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Nicolas Copernico

Este documento describe la vida y obra de Nicolás Copérnico, un astrónomo polaco del Renacimiento que formuló la teoría heliocéntrica del sistema solar. Copérnico pasó 25 años desarrollando su modelo heliocéntrico, el cual fue difícil de aceptar en su época. Su libro De revolutionibus orbium coelestium de 1543 es considerado el punto inicial de la astronomía moderna.

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Nicolas Copernico

Este documento describe la vida y obra de Nicolás Copérnico, un astrónomo polaco del Renacimiento que formuló la teoría heliocéntrica del sistema solar. Copérnico pasó 25 años desarrollando su modelo heliocéntrico, el cual fue difícil de aceptar en su época. Su libro De revolutionibus orbium coelestium de 1543 es considerado el punto inicial de la astronomía moderna.

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Nicolás Copérnico

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Nicolás Copérnico
Nikolaus Kopernikus.jpg
Información personal
Nombre de nacimiento Niklas Koppernigk
Nacimiento 19 de febrero de 1473
Thorn (Prusia Real)
Fallecimiento 24 de mayo de 1543 (70 años)
Frauenburg (Prusia Real)
Causa de la muerte Accidente cerebrovascular Ver y modificar los datos en
Wikidata
Sepultura Catedral de Frombork Ver y modificar los datos en Wikidata
Residencia Thorn y Frauenburg
Nacionalidad Prusiano123
Lengua materna Alemán456
Religión Catolicismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres
Niklas Koppernigk

Bárbara Koppernigk (nacida como Bárbara Watzenrode)


Educación
Educado en Universidad de Cracovia
Supervisor doctoral Domenico Maria Novara da Ferrara y Leonhard von Dobschütz
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Alumno de
Urceo Codro
Albert Brudzewski Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Científico
Área Astronomía, Matemáticas, Teología
Conocido por Padre de la teoría heliocéntrica
Empleador
Universidad de Padua
Universidad Jagellónica Ver y modificar los datos en Wikidata
Estudiantes doctorales Georg Joachim Rheticus Ver y modificar los datos en
Wikidata
Alumnos Georg Joachim Rheticus Ver y modificar los datos en Wikidata
Obras notables Commentariolus Ver y modificar los datos en Wikidata
Firma Nicolaus Copernicus signature (podpis Mikołaja Kopernika).svg
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Nicolás Copérnico (nacido como Niklas Koppernigk; en latín, Nicolaus Copernicus; en
polaco, Mikołaj Kopernik; en alemán, Nikolaus Kopernikus; Thorn, Prusia Real, 19 de
febrero de 1473-Frauenburg, Prusia Real, 24 de mayo de 1543) fue un astrónomo
prusiano123 del Renacimiento que formuló la teoría heliocéntrica del sistema solar,
concebida en primera instancia por Aristarco de Samos. Su libro De revolutionibus
orbium coelestium (Sobre las revoluciones de las esferas celestes) suele ser
considerado como el punto inicial o fundador de la astronomía moderna, además de
ser una pieza clave en lo que se llamó la Revolución científica en la época del
Renacimiento. Copérnico pasó cerca de veinticinco años trabajando en el desarrollo
de su modelo heliocéntrico del universo. En aquella época resultó difícil que los
científicos lo aceptaran, ya que suponía una auténtica revolución.

Copérnico fue matemático, astrónomo, jurista, físico, clérigo católico, gobernador,


diplomático y economista. Junto con sus extensas responsabilidades, la astronomía
figuraba como poco más que una distracción. Por su enorme contribución a la
astronomía, en 1935 se dio el nombre «Copernicus» a uno de los mayores cráteres
lunares, ubicado en el Mare Insularum.7

El modelo heliocéntrico es considerado una de las teorías más importantes en la


historia de la ciencia.

