Sentencia Penal de Apelación 2020
Sentencia Penal de Apelación 2020
República Dominicana
PODER JUDICIAL
En el Municipio de Santo Domingo Este, Provincia Santo Domingo, República Dominicana, a los
siete (7) días del mes de octubre del año dos mil veinte (2020), años 177 de la Independencia y 157
de la Restauración.
a) Manuel Emilio de los Santos Álvarez, dominicano, mayor de edad, 33 años, titular de la
cédula de identidad y electoral número: 225-0014426-0, domiciliado y residente en la calle
La Violeta, número 52, sector Brisa del Este, Santo Domingo Este, teléfono: 829-279-6443,
y Eduardo Calzado, dominicano, mayor de edad, 25 años, titular de la cédula de identidad y
electoral número: 223-0167211-3, domiciliado y residente en la calle Serafina Reyes,
número 26, sector Mandinga, Villa Faro, Santo Domingo Este, teléfono No. 809-877-1158,
ambos imputados actualmente en Libertad, a través de sus representantes legales Licdo.
Dionicio Heredia González y Lic. José María Cornielle Canela, dominicanos, mayores de
edad, titulares de las cédulas de identidad y electoral Nos. 005-0035815-5 y 001-1184269-6,
con domicilio profesional abierto en la avenida Charles de Gaulle No. 20, Edificio Plaza
Paulino, suite 4, Belleza de los Altos, Santo Domingo Este, teléfono: 809-917-6512 y 829-
433-0917, en fecha siete (07) de noviembre del año 2019.
En contra de la sentencia 1511-2019-SSEN-00210, de fecha tres (03) del mes de julio del año dos
mil diecinueve (2019), dictada por el Cuarto Tribunal Colegiado de la Cámara Penal del Juzgado de
Primera Instancia del Distrito Judicial de Santo Domingo.
Comparecen, además de los imputados antes indicados, parte recurrente en el presente proceso:
El Ministerio Público, Licdo. Lorenzo Torres, Procurador General Adjunto de esta Corte.
Respecto de estos recursos de apelación se celebró una única audiencia en la cual se conoció el
fondo del recurso, donde las partes concluyeron como figura en otro apartado de la presente
decisión, y fijó la lectura íntegra de la sentencia para el día veinticinco (25) del mes de marzo del
año dos mil veinte (2020), a las nueve horas de la mañana (09:00 a. m.), es decir, dentro del plazo
de los veinte (20) días establecidos en la parte in fine del artículo 421 del Código Procesal Penal y
para la cual quedaron convocadas las partes; fecha para la cual no pudo realizarse la lectura de la
sentencia debido a la suspensión de las labores administrativas y jurisdiccionales en el Poder
Judicial, en virtud del Decreto Núm. 134-2020, de fecha 19 de marzo del año 2020, que estableció
el Estado de Excepción en todo el territorio Nacional debido a la Pandemia del Covid-19, unidas a
las resoluciones emitidas por el Consejo del Poder Judicial, por lo cual, una vez cesado dicho estado
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FALLA
El Licdo. Esteban Caraballo Oran, juntamente con el Dr. Jaime King Cordero, en representación de
la parte querellante recurrida, pidieron a la Corte, lo siguiente: “Rechazar todos y cada uno de los
medios invocados contra la referida sentencia, por ser mal fundados y carente de base,
confirmando la sentencia; que se rechace la solicitud de nueva celebración del juicio; que se
rechace la anulación de la sentencia, ya que se ha cumplido con la ley”.
El querellante Fabián Tavera Domínguez, manifestó ante esta Alzada: “Tengo treinta y tres (33)
años trabajando aquí, los jóvenes trabajaban para la empresa, ellos comenten el error de cobrar la
facturas y no llevar el dinero, eran empleados de la empresa, quiero justicia, me ha ocasionado
daños, perjuicio, daño económico y emocional, he perdido mucho clientes, al momento de
presentarse este problema los clientes tienen miedo de comprar, tengo perdido dos millones
seiscientos mil pesos (RD$2,600,000.00), pido al tribunal que se haga justicia”.
El imputado Gerald Ramón Reyes Molinuevo, manifestó ante esta Sala: “Lo primero es que nos
acusan de asociación, al cual se imputa a Carlos Simancas, que éste tenía la potestad de borrar la
facturas, los demás somos vendedores, le entregaba un camión la mercancía, sí, era a crédito o al
contado, para facturar que era a crédito teníamos que cobrar la factura pendiente; le entregaba
Masiel, ni la cajera a quien le entregamos el dinero no está aquí, Masiel llevaba el control de los
clientes a crédito, y la cajera de nombre Madelin no está aquí, nosotros no tuvimos acceso al
sistema, se le dio la oportunidad al técnico, donde este dice claramente que no teníamos acceso al
sistema, fuimos donde la contable y eso está ahí, el que lo hacía es Carlos, quien es la mente
maestra, soy un ciudadano intachable, nunca había caído preso, nos agarran presos nosotros
trabajando y sin saber, cómo una empresa tan grande no dan reporte de las facturas borradas, no
dice donde fueron borradas y la hora, y hay una cámara y estos dicen que no sirve la cámara, que
se haga justicia, nosotros somos ciudadanos intachables”.
El imputado Manuel Emilio de los Santos Álvarez, expresó ante este tribunal: “Me acusan de algo
que no sé, nunca he tomado un peso de nadie, si el distribuidor antes de salir la factura tenía que
firmarla el encargado de almacén, y cuando la firma el cliente debe de recibirle una a ellos, si
buscan el perito, el computador deja una bitácora y dice la hora, por qué el distribuidor no está
aquí, si dejamos una factura a crédito debe estar aquí, aunque todas las facturas salen a crédito
aunque el cliente la pague a los minutos, yo no tenía acceso al sistema”.
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El imputado Eduardo Calzado, estableció ante esta instancia jurisdiccional: “Nosotros nunca
tuvimos acceso al sistema, no se hacía factura sobre factura, debía de pagar y se le despachaba la
otra factura”.
El imputado Frayner Ranse Manríquez Zambrano, manifestó: “Soy extranjero y doy cara a la
justicia, el que se encargaba de factura es Carlos, al vincularlo con nosotros y darle el No Ha
Lugar no está, las personas fueron despedidas de las empresas, la cámara no funciona
casualmente, dónde están los contadores y la administradoras?, no tienen cámara, y ellas son
hermanas, la excusa que ellos dan es que se pusieron detrás de ellas y vieron la clave”.
