EMPASTE (METEORISMO ESPUMOSO) EN BOVINOS
(pasture bloat in cattle)
Dr. Bioq. José Patricio Fay, Ing. Agr. César Jorge Escuder, Méd. Vet. Patricio Davies e Ing. Agr. Carlos Cangiano.
1992. Boletín Técnico Nº 111
INTA EEA Balcarce, prov. Bs. As., Secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca,
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Centro Regional Buenos Aires Sur.
[Link]
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RESUMEN
El meteorismo espumoso (empaste) es una disfunción digestiva caracterizada por una retención anormal de
gases fermentativos en el rumen. Estos gases quedan atrapados en una espuma estable y no pueden ser eructados
por el animal. El empaste aparece con mayor frecuencia en bovinos que pastan alfalfa o tréboles y puede provocar
considerables pérdidas al reducir las ganancias de peso, la producción de leche y en los casos más graves, la
muerte de los animales afectados. También ocasiona gastos en medidas de prevención y tratamiento y una seria
intranquilidad al productor. Todos estos aspectos de la enfermedad son abordados en este trabajo de revisión y
actualización. También se describen los factores que aumentan el riesgo de empaste en relación con las pasturas,
los animales, los establecimientos, las condiciones meteorológicas y la época del año. Se comparan varios
métodos de prevención, incluyendo medidas de manejo de las pasturas y de los animales, y la utilización de
diversos productos químicos para reducir la incidencia del meteorismo. Las ventajas y desventajas de cada método
y la forma de acción de los agentes antiempaste son brevemente considerados, al igual que el tratamiento de los
animales afectados. Finalmente, se mencionan los trabajos actuales de investigación sobre empaste en distintos
países y los avances que cabe esperar de esos estudios.
Palabras claves: empaste, meteorismo, timpanismo, bovinos, alfalfa, trébol.
INTRODUCCIÓN
El empaste continúa siendo un problema que afecta seriamente a la producción ganadera en sistemas pastoriles
que emplean alfalfa, trébol rojo o trébol blanco. Las pérdidas económicas que ocasiona esta enfermedad incluyen
muerte de animales, disminución de ganancia de peso y producción de leche, gastos en medidas de prevención y
tratamiento, etc.. Además, el solo hecho de pensar que un incidente de empaste puede matar rápidamente a varios
de sus mejores animales, provoca una gran angustia en el productor y su familia.
Todavía es imposible conocer con certeza cuándo aparecerá el empaste en un rodeo. Tampoco existe un
método de prevención ideal que sea al mismo tiempo económico, totalmente seguro, fácil de aplicar, que no afecte
la pastura, y que no complique el manejo de los animales en pastoreo. No obstante, la investigación ha permitido
importantes avances en el conocimiento de las causas del empaste y de los factores que predisponen a la
enfermedad, así como el desarrollo de métodos de control más eficaces.
Los objetivos de esta publicación son describir algunos de esos avances, comparar los métodos de control más
recientes con otros que se siguen usando y también volver a considerar algunos productos y medidas de manejo
que la experiencia avala como valiosas herramientas para reducir el riesgo de empaste.
1.- ¿QUE ES EL EMPASTE?
El meteorismo o timpanismo ruminal es una alteración digestiva caracterizada por una incapacidad del animal
para eliminar por eructación los gases producidos por la fermentación microbiana del alimento (forrajes, granos)
en el rumen. Hay un tipo de meteorismo en el cual los gases se separan efectivamente del forraje en digestión,
pero no pueden ser eliminados del rumen debido a obstrucción del esófago, inhibición de la eructación, etc.
(meteorismo gaseoso). En otro tipo de meteorismo llamado espumoso, aunque puede haber algo de gases libres, la
mayor parte de los mismos no se separa del alimento en digestión y quedan retenidos dentro del contenido del
rumen. El empaste es un tipo de meteorismo espumoso que se presenta más comúnmente en animales que pastan
alfalfa, trébol rojo o trébol blanco, aunque también puede aparecer sobre algunas gramíneas forrajeras. Es mucho
más frecuente en vacunos que en ovinos. En este trabajo se considerará sólo este tipo de meteorismo espumoso,
que es el más común en nuestro país. Para referirnos a este problema digestivo se usarán los términos empaste,
meteorismo o meteorismo espumoso en forma indistinta.
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2.- ¿COMO SE ORIGINA?
Normalmente, los gases que se producen en el rumen se fusionan en una gran burbuja que se sitúa en la parte
superior del mismo y por encima de la masa en digestión. Esta burbuja debe ser desplazada hasta el cardias para
que se produzca la eructación. En los casos de empaste, el gas producido en la fermentación del forraje queda
atrapado en pequeñas burbujas que le dan al contenido ruminal un aspecto espumoso (fase líquida) y esponjoso
(fase sólida, forraje). Las proteínas solubles y ciertas partículas del forraje (fragmentos de cloroplastos,
membranas, paredes celulares, etc.) favorecen la formación de estas burbujas que retienen el gas. A esto
contribuye también la secreción viscosa de ciertas bacterias normales del rumen que están adheridas a las
partículas. El gas, al no estar separado de la masa de forraje en digestión, no puede ser eructado por el animal y se
va acumulando dentro del rumen. Se ha comprobado una relación consistente entre la ocurrencia del meteorismo y
la cantidad de partículas en el líquido ruminal. La acumulación de gases hace aumentar el volumen y la presión
del rumen, lo cual provoca problemas respiratorios (principalmente por compresión del diafragma) y circulatorios
(por compresión de vasos sanguíneos) que pueden producir la muerte rápida del animal.
3. - INCIDENCIA E IMPORTANCIA ECONÓMICA
El meteorismo espumoso es un problema a nivel mundial y conocido desde antiguo. Su incidencia y severidad
varía mucho entre años, entre regiones y entre establecimientos. En la principal región ganadera del Canadá, el 40
% de los establecimientos presentó animales afectados con pérdidas de 9 millones de dólares por año (Howarth,
1975) (Todas las cifras en dólares corresponden a dólares de [Link].).
También es importante en Nueva Zelandia, donde constituye el principal problema sanitario de los tambos
(Carruthers, 1991). En 1986 el meteorismo apareció en el 87 % de 312 tambos relevados al azar (Carruthers y
col., 1987). Debe destacarse que en el 93 % de estos tambos se empleaba algún método de prevención (productos
químicos y/o manejo) y sólo el 7 % no hacía nada para controlarlo. En una sola estación considerada (primavera
de 1986) el 35 % de los productores tuvo empaste en sus rodeos. En 1977/78 cuando la tasa de mortalidad por
empaste fue del 0,6 %, el meteorismo afectó al 68 % de los rodeos lecheros de Nueva Zelandia y provocó muertes
en el 40 % (Bryant, 1991). El costo anual del meteorismo para la producción lechera de Nueva Zelandia se ha
estimado en 14 millones de dólares (Bryant, 1991). Esto incluye muerte de vacas, disminución de la producción y
costo de productos antiempaste, pero no incluye el costo de la mano de obra para aplicar las medidas de control.
Tampoco incluye las potenciales pérdidas de producción debidas a la renuencia de algunos productores a fertilizar
y aumentar la productividad de sus campos por temor al empaste.
