "jugadas" realizadas por jugadores en el marco de las reglas
generales; esas reglas son específicas a cada saber, y las «jugadas» consideradas buenas en
uno y en otro no pueden ser del mismo tipo, salvo por accidente.
No se puede considerar la existencia ni el valor de lo narrativo a partir de lo científico, ni
tampoco a la inversa: los criterios no son los mismos en uno que en otro.
Según Lyotard:
"Lamentarse, de la perdida del sentido en la postmodernidad consiste en dolerse porque el
saber ya no sea principalmente narrativo. Se trata de una inconsecuencia. Hay otra que no
es menor, la de querer derivar o engendrar (por medio de operadores tales como el
desarrollo, etc) el saber científico a partir del saber narrativo, como si este contuviera a
aquel en estado embrionario".
Las especies del lenguaje mantienen entre ellas relaciones, y éstas están lejos de ser
armoniosas.
La otra razón que puede justificar el recuerdo sumario de las propiedades del juego de
lenguaje de la ciencia afecta precisamente a su relación con el saber narrativo.
El saber narrativo, no valora la cuestión de su propia legitimación, se acredita a si mismo
por la pragmática de su transmisión sin recurrir a la argumentación, y a
la administración de pruebas.
El científico se interroga sobre la validez de los enunciados narrativos y constata que éstos
nunca están sometidos a la argumentación y a la prueba. Los clasifica en otra mentalidad:
salvaje, primitiva, subdesarrollada, atrasada, alienada, formada por opiniones, costumbres,
autoridad, prejuicios, ignorancia, ideologías. Los relatos son fábulas, mitos, leyendas, etc.
Esta relación desigual es un efecto específico de las reglas propias de cada juego. Se conocen
los síntomas. Constituyen toda la historia del imperialismo cultural desde los comienzos de
Occidente. Es importante reconocer al garante, que se distingue de todos los demás: está
dominado por la exigencia de legitimación.
3.8. La función narrativa y la legitimación del saber
El problema de la legitimación ya no es considerado un fallo del juego de lenguaje de la
ciencia. Sino que está legitimado en si mismo como problema, es decir, como competencia
heurística. Esta manera de tratarlo, es reciente. Es de señalar que durante largo tiempo el
saber científico ha buscado otras soluciones que no han podido evitar recurrir
a procedimientos que se refieren al saber narrativo.
Hay una relación del saber científico con el saber popular, el científico necesita divulgar su
descubrimiento y lo relata en forma de epopeya en los medios de comunicación. De esta
forma satisface las reglas del juego narrativo, ejerciendo presión sobre los usuarios de los
medios y sobre su fuero interno. El Estado puede gastar mucho para que la ciencia pueda
presentarse como epopeya: a través de ella, se hace creíble, crea el asentimiento público.
No queda, excluido que el recurso a lo narrativo sea inevitable; al menos cuando el juego del
lenguaje de !a ciencia busque la verdad de sus enunciados y no pueda legitimarla por sus
propios medios.
Desde sus comienzos, el nuevo juego del lenguaje plantea el problema de su propia
legitimidad.
Con Platón, el juego del dialogo, incluye en sí mismo las dos funciones la de investigación y
la de enseñanza. Se retoman ciertas reglas: la argumentación con el único fin del
consenso, la unicidad del referente como garantía de ponerse de acuerdo, la paridad entre
los "compañeros", e incluso el reconocimiento indirecto de que se trata de un juego, puesto
que de él se encuentran excluidos todos los que no aceptan las reglas, por debilidad o
torpeza.
En los libros VI y VII de La República, la respuesta procede, de un relato (la alegoría de la
caverna) que cuenta por qué y cómo los hombres quieren relatos .
Los Diálogos de Platón, como el esfuerzo de legitimación proporciona las armas a la
narración, cada uno de ellos adquiere siempre la forma del relato de una discusión
científica. El hecho es que el discurso platónico que inaugura la ciencia no es científico, y
eso aunque intente legitimarla.
EI saber científico no puede saber y hacer saber lo que es el verdadero saber sin recurrir al
relato, que para él es el no-saber.