1. Que el artículo 159 de la Constitución dispone: “son atribuciones de las Cortes de Apelación: 1-
Conocer de las apelaciones de las sentencias dictadas por los Juzgados de Primera Instancia.” De
igual manera, el artículo 71.1 del Código Procesal Penal, modificado por la ley 10-15, del 10 de
febrero del 2015, establece que: “las Cortes de Apelación son competentes para conocer: 1) De los
recursos de apelación…”; y los presentes recursos de apelación fueron admitidos por esta sala
mediante resolución que reposa en la glosa del expediente.
2. Que los fundamentos de la presente sentencia cuentan con la adhesión de los jueces integrantes,
quienes en mérito de ello la firman por la vía electrónica, esto al tenor de las disposiciones del
artículo 334 numeral 6 del Código Procesal Penal.
3. Esta Corte está apoderada para conocer de los recursos de apelación interpuestos por: 1) los
imputados Manuel Emilio de los Santos Álvarez y Eduardo Calzado, a través de sus representantes
legales, Licdo. Dionicio Heredia González y Licda. María Cornielle Canela, en fecha siete (07) de
noviembre del año dos mil diecinueve (2019); 2) los imputados Frayner Ranse Manrique Zambrano
y Gerald Ramón Reyes Molinuevo, a través de su representante legal Lic. Diógenes Durán Ventura
(Defensa Pública), incoado en fecha dieciocho (18) de noviembre del año dos mil diecinueve
(2019); en contra de la sentencia núm.1511-2019-SSEN-00210 de fecha tres (03) del mes de julio
del año dos mil diecinueve (2019), dictada por el Cuarto Tribunal Colegiado de la Cámara Penal del
Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Santo Domingo.
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4. En el primer motivo de apelación, plantean los recurrentes: “violación a las garantías y derechos
fundamentales del señor Carlos Enríquez Simancas Batista a un debido proceso conforme lo
establecido en los numerales 2, 3, 4 y 7 de la Constitución de la República, al ser condenado en un
proceso el cual había sido favorecido en cuanto de no ha lugar y no haber sido citado a la audiencia,
indicando:
a) Que en un abuso de sus atribuciones el Cuarto Tribunal Colegiado de la Cámara Penal del
Juzgado de Primera Instancia de la Provincia Santo Domingo, dictó sentencia condenatoria
en contra de Carlos Enriquez Simancas Batista, cuando había sido favorecido con un auto de
no ha lugar, dando la misma resolución apertura a juicio en contra de los demás imputados.
No obstante, dicha decisión de auto de no ha lugar no ha sido objeto de apelación por parte
del Ministerio Público ni los querellantes, siendo una decisión firme respecto a Carlos
Enríquez Simancas Batista, sumado a que el tribunal sin haberlo citado dictó sentencia
condenatoria en su contra, por lo que hace nula la decisión por ser violatoria al debido
proceso y garantías constitucionales que se establecen en los numerales 2, 3, 4 y 7 del
artículo 69 de la Constitución, que otorgan derecho a ser oído, derecho a que se respete su
inocencia y derecho a un juicio público, oral y contradictorio y el derecho a ser juzgado
conforme a las leyes de la República.
5. En cuanto a este punto, aunque dicho imputado Carlos Enríquez Simancas no apeló la decisión
objeto de recurso, no es menos cierto que el punto invocado por la defensa de otros imputados que
de manera consciente lo presentó como uno de sus medios debe ser una cuestión a verificar y
considerar, dado el efecto extensivo de los recursos, dado que cuando existen coimputados el
recurso presentado por uno de ellos favorece a los demás, a menos que se base en motivos
personales, la doctrina advierte que el fundamento del efecto extensivo radica en la necesidad de
evitar una incongruencia jurídica, deduciéndose así el principio de igualdad procesal. En el caso
particular se tata de un medio invocado en favor de un coimputado que no era parte del juicio por
haber sido beneficiado con un auto de no ha lugar.
6. En ese sentido mal podría esta Alzada desconocer dicha situación cuando debe reformarse
aquello que por inobservancia del tribunal de juicio se produjo, así las cosas dentro del legajo
procesal y vistas las etapas procesales se verifica que fue conocida audiencia preliminar en contra de
los imputados Manuel Emilio De Los Santos Álvarez, Gerald Ramón Reyes Molinuevo, Carlos
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7. Por su parte el dispositivo de la sentencia condenatoria objeto de recurso establece una condena
en contra del justiciable Carlos Enriquez Simancas Batista, al igual que los demás imputados, sin
que para la fecha este pudiese haber sido considerado como tal por haberse beneficiado de un auto
de no ha lugar del cual no se tiene constancia de que haya sido recurrido, y revertida dicha decisión
dictada en su favor, por lo que violenta ciertamente los principios de juzgamiento la decisión
rendida en su contra sin la celebración de un juicio y sin que este formara parte al momento del
mismo en el expediente de que se trata, lo cual se constató dentro de la propio sentencia de juicio
en las conclusiones del ministerio público que fueron las siguientes: “Que se declare Culpable a los
señores Manuel De Los Santos, Gerard Ramón Reyes Molinuevo, Eduardo Calzado; y Frayner
Ranse Manríquez Zambrano, por violación a las disposiciones legales contenidas en los artículos
265, 266, 379 y 386 numeral 3 del Código Penal Dominicano; en perjuicio de Fabián Taveras
Domínguez representante de la empresa Sociedad Comercial Proveedores Diversos Taveras Brit;
en consecuencia sea condenado a cumplir una pena de diez (10) años de prisión, y que le sea
variada la medida de coerción”, conclusiones en las cuales no se mencionó a Carlos Enriquez
Simancas porque ya no era parte del proceso, puesto que había sido excluido por decisión favorable,
lo cual queda robustecido por el conocimiento del juicio sin su presencia porque la misma no era
requerida.
8. Por tanto, procede admitir el recurso en el sentido externado y ordenar que sea excluido del
proceso el imputado Carlos Enriquez Simancas Batista, manteniendo el auto de no ha lugar dictado
por el juez de la instrucción, tal y como se hará constar en la parte dispositiva de la presente
sentencia, restituyendo la decisión dictada en favor de dicho imputado.
