0% encontró este documento útil (0 votos)
358 vistas13 páginas

Poblamiento Americano

Este documento describe el proceso de poblamiento de América y los debates sobre el origen de los primeros pobladores. Detalla las teorías del poblamiento temprano y tardío, y cómo los descubrimientos arqueológicos como Folsom y Clovis demostraron que los humanos llegaron a América miles de años antes de lo que se creía originalmente. También resume las diferentes explicaciones propuestas por europeos y las polémicas en torno al origen de los indígenas americanos.

Cargado por

liliana galindo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
358 vistas13 páginas

Poblamiento Americano

Este documento describe el proceso de poblamiento de América y los debates sobre el origen de los primeros pobladores. Detalla las teorías del poblamiento temprano y tardío, y cómo los descubrimientos arqueológicos como Folsom y Clovis demostraron que los humanos llegaron a América miles de años antes de lo que se creía originalmente. También resume las diferentes explicaciones propuestas por europeos y las polémicas en torno al origen de los indígenas americanos.

Cargado por

liliana galindo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIVERSIDAD DE PAMPLONA

FACULTAD DE EDUCACIÓN
PROGRAMA DE CIENCIAS SOCIALES
CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD LATINOAMERICANA
DOCENTE: Mag. LAURA LUCILA SÁNCHEZ DUMEZ

EL POBLAMIENTO AMERICANO

El poblamiento de América es el proceso de dispersión de la especie humana en el


continente americano. Los estudios científicos afirman que los seres humanos no son
originarios de América, y está claro que fue poblada por humanos provenientes de
otros lugares. La evidencia paleoantropológica y genética apoya la hipótesis según la
cual los primeros pobladores de América procedían de Siberia, el extremo noreste
Desde el punto de vista de la teoría del poblamiento tardío, de Asia.

Los paleoamericanos entraron en el continente durante la última glaciación, cuando fue


posible el paso hacia el Nuevo Mundo a través de Beringia (el istmo que actualmente
está ocupado por el estrecho de Bering). Esto sucedió entre 15 000 y 14 000
años a. C. Por otro lado, la teoría del poblamiento temprano afirma que los humanos
llegaron a América mucho antes, y está basada en el descubrimiento de restos
cuya datación por carbono 14 da una antigüedad mayor que 14 000 años a. C. A la
investigación paleoantropológica se suma la información genética, que ha servido para
reforzar algunas conjeturas sobre el origen de los americanos. Se estima que la mayor
parte de los indígenas americanos son descendientes de un grupo proveniente del
noreste o del oriente de Asia.

Los pueblos de habla naden son descendientes de una segunda ola migratoria que se
estableció en el norte de América, mientras que los esquimales llegaron al continente
en un flujo migratorio más reciente. Después de que los paleoamericanos entrasen en
el continente, el paso de Beringia fue cubierto nuevamente por el mar, de modo que
quedaron aislados por tierra del resto de la humanidad. Salvo la ininterrumpida
comunicación entre esquimales y paleoesquimales de Alaska y Siberia y el caso de
unos breves asentamientos vikingos en América, en la costa de Canadá y Groenlandia,
no hay pruebas concluyentes que respalden un contacto transoceánico entre la
América precolombina y el resto del mundo. Tras el contacto colombino se plantearon
variadas conjeturas para explicar el origen de los indígenas americanos, por ejemplo,
recurriendo al mito de la Atlántida o de las tribus perdidas de Israel. El avance de la
investigación científica permitió demostrar que no había relación material entre el
origen de los amerindios y esas creencias, por lo que esas antiguas hipótesis quedaron
descartadas.

Relatos indígenas
Desde antes de 1492 las culturas aborígenes de las Américas construyeron tanto mitos
de origen, como relatos de migraciones y acontecimientos históricos, diferentes entre
una y otra cultura. Las culturas mesoamericanas consideraban que la presencia
humana en el continente americano era muy anterior al que suponían los europeos.
La civilización maya tenía registros históricos escritos desde antes del comienzo de
nuestra era, siendo los más antiguos conservados los de "San Bartolo", 300 a.C., y
manejaban una referencia como "tiempo cero" a agosto de 3114 a. C. Otras culturas,
como la zapoteca, tenía registros escritos que se remontan actualmente al
año 500 a. C. Por mucho tiempo, la decadencia de civilizaciones puntuales y más aún
la ruptura político-cultural que significó la entrada de los europeos discontinuó el
conocimiento de esas fuentes mesoamericanas; la ciencia occidental ignoró la
existencia o el significado de este tipo de registros hasta el siglo XX.