Copérnico no publicó su obra en la que defendía el heliocentrismo hasta 1543, año


de su fallecimiento; sin embargo, sus libros serían incluidos en el Index librorum
prohibitorum, muchos años después de su muerte, con el caso Galileo.8

Índice
1 Vida y obra
2 Inspiradores, según Copérnico, de su teoría
3 Modelo heliocéntrico
4 De revolutionibus orbium coelestium
4.1 Ediciones
5 Significado de la obra
6 Legado
7 Reconocimientos
8 Véase también
9 Referencias
10 Bibliografía
11 Enlaces externos
Vida y obra

Astrónomo Copérnico, de Jan Matejko (1873)


Nicolás Copérnico nació el 19 de febrero de 1473 en Thorn, Prusia Real. Sus padres
fueron Niklas Koppernigk y Bárbara Koppernigk (nacida como Bárbara Watzenrode).
Estudió en la Universidad de Cracovia (1491-1494) probablemente bajo las
directrices del matemático Wojciech Brudzewski.9 Viajó por Italia y se inscribió en
la Universidad de Bolonia (1496-1499), donde estudió Derecho, Medicina, Griego,
Filosofía, y trabajó como asistente del astrónomo Domenico da Novara.

En 1500 fue a Roma, donde tomó un curso de ciencias y astronomía, y en 1501 volvió
a su patria y fue nombrado canónigo en la catedral de Frauenburg, cargo obtenido
merced a la ayuda de su tío Lucas Watzenrode.

Pese a su cargo, volvió a Italia, esta vez a Padua (1501-1507), para estudiar
Derecho y Medicina, haciendo una breve estancia en Ferrara (1503), donde obtuvo el
grado de doctor en Derecho Canónico.

Reinstalado definitivamente en su país (1523), se dedicó a la administración de la


diócesis de Warmia, ejerció la Medicina, ocupó ciertos cargos administrativos y
llevó a cabo su inmenso y primordial trabajo en el campo de la Astronomía.

Falleció el 24 de mayo de 1543 en Frauenburg, Prusia Real.

En 2005 un equipo de arqueólogos polacos afirmó haber hallado sus restos en la


catedral de Frombork, teoría que fue verificada en 2008 al analizar un diente y
parte del cráneo y compararlo con un pelo suyo encontrado en uno de sus
manuscritos.10 A partir del cráneo, expertos policiales, reconstruyeron su rostro,
coincidiendo este con el de su retrato.11

El 22 de mayo de 2010 recibió un segundo funeral en una misa dirigida por Józef
Kowalczyk, nuncio papal en Polonia y recién nombrado Primado de Polonia. Sus restos
fueron de vuelta enterrados en el mismo lugar, en la Catedral de Frombork. Una
lápida de granito negro ahora lo identifica como el fundador de la teoría
heliocéntrica y lleva además la representación del modelo de Copérnico del sistema
solar, un sol dorado rodeado por seis de los planetas.1213
Inspiradores, según Copérnico, de su teoría
Copérnico no fue el inventor de la teoría heliocéntrica. Según Arquímedes14 y
Plutarco15, el astrónomo griego Aristarco de Samos era partidario del
heliocentrismo, desde el siglo III antes de nuestra era. Copérnico menciona, por
otra parte, a su predecesor, así como las fuentes antiguas que le inspiraron la
hipótesis del movimiento de la Tierra. Según su propio testimonio, comenzó sus
investigaciones, como buen humanista, leyendo los textos de los Antiguos:
Por esa razón yo me he tomado el trabajo de leer los libros de todos los filosófos
que he podido obtener, para buscar si alguno de entre ellos había pensado alguna
vez que los movimientos de las esferas del mundo son distintos de los que admiten
los que enseñan las matemáticas en las escuelas. Y encontré primero en Cicerón que
NicetoNote 1 pensaba que la Tierra se movía. Mas tarde he encontrado también en
Plutarco que algunos otros tuvieron esa misma idea.
Nicolás Copérnico De Revolutionibus orbium coelestium
Nombró en una cita de [pseudo] Plutarco16, a Filolao el pitagórico (para el que la
Tierra giraba, como el Sol y todos los astros, alrededor de un fuego central),
Heráclides Póntico y Ecfanto el pitagórico (que admitían la rotación de la Tierra
alrededor de su eje). Y continua:
Partiendo de ahí, yo mismo he comenzado, también, a pensar en la movilidad de la
Tierra
17.