9. Como segundo medio, invocan los recurrentes en su instancia recursiva: “Violación al derecho
de defensa en contra de los imputados por parte del Ministerio Público en la oferta que realizó al
presentar los testigos”, alegando:
1
Resaltado nuestro
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b) Que no obstante, este testimonio sorpresa del testigo no indicó ante el tribunal que pudiera
vincular a los imputados con los hechos indilgados por el Ministerio Público, púes sus
declaraciones sólo se limitaron en decir cuál usuario y equipo se utilizó y si fueron o no
eliminados documentos, no pudiendo señalar a ninguno de los recurrentes como lo hizo el juez
de la instrucción que pudo excluir al señor Carlos Enríquez Simancas Batista, además que la
información dada por el testigo fue en violación a lo que dispone el artículo 294 numeral 5 del
Código Procesal Penal, corriendo la misma suerte el testimonio del señor Nathanael Aritofane
Marcelino Bueno, testigo que compraba mercancías a la querellante, que establece no haber
recibido la visita ni perito sino más bien que es él quien va al almacén de la compañía, sin
embargo, en sus declaraciones dicho testigo identifica a uno de los imputados solo diciendo el
de la camisa morada, sin mencionar nombre, apellido o código del vendedor.
c) Que el testigo Nathanael Aritofane Marcelino Bueno, no fue presentando con anterioridad a la
defensa, por lo que resulta ser violatorio al proceso, colocando a los imputados en una
indefensión de no poder preparar medios de defensa en contra de un cliente de tantos que tiene
dicha empresa, ya que el Ministerio Público al presentarlo solo se limitó en decir que probarían
la ocurrencia de los hechos, siendo esto un motivo para que la Corte le reste méritos y excluya
los referidos testimonios de los señores León David Jiménez y Nathanael Aritofane Marcelino
Bueno, por simplemente haber sido ofertados como testigos de los hechos sin prevenir, mediante
información requerida en el escrito de la acusación, a la defensa de que éstos eran técnicos
asalariados y cliente de la querellante.
d) Otra violación al derecho de defensa lo constituye el levantamiento del informe realizado por el
perito Lic. Orlando Diaz Payano, quien según sus declaraciones dadas el día del juicio asegura
entre otras cosas haber sido apoderado el día 03/09/2018, realizando el informe el día 15 de
septiembre del mismo mes y año, sin instrucciones del Ministerio Público y finalmente le dio
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10. Dentro de la queja de la parte recurrente en este punto, se refiere a los testigos respecto de las
calidades en la cual participaron en el juicio, respecto de su oficio y su conocimiento en la
imputación de los hechos, asimismo indican que los mismos constituyeron una sorpresa en el caso
específico de Nathanael Aristofane, así como los informes periciales.
11. Evidentemente que tales señalamientos no se pueden solo verificar en la sentencia recurrida,
toda vez que son parte de las distintas etapas del proceso y si estas concluyeron en la forma prevista
por el legislados, por tanto, dentro del legajo procesal hemos tenido que verificar el auto de apertura
a juicio y no ha lugar a fin de verificar los medios de pruebas que fueron admitidos en esta etapa y
verificados por el juez de la instrucción, en ese sentido dentro del dispositivo de la resolución del
juez del Cuarto Juzgado de la instrucción No. 581-2018-SACC-00833, de fecha cinco (05) del mes
de diciembre del año dos mil dieciocho (2018), cuyo dispositivo entre otras cosas dispuso:
“CUARTO: Admite los siguientes elementos de pruebas presentados por el ministerio público:
Pruebas Testimoniales:
1.-Declaracion testimonial de Fabián Tavera Domínguez
2.-Declaracion testimonial de Andrea Miguelina Brito Márquez
3.-Declaracion testimonial de Kilsa Y. Guzmán Mesa
4.-Declaracion testimonial de Ana Sidelis Mesa Cruz
5.-Declaracion testimonial de Cristobalina Genao Méndez
6.-Declaracion testimonial de Michael Vicente Vicente
7.-Declaracion testimonial de Nathanael Aritofane Marcelino Bueno
8.-Declaracion testimonial de León David Jiménez Fernández
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12. Dentro de esta etapa, habiendo sido admitidas las pruebas e informes sobre los cuales lleva
queja el recurrente, siendo una etapa precluida en la cual se debatió la pertinencia y licitud de la
prueba ofertada, sin que al momento del juicio tales situaciones se hayan dilucidado como una
violación o estado de indefensión, aspectos que no pueden verificarse por esta Alzada, toda vez que,
ante la oferta probatoria en la acusación el ministerio público ha establecido conforme la norma
procesal lo que pretende probar con las mismas, fueron admitidas las antes transcritas para su
discusión, valoración y debate en juicio, las que se presentaron a dicho debate, por lo que, los
señalamientos de la parte recurrente sobre violación de sus derechos o desconocimiento de quienes
eran los testigos son infundados, por haberse indicado desde la acusación y verificado en la
preliminar. Las pruebas que posteriormente quedaron incorporadas en dicha etapa fueron debatidas
en el juicio por lo que eran del pleno conocimiento de la parte imputada, y en el hipotético caso de
que se tratare de defensa distinta en el juicio esta debe verificar los actos y remontarse a lo admitido,
en su defecto tenían la posibilidad a través del artículo 305 del código procesal penal de presentar
cualquier situación, lo cual no se produjo ni se suscitó en el presente caso.
13. Asimismo al momento de que se sienta el testigo se producen las bases de quién es la persona,
a qué se dedica y si tiene alguna información o conocimiento de por qué ha sido llamado a la causa,
por lo que del análisis de la sentencia, partiendo del auto de apertura a juicio en el cual se
admitieron los mismos así como el informe pericial, no ha lugar a las invocaciones que indica la
defensa, toda vez que el juicio se llevó a cabo de acuerdo a la normativa procesal, los testigos
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14. En cuanto al peritaje de manera particular nos vamos a referir, el recurrente ha invocado en
síntesis que no tuvo la oportunidad de que se hiciere un contra peritaje, la norma refiere al respecto
lo siguiente: Art. 211.- Ejecución del peritaje. El funcionario que ha dispuesto el peritaje resuelve
todas las cuestiones que se planteen durante su realización. Los peritos practican conjuntamente el
examen, siempre que sea posible o conveniente. Las partes y sus consultores técnicos pueden asistir
a la diligencia y solicitar aclaraciones pertinentes, con la obligación de retirarse cuando los peritos
inicien la deliberación. Durante la etapa preparatoria esta facultad no obliga al ministerio público a
convocar a las partes a la operación. Cuando algún perito no concurre a realizar las operaciones
periciales, por negligencia, o por alguna causa grave, o cuando simplemente desempeña mal su
función, se procede a su reemplazo”. Y “Art. 213.- Nuevo dictamen. Cuando el dictamen es dudoso,
insuficiente o contradictorio, el juez, a solicitud de parte, o el ministerio público, según corresponda,
puede ordenar su ampliación o la realización de un nuevo peritaje por los mismos peritos o por
otros”.
