RESUMEN
Dolor o irritación en la garganta que puede ocurrir o no al tragar. A menudo acompaña a las
infecciones, como un resfriado o la gripe.
TRATAMIENTOS
NOTICIAS
Tratamientos
AUTOTRATAMIENTO
Beber mucho líquido, hacer gárgaras con agua salada tibia y (si el paciente tiene más de 4
años de edad) chupar pastillas puede aliviar el dolor de garganta. Tomar un analgésico, como
el ibuprofeno, el paracetamol o el naproxeno, también puede ser útil. Evita administrar aspirina
a los niños, ya que puede causar un trastorno poco frecuente, pero grave.
BUSCAR ATENCIÓN MÉDICA
Ante los siguientes síntomas, consulta a tu médico de inmediato:
Babeo o dificultad para tragar.
Problemas para respirar.
Ante los siguientes síntomas, concreta una cita con el médico:
El niño con dolor de garganta no mejora después de tomar líquido.
El dolor de garganta de un adulto dura una semana o más.
Fiebre, sarpullido o dolor en las articulaciones.
Sangre en la flema o la saliva.
Qué es
Es la inflamación de la garganta o faringe a menudo causada por una
infección bacteriana o vírica. Provoca molestia, dolor o carraspera en esta
zona, lo que a menudo da lugar a dificultades al tragar o hablar.
Causas
La mayoría de los dolores de garganta vienen provocados por virus que
provocan resfriados comunes o por el virus de la gripe. En un menor
número de casos, el dolor viene causado por infecciones bacterianas.
Las enfermedades virales que causan dolor de garganta son:
El resfriado común.
La gripe.
Mononucleosis: infección viral que causa fiebre, dolor de garganta e
inflamación de los ganglios linfáticos.
Sarampión: enfermedad muy contagiosa causada por un virus.
Varicela.
Las enfermedades bacterianas que provocan dolor de garganta pueden ser:
Faringitis estreptocócica: causada por una bacteria
denominada Streptococcus pyogenes o estreptococos del grupo A.
Tos ferina: infección del tracto respiratorio muy contagiosa.
Difteria: infección aguda provocada por una bacteria
denominada Corynebacterium diphtheriae.
Otras causas del dolor de garganta pueden ser:
Alergias: que pueden ser al moho, al polvo o al polen, entre otras. El
problema se complica por el goteo retronasal (acumulación de una gran
cantidad de moco en la garganta o la nariz), que puede irritar e inflamar la
garganta.
Sequedad.
Elementos irritantes que se encuentran en el aire contaminado.
Evalúa tus síntomas
Síntomas
El principal síntoma de esta afección es el dolor de garganta, aunque
también existen otros secundarios:
Dolor de garganta que empeora al tragar o hablar (odinofagia).
Sequedad de la garganta.
Fiebre.
Dolor de cabeza.
Erupciones cutáneas.
Amigdalitis o amígdalas rojas e inflamadas.
Dolores musculares o articulares.
Voz ronca.
Ganglios inflamados en el cuello.
Prevención
Para prevenir esta enfermedad es recomendable descansar la voz o beber
mucha agua para mantener la humedad de la garganta y prevenir la
deshidratación. Otros consejos son:
Lavarse las manos con frecuencia, sobre todo antes de comer o
después de estornudar y comer.
Evitar compartir los alimentos, vasos o cubiertos.
Usar desinfectante a base de alcohol para las manos como una
alternativa para el lavado de estas cuando no se dispone de agua y jabón.
Evitar el contacto con personas que están padeciendo faringits.
En el caso de detectarse principios de dolor en la garganta, los especialistas
recomiendan:
Beber líquidos calientes, como té de limón con miel.
Hacer gárgaras con agua con media cucharada de sal varias veces al
día.
Pastillas para la garganta.
Vaporizar el aire con un humidificador y así aliviar la sequedad en la
garganta.
Tipos
Faringitis crónica. Se puede desarrollar a partir de la faringitis aguda
recurrente, donde las infecciones aparecen y desaparecen en el lapso de
una semana. También puede producirse debido a una inflamación crónica
provocada por el abuso del alcohol, el uso en exceso de la voz y fumar de
forma muy continuada. Dependiendo de cuál sea la causa se administrará el
tratamiento necesario.
Faringitis aguda. Este es el término médico para la inflamación de la
garganta, causada por bacterias o virus comunes.
Faringitis estreptocócica. Infección común que se observa en los
niños o adolescentes durante el año escolar debido a su continuo contacto
con otros niños o con superficies que puedan estar infectados.
Faringitis vírica. En este tipo de casos, se puede producir la
inflamación entre las amígdalas y la laringe causada por una infección viral.
Diagnóstico
Para detectar una faringitis, el especialista lleva a cabo dos procedimientos:
En primer lugar, se usa un instrumento luminoso para ver el estado de la
garganta, además de los oídos y las fosas nasales. Además, se procederá a
la palpación del cuello para comprobar si existe inflamación de los ganglios
linfáticos y el especialista auscultará la respiración del paciente con un
estetoscopio.
En segundo lugar, se realizará la toma de una muestra faríngea en la que el
especialista frota un hisopo o bastoncillo estéril en la parte posterior de la
garganta para obtener una muestra de las secreciones. Dicha muestra se
analizará en el laboratorio para detectar si la causa de la faringitis es
estreptocócica.
De esta prueba, se obtienen resultados a los pocos minutos, pero, a veces,
es recomendable realizar una segunda prueba.
Tratamientos
Si el dolor de garganta está causado por una infección bacteriana, el
especialista suele recetar un tratamiento con antibióticos. De este tipo de
medicamentos el más comúnmente administrado es la penicilina
(penicilina G, penicilina benzatina o amoxicilina) por vía oral durante 10
días. En caso de padecer alergia a este antibiótico, se suele recetar uno
alternativo.