Polémica europea
Los europeos intentaron buscar explicaciones para el origen de los seres humanos con
los que se estaban encontrando. Alejo Venegas opinó que provenían de
navegantes cartagineses. Agustín de Zárate consideró que los indígenas podían haber
llegado pasando por la Atlántida, antes de que se hundiera según los relatos
de Platón.4Sin embargo, la mayoría de las primeras explicaciones fueron religiosas, por
ejemplo varios autores europeos pensaron que los pobladores de América provenían
de las tribus perdidas de Israel.3El sacerdote Miguel Cabello Valboa, malagueño,
consideró que los aborígenes americanos descendían del patriarca Ofir (Génesis
10:29) e identificó América con el reino de ese nombre, rico en oro, mencionado en
la Biblia (1Reyes 9:28).5La idea de situar Ofir en las Antillas fue sugerida por Cristobal
Colón,6apareció como nota la margen en la edición de 1540 de Robert Estienne de
la Biblia y fue expuesta, entre otros, por Pedro Mártir de Anglería en 1526.7La
identificación de Ofir con el Perú fue sustentada por el teólogo español Benito Arias
Montano en 15728y por el erudito Johannes Goropius Becanus en 1580.9El naturalista y
sacerdote jesuita José de Acosta fue el primero en abordar científicamente el
poblamiento de América a partir de los descubrimientos geográficos que indicaban que
la distancia entre Asia y América por el norte es pequeña y los dos continentes están
separados apenas por un brazo de mar. Acosta descartó explícitamente la hipótesis
sobre el paso por el continente perdido de la Atlántida y añadió además que las tierras
desconocidas donde según el Apocalipsis de Esdras fueron llevadas las tribus cautivas
de Israel, «no tienen mayor relación con América que la encantada y fabulosa
Atlántida».10Acosta demostró que no solamente seres humanos transitaron entre los
dos continentes, sino también varias especies animales.
Continuando con una visión científica, Fray Gregorio García hizo una detallada
exposición de las diferentes hipótesis conocidas sobre el poblamiento de América, por
tierra o por mar. Para él, los indígenas provenían de Asia, de China o Tartaria, dadas
las semejanzas físicas entre los habitantes de unos y otro continente. 11En contraste,
en 1650, James Ussher estableció ―basado en la Biblia― que las tribus perdidas
abandonaron Israel en el año 721 a. C. y, sobre esa base, la cultura europea sostuvo
que América había sido poblada alrededor del año 500 a. C. También tratando de
apoyarse en la Biblia, el sacerdote sevillano Diego Andrés Rocha, que vivió desde niño
en el Perú, expuso la teoría según la cual el continente americano fue poblado por
descendientes de Túbal (hijo de Jafet, Génesis 10:2-5), una parte de los cuales habría
poblado España, otra parte la Atlántida y la otra a través de esa hipotética isla, antes de
que se hundiera, habría llegado a América. Rocha complementó su teoría con la
comparación entre la actitud de los conquistadores españoles y la de Moisés.12

Charles Abbott
En 1876, Charles Abbott, un médico estadounidense, encontró unas herramientas de
piedra en su granja de Delaware. Debido a las características toscas de los
instrumentos, pensó que podrían pertenecer a los antepasados remotos de las culturas
indígenas modernas. Debido a ello, consultó con un geólogo de Harvard, quien estimó
en 10 000 años de antigüedad la grava que se encontraba alrededor del hallazgo.
Abbott sostuvo entonces que se trataba de un asentamiento humano del Pleistoceno,
es decir, muchos miles de años más antiguo de lo que establecían las teorías bíblicas
dominantes. La teoría de Abbott fue rechazada por las jerarquías cristianas por
oponerse a la Biblia y por la comunidad científica organizada por el Instituto
Smithsoniano por no cumplir con los estándares científicos que exigía. Entre los
científicos que rechazaron la hipótesis de Abbott se encontraban Aleš
Hrdlička y William Henry Holmes. En la actualidad se ha comprobado que Abbott tenía
razón en muchas de sus hipótesis y la granja ha sido declarada Monumento Histórico
Nacional.