15. Partiendo del texto legal que consagra el peritaje no ha invocado la parte recurrente ningún
aspecto pernicioso para ella de forma válida y precisa, invoca que fue sorpresivo cuando ningún
peritaje lo es, más aún cuando la posibilidad de un nuevo peritaje queda supeditado a que este sea
solicitado al juez debiendo aprobarlo si el existente resulta incompleto o si era dudoso, lo cual no
hizo la parte recurrente, por tanto como hemos manifestado en otra parte de la presente sentencia, es
insostenible alegar violación de derecho o ilicitud de una prueba cuando esta ha cumplido la
formalidad legal y ha pasado el cedazo del juez instructor, quedando precluida la etapa y el
momento procesal para presentar prueba, queja o aquello que entienda pertinente una parte
determinada con relación a los medios de pruebas que se presentan, pretendiendo en esta etapa o
jurisdicción recursiva invocar como una falla de los actores que le ha generado sorpresa o violación
legal y constitucional cuando no fue así, en ese sentido no se verifica que se haya realizado por parte
del recurrente ninguna actividad tendente a desmeritar o generar nuevo peritaje basado en los
meramente procesal, por tanto la prueba que así se incorporó y valoró el tribunal de juicio cumplía
con las garantías procesales, así como también era del conocimiento de las partes.
16. En ese orden, en el tercer medio de su recurso de apelación, indican los recurrentes: “Falta,
contradicción o ilogicidad manifiesta en la motivación de la sentencia, o cuando esta se funde en
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a) Que en el punto 11 de la página 23 de la sentencia recurrida, los jueces establecen: “Que en ese
tenor éste Tribunal ha sostenido el criterio de que aun un solo testimonio, puede ser hábil para
desvirtuar la presunción de inocencia, pero más aún, porque el Tribunal ponderó que en los
testimonios de Fabián Tavera Domínguez, Kilsa Ysmaelina Guzmán Mesa De La Cruz, Ana
Sidelis Mesa, Nathanael Aristofane y León David Jiménez existe…”, como suficientes para
sostener la responsabilidad penal de los procesados.
b) Que contrario a lo que establece el tribunal de marras, de que con un sólo testimonio es suficiente
para demostrar la culpabilidad de los implicados, en este caso no han podido ser vinculados, ya
que del supuesto análisis de todas las declaraciones se desprendió que los implicados eran
empleados de la empresa querellante, quienes le sindicaron en los hechos, como los que hacían
las ventas, facturas y cobros a clientes, las que luego anulaban o modificaban del sistema, sin
embargo los justiciables no tenían la contraseña para hacer tal hazaña, ya que dichas
invalidaciones se realizaban del usuario denominado “KGuzmán”, de nombre Kilsa Y. Guzmán,
quien en su momento externó que la única persona que tenía su clave para los fines de borrar
facturas era la cajera de nombre Massiel, la cual fue despedida de la empresa en el transcurso de
la investigación, siendo corroborada por el empleado y técnico en computación Lic. León David
Jiménez, la información de que del usuario antes mencionado se realizaron todas las
cancelaciones de las facturas. Que para los jueces las declaraciones de los testigos resultaron
suficientes ya que a su entender no existía incredibilidad subjetiva derivada de las relaciones
procesado/víctima, como tampoco se pudo demostrar que existió verosimilitud, ni la presencia
de incriminación.
c) Que todo esto se contradice en el sentido de que con los testimonios no se pudo establecer por
cuáles medios se obtuvo la clave del usuario KGuzmán, ni quien accesó al sistema, como
tampoco pudo demostrase quién fue la persona que anuló cada una de las facturas, que además
se presentó un testigo el cual no consta en la lista del perito y éste informó que no recibió visita
de dicho perito y no obstante señaló únicamente a uno de los acusados, sin identificarlo por su
nombre o sobre nombre, sumado que en el juicio de fondo no se aportaron las facturas, ni acuse
de facturas entregadas a los vendedores a razón de las facturas, ni el inventario del faltante de la
empresa, pero mucho menos el cuadre contable que demuestra el desbalance.
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e) A que como se puede comprobar existe falta y error en la motivación de la sentencia la cual debe
ser anulada y enviada a una celebración de un nuevo juicio, ya que en la decisión recurrida, los
jueces a-quo distorsionan las declaraciones que no fueron las que ofreció el perito, además
establecen que les otorgan credibilidad ya que el informe del perito lo firmaron todos los
entrevistados, lo que es falso por lo que esta sentencia ha sido mostrenca en perjuicio de los
acusados. A que el informe se realizó con el sustento de información que no se presentó en el
juico. Que esta falta de documentos que dice el perito que utilizó en su peritaje, deja sin base la
investigación que supuestamente realizó, ya que su declaración externó “somos de opinión que
existe evidencia de violaciones e irregularidades que dan indicios de responsabilidad con los
hallazgos presentados, en el cual involucra manejo irregular de recursos financieros en el que
se ha determinado y confirmado un faltante de efectivo por facturas cobradas, cuyos valores no
se reportan en caja”.
f) Que otros de los motivos de la sentencia es que ordena el tribunal de primer grado la devolución
a los querellantes de la supuesta suma estafada, petición que no fue realizada por la propia parte
querellante ni el Ministerio Público, ya que la parte querellante solo solicitó la reparación del
daño e indemnización por la supuesta suma sustraída, la cual era de menos de dos millones de
pesos dominicanos. Por lo que al hacerlo como lo hicieron el tribunal de marras falló de manera
extrapetita, evidenciándose la falta de motivación y contradicción.
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18. En lo que respecta al fallo extra petito aquel que va más allá de lo solicitado esto en el aspecto
civil, podemos verificar dentro de la sentencia las conclusiones del actor civil en el sentido siguiente:
Segundo: En el aspecto civil, que se acoja la querella con constitución en actor civil, por haber sido
hecha en tiempo hábil y de conformidad con la ley; En consecuencia, que se condene al imputado al
pago de una indemnización de dos millones seiscientos cincuenta mil seiscientos dieciséis con
cincuenta y cuatro (RD$2,650,616.54) pesos dominicanos, como justa reparación por los daños y
perjuicio causados a la víctima. Divididos de la siguiente manera; Frayner Manríquez la suma de un
millón trescientos ocho mil ochocientos diecisiete (RD$1,308,817.00); Gerald Molinuevo,
seiscientos treinta y dos mil cientos setenta y cinco pesos con noventa y ocho centavos
(RD$632,175.98); Manuel Emilio De Los Santos trescientos sesenta mil cincuenta y siete pesos con
cuarenta y nueve centavos (RD$ 360,057.49); Eduardo Calzado trescientos cuarenta y nueve mil
quinientos sesenta y cinco pesos con noventa y seis centavos (RD$ 349,565.96); condenar a los
imputados a pagar la suma por conceptos siguientes; lucro cesante la suma de diez millones
(RD$10,000,000.00) pesos dominicanos; daños y perjuicio la suma de doce millones
(RD$12,000,000.00) de pesos
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19. Por su parte el tribunal de juicio falló en el sentido siguiente: “Tercero: Declara querella buena y
validad en cuanto a la forma y en cuanto al fondo se acoge y se: a) Ordena la restitución de los
valores indicados en el peritaje como elemento faltante; b) condena a los imputados a una
indemnización de un millón (RD$1,000,000.00) pesos dominicanos oro dominicano, a favor de los
señores Fabián Tavera Domínguez y Andrea Miguelina Brito Márquez, en representación de la
Sociedad Comercial Proveedores Diversos Taveras Brito SRL”.