Hay que notar que, si Copérnico reconocía que estos astrónomos antiguos tuvieron la
idea del movimiento de la Tierra, el no señala que Heráclides había imaginado,
además de la rotación de la Tierra sobre ella misma, que Mercurio y Venus giraban
alrededor del Sol, ni que Aristarco estaba en el origen de un sistema
heliocéntricoNote 2: Se contenta de escribir que, según algunos, Aristarco, como
Filolao, había admitido la movilidad de la Tierra. Esta única mención de Aristarco,
por otra parte, fue tachada en el manuscritoNote 3 y no apareció en la versión
impresa del De RevolutionibusNote 4.

Copérnico hace referencia a Martianus Capella, así como a algunos otros latinos,
que estimaron, en efecto, que Venus y Mercurio giran alrededor del Sol, que está en
el centro, y por esta razón no se pueden separar de él más de lo que les permiten
las convexidades de sus órbitas 18. El sistema de Capella (que él llama sistema
egipcio, y que es el de Héraclides), en el cual solo Venus y Mercurio giran
alrededor del Sol, y este último y los otros planetas giran alrededor de la Tierra,
pudo haber llevado a Copérnico a la vía del heliocentrismo.

Modelo heliocéntrico
Artículo principal: Modelo heliocéntrico
En 1533, Johann Albrecht Widmannstetter envió a Roma una serie de cartas resumiendo
la teoría de Copérnico. Estas fueron oídas con gran interés por el papa Clemente
VII y varios cardenales católicos.

Para 1536, el trabajo de Copérnico estaba cercano a su forma definitiva, y habían


llegado rumores acerca de su teoría a oídos de toda Europa. Copérnico fue urgido a
publicar desde diferentes partes del continente.

En una epístola fechada en noviembre de 1536, el arzobispo de Capua, el cardenal


Nikolaus von Schönberg, pidió a Copérnico comunicar más ampliamente sus ideas y
solicitó una copia para sí. Algunos han sugerido que esta carta pudo haber hecho a
Copérnico sospechoso al publicar, mientras que otros han sugerido que esto indicaba
el deseo de la Iglesia de asegurarse que sus ideas fueran publicadas.[cita
requerida]

A pesar de la presión ejercida por parte de diversos grupos, Copérnico retrasó la


publicación de su libro, tal vez por miedo a la crítica. Algunos historiadores
consideran que, de ser así, estaba más preocupado por el impacto en el mundo
científico que en el religioso.

Las ideas principales de su teoría eran:

Los movimientos celestes son uniformes, eternos, y circulares o compuestos de


diversos ciclos (epiciclos).
El centro del universo se encuentra cerca del Sol.
Orbitando alrededor del Sol, en orden, se encuentran Mercurio, Venus, la Tierra, la
Luna, Marte, Júpiter y Saturno (aún no se conocían Urano y Neptuno.)
Las estrellas son objetos distantes que permanecen fijos y por lo tanto no orbitan
alrededor del Sol.
La Tierra presenta tres movimientos: la rotación diaria, la revolución anual, y la
inclinación anual de su eje.
El movimiento retrógrado de los planetas es explicado por el movimiento de la
Tierra.
La distancia de la Tierra al Sol es pequeña comparada con la distancia a las
estrellas.
De revolutionibus orbium coelestium
Artículo principal: De revolutionibus orbium coelestium
Su obra maestra, De revolutionibus orbium coelestium (Sobre las revoluciones de las
esferas celestes), fue escrita a lo largo de unos veinticinco años de trabajo
(1507-1532) y fue publicada póstumamente en 1543 por Andreas Osiander, pero muchas
de las ideas básicas y de las observaciones que contiene circularon a través de un
opúsculo titulado De hypothesibus motuum coelestium a se constitutis commentariolus
(no editado hasta 1878); que, pese a su brevedad, es de una gran precisión y
claridad.