En Australia, el empaste provoca pérdidas anuales por 6-7 millones de dólares, considerando solamente las
muertes de animales en los rodeos lecheros (Moate, 1991).
En Argentina no se han cuantificado las pérdidas económicas globales debidas a meteorismo aunque se
reconoce su importancia, especialmente en los sistemas de engorde de novillos sobre pasturas que incluyen alfalfa
o tréboles blanco o rojo. En el año 1984, de acuerdo a información elaborada por el INTA, el área ocupada por
leguminosas potencialmente meteorizantes en la región templada era de: alfalfa, 4,6 millones de ha; trébol blanco,
3,2 millones de ha y trébol rojo, 0,7 millones de ha (Maddaloni, 1987). Esas cifras y la información internacional
sobre incidencia del empaste indicarían que la magnitud del problema en esta región sería considerable. En los
últimos años con la introducción de variedades de alfalfa sin latencia, los problemas de empaste en los rodeos que
tradicionalmente se presentaban en primavera y otoño, se han extendido a otras épocas del año (Correa Luna y
col., 1991). En el sudeste bonaerense también se observa en los últimos años un incremento en el uso de alfalfa y
tréboles, lo cual hace previsible un aumento de los casos de meteorismo en esta región. Datos publicados por el
Departamento de Producción Animal, EEA INTA Balcarce señalan que en el período Julio/87-Diciembre/88, se
denunciaron casos de meteorismo en los siguientes partidos del área de influencia de la EEA Balcarce: Azul,
Balcarce, Gral. Alvarado, Mar Chiquita, Olavarría, Rauch, Saladillo, Tandil (Crenovich y Barragán, 1987/89).
Estos casos de empaste afectaron tanto a vacunos de cría y recría como a novillos de engorde, observándose una
morbilidad del 2,7 % y una mortalidad del 2,1 % sobre 4520 bovinos expuestos a las pasturas con leguminosas
meteorizantes (principalmente trébol rojo). Estas cifras son semejantes a las observadas en pasturas con alfalfa en
el surde la provincia de Santa Fe (Correa Luna y col., 1991). Según estos autores, en esa zona el empaste es el
problema sanitario de mayor importancia para la producción ganadera, siendo la causa de aproximadamente el 80
% del total de muertes/año.
4.- ¿QUE TRASTORNOS OCASIONA?
4. 1.- PERDIDAS EN LA PRODUCCIÓN
El empaste reduce la producción en forma directa ocasionando la muerte de animales y disminuyendo las
ganancias de peso y la producción de leche. Indirectamente también lo hace al inducir al productor (por temor a
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ver morir sus animales) a incluir menores proporciones de leguminosas en sus pasturas o a utilizarlas cuando están
maduras, resignándose en ambos casos a obtener ganancias inferiores a las óptimas.
4. 1. 1.- MUERTE DE ANIMALES
Esta es la pérdida más evidente que provoca el empaste, aunque posiblemente las otras pérdidas directas e
indirectas ya mencionadas excedan el valor de los animales muertos. Las estadísticas de varios países indican que
la tasa de mortalidad por empaste es del 1 % al 2 % de la población total del ganado vacuno. Pero en condiciones
propicias para la aparición de la enfermedad, la mortalidad en un rodeo determinado puede llegar al 50 % de los
animales expuestos a la pastura peligrosa (Carruthers y col., 1987), lo cual sería un verdadero desastre para
cualquier productor.
En Australia han sido comunes en algunos años registros del 2 % al 5 % de animales muertos (Ball, 1991), y
recientemente se estimó que entre el 1 % y el 2 % de las vacas lecheras mueren a causa del meteorismo espumoso,
lo cual representa 8.500-17.000 vacas por año (Moate, 1991). En Nueva Zelandia, el promedio de muerte de vacas
lecheras por empaste, que era del 0,2 % del total de animales en 1938-1943, subió al 0,7 % en 1963-1987 (Bryant,
1991), a pesar del uso mucho más difundido en este último período de eficaces medidas de control, como son el
rociado de las pasturas o las tomas individuales de productos antiempaste (ver punto 6.3). Este aumento de
mortalidad se debería al mayor uso de leguminosas en las pasturas, e indudablemente sin aquellas medidas
preventivas la magnitud del problema sería mayor.
4.1.2.- DISMINUCIÓN DE LA GANANCIA DE PESO
El meteorismo, aún en los casos subclínicos, provoca disminución en las ganancias de peso por reducción del
consumo. El control del meteorismo en vacunos para carne, mediante dispositivos intrarruminales que liberaban
diversos productos antiempaste, aumentó entre 7 % y 36 % las ganancias de peso respecto de los animales no
tratados (Laby, 1991), supuestamente por un mayor consumo.
También como ya se mencionó anteriormente, el uso subóptimo (por temor al empaste) de pasturas de alta
calidad que contienen alfalfa o tréboles, lleva a reducirlas ganancias de peso respecto al potencial que podría
lograrse.
4.1.3.- DISMINUCIÓN DE LA PRODUCCIÓN DE LECHE
En Australia, se vio que el meteorismo leve disminuía la producción de leche en un 7 % mientras que con
empaste severo la reducción llegaba al 11 % (Stockdale, citado en Laby, 1991). Cuando se suministró un producto
antiempaste a vacas que pastaban en potreros con predominancia de trébol blanco, se obtuvo un 15 % de aumento
en la producción de leche (Morris y col., citados en Laby, 1991).
4.2.- OTROS TRASTORNOS
4.2. 1.- GASTOS EN MEDIDAS DE PREVENCIÓN
Se ha estimado que para controlar adecuadamente el empaste en tambos de 230 vacas promedio, se gastan
alrededor de 120 horas/ hombre por año (Cameron y Malmo, 1991). Las principales medidas consideradas para
ese cálculo fueron: rociado de la pastura, productos antiempaste en agua de bebederos, tomas individuales y
observación del rodeo en pastoreo. Al costo de estas medidas de control hay que agregar la depreciación del
equipo empleado (tractores, pulverizadoras y pistolas dosificadoras).
4.2.2.- INTRANQUILIDAD PARA EL PRODUCTOR
Aunque es difícil de estimar, el peligro de muerte de animales por empaste provoca una seria intranquilidad en
el productor.
5.- FACTORES DE RIESGO
5. 1.- PASTURAS
5. 1. 1.- ESPECIES, VARIEDADES Y COMPOSICIÓN BOTÁNICA
Las especies que normalmente integran las mezclas de pasturas sembradas, pueden clasificarse en:
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Meteorizantes No meteorizantes
Alfalfa Lotus
Trébol rojo Lespedeza
Trébol blanco Esparceta
Trigo (en pastoreo) Mayoría de las gramíneas
Dentro de las especies meteorizantes no existen actualmente variedades que se distingan por presentar menor
riesgo de empaste.
En general, con mayores porcentajes de leguminosas meteorizantes en la pastura aumentan los riesgos de
empaste. Así por ejemplo, en la zona sudeste de la provincia de Buenos Aires es común la ocurrencia de
meteorismo en pasturas que se recuperan de un sobrepastoreo o luego de lluvias posteriores a un período de
sequía. Esto está asociado al rebrote más rápido de los tréboles o alfalfa, que provoca un predominio de estas
leguminosas en la pastura. No obstante, en Nueva Zelandia también se han encontrado problemas de empaste en
pasturas con porcentajes de leguminosas relativamente bajos (menos del 15 %), mientras que en otras pasturas con
porcentajes de leguminosas muy superiores (más del 50 %) no se presentaron problemas (Carruthers y col., 1987).