El descubrimiento del yacimiento de Folsom


En 1908, George McJunkin encontró unos enormes huesos en un barranco de la
aldea Folsom, Nuevo México. McJunkin, un esclavo liberado por la Guerra Civil
estadounidense, era geólogo, astrónomo, naturalista e historiador aficionado y durante
años intentó llamar la atención de los vecinos de Folsom sobre la probable antigüedad
de los huesos.13En 1926, cuatro años después de la muerte de McJunkin, el director del
Museo de Historia Natural de Colorado, Jesse D. Figgins, se enteró del lugar y
descubrió varias puntas de flecha de un estilo muy refinado que luego volverían a
encontrarse en Clovis y otros yacimientos. Una de ellas estaba incrustada en la tierra
que rodeaba al hueso de un ejemplar de bisonte extinto miles de años atrás. 13Figgins
llevó las puntas de lanza a Washington DC para enseñárselas a Aleš Hrdlička, en
el Instituto Smithsoniano, quien si bien lo trató cortésmente y le sugirió una serie de
reglas metódicas para el caso de nuevos descubrimientos, se mantuvo sumamente
escéptico y consideró hasta el fin de su vida que Folsom no constituía una prueba
concluyente de que América hubiera estado poblada durante el Pleistoceno. 14En agosto
de 1927, el equipo de Figgins encontró una punta de lanza ubicada entre dos costillas
de bisonte. Figgins envió un telegrama y tres científicos viajaron para ser testigos del
hecho, e informar de la seriedad del hallazgo. En ese momento, la comunidad científica
estadounidense comenzó a aceptar la importancia del yacimiento de Folsom.15Han sido
datados en 10 285 años AP.1617