El paciente deberá completar el tratamiento antibiótico para que resulte
efectivo, según las indicaciones del especialista. Si no, se puede producir un
empeoramiento o que la infección se extienda a las regiones colindantes.
Faringitis
El tabaco, el alcohol y las comidas muy calientes pueden lesionar la mucosa
faríngea y favorecer la aparición de faringitis, una afección frecuente que
provoca dolor de garganta, molestias al deglutir y fiebre.
Escrito por:
MARÍA DOLORES TUÑÓN
Licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
Revisado por:
DR. JOSÉ ANTONIO NUEVO GONZÁLEZ
Especialista en Medicina Interna. Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid
Diagnóstico de la faringitis
Qué es la faringitis?
La faringitis es una inflamación de la pared de la faringe o del tejido linfático que
posee. Por ello, casi siempre se habla de una faringo-amigdalitis, porque tanto la
faringe como las amígdalas suelen infectarse al mismo tiempo. Normalmente está
causada por una infección vírica o bacteriana. Su principal mecanismo de
transmisión suele ser respiratorio, es decir, por las microgotas de la respiración,
estornudo o tos, aunque también algunos agentes causales son transmitidos a
través del contacto por las manos.
Su incidencia varía según la época del año y la edad del enfermo, siendo más
común en los niños. No es frecuente antes de los 3 años, pero su máxima
incidencia se presenta entre los 5 y los 15 años, sobre todo en primavera e
invierno.
La faringitis constituye una de las consultas más frecuentes en medicina familiar y
en otorrinolaringología. Su importancia radica, no solo en que constituye una de
las razones más frecuentes de absentismo escolar y laboral (unos 6 días de media
por cada episodio), sino que es una de las causas más habituales por las que se
prescriben antibióticos de manera empírica o uno de los motivos más comunes de
automedicación antibiótica.
Los estreptococos suelen ser los microorganismos más habituales en su origen, y
hace unas décadas eran los principales culpables de la complicación más temida:
la fiebre reumática o afectación cardíaca secundaria a esta infección.
En la actualidad, el tratamiento adecuado con antibióticos en los casos de
afectación bacteriana, o tratamiento sintomático en los que se sospeche origen
viral, es suficiente para resolver una inflamación banal de la faringe.
Anatomía de la faringe
La faringe es un conducto formado por músculos, que comunica la nariz y la boca
con la tráquea y el esófago. Se divide en tres partes:
Rinofaringe: la superior; está en relación con las cavidades nasales.
Contiene la trompa de Eustaquio, que conecta con el oído.
Orofaringe: en el medio, en comunicación con la boca. Está
separada de la rinofaringe por el paladar.
Hipofaringe: la inferior, que se continua con la laringe.
Forma parte, por tanto, del aparato respiratorio y del digestivo. Es esencial para
funciones como la deglución de los alimentos, la respiración y la fonación.
Además, contiene las amígdalas, que son un acúmulo de material linfático muy
importante para proteger a la boca de posibles infecciones, por tanto, la faringe
también está involucrada en el mantenimiento del sistema inmune.
Las causas más frecuentes de una faringitis suelen ser infecciosas, destacando
algunas bacterias y determinados virus, pero existen otras razones no infecciosas
por las que puede surgir esta dolencia, como son mecanismos inmunológicos o
químicos:
Causas bacterianas de faringitis: la mayoría de las
faringoamigdalitis son producidas por los estreptococos
betahemolíticos del grupo A, sobre todo en la población infantil,
siendo además portadores asintomáticos. En estos casos la
afectación faríngea es muy florida, siendo imprescindible el uso de
antibióticos para su resolución.
Otros microorganismos implicados en este grupo son los
estreptococos disgalactiae, los betahemolíticos de grupos C y
G, fusobacterium necrophorum y Neisseria gonorrhoeae. Estos dos
últimos gérmenes presentan algunas peculiaridades. Por un
lado, Fusobacterium necrophorum está implicado también en
complicaciones viscerales importantes como el síndrome de
Lemierre en casos no tratados con antibióticos adecuados, donde
se origina una trombosis de la vena yugular y abscesos en algunos
órganos como pulmón e hígado. Por otro lado, Neisseria es
un germen de transmisión sexual, por lo que su población diana
suele ser individuos con actividad sexual, es decir, a partir de la
adolescencia.
Causas virales de faringitis: los virus habitualmente implicados en
esta infección suelen ser los adenovirus, provocando un cuadro
febril, faringoamigdalitis y adenopatías dolorosas. En otro
porcentaje alto suele verse envuelto el virus de la gripe. En los
últimos años se ha descrito un repunte en la incidencia de faringitis
y cuadros respiratorios por virus sincitial respiratorio. También
cabe mencionar la faringoamigdalitis provocada por el virus de
Epstein Barr, en forma de mononucleosis, en ocasiones
indistinguible de la faringitis bacteriana.
Causas no infecciosas de faringitis: aunque su porcentaje y su
repercusión generalmente es menor que en los casos anteriores, es
importante llamar la atención sobre un grupo de faringitis,
especialmente en adultos, en los que el proceso se prolonga y no
mejora con antibióticos, pues su origen está en el reflujo
gastroesofágico.
En otros casos, algunas limitaciones de las defensas, déficits de
vitaminas, etcétera, pueden generar una inflamación que se
cronifica y suele ser muy molesta, además de no mejorar con los
tratamientos más usados. Algunos linfomas pueden manifestarse
de esta forma.
Y finalmente el tabaquismo suele ser protagonista de
inflamaciones intermitentes per se, como también de ser causante
de un deterioro de los mecanismos de defensa locales y por tanto,
facilitador de infecciones en esta zona de la vía respiratoria.