Por lo tanto, actualmente la única manera segura para conocer la peligrosidad de una pastura consiste en observar
si la misma produce empaste en animales de reconocida susceptibilidad.
5.1.2.- ESTADO FONOLÓGICO
En estadios inmaduros las leguminosas tienen altos contenidos de agua y de carbohidratos y proteínas solubles.
La relación hojas/tallos es mayor que en plantas maduras. Las hojas tienen una estructura frágil, con paredes
celulares más delgadas y son muy fácilmente destruidas por masticación y por digestión microbiana en el rumen.
Consecuentemente son más peligrosas pues liberan rápidamente al medio las proteínas solubles y las partículas
que contribuyen a atrapar el gas en burbujas estables, y carbohidratos solubles que posibilitan la rápida generación
de gas fermentativo.
5.1.3.- COMPOSICIÓN QUÍMICA
El nitrógeno (N) soluble total y particularmente el N soluble proteico son las fracciones que más se
correlacionan con la aparición de empaste. En pasturas mezclas, se vio que el trébol blanco aporta por unidad de
peso hasta 6 veces más N soluble proteico que las gramíneas (Ledgard y col., 1990). La madurez de las plantas
puede influenciar la composición nitrogenada de una pastura y consecuentemente su potencial meteorizante. En
general, a mayor madurez hay menos N soluble proteico y menos peligro de empaste. Sin embargo, la variación
en el contenido de N soluble no explica por sí sola los cambios que se observan de un día para otro en el potencial
meteorizante de alfalfa. Esto significa que no alcanza con medir sólo el N soluble para saber si una pastura es
meteorizante en un día determinado.
Los taninos condensados que naturalmente existen en algunas leguminosas se unen durante la digestión
ruminal a las proteínas solubles (Waghorn, 1991 b) reduciendo la capacidad formadora de espuma de estos
compuestos. Por esta razón, las leguminosas que contienen taninos (lotus, esparceta) no producen meteorismo.
En Nueva Zelandia, la severidad del empaste sobre pasturas mezcla de gramíneas y tréboles no estuvo
relacionada con las concentraciones de proteínas, materia seca, N, fósforo (P), potasio (K), azufre (S), magnesio
(Mg), calcio (Ca), sodio (Na), ni con la relación Na/K del forraje (Carruthers y col., 1987). Los contenidos de Mg,
Na y fibra tendieron a ser mayores y la digestibilidad in vitro tendió a ser menor en las pasturas no meteorizantes
(Carruthers, 1991).
5.2.- ANIMALES
En una media de 312 tambos de Nueva Zelandia evaluados durante tres años consecutivos el porcentaje de
muertes fue 3 veces mayor en vacas en ordeñe (0,5 %) que en animales de reemplazo (Carruthers y col., 1987).
Sin embargo, considerando a los establecimientos individualmente, el índice más alto de muertes en un rodeo
determinado fue del 16 % para vacas en ordeñe y del 48 % para animales de reemplazo.
La tasa de mortalidad fue 3 veces mayor en vacas Jersey que en vacas Friesian (Laby, 1991). Las cruzas Jersey
x Friesian fueron 2 veces más susceptibles que la Friesian. No obstante, las diferencias en susceptibilidad entre
individuos de una misma raza pueden ser aún mayores que las diferencia entre razas.
La casuística del área de influencia de la EEA Balcarce indica que en esta región, para los sistemas de cría-
recría e invernada, los terneros y novillos son las categorías más vulnerables (Crenovich, 1992, comunicación
personal).
En Australia se observó en ensayos de pastoreo con bovinos para carne, que el 75 % de las muertes por
empaste se producían al comienzo del pastoreo, simultáneamente con los primeros casos de empaste observados
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(Laby, 1991). El 25 % restante eran muertes que aparecían con posterioridad y en animales que hasta entonces no
se habían empastado. También se observó que a medida que aumentaba la frecuencia de aparición de animales
empastados, la proporción de éstos que moría disminuía. O sea que los vacunos que sobrevivían al primer ataque
de meteorismo tendían a soportar mejor el problema con el transcurso del tiempo en la misma pastura.
La susceptibilidad de los animales al meteorismo es hereditaria (Bryant, 1991). Hay animales que se empastan
con mayor frecuencia y severidad que otros (Lowe, 1991). Lamentablemente, la única manera que existe en la
actualidad para conocer la susceptibilidad de un vacuno es colocarlo en una pastura reconocidamente meteorizante
y ver si se empasta.
En comparación con animales que son menos afectados, en los bovinos con tendencia a meteorizar se ha
observado lo siguiente:
♦ Menor producción de saliva
♦ Mayor volumen ruminal
♦ Mayor concentración de proteína soluble en el licor ruminal
♦ Mayores concentraciones de partículas de forraje en digestión y de clorofila en el rumen
♦ Mayor potencial para producir gas en caso de que se incorpore un sustrato (forraje) al medio.
♦ El espacio (líquido) que existe entre las burbujas de gas en el rumen es mayor y tiene más concentración
de partículas.
♦ Mayores concentraciones de K, Mg, Ca y menores concentraciones de Na en el contenido ruminal.
♦ Menores valores de pH ruminal que favorecen la formación de espuma estable
♦ Menor velocidad de pasaje de líquidos desde el rumen a regiones inferiores del tracto digestivo.
5.3.- AYUNO Y ALIMENTACIÓN PREVIA
El meteorismo está a menudo asociado con interrupciones en el pastoreo normal de los animales, por medidas
de manejo (por ejemplo: retirar los animales durante la noche o parte del día de una pastura peligrosa) o por
condiciones climáticas adversas (ejemplo: lluvia). Estas interrupciones alteran el hábito normal de pastoreo,
provocando períodos de pastoreo más intensos al reiniciarse el mismo. Cuando un animal ayunado empieza a
comer, se libera en el rumen mayor cantidad de anhídrido carbónico (C02) que en un animal saciado (Waghorn,
1991a).
Además del ayuno, también el tipo de alimentación es importante. Los animales que recibieron alfalfa después
de un corto ayuno, liberaron mucho más CO2 que los que recibieron raigrás (Waghorn, 1991 a). Si además se dan
las condiciones (liberación en el rumen de mucha proteína soluble, fragmentos de cloroplastos, etc.) para que el
gas que se genere quede atrapado en burbujas, se deduce porqué un animal con hambre es particularmente
sensible al empaste. La menor actividad proteolítica microbiana que hay en el rumen de los animales ayunados,
también contribuye a crear esas condiciones propicias (Fay y col., 1986). Este hecho favorece la persistencia de
las proteínas vegetales solubles que ayudan a atrapar al gas en burbujas dentro del rumen.
5.4.- ESTABLECIMIENTOS
La experiencia indica que hay establecimientos más peligrosos que otros, aunque todavía no se sabe bien
porqué. Hay campos que nunca o muy raramente presentan empaste y otros en los cuales aparecen animales
afectados todos los años. En Nueva Zelandia hay establecimientos donde el meteorismo se considera tan grave
que se usan durante todo el año productos antiempaste, a niveles superiores a los recomendados (Bryant, 1991).