El descubrimiento de la cultura Clovis


En 1929, Ridgely Whiteman, un joven indígena de 19 años que venía siguiendo las
investigaciones que se estaban realizando en la cercana localidad de Folsom, escribió
una carta al Instituto Smithsoniano sobre una serie de huesos que había encontrado en
la aldea de Clovis (en el estado de Nuevo México). En 1932, una excavación realizada
por un equipo dirigido por Edgar Billings Howard, de la Universidad de Pensilvania,
confirmó que se trataba de un asentamiento indígena durante el Pleistoceno y verificó
el tipo especial de punta de flecha que sería conocida como «punta Clovis». Al ser
descubierta la datación por carbono 14, en 1949, el método fue aplicado en los
yacimientos de Clovis, resultando en antigüedades que oscilaban entre el año 10 900 y
el 11 500 a. C.18
La datación por radiocarbono determinó los años 9500 a 8900 a. C. y tras una revisión
se corrigió a 9050 a 8800 a. C. 19Desde la década de 1930 y, sobre todo, desde la
confirmación de las fechas por el método del carbono 14, la comunidad científica
estadounidense organizada alrededor del Instituto Smithsoniano aceptó que la cultura
Clovis era la más antigua de América y que estaba directamente relacionada con la
llegada de los primeros hombres. Esto se conoció como «consenso Clovis» y tuvo gran
aceptación mundial hasta fines del siglo XX. El consenso Clovis fue la base de la teoría
del poblamiento tardío de América.
Hrdlička y la teoría del ingreso desde Siberia cruzando el estrecho
de Bering
En 1937, Aleš Hrdlička, retomando un argumento de Samuel Haven,20sostuvo que el
ser humano había ingresado a América por Alaska, proveniente de Siberia, Asia,
cruzando el estrecho de Bering. Algunas publicaciones le atribuyen erróneamente a
Hrdlička haber postulado la teoría más moderna, aquella que señala que el hombre
cruzó caminando por una zona llamada puente de Beringia formado a raíz del
descenso del nivel de las aguas del estrecho de Bering, durante el último período
glacial. Si bien Hrdlička nunca se pronunció expresamente sobre la fecha de llegada
del hombre al continente americano, rechazó sistemáticamente las pruebas que
proponían la existencia de paleoindios y sostenía que, a diferencia de Europa, no
existían rastros en América que permitieran hablar de presencia humana durante
el Pleistoceno (entre 1 800 000 y 10 000 años AP), en tiempos de la última glaciación.
De hecho, Hrdlička consentía la creencia del Instituto Smithsoniano, representada
por William Henry Holmes, que sostenía que los primeros habitantes de América
habían ingresado en un pasado reciente, imprecisamente estimada en unos pocos
siglos.
Teoría del poblamiento por el puente de Bering, el corredor libre de
hielo y el Consenso Clovis
Se encuentra plenamente probado que durante la última glaciación, la Glaciación de
Würm o Wisconsin, la concentración de hielo en los continentes hizo descender el nivel
de los océanos en unos 120 metros. Este descenso hizo que en varios puntos del
planeta se crearan conexiones terrestres, como por ejemplo Australia-
Tasmania con Nueva Guinea; Filipinas e Indonesia; Japón y Corea. Uno de esos
lugares fue Beringia, nombre que recibe la región que comparten Asia y América, en la
zona en que ambos continentes están en contacto. Debido a que el estrecho de Bering,
que separa Asia de América, tiene una profundidad de entre 30 y 50 metros, el
descenso de las aguas dejó al descubierto un amplio territorio que alcanzó
1500 kilómetros de ancho uniendo las tierras de Siberia y Alaska, hace
aproximadamente 40 000 años.
Existía en esa época un puente terrestre entre Asia y Alaska, que surgió cuando los
glaciares del último período glaciar estaban en su máximo nivel, acopiando millones de
toneladas de precipitación que normalmente habrían ido a los océanos. La falta de esa
agua redujo el nivel del mar de Bering más de 90 metros, suficientes para convertir las
zonas bajas del estrecho en un puente de tierra que unía los dos continentes.
Su primera formación sucedió aproximadamente 40 000 años AP, manteniéndose unos
4000 años. Su segunda formación se produjo aproximadamente 25 000 años AP,
permaneciendo hasta aproximadamente 11 000-10 500 AP (Scott A. Elias)23cuando
volvió a subir el nivel de las aguas al final de la glaciación, inundando gran parte del
territorio y separando Asia de América por el estrecho de Bering. El dato más
importante para establecer una teoría migratoria durante la última glaciación es el
hecho de que Canadá estaba completamente cubierta de hielo durante la última
glaciación, invadida por dos gigantescas placas: la Placa de Hielo Laurentina y la Placa
de Hielo de la Cordillera. Esto hacía imposible la entrada al continente más allá de
Beringia. Apareció entonces la teoría del «corredor libre de hielo» (ice-free corridor, en
inglés). Según esta teoría, en los instantes finales de la última glaciación, comenzaron
a derretirse los bordes en contacto de las dos grandes placas de hielo que cubrían
Canadá, abriendo un corredor libre de hielo de unos 25 km de ancho, que seguía,
primero el valle del río Yukón y luego el borde este de las Montañas Rocallosas por el
corredor del río Mackenzie.24Los científicos que sostienen la teoría estiman que esto
ocurrió en el 14 000 años AP,25aunque otros cuestionan la fecha y afirman que no pudo
haber sucedido hasta 11 000 años AP, invalidando así la posibilidad que quienes
originaron las culturas de Folsom y Clovis usaran esa ruta, ya que estas ya existían en
esta última fecha.24Una vez abierto el corredor, los seres humanos que estaban en
Beringia pudieron avanzar hacia el interior de América y dirigirse al sur. La teoría ha
sido ampliamente aceptada como parte integrante del Consenso de Clovis, pero no hay
evidencias directas que prueben el paso de seres humanos por ese corredor. 25El
primero en proponer la posibilidad de ese corredor fue el geólogo
canadiense W. A. Johnston en 1933, y quien acuñó el término «corredor libre de hielo»
fue Ernst Antevs, en 1935.26A partir de esos datos cronológicos, se desarrolló entonces
una teoría migratoria sosteniendo que las tribus asiáticas que habían penetrado en
Beringia, permanecieron allí varios miles de años hasta que, poco antes de finalizar la
última glaciación (10 000 AP) y de que el puente de Beringia se inundara, se formara
un estrecho corredor libre de hielo que les permitió dirigirse al sur. Esta teoría se