Aristóteles, ha sido quien ha aislado la descripción de las reglas a las que hay que someter
los enunciados que se declaran científicos (el organon), de la búsqueda de su legitimidad en
un discurso sobre el Ser (la Metafísica). sugiere que el lenguaje científico, está hecho de
argumentaciones y pruebas, es decir, de dialéctica.
Con la ciencia moderna aparecen dos nuevos componentes en la problemática de la
legitimación: para responder a la pregunta: ¿cómo probar la prueba? o ¿quién decide las
condiciones de lo verdadero?, se abandona la búsqueda metafísica de una autoridad
trascendente.
Las reglas de juego de la ciencia son inmanentes a ese juego y pueden ser que establecidas
en el seno de un debate científico y para que dichas reglas sean buenas es necesario el
consenso de los expertos.
Esta disposición general de la modernidad a definir las condiciones de un discurso se
combina con el restablecimiento de la dignidad de las culturas narrativas (populares), en
el Humanismo renacentista, la filosofía idealista alemana, la escuela histórica francesa.
La narración, deja de ser un desliz de la legitimación. Este recurso explicito al relato en la
problemática del saber acompaña a la emancipación de las burguesías con respecto a las
autoridades tradicionales.
El saber de los relatos retorna a Occidente para solucionar la legitimación de las nuevas
autoridades.
Lyotard expresa:"Es natural que en una problemática narrativa, esta cuestión espere la
respuesta de un héroe: ¿quién tiene derecho a decidir por la sociedad? ¿cuál es el sujeto
cuyas prescripciones son normas para aquellos a quienes obligan?
Este modo de interrogar la legitimidad socio-política se combina con la
nueva actitud científica: el héroe es el pueblo, el signo de la legitimidad su consenso, su
modo de normativación la deliberación. La idea de progreso resulta indefectiblemente de
esto: no representa más que el movimiento por el cualel saber se supone que se acumula,
pero ese movimiento se extiende al nuevo sujeto socio-político. El Pueblo está, en debate
consigo mismo acerca de lo que es justo e injusto de la misma manera que la comunidad de
ilustrados sobre lo que es verdadero y falso; acumula las leyes civiles como acumula las
leyes científicas; perfecciona las reglas de su consenso por disposiciones constitucionales
cuando las revisa a la luz de sus conocimientos produciendo nuevos "paradigmas"".
El modo de legitimación, que reintroduce el relato como validez del saber, puede tomar así
dos direcciones, según represente al sujeto del relato como cognitivo o como práctico: como
un héroe del conocimiento o como un héroe de la libertad. Y en razón de esta alternativa, no
sólo la legitimación no tiene siempre el mismo sentido, sino que el propio relato aparece
como insuficiente para dar una versión completa.
3.9. Los relatos de la legitimación del saber
El autor examina dos versiones del relato de legitimación, una más política, otra más
filosófica, ambas de gran importancia en la historia moderna, en particular en la del saber y
sus instituciones.
La primera tiene por sujeto a la humanidad como héroe de la libertad. Todos los pueblos
tienen derecho a la ciencia. El derecho a la ciencia debe ser reconquistado.
Se comprende que este relato imponga una política de la enseñanza primaria más que de la
Universidad y las Escuelas. El mismo razonamiento es válido para el establecimiento de
instituciones propiamente científicas.
Con el otro relato de leqitlmaci6n, la relación entre la ciencia, la nación y el Estado da lugar
a una elaboración diferente. Su influencia será considerable en la organización de la
enseñanza superior en los países jóvenes de los siglos XIX y XX.
La gran función que las universidades fue por lo tanto "exponer el conjunto de
conocimientos y hacer que aparezcan los principios al mismo tiempo que los fundamentos
de todo saber", pues "no existe capacidad científica creadora sin espíritu especulativo". La
especulación es el nombre que aquí lleva el discurso sobre la legitimación del saber
científico.