Las causas más frecuentes de una faringitis suelen ser infecciosas, destacando
algunas bacterias y determinados virus, pero existen otras razones no infecciosas
por las que puede surgir esta dolencia, como son mecanismos inmunológicos o
químicos:
Causas bacterianas de faringitis: la mayoría de las
faringoamigdalitis son producidas por los estreptococos
betahemolíticos del grupo A, sobre todo en la población infantil,
siendo además portadores asintomáticos. En estos casos la
afectación faríngea es muy florida, siendo imprescindible el uso de
antibióticos para su resolución.
Otros microorganismos implicados en este grupo son los
estreptococos disgalactiae, los betahemolíticos de grupos C y
G, fusobacterium necrophorum y Neisseria gonorrhoeae. Estos dos
últimos gérmenes presentan algunas peculiaridades. Por un
lado, Fusobacterium necrophorum está implicado también en
complicaciones viscerales importantes como el síndrome de
Lemierre en casos no tratados con antibióticos adecuados, donde
se origina una trombosis de la vena yugular y abscesos en algunos
órganos como pulmón e hígado. Por otro lado, Neisseria es
un germen de transmisión sexual, por lo que su población diana
suele ser individuos con actividad sexual, es decir, a partir de la
adolescencia.
Causas virales de faringitis: los virus habitualmente implicados en
esta infección suelen ser los adenovirus, provocando un cuadro
febril, faringoamigdalitis y adenopatías dolorosas. En otro
porcentaje alto suele verse envuelto el virus de la gripe. En los
últimos años se ha descrito un repunte en la incidencia de faringitis
y cuadros respiratorios por virus sincitial respiratorio. También
cabe mencionar la faringoamigdalitis provocada por el virus de
Epstein Barr, en forma de mononucleosis, en ocasiones
indistinguible de la faringitis bacteriana.
Causas no infecciosas de faringitis: aunque su porcentaje y su
repercusión generalmente es menor que en los casos anteriores, es
importante llamar la atención sobre un grupo de faringitis,
especialmente en adultos, en los que el proceso se prolonga y no
mejora con antibióticos, pues su origen está en el reflujo
gastroesofágico.
En otros casos, algunas limitaciones de las defensas, déficits de
vitaminas, etcétera, pueden generar una inflamación que se
cronifica y suele ser muy molesta, además de no mejorar con los
tratamientos más usados. Algunos linfomas pueden manifestarse
de esta forma.
Y finalmente el tabaquismo suele ser protagonista de
inflamaciones intermitentes per se, como también de ser causante
de un deterioro de los mecanismos de defensa locales y por tanto,
facilitador de infecciones en esta zona de la vía respiratoria.
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Actualizado: 15 de enero de 2020
La broncoscopia, también conocida como fibrobroncoscopia, es una prueba
médica que sirve para diagnosticar y tratar enfermedades de las vías respiratorias
y de los pulmones. Se realiza por medio de un broncoscopio, un aparato que
consiste en un tubo de alrededor de medio centímetro de diámetro y de longitud
muy variable, dependiendo de la edad del paciente, que tiene una cámara de video
en su extremo. Permite ver con claridad el interior de las vías respiratorias en un
monitor. El tubo del broncoscopio cuenta además con varios canales en su
interior, por donde se pueden introducir distintos instrumentos, y que permiten
realizar pruebas diagnósticas como la toma de biopsias, o incluso realizar
tratamientos como por ejemplo la cauterización de vasos sangrantes o la
extirpación de pólipos.
Tipos de broncoscopios
Hay dos tipos de broncoscopios:
El broncoscopio flexible es el que se usa con más frecuencia. Consta de un tubo
flexible y delgado que se introduce por la nariz y permite llegar muy lejos en la vía
respiratoria con mayor comodidad para el paciente. No se requiere anestesia
general para su utilización.
El broncoscopio rígido consta de un tubo más grueso, más corto y rígido. Se
introduce por la boca y no puede llegar tan lejos como el broncoscopio flexible.
Para su utilización se requiere que el paciente esté bajo una anestesia general. La
ventaja del broncoscopio rígido es que su luz es muy gruesa. Se utiliza en casos de
hemorragias masivas que pueden impedir una correcta visibilidad con el
broncoscopio flexible. También se utiliza para realizar biopsias de gran tamaño o
para extraer cuerpos extraños grandes que no puedan ser extraídos con el
broncoscopio flexible. Hay procedimientos como la dilatación de algún bronquio
que se haya estrechado, o la utilización del láser para destruir un tumor, que se
realizan por medio del broncoscopio rígido.
Por qué se hace una broncoscopia
Los motivos más frecuentes por los que se puede solicitar la realización de esta
prueba son los siguientes:
Identificar la causa de algunos síntomas como la tos crónica, el sangrado con la
tos (hemoptisis) o la dificultad para respirar.
Tomar muestras o biopsias de las vías respiratorias, del pulmón, o de ganglios
linfáticos próximos, para estudiar posibles infecciones respiratorias, tumores, u
otras enfermedades pulmonares.
Diagnosticar y evaluar la extensión del cáncer de pulmón.
Extraer cuerpos extraños de la vía respiratoria.
Tratar un sangrado que se produzca en las vías respiratorias.
Dilatar áreas de la vía respiratoria que se hayan podido estrechar por un tumor u
otras patologías. Permite la colocación de un stent, que es como un muelle
autoexpandible, que dilata la zona estenosada y la mantiene abierta.
Tratar el cáncer de pulmón por medio del láser o colocando cerca sustancias
radioactivas (braquiterapia)
1. INTRODUCCIÓN.
Se realiza con un aparato llamado fibrobroncoscopio. Existen dos tipos de
broncoscopio: rígido y flexible, este último es el más utilizado.