20. Por tanto, así las cosas no se verifica entre lo solicitado y lo concluido una condena civil más allá
de lo requerido, siendo incluso consecuente el tribunal en sus conclusiones, imponiendo la restitución
de los valores que el peritaje indica como faltantes, y una indemnización de un millón de pesos,
cuando los montos requeridos por la parte civil son mayores de manera conjunta y se refieren en el
mismo sentido en que se pronunció el tribunal respecto de la restitución de los bienes sustraídos
cuando concluye solicitando montos distintos a cada imputado conforme se detectó fue su
participación o accionar, siendo genéricas las conclusiones pero específicas en indicar conforme a
qué elemento y monto deberán pagar, por lo que este aspecto del medio debe ser igualmente
rechazado por no estar conformado en el presente caso. Salvo para todo lo relacionado por el tribunal
por un error evidente y acogido para ser reformado por esta alzada, en cuanto al señor Carlos
Enríquez Simancas, quien no debió aparecer en ninguna de las líneas de la sentencia objeto de
recurso, por no formar parte del proceso en dicha etapa de juicio según se evidenció.
21. Por lo cual, esta Sala considera, que el tribunal a-quo ha obrado en apego a los cánones legales y
los principios rectores dentro de estos, el de motivación de las decisiones judiciales y debido proceso
de ley, tal y como indica el Tribunal Constitucional, mediante la sentencia Núm. 0423-2015, la cual
refiere: Examinada la norma invocada por el accionante, es factible señalar que la motivación de las
decisiones es una imposición razonable al juez, enmarcada dentro de la tutela judicial efectiva; que
los pronunciamientos de la sentencia deben ser congruentes y adecuados con la fundamentación y la
parte dispositiva de la decisión, debiendo contestar, aun de forma sucinta, cada uno de los
planteamientos formulados por las partes accionantes, toda vez que lo significativo de la motivación
es que los fundamentos guarden relación y sean proporcionadas y congruentes con el problema que
se resuelve, permitiendo a las partes conocer de forma clara, precisa y concisa los motivos de la
decisión”; criterio que ha comparado y verificado esta alzada a fin de establecer si el medio está
conformado, lo que no ocurrió en este caso; En ese sentido el medio invocado debe ser rechazado,
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22. Un cuarto motivo invocado por los recurrentes fue: “Violación de la Ley por inobservancia o
errónea aplicación de una norma jurídica”, indicando:
a) que los jueces al dar la sentencia condenatoria establecen que el Ministerio Público le merece
toda la credibilidad y le otorga valor probatorio a los hechos en la manera que le fueron
presentado, en tal sentido le retiene la responsabilidad a los imputados y los condena. Que al
hacerlo lo hace por violación a los artículos 265, 266, 379 y 386-3 del Código Penal
Dominicano, ¿que en la aplicación del derecho los jueces dieron sentencia por asolación y no
establecen en que consistió tal asociación, cual fue la participación de cada uno de los actores,
en cuales casos se asociaron o fue en todos? Que además dieron por sentando un robo del cual
no existe documentación de lo sustraído. ¿Se reúnen los elementos constitutivos del robo
asalariado? no. Por su declaración es el faltante, cuando sabemos que en materia corporativa ese
elemento no hace prueba pues se requiere el concurso de todos los informes corporativos para
establecer el origen del dinero, como hasta el reporte realizado a la Dirección General de
Impuestos Internos.
b) Que el supuesto delito del que se trata debió ir acompañado de muchas pruebas documentales y
periciales, las cuales debieron existir en el proceso y ser debatidas al fondo del informe, arqueo,
auditorio o lo que fuese que sugirió el delito. Que además debieron aportarse las supuestas
facturas y recibos de pagos en los cuales participaron los encartados. Que como se manipuló un
sistema informático debió existir un informe pericial que indicara, con facturas a mano, en que
consistió el hecho, algo parecido al del contable, pero no existe. Que por cuanto la parte hoy
recurrida ha alegado la perdida de dos millones de pesos, pro no han llevado al tribunal una sola
constancia de que los imputados hubieran recibido un solo peso de un cliente, pues es un
principio de derecho comercial que se debió emitir factura por cada peso recibido o entregado, y
los clientes de la empresa recurrida debieron aportarle la constancia a la empresa de haberle
entregado los dineros a los encausados para si la empresa poder corroborar la existencia de la
entrega del dinero y de que no existe la duda y poder presumir que esta actuación de
“facturación-despacho-entrega-cobro”, se dio pero que los encartados no lo reportan a la
empresa, como esta alega; peor al no haber una sola constancia de la facturación o del despacho
o de la entrega del cobro no pueden los jueces, en derecho decir que se ha constituido el
elemento de la sustracción de la cosa, robo, por lo que antes tal situación nunca existirá robo
agravado.
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23. Esta Sala al analizar la sentencia objeto de apelación, constata, que los jueces a-quo al
momento de subsumir los hechos en la norma penal típica, manifestaron: “Que al tenor de los
hechos anteriormente establecidos conforme a la valoración de las pruebas, ha quedado
establecido fuera de toda duda razonable, que los justiciables Manuel Emilio De Los Santos
Álvarez, Gerald Ramón Reyes Molinuevo, Frayner Ranse Manríquez Zambrano y Eduardo Calzado
es autor de los crímenes de Asociación de Malhechores y Robo Asalariado, en violación a los
artículos 265, 266, 379 y 386 numeral 3, del Código Penal Dominicano…Que en esas atenciones el
tribunal entiende que la acusación ha sido debidamente probada por la parte acusadora en contra
de los encartados Manuel Emilio De Los Santos Álvarez, Gerald Ramón Reyes Molinuevo, Frayner
Ranse Manríquez Zambrano y Eduardo Calzado, por lo cual se encuentran reunidos los elementos
constitutivos de la infracción de robo Asalariado: 1- El elemento material por el hecho de los
imputados haberse asociados a los fines de cometer robo asalariado en perjuicio de las victimas
señores Fabián Taveras Domínguez, de la señora Andrea Miguelina Brito Márquez y la sociedad
Comercial Proveedores Diversos Taveras Brito S.R.L; 2.- El elemento moral de que estos hechos se
hayan cometido voluntariamente de parte del agresor, ya que su intencionalidad ha quedado
evidenciada debido a la forma en cómo ocurrieron los hechos; 3.- El elemento legal, ya que los
hechos probados se encuentran previsto y sancionados por nuestra norma penal en los artículos
265, 266, 379 y 386 numeral 3, del Código Penal Dominicano”. (ver páginas 24 y 25 de la
sentencia de marras). Razonamiento que, a juicio de esa Alzada resulta adecuado, pues, ha sido a
través de la ponderación de las pruebas que los jueces del tribunal a-quo determinaron porqué los
hechos probados se subsumían perfectamente en los tipos penales de asociación de malhechores y
robo agravado, ya que los procesados eran empleados de la empresa Proveedores Diversos Taveras
Brito S.R.L., y en esa condición fue que procedieron a sustraer esos fondos, en esa tesitura, esta
Corte desestima el medio alegado.