Las Escuelas son funcionales; la universidad es especulativa, es decir, filosófica. Esta
filosofía debe restituir la unidad de los conocimientos dispersos en ciencias particulares, en
los laboratorios y en las enseñanzas pre-universitarias; sólo lo puede hacer en un juego de
lenguaje que los enlaza unos a otros como momentos en el devenir del espíritu y, en una
narración o más bien en una metanarración racional. La organización universitaria ha
servido de modelo a la constitución o la reforma de la enseñanza superior en los siglos xix y
xx en muchos países, empezando por los Estados Unidos. Pero, esta filosofía, esta lejos de
haber desaparecido. especialmente en el medio universitario, propone una representación
particularmente viva de una solución dada al problema de la legitimidad del saber.
No se justifica la investigación y la difusión de conocimientos por un principio de uso. No se
piensa que la ciencia deba servir a los intereses del Estado y/o de la sociedad civil. Se
desatiende el principio humanista según el cual la humanidad se educa con dignidad y
libertad por medio del saber.
3.10. La deslegitimación
En la sociedad postindustrial y en la cultura postmoderna la cuestión de la legitimación del
saber se plantea en otros términos.
"El gran relato ha perdido su credibilidad"
Se puede ver en esa decadencia de los relatos un auge de las técnicas y la tecnología a partir
de la Segunda Guerra Mundial que ha puesto el acento más en los medios que en los fines, o
bien , en el redespliegue del capitalismo liberal que ha revalorizado el disfrute individual
de bienes y servicios.
Es preciso reparar en los gérmenes de la deslegitimación y del nihilismo que eran
inherentes a los grandes relatos del siglo XIX, para comprender cómo la ciencia
contemporánea podía ser sensible a esos impactos antes a que tuvieran lugar.
El dispositivo especulativo encubre una especie de equivocación con respecto al
saber. Muestra que el discurso denotativo con respecto a un referente no sabe en realidad lo
que cree saber.
La ciencia positiva no es un saber y la especulación se nutre de su supresión.
Una ciencia que no ha encontrado su legitimidad no es una ciencia auténtica, desciende al
rango de ideología o al de instrumento de poder, si el discurso que debía legitimarla aparece
en sí mismo como un saber pre-científico al mismo título que un vulgar relato.
La "crisis" del saber científico, cuyos signos se multiplican desde fines del siglo XIX, no
provienen de una difusión accidental de las ciencias, sino que procede de la erosión interna
del principio de legitimidad del saber.
Así desaparecen disciplinas, se producen usurpaciones en las fronteras de las ciencias, las
antiguas facultades estallan en instituciones y fundaciones de todo tipo, las universidades
pierden su función de legitimación especulativa y se limitan a transmitir saberes
considerados establecidos y aseguran a través de la didáctica la reproducción de los
profesores y no la de los savants.
En cuanto al otro procedimiento de legitimación, el dispositivo de la emancipación, su
característica es fundar la legitimidad de la ciencia, la Verdad, sobre la autonomía de los
interlocutores comprometidos en la práctica ética, social y política. Esta legitimación crea
un problema entre un enunciado denotativo con valor cognitivo y un enunciado
prescriptivo con valor práctico, la diferencia es de conveniencia y de competencia.
En esta deslegitimación la ciencia juega su propio juego, no puede legitimar a los demás
juegos del lenguaje. La prescripción se le escapa.
En esta difusión de los juegos del lenguaje, el que parece disolverse es el propio sujeto
social. El lazo social es lingüístico, pero es un tejido indeterminado donde se entrecruzan un
número indefinido de juegos de lenguaje; que obedecen a reglas diferentes.
Nuevos lenguajes vienen a añadirse a los antiguos, de este estallido se puede sacar una
impresión pesimista: nadie habla todas las lenguas, carecen de metalenguaje universal.
Los savants, se han convertido en científicos, las tareas de investigación desmultiplicadas se
convierten en tareas divididas en parcelas que nadie domina y la filosofía especulativa o
humanista sólo anula las funciones de legitimación.
La era postindustrial ha deslegitimado el gran relato historicista o los parciales relatos
legitimadores con el sistemas binario por método.
[Link] investigación y su legitimación por la performatividad.