2. PROCEDIMIENTO.
El broncoscopio se introduce a través de la boca o nariz, la tráquea y pulmones.
Sólo se precisa anestesia local. Normalmente la prueba es bien tolerada y una vez
concluida el paciente se puede marchar a casa sino se presenta ninguna
complicación.
3. PRINCIPALES CONTRAINDICACIONES.
Pacientes con hipercapnia y disnea grave que no admiten la suspensión del flujo
alto de oxígeno. Aunque la broncoscopia se puede realizar a través de una
mascarilla especial de oxígeno o un tubo endotraqueal de manera que el paciente
pueda recibir el oxígeno.
Estenosis traqueal grave puede dificultar el paso del broncoscopio.
4. COMPLICACIONES.
Entre las posibles complicaciones encontramos: Fiebre, hipoxemia,
laringoespasmo, broncoespasmos, neumotórax, aspiración, etc.
5. CUIDADOS
ANTES DE LA PRUEBA.
Estar en ayunas de ocho horas ni consumir alcohol 24 horas antes.
Es preciso acudir acompañado ya que no se aconseja conducir después de la
prueba.
Si padece alergia a medicamento o toma anticoagulantes debe comunicárselo al
médico.
Debe firma el consentimiento informado, explicar el procedimiento y resolver todas
las dudas para que el paciente este tranquilo.
Informar que tras la prueba debe seguir unas dos horas más sin comer, debido a la
anestesia local que puede disminuir el reflejo de deglución.
Administrar medicación previa al procedimiento.
DURANTE LA PRUEBA.
Colocar al paciente en decúbito supino.
Tener preparado el carro de parada.
Administrar oxigeno vía nasal con una cánula.
Mantener al paciente monitorizado: pulsioximetría, electro.
DESPUÉS DE LA PRUEBA.
Controlar las constantes vitales.
Comprobar tolerancia a líquidos, 2 o 3 horas tras intervención, cuando el paciente
recupere el reflejo nauseoso.
Observar si el paciente presenta signos de disnea o falta de aire, ya que puede ser
signo de edema o espasmos laríngeos.
Anotar cualquier incidencia y registrar las constantes, medicación administrada,
etc.
Avisar al médico ante cualquier complicación.
Para aliviar las molestias de garganta, recomendar al paciente chupar hielos,
chupar pastillas, hacer gárgaras con agua tibia con sal, o tomar fármacos
analgésicos prescritos.
Aconsejar que si presenta fiebre, dificultar respiratoria acudir al médico.
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Broncoscopia
"Todas las intervenciones se realizan con sedación en una sala
dedicada exclusivamente a este propósito. La mayoría de las
broncoscopias se realizan en pacientes ambulatorios y no precisan
ingreso hospitalario".
DRA. ANA BELÉN ALCAIDE OCAÑA
ESPECIALISTA. DEPARTAMENTO DE NEUMOLOGÍA
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Broncoscopia
La broncoscopia es una prueba diagnóstica que permite visualizar la vía
respiratoria (laringe, tráquea y bronquios de mayor tamaño) y recoger
muestras de secreciones respiratorias, tejido bronquial o pulmonar o
ganglios del mediastino. En ocasiones puede tener un fin terapéutico.
Inicialmente se efectuaba mediante un tubo rígido de acero, que
actualmente se utiliza en algunas ocasiones, sobretodo con fines
terapéuticos. La broncoscopia rígida requiere anestesia general.
La broncoscopia con endoscopio flexible se inició en 1967 y actualmente
es la más utilizada. Se realiza mediante un instrumento alargado, flexible,
de unos 5-6 mm. de diámetro. No requiere anestesia general, se puede
introducir a través de la nariz o la boca y permite avanzar hasta bronquios
de menor calibre.
Diagnóstico microbiológico de FAE
Simultáneamente con dos tórulas, se
debe obtener muestra faríngea por
hisopado enérgico de ambas amígdalas
y la pared posterior de la faringe, con
el propósito de realizar test rápido
para S. pyogenes y cultivo faríngeo.
Test rápidos
Requiere de una muestra obtenida
con tórula seca y enviada al
laboratorio, en breve, en un tubo
estéril sin medio de transporte.
Estos test se basan en la detección
de antígenos bacterianos.
Existen distintas técnicas:
aglutinación con látex,
inmunocromatografía (la más
difundida), enzimoinmunoensayo.
Resultado rápido (minutos, hasta
aproximadamente 1 hora, según la
técnica).
Especificidad alta, desde 85 a
100%, generalmente mayor a 95%
(comparado con cultivo). Falsos
positivos son una excepción
(Streptococcus milleri).
Sensibilidad variable, 97% para
inmunocromatografía.
Mayor costo.
Los estudios de concordancia
diagnóstica muestran sensibilidad
comparable entre enzimo-inmuno-
ensayo e inmuno-ensayo óptico
(85,4 versus 86,2%), con una
especificidad suficientemente
elevada (95,4%), permitiendo
disminuir el uso innecesario de
antimicrobianos y aumentando la
proporción de pacientes con
tratamiento adecuado.
Cultivo faríngeo
Requiere introducir la segunda
tórula en medio de transporte: Todd
Hewitt, hasta su envío al
laboratorio.
Se debe sembrar la muestra en
medio de cultivo agar sangre de
cordero, cultivar a 35-37°C. Lectura
definitiva a las 48 h. Puede
obtenerse un informe
preliminar presuntivo a las 24 h.
Estándar de oro para el diagnóstico.
Sensibilidad: 90-95% (si técnica de
obtención de la muestra e
incubación en laboratorio son
adecuadas). Falsos negativos si se
utilizó antimicrobianos previamente
a la obtención de la misma.