En cuanto al recurso de apelación interpuesto por los imputados Frayner Ranse Manríquez
Zambrano y Gerald Ramón Reyes Molinuevo.
24. El primer motivo del recurso, los recurrentes lo fundamentan: “Error en la valoración de las
pruebas (art. 714.5 del Código Procesal Penal), indicando:
a) Que al momento del tribunal juzgador proceder a la valoración de las pruebas incurre en la
errónea aplicación de los artículos 172 y 333 del Código Procesal Penal, que fundamenta el
sistema de valoración probatoria y el ordenamiento en la sana critica razonada, al valorar
como determinantes para la condena de los recurrentes Fraymer Franse Manríquez Zambrano
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25. Sobre este mismo punto la parte recurrente indica que el tribunal ha valorado de manera errada
las pruebas que han sido aportadas con el fin de vincular los ciudadanos Frayner Ranse Manríquez
Zambrano y Gerald Ramon Reyes, otorgándole credibilidad y valor a todos los testimonios y
contrario a lo argüido por los jueces a-quo no se ha comprobado que estos testimonios pudiera
vincular a los recurrentes con el evento atribuido, sino más bien que se trató de un error garrafal por
parte del tribunal al hacer la ponderación en la forma que lo hizo, cuando ninguno de los testigos han
corroborado con las pruebas lo que dijeron, ya que tratándose del dueño de la empresa y los testigos
quienes son empleados era primordial sustentar sus testimonios con pruebas, ya que lo único que ha
sido valorado son las actas de arresto y registro de personas practicadas a los recurrentes, donde se
hizo constar que no les fue ocupado nada comprometedor, así como el aporte de un informe pericial
vacío, lo que debió ser tomado en cuenta por el tribunal para determinar ciertamente el señalamiento
en contra de los imputados Fraymer Ranse Manrique Zambrano y Gerald Ramon Reyes, se
correspondía con la verdad y no se tratase de una acusación falsa. Por lo que en definitivas
entendemos que las premisas expuestas por el tribunal han sido contradichas por las propias
declaraciones de los testigos que no pudieron corroborarse con ninguna de las pruebas sometidas al
debate, que al valorar creíbles y suficientes los testimonios, documentos, comete un error colosal
dando por hecho cuestiones que no pudieron probarse y que solo han sido acreditas con los
argumentos del tribunal desnaturalizando las reales informaciones que se pudieron acreditar por los
testigos y las ciertas cuestiones que fueron planteadas en las pruebas documentales.
26. Este órgano jurisdiccional, del examen de la sentencia recurrida ha podido comprobar, que al
valorar las pruebas presentadas en juicio, el tribunal de primer grado consideró en cuanto a las
pruebas testimoniales de los testigos a cargo, Fabian Taveras Domínguez, Ana Sidelis Mesa y León
David Jiménez, lo siguiente: “…Que con relación a los hechos atribuidos a los imputados )…)
Gerald Ramón Reyes Molinuevo, (…) Frayner Ranse Manríquez Zambrano (…), en su calidad de
empleados de la compañía Sociedad Comercial Proveedores Diversos Taveras Brito SRL, quienes
realizaban los diferentes cobros a distintos clientes de dicha sociedad, sin proceder a realizar el
reporte de dichos cobros a la citada compañía y los cuales se dedicaban a borrar el sistema
informático de la compañía y los balances de las facturas pendientes por pagar de los clientes,
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27. De igual manera, verifica esta Alzada que el tribunal de juicio en su sentencia, páginas 21 y 22,
en cuanto a los demás testimonios determinó: “Que en cuanto al testimonio de la señora Kilsa
Ysmaelina Guzmán Mesa De la Cruz, la cual en sus declaraciones estableció al igual que los testigos
anteriores, que a raíz de un reporte se pudo percatar en el área de contabilidad un faltante y que al
dar la voz de alerta de lo que está sucediendo proceden a llamar al testigo León David Jiménez,
quien trabaja como soporte del sistema, el cual procedió a buscar las facturas alterada y borradas,
pudiendo establecer de esto que las mismas se realizaban de un nombre de usuario Kguzman, pero
que el mismo estaba siendo utilizados donde encontraba las computadoras en el departamento de los
vendedores. Que en cuanto a los testimonios del señor Orlando Francisco Díaz Payano, se trata del
Perito, quien es contador que realiza los Informes de Auditoria, quien señala que participo en las
diligencias de investigación, y ofrecen datos respecto de la forma y manera de cómo se llevó a cabo
la auditoria, indicando que fue designado por el Colegio de Contadores Públicos, para realizar los
mismos, según se puede corroborar con el oficio de fecha 03/09/2018, emitido por la Directora
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28. Que así las cosas, estima esta Alzada, que los juzgadores a-quo hicieron una correcta
ponderación de las pruebas sometidas a su escrutinio durante el juicio público, oral y contradictorio,
conclusión a la cual llega este órgano jurisdiccional, luego de analizar el contenido de la misma y que
para el tribunal a-quo resultaron ser vinculantes con las personas de los procesados Manuel Emilio De
Los Santos Álvarez, Gerald Ramón Reyes Molinuevo, Frayner Ranse Manríquez Zambrano y
Eduardo Calzado, suficientes para dictar sentencia condenatoria y destruir la presunción de inocencia
de la cual estaban revestidos al momento de iniciar el proceso en su contra, ponderando tanto de
manera individual como conjunta cada prueba y explicando de manera detallada las razones por las
cuales les otorgó determinado valor y por qué llegó a esa conclusión de dictar sentencia condenatoria
en contra de los mismos, por lo que el tribunal a-quo valoró de manera adecuada la prueba lo que se
verifica en toda la línea motivacional de la decisión objeto de recurso, al tenor de lo que disponen los
artículos 172 y 333 del Código Procesal Penal, dando el justo valor a cada una e hicieron un
razonamiento lógico sustentando en pruebas del por qué falló en el sentido que lo hizo, dictando
sentencia condenatoria en contra de los justiciables; en conclusión, esta Alzada tiene a bien
desestimar los aspectos anteriormente externados por la parte recurrente, plasmados en su recurso de
apelación, por no configurase en la especie.