El autor examinará la pragmática de la investigación.
Ésta se encuentra afectada por dos importantes modificaciones:
El enriquecimiento de las argumentaciones
La complicación de la administración de las pruebas.
En lo que respecta al enriquecimiento de las argumentaciones, Aristóteles, Descartes,
Stuart Mill, entre otros han intentado fijar reglas por medio de las cuales un enunciado con
valor denotativo puede conseguir la adhesión del destinatario.
La investigación científica no tiene demasiado en cuenta esos métodos. Puede usar y usa
lenguajes cuyas propiedades demostrativas parecen desafíos a la razón de los clásicos.
El uso de esos lenguajes, está sometido a una condición pragmática, la de formular sus
propias reglas y pedir al destinatario que las acepte.
Al satisfacer esta condición, se define como un conjunto de postulados en los que se basa
una teoría científica, la que comprende la definición de los símbolos que serán empleados
en el lenguaje propuesto, la forma que deberán respetar las expresiones de ese lenguaje,
para poder ser aceptadas y las operaciones que se permitirán con esas expresiones.
Pero ¿Cómo se sabe lo que debe contener ese conjunto de postulados?
Debe existir un metalenguaje determinante si un lenguaje satisface las condiciones formales
de un conjunto de postulados, ese metalenguaje es el de la lógica.
Lyotard expresa, que se impone una precisión : Que se comience por fijar los postulados
para obtener enunciados que sean aceptables dentro de ella, o que el científico comience
por establecer hechos y por enunciarlos y que busque esos postulados del lenguaje de los
que se ha servido para enunciarlos, no constituye una alternativa Lógica sino Empírica.
Una cuestión más pertinente para la legitimación es: ¿ Por medio de qué criterios define el
lógico las propiedades requeridas por un postulado?
¿Existe un modelo de lengua científica? ¿Ese modelo es único? ¿Es verificable?
Las propiedades requeridas por la sintaxis son: La consistencia, la complectud sintáctica, la
decidibilidad, y la independencia de axiomas unos con respecto a otros.
Para el lógico, la metalengua utilizada para describir un lenguaje artificial(axiomática) es la
lengua natural, o lengua cotidiana, esta lengua es universal; puesto que todas las demás
lenguas se dejan traducir a ella, pero no es consistente con respecto a la negación: permite
la formación de paradojas.
A causa de esto la cuestión de la legitimación se plantea de otro modo cuando se declara
que un enunciado denotativo es verdadero, se presume que el sistema axiomático en el cual
es decidible y demostrable ha sido formulado, es conocido por los interlocutores y aceptado
por ellos como satisfactorio.
Pero otras ciencias pueden hacer observaciones análogas:
Deben su estatuto a la existencia de un lenguaje cuyas reglas de funcionamiento no pueden
ser demostradas, sino que son objeto de un consenso de los expertos. La exigencia es una
modalidad de la prescripción.
La argumentación exigible para un enunciado científico , está subordinado a una "primera"
aceptación de las reglas que fijan los medios de la argumentación.
Dos propiedades destacables de ese saber: La flexibilidad de sus medios, la mutiplicidad de
sus lenguajes, su carácter de juego pragmático; la aceptabilidad de las jugadas que se hacen,
depende de un contrato establecido entre los compañeros.
A esta nueva disposición corresponde un desplazamiento de la idea de la razón. El principio
de un metalenguaje universal es reemplazado por el de la pluralidad de sistemas formales y
axiomáticos capaces de argumentar enunciados denotativos, esos sistemas que están
descritos en un metalenguaje universal pero no consistente.
El otro aspecto de la investigación, el que concierne a la administración de la prueba.
Presenta problemas en lo que se refiere a qué debe probar la prueba. Se pueden publicar los
medios de la prueba, de modo que los científicos puedan asegurarse del resultado
repitiendo el proceso que ha llevado a él. Queda que administrar una prueba es constatar
un hecho.
¿Pero que es una constatación?