articuló con los descubrimientos de la cultura Clovis que databan del
año 13 500 AP para concluir que había sido integrada por los primeros migrantes que
ingresaron por el puente de Beringia, de la que a su vez habrían descendido todas las
demás culturas indoamericanas. El primero en componer un posible modelo migratorio
de asiáticos hacia América a través de Beringia fue Caleb Vance Haynes en un artículo
publicado en la revista Science en 1964.27Esta explicación, conocida actualmente
como teoría del poblamiento tardío o «consenso Clovis», fue aceptada en forma
generalizada durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX. Más
recientemente se ha fortalecido la posibilidad de que los pobladores de América
provenientes de Beringia utilizaran una ruta alternativa hacia el sur bordeando la
costa.28Debido al descenso del nivel del océano esa posible ruta se encontraba al oeste
de la actual costa norteamericana y en el presente está cubierta por las aguas
del océano Pacífico, complicando los estudios arqueológicos. En 2003, un estudio
submarino encontró una herramienta de piedra de una antigüedad del 8000 a. C. a una
profundidad de 53 metros.29
La crisis del consenso Clovis
A partir de las últimas décadas del siglo XX, las teorías combinadas que constituyen el
consenso de Clovis o teoría del poblamiento tardío ―antigüedad, lugar de ingreso,
rutas migratorias, etc.― entraron en crisis. En primer lugar, se ha cuestionado la
antigüedad de la llegada del hombre a América. La postura Clovis first sostiene que la
misma no pudo ser anterior a 14000 AP y que clovis fue la primera cultura americana.
Esta postura es congruente con las glaciaciones periódicas, pues antes de esa época,
Canadá estaba cubierto por hielo y era imposible toda circulación desde el puente
de Beringia hacia el sur. Alex Krieger propuso desde 1956 y documentó desde 1964 la
existencia de poblaciones americanas anteriores a la cultura Clovis, que no fabricaron
las puntas de proyectil características de Clovis. 3031Su teoría basada en sus visitas a
importantes sitios arqueológicos en México y América del Sur, puede considerarse
precursora de la actual teoría del poblamiento temprano de las Américas. Aunque cada
vez existen más evidencias que sugieren la presencia humana en América anterior a
14 000 AP, la mayor parte de ellas habían sido descartadas por la comunidad
científica y por los defensores de la teoría del poblamiento tardío, al considerar
«inconsistentes» los hallazgos, o argumentando contaminación de los yacimientos por
factores extrahumanos ―como en el caso de los descubrimientos de Lorena
Mirambell en Tlapacoya (México) o Niède Guidon en Pedra Furada (Brasil)―. Sin
embargo, en contraste con la encontrada en estos yacimientos arqueológicos
mencionados anteriormente, la evidencia descubierta en el yacimiento de Monte
Verde (Chile) por Tom Dillehay es incontrovertible, al ser fechado oficialmente uno de
los yacimientos investigados en 14 800 años AP (Monte Verde I).32Esta fecha fue
aceptada por la comunidad científica en 1997, cuando Monte Verde fue visitado por
una delegación de los más importantes investigadores del mundo, entre los que se
encontraba Calbot Vance Haynes, el más importante defensor de la teoría del
poblamiento tardío. La delegación concluyó, aunque con algunas reticencias, que
Monte Verde I es real. Por su antigüedad mayor al año tope del consenso Clovis, su
ubicación en el otro extremo del continente, y la ausencia de similitudes con la cultura
Clovis, el reconocimiento generalizado de Monte Verde ha supuesto el fin de la teoría
del poblamiento tardío como teoría hegemónica en la arqueología del poblamiento de
América y ha demostrado la verosimilitud de la datación del yacimiento estadounidense
de Meadowcroft Rockshelter de más de 16 000 años.
Por otra parte, una investigación de la Universidad de Copenhague publicada en 2016,
sugiere que el llamado corredor libre de hielo se convirtió en habitable para los
humanos solo hace 12 600 años, esto es casi 1000 años después de la formación de la
cultura Clovis, lo que significa que los primeros americanos no pudieron penetrar en el
continente desde Alaska por el corredor libre de hielo canadiense, sino que tanto los
grupos que desarrollaron la cultura Clovis, como también las culturas pre-Clovis,
tomaron la ruta costera del Pacífico.3334Simultáneamente, se han producido otros
hallazgos arqueológicos y estudios genéticos, lingüísticos y geológicos que sugieren
múltiples teorías y complejas combinaciones sobre el verdadero origen, la época de la
llegada y las rutas seguidas para el poblamiento de América.
Una publicación de la Universidad Nacional de Tucumán en 2018 informa que un
equipo de arqueólogos tucumanos encontró en Antofagasta de la Sierra (Catamarca) la
evidencia humana más antigua que se conozca en el país y posiblemente las más
arcaicas de América Latina. Con el descubrimiento se dio un salto enorme porque los
objetos encontrados tienen una antigüedad de 40.000 años. Los análisis, mediante los
cuales se determinó la cantidad de años, fueron realizados en dos laboratorios
especializados de EEUU (Arizona y CAIS-UGA) por medio del método de carbono 14. 35
¿América del Sur primero?
Uno de los elementos que ha llamado la atención de algunos investigadores es la
profusión de yacimientos de gran antigüedad en Sudamérica y la escasa cantidad de
los mismos en Norteamérica. El dato es llamativo, entre otras cosas, porque Estados
Unidos y Canadá han dedicado grandes recursos a investigar los yacimientos
arqueológicos, a diferencia de lo que sucede en el sur. No es probable que los
yacimientos más antiguos del norte hayan quedado sin descubrir. El dato es llamativo
porque, si América fue poblada desde Siberia, los yacimientos más antiguos deberían
hallarse en el norte.56Adicionalmente, algunos estudios han detectado entre los
paleoindios sudamericanos y norteamericanos diferencias de consideración
en genes y fenotipos: aquellos con rasgos más australoides, estos con rasgos
más mongoloides. Estos elementos han causado una creciente adhesión de algunos
investigadores a la hipótesis de un poblamiento autónomo de América del Sur, no
proveniente de Norteamérica. Esta hipótesis se relaciona estrechamente con la teoría
del ingreso por la Antártida desde Australia.56
Otras teorías, otras rutas posibles propuestas
Otras teorías sugieren también otras rutas de migración del hombre hacia América;
estas probables rutas alternas son:

 Península de Kamchatka (Siberia)-islas Aleutianas (océano Pacífico)-Península


de Alaska (Alaska)-Archipiélago Alexander-Isla de Vancouver. Procedencia asiática.
Habrían utilizado embarcaciones muy primitivas para el transporte y viaje.
 Oceanía-Antártida-América del Sur. También habrían utilizado balsas.
El antropólogo portugués A. Mendes Correia, quien sostuvo esta hipótesis en 1928,
descartó otras rutas de migración.
 Melanesia-Polinesia-América. También habrían utilizado balsas primitivas. El
antropólogo francés Paul Rivet, quien planteó esta teoría en 1943, dijo que el
hombre americano es de origen multirracial, por lo que no negaba otra ruta de
inmigración. Esto fue contrario a los planteamientos de Aleš Hrdlicka y Mendes
Correa, quienes sostenían que la procedencia era de una sola raza.
 Europa-Océano Atlántico-América. Remy Cottevieille-Giraudet documentó entre
1928 y 1931 la hipótesis del origen europeo (Cro-Magnon) de los «pieles rojas»
(algonquinos). En 1963, Emerson Greenman planteó la ruta hipotética de la
inmigración europea a América durante el paleolítico superior y el origen europeo
de los beotucos de Terranova. Bruce Bradley y Dennis Stanford replantearon en
1999 la existencia de esa migración basados en las similitudes entre la industria
lítica solutrense, y la cultura Clovis, refrendados en las investigaciones de ADN
mitocondrial realizadas por Michael Brown. La teoría, conocida como la Solución
solutrense, supone que antiguos habitantes de Europa Occidental navegaron por el
Atlántico de la era glacial, desplazándose entre los hielos flotantes, de manera
parecida a la de los esquimales, hasta alcanzar la costa occidental de América del
Norte.
 En 1950, el español radicado en Argentina Salvador Canals Frau,  propuso la
hipótesis de cuatro grandes corrientes pobladoras: a pie por Beringia, navegando
en canoas por las Islas Aleutianas, navegando a través del océano Pacífico para
desembarcar en Mesoamérica y navegando a través del océano Pacífico para
desembarcar en Sudamérica.57
 Migración seguida de extinción: Bien podrían haber ocurrido una o varias
migraciones hace 40 000 años o aún más antiguas, que hubieran dejado trazas
aisladas de esta presencia, pero con el resultado de que esos grupos se hubieran
luego extinguido antes o contemporáneamente a oleadas humanas posteriores.
Respecto de esta razonable hipótesis no existen confirmaciones concluyentes,
aunque ciertamente ello en cierto sentido permitiría compatibilizar la diversidad de
teorías hasta ahora manejadas.

Algunas conclusiones provisionales


Más allá de los debates en marcha y la gran cantidad de preguntas y contradicciones
que se presentan en el debate científico actual es posible realizar algunas conclusiones
precarias:

1. Es altamente probable que el hombre americano primitivo proceda del


continente asiático, especialmente de las estepas siberianas o de la región
del Sudeste asiático. Las semejanzas entre grupos poblacionales asiáticos de
esas regiones y la mayoría de los aborígenes americanos ha sido objeto de
análisis. De todos modos el hecho de que las dataciones de máxima antigüedad
que cuentan con consenso de la comunidad científica, Clovis (Estados Unidos,
12 900-13 500 AP) y Monte Verde (Chile, 14 500 AP), se encuentren
simultáneamente en América del Norte y en el extremo sur de América del
Sur impide sacar una conclusión definitiva sobre este punto. Sin embargo, estas
fechas son aún muy recientes frente a otras fechas datadas en diversos lugares
de América, que aún no cuentan con el consenso de la comunidad científica.
Habrá que esperar que estos estudios se consoliden. Por ejemplo, entre las
numerosas cavernas del nordeste de Brasil se encuentra una conocida
como Toca do Boqueirāo da Pedra Furada, la cual cuenta con numerosas
evidencias de asentamiento primitivo como instrumentos líticos. Sin embargo, se
encontraron otros artefactos en cuarzo que son datados de hace 40 000 años.
Semejante observación no es aceptada fácilmente por otros estudiosos que
dicen que los cuarzos difícilmente tienen formas definidas que puedan ser
consideradas manufactura y que no tiene sentido que los supuestos habitantes
de la caverna hubiesen preferido el cuarzo a la piedra abundante del lugar. Las
objeciones no restan los misterios que abre Pedra Furada y las excavaciones
continúan. Pero aún más al sur, en Chile, las excavaciones de Tom Dillehay y
otros muchos arqueólogos en Monte Verde revelan restos de comida e
instrumentos que se datan de hace 12 000 e incluso 30 000 años.
También Monte Verde es contestado por muchos como una de las más antiguas
evidencias humanas en América, pero son más contundentes que las que
existen en el hemisferio boreal del continente. 58
2. Las culturas prehistóricas y las civilizaciones de América se desarrollaron de
manera aislada al resto del planeta.
3. La Revolución Neolítica americana es original y carece de toda relación con la
que se produjo en la Mesopotamia asiática.
4. El puente de Beringia desapareció hace 11 000 años (Scott A. Elias)23 y, con la
excepción de los esquimales, que mantuvieron ininterrumpidamente contactos
comerciales marítimos de verano entre Siberia y Alaska, 59 y con Groenlandia, no
hay pruebas contundentes que permitan concluir definitivamente que los
pueblos amerindios mantuvieron contactos con pueblos de otros continentes.
Sin embargo, está plenamente probado que en 982 los vikingos comenzaron la
exploración de Groenlandia y Canadá y, establecieron una aldea en L'Anse aux
Meadows (isla de Terranova); pero su penetración en el continente no fue
significativa. Los científicos debaten varias evidencias del contacto de
los polinesios con los indígenas americanos.60

Otras hipótesis, como la llegada de


los fenicios, egipcios, griegos, hebreos, chinos y japoneses gracias a sus habilidades
marítimas, siguen siendo hipótesis de difícil demostración. Menos pruebas hay aún de
una eventual presencia de amerindios en los demás continentes.

REFERENCIAS

1.  Williams, R. C.; et al (1985): «GM allotypes in Native Americans: evidence for three


distinct migrations across the Bering land bridge», artículo en ingl´`es publicado en el sitio web
NCBI.
2.  Zuchi, Alberta (1991): «Cómo ellos la cuentan», artículo publicado en el
documento Memorias del simposio «Desarrollos recientes en la historia de los llanos del
Orinoco, Colombia y Venezuela»; 47 Congreso Internacional de Americanistas; compiladora:
María Eugenia Romero Moreno.

3. Saltar a:a b Mann, Charles C. (2006): 1491: una nueva historia de las Américas antes de
Colón (págs. 195-199). Madrid: Taurus, 2006. ISBN 84-306-0611-4.
4. Zárate, Agustín de (1555) Historia del descubrimiento y conquista del Perú. Amberes,
1555.

5.  Cabello Vaboa, Miguel (1586) Miscelánea Antártica: 92.

6.  Fernández de Navarrete, Martín (1859): Colección de los viajes y descubrimientos que


hicieron por mar los españoles (tomo II: pág. 311). Madrid, segunda edición, 1859.

7.  Anglería, Pedro Mártir de (1525): De orbe novo decades (tomo III: pág. 6D).

8.  Arias Montano, Benito (1572): Phaleg sive de gentium sedibus primis, orbisque terrae
situ liber. Amberes, 1572.

9. ↑Goropius Becanus, Johannes (1519-1572): Hispánica Ioannis Goropii Becani. Amberes,


publicación póstuma, 1580.

10.  Acosta, José de (1590): Historia natural y moral de las Indias. Sevilla, 1590.

11.  García, Fray Gregorio (1607) Origen de los indios de el Nuevo Mundo e Indias
Occidentales. Valencia, 1607.

12. Rocha, Diego Andrés [1681]: Tratado único y singular del origen de los indios
occidentales del Pirú, México, Santa Fe y Chile. Reimpreso por Juan Ceyetano García, 1891.
Traducción al español contemporáneo de José Alcina Franch, 1988. Lima: Espuela de Plata,
1988. ISBN 978-84-96133-84-6.