Los establecimientos en los cuales aparecían los casos más graves de empaste tenían en promedio niveles de K
en suelo mayores (12,5 meq/kg) que donde el meteorismo era leve o inexistente (7,9 meq/kg; Carruthers y col.,
1987). Sin embargo, este elemento sólo explicaba una pequeña proporción de la diferencia en potencial
meteorizante entre los campos de alta y baja peligrosidad.
La severidad del empaste no estuvo asociada con el pH ni con las concentraciones de P, S, Ca y Mg en el suelo
(Carruthers y col., 1987). El nivel de Na del suelo tendió a ser mayor en campos de bajo potencial meteorizante
(Carruthers, 1991). Queda claro, entonces, que debe haber otros factores que tienen gran influencia para provocar
empaste y que aún no han sido detectados.
En otro estudio efectuado en Nueva Zelandia se observó que los establecimientos con baja incidencia de
meteorismo tenían menos raigrás (58 % contra 66 %) y más gramíneas de otras especies (25 % contra 17 %) en
sus pasturas mezclas con trébol blanco (Carruthers, 1991). Los campos con alto contenido de raigrás tendían a ser
meteorizantes a menos que los niveles de trébol fueran muy bajos (menores del 7 %). En los campos con menos
del 55-60 % de raigrás no había empaste, aun cuando los niveles de trébol fueran relativamente altos (20-25 %).
Además, estos campos presentaban mayores masas de forraje antes y después del pastoreo, que los
establecimientos con alta incidencia de empaste. Esto sugiere que las características no meteorizantes de estos
campos también pueden asociarse a un mayor grado de madurez del forraje consumido.
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5.5.- CONDICIONES METEOROLÓGICAS
El efecto de las condiciones meteorológicas sobre el meteorismo es complejo. Además, mucha de la
información generada en el exterior no es aplicable a las condiciones de nuestro país. Sin embargo, en base a
algunos de esos datos extranjeros, se puede deducir que el meteorismo ocurre con mayor frecuencia en días con
temperaturas moderadas (20-25ºC), alta radiación solar y condiciones de humedad que promueven un rápido
crecimiento de las leguminosas (Walgenbach y col., 1981; Walgenbach y Marten, 1981; Howarth y col., 1991).
En estas condiciones, la estructura de hojas y paredes celulares es más frágil y más fácilmente destruida por la
masticación y por la digestión en el rumen.
Además, estas condiciones favorecen el aumento de la concentración de proteínas y carbohidratos solubles y
consecuentemente del potencial meteorizante de la pastura.
Períodos cortos de tiempo nublado no tendrían mayor efecto sobre el potencial meteorizante, ya que se observó
que el contenido de proteína soluble en alfalfa disminuyó solamente luego de períodos de por lo menos 20 días
con baja radiación solar (Walgenbach y Marten, 1981).
En otoño, noches frescas combinadas con temperaturas diurnas moderadas pueden inducir casos de
meteorismo. Por lo general, se considera que la alfalfa no es muy peligrosa luego de una helada. Sin embargo,
mientras el cultivo permanezca verde, el riesgo existe.
En determinadas condiciones, la falta de lluvias disminuye la incidencia de empaste posiblemente por
sobremadurez o disminución del crecimiento de las plantas. En Australia se observó que la proporción de
animales muertos por empaste por año fue del 0,27 % durante una sequía y ascendió al 2,5-3,0 % cuando la lluvia
fue normal o superior al promedio (Laby, 1991).
5.6.- ÉPOCA
En general, en regiones de clima templado tanto de Argentina como de otros países, las épocas más peligrosas
son la primavera, el comienzo del verano y, en menor proporción, el principio del otoño hasta después de las
primeras heladas. En Nueva Zelandia el porcentaje de muertes de vacas lecheras fue casi 3 veces mayor en
primavera que en otoño (Carruthers y col., 1987). En un seguimiento de 32 rodeos lecheros desde junio a
diciembre de 1990 (Carruthers, 1991), se comprobó que el número de rodeos afectado por empaste variaba mucho
con la época del año, alcanzando un máximo en septiembre-octubre (Figura l).
Figura 1: Ocurrencia de empaste en 32 rodeos lecheros de Nueva Zelandia entre junio y diciembre de 1990. Los
registros se hicieron diariamente y un rodeo se consideró afectado cuando hubo una o más vacas con meteorismo.
6.- MÉTODOS DE PREVENCIÓN
Hay varios métodos que aplicados correctamente han demostrado ser muy efectivos para reducir la incidencia
y/o la severidad del meteorismo espumoso, No debe esperarse, sin embargo, que el uso de esos métodos
preventivos haga desaparecer completamente el problema, especialmente si existen condiciones definidas como
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de alto riesgo (ver punto 5). A pesar del uso rutinario de medidas preventivas, el empaste aún puede aparecer en
un porcentaje considerable de los establecimientos, si bien esporádicamente y con mucho menor severidad que
cuando no se usan medidas de control.
Para la implementación correcta de cualquier medida preventiva se recomienda contar con asesoramiento
profesional (ingeniero Agrónomo o Médico Veterinario, según corresponda por la índole del procedimiento a
adoptar). Generalmente, este gasto se paga con creces por la mayor eficacia que se logra en el control del empaste.
A continuación se detallan algunos de los métodos que se usan actualmente para controlar el meteorismo
espumoso. Como se verá en cada caso, no todos son igualmente efectivos. También hay grandes diferencias en los
costos de implementación y en la complejidad de cada uno de ellos.
6. 1.- ELECCIÓN DE LAS ESPECIES FORRAJERAS
La siembra de mezclas de leguminosas y gramíneas en lugar de cultivos puros de leguminosas es una forma
eficaz, y a la vez económica, de disminuir los casos de meteorismo, particularmente cuando se trata de sistemas
extensivos con pastoreo continuo y potreros grandes. Pero es difícil establecer un límite de seguridad en cuanto al
porcentaje máximo de leguminosas en la pastura, para evitar el empaste. Aun con porcentajes bajos de
leguminosas (menores del 15 %), el riesgo de meteorismo existe si el ganado pasta selectivamente.
Para evitar los problemas de meteorismo los productores pueden usar leguminosas no meteorizantes como, por
ejemplo, lotus. Sin embargo, en este caso la productividad suele ser menor y esta alternativa estará restringida al
ambiente donde el lotus prospere. También es posible incluir estas leguminosas en mezclas con alfalfa o tréboles
para disminuir el potencial meteorizante de la pastura mediante el aporte de los taninos que contienen. La decisión
de usar uno u otro tipo de leguminosas debe hacerse en base a las ventajas económicas y riesgos que ofrecen esas
alternativas.
6.2.- MANEJO DE LAS PASTURAS Y DE LOS ANIMALES
6.2. 1.- ESTADO DE MADUREZ DE LAS LEGUMINOSAS
Este es uno de los factores más importantes a tener en cuenta en la prevención del meteorismo. El potencial
meteorizante es mayor en estadíos vegetativos, disminuyendo progresivamente a medida que la planta madura.