Como los sentidos confunden, intervienen las técnicas y estas obedecen a un principio. Son
juegos en los que la pertinencia no es la verdadera, ni la justa, ni la bella, sino la eficiente:
una jugada técnica es buena cuando funciona mejor y cuando gasta menos que otra.
Los juegos del lenguaje científico se convierten en juegos ricos, donde el más rico tiene
oportunidades de tener razón. Estableciéndose la ecuación entre riqueza, eficiencia y
verdad.
Es aquí donde la ciencia se convierte en una fuerza de producción, es más el deseo de
enriquecimiento que el de saber.
El Estado y/o la empresa abandona el relato de legitimación idealista o humanista para
justificar el nuevo objetivo; en la dicusión de los socios capitalistas de hoy en día, el único
objetivo creíble es el poder. No se compran savants, técnicos y aparatos para saber la
verdad, sino para incrementar el poder.
Esta forma de legitimación de la ciencia por el poder y el derecho por medio de su eficacia y
su autolegitimación, pasa por la producción, la memorización, la accesibilidad y la
operacionabilidad de las informaciones.
La performatividad se beneficia con la complejidad de los argumentos porque obliga a
sofisticar los medios de prueba. Los fondos de investigación por parte de los Estados, las
empresas y las sociedades mixtas obedecen a esta lógica del incremento del poder.
Los sectores de la investigación que no pueden defender su contribución, son destinados a
la decadencia.
"El criterio de la performatividad es invocado explicitamente por los administradores para
justificar la negativa a habilitar centros de investigación".
Adquiere forma la legitimación por el poder. Este no es solamente la buena
performatividad, también es la buena verificación y el buen veredicto. Legitima la ciencia y
el derecho por medio de su eficacia, y esta por aquellos. Se autolegitima como parece
hacerlo un sistema regulado sobre la optimización de sus actuaciones.
La performatividad de un enunciado, sea este denotativo o prescriptivo, se incrementa en
proporción a las informaciones de las que se dispone al respecto de su referente. Así el
incremento del poder, y su autolegitimación, pasa ahora por la producción, la
memorización, la accesibilidad y la operacionabilidad de las informaciones.
La relación de la ciencia y de la técnica se invierte. La complejidad de argumentaciones
parece entonces interesante sobre todo porque obliga a sofisticar los métodos de probar, y
porque la performatividad se beneficia de ello. La gestación de los fondos de investigación
por parte de los Estados, las empresas y las sociedades mixtas obedece a esta lógica del
incremento del poder.
Los sectores de la investigación que no puede defender su contribución aunque sea
indirecta, a la optimización de las actuaciones del sistema, son abandonados por el flujo de
los créditos y destinados a la decrepitud. El criterio de performatividad es invocado
explícitamente por los administradores para justificar la negativa a habilitar cualquier
centro de investigaciones.
[Link] enseñanza y su legitimación por la performatividad.
En cuanto a la transmisión del saber, es decir la enseñanza, considera el autor, adecuado
describir la manera en que el predominio del criterio de performatividad la afecta.
La cuestión de la transmisión se subdivide pragmáticamente en una serie de preguntas:
¿quién transmite? ¿qué? ¿a quién? ¿con qué apoyo?
Una política universitaria está constituida por un conjunto coherente de respuestas a esas
preguntas.
Cuando se adopta la teoría de sistemas, se hace de la enseñanza superior un sub-sistema del
sistema social, y se aplica el mismo criterio de performatividad a la solución de cada uno de
esos problemas.
Lo que se pretende obtener es la contribución óptima de la enseñanza superior a la mejor
performatividad del sistema social.
La enseñanza deberá formar competencias de dos tipos:
Las destinadas a afrontar la competición mundial.
Deberá continuar proporcionando al sistema social las competencias
correspondientes a sus propias exigencias, que son el mantenimiento de su cohesión
interna.
En el contexto de la "deslegitimación", las universidades y las instituciones de enseñanza
superior son solicitadas para que fuercen sus competencias y no sus ideas.
La transmisión de los saberes ya no parece como destinada a formar una elite para guiar a
la nación en su emancipación, sino que proporciona al sistema los jugadores capaces de
asegurar su papel en los puestos pragmáticos de los que las instituciones tienen necesidad.