El sistema copernicano (De revolutionibus orbium coelestium)


Copérnico estudió los escritos de los filósofos griegos buscando referencias al
problema del movimiento terrestre, especialmente los pitagóricos y Heráclides
Póntico, quienes creían en dicha teoría. En cuanto a la teoría heliocéntrica en sí,
hasta donde se sabe hoy, fue concebida por primera vez por Aristarco de Samos (310-
230 a. C.), a quien curiosamente no nombra en su obra.19 Es preciso centrar el
valor real de sus estudios en el hecho de reimponer teorías ya rechazadas por el
«sentido común» y de darles una estructura científica coherente.

La ruptura básica que representaba para las ideas medievales, la sustitución de un


cosmos cerrado y jerarquizado, con el hombre como centro; por un universo homogéneo
e indeterminado, situado alrededor del Sol, hizo dudar a Copérnico de publicar su
obra, siendo consciente de que aquello le podía acarrear problemas con la Iglesia.
Por desgracia, a causa de una enfermedad que le produjo la muerte, no alcanzó a
verla publicada.

Copérnico aún estaba trabajando en el De revolutionibus orbium coelestium (aunque


aún no convencido de querer publicarlo) cuando en 1539 Georg Joachim Rheticus, un
matemático de Wittenberg, llegó a Frombork. Philipp Melanchthon había arreglado
para Rheticus su visita a diversos astrónomos y el estudio con ellos. Rheticus se
convirtió en pupilo de Copérnico, conviviendo con él durante dos años. Rheticus
leyó el manuscrito de Copérnico y de inmediato escribió un resumen no técnico de
sus principales teorías, en la forma de una carta abierta dirigida a Schöner, su
profesor de astrología en Núremberg, y más tarde publicó esta carta en forma de
libro titulado Narratio Prima (primera descripción), en Dánzig en 1540. El amigo de
Rheticus y mentor, Gasser Aquiles, publicó una segunda edición de la Narratio en
Basilea en 1541. En 1542 Rheticus publicó un tratado de trigonometría escrito por
Copérnico (incluido después en el segundo libro de De revolutionibus).

Bajo gran presión de Rheticus, y habiendo visto la reacción favorable del público
frente a su trabajo, Copérnico finalmente accedió entregar el libro a su amigo
cercano, Tiedemann Giese, obispo de Chełmno (Kulm), para ser entregado a Rheticus,
y ser impreso por Johannes Petreius, en Núremberg. La primera edición del De
Revolutionibus apareció en 1543 (el mismo año de la muerte del autor), con una
larga introducción en la que dedica la obra al papa Paulo III, atribuyendo su
motivo ostensible para escribirla a la incapacidad de los astrónomos previos para
alcanzar un acuerdo en una teoría adecuada de los planetas y haciendo notar que si
su sistema incrementaba la exactitud de las predicciones astronómicas, esto
permitiría que la Iglesia desarrollara un calendario más exacto (un tema por
entonces de gran interés y una de las razones para financiar la astronomía por
parte de la Iglesia).

El trabajo en sí estaba dividido en seis libros:

Visión general de la teoría heliocéntrica, y una explicación corta de su concepción


del mundo.
Básicamente teórico, presenta los principios de la astronomía esférica y una lista
de las estrellas (como base para los argumentos desarrollados en libros
siguientes).
Dedicado principalmente a los movimientos aparentes del Sol y a fenómenos
relacionados.
Descripción de la Luna y sus movimientos orbitales.
Explicación concreta del nuevo sistema.
Explicación concreta del nuevo sistema (continuación).
Ediciones
De revolutionibus orbium coelestium (en latín). Amsterdam: Willem Jansz Blaeu.
1617.
De revolutionibus orbium coelestium (en latín). Nürnberg: Johann Petreius. 1543.
Significado de la obra

