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Los Lupaca

Los Lupaca fueron uno de los reinos aimaras más importantes del Titicaca, con su centro administrativo en las orillas del lago. Se dividían en 7 grupos llamados "lupazas", que a su vez estaban compuestos de "hathas" unidos por un antepasado común. Dominaban territorios en las tierras bajas del Pacífico y Amazonas para cultivar alimentos y complementar su dieta, estableciendo colonias permanentes. Su deidad principal fue Tunupa, el dios de los volcanes, a quien le realizaban sacrificios humanos
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Los Lupaca

Los Lupaca fueron uno de los reinos aimaras más importantes del Titicaca, con su centro administrativo en las orillas del lago. Se dividían en 7 grupos llamados "lupazas", que a su vez estaban compuestos de "hathas" unidos por un antepasado común. Dominaban territorios en las tierras bajas del Pacífico y Amazonas para cultivar alimentos y complementar su dieta, estableciendo colonias permanentes. Su deidad principal fue Tunupa, el dios de los volcanes, a quien le realizaban sacrificios humanos
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Los 

lupaca de lupijaki, Lupi, 'sol', y jaki: 'gente'; entonces


significaría 'los hombres del sol', fueron uno de los reinos
aimaras ancestrales más importantes del Titicaca. Su
centro administrativo estuvo a las orillas del Lago Titicaca,
y tuvieron importantes colonias en los valles de la
vertiente del Pacífico. e dividían en 7 grupos1
denominados «lupazas»2 a su vez cada grupo estaba
compuesto de varios «hatha»,.1 (otros autores
simplemente los denominan «lupaca» a cada grupo)que
eran grupos que estaban unidos a un antepasado común
que podía ser mítico o real. Cada «hatha» eran una
dualidad que se dividía en mitades denomiadas «alaasa»
y «massaa». Cada «hatha» tenía dos autoridades, una
para la parte «alaasa» y otra para la parte «massaa» y,
dependiendo del grupo, una de las autoridades primaba
sobre la otra, la autoridad principal recibía el nombre de
«mallku».1
En las crónicas europeas a las «hatha» se las denominó
linajes; en algunos diccionarios aimara-castellano
aclaraban que la palabra «hatha» equivalía en quechua a
«ayllu».1 Sobre las «lupazas», los cronistas europeos las
describieron como provincias a la manera europea,
describiendo que cada provincia tenía divisiones
denominadas «saya» y que eran un total de 15, dentro de
estas estaban los innumerables linajes o ayllus
(denominados «hatha» por los lupaqas).1
Cada «saya» tenía sus pueblos, sus «papakancha» (tierras
de cultivo) y sus rebaños, que llegaban desde Chucuito
hasta el río Desaguadero (frontera natural con el reino
Pacaje), había dos pueblos que eran la excepción a la
regla; estos pueblos fueron Sunicaya y Cupi. En el caso de
Sunicaya, fue un pueblo dedicado enteramente a la
minería y la metalurgia; y que hoy es conocido con el
nombre de Platería; y Cupi, que fue un pueblo que estaba
integrado por artesanos ceramistas especialmente
«olleros», la particularidad de Cupi fue que ahí residieron
los ceramistas de todo el reino Lupaqa, tanto de la mitad
«alaasa» como de la mitad «massaa».1
La deidad principal de esta sociedad de lengua aymara
fue Tunupa, el temido dios de los volcanes. En su honor
hacían sacrificios humanos y grandes fiestas.

Plaza principal de Chucuito


Las colonias en tierras bajas[editar]
John Murra denomina a estas colonias como «islas
ecológicas verticales», debido a que el reino Lupaqa que
residía en el Collao (a más de 3800  msnm) necesitaba de
los alimentos que producían las tierras más bajas para
complementar su nutrición. De esa manera surge en los
Lupaqa (y en todos los pueblos andinos) la necesidad de
dominar territorios tanto en las costas del Pacífico así
como la zona húmeda oriental de los andes.
En el caso concreto de los reinos aimaras, habitaron las
costas del pacífico dominando porciones discontinuas de
varios valles, es decir que en cada valle podían existir
territorios de cualquier otro reino aimara (Pacajes,
Carangas, Collas, etcétera) e inclusive de los pueblos
Uros, además de la población nativa de algunos valles que
en aquellos tiempos denominaron indistintamente como
«yungas».
Estas «islas ecológicas», que otros autores denominan
colonias, eran trabajadas por las «hatha» del altiplano en
un sistema de rotación; en las tierras en donde el viaje
demoraban varios días se colocaron colonos permanentes
dedicados al cultivo del maíz, ají o la recolección del wanu
(huano).1
John Murra, citando al ariqueño Rómulo Cúneo Vidal en
su libro Historia de los antiguos cacicazgos hereditarios
del sur del Perú 1535-1825, relaciona a la población del
altiplano y los aimaras de la costa; y escribe que:
las gentes de Chucuito solían viajar
hacia Moquegua, Azapa y Camarones; los
de Ilave rebasaban hacia Ilabaya, Ilo e Islay; los
de Ácora hacia Tacna, Lluta y Codpa y finalmente los
de Pomata viajaban hacia Putina, Sama y Tarata.1
Los Lupaqas también dominaron territorios en la zonas de
los valles interandinos en la vertiente del Amazonas, es
así que se encuentran documentos que acreditan la
posesión de tierras en lugares tan distantes de Chucuito
como Larecaxa (hoy Larecaja), Chicanuma y Capinota,1
ambas situadas en zonas boscosas de producción cocalera
(la hoja de coca era fundamental para varios rituales del
reino Lupaqa, así como para el consumo diario de la
población).

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