El estudiante ya no es un joven salido de las "elite liberales", sino que es un usuario que
tiende a dividir las funciones de la universidad en dos tipos de servicios:
Por la función de Profesionalización, la enseñanza superior se dirige a jóvenes salidos de las
elites liberales a los que se les transmite la competencia que la profesión considera
necesaria.
Pero añaden destinatarios de los nuevos saberes ligados a las nuevas técnicas y tecnologías
(jóvenes pero no activos).
Además de las dos categorías que se reproducen, la profesión y la técnica, los demás jóvenes
de la universidad, no son contabilizados en las estadísticas de empleo. Son excedentes con
respecto a las disciplinas que se encuentran (letras y ciencias humanas).
Pertenecen en realidad, a la nueva categoría de destinatarios de la transmisión del saber.
Con esta función profesionalista, la Universidad comenzó a desempeñar un nuevo papel en
el marco de la mejora de las actuaciones del sistema: el del reciclaje o
la educación permanente.
EI nuevo curso de la transmisión del saber es conflictivo. Aunque lo que interesa al sistema,
y a sus "decididores", es alentar la promoción profesional, experimentar con los discursos,
las instituciones y los valores, las que son acompañadas por desórdenes en el curriculum,
el control de conocimientos y de la Pedagogía, de recaídas sociopolíticas, aparece como
poco operaciona1 y que no se le da crédito, en nombre la seriedad del sistema. Entonces
la responsabilidad se confiará a las redes extrauniversitarias.
El principio de performatividad, tiene por consecuencia global la subordinación de las
instituciones de enseñanza superior a los poderes.
Desde el momento en que el saber no tiene un fin en si mismo, como realización de una
idea su transmisión no es responsabilidad exclusiva de los ilustrados y de los estudiantes.
"Entonces, ¿que es lo que se transmite en la enseñanza superior? Tratándose de
profesionalización y desde un punto de vista funcionalista, lo esencial de lo que se debe
transmitir esta constituido por un conjunto organizado de conocimientos.
Ya no es indispensable que un profesor dicte una clase magistral y las preguntas sean
contestadas por un ayudante en sesiones de trabajo.
Al ser los conocimientos traducibles a un lenguaje informático, y al igual que la enseñanza
tradicional es asimilable a una memoria, la didáctica podrá ser confiada a maquinas como
a bancos de datos de terminales inteligentes puestos a disposición de los estudiantes.
La pedagogía no se vería afectada, siempre hay algo que enseñar a los estudiantes: no los
contenidos, sino el uso de terminales, es decir, de nuevos lenguajes y un manejo del juego
del lenguaje de la interrogación ¿Cómo formular la pregunta para evitar errores?
La pregunta planteada por el estudiante profesionalista, por el Estado o por la institución
de enseñanza superior, no será ¿ es eso verdad? Sino, ¿ para qué sirve?
En el contexto de la mercantilización esta pregunta significa: ¿ se puede vender? Y en el
contexto de argumentación del poder será ¿es eficaz?
Pareciera que la disposición de una competencia preformativa, debería ser el resultado
vendible y eficaz por definición. Y dejaría de ser la competencia en otros criterios, como
verdadero / falso, justo e injusto.
Desde este punto de vista , lo que se anuncia no es el fin del saber, sino que los bancos de
datos serán las Enciclopedias, los cuales exceden la capacidad de cada utilizador. Constituye
la "Naturaleza" para el hombre postmoderno.
La velocidad es una de sus propiedades, donde está permitido representar el mundo del
saber postmoderno como regído por un juego de información completa y en ese sentido los
datos son, en principio, accesibles a todos los expertos: no hay secretos científicos.
Si la enseñanza debe asegurar la reproducción de competencias y su progreso, entonces la
transmisión del saber no se limitará a las informaciones, sino que implicará aprendizajes de
los procedimientos capaces de mejorar la capacidad de conectar campos
(interdisciplinaridad), lo que la organización tradicional de los saberes trató de aislar, ya
que la usurpación por parte de una ciencia del campo de otra sólo puede provocar
confusiones en el sistema.