29. En el segundo motivo del recurso, los recurrentes fundamentan “Falta de motivación de la
sentencia (artículo 24 del código procesal penal), indicando:
a) Que el tribunal de marras no solo incurre en falta de motivación, ya que no explica de manera
clara y precisa en que se basa para retener el tipo penal de asociación de malhechores y robo
asalariado siendo a todas luces un razonamiento que se sustenta con lo que se pudo demostrar
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b) Que es obvio que el tribunal de fondo omitió múltiples aspectos que les fueron argüidos en
torno a las informaciones que se obtuvieron de las declaraciones de los testigos que fueron
escuchados y la ponderación de la prueba pericial y documentales que fueron tomadas como
punta de lanza para condenar a los recurrentes a 10 años de prisión, las cuales son las que
determina el alcance de su decisión, en razón que dichas pruebas tanto pericial y
documentales no definen que hubo ciertamente un fraude por parte de los vendedores al no
reportar los pagos de las facturas que supuestamente habían cobrado como indica el tribunal.
Que esto no es una razón tautológica, toda vez que los jueces están condicionados y
obligados, no solo de transcribir en sus fallos y medios explícitos formales contenida por la
barra acusadora, sino de ponderarlas y contestarlas debidamente, sean estas principales o
secundarias, mediante una motivación suficiente y coherente, que le permitan a las instancias
jurisdiccionales superiores, particular y señaladamente a la jurisdicción casacional, verifica la
ocurrencia de los hechos de la causa y adecuada y debida aplicación de la ley y el derecho, es
decir para que dicha sentencia sea apegada a las garantías procesales del justiciable.
30. En cuanto a estos puntos, esta Alzada entiende que con relación a la motivación de la
sentencia y calificación jurídica, son cuestiones que fueron planteadas en otros medios del recurso
presentado por los co-acusados Manuel Emilio De Los Santos Álvarez y Eduardo Calzado, y
debidamente respondidos por este tribunal, por lo cual, no amerita un nuevo examen sobre estos
aspectos, por haber sido ponderados por esta Corte, entendiendo que estos vicios no se configuran
en la especie, habiendo dado el tribunal a-quo en su sentencia suficientes justificaciones de su
decisión y subsumido los hechos de manera correcta en los tipos penales correspondientes, por lo
que se dio contestación a dichas interrogantes, y no procede volver sobre los mismos hechos, a fin
de no constituir una contradicción de motivos, por lo que, debe ser rechazado el medio así
planteado.
31. Un tercer medio invocado por estos recurrentes fue violación a la Ley por una errónea
aplicación de la norma jurídica (articulo 339 del Código Procesal Penal), alegando lo siguiente:
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a) Que en juicio de fondo seguido en contra de Frayner Ranse Manríquez Zambrano y Gerald
Ramon Reyes Molinuevo, por violación a los artículos 265, 266, 379 y 386-3 del Código Penal
Dominicano, estos fueron declarados responsables a cumplir diez años de privación su libertad.
Que la privación de libertad es la última ratio, y previo a su imposición es menester determinar
la posibilidad de aplicar otra modalidad de pena no restrictiva de la libertad, y en la aplicación
excepcional de esta, debe intervenir una motivación reforzada, en búsqueda de la tutela judicial
efectiva. Que la errónea aplicación de una norma jurídica es palpable en la sentencia imputada,
ya que los estándares fijados en el artículo 339 del Código Procesal Penal, fueron erróneamente
aplicados y esto se produce cuando el tribunal de juicio al momento de analizar el contenido del
citado texto legal, para determinar la sanción aplicable a los recurrentes Frayner Ranse
Manríquez Zambrano y Gerald Ramon Reyes Molinuevo, solo toma en consideración el criterio
de la gravedad del daño causado a la víctima, su familia o la sociedad, para justificar la sanción
impuesta que para el tipo penal retenido se trata de la más gravosa que prevé la norma de 10
años, no ha tomado en cuenta los criterios establecidos que si bien es cierto, representa una pena
dentro del marco que establece la norma de conformidad con el tipo penal atribuido de
asociación de malhechores y robo asalariado, lo que constituye una evidente errónea valoración
de dichos criterios, máxime que si hubiese valorado los demás aspectos y no se hubiere limitado
solo a tomar en cuenta la gravedad causada en la víctima no hubiesen concluido imponiendo
esta excesiva sanción a los recurrentes.
b) Que en la sentencia impugnada no analizan de manera integral el artículo 339 del código
procesal penal, en razon que según se puede verificar en la decisión solo hace referencia a la
gravedad de los hechos, que si bien se le imputa a los encartados el robo asalariado, se destaca
que en el caso especifico en su conjunto están siendo sindicado otras personas y no han podido
con precisión a decir de la acusación tanto publica como privada en que medida participaron
cada uno, a los fines de individualizar y por consiguiente ajustar la sanción imponible, máxime
cuando se trata de una acusación que atañe un perjuicio pecuniario, asimismo con la imposición
de esta enorme sanción de 10 años, ha obviado el tribunal a-quo que se trata de seres humanos,
personas jóvenes y sobre todo las condiciones de las cárceles y el efecto futuro de la pena y sus
familiares, máxime cuando se encuentran en estado de libertad y fueron enviados a cumplir la
sanción en la Penitenciaria Nacional de la Victoria, porque aún la sanción fuere ajustada al
principio de legalidad, la misma violenta el principio de excepcionalidad y racionalidad de la
privación de libertad.
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32. Esta Sala verifica de la sentencia impugnada, que en cuanto a la pena impuesta en contra de
los justiciables por el tribunal a-quo, si bien los juzgadores a-quo establecieron la norma violada, los
parámetros legales y los fundamentos tomados en cuenta para aplicar la pena, lo cual se verifica a
partir de la página 26 de la sentencia apelada, además de los criterios que tomaron en cuenta de los
que establece el artículo 339 del Código Procesal Penal; sin embargo, este tribunal entiende que la
pena aplicada en la especie resulta grave no tomando en cuenta que en algún momento los
imputados o al menos algunos colaboraron con la investigación, son personas jóvenes, el delito
entraña gravedad social y privada para la empresa afectada, sin embargo no es de los crímenes más
detestables dentro del acápite del robo, por lo que la pena que se ajusta a los hechos siendo
proporcional frente a delitos de este mismo tipo, debe ser de cinco (5) años de prisión, tomando en
consideración además de que se trata de infractores primarios, que han comparecido en libertad a
cada una de las etapas del proceso y por tanto, pueden regenerarse aplicándoles una sanción que le
permita en su condición intramural, reflexionar por un tiempo prudente con relación al impacto del
daño causado a la víctima, dictando en este sentido propia sentencia por los fundamentos antes
indicados, lo que será para cada uno de los imputados por el efecto extensivo y favorable del
recurso, además de que, habiendo sido condenados todos a diez años la reforma a la misma también
opera para cada uno de los imputados, valorando además el principio de resocialización de la pena,
aspecto de humanización y reinserción de la pena, el principio de justicia restaurativa, así como el
de proporcionalidad, por lo que, procede en consecuencia, reformar la decisión en cuanto a la pena
impuesta, suspendiendo de manera total la pena a favor de cada imputado, bajo las condiciones que
se harán constar en la parte dispositiva de la presente decisión, al tenor de las disposiciones del
artículo 341 del Código Procesal Penal.