Estatua de Nicolás Copérnico frente al Planetario Adler de Chicago (Estados Unidos)


La importancia de la obra de Copérnico es ser una obra revolucionaria, precursora
de grandes cambios científicos. Dicho carácter revolucionario no está solo en sus
escritos sino en poner en marcha unos caminos que romperán las barreras del
pensamiento. No debemos olvidar que la obra de Copérnico sigue ligada al Mundo
Antiguo, ya que ciertas premisas platónicas siguen vigentes en su pensamiento como
los dos grandes principios de uniformidad y circularidad. Sin embargo, con su obra
se afianza otra gran idea propia de la modernidad: la naturaleza va perdiendo su
carácter teológico, el hombre ya no es el centro del universo, sino que Copérnico
lo desplaza a una posición móvil, como la de cualquier otro planeta.

A partir de Copérnico se desencadena la idea de que el hombre ahora está gobernado


por su Razón, que será la facultad del ser humano que hace que tome parte en el
ordenamiento del Universo. Así el hombre pasa a ser un ser autónomo que basa dicha
autonomía en su capacidad de raciocinio. La razón humana puede ahora apoderarse de
la Naturaleza: dominarla y controlarla. Así el hombre deja de ser el centro físico
del Universo para convertirse en el centro racional del Universo. A partir de ahora
nos enfrentamos al mundo, no contemplándolo, sino construyendo hipótesis a través
de las capacidades del hombre, que contrastadas con la naturaleza se podrán dar por
válidas o no.

En este caso particular, Copérnico tuvo en contra al cristianismo de la época que


hizo suyos los presupuestos aristotélicos del mundo antiguo. Aristóteles escribió
de teoría literaria, política, ética, metafísica, lógica, meteorología, física,
biología, astronomía… y todo ello integrado coherentemente, lo que hacía muy
difícil atacar una parte sin atacar al todo. A la vez, permitía, por esa misma
razón, dejar de lado pequeñas dificultades que pudieran surgir en aspectos
parciales. Esa es la razón fundamental de su permanencia como visión del mundo a lo
largo de dos mil años. Si además se añade que, tras su descubrimiento por parte del
mundo medieval, este sistema fue cristianizado y asumido por la Iglesia católica a
través de la obra de santo Tomás de Aquino, comprenderemos mejor la resistencia que
opuso a su superación y hasta qué punto determinó, no solo la historia de la
astronomía, sino de la ciencia y de la cultura.

Monumento en honor a Nicolás Copérnico en Varsovia (Polonia)


La difusión de la teoría copernicana se lleva a cabo sobre un fondo político e
histórico, en el que es de importancia fundamental el problema religioso existente
desde 1517 con la irrupción en escena del luteranismo. En 1545 se inició el
Concilio de Trento, que después de tres sesiones, con su final en 1563, deja
establecida la reforma radical de la Iglesia e impone un programa de recuperación y
defensa del dogma frente al mundo reformista. Pío V y Gregorio XIII, entre 1566 y
1585 culminarán el proceso de recuperación de la Iglesia católica en la segunda
mitad del siglo XVI, solventado los problemas de disensión interna y de jerarquía.
Difunden la enseñanza eclesiástica y recuperan importancia e influencia en los
países en los que la creencia protestante se había hecho fuerte. Pero los sucesos
acaecidos en los cielos a finales del siglo XVI y las observaciones que Copérnico
hizo de estos, minaron ciertamente la autoridad y credibilidad de la filosofía que
sustentaba la astronomía ptolemaica. La Iglesia protestante paulatinamente se rinde
ante la situación y su oposición al heliocentrismo desaparece. Se da un vuelco en
la situación. A partir del final de siglo será la Iglesia católica la que,
utilizando su poder organizado en la Inquisición, convertirá al heliocentrismo en
el enemigo más inmediato.