13.  Saltar a:a b Preston, Douglas (1997): «Fossils and the Folsom Cowboy», artículo en
inglés en la revista Natural History, 106: págs. 16-22.

14.  Mann (2006): págs. 205-206.

15. Folsom Site; artículo en inglés publicado en el sitio web Other Hand. Consultado el 13 de
agosto de 2013.

16.  Folsom Site

 Archivado el 17 de octubre de 2007 en la Wayback Machine., artículo en inglés


publicado en el sitio web National Historic Landmarks Program, del National Park Service.
Consultado el 13 de agosto de 2013.

17.  Schwimmer, Brian (1998): «Folsom traditions», artículo publicado por el Manitoba


Archaeological Society en el sitio web de la Universidad de Manitoba. Consultado el 13 de
agosto de 2013

18.  Mann (2006): págs. 207-213.

19.  Waters, Michael R., Stafford, Thomas W. Jr. (2007): «Redefining the Age of Clovis:
Implications for the Peopling of the Americas», artículo en la revista Science, 315 (5815):
págs. 1122-1126. DOI: 10.1126/science.1137166

20. Samuel Haven. Archaelogy of the United States. Smithsonian Institute, 1856.

21. Mapa de las migraciones humanas, en el sitio web del Museo de Kyushu.
22.  BURENHULT, Göran (2000). Die ersten menschen. Weltbild Verlag.

23. Saltar a:a b Hall, Don Alan (1997): «Bering land bridge was open until after 11,000 years
ago - Scrub tundra grew in lowland Beringia, not "mammoth steppe"»

Archivado el 8 de febrero de 2007 en la Wayback Machine., artículo publicado en el sitio web


Cabrillo.edu

 Saltar a:a b Hooper, Ken:


[http://hoopermuseum.earthsci.carleton.ca/beringia/icefreecorridor.html «The ice-free corridor
controversy», Ken Hooper Virtual Natural History Museum, en Ottawa (Canadá).

24. Saltar a:a b «The end of Beringia»


 Archivado el 2 de febrero de 2007 en la Wayback Machine., artículo publicado
en el sitio web Beringia.

25.  Lionel E. Jackson Jr. y Michael C. Wilson (2004): «The ice-free corridor revisited»,
artículo en inglés publicado en el sitio web Geotimes en febrero de 2003.

26.  Mann (2006): pág. 215.

27.  Did First Americans Arrive By Land and Sea? , por Hillary Mayell, National Geographic
News, 6 de noviembre de 2003

28.  «Coastal route», artículo en Prehistoric Beringia: homeland of the Peoples of the
Americas. San Diego (California): University of California (UCSD), 2003.

29.  Krieger, A. (1964): «Early man in the New World», artículo en inglés publicado en
Jennings, J.; y Norbeck, E. (compiladores): Prehistoric man in the New World (págs 23-84).
Chicago (Estados Unidos): University of Chicago Press, 1964.

30.  Krieger, Alex D. (1964): El hombre primitivo en América. Buenos Aires: Nueva Visión,
1964.

31.  Saltar a:a b c «Monte Verde Archeological Site», artículo publicado en el sitio web de la
Unesco. Consultado el 13 de julio de 2013.

32. Deborah A. Bolnick, Ripan S. Malhi, Brendan J. Culleton, Pilar Luna Erreguerena,
Dominique Rissolo, Shanti Morell-Hart, Thomas W. Stafford Jr. (16 de mayo de 2014). «Late
Pleistocene Human Skeleton and mtDNA Link Paleoamericans and Modern Native
Americans». Science 344 (6185): 750-754. doi:10.1126/science.1252619.

33.  «El norte de Asia, cuna de americanos»

 Archivado el 17 de mayo de 2014 en la Wayback Machine., artículo del 16 de


mayo de 2014 en el periódico El Norte de Yucatán.

34.  Saltar a:a b «The genome of a Late Pleistocene human from a Clovis burial site in
western Montana». Nature 506 (Nature 506). 2014.

35.  Moreno Mayar, J. Víctor et al. (2018) "Terminal Pleistocene Alaskan genome reveals
first founding population of Native Americans"; Nature 553: 203–207. doi 10.1038/nature25173
36. Posth, Cosimo et al. (2018) "Reconstructing the Deep Population History of Central and
South America"; Cell doi 10.1016/j.cell.2018.10.027

También podría gustarte