Menor costo.
Mayor disponibilidad.
El cultivo es el único método
recomendado para la pesquisa de
portadores. Los test rápidos tienen
sensibilidad variable, entre 70 y 90% y
promedio de 85% (Cochrane Library
2016); la mayoría de los falsos
negativos se describen en
portadores, no recomendándose
estas técnicas para la pesquisa de
portación (ver párrafo sobre
Recurrencias y estudio de
portadores).
La Broncografía es un examen radiográfico de los bronquios, consiste en la
introducción directa en el árbol bronquial de una sustancia de contraste. Se
ejecuta a menudo con la bronscopia o con la traqueo-bronscopia. La sustancia del
contraste es hidrosoluble y resulta opaca a los rayos X formando una pátina que
hace los bronquios visibles (que normalmente no se verían a Rayos X), y permite
ver, hasta las distribuciones más finas. Ha sido utilizado para localizar tumores
de enfermedades inflamatorias malignas y para evidenciar malformaciones en los
bronquios. Sin embargo este método está actualmente en desuso pues hay otras
formas de localizar los tumores y no son tan arriesgadas como la broncografía. La
broncografía fue hecha por primera vez y descubierta en 1935.
Broncoscopia
Es un examen para visualizar las vías aéreas y diagnosticar enfermedad pulmonar. Este
examen se puede utilizar igualmente durante el tratamiento de algunas afecciones
pulmonares.
Forma en que se realiza el examen
Un broncoscopio es un dispositivo utilizado para observar el interior de las vías respiratorias y
los pulmones. Puede ser flexible o rígido. Casi siempre se emplea el broncoscopio flexible. Es
un tubo de menos de media pulgada (1 centímetro) de diámetro y alrededor de 2 pies (60
centímetros) de largo. En raras ocasiones, se utiliza un broncoscopio rígido.
Usted probablemente recibirá medicamentos a travé s de una vena (IV o por vía intravenosa)
para ayudarlo a relajarse. O puede estar dormido bajo anestesia general, especialmente si se usa un
broncoscopio rígido.
Se rociará un fá rmaco sedante (anestésico) en la boca y la garganta. Si la broncoscopia se hace
a través de la nariz, se coloca una jalea anestésica en la fosa nasal a travé s de la cual pasa el tubo.
Se introduce el broncoscopio suavemente. Probablemente le causará tos al principio. La tos se
detendrá a medida que la anestesia comience a hacer efecto.
Su proveedor de atenció n mé dica puede introducir una solució n salina a través de la sonda. Esto
lava los pulmones y le permite a su proveedor recoger muestras de cé lulas pulmonares, líquidos,
microbios y otros materiales dentro de los alvé olos. Esta parte del procedimiento se denomina lavado.
Algunas veces, es posible introducir agujas, pinzas o cepillos diminutos a través del
broncoscopio y usarlos para obtener muestras muy pequeñ as de tejido (biopsias) de los pulmones.
Su proveedor también puede colocar un stent en la vía aé rea u observar los pulmones
con ultrasonido durante el procedimiento. Un stent es un pequeñ o dispositivo mé dico en forma de tubo.
El ultrasonido es un método de imá genes indoloro que le permite a su proveedor ver el interior de su
cuerpo.
Algunas veces, el ultrasonido se emplea para observar ganglios linfá ticos y tejidos alrededor de
las vías respiratorias.
Al final del procedimiento. se remueve el broncoscopio.
Preparació n para el examen
Colapse sección
Preparación para el examen ha sido extendido.
Siga las instrucciones sobre cómo prepararse para el examen. Probablemente le solicitarán:
No comer ni beber nada durante 6 a 12 horas antes del examen.
No tomar á cido acetilsalicílico (aspirin), ibuprofeno, ni otros fá rmacos anticoagulantes antes
del procedimiento. Pregú ntele al proveedor que realizará la brocoscopia si debe suspender estos
fá rmacos y cuá ndo debe hacerlo.
Hacer los arreglos pertinentes de transporte para llegar y salir del hospital.
Hacer los arreglos necesarios con relació n al trabajo, el cuidado de los niñ os y otras
obligaciones, ya que probablemente necesitará descansar al día siguiente.
El examen se hace con frecuencia como un procedimiento ambulatorio y usted regresará a
casa el mismo día. En pocas ocasiones, es posible que algunas personas deban permanecer
en el hospital de un día para otro.
Los rayos X, o radiografía, del tórax utilizan una dosis muy pequeña de
radiación ionizante para producir imágenes del interior del tórax. Se utiliza
para evaluar los pulmones, el corazón y la pared del pecho, y se puede
utilizar para diagnosticar la falta de aliento, una tos persistente, fiebre, dolor
de pecho o lesiones. También se puede utilizar para ayudar a diagnosticar y
monitorear el tratamiento de una variedad de condiciones de los pulmones
tales como la neumonía, el enfisema y el cáncer. Debido a que los rayos X del
tórax son rápidos y fáciles, resultan particularmente útiles para diagnósticos
y tratamientos de emergencia.
Este examen requiere de poco o nada de preparación especial. Hable con su
doctor y con el tecnólogo si existe alguna posibilidad de que esté
embarazada. Deje las joyas en casa y vista ropa suelta y cómoda. Se le podría
pedir que se ponga una bata durante el examen.
¿En qué consiste un placa de rayos X del tórax (radiografía de tórax)?
La radiografía de tórax es el examen de diagnóstico por rayos X
más comúnmente realizado. Una radiografía de tórax produce
imágenes del corazón, los pulmones, las vías respiratorias, los
vasos sanguíneos, y los huesos de la columna y el tórax.