La obra de Copérnico y los cambios que propone se proyectan sobre el estado


anterior de la astronomía y sobre el entramado científico y filosófico que con él
se asociaban. En el texto que ahora comentamos, el autor hace un breve repaso por
todas aquellas partes de la astronomía anterior a él que quedan obsoletas a partir
de sus descubrimientos: la inseguridad sobre los movimientos del Sol y la Luna (ya
que sus movimientos anuales no se podían establecer con seguridad), la explicación
del movimiento de los planetas tampoco resultaba aceptable ya que no se utilizaban
los mismos supuestos para todos (puesto que en unos casos se utilizan círculos
homocéntricos, en otros excéntricos, epiciclos, etc.), y sobre todo, que el
Universo era tomado como un sistema por partes que carece de unidad. De esta
manera, al final del texto, el autor reflexiona y explica que la astronomía que le
precedía era confusa en el sentido de que no se seguían principios seguros sino que
en unos casos se utilizaban unas explicaciones, en otros otras, y que por lo tanto
se llega a un «método» incompleto (ya que si las hipótesis que se plantearon fueran
ciertas, ciertamente podrían demostrarse con facilidad).

Las ideas principales de la obra de Copérnico, que se oponen a las anteriores a él,
son entre otras, su idea de preservar la unidad de movimientos y crear un sistema
de círculos más racional. El helioestatismo y el heliocentrismo no son las premisas
sino la conclusión. Además, elimina los ecuantes de la astronomía porque no parecen
respetar los principios básicos de Platón. Cambia también de hipótesis y toma la de
que el Sol permanece quieto y la Tierra se mueve (con una serie de movimientos
distintos: el movimiento de rotación, el de traslación y el de declinación que
sirve para explicar los equinoccios). Para esto, Copérnico plantea sus hipótesis:
que no existe un centro único de todas las esferas celestes, y que además el centro
de la Tierra no es el centro del Universo (sino el centro lunar y el centro de
gravedad).

Todas las esferas giran en torno al Sol que es el centro de giro de ellas, y el Sol
está en las proximidades del centro del Mundo; supera el problema del paralaje si
pensamos que las estrellas están a una distancia mucho mayor de lo que se pensaba
anteriormente. Además, cualquier movimiento que parezca realizado en la esfera de
las estrellas no es tal, sino que lo que se mueve es la Tierra (que gira cada día y
da una vuelta completa, mientras que la esfera de las estrellas está inmóvil). De
esta misma manera, los movimientos del Sol no se deben a él, sino a la Tierra que
gira en torno a él igual que el resto de planetas; y los movimientos retrógrados y
directos de los planetas no se deben a ellos, sino al movimiento de la Tierra.
Vemos, por lo tanto, que el plantear la hipótesis de que la Tierra se mueve sirve
para explicar muchas de las irregularidades de los movimientos del Universo:
elimina antiguos problemas y herramientas complicadas como los ecuantes, las
esferas celestes, etc.

Legado
Copérnico está considerado como el precursor de la astronomía moderna, aportando
las bases que permitieron a Newton culminar la revolución astronómica, al pasar de
un universo geocéntrico a un cosmos heliocéntrico y cambiando irreversiblemente la
mirada del cosmos que había prevalecido hasta entonces.

Así, lo que se conoce como revolución copernicana es su formulación de la teoría


heliocéntrica, según la cual, la Tierra y los otros astros giran alrededor del Sol.
A pesar de lo meritorio de su hallazgo, Copérnico no se apercibió de todas las
consecuencias que dicho sistema necesariamente implicaba. Sería Giordano Bruno, un
filósofo, quien más tarde completaría la revolución teórica que llevaba aparejada
esta hipótesis: más allá del ámbito matemático y cuantitativo, desde un punto de
vista lógico se llegaría a desechar las tradicionales nociones aristotélicas y
escolásticas acerca de la finitud y unicidad de un universo ordenado según esferas
concéntricas.20