El estado de madurez y el porcentaje de humedad podrían ser indicadores del riesgo que tiene la pastura, pero
plantas de alfalfa con más de 50 cm de altura, aún pueden tener un alto potencial meteorizante, especialmente en
el primer pastoreo. Consecuentemente, una inspección visual no puede prever el riesgo de meteorismo. El período
de rebrote luego de un corte o pastoreo puede ser muy peligroso, por ser la alfalfa de mayor velocidad de rebrote
que las gramíneas. En estos casos, conviene esperar a que la gramínea aumente su participación en la mezcla antes
de volver a pastorear. Al diferir el pastoreo para disminuir el riesgo de meteorismo, también debe tenerse en
cuenta que la maduración de las leguminosas está asociada con una disminución en la calidad.
6.2.2.- MANEJO DEL PASTOREO
Antes de entrar los animales a una pastura potencialmente peligrosa, lo mejor es esperar a que el rocío se
levante y dar a los animales algún alimento grosero (heno) o acceso a una pastura natural.
En Nueva Zelandia se vio que ni la frecuencia de la rotación (entre 5 y 90 días) ni la duración del pastoreo
(entre 12 y 24 horas) en pasturas de trébol blanco y gramíneas estuvieron asociadas con la severidad del empaste
en vacas (Carruthers y col., 1987).
6.2.3.- FERTILIZACIÓN
El uso de fertilizantes fosfatados, por lo general, provoca un aumento del porcentaje de leguminosas en la
pastura y consecuentemente es usual que aumenten los problemas de meteorismo.
En cambio, la fertilización nitrogenada generalmente aumenta la proporción de gramíneas en la pastura y
reduce la concentración de N soluble en la leguminosa, por lo cual esta práctica es utilizada en algunos países
como una medida de prevención del empaste. Sin embargo, no siempre es económicamente recomendable.
6.2.4.- SUPLEMENTACIÓN CON HENO
Dar heno a los animales en pastoreo puede ayudar a controlar el empaste, pero es poco práctico para
administrar en engorde. Para vacas lecheras, particularmente al inicio de la lactancia, el heno debe ser de alta
calidad para no afectar la producción. Puede existir también un problema de aceptación del heno por parte de los
animales acostumbrados al pastoreo.
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6.2.5.- OBSERVACIÓN DE LOS ANIMALES DURANTE EL PASTOREO
Algunos productores suelen usar unos pocos animales "probadores" para conocer la peligrosidad de una
pastura observando si se empastan antes de exponer a todo el rodeo. Aquí es muy importante tener en cuenta la
distinta susceptibilidad individual de los animales. Para que esta práctica sea de alguna utilidad, los animales
"probadores" deben ser previamente identificados como de alta susceptibilidad al empaste.
En condiciones de alto riesgo puede agregarse la observación continua de todo el rodeo. Esta medida es la
única disponible para detectar los animales que se empastan por no haber funcionado en ellos las otras medidas de
prevención que se hayan adoptado. En la práctica, los animales que se empasten en forma crónica, sin responder a
las medidas preventivas, deberían apartarse del rodeo y colocarse en pasturas seguras.
6.3.- EMPLEO DE PRODUCTOS ANTIEMPASTE
Existe una variedad de sustancias de comprobada eficacia para reducir la incidencia y/o la severidad del
empaste. Una condición fundamental para lograr un control adecuado es asegurarse que todos los animales
ingieran la cantidad recomendada del producto antiempaste, lo cual no siempre se logra con todos los métodos. La
dosis varía con la sustancia a emplearse y debe ser la suficiente para que en el rumen exista, en todo momento,
una concentración capaz de impedir la formación de espuma.
6.3. 1.- TIPOS DE PRODUCTOS Y FORMAS DE ACCIÓN
Los productos antiempaste pueden clasificarse en:
♦ Productos tensioactivos sintéticos. Ejemplos: Pluronicos (polaxeno), Terics, Marlophene.
♦ Agentes antiespumantes. Ejemplos: dimetilpolisiloxano, aceites vegetales, grasas animales
emulsíonadas, vaselina líquida (no deben usarse aceites para motores, querosén, líquido de frenos, etc.,
ya que pueden ser tóxicos para los animales).
♦ Antibióticos. Ejemplos: monensina, lasalocid (otros antibióticos clásicos como tetraciclinas,
penicilinas, etc., no se usan más para prevenir el empaste).
La forma de acción de cada uno de estos grupos sería la siguiente:
Productos tensioactivos sintéticos. Mediante sus propiedades detergentes estos productos humectan la
superficie del forraje en digestión y suspenden o emulsionan los lípidos vegetales, permitiendo así que estos
lípidos ejerzan su acción antiespumante en el rumen. O sea que los tensioactivos tendrían un efecto
antiespumante indirecto. La aparición de empaste está precedida por una inactivación de las propiedades
antiespumantes de los lípidos vegetales que normalmente actúan en el rumen y por una reducción gradual en la
densidad del contenido ruminal. Los detergentes permitirían controlar el empaste reactivando dichas
propiedades y aumentando la densidad del contenido ruminal (Laby, 1991).
Agentes antlespumantes. Estas sustancias actúan directamente sobre la espuma (Stockdale, 1991) e
impedirían su formación al mezclarse con los constituyentes que la generan (proteínas solubles, fragmentos de
cloroplastos, etc.) y disminuir sus propiedades espumígenas. Sería como producir espuma de jabón en agua y
luego agregar aceite para que desaparezca la espuma.
Antibióticos. Desde hace varios años se conoce que la monensina (antibiótico producido por una bacteria)
reduce la incidencia y la severidad del empaste. Este antibiótico es usado como aditivo en nutrición de bovinos
para aumentar la eficiencia de conversión del alimento a producto animal. Esto se debe a que la monensina
afecta selectivamente a la flora ruminal, modificando las proporciones de ácidos grasos volátiles y reduciendo
la generación de metano y CO2 en el rumen (Lowe, 1991). Es probable que el efecto antiempaste de la
monensina se deba a esta menor producción de gases y particularmente de metano (Laby y col., 1991). Es
conveniente señalar que la monensina es tóxica para seres humanos, caballos y perros y a dosis más altas que
las recomendadas, también puede serlo para rumiantes.
6.3.2.- FORMAS DE ADMINISTRACIÓN
Los productos antiempaste pueden administrarse al animal de varias maneras:
6.3.2. 1.- EN CÁPSULAS DE LIBERACIÓN CONTROLADA
Las cápsulas de liberación controlada son dispositivos que se introducen en el rumen y allí liberan
paulatinamente sustancias con actividad antiempaste, permitiendo un control de la enfermedad por períodos
variables. Estas cápsulas fueron desarrolladas en Australia y durante muchos años se usaron con productos
sintéticos tensioactivos (especialmente Terics y Pluronicos), evidenciándose como un método eficaz para reducir
la incidencia y severidad del meteorismo espumoso. Más recientemente, aparecieron unas cápsulas (Figura 2) que
liberan monensina (Rumensin, Elanco) por períodos más prolongados (100 días).
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Figura 2: Cápsula antiempaste de liberación lenta con monensina (Rumensin ABC, Elí Lilly & Co). Las aletas
plásticas de la parte superior impiden la regurgitación de las cápsulas. La introducción en el rumen se hace
mediante un lanzabolos, con las aletas dobladas como se ilustra. En estas condiciones las medidas aproximadas
son 32 mm x 163 mm
Además de controlar el empaste, estas cápsulas permiten generalmente aumentar las ganancias de peso y la
producción de leche. La producción de grasa no se afecta porque si bien disminuye su concentración esto se
compensa con una mayor producción de leche. En Australia el uso de estas cápsulas en 42 tambos (7281 vacas en
total), disminuyó la incidencia anual de muertes por empaste del 1,3 % al 0,1 % (Cameron y Malmo, 1991).