Un rayos X (radiografía) es un examen médico no invasivo que
ayuda a los médicos a diagnosticar y tratar las condiciones
médicas. La toma de imágenes con rayos X supone la exposición
de una parte del cuerpo a una pequeña dosis de radiación
ionizante para producir imágenes del interior del cuerpo. Los rayos
X son la forma más antigua y de uso más frecuente para producir
imágenes médicas.
¿Cuáles son algunos de los usos comunes de este procedimiento?
La radiografía de tórax se realiza para evaluar los pulmones, el
corazón y la pared torácica.
Una radiografía de tórax es generalmente el primer examen de
imágenes utilizado para ayudar a diagnosticar síntomas tales
como:
dificultad para respirar
tos fuerte o persistente
lesión o dolor en el pecho
fiebre
Los médicos utilizan el examen para ayudar a diagnosticar o
controlar el tratamiento de condiciones tales como:
neumonía
insuficiencia cardíaca u otros problemas cardíacos
enfisema
cáncer de pulmón
colocación de aparatos médicos
acumulación de líquido o aire alrededor de los pulmones
otras enfermedades clínicas
¿Cómo debo prepararme?
Una radiografía de tórax no requiere una preparación especial.
Se le puede solicitar que se quite parte de su vestimenta y que
utilice una bata durante el examen. También se le puede solicitar
que se quite joyas, dentaduras removibles, lentes y cualquier
objeto de metal o vestimenta que pueda interferir con las
imágenes de rayos X.
Las mujeres siempre deben informar a su médico y al tecnólogo de
rayos X si existe la posibilidad de embarazo. Muchos exámenes
por imágenes no se realizan durante el embarazo ya que la
radiación puede ser peligrosa para el feto. En caso de que sea
necesario el examen de rayos X, se tomarán precauciones para
minimizar la exposición del bebé a la radiación.
¿Cómo es el equipo?
El equipo generalmente utilizado para la radiografía de tórax
consiste en un aparato con la forma de una caja, montado en la
pared, que contiene la película de rayos X o una placa especial que
registra digitalmente la imagen. Se coloca un tubo generador de
rayos X a seis pies de distancia.
El equipo también puede encontrarse con el tubo de rayos X
suspendido sobre la mesa en la que se recuesta el paciente. Un
cajón bajo la mesa sostiene la película de rayos X o la placa de
registro digital.
Una máquina portátil de rayos X es un aparato compacto que
puede llevarse hasta la persona en la ama del hospital o a la sala
de emergencias. El tubo de rayos X está conectado a un brazo
flexible que se extiende sobre la persona, mientras que un
portador de película de rayos X o la placa de registro de imágenes
se ubica por debajo de la persona.
¿Cómo es el procedimiento?
Los rayos X son una forma de radiación, como la luz o las ondas
de radio. Los rayos X pasan a través de la mayoría de los objetos,
incluso el cuerpo. Una vez que se encuentra cuidadosamente
dirigida a la parte del cuerpo a examinar, una máquina de rayos X
genera una pequeña cantidad de radiación que atraviesa el cuerpo,
produciendo una imagen en película fotográfica o en detector
especial.
Los rayos X son absorbidos por diferentes partes del cuerpo en
variables grados. Los huesos absorben gran parte de la radiación
mientras que los tejidos blandos, como los músculos, la grasa y
los órganos, permiten que más de los rayos X pasen a través de
ellos. En consecuencia, los huesos aparecen blancos en los rayos
X, mientras que los tejidos blandos se muestran en matices de gris
y el aire aparece en negro.
En una radiografía de tórax, las costillas y la columna absorberán
gran parte de la radiación y se visualizarán en blanco o gris claro
en la imagen. El tejido pulmonar absorbe poca radiación, y
aparecerá en negro en la imagen.
La mayoría de las imágenes son archivos digitales que se
almacenan electrónicamente. Estas imágenes almacenadas son de
fácil acceso para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades.
La radiografía de tórax, comúnmente llamada placa de tórax, es el examen de
diagnóstico por rayos X más comúnmente realizado. Una radiografía de tórax
genera imágenes del corazón, los pulmones, las vías respiratorias, los vasos
sanguíneos y los huesos de la columna y el tórax.
Radiografía de tó rax: imagen A: normal. imagen B: neumonía por fiebre Q.
Un rayos X (radiografía) es un examen médico no invasivo que ayuda a los
médicos a diagnosticar y tratar las condiciones médicas.
La toma de imágenes con rayos X supone la exposición de una parte del cuerpo a
una pequeña dosis de radiació n ionizante para producir imágenes del interior del
cuerpo. La dosis típica de radiació n en adultos de una radiografía de tórax es de
alrededor de 0,02 mSv para una vista posteroanterior y de unos 0,04 mSv para una
vista lateral.[1]
Los rayos X son la forma más antigua y de uso más frecuente para producir
imágenes médicas.
Pruebas de detección rápida del antígeno del EBHGA: muestra de frotis faríngeo
(→más adelante); este test tiene una sensibilidad moderada, pero una gran especificidad.
Un resultado positivo confirma la infección, el negativo la descarta en enfermos adultos (en
niños se recomienda confirmar el resultado con un cultivo del exudado faríngeo). Debido
a que con frecuencia los enfermos son portadores del EBHGA, las pruebas no se deben
realizar en enfermos con síntomas evidentes de infección vírica de las vías respiratorias
(tos, rinitis, conjuntivitis).