Reconocimientos

Moneda de 5 marcos de plata de la República Federal Alemana conmemorativa del 500


aniversario del nacimiento de Copérnico (1973)

Inaugurado en 2010, el Copernicus Science Center (Varsovia) es el museo de ciencia


más grande de Polonia.
Su nombre figura en el Calendario de Santos Luterano.
El cráter lunar Copernicus recibió este nombre en su honor.
El asteroide (1322) Coppernicus también la debe su nombre.
El Programa Espacial Copernicus (en inglés, Copernicus Programme) de la ESA también
debe su nombre al astrónomo.
En el estado de Nueva York existe el Observatorio Kopernik y Centro de Ciencia (en
inglés, Kopernik Observatory & Science Center), designado así en su honor.
En memoria de Nicolás Copérnico, el 19 de febrero de 2010 la IUPAC nombra al
elemento 112 de la tabla periódica como copernicio.
Véase también
Tumba de Copérnico
Positivismo
John Stuart Mill
Sociología
Renacimiento del siglo XII
Francis Bacon
Augusto Comte
Pierre-Simon Laplace
Anexo: Astrónomos y astrofísicos notables
Referencias
Davies, Norman (2005). God's playground. A History of Poland in Two Volumes II.
Oxford University Press. p. 20. ISBN 978-0-19-925340-1. «As a native of Royal
Prussia, he never admitted to anything other than local patriotism, whereby he
described himself as a 'Prussian'. [...] Taking everything into consideration,
there is good reason to regard him both as a German and as a Pole: and yet, in the
sense that modern nationalists understand it, he was neither.».
Teresa Borawska. Nicolaus Copernicus University, ed. «Royal Prussia: the homeland
of Nicolaus Copernicus» (en inglés). Consultado el 5 de diciembre de 2019.
Friedrich, Karin (2000). The Other Prussia: Royal Prussia, Poland and Liberty,
1569-1772. Cambridge University Press. p. 217. ISBN 978-0-521-58335-0. «Prussians
were neither Germans nor Poles. The Prussian nation defined itself politically as a
community of citizens who embraced the constitutional agenda of the multinational
Commonwealth [...].».
Charles E. Hummel, The Galileo Connection, InterVarsity Press, 1986, ISBN 978-0-
87784-500-3, p. 40-41.
Manfred Weissenbacher, Sources of Power: How Energy Forges Human History, Praeger,
2009, ISBN 978-0-313-35626-1, p. 170.
Marvin Bolt, JoAnn Palmeri, Thomas Hockey, The Biographical Encyclopedia of
Astronomers, Springer, 2009, ISBN 978-0-387-35133-9, p. 252.
Ficha del cráter lunar «Copernicus», Gazeteer of Planetary Nomenclature.
Consultado el 4 de julio de 2009.
Las Matemáticas y la Cultura: Matemáticas, Arte y Ciencia en los comienzos de la
Revolución de la ciencia.
Vernet, Juan (2000). Astrología y astronomía en el Renacimiento. La revolución
copernicana. Barcelona: Acantilado. p. 34. ISBN 84-95359-11-1. «Estudió en la
Universidad de Cracovia entre 1491 y 1495 y aquí parece haber tenido sus primeros
contactos con la astronomía. Posiblemente siguió las clases del astrónomo-astrólogo
Alberto Brudzewo, quien desde 1490 «leía» el De coelo de Aristóteles. Brudzewo
conocía bien la astronomía tradicional y había escrito en 1482 un Commentatorium
super theoricas novas planetarium Georgii Peuerbachii que fue editado en 1495. Pero
es muy difícil que hubiera podido sugerir a sus alumnos las ideas de un nuevos
sistema planetario, aunque conociera las dudas sobre el tradicional por Averroes y
otros pensadores musulmanes, como Alpetragio.»
«El ADN confirma que los restos hallados en 2005 son los de Copérnico.» El Mundo.