También redujo notablemente el número de animales severamente empastados (que necesitaron ser tratados con
tomas por boca o punzados en el rumen). En estudios efectuados con ganado para carne en pastoreo, las cápsulas
con monensina redujeron en un 80 % la mortalidad debida a empaste (Lowe, 1991).
En Australia, la cápsulas de liberación lenta con monensina comenzaron a ser usadas en 1987 para bovinos
para carne y en 1990 para vacas lecheras. Desde su aparición en el mercado australiano han tenido gran
aceptación por parte de los productores al punto que su venta se ha duplicado cada año, desde 1987 (Bali, 1991).
Su inserción en el rumen es considerada relativamente sencilla y en promedio es realizada por 3 personas en
aproximadamente 5 minutos por animal (Cameron y Malmo, 1991). Hubo muy pocos casos de lesiones en los
animales y la retención de las cápsulas es buena pues sólo alrededor del 1 % son regurgitadas. El uso de estas
cápsulas está indicado sólo para animales de más de 200 kg de peso vivo y la protección efectiva contra el
empaste se logra recién a partir de los 7 días de suministrado el producto.
Comparadas con otras técnicas de control, las cápsulas de liberación lenta con monensina presentan estas
ventajas adicionales:
♦ Ahorro de tiempo y trabajo pues la cápsulas se administran una vez y se mantienen activas por 100 días, lo
cual permite cubrir gran parte del período más peligroso para el empaste (primavera).
♦ La monensina generalmente aumenta la producción de carne y leche, aun en ausencia de meteorismo. Esto
permitiría amortizar el costo de la prevención del empaste.
La prolongada actividad de estas cápsulas es debida a que el antibiótico se libera lentamente. Esto es posible
porque se requieren cantidades mucho menores de monensina que de detergentes o agentes antiespumantes para
controlar el empaste. En Australia, el uso de estas cápsulas está aumentando a expensas de los otros método de
prevención. Sin embargo, aún no está suficientemente aclarado el efecto que puede provocar sobre el medio
ambiente a largo plazo el uso constante de este producto. También se desconocen las consecuencias sobre los
animales (principalmente en el caso de vacas lecheras) debidas a la acumulación de restos de cápsulas en el
rumen, durante la vida útil de las vacas.
Estas cápsulas están disponibles en el mercado argentino desde el mes de agosto de 1992 (Ponte, Biotay S.A.,
Buenos Aires, comunicación personal).
[Link].- ROCIADOS SOBRE LAS PASTURAS
La aspersión de las pasturas con agentes antiespumantes (aceites vegetales, vaselina líquida, grasas
emulsionadas) suspendidos en agua, es un método potencialmente confiable para prevenir el meteorismo
espumoso. Con este fin también pueden usarse los tensioactivos sintéticos, pero hay indicios de que algunos de
ellos no son fácilmente aceptados por todos los animales y su costo es generalmente mayor que el de los agentes
antiespumantes. La eficacia de este método depende de que los animales ingieran el producto antiempaste junto
con el forraje que consumen. Para asegurar un control constante es esencial que el rociado de la pastura sea
uniforme y afecte a toda la masa de forraje que comerán los animales. Si hay desniveles en el terreno o viento
durante la aspersión la aplicación será despareja y si llueve puede lavarse el agente antiespumante. En estos casos
fracasará el control del empaste. Aparte de estos cuidados que deben observarse, los principales problemas de este
método son el requerimiento de equipo y los gastos de mano de obra, tiempo y combustible para la aspersión.
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El rociado debe hacerse asegurándose que cada animal ingiera aproximadamente 90 ml de aceite vegetal o
vaselina por día (Reid y col., 1984). La aspersión puede espaciarse hasta 3 días, pero en caso de lluvia debe
repetirse la operación.
La cantidad necesaria de aceite vegetal o vaselina puede aplicarse directamente sobre la pastura o emulsionarse
con un volumen de agua adecuado al equipo a emplear. También puede agregarse un emulsionante, para facilitar
la dispersión del antiespumante en agua.
[Link].- EN TOMAS INDIVIDUALES
Las tomas individuales constituyen otro método preventivo confiable y en 1991 seguía siendo el más usado en
Nueva Zelandia para prevenir el empaste en vacas lecheras (Carruthers, 1992, comunicación personal). Los
productos recomendados para usar con este método son los tensioactivos sintéticos, suministrados
preferentemente, en dos tomas diarias mediante pistola dosificadora. Algunos productores tamberos del sudeste de
la provincia de Buenos Aires aplican este método en forma rutinaria (Crenovich, 1992, comunicación personal).
En Australia y Nueva Zelandia se han usado con mucho éxito las tomas de Pluronicos (Wyandotte Chemical
Corporation) y de Terics (ICI), mientras que en Estados Unidos es más común el polaxeno (Smith Kline). En la
Argentina, según el Vademecum Específicos Veterinarios Argentinos (VEVA; Ávila y Galloni, 1991), se
encuentra disponible un solo producto para ser usado en tomas individuales diarias, con carácter preventivo. Este
producto es el polaxeno (Bloat Guard de Smith Kiine), líquido al 80 %, que se emplea en dosis de 7
ml/animal/día.
Este método de control del empaste es seguro, a menos que las condiciones meteorizantes de la pastura sean
extremadamente severas. Es fácil de implementar en tambos, pero es muy poco práctico en vacunos para carne en
pastoreo por la dificultad que representa suministrar las dos tomas diarias a cada animal.
[Link].- EN MEZCLAS CON RACIONES
Los productos tensioactivos (Pluronicos, Terics, etc.) pueden suministrarse 2 veces por día a los animales
preferentemente en mezclas con melaza (para hacerlos más apetecibles) o junto con los suplementos nutricionales
(en forma de "pellets", soluciones o polvo). Es un método de fácil aplicación y efectivo, siempre que todos los
animales acepten ingerir la dosis completa del detergente en la forma ofrecida, lo cual no siempre ocurre. En este
último caso no habrá protección contra el empaste o sólo se atenuará la severidad del mismo. El costo relativo de
esta técnica es bajo. Los únicos productos que figuran en el VEVA (Ávila y Galloni, 1991) como apropiados para
ser suministrados preventivamente en mezcla con la ración son: Bloat Guard (poloxaleno de Smith Kline) a razón
de 20 g/animal adulto/día y Polixane (dimetilpolisiloxano de Over) a razón de 5-20 g/animal/día.
[Link].- EN BLOQUES PARA LAMER
Otra forma de suministrar los productos tensioactivos es mediante su incorporación a bloques con melazas.
Los animales ingieren el producto antiempaste al lamer los bloques. El método es fácil de implementar (los
bloques ya vienen preparados comercialmente) y requiere muy poco tiempo y mano de obra. Sin embargo, como
en los casos anteriores, el método puede fallar no por los detergentes en sí (son de probada eficacia), sino porque
no está garantizado que todos los animales consuman la dosis necesaria del producto. El agregado de melazas para
aumentar la palatabilidad de los bloques y el proceso industrial de preparación de los mismos incrementan el costo
de este método preventivo (Stockdale, 1991). Según el VEVA (Ávila y Galloni, 1991), Timpablock (de Coopers)
es el único producto que se ofrece en el mercado argentino en bloques para lamer. Su principio activo es el Teric
12A 23B.