2. Cultivo del exudado faríngeo y amigdaliano: se realizará en aquellos casos en los que
se sospeche infección por EBHGA (si no es posible, realizar la prueba de detección rápida)
o por otros gérmenes (N. gonorrhoeae, C. diphtheriae [difteria]). El frotis estándar no
detecta Fusobacterium necrophorum ni Arcanobacterium haemolyticum. Se tomarán las
muestras frotando la faringe posterior y ambas amígdalas (evitando el contacto con la
lengua y la mucosa oral, ya que la saliva contiene factores que inhiben el crecimiento del
EBHGA) con el hisopo estéril que está incluido en el kit con el medio de transporte (agar)
o con un aplicador de algodón estéril mojado en NaCl al 0,9 %. A continuación, introducir
el hisopo con la muestra en un tubo y taparlo. Guardar la muestra a temperatura ambiente
y llevarla al laboratorio microbiológico lo más rápidamente posible (sin medio de
transporte en 4 h).
Criterios diagnósticos
No es posible diagnosticar ni descartar una infección por EBHGA solo sobre la base del
cuadro clínico. Los criterios clínicos y epidemiológicos son útiles para identificar enfermos
con una alta sospecha de infección estreptocócica (se recomienda realizar el cultivo del
exudado faríngeo o una prueba de detección rápida del antígeno del EBHGA) o con baja
sospecha (no es necesario realizar pruebas bacteriológicas).
Lo más importante es establecer la necesidad de iniciar el tratamiento
antibiótico (infecciones por EBHGA).
1) Sobre la base de los criterios clínicos y epidemiológicos (escala de Centor) valorar la
posibilidad de infección por EBHGA e iniciar el procedimiento adecuado →tabla 3-1. Si
las pruebas microbiológicas no están disponibles y los síntomas son graves → administrar
un antibiótico activo contra EBHGA. La angina en caso de difteria está causada por
EBHGA en el 100 % de los casos.
2) Resultado de la prueba de detección rápida del antígeno del EBHGA:
a) negativo → iniciar el tratamiento sintomático
b) positivo → administrar un antibiótico activo frente al EBHGA (salvo en enfermos con
síntomas evidentes de infección vírica, que pueden ser portadores del EBHGA).
3) Si se ha indicado realizar el cultivo de frotis faríngeo y los síntomas de faringitis son
graves → valorar el inicio de antibioticoterapia hasta obtener el resultado del frotis.
Interrumpir el tratamiento antibiótico si el resultado es negativo. No es necesario
determinar la sensibilidad del EBHGA a los antibióticos (son sensibles a las penicilinas),
salvo que sea necesario instaurar un tratamiento con macrólidos (por la posibilidad de
resistencia).
Diagnóstico diferencial
En caso de infección estreptocócica (EBHGA).
1) Infección vírica de las vías respiratorias superiores (rinitis catarral →cap. 18.1.2);
posible coinfección viral en portadores del EBHGA (difícil de diferenciar de la faringitis
estreptocócica, siendo la causa más frecuente del diagnóstico de “recaídas” de faringitis
estreptocócica varias veces a lo largo del año); la antibioticoterapia no es necesaria. El
exudado amigdaliano puede aparecer en infecciones por EBHGA, EBV, adenovirus, A.
haemolyticum y en la angina de Plaut-Vincent. El predominio de exudado en los pilares
anteriores y en la úvula orienta el diagnóstico a una herpangina (enterovirus). En las
infecciones por HSV-1 aparecen también vesículas, erosiones y úlceras en la parte anterior
de la cavidad oral.
2) Mononucleosis: más frecuentemente infecciosa (EBV →cap. 18.1.9 se parece mucho
a la faringitis estreptocócica), raramente aparece durante la evolución de una infección por
citomegalovirus o toxoplasmosis.
3) Rinitis, con secreción nasal, que cae también de manera interna por la pared posterior de
la faringe.
4) Epiglotitis, absceso retrofaríngeo.
5) La faringitis de otra etiología, bacteriana o fúngica (muy poco frecuente) se confirma
con el resultado del frotis (un St. aureus aislado en el cultivo del exudado faríngeo no debe
considerarse causa de amigdalitis).
6) Reflujo gastroesofágico, tiroiditis, cáncer de orofaringe, donde predomina el dolor de
garganta crónico (a veces con inflamación).
TRATAMIENTOARRIBA
Antibioticoterapia
No administrar en caso de infección vírica. Opciones de tratamiento de la faringitis
estreptocócica (también eficaces en infecciones por Fusobacterium necrophorum, excepto
los macrólidos):
1) fenoximetilpenicilina (penicilina V) 1 mill. UI (500 mg) cada 12 h durante 10 días (aún
no se han encontrado casos de EBHGA resistentes a la penicilina)
2) cefalosporinas de I generación, p. ej. cefadroxilo a dosis de 1 g cada 24 h, o cefalexina
750 mg cada 12 h durante 7-10 días (se pueden indicar en enfermos con hipersensibilidad
a penicilina diferente a la de tipo 1)
3) en caso de dudas sobre el cumplimiento del tratamiento con antibiótico VO durante 10
días → bencilpenicilina (penicilina G) 1,2 mill. uds. IM en dosis única
4) pacientes con hipersensibilidad tipo I a penicilina → macrólido (eritromicina [carbonato
cíclico] 500 mg cada 12 h durante 10 días; claritromicina a dosis de 250 mg cada 12 h
durante 10 días o de 500 mg en comprimidos de liberación modificada cada 24 h durante
5 días; azitromicina una dosis de 500 mg el [Link] día, posteriormente 250 mg cada 24 h
durante 4 días). No utilizarlos como antibióticos de primera elección (la resistencia del
EBHGA aumenta rápidamente).
En casos de infección por un germen resistente o de fracaso terapéutico (que puede orientar
a etiología diferente, p. ej. Arcanobacterium haemolyticum) → clindamicina 150 mg cada
6 h o 300 mg cada 12 h durante 10 días.
No utilizar cotrimoxazol, tetraciclinas ni aminoglucósidos (un gran porcentaje de
EBHGA es resistente).