La idea de la interdisciplinaridad pertenece en propiedad a la época de la deslegitimación y
a su empirismo.
La valoración del trabajo en equipo pertenece a la imposición del criterio preformativo en el
saber(equipos interdisciplinarios).
"La deslegitimación y el dominio de la performatividad son el toque de agonía de la era del
profesor, este no es más competente que las redes de memoria para transmitir el saber
establecido y no es más competente que los equipos interdisciplinarios para imaginar
nuevas jugadas o nuevos juegos".
3.13 La ciencia postmoderna como investigación de inestabilidades
La pragmática de la investigación científica, trajo al primer plano la invención de jugadas
nuevas e incluso de nuevas reglas de juegos de lenguaje. Al subrayar este aspecto del actual
estado del saber científico. Se podrá decir paradójicamente que está a la búsqueda de vías
de salida de la crisis, siendo la crisis la del determinismo. El determinismo es la hipótesis
sobre la que reposa la legitimación por medio de la performatividad: definiéndose ésta por
una relación input/output es preciso suponer que el sistema en el cual se hace entrar el
intput está en estado estable: obedece a una "trayectoria, regular de la que se puede
establecer la función continua y derivable que permita anticipar adecuadamente el output.
Tal es la "filosofía" positivista de la eficiencia. Se trata, de mostrar con algunos elementos
que la pragmática del saber científico postmoderno tiene en si misma. poca afinidad con la
búsqueda de la performatividad.
La expansión de la ciencia no se hace por medio del positivismo de la eficiencia. Es lo
contrario: trabajar con la prueba es buscar e "inventan" el contra-ejemplo, es decir. lo
ininteligible; trabajar con la argumentación, es buscar la «paradoja» y legitimarla con
nuevas reglas del juego de razonamiento.
Lo que no puede plantearse es nuevamente la cuestión de la legitimidad. Pues es la propia
ciencia la que se plantea esta cuestión y no la filosofía la que se la plantea.
Lo que ya no tiene vigencia no es preguntarse lo que es verdadero y lo que es falso, es
representarse la ciencia como positivista y condenada a este conocimiento sin legitimar, a
este semi-saber que le atribuían los idealistas alemanes. La pregunta:¿De que sirve tu
argumento, de que sirve tu prueba forma de tal modo parte de la pragmática del saber
científico que asegura la metamorfosis del destinatario del argumento y de la prueba en
cuestión, en destinador de un nuevo argumento y de una nueva prueba y la renovación de
los discursos y de las generaciones científicas. La ciencia se desarrolla, y nadie contesta que
se desarrolla desarrollando esta pregunta. Y la pregunta en sí misma, al desarrollarse,
conduce a una metapregunta o pregunta de la legitimación: ¿De que sirve tu " de que
sirve"?
El rasgo más llamativo del saber científico postmoderno es la inmanencia en si misma, del
discurso a cerca de las reglas que le dan validez.
Lo que ha podido pasar a fines dcl siglo XIX, por pérdida de legitimidad y caída en
el pragmatismo filosófico o en el positivismo lógico, no ha sido más que un episodio del cual
el saber surge por la inclusión en el discurso científico del discurso acerca de la validez de
enunciados con valor de leyes. Esta inclusión no es una operación sencilla, ya se ha visto, da
lugar a "paradojas" asumidas como eminentemente serias, y a "limitaciones" del alcance del
saber que, de hecho, son modificaciones de su naturaleza.
Se admite que la naturaleza es un adversario indiferente, pero no astuto, y se distingue a las
ciencias de la naturaleza de las ciencias del hombre basándose en esa diferencia.
Eso significa en términos pragmáticos que la naturaleza en el primer caso es el referente
mudo, con respecto al cual los científicos intercambian enunciados denotativos mientras en
el segundo caso, al ser el hombre el referente, es también un "compañero" que, al
hablar, desarrolla una estrategia, frente a la del estudioso: el azar al que este escapa es de
un comportamiento o de estrategia, es decir, agonístico.