[Link].- EN AGUA DE BEBIDA
Los agentes antiespumantes o los productos tensioactivos sintéticos pueden agregarse al agua de los bebederos.
Es un método muy usado en Nueva Zelandia cuando las condiciones son de bajo riesgo de empaste. La técnica es
simple y de bajo costo relativo, pero también tiene serias desventajas. Debe mantenerse siempre la concentración
adecuada del producto antiempaste en el agua de bebida mediante el empleo de dosificadores automáticos o
cerrando el paso de agua al bebedero cada vez que se prepara la mezcla. Aun así, este método es poco confiable
pues su efectividad también depende de que el animal consuma suficiente agua para que en el rumen haya siempre
la cantidad mínima efectiva de producto. Esto puede no ocurrir cuando existen otras fuentes de agua en el campo
(charcos, lagunas, por ejemplo), o cuando hay baja temperatura ambiente o el forraje tiene alto contenido de agua
y por ello los animales reducen el consumo de agua de los bebederos.
En Argentina, es probablemente la forma más difundida con que se intenta controlar el empaste. En el VEVA
(Ávila y Galloni, 1991) aparecen los productos comerciales (carminativos) que figuran en la Tabla 1, para ser
usados como preventivos en agua de bebida.
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Tabla 1: Productos antiempaste (carminativos) para agua de bebida (preventivos) o
para tomas individuales (curativos), disponibles en el mercado argentino*.
Vademecum Específicos Veterinarios Argentinos - VEVA (Ávila - Galloni, 1991).
Uso y Dosificación
Carminativo Laboratorio Agente Antiempaste
Preventivo Curativo
Befac Hoechst dimetilpolisiloxano 50 ml/1000 l agua 10 ml + 90 ml agua
Tehuelche Burnet emulsión siliconada 50 ml/1000 1 agua 10 ml + 90 ml agua
Camabé Camabé dimetilpolisiloxano 50 m1/1000 1 agua 10 ml + 90 ml agua
Metigasone San Jorge-Bagó dimetilpolisiloxano 100 ml/1000 1 agua 10 ml + 90 ml agua
Noferment Rosenbusch dimetilpolisiloxano 50 ml/1000 l agua 3-5 ml
Polixane Over dimetilpolisloxano 50 ml/1000 1 agua 10-100 ml sol.10 %
Rumixane Newton dimetilpolisiloxano 30-40 ml/1000 1 agua
Von Franken Von Franken No se indica dosis ni agente antiempaste
[Link].- PINCELADO EN EL FLANCO DEL ANIMAL
Los agentes antiespumantes también se pueden aplicar sobre el cuero de un flanco del animal, para que éste los
ingiera al lamerlos. Los productos deben aplicarse por lo menos una vez por día y por ello el método es práctico
solamente para vacas lecheras. Este método es sencillo y de bajo costo. Lamentablemente es muy poco confiable
pues al depender de la disposición del animal a lamerse, no está garantizada la ingestión del antiespumante en
cantidad adecuada para prevenir el empaste.
6.4.- MARCHITAMIENTO Y DESECAMIENTO DE LA PASTURA
Otra forma de controlar el empaste consiste en disminuir el contenido de agua del forraje, lo cual reduciría la
velocidad inicial de digestión en el rumen, determinando condiciones poco favorables para retener los gases.
6.4. 1.- MARCHITAMIENTO POR CORTE
El forraje se corta y se deja orear entre 24 y 72 horas en las andanas (según la temperatura y humedad relativa
del aire en la región considerada), antes del ingreso de los animales al pastoreo. Esta práctica es bastante segura,
pero requiere contar con equipo de corte y demanda considerable inversión de tiempo. Además toda la operación
puede fracasar en caso de lluvia.
En ensayos de laboratorio se comprobó que las hojas de alfalfa oreadas por 48 horas (se alcanzó
aproximadamente 46 % de materia seca) producían menos gas que las de alfalfa fresca, al ser atacadas por los
microbios del rumen (Davies, Tesis de Magister Scientiae en Producción Animal, Facultad de Ciencias Agrarias
de Balcarce, en preparación).
6.4.2.- DESECAMIENTO POR HERBICIDAS
En los últimos años, en la Estación Experimental del INTA, de Marcos Juárez, provincia de Córdoba y en el
Núcleo Zonal de Experimentación Adaptativa del Sur de Santa Fe (Oliveros), se ha experimentado con éxito la
pulverización de pasturas con paraquat para la prevención del empaste. Este herbicida es de contacto y se usa a
razón de 245-300 ml del producto comercial (Gramoxone, por ejemplo) por hectárea con un caudal de 90-110 1
de agua, realizándose la aplicación 48 horas antes del pastoreo (Correa Luna y col., 1991; Latimori y col., 1992).
En la actualidad se sigue investigando sobre el nivel de dosis más adecuado a aplicar. Como en el caso del
marchitamiento por corte, el desecamiento de hojas de alfalfa con paraquat (hasta alcanzar aproximadamente 37
% de materia seca), redujo la producción de gas microbiano respecto de lo que se observaba con las hojas frescas,
pero también disminuyó ligeramente (5 %) la digestibilidad in vitro (Davies, Tesis de Magister Scientiae en
Producción Animal, Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce, en preparación).
No se han detectado residuos de este herbicida en los tejidos de los animales expuestos, según los niveles
establecidos en el Codex Alimentarius FAO/OMS, 1984 (Latímori y col., 1992). En cuanto a las ganancias de
peso, en un ensayo se observó que eran menores sobra alfalfa tratada con paraquat (561 g/día) que sobre alfalfa
sin tratar (662 g/día) y se atríbuyó la diferencia a la mayor caída de hojas provocada por el herbicida (Latimori y
col., 1992). En otros ensayos, el desecamiento con paraquat, permitió aumentos de peso similares a los obtenidos
con otras técnicas de control como son el uso de poloxaleno en ración o siliconas en agua de bebida, pero no se
evaluó el efecto del herbicida sobre la pastura (Correa Luna y col., 1991).
Concluyendo, si bien se acepta que el paraquat sirve para reducir la incidencia del empaste, faltan más
evidencias experimentales de sus efectos sobre las pasturas y sobre las ganancias de peso de los animales. La
posibilidad de aparición de residuos en tejídos, en niveles inferiores a los establecidos en el Codex Alimentarius,
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no ha sido descartada. También debe acotarse que el uso de herbicidas para prevenir el empaste no está difundido
en otros países.
7.- RESUMEN DE SITUACIONES Y MEDIDAS PREVENTIVAS
A los efectos de condensar lo tratado previamente, en la Tabla 2 se presentan dos situaciones extremas y las
respectivas medidas preventivas para controlar el empaste.
Tabla 2: Situaciones extremas asociadas a distintos factores de riesgo y respectivas medidas preventivas
8.- TRATAMIENTO DE ANIMALES EMPASTADOS
El objetivo del tratamiento es aliviar la presión intrarruminal, por eliminación del gas libre y del retenido en la
espuma. Para lo primero basta con proporcionar una vía de salida, pero para lograr lo segundo se debe modificar
la tensión superficial de las burbujas, mediante el empleo de un producto específico.