En casos de sospecha de infección por VHS-1 → aciclovir 200 mg 5 × d.
Tratamiento sintomático
1. Reposo y una adecuada hidratación (especialmente en caso de fiebre).
2. Tratamiento analgésico y antipirético: paracetamol o AINE (p. ej. ibuprofeno). Una dosis
única de dexametasona VO (0,6 mg/kg, máx. 10 mg) acelera significativamente el alivio
del dolor de garganta.
3. Comprimidos con efecto analgésico y antinflamatorio local para chupar (p. ej. con
bencidamina (no está disponible en Chile), lidocaína, salicilato de colina).
FARINGOAMIGDALITIS
La faringoamigdalitis consiste en una inflamación de las membranas
orofaríngeas y amígdalas palatinas que cursa benignamente. Las
faringoamigdalitis agudas pediátricas son producidas por virus, en
general. Son enfermedades agudas autolimitadas con una duración de 4-
10 días en caso de etiología viral, y un tiempo algo más prolongado si el
microorganismo responsable es el estreptococo del grupo A, e incluso si
la enfermedad no ha sido tratada. Los virus más comúnmente
involucrados son adenovirus, parainfluenza, virus de Epstein-Barr y
Coxsackie que, tras penetrar por vía oral o respiratoria, se asientan en la
faringe y ganglios linfáticos regionales. En las faringoamigdalitis
bacterianas, el microorganismo más comúnmente implicado
es Streptococcus ß-hemolítico del grupo A. Las manifestaciones clínicas
varían en función del agente causal.
Las faringitis no estreptocócicas no precisan tratamiento antibiótico,
sobre todo si se sospecha de que la etiología es viral. Sin embargo, en
casos de etiología específica, como Pneumocystis pneumoniae, estarían
indicados los macrólidos; y ceftriaxona en dosis única o ciprofloxacino
en caso de Neisseria gonorrhoeae. En las infecciones por Streptococcus
pyogenes el tratamiento de elección es la penicilina resistente a
penicilinasa, bencilpenicilina benzatina intramuscular o penicilina oral,
manteniendo la penicilina por vía oral durante 10 días para erradicar el
germen de la faringe y prevenir la fiebre reumática. Con la
bencilpenicilina benzatina en dosis única se obtienen niveles sanguíneos
de penicilina muy duraderos (detectables durante 3 o 4 semanas) y ha
demostrado una disminución de la tasa de fiebre reumática. En caso de
fracaso terapéutico con penicilina o de recurrencia se puede utilizar
amoxicilina-ácido clavulánico, cefalosporinas, clindamicina o macrólidos
(principal alternativa en caso de alergia a penicilinas y derivados).
Descripción general
Una radiografía de tórax es generalmente el primer examen de
imágenes utilizado para ayudar a diagnosticar síntomas tales
como:
dificultad para respirar
tos fuerte o persistente
lesión o dolor en el pecho
fiebre
BroncoscopiaOpen pop-up dialog box
La broncoscopia es un procedimiento que permite que el médico examine los
pulmones y las vías aéreas. Esto, generalmente, es realizado por un médico que
se especializa en trastornos pulmonares (un neumólogo). Durante la
broncoscopia, se introduce a través de la nariz o la boca un tubo delgado
(broncoscopio) que desciende por la garganta hacia los pulmones.
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nuestra misión sin fines de lucro.
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Política
Oportunidades
Opciones de avisos
La manera más común de realizar una broncoscopia es mediante el uso de un
broncoscopio flexible. Pero en algunas situaciones, por ejemplo, si hay mucho
sangrado en los pulmones o si hay un objeto grande atascado en las vías
respiratorias, es probable que se necesite un broncoscopio rígido.
Los motivos frecuentes por los cuales se puede necesitar una broncoscopia son
tos persistente, infección y detección de irregularidades en una radiografía de
tórax u otra prueba.
La broncoscopia también puede utilizarse para obtener muestras de mucosidad o
tejido, o para eliminar cuerpos extraños u otros bloqueos de las vías respiratorias
o los pulmones o para tratar problemas de los pulmones.
Enfoque de Mayo Clinic
Por qué se realiza
La broncoscopia, generalmente, se lleva a cabo para encontrar la causa de un
problema pulmonar. Por ejemplo, tu médico puede remitirte para una broncoscopia
porque tienes una tos persistente o se observan anormalidades en una radiografía
de tórax.
Estos son algunos de los motivos por los que se podría hacer una broncoscopia:
Diagnóstico de un problema pulmonar
Identificación de una infección pulmonar
Biopsia de tejido del pulmón
Eliminación de mucosidad, cuerpos extraños u otra obstrucción en las vías
respiratorias o los pulmones, como un tumor
Colocación de un pequeño tubo para mantener abierta una vía respiratoria (estent)
Tratamiento de un problema pulmonar (broncoscopia intervencionista), como
sangrado, estrechamiento anormal de las vías respiratorias (estenosis) o colapso
pulmonar (neumotórax)
Durante algunos procedimientos, se pueden pasar dispositivos especiales a través
del broncoscopio, como una herramienta para obtener una biopsia, una sonda de
electrocauterización para controlar el sangrado o un láser para reducir el tamaño
de un tumor de las vías respiratorias. Se utilizan técnicas especiales para guiar la
toma de biopsias con el fin de garantizar que se tome una muestra del área
deseada del pulmón.
En las personas con cáncer de pulmón, un broncoscopio con una sonda
ecográfica incorporada puede utilizarse para controlar los ganglios linfáticos en el
tórax. Esto se denomina "ecografía endobronquial" y ayuda a los médicos a
determinar el tratamiento adecuado. La ecografía endobronquial puede utilizarse
para otros tipos de cáncer a fin de determinar si se ha diseminado.