La ciencia posmoderna hace la teoría de su propia evolución como discontinua, catastrófica,
no rectificable, paradójica. Cambia el sentido de la palabra saber y sugiere un modelo de
legitimación que en absoluto es el de la mejor actuación, sino el de la diferencia
comprendida como paralogía.
3.14. La legitimación por la paralogía
EI recurso a los grandes relatos está excluido, el «pequeño relato» se mantiene como la
forma por excelencia que toma la ciencia. El principio del consenso como criterio de
validación parece también insuficiente, o bien es el acuerdo de los hombres obtenido por
medio del diálogo, o bien es manipulado por el sistema como uno de sus componentes en
vistas a mantener y mejorar sus actuaciones.
El problema es saber si es posible una legitimación por la paralogía (una jugada pragmática
de los saberes).
Desde el principio el autor ha subrayado la diferencia, no solo formal, sino pragmática, que
separa los diversos juegos del lenguaje.
La pragmática científica se centra en los enunciados denotativos, dando lugar a
instituciones de conocimientos. Pero su desarrollo postmoderno pone en primer plano un
hecho decisivo: la discusión de enunciados denotativos exige reglas.
paso a la multiplicación de las verdades parciales concretados en mínimos discursos
validados solo parcialmente y por un tiempo finito.
La actividad diferenciadora, o de imaginación, o de paralogía en la pragmática científica
actual tiene por función hacer aparecer enunciados metaprescriptivos (presupuestos) y
exigir que los compañeros acepten otros.
La única legitimación concebible a una demanda tal, dará nacimiento a nuevos enunciados.
La pragmática social no es simple como la de las ciencias, está constituida por la
superposición de distintas formas de enunciados. El reconocimiento del heteromorfismo de
los juegos del lenguaje es un primer paso que implica la renuncia al terror que supone e
intenta llevar a cabo a éstos al isomorfismo.
El segundo paso es el principio que supone que si hay consenso acerca de las reglas que
definen cada juego y las jugadas que se hacen, deberá ser obtenido de los jugadores
efectivos.
Los enunciados, entonces, se orientan hacia una multiplicidad de argumentaciones
limitadas en el espacio y en el tiempo.
Los juegos del lenguaje serán juegos de información completa en el momento considerado,
pero también juegos parciales como para poder tomar posiciones de equilibrios mínimas.
Así aparecen los grandes relatos o metarrelatos narrativos o científicos, para dar paso a la
multiplicación de las verdades parciales concretados en mínimos discursos validados sólo
parcialmente y por un tiempo finito.
4. CONCLUSIÓN
La idea del fin de los grandes relatos sustentada por el pensamiento postmoderno,
también está arraigada en el pluralismo de las de las sociedades contemporáneas. Estas
nuevas subculturas surgen por el fracaso experimentado por las grandes palabras que
movilizaron a los hombres de la modernidad occidental en aras de la verdad, la libertad,
la justicia y la racionalidad.
Estos nuevos sujetos históricos se originan, por el desencanto ante conceptos tan firmes y
convincentes para la sociedad moderna: razón, historia, progreso y emancipación. El
hombre moderno y universal es sustituido por la identidad de pequeños grupos que poseen
una visión fragmentada de la realidad.
Lyotard, al hablar de la condición posmoderna, quiere hacer notar que los sucesos
históricos no se desenvuelven de la misma manera de como lo hacían en la modernidad. Es
decir, que si hasta entonces las sociedades modernas habían tenido sus relatos de
legitimación y éstos habían funcionado, el agotamiento de la confianza en dichos relatos
indicaba que había que comenzar a preparar una legitimidad para la sociedad futura.
Los metarrelatos "son aquellos que han marcado en la modernidad: la emancipación
progresiva de la razón y de la libertad, la emancipación progresiva del trabajo, el
enriquecimiento de toda la humanidad a través del progreso de la tecnociencia capitalista, e
incluso, al cristianismo como la posibilidad de la salvación de las creaturas.
Actualmente los grandes relatos que legitimaban un sentido de la historia, han perdido
credibilidad.