«Reconstrucción del rostro de Copérnico.» El Mundo.
Easton, Adam (21 de noviembre de 2008). «Polish tests 'confirm Copernicus'». BBC
News. Consultado el 18 de enero de 2010.
«Copérnico será enterrado en Polonia 467 años después de su muerte.» El Mundo.
Referencia vacía (ayuda) :
Según lo que dice Aristarco de Samos, el mundo sería mucho más grande de lo que
acabamos de decir; porque supone que las estrellas y el sol son inmóviles; que la
tierra gira alrededor del sol como centro; y que el tamaño de la esfera de las
estrellas fijas cuyo centro es el sol, es tal que la circunferencia del circulo que
el supone descrito por la tierra es a la distancia de la estrellas fijas como el
centro de la esfera es a la superficie.
Plutarco (trad. abbé Ricard), Œuvres morales, De la face qui paraît sur la lune,
Paris, Lefevre éditeur, 1844, tome Plantilla:IV, Plantilla:P. [922f-923a] (texto en
línea) :
Je le veux bien, le dice Lucio sonriendo, con la sola condición de que no intente
contra nosotros una acción de impiedad, como Cleanto el de Samos quería que los
griegos acusasen de ello a Aristarco, por haber, decía él, turbado el descanso de
Vesta y los dioses de los lares, protectores del universo, cuando razonando
siguiendo las apariencias, supuso que el cielo estaba inmóvil, que la tierra hacía
una revolución oblicua a lo largo del zodiaco, y que además giraba sobre su eje.
Pseudo-Plutarque (trad. abbé Ricard), Œuvres morales, De placitis philosophorum
(Les Opinions des philosophes), Paris, Lefevre éditeur, 1844, tome Plantilla:IV,
livre Plantilla:III, chap. Plantilla:XIII, Plantilla:P. (texto en línea) :
CHAPITRE XIII. Sobre el movimiento de la Tierra. Todos los demás filósofos creen
que la Tierra es inmóvil: pero el pitagórico Filolao dice que se mueve alrededor de
la región de fuego, describiendo un círculo oblicuo, como el Sol y la Luna.
Heráclides Póntico y el pitagórico Ecfanto hacen moverse a la Tierra, no en el
sentido que pase de un sitio a otro, sino en el sentido de que es como una rueda
fija que gira sobre su centro, y este movimiento se hace de occidente a oriente.
Nicolás Copérnico (trad. Alexandre Koyré), Des Révolutions des orbes célestes, op.
cit., prefacio, Plantilla:P..
Nicolás Copérnico (trad. Alexandre Koyré), Des Révolutions des orbes célestes, op.
cit., chap. No, Plantilla:P..
Leonardo Moledo/Esteban Magnani, Diez teorías que conmovieron al mundo (I) (2006),
ed. Capital Intelectual.
Knox, Dilwyn (28 de mayo de 2019). «Giordano Bruno». Stanford Encyclopedia of
Philosophy (en inglés). Cosmology: The Universe and the Atom.
Bibliografía
Koestler, Arthur, The sleepwalkers (A history of Man's Changing Vision of the
Universe), Penguin, Arkana, 1989 (originalmente publicado por Hutchinson en 1959).
Hay traducción castellana: Koestler, Arthur, Los sonámbulos (Una historia de la
cambiante cosmovisión del hombre), Editorial Universitaria de Buenos Aires
(EUDEBA), Biblioteca El Hombre y su Sombra, 1963. Traducción de A. L. Bixio.
Rioja Nieto, Ana & Ordóñez, Javier, Teorías del Universo (vol. 1): de los
pitagóricos a Galileo, Madrid, Síntesis, 1999.
Enlaces externos
Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Nicolás Copérnico.
«El ADN confirma que los restos hallados en 2005 son los de Copérnico.» El Mundo,
20 de noviembre de 2008.
Los científicos ponen cara a Nicolás Copérnico El País, 20 de noviembre de 2008.
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