33. Que por los motivos expuestos anteriormente, esta alzada declara con lugar de manera parcial
los recursos de apelación interpuestos por los imputados: a) Frayner Ranse Manríquez Zambrano y
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34. Que el artículo 422 del Código Procesal Penal, modificado por la ley No. 10-15, del 10 de
febrero de 2015, señala: “Al decidir, la Corte de Apelación puede: 1. Rechazar el recurso, en cuyo
caso la decisión recurrida queda confirmada. Declarar con lugar el recurso, en cuyo caso: 2.1.
Dicta directamente la sentencia del caso, sobre las bases de las comprobaciones de hecho ya la
sentencia recurrida, y cuando resulte la absolución o la extinción de la pena, ordena la libertad si
el imputado está preso; o 2.2. Ordena la celebración total o parcial de un nuevo juicio ante un
tribunal distinto del que dictó la decisión, del mismo grado y departamento judicial, cuando sea
necesario realizar una nueva valoración de la prueba”.
35. Que también, dispone el artículo 404 del Código Procesal Penal, lo siguiente: “Cuando la
decisión sólo es impugnada por el imputado o su defensor, no puede ser modificada en su
perjuicio…Los recursos interpuestos por cualquiera de las partes permiten modificar o revocar la
decisión a favor del imputado”. Como sucedió en la especie, al declarar con lugar de manera parcial
los presentes recursos de apelación.
36. Que esta Corte, al pronunciarse sobre las costas del proceso, toma en cuenta lo establecido en el
artículo 246 del Código Procesal Penal, que dispone: “Toda decisión que pone fin a la persecución
penal, la archive, o resuelva alguna cuestión incidental, se pronuncia sobre las costas procesales. Las
costas son impuestas a la parte vencida, salvo que el tribunal halle razón suficiente para eximirla total
o parcialmente”; en tal virtud, esta alzada compensa del pago de las costas penales del proceso, por
haber sido acogido el recurso de apelación de manera parcial.
38. Que es criterio de nuestro más alto tribunal: “Que para evaluar el plazo de interposición del
recurso, lo primero que debe verificar la Corte, como garante del debido proceso, es que realmente las
partes hayan sido convocadas para la lectura íntegra de la resolución o sentencia y luego constatar
que el día de la lectura, la decisión haya quedado a disposición de las partes, es decir, que real y
efectivamente se pueda demostrar que el día pautado para la lectura, la decisión se encontraba en
condiciones de ser retirada por las partes…”. (Sentencia No. 126, del 15 de julio del año 2015,
emitida por la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia); en tal sentido, los plazos para recurrir
comienzan a partir de la lectura íntegra de la decisión, siempre que se haya citado en audiencia a las
partes para la lectura de la misma y constatado que el día de la lectura haya quedado a disposición de
las partes.
39. Esta decisión fue adoptada por unanimidad de votos, firmada por los jueces de la Corte.
POR TALES MOTIVOS Y VISTOS: los artículos 8, 38, 39, 68, 69, y 149, de la Constitución de la
República Dominicana; los artículos 14 numerales 1 y 3 del Pacto Internacional de los Derechos
Civiles y Políticos y el artículo 8 de la Convención Americana de los Derechos Humanos; 14, 24,
26, 246, 416 al 422 del Código Procesal Penal, modificado por la ley No. 10-15, de fecha 10 de
febrero de 2015; y los artículos 265, 266, 379 y 386 numeral 3 del código penal.
F A L L A
PRIMERO: DECLARA CON LUGAR, de manera parcial los recursos de apelación incoados por
los imputados: 1) Manuel Emilio de los Santos Álvarez y Eduardo Calzado, a través de sus
representantes legales, Licdo. Dionicio Heredia González y Licda. María Cornielle Canela, en fecha
siete (07) de noviembre del año dos mil diecinueve (2019); y 2) los imputados Frayner Ranse
Manríquez Zambrano y Gerald Ramón Reyes Molinuevo, a través de su representante legal Lic.
Diógenes Durán Ventura (Defensa Pública), incoado en fecha dieciocho (18) de noviembre del año
dos mil diecinueve (2019); en contra de la sentencia núm.1511-2019-SSEN-00210 de fecha tres
(3) del mes de julio del año dos mil diecinueve (2019), dictada por el Cuarto Tribunal Colegiado
de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Santo Domingo; en
consecuencia, MODIFICA el ordinal PRIMERO de la sentencia impugnada, quedando excluido de
la sentencia el señor Carlos Enríquez Simancas Batista, quien fuera beneficiado con auto de no ha
lugar, incluido por error en la sentencia objeto de recurso, por tanto el dispositivo rige en lo
adelante del modo siguiente:
SEGUNDO: Conforme a las reglas del artículo 341 del Código Procesal Penal, SUSPENDE de
manera total la pena impuesta a los procesados Frayner Ranse Manríquez Zambrano, Gerald Ramón
Reyes Molinuevo, Manuel Emilio de los Santos Álvarez y Eduardo Calzado, sometidos al
cumplimento de las siguientes reglas:
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CUARTO: Compensa las Costas penales, por los motivos expuestos en el cuerpo de la presente
decisión.
QUINTO: ORDENA que una copia de la presente decisión sea enviada al Juez de Ejecución de la
Pena del Departamento Judicial de Santo Domingo, una vez transcurridos los plazos legales.
SEXTO: ORDENA a la secretaria de esta Corte, realice las notificaciones correspondientes a las
partes, así como a las víctimas e indica que la presente sentencia está lista para su entrega a las
partes.
Firmado: Magistrada Karen Josefina Mejía Pérez, Jueza Miembro en Funciones de Presidente,
Magistrada Eudelina Salvador Reyes, Jueza Miembro, y Magistrado Danilo Amador Quevedo, Juez
Miembro, quienes integran la Primera Sala de la Cámara Penal de la Corte de Apelación del
Departamento Judicial de Santo Domingo y la Licda. Carmen M. Castillo Báez, Secretaria de la
Unidad de Servicios de Corte.