Los tensioactivos sintéticos actúan más rápido que los aceites, pero se deben usar con cuidado porque existe el
riesgo de sobredosificación. En general, los fabricantes de los distintos productos proveen la información
necesaria. En cuanto a los aceites, pueden usarse los de origen vegetal, aunque es preferible usar vaselina líquida
por no ser biodegradable. Se emplean dosis únicas que, para un animal de 450 kg de peso, oscilan entre 300 y 500
ml y pueden repetirse en pocas horas (Reid y col., 1984; Howarth y col., 1991).
Dado que el meteorismo espumoso es un fenómeno esperable en determinadas condiciones de producción, es
aconsejable preparar un equipo adecuado para enfrentarlo. Hasta tanto el productor cuente con la ayuda del
Veterinario, puede realizar algunas maniobras tendientes a salvar a sus animales. Ante los primeros indicios,
conviene sacar a los mismos de la pastura sin hacerlos correr, ya que puede agravarse el cuadro respiratorio-
circulatorio de los afectados. Con frecuencia, éstos deberán ser auxiliados en el lugar.
De acuerdo con la gravedad de la situación, caben dos tipos de intervenciones (Howarth y col., 1991):
1.- Si el grado de meteorismo es moderado, se debe recurrir a la administración oral de antiespumante con un
dosificador común o con un equipo de cánula gástrica y bomba manual, que también permite extraer el gas.
También puede usarse con el mismo fin, en emergencias, una manguerita de media pulgada por la boca. Otra
alternativa es la inyección intrarruminal del antiespumante con un aplicador de los utilizados con
antiparasitarios.
2.- Si el animal presenta síntomas de asfixia de debe practicar una incisión pequeña en la piel, en el centro de la
fosa para-lumbar o "hueco del vacío", para dar lugar a una punción ruminal con trocar y cánula de diámetro
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suficiente (por ejemplo: 25 mm; Fraser y col., 1991). El objetivo es provocarla salida del gas libre e inyectar,
en el mismo lugar, el agente antiespumante. La cánula debe permanecer en su posición y libre de obstrucciones
hasta que se produzca la salida del gas atrapado en la espuma; asimismo, resulta útil en el caso de tener que
repetir el tratamiento. Si no se cuenta con el equipo mencionado, se deberá realizar la punción (de 3 a 4 cm de
ancho) directamente con un cuchillo. En casos extremos puede ser necesario practicar una incisión de 10 cm,
como máximo, en la misma región con el fin de extraer parte del contenido ruminal. Posteriormente, caben
realizar los procedimientos quirúrgicos normales (limpieza, suturas, medicación, etc.). Cuando estas medidas
no se realizan puede ocurrir que entre el 30 y el 50 % de los animales “chuzeados” mueran en las siguientes
semanas por infecciones o daño en los órganos vecinos y que los animales restantes atrasen su engorde (Correa
Luna y col., 1991).
En todos los casos se debe mantener a los animales bajo vigilancia permanente para prevenir el posible
agravamiento de los afectados, hasta que se restablezca la eructación y recuperen su estado normal.
9.- INVESTIGACIÓN ACTUAL Y PERSPECTIVAS PARA EL FUTURO
9. 1.- BÚSQUEDA DE ALFALFA Y TRÉBOL ES QUE NO EMPASTEN
Es sabido que todas las leguminosas que contienen taninos condensados (lotus, por ejemplo) son incapaces de
producir meteorismo, pues aquellos compuestos precipitan las proteínas del forraje y así impiden el atrapamiento
de gases en el rumen. Las leguminosas meteorizantes como alfalfa y tréboles no contienen taninos en hojas y
tallos. En Australia y Nueva Zelandia se está tratando de producir por ingeniería genética genotipos de alfalfa y
trébol blanco que sinteticen taninos condensados en hojas y que tendrían la propiedad de no producir empaste.
Investigadores canadienses están buscando cultivares de alfalfa no-meteorizantes mediante selección de clones
que sean digeridos más lentamente durante las primeras horas en el rumen (período crítico para el empaste). Se
procura al mismo tiempo que no se afecte la digestibilidad final para que el forraje no pierda calidad. También en
Argentina, recientemente se han iniciado tareas de mejoramiento en el mismo sentido (Sub-programa Alfalfa-
INTA, Informe de Actividades, 1991).
9.2.- BÚSQUEDA DE VACUNOS QUE NO SE EMPASTEN
Los estudios más intensos se realizan en Nueva Zelandia con rodeos de alta y baja susceptibilidad al empaste,
estudiando los protozoos del rumen y analizando la saliva y el ADN (ácido desoxirribonucleico) de los animales
para identificar un marcador genético de la susceptibilidad. Las perspectivas son alentadoras pero aún falta un
largo trecho antes de que pueda seleccionarse un genotipo de animales resistentes al empaste.
9.3.- BÚSQUEDA DE MEJORES PRODUCTOS ANTIEMPASTE
En Australia y Nueva Zelandia se está buscando aumentar la eficacia de las cápsulas de liberación lenta de
monensina, mediante la incorporación al mismo dispositivo de algunos productos tensioactivos sintéticos o
antiespumantes clásicos. Se confía así en potenciar el efecto antiempaste de la monensina.
9.4.- NUEVOS ESTUDIOS SOBRE LOS FACTORES DE RIESGO Y EL MECANISMO DE EMPASTE
Científicos de varios países, pero especialmente de Nueva Zelandia, Australia y Canadá, están profundizando
las investigaciones sobre los factores de riesgo (ver punto 5) y sobre los procesos bioquímicos y microbianos del
rumen que intervienen en la generación de meteorismo espumoso. Estos conocimientos permitirán anticipar con
mayor precisión la aparición de empaste y diseñar mejores medidas para prevenirlo.
CONCLUSIONES
♦ No se dispone todavía de un método para el control total y permanente del meteorismo espumoso, en forma
práctica y económica, ni para conocer con certeza si una pastura es o no peligrosa en un momento
determinado.
♦ Hay medidas de manejo de las pasturas y de los animales, como así también productos químicos cuya
aplicación estricta permite reducir notablemente el riesgo de meteorismo. Hay también tratamientos eficaces
para salvar la vida de los animales empastados.
♦ Las investigaciones en marcha permiten ser optimistas. Es posible que en un futuro no demasiado lejano se
cuente con animales que no sean afectados por el empaste y con variedades de alfalfa y tréboles que no lo
provoquen.
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(ed.). Bloat/ DRDC Bloat Workshop, Ellinbank, Australia, Agosto 5 y 6, 7 p.
ACLARACIÓN
Esta publicación no pretende ser un informe exhaustivo sobre empaste sino una actualización de algunos aspectos que se
consideran importantes y de interés práctico sobre esa disfunción digestiva. La mención de marcas comerciales no excluye a
otros productos con efectos equivalentes que también pueden existir en el mercado; no implica tampoco recomendación de
una marca determinada con preferencia a otras que puedan contener los mismos principios activos. Los errores u omisiones
que involuntariamente se hayan producido, se podrán corregir en futuras ediciones de este trabajo.
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