Hombre de Toquepala:
descubrimiento,
características
Por
Isabel Castillo
El hombre de Toquepala es el nombre genérico usado para
designar al pintor o grupo de pintores rupestres más antiguos
del Perú. Las obras se encontraron en la Cueva de Toquepala (o
Tokepala), también conocida como Cueva del Diablo, la cual se
encuentra ubicada a 2.700 m.s.n.m en la región de Tacna, en el
extremo sur de la República del Perú.
Los expertos estiman que la pintura rupestre del hombre de
Toquepala data de hace más de 10 mil años, y la cueva se
considera la galería de pinturas paleolítica más importante de la
nación peruana. En el año 1960, el arqueólogo croata Miomir
Bojovich (1922-2013) la descubrió y exploró por primera vez.
Pinturas rupestres de las cuevas de
Toquepala, con una antigüedad de unos 9000 años.
Con respecto a las imágenes, muestran escenas de cacería o
“chaku” (vocablo quechua que significa captura de vicuñas).
También se pueden apreciar instrumental lítico (tallado en
piedra) que data de aproximadamente 7.600 a.C. Los
arqueólogos afirman que en esa cueva se efectuaban rituales
para atraer el éxito en las cacerías.
Además, aseguran que este tipo de rituales eran representativos
del pensamiento esotérico de los cazadores del paleolítico. Así
pues, los hallazgos en la cueva de Toquepala ayudan a situar al
hombre de Toquepala alrededor de ese período. Tanto la cueva
como sus pinturas fueron declaradas Patrimonio Cultural de la
Nación en el año 2004.
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Descubrimiento
La noción del hombre de Toquepala surgió con el
descubrimiento de la cueva, la cual se encuentra cerca de un
importante asiento minero cuprífero. La mina ha sido explotada
desde el año 1955 por la empresa Southern Peru Copper
Corporation. Por ello, algunas versiones indican que fue
descubierta por obreros de la mina a fines de la década del 50.
Estas mismas versiones no oficiales indican que los primeros
sondeos pudieron haber estado a cargo de empleados de esta
empresa. No obstante, las versiones oficiales indican que el
descubridor fue Miomir Bojovich. Posteriormente, los también
arqueólogos Emilio González y Jorge Muelle hicieron estudios
formales a partir del año 1963.
Características del hombre de Toquepala
En realidad, se conoce muy poco sobre las características del
hombre de Toquepala. No obstante, a través de las imágenes
plasmadas en las cuevas se pueden hacer ciertas conjeturas.
Ritos ceremoniales y estilo de caza
El tema central de las pinturas del hombre de Toquepala es el
de la caza. En consecuencia, los especialistas no descartan la
posibilidad de que esta cueva haya sido un lugar donde los
chamanes realizaban ritos y ceremonias relativos a esta
actividad. Para ellos, estas pinturas tenían un carácter mágico y
correspondían a ritos propiciatorios.
En su opinión, los dibujos eran una muestra de lo que ellos
llaman magia de analogía. Según esta idea, los aborígenes
creían que la imagen no era solamente una representación, sino
el propio animal que por la magia habría de morir de la misma
herida representada en la pintura.
Además, los investigadores afirman que las pinturas del hombre
de Toquepala representan el estilo de caza de la época.
Claramente, se puede identificar la práctica de espantar, rodear
y acosar a las presas. Por otro lado, las siluetas humanas
asociadas tienen la característica de estar en movimiento y la
mayoría parece llevar armas.
Aunque de formas variadas, ninguna de las cabezas de los
cazadores tiene rasgos claramente humanos. Por otro lado, la
representación de orejas y de hocicos de animales parecen
exageradas. Estas dos características hacen pensar a los
especialistas que las imágenes podrían reflejar un carácter
mitológico de la actividad de caza.
Caza arcaica
Los estudios realizados por González y Muelle arrojaron que el
hombre de Toquepala pudo haber sido un cazador arcaico de
vicuñas y guanacos. La cueva, por otro lado, pudo haber sido un
refugio temporal y un santuario para sus ceremonias religiosas
previas a las expediciones de cacería.
Los descubrimientos en la cueva señalaron que esta pudo ser
una ruta de caza seguida frecuentemente. Esto se desprende de
las diferentes capas de pintura en las imágenes y las diferentes
técnicas usadas. Por otro lado, los artículos hallados en la cueva
eran todos relacionados con cacería, por lo que se piensa en la
cueva como un sitio de peregrinación.
Técnica de pintura
Los colores usados en las pinturas rupestres fueron mayormente
el rojo, el verde, el amarillo y el negro, y las figuras pintadas se
estiman en un número mayor de cincuenta.
Están agrupadas en seis sectores en toda la cueva. Se aprecian
claramente escenas que no tienen relación entre sí, lo cual es
indicativo de que fueron agregadas en diferentes épocas.
Todas tienen un tamaño reducido, no mayor de 20 cm en el
caso de las figuras de los animales y no más de de 10 cm para
las figuras humanas. Están pintadas en diferentes colores, lo
que podría corresponder en la opinión de los expertos, a
momentos separados en el tiempo. Esta separación podría ir
desde unas cuantas horas hasta varios milenios.
Las figuras que parecen ser las más antiguas pintadas en la
cueva, corresponden a las de color rojo. Presentan además un
estilo diferente al resto de las figuras. Los animales son
representados con el cuello alargado y enteramente pintados.
Sus muslos son representados gruesos y bien dibujados.
En lo que respecta a las figuras humanas, se representan de
forma antropomorfa, del mismo color que el de los animales.
Las dos piernas están dibujadas con realismo y su parte inferior
es representada con un trazo más fino. Los pies son señalados
por una pequeña raya y una pierna se representa hacia atrás,
en posición de caminar.
Costumbres
Los resultados de las investigaciones apuntan a que el hombre
de Toquepala se agrupaba en pequeños grupos de nómadas
cazadores y recolectores. En la medida en que iban variando las
estaciones se desplazaban sobre áreas ya conocidas. Asimismo,
se cobijaban en campamentos estacionales dentro de cuevas.
En este sentido, los grupos se conformaban de manera
igualitaria sin liderazgos formales. Las tareas se repartían
también de manera igualitaria basado en sus capacidades. Se
cree que pudo existir un reparto de actividades dependiendo del
sexo y de las edades.
Regía el carácter colectivo en la propiedad de las cosas.
Exceptuando quizás herramientas, adornos o ropas, todo lo
demás era de propiedad compartida. La acumulación de bienes
no estaba en sus costumbres por la limitación de la movilidad
del grupo. De igual modo, los conflictos bélicos eran poco
habituales.
Por otro lado, la densidad poblacional era baja, entre 0,3 y 0,03
personas por km² aproximadamente. Esto obligaba a que los
grupos practicaran el intercambio de miembros.
De esta manera, entre otras cosas, se armonizaban
proporciones entre ambos sexos. Incluso, los expertos piensan
que practicaban la exogamia (elección del cónyuge fuera del
grupo propio).
Referencias